N/A: a partir de este capítulo dejaré de escribir en 3ª persona para ser en 1ª. Desde el punto de vista de los distintos personajes.
Gracias.


Dark

Era totalmente absurdo, nada parecía real. El entorno a mi alrededor se silenció hasta ser capaz de sentir, mejor dicho, de oír mis propios latidos. Absurdo era. Como si ese susurro hubiese echo callar el canto de las cigarras, el agua se hubiera congelado o al menos dejado de fluir; podría echar un vistazo para comprobar si mis suposiciones eran verdaderas. La otra posibilidad sería que mi cerebro haya identificado con tanta claridad el origen de ese susurro y me haya aislado completamente de cualquier otro sonido que me pudiera distraer. Y entonces, ¿por que oía mi corazón tan claro, como si tuviera auriculares puestos y escuchase directamente de la fuente, como un amplificador? Y su voz. Esto es absurdo o yo estoy loca? Tal ves ambas.

Realmente me sentía tentada a realizar medio giro, pero por otro lado había empezado a dudar si siquiera me podía mover. Cuanto tiempo permanecií dándole la espalda; tal ves pensara que lo estaba ignorando, lo que sería muy lógico dado su "amable trato" de esta tarde. Como dije, tan solo podía oir su voz, en tanto dijese algo; y mis latidos que alguien en algún momento le subieron el volumen.
-Acaso eres sorda?- había una nota mordaz en sus palabras. A este puto ha de suponer que soy retardada.
-Para nada- siseando. Bien, el cerebro me jugaba malas pasadas. Primero no me deja moverme y menos hablar; me ensordece con mis propios rítmos cardíacos y ahora, en un deliberado e involuntario movimiento, me coloca cara a cara con...él.
De niña he perdido una tras otra lucha de "quien aguanta más la mirada". Es realmente incómodo, y eso que lo practicaba con mis hermanos; claro que fue hasta que cumplí cinco, me aburrí de tanto fracasar. Pero allí estaba, y si fuera algo lúdico, podría decirse que estábamos empatados. Al menos no di atisbo de apartarle la mirada, por más que sea de mala educación sostener miradas pero hay excepciones. Esta era una.

El escudo anti-entorno en el que me encontraba se "rompió"? Digamos que me percaté de cuan próximos estábamos el uno del otro. Pero nada, ni asombro y menos temor. Me sorprendí de mi misma. De donde había sacado tanta entereza para mirarle así, el auto control para no empezar a temblar de pies a cabeza. Deduje que los entrenamientos eran la causa de que no entrara en pánico. Cualquiera en mi lugar diría que estoy exagerando.

Tenía en frente a uno de los hombres, concursantes, más guapos, fuerte y perspicaz. Caballeroso y amable no creí que estuvieran en la lista. Sin embargo, sus ojos, la dureza de sus facciones; su frío semblante, todo ello en conjunto me ponían algo más que nerviosa. Es como si tuviera escrito en la frente "PELIGRO", "MANTENGASE ALEJADO". Tan solo para mi. Eran advertencias, muy severas. Aún así lo prefería enfrentar en las rondas del torneo que ahora, estando solos en mitad de la noche, sin tener con que defenderme y a nadie a quien pedir ayuda.
Le ví sonreir de lado cuando observó mi mirada que recorría el estanque. Como si supiera lo que pensaba. Le divertía verme en esa posición No cabí duda. Yo no era de su agrado y supuse que si me tenía que humillar, esta sería su gran oportunidad.Sin testigos.

Pasaron unos segundo cuando la briza reclamó acto de presencia. Me estremecí. Y ahora reía por lo bajo.
- Con frio?- un brillo apareció en la sombra de sus pupilas, me erizó la piel- te dije, deberías volver a tu cama- con sorna en su voz.
- Te quieres asegurar de que lo haga?- No! no habría manera de que me quedase atrás. Quería pelea, pues la tendría- Por que no me llevas?- Aveces es mejor dar un solo golpe que intentar rematar. Luego caí en las segundas implicaciones que se le podían dar a mis últimas palabras. Pero me mantuve firme, lo más que pude.
- La tuya o la mía?- entrecerré mis ojos, dejé escapar un leve bufido. Caballeroso, amable no son parte de la lista. De seguro.- Y bien, ya decidiste?
- La mía, y voy sola- me giré sobre mis talones con la idea de regresar por el mismo camino con el que llegé a este desagradable encuentro- Idiota- murmuré para mi.
- No creo que esa sea la palabra correcta- lo tenía otra ves a mi lado, tan cerca que sentía su aliento chocar contra mi oído. Que es lo que busca? Me mantuve lo más quieta que pude- De todas maneras estas desaprovechando una gran oportunidad- su tono de burla iba en aumento, a rayar en lo insoportable- Eagle me recomendó que te permitiera conocerme*- atrapó un mechón de mi cabello que revoloteaba a causa del leve viento. El contacto me estaba por ponér histérica. Me aparté bruscamente de él. Lo miré como si quisiera matarlo. Jamás había odiado a alguien, pero, como todo en la vida; había excepciones y esta se llama Lantis.

Casi era una carrera por llegar a mi "cabaña" y dejar atrás la risa burlona, que resonaba en mi cabeza. Tropecé varias veces en el camino poco iluminado, por un sendero irregular. Con el pulso agitado, traté de calmarme, llevándome una mano al pecho y con la otra sostenerme apoyando sobre una rodilla. No lograba localizar el lugar que buscaba. Entré en un impás para dejarme caer contra la puerta de tablas de bambú. La textura suave, firme de la puerta fue un sustento para mis nervios. No pretendí hacer ruido al ingresar, pero Fü ya me esperaba sentada en la mesa del comedor. La expresíon de preocupación se dejaba entrever por los cristales de sus anteojos. Me incorporé, aunque torpe intento de parecer casual.
- Donde has estado?- algo en mi apariencia parecía preocuparle, y bastante-
- Salí a tomar aire fresco- las palabras salieron a duras penas, entre mis jadeos por recuperar el aliento de mi anterior carrera.
- Parece que hace mucho viento- dijo levantandose hacia la mini cocina- sientate, te preparaé un te- eso hice, dejé caer mi cabeza sobre mis brazos- Hikaru??- Fü me pasaba la mano por la espalda como si quisiera consolarme. Entonces me dí cuenta que estaba sollozando. Como detestaba sentirme tan impotente. Mi amiga dejó la taza cerca de mis manos y esperó sentada a mi lado. Ella estaría para mi por si quería hablar, aunque no presionaría si no quisiera.


conocer*: en la Biblia (Antiguo Testamento) dependiendo de las traducciones e interpretaciones. Luego de que Aden y Eva son desterrados, se hace uso de la palabra "conocer" para indicar el hecho de tener relaciones sexuales.-