Sentimientos

Una copiosa lluvia caía en Fanelia, era pleno invierno y una jovencita que se movía graciosamente por un pasillo del castillo, cargaba consigo algunas ropas reales.

-Amo Van?... ya esta despierto?...- preguntó la joven apenas asomando una nariz por la puerta, donde el rey de Faenilla aun sentado en su cama, la miro con ojos exhaustos.

Merle…- contestó un joven con voz cansada.

Amo Van…- lo miró Merle con angustia- veo que no pudo dormir bien otra vez.

No… cada vez me es mas difícil conciliar el sueño… - contestó éste levantándose flojamente se la cama que casi estaba intacta y se dirigió a la ventana desde donde se podían observar guardias de palacio corriendo de allá para acá reparando algo.

Amo Van?, ¿Qué no piensa levantarse?- le preguntó Merle que dejaba unas ropas muy elegantes sobre la cama.

¿He?...- se dignó a decir Van, mirando a la niña gato que con las manos en la cintura adoptó una actitud muy habitual en ella.

si no fuera por el Señor Allen usted casi no sería Rey- se dignó a decir Merle mientras empujaba al Rey al baño.- Por si no lo recuerda hoy vendrá el Rey de Arkan con su…- la voz de Merle se entristeció a lo que Van comprendió a la perfección.

Ya habían pasado unos años desde que Hitomi había regresado a la Luna Fantasma, sin embargo, el recuerdo de ella, permanecía vino como si fuera ayer. Fanellia había sido reconstruída en su totalidad, ahora su esplendor era mucho mayor al que alguna vez pudo tener.

Se había expandido y su territorio ya no se limitaba a ese gran valle en el que alguna vez se situaba; montañas de territorio se habían transformado en colonias y Allen Shezard de había transformado en su comandante principal.

VAN!... – dijo de pronto una voz que hizo que tanto Merle como Van mirasen hacia la puerta en donde el caballero Caelí, elegantemente vestido con ropas de Faenilla lo observaba.

Allen…- dijo Van con una sonrisa disimulada.

El Rey y la princesa han llegado… ¿Pero qué haces aun sin estar listo?- le dijo Allen mirando al Rey que aun estaba en ropas de cama.

Intenté meterlo al baño… pero…- dijo Merle con resignación.

Yo los recibiré mientras tanto, pero hazte un favor y levántate.- dijo Allen saliendo y cerrando la puerta detrás de él.

Allen había cambiado mucho estos años, desde que Celena había llegado a su vida, se prometió a sí mismo cuidar de ella hasta que alguien mas se la llevase para hacerla feliz; el que alguna vez tuvo la fama de ser un amante de las mujeres era ahora mas respetado que ningún otro caballero. A pesar de conservar su título de caballero en Asturia, ahora era un ciudadano de Fanellia y por ello un samurai, su cabello ahora mucho más corto tanto que apenas le alcanzaba para una diminuta coleta baja lo ataba con una cinta dejando ver su rostro apuesto…un rostro tan o más serio y triste que el del Rey de Fanellia.

Hermano…- habló una voz dulce que salió de una habitación del palacio.

Su majestad aun no está listo Celena…- le contestó Allen que con su pensamiento muy lejos apenas puso atención en su hermana.

¿Aun sigue mal?- preguntó ella con tono de preocupación, mientras que la lluvia cada vez era mas fuerte y tempestuosa.

Creo que si…- respondió Allen recordando aquella situación hace unos dos años atrás en su memoria.

Aquel día una columna de luz se vio a lo lejos tocar suelo en las montañas del bosque de los dragones, Van creyendo que se trataba de Hitomi salió en busca de ella, en medio de una tempestad tan o más grande que la de ese día, tempestad que se convirtió en tragedia, ese día miles de personas murieron como consecuencia de inundaciones que arrasaron con una gran parte del valle. Van estuvo perdido por tres días en el cual muchos lo buscaron… algunos consejeros lo habían dado por muerto, hasta que un día lo encontraron, estaba con vida apenas, desorientado y en muy malas condiciones. Allen recordó como Van no fue capaz de reconocer ni siquiera a Merle que desesperada intentaba abrazarlo, pero este con su espada en una mano y con el pendiente de Hitomi en la otra intentaba atacarla.

Desde aquel día Van nunca pudo recuperarse del todo, constantemente se enfermaba con facilidad y por sobre todo nunca pudo volver a dormir en paz…

¡Ella estaba ahí, y la perdí, no pude salvarla!- gritaba cuando después de algunas semanas en cama había recuperado la conciencia.-

Allen creía que en parte Van nunca quiso recuperarse del todo, después de ese día. El que Hitomi hubiera muerto, esa noche en le bosque del dragón en la mente de Van hizo que éste jamás quisiera recuperarse de su enfermedad.

¿Allen me estás escuchando?- dijo una Celena que también recordaba ese día tan angustioso, en donde su hermano había perdido su sonrisa.- ¿El rey necesitará que lo atiendan?-

¿Ha?... no Celena Merle está con él, seguro que ella lo revisará.- le contestó el caballero mientras se alejaba por el pasillo.

Hermano…- terminó por decir Celena viendo como Allen se alejaba a paso rápido.

Bienvenidos a Fanellia Señor Rey de Arkan- Dijo Allen mientras colocaba una rodilla en el suelo.

¿Con quien tengo el honor?- preguntó el Rey que mirando a Allen, trataba de recordar su rostro.

Soy Allen Shezard de Asturia, ahora General al mando, primer hombre samurai de Fanellia.-

Mi mano derecha y mi mejor amigo- terminó por decir una voz que desde atrás de Allen se acercaba- disculpen que no los haya recibido como se merecen, es una descortesía de mi parte Rey de Arkan…- dijo Van con serenidad.

HA!! Fanellia!!- Exclamó el rey levantando sus manos sorprendiendo a Allen y a Van.

Majestad- contestó Van inclinando un poco su cabeza en señal de respeto.

Eres el mismo retrato de Goeu! Eres igual a tu padre! El y yo fuimos grandes amigos!- dijo el Rey saludando afectuosamente a Van palpando el hombro de éste.

Es un honor que se encuentren en Fanellia, sean muy bienvenidos-

HA!, pero tú eres mas cordial! Goeu nunca se encontraba aquí cuando lo venía a visitar… siempre estaba perdido por ahí con tu madre… jamás había visto a una pareja como ellos realmente estaban enamorados…- Dijo el rey mientras admiraba la lujosa decoración que ostentaba el salón de recibimiento del palacio. Van en silencio cerró los ojos levemente recordando que hace un momento en sus sueños se encontraba perdido con Hitomi.

Van… - dijo Allen que miraba a alguien atónito. Detrás del Rey una joven miraba la escena con una sonrisa amable.

…. HItomi?...- salió de la boca de Van en un susurro, el cual la miraba como una aparición.

Ha! Rey de Fanellia…!- dijo el Monarca de Arkan acercándose a la muchacha.- Déjeme presentarle a mi hija la Princesa de Arkan Niviam Arlees de Arkan…

Un placer su alteza… Rey de Fanellia…- saludó la joven que sonrojándose un tanto por la mirada de aquellos caballeros desvió la vista hacia su padre.

¿Hermosa verdad?- agregó el monarca que la ver la impresión de Van y Allen por la muchacha, le había parecido muy gracioso.

…Padre…- dijo la joven en tono recriminatorio, haciendo que esta se avergonzase aun más.

Lo… lo siento mucho…- dijo al fin Van que al darse cuenta que no se trataba de Hitomi reaccionó como debía hacerlo el Rey…- Bienvenida princesa, es un placer el conocerla…- y tomando su mano la besó con cordialidad.

Bien creo que deben venir muy agotados- dijo Allen saliendo también de su asombro- tal vez sea prudente que sean conducidos a sus habitaciones.

Tienes razón Allen- Corroboró Van- haré que les muestren sus cuartos, por favor sigan por aquí.- y señalándoles el camino ambos monarcas de Arkan entraron al palacio. Van excusándose de sus invitados, se retiró en compañía de Allen.

Ambos en silencio caminaron hacia las caballerizas hasta que por fin Van rompió aquel momento tan incómodo.

es igual a ella… es tan bella como Hitomi… ¿No lo crees Allen?... – preguntó Van al caballero Caelí el cual con un rostro serio guardó silencio.- Es como si fuera una profecía… la perdí un día de tormenta como este … y ahora me la han devuelto también en un día de tempestad…. Allen tal vez…-

No es Hitomi Van- lo interrumpió tajantemente Allen sin mirarlo al rostro, montando a uno de los caballos, con voz firme pero con un dejo de dolor que Van pudo notar sin problemas.

Ella jamás volverá a nosotros Allen…-dijo Van también sin mirarlo a los ojos tocando su pecho en donde llevaba el pendiente de Hitomi.

¿Y piensas reemplazarla con solamente su imagen?- dijo Allen que sin advertir su atrevimiento se detuvo un tanto apenado.- lo siento Van ese no es mi…

No te preocupes, tienes razón además…no me importa… Hitomi ya no está… y… - Van enmudeció y sus ojos se situaron en las montañas lejanas, su mirar era perdido. Allen presintió lo que Van pensaba y tampoco dijo nada.

Van… ¿no has pensado que quizás Hitomi pudiera estar viva, y que lo que viste esa noche solo fue una ilusión?- preguntó Allen tratando de hacer que Van entrara en razón.

No…ella está muerta Allen- contestó este sin titubear.

Jamás encontramos su cuerpo o algo parecido, tal ves…-

¡YA dije que ella murió Allen! ¿que no lo entiendes?- dijo Van Enfurecido.

¡¿Ella murió. O es que tú la quieres Muerta?!- dijo Allen haciendo y agitando con furia las riendas de su caballo, dándose al galope, dejando a Van atrás atónito con aquellas palabras.

Allen… tú aun…- dijo Van que agachando su cabeza dejo que la lluvia lo empapara.

Abuela… como quisiera poder escucharte como antes… ya no puedo escucharlo a él… ni verlo… es como si hubiera desaparecido…

Una joven arrodillada en frente de un altar rezaba por la paz de su abuela, en medio de la nieve unas flores rojas dejadas por ella daban vida a la tumba. Su cabello ahora largo y ondulado se mojaba cada vez más debido a los copos de nieve que caían lentamente del cielo, sus ojos verdes fijos en sus recuerdos, no se percataban de que a su espalda un hombre la observaba en silencio. Un abrigo largo la cobijaba, pero ante el rostro amargo de la joven parecía que no era suficiente.

Kansaki… ya deberíamos irnos… la tormenta se pondrá peor…- dijo el joven que con ternura miraba a Hitomi, que regresando de sus recuerdos lo miró con sus ojos verdes bellos y transparentes, a lo que él no pudo si no reaccionar con nerviosismo.

Ho… lo siento… Sean… gracias por acompañarme…- le dijo Hitomi, dándole un beso en la mejilla y tomando el brazo de éste para caminar hacia el auto. Sean era un compañero de la universidad en Tokio, este vivía en la casa de los Kansaki por ser estudiante de intercambio desde ya hace dos años.

Este clima debe recordarte a tu Inglaterra, ¿no es cierto?-le dijo Hitomi, mientras se aferraba al brazo del muchacho para no resbalarse en la nieve que estaba congelada.

Si pero, es mucho mejor aquí…- se limito a contestar Sean con una sonrisa que solo él entendía.

¿Irás a ver a tu familia este año?... deben extrañarte- dijo Hitomi mientras divertidamente daba resbalones por el suelo congelado. Sin percatarse de lo gracioso que le parecía a Sean.

Sujétate mejor y deja de hacerme preguntas.- le dijo este al ver que en uno de ellos él casi también cayó.

¡Lo siento!- dijo Hitomi a metros del auto de Sean, un tanto asustada por ese último resbalón.

Ya llegamos- dijo Sean abriendo la puerta del auto para que ella subiera-

Uuuh! Cada vez está más y más helado, ¿No lo crees?- dijo Hitomi que se frotaba las manos desnudas las que Sean tomo entre las suyas para entibiarlas.

¿Por que jamás te pones guantes Hitomi?- le dijo Sean mientras acariciaba las manos de la joven.

No me agradan y lo sabes…- se limitó a contestar, mientras que con inocencia no se daba cuenta de la mirada de Sean, que contemplando la palidez pero belleza de Hitomi no se había percatado de que se encontraba besando las manos de esta, a lo que lo muchacha reaccionó un "ya esta bien así."

Lo siento… - dijo Sean, mientras encendía la calefacción del auto.- ¿Que tal si vamos a cenar Hitomi?-

No gracias, no tengo hambre, solo llévame a casa, si tu quieres ve solo yo tengo examen mañana y no quiero fallar.- dijo Hitomi mirando por la ventana del auto hacia la tumba de la abuela.

No se por que siempre pone esa mirada… es como si no estuviera aquí… ¿En quien rayos piensa…? De seguro no es su abuela… esa mirada… estoy seguro de que es un muchacho… pero…- pensaba Sean mientras observaba a Hitomi que con su pensamiento en Fanelia no dejaba de preguntarse el por qué Van jamás había regresado por ella.

nee Yukari?...-dijo de pronto Sean mirando a la mejor amiga de Hitomi con ojos inquisidores.

Mmm?... atinó a decir la chica que sorprendida por la intromisión repentina de Sean.

Se que no nos conocemos mucho pero…- Sean bajó la mirada.

¿Qué sucede? ¿le pasó algo a Hitomi?- dijo Yukari advirtiendo lo que los ojos grises de Sean querían decir.

Es que…¿Alguna vez Hitomi estuvo enamorada? … Tu sabes… y… ¿? ¿De alguien que haya muerto a o algo así?.- Preguntó Sean sin mayores tapujos.

¡¿QUEE?!- un SHTT se escuchó en toda la biblioteca a lo que los dos jóvenes respondieron hundiéndose en sus asientos.

¿Y bien?... se atrevió a proseguir Sean más interesado y abierto.

¿De dónde sacaste tal cosa?...- le dijo Yukari frunciendo el ceño, dejando completamente de lado su trabajo de investigación.

Tan solo responde mi pregunta por favor…- le dijo Sean angustiado, a lo que Yukari le inspiro confianza.

Claro que no…Que yo sepa Hitomi solo ha estado enamorada una vez…- dijo la amiga de Hitomi dándose importancia.

Dicen que fue de tu novio Ushida…- no se demoró en decir Sean-

Dicen…- dijo Yukari un tanto molesta por atrevimiento de ese extranjero, decidida a no decir mas cerrando un texto que estaba leyendo y levantándose para irse.

Espera… - dijo Sean, dándose cuenta de su error.

Si tanto te gusta Hitomi, por qué no le preguntas tu mismo Sean, vives con ella oportunidad no debe faltarte o??, ¿no te atreves?- y dicho eso Yukari se marchó sin antes gozar del rostro sonrojado de Sean que sin mirarla se dio media vuelta y se fue.

Hitomi ya no eres la misma… desde que volviste…- pensaba Yukari a quien la pregunta de Sean le había dejado una interrogante propia.

Hitomi era una estudiante modelo en la universidad, estudiaba medicina pero se inclinaba mucho por el área de la investigación, habitualmente se la veía experimentando con componentes nuevos en el laboratorio de la universidad como esperando descubrir algo nuevo a cada segundo que pasaba en ese lugar. Ayudaba a los maestros en sus investigaciones como asistente y era muy buena en ello. Generalmente sus docentes le encargaban trabajos personales los que Hitomi aceptaba gustosa y llena de entusiasmo, últimamente trabajaba con el doctor Albert West experto en física y química.

Kansaki… aun no puedo comprender tu interés tan insistente en los viajes temporales… sin embargo sea lo que sea me alegra de tenerte como mi ayudante.- le dijo el profesor mientras Hitomi se colocaba su abrigo, ya era muy tarde y Sean preocupado había venido a recogerla.

Good Night profesor…- le dijo sean mientras ayudaba a Hitomi con su bolso.

Good Night boys…- se despidió el doctor Albert quien miraba a la pareja con especial interés. Una ves el en auto Sean reprendió a Hitomi.

¡Tu madre estaba muy preocupada Hitomi!... ya le avisé que te encontré pero por favor avísanos cuando salgas así de la universidad.- le decía Sean que miraba de ves en cuando a su acompañante que cada ves se sentía mas y más ausente.

Si…- se limitaba a contestar ésta, como si nada pasara.

¿¡Hitomi me escuchas!?- Le gritó Sean irritado al ver la indiferencia de Hitomi.

¡Si te escuche!.. ¡Por qué no puedes dejarme simplemente en paz!...- Gritó Hitomi a lo que Sean sorprendido detuvo el auto en una calzada, ya era de muy noche y casi no había gente, la nieve caía con fuerza y un viento gélido arremolinaba los copos de nieve con violencia.

…no te entiendo Hitomi… siempre estas ausente…es como si tu…- Sean se detuvo de repente, la joven salio, como huyendo del auto tomando su bolso de la universidad.

¡Hitomi!!- Grito Sean saliendo tras de ella en una persecución a pie.

¡Déjame! No me sigas!... no quiero verte!... – la muchacha se detuvo enfrentando el rostro agitado de Sean, a pesar de los años Hitomi no había perdido su velocidad de atleta.

Hito…- trato de decir Sean muy cansado por la carrera.

Mi madre sabía perfectamente que yo estaba con el profesor… ¡¿Qué es lo que quieres de mí?!... Yukari me dijo lo que le preguntaste… ¡¿Quieres una respuesta?!- el rostro del muchacho pareció descolocarse por un momento, pero dándose cuenta que este era el momento para aclarar sus sentimientos, guardo silencio.- Pues si… ¡estoy enamorada de un fantasma y siempre lo estaré Sean!-

Es Amano?- preguntó el joven sin dejar de mirar los ojos verdes de la joven, que como siempre mostraban sinceridad.

No… Amano es como un hermano para mí al igual que Yukari…, la persona que quiero nunca regresó por mí…- y dicho esto una lágrima rodó por la mejilla de Hitomi, lágrima que no pudo contener.

¡¿Qué, acaso te abandonó?!- dijo el muchacho acercándose a ella. Palabras que a Hitomi hirieron como espinas.

… si…- admitió ella…- me abandonó…- y llorando se dejó consolar por Sean el cual la abrazó, expresando en lo mas interno de su corazón un odio que empezaba a nacer en contra de ese hombre que él no conocía.