Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling y como sabrán yo no gano nada por escribir esto más que la satisfacción de saber que ustedes lo leen. La historia está inspirada en el libro de El Collar de Esmeraldas, de la autora Diane Brown, no es una adaptación literal: yo sólo tomo la esencia del libro y le doy mi punto de vista.

Hola a todos, espero hayan tenido un buen año y les deseo con sinceridad que este año les sea de provecho y si emprenden algún proyecto que lo terminen bien. Gracias a todos ustedes por soportarme tan tiempo, por esperar los capítulos y por tomarse la molestia de leer lo que escribo y dejar comentarios. Yo sé que no siempre se puede comentar, pues no se tiene tiempo o alguna otra cosa, más agradezco a quienes lo han hecho e invito a los demás a hacerlo, pues éstos son los que me indican si la historia les gusta o no.

A pesar de no tener tantos comentarios, agradezco a las más de mil visitas que recibió la historia por el último capítulo, no es por alardear, pero yo soy la más sorprendida y me sentí como en las nubes, jamás pensé que la historia pudiera atraer tanto, jeje. Muchos saludos y abrazos y los dejo con un capítulo más de ésta historia.

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CAPÍTULO 15.

UN FINAL PUEDE SER UN COMIENZO

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No pensaba rendirme ante las emociones que tenía en este momento, ni siquiera quería comprenderlas o analizarlas porque presentía que si lo hacía daría la orden al cochero de dar la vuelta y volver a Londres. Mientras miraba las suaves y ondulantes colinas me preguntaba a mí misma qué esperaba conseguir estando lejos de casa; al menos esperaba un poco de tranquilidad, un poco de paz.

-¿Estás bien?

-Llevas preguntándome eso desde que salimos.

-Sí y no has respondido.

-Estoy bien Sirius, solo estaba pensando un poco, en lo que me dijeron Justine y tú.

-Querías un lugar para estar lejos.

-Aún no entiendo algo, me mandaron aquí para que James no me siguiera, pero ¿qué les hace pensar que él vendría a verme? No tiene sentido.

-Conozco a James desde hace años y sé que no se daría por vencido y pediría una explicación y… sé que no se la darías porque ni siquiera sabrías que decirle.

Sirius se había prestado para acompañarme en mi viaje, ya que tanto él como Justine habían concordado en que su presencia disuadiría a James con el propósito de seguirme. Tenerle cerca me había dado las fuerzas para no flaquear y dar rienda suelta a mis emociones, no había hecho comentario alguno de mis decisiones desde que abandonó mi alcoba hacía dos días y tenía que reconocer que él mismo había sido el que más me había impulsado a tomar esta medida. Me había preocupado un poco que mi decisión afectara de alguna manera su amistad con James, pero sólo había dicho un "No te preocupes".

-Estamos llegando a nuestro destino ¿ves? Estamos casi a la entrada del pueblo y allá en la colina está la casa-indicó Sirius.

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Miré hacia donde Sirius me señalaba y vi un pequeño poblado conformado por una mayor cantidad de casas de las que pensé, entre las cuales destacaba una iglesia frente a otra construcción que supuse sería la alcaldía y entre ellas una pequeña plaza, todo tenía un aspecto tranquilo aunque un tanto lúgubre; más allá entre los suaves páramos se alzaba una casa señorial que tenía todo el aspecto de una casa de campo, con sus paredes de piedra cubiertas por musgo y unas cuantas enredaderas, con sus techos inclinados, las pequeñas ventanas y las torrecillas de las chimeneas. Podría haber dado la ilusión de grandeza, pero el evidente deterioro de la propiedad salía a relucir conforme nos acercábamos a ella.

Mi estado de ánimo decaía cada vez más.

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Sirius tuvo que bajarse a ayudar al cochero a abrir el portón. Y cuando al final del camino descendimos del carruaje sólo cinco personas nos estaban esperando: un señor alto de cabello marrón entrecano con prendas que indicaban que era un vicario, dos señores de mediana edad pelirrojos, una señora de cabello cano y otro hombre que traía consigo un cayado.

-Me alegra por fin conocer a la señora Potter-exclamó la señora de cabello rojo cuando bajamos del carruaje- soy el ama de llaves y mi nombre es Molly Weasley, estamos encantado de que haya venido.

A pesar de su tono afable noté cierto recelo mientras miraba hacia Sirius.

-Gracias señora Weasley, mi nombre es lad… bueno mi nombre es Liliane Evans-dije sonriendo.

-Tonterías, usted es la señora Potter, se que algunas damas prefieren que su nombre esté acompañado de mil títulos difíciles de acordarse, así que nosotros preferiríamos llamarla señora Potter para acortarlo.

-Mucho gusto Señora Potter, soy Arthur, Arthur Weasley y esposo de Molly-dijo el hombre pelirrojo con una sonrisa tan afable que invitaba a devolverla.

-Señora Potter, un placer tenerla en la casa, soy la cocinera Arabella Figg.

-Mis respetos señora Potter, hace tiempo ya que este viejo sufre de dolencias pero le aseguro que no tendrá ninguna queja de mi trabajo en la casa, soy el jardinero Frank Bryce-dijo Frank y en cuanto el vicario iba a hacer su presentación, un comentario lo interrumpió.

-¡Menudo trabajo ha hecho como jardinero señor Bryce! El jardín se ve realmente… alegre-dijo Sirius en un tono irónico volteando a ver el jardín con arbustos mustios y pasto ralo, todos voltearon hacia él y yo sólo rodé los ojos.

-Sirius por el amor de Dios, ¿quieres hacer el favor de mostrar tu educación?

-Realmente jamás pensé que la propiedad estuviera en tal estado de deterioro, de haberlo sabido hubiese sugerido otro lugar para tus… vacaciones- decía mientras miraba hacia la ennegrecidas paredes de la casa

-¿Y se puede saber quién le ha dado el derecho de meterse donde no lo llaman jovencito?- dijo Molly con las manos en jarras sobre las caderas- Le recuerdo que esta es propiedad del señor Potter y le diré que su estado nada tiene que ver con el desempeño de sus habitantes sino porque James nunca ha tenido intenciones de restaurarla o hacerle algún cambio; él fue quien dio la orden de que nada se hiciera y nosotros hemos tratado de mantenerla lo mejor que se pueda.

-Tranquila Molly, el joven tiene razón al preocuparse por la estadía de la señora Potter, pero a favor de los presentes puedo decir que apenas ayer recibimos la carta del señor Potter que decía que su esposa pasaría una temporada aquí y no se pudo preparar el lugar- dijo el vicario- permítame presentarme, soy el vicario Ted Tonks señora, y usted mi estimado señor no se ha presentado…

-Encantada vicario Tonks, y disculpe a Sirius, es un tanto imprudente.

-Un hombre joven, por cierto-dijo Molly mirando a mi acompañante.

-No se haga ideas extrañas señora, mi nombre es Sirius Black y soy el encargado de ver que Lily esté segura, vine a supervisar el lugar de su estadía.

Molly se sonrojó.

-¿Harías el favor de ser un poco más amable?-dije ya un tanto molesta.

-¿El amigo de James?-preguntó Arthur

-El mismo.

-Bueno ahora que nos presentamos, podemos pasar a la sala, señora le preparamos un refrigerio.

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Nos sentamos a conversar en una sala que en su mayoría tenía el mobiliario cubierto por sábanas, se notaba que gran parte de los muebles habían tenido una buena época tiempo atrás, pero ahora lucían viejos y desvaídos. Platicamos con el vicario Tonks quien amablemente me invitó a reunirme a los servicios de la iglesia y dijo darme la bienvenida a nombre de la comunidad.

Mirando a mí alrededor y a través de las ventanas, cavilé un poco en mi estadía en este lugar. Honestamente me daba un poco de miedo este lugar tan triste y descuidado; tal vez me había precipitado en mis decisiones y debía volver a Londres y afrontar las cosas, hablar con James y saber sus motivaciones para su actuar, además Alice ya no estaba en casa… Dado que Sirius me acompañaría un tiempo, tal vez debería regresar mañana.

Ya cerca de la hora de la cena, rogué al vicario Tonks que nos acompañara a cenar.

-Sería un verdadero honor, señora Potter, pero mi Dora me espera para cenar.

-En ese caso debería apresurarse para llegar con su esposa.

-No- dijo con una sonrisa- no es mi esposa, es mi pequeña niña, la pequeña Dora que cuida de mí desde que mí adorada Andrómeda dejó este mundo. Así que declino su oferta, pero para resarcirlo me gustaría invitarlos a usted y al joven Black a cenar a mi casa mañana, además será bueno para usted ya que mi Dora tiene al menos su edad, acaba de cumplir los 17, tendrá alguien con quien platicar.

-Gracias estaremos encantados de cenar con ustedes-dije sinceramente, al menos podría conocer a alguien en mi breve estancia.

-Sería de mi agrado, pero lamentablemente no podré acompañarlos dado que dejé algunos negocios en Londres que solicitan mi presencia y James no puede encargarse de todo-dio Sirius sin mirarme.

Sin embargo, noté que bajo ese comentario había más. Seguramente James sabía el estado de la propiedad y daba por sentado que no aguantaría ni una semana lejos de las comodidades de Londres y por eso debió decirle a Sirius que regresara pronto.

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-Así que te solicita pronto, ¿eh?- dije después de la cena cuando nos dirigíamos hacia nuestros cuartos.

-Sí, la carta decía eso.

La carta… después de salir de Londres, James había mandado un jinete con una carta para Sirius a alcanzarnos, la entregó pero no me dejó leerla.

-¿Tan seguro está de que no aguantaré ni un día en este lugar?

-Seguramente, pero viendo la propiedad… su estado, no sé, tal vez sería bueno volver o ir a alguna de las otras propiedades de James.

-Me niego. Ahora estoy más que segura de que pasaré una buena temporada en Godrics,s Hallow, si tu querido amigo piensa que me daré por vencida tan fácilmente yo…

-No dejes que tu orgullo te ciegue Lily, además ¿qué puedes tu hacer aquí si no aburrirte?, no hay nada que hacer.

-Encontraré la forma de entretenerme… no sé, podrá salir a pasear… o aprender a cocinar…

-Bueno, piénsalo más esta noche. Nadie está diciendo que te rindes sólo por no quedarte en esta casa.

Asentí mientas entraba en mi alcoba, y al levantarme por la mañana mi decisión seguía siendo la misma, además había encontrado algo en lo que podría entretenerme al menos hasta el invierno, poco más de cuatro meses fuera de casa, podría ser mucho tiempo pero valdría la pena. Al despedir a Sirius me sentí triste, lo había llegado a apreciar y a querer… su presencia y la de Joseph resultaba reconfortante, pero debía pensar ahora en mí y no depender de los demás para solucionar los problemas.

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-Aún puedes cambiar de opinión Lily, vayamos a otro lugar. James en verdad debe odiar este lugar para mantenerlo en tal estado, no tienes por qué vivir aquí.

-Buen viaje Sirius, espero verte en poco tiempo.

-¿Segura?

-Cuídate-respondí.

-¿Me escribirás?

-Por supuesto, y dile a Justine que también le escribiré.

Vi el carruaje alejarse, sin embargo al volver la vista hacia la casa presentí que mi estadía en Godric´s Hallow iba a valer la pena.

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Al atardecer me dirigí hacia la casa de Ted Tonks, que supuse era el edificio detrás de la vicaría, una casa gris de piedra que parecía insulsa, pero lo compensaba el jardín tan bien cuidado con rosas y dalias.

La cena fue deliciosa y agradable, no sólo disfruté la comida sino también la compañía, Ted Tonks era un hombre de convicciones férreas y de una gentileza admirable, de carácter fuerte y sin embargo era un total cordero cuando se dirigía a su hija, Nymphadora Tonks, por la cual sentí una conexión casi instantánea, era una chica alegra, extrovertida y no se detenía de decir lo que pensaba, en ese aspecto me recordó a Justine pero ahí en donde Joseph era aguda y sarcástica, Dora era más dulce y tranquila, apacible. De cabello castaño y ojos del mismo tono, era más linda que hermosa, más meticulosa que elegante y la persona más amable y divertida que había conocido: tropezaba con todo a su alrededor y se disculpaba con una sonrisa, congeniamos bien y de pronto nos encontramos conversando de todo.

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Ninguna de mis amigas, ni siquiera Alice, se habían preocupado por mí como Nymphadora (o Dora), y su cariño por mí era tan transparente y palpable que sentí ganas de abrazarla, me hablaba como si me conociera de toda la vida y nunca fue necesario guardar las apariencias delante de Dora y Ted.

Durante la cena comenzamos a discutir sobre el deterioro de la casa, y el pueblo en general.

-¿Por qué la gente no hace nada por este lugar? Las tierras de alrededor están secas y sin cuidar.

Las sonrisas se detuvieron un instante y Dora parecía un poco nerviosa.

-No es que la gente no quiera hacer algo, sobran personas dispuestas, créame, lo que falta… es… interés, por decirlo de algún modo, por parte del dueño de esas tierras.

-Pensé que sólo la casa era de James.

-No, las tierras que usted ha visto le pertenecen a su marido señora Potter, pero al parecer a él no le importa lo que les suceda, ni a la casa. No ha tenido interés en mejorar o hacerse cargo de la propiedad, pero supongo que ahora que usted está aquí su marido pudiese interesarse en el lugar.

-No lo hagas sonar como si estuviéramos siendo amables porque queremos algo papá-dijo Dora con una sonrisa apenada.

-No hay cuidado, en realidad había pensado en arreglar la casa para mantenerme ocupada un tiempo, pero ahora que me lo dicen, creo que me gustaría ayudarles, tendría algo que hacer.

-Gracias señora Potter

-¡Dora! Me complacería que me llamaras por mi nombre, me haces sentir vieja cuando tengo poco más de un año que tú.

-De acuerdo Lily, gracias.

Volteé a ver al señor Tonks

-¿Usted podría asesorarme acerca de cómo se pueden comenzar a trabajar las tierras y lo que se necesita? Decirme dónde puedo contratar hombres para los trabajos…

-Con todo gusto señora Potter, el señor Sprout y su señora son personas en verdad dedicadas al campo, son estudiosos y el señor Sprout hizo estudios en Londres acerca nuevas ideas para los cultivos, tiene ideas ingeniosas del cuidado de las plantas y los animales. Ellos también hablan acerca de las nuevas máquinas de metal, y en su casa tiene a un fanático de esos artefactos, Arthur es un amante de los monstruos de hojalata.

-¿El señor Weasley? No lo sabía, muchas gracias, pero la verdad primero me gustaría que alguien me explicara las cosas, para comprender qué es lo que se puede y no hacer, y hablaré con el señor Weasley sobre las máquinas.

-No tenga cuidado joven señora, de lo único que debe preocuparse es de que aparezca Remus Lupin.

-¡No vayas a comenzar de nuevo padre!- me sorprendí que Dora mirara a su padre con recelo.

-¿Quién es Remus Lupin?-Pregunté, el apellido se me hacía vagamente familiar.

-Un hombre que no tiene respeto por las autoridades, tiene ideas acerca de que los hombres deben trabajar por su sustento en la tierra, no está de acuerdo en que se utilicen las máquinas en los campos y asegura que éstas le quitarán el trabajo a los hombres.

-¡No es que no tenga respeto por las autoridades! Es sólo que tiene un punto de vista diferente, es una buena persona y…

-No quieras ver bondad donde no la hay Dora, ese hombre no es de fiar, aunque admito que su trabajo en sus tierras ha sido bueno siguen pensando sobre él las acusaciones.

-¿Qué acusaciones?–quise saber.

-Ciertas cuestiones acerca de él encabezando a un grupo de hombres que han destruido propiedades, maquinaria para ser más exactos señora Potter. Probablemente si se empieza a trabajar aquí con máquinas se sienta más ofendido.

-Sigo sin entender por qué estaría interesado en intervenir en las propiedades de James.

-Bueno –comenzó Ted Tonks un poco incómodo- la casa y la mayoría de las tierras antes de pertenecer a su esposo eran de la familia de Remus, los Lupin; y supongo que ahora puede sentirse al saber que las tierras que pertenecieron a su familia ahora serán trabajadas por monstruos de metal. Más siendo quien es su actual propietario.

Ahora recordaba, los Lupin… si habían sucedido las cosas como Justine me había platicado, era seguro que Remus Lupin sentiría resentimiento hacia James.

-No debemos preocuparnos ahora por estas cuestiones, esperaremos a ver qué pasa. Por lo mientras quisiera pedirle señor Tonks que contactara a las personas adecuadas para comenzar a trabajar los más pronto posible, me gustaría hablar personalmente con ellos.

-¡Con todo gusto señora Potter!

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Al día siguiente a la hora del desayuno estaba pensando en qué se necesitaría y en qué tiempo se podría comenzar a trabajar cuando unas risitas me distrajeron, volteé a la puerta y me sorprendió ver a dos niños pelirrojos asomándose, el mayor sostenía de la mano a un niño que no parecía mayor de dos años.

-¡Billy, Charlie, Percy! ¡Les dije que no debían molestar a la señora!- fue la voz enérgica de Molly la que se escuchó.

Los niños se mostraron asustados por los gritos de su madre y cuando ésta ingresó se quedaron quietos.

-¡Ahora jovencitos, más les vale no haberle causado un disgusto a la señora! Salgan y vayan al patio a jugar.

-¡Sí mamá!-contestaron tres vocecitas al unísono.

-Perdone Señora, le aseguro que no se volverá a repetir-dijo una apenada Molly-son chicos buenos, sólo un poco traviesos y tenían ganas de conocerla, le aseguro que no le causarán molestias y…

-No hay ningún cuidado señora Weasley, sólo no sabía que tenía hijos, me… sorprendió ver a los niños.

-Gracias, pero no hay que ser tan estrictas, puedes llamarme Molly y no se preocupe de los niños, son traviesos como todos.

-En realidad no lo sé-dije apenada- yo fui hija única, no tuve hermanos y la verdad no soy muy buena con los niños y si por algún motivo yo… no sé, llego a asustar a los niños o… o algo, pido disculpas. Y a mí me gustaría que me llamara Lily

-Entonces así será Lily.

Molly sonrió y se dio la vuelta para salir del comedor.

-¿Molly?-se volvió para verme- Me gustaría comentarte algo, ahora que voy a estar un… tiempo en esta casa, quisiera remodelarla, componerla y me gustaría saber si tú quisieras ayudarme y asesorarme a encontrar personas en el pueblo a los que podamos contratar.

-¡Eso sería maravilloso! Le aseguro que me encargaré de todo Lily, toda la casa se verá bien y podrá volver a lucir como hace años…

-¿Hace años?¿Estabas aquí antes de que James la comprara?

-Sí, yo-me miró dubitativa- mi madre servía a la familia Lupin y yo después de ella, cuando la señora vendió las tierras supuse que el nuevo dueño ordenaría que la desocupáramos, pero recibí una carta de James pidiéndome que me quedara y pidiendo que la señora Figg y Frank también se quedaran y cuidáramos de este lugar. James dijo que podíamos ocupar la casa, pero ninguno de nosotros nos sentiríamos cómodos, así que pedimos permiso para ocupar las viejas cabañas detrás de la casa para vivir, hemos estado aquí desde entonces…

-¿Conocías a James antes?

-Fui algo así como su niñera, ayudé a la señorita Dorea con el niño mientras ella estaba en esta casa y hacía sus labores.

-¿Sus labores?

-¿No lo sabía?-negué con la cabeza, Justine había dicho que James había pasado una temporada en la casa de los Lupin, nunca dijo por qué Dorea estaba en este lugar-La señorita Dorea trabajaba para los Lupin, era la institutriz y dama de compañía de la señora…

Por eso era.

Por eso James odiaba este lugar, el hijo ilegítimo de un hombre que había tenido que vivir de la limosna de una familia…

Ahora más que nunca entendía su razón para compara este lugar en cuanto tuvo el dinero y la posibilidad de hacerlo: comprar la casa donde su madre había sufrido penurias, donde su madre había trabajado.

-¿James estuvo aquí mucho tiempo?

-Unos cuatro años, yo apenas era una chiquilla cuando se fueron la señorita y el niño, pensé que iba ser la última vez que lo vería… en cierto modo lo ha sido, sólo he recibido cartas de él en los últimos años, me avisó que se casaría y que usted vendría.

Molly salió del comedor y quedé pensativa… al parecer Justine me había contado una versión aligerada del asunto…

Recordé aquella vez que James me había reprendido al hablar mal de su madre, ahora sentía mal haberme expresado así de una mujer que tuvo que sufrir y ser valiente al haber tenido un hijo ilegítimo y criarlo cuando tenía otras obligaciones que atender…

Una institutriz y dama de compañía… ¿habría tenido yo el valor que tuvo Dorea de irse de la seguridad de su casa por revelarse ante un matrimonio forzado?

No, no lo había tenido, no lo tuve…

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-Creo que el azul pálido sería un buen tono para las cortinas de la sala, ¿no lo crees Molly? Quedaría perfecto con el piso de madera, pronto tendremos que mandar a traer a los tapiceros para que restauren los muebles… ¡La casa ya está empezando a tomar forma!

Molly solamente me sonrió bajo su gorro de papel.

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Tenía cerca de dos meses desde mi llegada y las cosas habían cambiado tanto… yo había cambiado:

Cuando el señor Sprout vino a verme, nos enfrascamos en una conversación sobre la mejor manera de trabajar las tierras, el matrimonio Sprout estaba dedicado al campo ahora que sus hijos habían formado sus propias familias y estaban fuera, el señor Jeff Sprout era enérgico y no se sorprendió ni mostró receloso cuando quise que me explicara todos los procesos de agricultura, más parecía encantado con mi entusiasmo y ganas de aprender; trajo para mí libros que hablaban de los problemas agrícolas y explicaba lo que había aprendido en la finca de Norfolk. Encontré los libros interesantes y en una semanas nos encontramos discutiendo apasionadamente las ideas de Coke, Bakewell, Young… y tantos más preocupados por las necesidades de un pueblo.

Arthur Weasley era un hombre que, si bien no contaba con los estudios necesarios, lo compensaba con un entusiasmo sin igual al momento de hablar de máquinas, me transmitió los conocimientos que poseía y trató de explicarme el proceso por el cual el vapor hacía funcionar a las máquinas, Molly Weasley no veía con tan buenos ojos que su marido sintiera tanto afecto por esos "cachivaches".

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Cuando Jeff Sprout llegó de Manchester anunciando que en poco las trilladoras estarían aquí, casi salté de la emoción y abracé a Dora para contenerme de hacerlo.

La casa se hallaba en un estado de caos por la cantidad de trabajadores que entraban y salían: carpinteros, tapiceros, limpiadores… todos tenían entusiasmo por trabajar…

En medio de este embrollo había decantado mis vestidos londinenses por sencillas batas de algodón como las de Dora, cómodas y funcionales que me permitían trabajar e ir de un lado a otro. Pronto Dora y yo nos hicimos muy amigas y comencé a frecuentar más su casa a modo de que ahora casi siempre comía y cenaba con el vicario y su hija.

Incluso alguna que otra vez había jugado y cuidado a los pequeños Billy, Charlie y Percy junto con Dora; tenía tanto que no disfrutaba de los juegos infantiles… que de pronto me di cuenta de la injusticia que cometía nuestra sociedad: poco después de pasar la infancia nos hacían arrojarnos al mundo de los adultos sin poder disfrutar de la vida, de la alegría… ¿cuántas jóvenes no se encontraban casadas poco después de haber salido de la infancia?...¿cuántas mujeres ahora jugaban con sus hijos cuando un año antes aún jugaban con sus muñecas? Yo misma había sido muy joven cuando me casé hace poco más de un año… recién tenía 18 años y medio y era un señora delante de los ojos de la sociedad…

¿Qué derecho tenían los adultos para disponer de los niños? ¿Por qué tenían que arrebatar tan pronto los juegos, las risas, el confort del hogar…?

Todo esto la pensaba cada vez que corría para atrapar a Billy, curar una herida de Charlie o cuando consolaba a Percy porque se sentía triste… pensaba que con el nuevo bebé su madre ya no lo querría igual: Molly estaba de nuevo esperando un bebé.

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Es curiosa la vida, venir hasta acá para encontrar personas tan amables y simpáticas: Dora, Ted Tonks, el matrimonio Spout, la familia Weasley; pero sobre todo, personas que en realidad se preocupaban por mí. Personas que no esperaban algo a cambio o comentaban a las espaldas calumnias o chismes, personas que no traicionaban mi confianza o mi amistad.

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-¿Puede verlo señora Potter? ¿Ve la maravilla que se nos presenta?

-¡Son simplemente preciosas! Estoy muy contenta con la compra señor Sprout- volteé hacia mi derecha y vi a Jeff embelesado mirando la trilladora.

-¡Una maravilla señora! Cada vez son más sofisticadas-dijo Arthur a mi izquierda.

-¿Cuándo podemos verlas trabajar?-dije.

-Mañana señora, ahora ya es muy tarde para hacer algo, y preferiría que se guardaran en el establo, que estén protegidas. Además, ya casi está limpio el campo norte-contestó Jeff.

-No tenga duda de que estaré ahí para presenciarlo.

-No esperaba menos de usted señora.

Arthur en ese momento dirigía a los hombres a meter las máquinas en el espacio preparado para ellas, supuse que cuando llegaran las demás trilladoras y las sembradoras debíamos construir un lugar sólo para estas.

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Me acosté muy feliz, sin embargo, unos sonidos me despertaron y fui hacia la ventana para tratar de averiguar lo que era, naturalmente que los demás habitantes de la casa no se habían dado cuenta porque el ruido parecía salir de establo y éste se hallaba en el lado izquierdo de la casa, desde mi ventana pude ver la luz de antorchas.

"¿Antorchas?" pensé; dudaba mucho que fuera Arthur ya que si bien él estaba más que contento con poder pasar un rato revisando las máquinas o creía que lo siguiera haciendo a tan altas horas de la noche. Dudaba que hubiera un incendio ya que no olía a humo y probablemente fueran algunos de los trabajadores, en un momento pensé en salir a avisar a los demás. Pero siguiendo mis impulsos decidí que no sería necesario y si se tratase de una tontería los despertaría sin motivo. Así que decidí ir yo misma a ver qué sucedía.

Crucé el trecho que separaba la casa del establo y me encontré con una pequeña multitud congregada en torno a un hombre alto, de cabello castaño y aspecto un tanto enfermizo que contrastaba con un tono de voz potente y enérgico; ninguno de los hombres presentes se dio cuenta de mi presencia y pude escuchar el discurso que soltaba: hablando de la importancia del trabajo duro, de las ventajas de atender al campo y las oportunidades que ése daba a los hombres.

-¡Es por esto señores que no debemos dejar que unos monstruos de metal nos quiten el sustento!¡Debemos detener la amenaza que se nos cierne!¡Los convoco para que podamos destruir estos artefactos que no hacen nada más que quitar a los hombres el pan de la boca!

No pude callar más.

-Yo opino señor, que dado que las máquinas son mías debo ser yo quien decida si deben ser destruidas o no.

Mi voz sonó fuerte, más de lo que yo me sentía y miré al hombre castaño. Los hombres reunidos se voltearon y se oyeron murmullos "Es la señora Potter" decían.

-La compré y es de mi propiedad, no dejaré que le hagan nada.

-¿La compró usted o fue el dinero de su marido, señora?

Varios gritos de apoyo secundaron el comentario. No podía decir que hubieran dicho mentiras, porque era cierto que yo no había aportado una gran dote a mi marido, la propiedad de Dorset era lo único que tenía y que papá no había podido vender.

-Eso es cierto, sin embargo he comprado esta máquina no para quitar el pan de la boca a los hombres señor, es para aliviar al trabajo en el campo. El arado del campo suele ser pesado y las máquinas sirven para ayudar a los peones. El dinero que dispongo de mi esposo está siendo aprovechado para mejorar las tierras, es por una buena causa.

-Lady Liliane Evans de Castleford de Potter, así es como le gusta que le llamen en Londres, ¿no es verdad? No creo que una mujer criada entre la clase noble y con una vida sin ninguna privación pueda comprender lo que en verdad se discute-respondió el hombre-Yo soy un hombre de campo señora, un hombre que trabaja por el sustento y éstas máquinas no hacen nada más que remplazar a los hombres, hombres de familia que por una máquina no pueden llevar sustento a sus familias…

-¿Es usted de verdad un hombre de campo señor Lupin?- Remus Lupin se calló, tal vez sorprendido de que supiera quién era- dice que soy de una clase noble, de la cual no reniego, pero señor le recuerdo que usted también nació en esa clase y sinceramente tampoco creo que tuviera una infancia llena de penurias.

-Yo soy un hombre que está familiarizado con los problemas del campo, un hombre que ha visto con sus propios ojos las carencias del lugar y que está inconforme con estas basuras…-pateó una trilladora- que no sirven más que para amasar dinero para los ricos.

-Desearía que no estropeara un instrumento que nos va a ayudar a conseguir alimentos.

-¡Claro, alimentos! Para ustedes, gente rica que no sabe más que quitar el sustento a los pobres, porque dígame: ¿cuántos peones se verán reemplazados por estos monstruos? ¿Cuántos quedarán fuera porque no se les necesita? ¡Usted sólo ha estado aquí un corto tiempo y ya se cree con la capacidad de ver los problemas!

La multitud dio gritos de apoyo.

-Hay miles de cosas que las máquinas aún no son capaces de hacer señor Lupin, y es ahí donde se necesitan hombres: para cuidar al ganado, para limpiar los terrenos, para recoger la cosecha… Las máquinas están diseñadas para ayudar en las tareas pesadas, no pretendo reemplazar a alguno.-dije mirando a todos los hombres reunidos- Y se también que esta noche son mayoría, pero deben comprender que las máquinas seguirán estando por mucho más, éste es siglo diecinueve señores y no podemos negar lo que viene… Sé para qué están aquí y estoy segura de que aunque lo tratara no podría impedírselos, pero señores… una máquina puede reemplazarse, un hombre no… ¡Y sí es cierto que no sé más que lo que he visto en estos meses! ¡Pero Godric´s Hallow no me es ajena, es donde nació mi marido!

-Ya lo creo-dijo Remus Lupin- Seguramente sabrá el modo en que nació su marido… ¡Un bastardo que vino a comprar y quitarnos nuestras tierras!

Jamás pensé que pudiera hacer algo así, ni siquiera lo pensé. Cuando me di cuenta había cruzado la distancia que nos separaba y golpe al hombre tan fuerte como pude.

¿Se atrevía a insultar a James? No pude contener mi rabia, ¿quién era él para hacer esos cometarios? ¿Era acaso James menos por no haber nacido en un lecho conyugal? Todos lo comentaban en Londres, todos lo miraban de reojo y murmuraban a sus espaldas, no importaba el prestigio que tuviera al ser tan joven… ¿siempre iba a pesar sobre él ese estigma? Remus Lupin no tenía derecho a hablar así de James cuando éste no había tenido ni voz ni voto en el destino de su nacimiento.

James valía más que muchos de aquellos "ilustres caballeros" que conocía.

-Nadie, y repito, absolutamente nadie se atreve a insultar a mi esposo en mi presencia-dije temblando de coraje- mucho menos usted Remus Lupin.

De un momento pareció olvidar por qué estaba aquí, me miró sorprendido. Pero pronto consiguió reponerse.

-Lo siento señora-fue lo único que contestó.

Supe que nada más podía hacer. Di la media vuelta y me dirigí a la salida, antes de llegar giré a ver a los hombres reunidos.

-Sólo recuerden lo que les digo: pueden destruir estas máquinas… pero habrá otras y no sólo aquí en Godric´s Hallow, sino en todas partes de Inlgaterra y tal vez en todo el mundo… pero ninguna de ellas los podrá sustituir…

Cuando estuve en la seguridad de la casa, la adrenalina por fin me dejó ver claro, yo estaba temblando…

Había salido sola a enfrentarme a una horda de hombres que se conocían por sus actos delictivos dañando propiedades, comencé a hiperventilarme; pero sin dudarlo subí a mi habitación: al menos desde ahí podría advertir si prendían fuego al establo.

Nunca supe si fueron horas o minutos, mientras tanto pensaba en las palabras de Remus Lupin… tenía razón… yo no sabía hasta hace poco nada de los problemas que se podían suscitar en el campo, en Londres todos suponían que era tarea fácil porque los productos estaban al alcance y nunca nos poníamos a pensar en todo que había detrás de ello. Poco a poco vi salir a la multitud en grupos compactos, al final salió un hombre que se detuvo y volteó a mi ventana… no supe si fue mi imaginación, pero sonrió.

El cielo comenzaba a clarear, y tuve la certeza de que ese hombre había sido Remus Lupin.

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No conté a nadie mi aventura, a pesar de que Frank comentó a la mañana siguiente que le había parecido oír voces cerca de los establos, pero como el pobre Frank comenzaba a sufrir de los oídos ninguno pensó que fuera cierto.

Mientras tanto yo seguí con mi vida, discutiendo con Jeff Sprout las mejores maneras de cuidar las cosechas de las plagas, de la mejor raza de ovejas que pudiéramos encontrar para aprovechar las tierras fértiles para pastoreo, de cuándo y dónde podíamos probar la maquinaria. Aprendiendo a cocinar con la señora Figg ahora que Molly debía cuidarse más, al parecer iba a tener gemelos… era eso o en verdad el bebé iba a ser muy, pero muy grande; ayudé y aprendí con Frank el cuidado de las plantas, a distinguir las malas yerbas que dañasen a las flores; Molly me enseñó a tejer mientras ella lo hacía para los bebés y tenía mucha paciencia a pesar de lo mala alumna que resultaba ser; Arthur me había abierto la biblioteca y también pasaba horas leyendo… los Lupin habían dejado una vasta biblioteca para disfrutar. Jugaba con los niños de Molly y me divertía por sus ocurrencias. Disfruté de levantarme temprano, trabajar y descansar con placidez luego de una jornada de trabajo.

También me entretuve acompañando a Dora y Ted en sus paseos por el pueblo y pronto comencé a conocer a los habitantes del pueblo.

-Ya casi te ven todos como una más de nosotros hija-dijo una tarde Ted Tonks, hace poco me preguntó si me molestaba aquella palabra y naturalmente había dicho que no.

-¡La señora Abbout me preguntó ayer que cuándo podíamos visitarla nuevamente!-dijo Dora con su natural entusiasmo-dijo que prepararía de nuevo el pastel que pareció gustarte tanto.

-Gracias, sin ustedes probablemente me hubieran negado el conocer a los demás.

-No hay cuidado niña-dijo el vicario- y bueno yo las dejo solas señoritas, tengo asuntos en el banco que atender. Supongo que no se te ha olvidado pedir tu transporte esta tarde, ¿verdad Lily?

-No se preocupe señor Tonks, Arthur y Frank vendrán a recogerme en un rato más.

-Tienes un padre realmente bueno Tonks.

Desde hacía tiempo un día que nos quedamos solas, Dora o más bien Tonks, me había pedido que no la llamara por su nombre pues se le hacía horrendo y me había confiado que entre sus amigos la llamaban Tonks; decía que era un poco masculino pero no le importaba "Cualquier cosa antes de que alguien me llama Nymphadora" una vez contestó. Yo le conté de Joseph y pidió que si algún día venía le encantaría conocerla.

-Sí, aunque un poco estricto-dijo-¿has hablado con tu padre?

-No, antes de mi viaje tuvimos… un desacuerdo, por decirlo de algún modo-contesté incómoda-Hace poco le mandé una carta pidiéndole que me visitase, pero declinó la oferta y me pidió volver a Londres.

-Y no aceptaste…

Moví la cabeza negativamente.

-Me resulta increíble que puedas hablar de alejarte de tu padre tan libremente… si alguien me dijera que tengo que separarme de él no lo soportaría…

-Creo que mi relación con él no era tan estrecha como la que tienes con tu padre, al menos no tan estrecha y especial como la que tienes con el tuyo

-Sigues sin querer hablarme de algunas cosas…

-Tonks, por favor… no es que no te tenga confianza, es sólo que hay cosas que aún son dolorosas para mí y de otras tengo tanta vergüenza… quiero contártelas, necesito contártelas; pero aún no.

-De acuerdo, pero sabes que estoy aquí para ayudarte en lo que sea y en lo que pueda.

-Gracias Tonks, tú, Justine y Sirius son los únics amigos que tengo.

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El desayuno transcurría como otras veces: en un completo silencio por parte de las personas que ocupaban la mesa, el silencio era roto sólo por el ruido de los cubiertos, de pronto un hombre abrió la puerta del comedor y se disculpó entregando a cada uno de los tres presentes ligeros paquetes; al hombre que presidía la mesa le entregó una cantidad considerable además de un ejemplar del periódico. El otro hombre presente recibió otros más, pero hubo algo que le llamó poderosamente la atención, sonrió sin evitarlo para ver a la mujer frente a él devolverle la sonrisa.

-Estoy comenzando a ponerme celosa… pensé que me escribiría más a mí que a ti.

-¡Ten por seguro que se acuerda más de mí que de ti Joseph!

-¿Algo que quieran compartir?- dijo el hombre por encima del periódico, sus ojos marrones miraron inquisitivamente a los otros dos presentes.

-Nada que te importe querido primo… solo es la correspondencia que hemos recibido.

-¿Algún pretendiente quizá o alguien especial?

-Sabes que no James, es sólo Lily contándonos cómo van los avances en Godric´s Hallow

James miró a Sirius y Justine sonreír con malicia hacia él, se levantó de la mesa y salió con rumbo a su despacho.

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Ya en la tarde y sentado en el despacho de su oficina, recapituló los hechos del desayuno… ya eran casi tres meses y Lily no había vuelto. ¡Y si pensaba que él la seguiría mejor que esperara sentada!

¡Hacer de Godric´s Hallow un lugar habitable! Esa propiedad no era más que un dolor de cabeza, de haber sabido que su esposa lo escogería para dañarle, la hubiese vendo hace tiempo… pero no podía. Si bien había vivido momentos tristes en ese lugar, también en él se hallaban muchos recuerdos de su madre. Cuando se enteró de que la propiedad estaba en venta no dudó siquiera en comprarla e incluso se sintió feliz al saber que aún estaban ahí algunas de las personas con las que había convivido en su infancia: el jardinero Frank, la señora Figg e incluso Molly, a quien guardaba un especial cariño por haber sido su cuidadora y compañera de juegos el tiempo que estuvo ahí.

Volvió a mirar la cuenta de gastos de Lily, desde su llegada a Godric´s Hallow había abierto para ella una cuenta y depositaba regularmente en ella, al principio le pareció una tontería pues ¿qué tanto se podría gastar en ese lugar? La respuesta la tuvo al mes siguiente cuando Lily se hubo gastado todo un depósito. Así que mandó a averiguar los gastos que su dulce esposa tenía.

Cuál fue su sorpresa al encontrarse con que tenía gastos por ovejas, semillas… ¡incluso había comprado sembradoras y trilladoras!

Su primera impresión fue suponer que alguien estaba tratando de manipularla, porque evidentemente Liliane no podía saber nada acerca de lo que un campo necesitaría, era una niña que no tenía ni idea de las preocupaciones del mundo… pero el informe que le dieron mostraba que la "señora Potter" era la encargada de supervisar todas las obras: desde qué tapicería se usaría hasta si se debería sacrificar a todo el ganado por una epidemia, se sorprendió al saber que ella misma era quien trataba con los arrendatarios.

Y pese a todo James no dejaba de sentir que ella lo hacía por vengarse.

No había querido que hablaran de aquella noche, se había marchado contando con el consentimiento y ayuda de personas que se supone lo deberían haber apoyado a él. Incluso había sido su propia prima la que había sugerido el lugar al cual ir…

¡Como si pensara en seguirla! ¡Como si le importara que nunca le hubiera escrito!

James sabía que Justine y Sirius habían recibido más de cuatro cartas en este tiempo… Pero ya tenía una idea clara en la mente, si Liliane no había hecho nada por contactarlo, si no daba su brazo a torcer, ésta vez no sería él el que, como siempre, lo hiciera. Si ella se quería olvidar de él, bien.

James también encontraría la forma de olvidarla.

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Mientras James salía para recoger a Alice esa noche, dos personas se encontraban en la sala, cada una sumida en sus pensamientos.

-Esto no está bien.

Dijo una decidida voz en medio del silencio que se había formado entre los dos únicos ocupantes de la sala. Miró a la otra persona, la mirada era potente pero la preocupación se desbordaba en ella; su acompañante tenía la cabeza recostada en el sillón en el cual estaba, tenía los ojos fijos en el techo, como si este fuera capaz de darle una solución a los problemas que ambos tenían. El hombre en el sillón miró a la mujer que había roto el silencio en la habitación, parada frente a él con las manos apoyadas en el respaldo de otro de los sillones. La miró como si no entendiera lo que decía… pero era obvio que creía lo que su acompañante creía.

-Entonces, ¿qué sugieres?

-No lo sé, sinceramente no se qué hacer, esto ya está fuera de nuestras manos; pero es nuestra culpa, debimos prever esto...

-¿Cómo íbamos a prevenir que James iba a comportarse como un imbécil?

-Dios Sirius no te alteres, suficiente tenemos como para ponernos a pelear entre nosotros…

-Lo siento Joseph, sólo… sólo pensé que con algo de tiempo James se iba a dar cuenta…que iba a ir por ella para arreglar las cosas.

-A lo mejor pensó que ella regresaría pronto, nunca pensó que pudiera haber algo que la entretuviera. Le dije a Lily que ya era hora de hablar con James en mi última carta, que debía aceptar hablar con él, que lo invitara a Godric´s Hallow… pero sigue insistiendo en que es muy pronto…

-El mundo se va a acabar Joseph… yo le dije lo mismo en mi última carta.

Sonrieron sin poder evitarlo.

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Una vez que la casa estuvo terminada, me propuse hacer una fiesta de bienvenida a las personas del pueblo, se contrataron a jóvenes que bajo la atenta mirada de Arabella preparaban la cena, Molly refunfuñaba desde una esquina que no la dejáramos hacerse cargo de las cosas, pero insistimos en que en su estado debía cuidarse por los bebés.

Regalé a Tonks uno de mis vestidos para que pudiera arreglarlo y usarlo el día de la fiesta. Cuando se hicieron las invitaciones me percaté del brillo de sus ojos cuando vio la misiva dirigida a Remus Lupin y supuse que podría ser una ocasión para provocar un encuentro entre estos. Una vez en uno de los paseos al pueblo lo había divisado a lo lejos y en cuanto saludó hacia nuestra dirección Tonks había tropezado con un barril fuera de una tienda, amablemente Remus nos había socorrido, pero mi acompañante había permanecido en silencio, con la mirada al suelo y sonrojada tanto que incluso pené que su cabello se tornaría rosa. No dije nada por respeto a mi amiga, pero tal vez ahora podría ayudarla.

El abogado Finnigan llegó con su esposa, el doctor Bell y muchos más me acompañaron en la velada. Todos admiraron las remodelaciones de la casa, comentaron lo bien que se veían los campos y se maravillaron con las máquinas. Hubo varios que se sorprendieron al ver entrar a Remus Lupin, pero afortunadamente se abstuvieron de hacer comentarios. Tonks había derramado sin querer una copa con brandy que servía al señor Malcom, uno de los funcionarios del banco.

Lamentablemente la velada no estuvo exenta de comentarios.

-Supongo que el señor Lupin está asombrado de ver en tan buen estado la casa, hace años que no entra e imagino debe ser un contraste a como la recuerdo-comentó Marge Dursley con la mirada hacia Remus, al otro lado del comedor-Y dígame querida, ¿el señor Potter no nos honrará con su presencia?

-No-contesté tratando de ser lo más amable que pudiera con esa mujer- La casa estuvo terminada antes del tiempo previsto y James tiene muchos asuntos que atender en Londres, no pudo desocuparse.

-Imagino, un hombre tan ocupado como lo es su marido… ¿sabe? Yo recuerdo a su madre, la señorita Dorea, tan bella y llena de vida… lástima que su salud decayera después de dar a luz, fue tan lamentable…

-No creo que el nacimiento de mi marido sea un hecho que hay que lamentar, señora Dursley- su acento para recalcar que Dorea no era casada me enfermó- Pero sí es un lástima que la salud de la madre de James se hubiera visto afectada.

Salí del círculo de conversación y me topé cara a cara con Remus Lupin, ni siquiera me había percatado cuándo había atravesado la estancia para colocarse detrás de mí.

-Noté que su esposo no ha aparecido.

-Tuvo problemas con sus negocios en Londres…

-No es correcto dejar a una joven tan bella sola tanto tiempo, señorita Liliane.

Su comentario no me hizo ninguna gracia y su mirada lo decía todo pero éste no era un joven admirador del cual pudiera disponer. Noté que Tonks nos miraba y apartaba la mirada para perderse en medio de su padre y el señor Sprout. ¡Tonto y estúpido Remus! Esto no estaba saliendo como se supone que sería… El hombre aquí parado no tenía ni idea de lo que acababa de hacer ¡Y yo podría haber perdido a mi única amiga en este lugar! Odié con fervor al hombre frente a mí.

-Señora Potter para usted señor Lupin-respondí enérgicamente.

Remus Lupin tuvo la decencia de parecer apenado.

-No pretendía molestarla señorit… señora Potter, yo sólo… esperaba conversar con usted, tal vez mostrar mis esperanzas…

-No debería expresar algo que no me interesa saber, ¡debería tomar en cuenta que soy una mujer casada! ¡Si mi marido se enterase…!

-¿Haría algo?... -interrumpió, para después corregir ante mi expresión turbada-Lo siento no quise molestarla… es sólo que hay ciertos rumores… de su esposo y usted… que su matrimonio es sólo una fachada y… es una conveniencia… no es una matrimonio de amo…

-Haría bien en dedicarse a sus asuntos antes de estar oyendo y repitiendo chismes como una vieja solterona señor Lupin.

Lo pasé de largo para tratar de ir en busca de Tonks, pero me informaron que el viario y su hija habían abandonado la cena porque la joven sufría una jaqueca… ¡estúpido Remus Lupin!

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A pasar de todo, la fiesta continuó y cuando se despidieron los últimos invitados yo me sentí aliviada, me retiré a mi alcoba sin hacer comentarios. Las palabras de Remus me perseguían y me pregunté por qué ahora me afectaban tanto, por qué había sentido tanto pesar por sus palabras.

En Londres era un secreto a voces y no me había molestado en acallar los rumores, ¿por qué ahora sí me importaban? Yo me había ido de mi casa para poner distancia y era cierto lo que Justine y Sirius reclamaban al cortar toda comunicación en él, pero James tampoco había hecho algún intento por contactarme… ¿Por qué ahora me importaban unos simples comentarios? ¿Sería acaso porque ahora nos separaban miles de millas en vez de unos metros?

Pero entonces lo comprendí.

Yo amaba a James.

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Ahhhh! Se quedó interesante, verdad? Ya ven volví con un capítulo más, con nuevos personajes…

Y si, mi estimado público Lily por fin acepta que ama a James, pero él piensa que ya está todo perdido… incluso a comenzado a frecuentar a Alice… ¡justa ahora que su amada ha declarado su amor! ¡Hombres!

Iba a explayarme más en el por qué le habían sugerido a Lily ese lugar… pero creo que eso necesita todo un capítulo y si lo ponía en este iba a resultar muy, muy largo y no quisiera agobiarlos. Tampoco habrá un preview para este capítulo… ¡para que les coman las ansias de leerlo!

Mil gracias por sus comentarios, por las personas que me han puesto en sus alertas, autores y favoritos. Gracias a todos ustedes por darme la oportunidad de leer mi historia, y espero no tardar tanto como es mi costumbre…

Gracias por sus comentarios a:

Por al capítulo 13:

betsy potter, Lucía, Yo..!, Evasis, laurapottercullen, JinP, Sakura Naomi, Diluz, julya84, Aldonza Black, roxcio, sofii-h, Alejandra Evans, ALEAMERICA (espero ya estén mejor tus problemas), victoria_murillo_15, Jos WeasleyC, justweasley, Vanesa-Salazar, mariana weasley7, luji126, eleanor9707, viiky, hannah, josyred, thanya, daianapotter, Vannya.

Por el capítulo 14:

Veraldine Hypperbone, betsy potter, kittymariposa, eleanor9707, Izu03, Mandy, Belvina, luji126, JinP, ALEAMERICA, Skuld Dark, lizzie nis, Samii, luli, Rai-Potter, ANONIMA, manuela, monica, Sandra, Madame Poulain.

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Y repito, no pienso dejar colgada mi historia, lo pido por piedad: ténganme un poco de paciencia (¡¿Más?) Lo sé, lo sé, merezco un jalón de orejas… pero tengan por seguro que escribo con gusto y ánimo por ustedes. Y si alguien quiere contactarme por Facebook, pueden encontrarme como Yolintzin González. Saludos a todos y mis mejores deseos para este años