Último cap

¡Disfrutenlo!


-¿Tan rápido, mamá?- Pregunto la pequeña, asombrada, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo. Más bien, no se había percatado de lo rápido que pasaba el tiempo al lado de Zuko…

-Si, Toph, tenemos que regresar a casa- Dijo sentada en la cama, observando como uno de los sirvientes hacia las maletas- ve a bañarte antes de que regresemos

-Esta bien- Lanzando un suspiro de resignación, la niña se metió a bañar sin ánimos. Cuando salio, su madre le tenia preparado ya un hermoso vestido que le llegaba hasta las pantorrillas, en color marfil muy hermoso- ¿tengo que ponérmelo?- Pregunto ligeramente disgustada, su madre asintió con la cabeza- ¿Por qué?

-Porque, es la ultima vez que tu amigo va a verte ¿Cierto?- Susurro un apenas perceptible "Si, mamá"- Tiene que verte muy linda para que tenga un buen recuerdo de ti- Ella frunció los labios, pero con eso la tenía. La niña de inmediato se puso el vestido e hizo todo lo que su madre le dijo, no era muy habitual en ella, su madre lo vio de una manera demasiado especial, pensando que el príncipe Zuko había tenido una buena influencia en su hija…

-¿Cuándo nos vamos?- Preguntó

-En dos horas- Contesto mientras guardaba las joyas de la familia en un cofrecito de oro- Ve a despedirte de tu amigo

No hacia falta que se lo pidiera.

Ella, de inmediato salio corriendo en busca de Zuko, pero no lo encontraba por ningún lado, ni siquiera haciendo uso de sus poderes pudo localizarlo.

-Disculpa ¿Dónde esta el príncipe Zuko?- Pregunto a uno de los sirvientes que se encontró en el camino

-No lo se, creo que salio con su madre hace una hora- Contesto de manera educada y cortes el joven sirviente

-Gracias- Dijo, algo triste y salio corriendo hacia el jardín

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Toph buscaba a su amigo por todos lados, dio tres vueltas a los jardines del palacio, pero nada.

Cansada, decido quedarse a esperar en el jardín principal.

Al cabo de un rato se aburrió, y pensó en hacerle un presente a su amigo, para que no la olvidara tan fácilmente a pesar de la distancia. Comenzó de nuevo su alboroto buscando algo que regalarle…

De repente, un extraño aroma hizo que se detuviera. Una planta que crecía en un árbol le recordó a su propio olor. Una flor de color crema verduzco era la que lo producía. Se acerco un poco más inspeccionándola con el olfato, definitivamente olía a ella.

Así que, se quito el sombrero de verano que llevaba sobre la cabeza y comenzó a arrancar con delicadeza unas cuantas de las flores hasta que pequeño sombrero quedo lleno.

Las flores estaban cubiertas por gotitas de agua y parecía que brillaban a la luz del sol, aunque aquello no era lo que llamaba la atención de la chiquilla. Tomo el sombrero repleto de flores entre sus brazos como si fuera un tesoro y salio corriendo de vuelta al palacio.

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-¿Qué es eso que traes ahí Toph?- Le pregunto su madre en cuanto la vio llegar con todas esas flores

-Son flores, para Zuko- Contesto, sonrojándose

-No es correcto que las mujeres regalen flores- Comento algo indignada, como mujer de la alta sociedad sabía que eso no era bien visto- Ve y regrésalas a donde las encontraste

-No quiero-

-Ve y regrésalas, ¡Ahora!- Ordeno la señora Bei Fong con voz firme y potente, pero Toph permaneció inamovible

-¡No!- Y se sentó de un brinco en la cama, sujetando aun más fuerte el sombrero con flores

-No permitiré que se las des- Se acerco a su hija con la intención de arrebatarle las flores, pero ella salio corriendo rápidamente de la habitación, dejando tras ella ese peculiar aroma.

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-Muchas gracias por todo- Se despedía el señor Bei Fong haciendo una leve reverencia ante el señor del fuego e Iroh. Toph se sentía triste al ver que Zuko no estaba ahí para despedirla, de que no podría darle el regalo-Con respecto a nuestro trato, volveremos en unos años para cerrarlo, todo ha ido muy bien

-Es un placer hacer negocios- Contesto amable pero fríamente. Los Bei Fong se dirigían ya a su transporte cuando una voz llamo su atención.

-¡Esperen!- Gritaba Zuko a lo lejos, iba corriendo con algo en las manos. Toph puso una sonrisa enorme cuando escucho su voz. Pronto, el niño estaba frente a ella, sonriendo bastante agitado- Te traje esto- Un dije y una cadena de plata era lo que llevaba en las manos, el dije era un cuarzo rosa tallado con forma de una flor de loto.

-Yo… toma- Dijo algo nerviosa, extendiéndole el sombrero con flores de vainilla. Zuko se quedo mirando el inusual obsequio.

-¿Por qué flores?- Pregunto Zuko sin dejar de examinarlas

-Huélelas- Le dijo. El niño obedeció y se acerco para olerlas, sorprendiéndose al reconocer su aroma

-Huelen como… como tu-

-Por eso quiero que las tengas- Comenzó a decir, entregándole el sombrero con flores- para que cuando las huelas te acuerdes de mi… y tu ¿Por qué un dije?

-Bueno, dijiste que la flor algún día se iba a secar- Explicó, acercándose a ella por la espalda colocándole la cadenita- Pero esta nunca se va a secar- Se puso frente a ella, nervioso, mirándose los pies que se movían como con vida propia.

Sus ojos se abrieron como si quisieran salirse de sus cuencas cuando sintió unos labios delicados y suaves posándose sobre su mejilla. Su estomago se contrajo al contacto cuerpo a cuerpo con su amiga, quien lo abrazaba efusivamente.

-No me olvides, Zuko- Una lagrima bajaba lentamente por su rostro cayendo por su mentón. Él la abrazo también, entrecerrando los ojos- Porque yo no lo haré

-No te olvidaré, lo prometo- Contestó en un dulce susurro, la brisa fresca parecía rodearlos, uniéndolos aun más… se separaron aun embelesados, con sus rostros cubiertos por un agraciado tono carmín.

-Hasta luego… Zuko- Se despidió ella una vez arriba del carruaje, sin poder esconder cierta melancolía en sus palabras

-Hasta luego, Toph- dijo cuando esta se alejaba. Su madre se acerco a él, confortándolo con su mano en el hombro de él- ¿Volveré a verla, mamá?

-Tal vez hijo- contesto con optimismo, sonriéndole, aquello fue suficiente para tranquilizarlo y devolverle la sonrisa. Hace apenas unos instantes se separaba de su amiga, y ya quería salir corriendo tras de ella, escuchar su inusual risa y ver sus ojos. Pero aquel "Tal vez" de su madre fue capaz de hacerlo sonreír, un "Tal vez" que albergaba la esperanza de volver a verla- Tal vez…dentro de ocho años


¡U.U Ya se acabó! Pero es que se me acababan las ideas, no soy tan inocente como pensaba xD.

Discúlpenme si algo de este fic les pareció incongruente o irracional, y por que este capitulo duro muy poco, así soy yo

Y bueno, supongo que la última frase les dice algo, por el momento mi actividad literaria se detiene, estoy en busca de ideas, pero no llegan mágicamente cuando estudias matemáticas (¿O si…?).

Pero bueh, espero que les haya gustado, fue un placer escribir para ustedes (Tambien escribo para mi, pero ese es un 0.00000001 por ciento del total :D) y leer sus reviews ¡Gracias a todos mis lectores!

¡Rea Ya!