UN BESO POR AYUDA

Tras las verdes montañas inglesas nos adentramos a una tranquila mañana de sábado en Hogwarts. ¿Tranquila? ¿Quién fue el iluso que se ha creído eso estando los merodeadores cerca? Hablando de estos cuatro muchachos, dos de ellos caminaban apresuradamente por un pasillo del primer piso. Uno de ellos, alto, moreno y de unos extraños ojos grises, regañaba a su amigo, bajito, regordete, de pelo rubio y una expresión de despiste en sus ojos.

- Colagusano ¡te mato!- exclamó el primer chico mientras con una mano se frotaba los ojos con expresión de cansancio-.

- ¡Merlin Canuto ya las has liado y me quieres echar la culpa a mi!- el muchacho más bajo miraba indignado a su amigo con las manos en jarra sobre la cintura-.

- ¿Qué habéis hecho? ¿habéis entrado al comedor? ¡ese no era el plan a seguir!- en esto dos chicos de su misma edad llegaron dando vuelta a una esquina. El que había hablado era un chico de 16 años, estatura media, pelo rubio pajizo y con un físico que le hacía parecer algo enfermo debido a su palidez-.

- Dios nos van a matar jajaja –esto lo dijo el cuarto chico del grupo, moreno, delgado y con unas gafas redondas que enmarcaban un rostro divertido-.

- No tiene gracia cornamenta. –replicó Remus Lupin mirando reprobatoriamente a su amigo quien seguían riéndose ignorando la actitud preocupada del resto del grupo-.

- Colagusano solo tenias que rematar la broma, ¿Cómo puedes ser tan patas? –dijo Sirius volviendo a la conversación-.

- ¡Oye la culpa es tuya! En la nota que me dejaste pone claramente "Solo echar en el desayuno de los chicos", yo sólo he seguido las instrucciones paso por paso.

- ¡¡Diosssssss!! –Sirius perdió los nervios y cogió a Peter del cuello de la camisa indeciso sobre si darle un puñetazo o una colleja-.

- ¡Sirius suéltalo joder! Creeme, cuando nos pillen ya se encargarán de matarnos a todos. Peter, al escribir eso queríamos decir solo a los Slytherin. Ahora tendremos a todos los tios de Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin unidos contra nosotros... – Remus como siempre decidió ser la voz de la razón-.

- Ya sé que suena cobarde y muy poco propio de los Gryffindor pero...¿Que os parece si huimos? –sugirió James quien ya la situación había dejado de parecerle graciosa-.

- Es que vaya metedura de pata... –añadió Sirius quien seguía en sus trece-.

- Oye todo el mundo comete errores, ¡nadie es perfecto! –se defendió Peter-.

- ¡Yo si! – exclamó Sirius con altanería-. Yo soy...

- ..."Divino casi humano" –repitieron los demás con aire cansado, como recitando una lección de costumbre-. Lo sabemos... –ante ese hecho Sirius sonrió con suficiencia y se recostó cómodamente contra la pared-.

- Bueno, de mientras ¿Qué os parece si nos escondemos los cinco? -.sugirió Remus-.

- ¿Cinco? –preguntó Peter perdido-.

- Claro –respondió el licántropo- nosotros cuatro y el ego de Canuto que necesita espacio propio.

Ante esta broma los chicos rieron y parecieron relajarse un poco. El aludido por su parte intentó fingir enfado pero dado su carácter risueño le era un tanto difícil.

- ¡Ay lunático es que me parto de risa contigo! –dijo irónicamente-.

Su amigo le iba a contestar pero ante la imagen que apareció en la otra punta del pasillo enmudeció. Decenas de chicos corrían hacia ellos con expresión de enfado. Iban ataviados con pelucas azules, tutus de color naranja fosforito y un cartelito en la parte de delantera con un hechizo permanente que rezaba: "Soy una niña muy mona y los merodeadores unos cracks". La imagen desde luego podría haber resultado muy cómica sino se dirigieran hacia el cuarteto con claras intenciones homicidas.

- ¡Creo q no deberíamos haber sido tan evidentes!–exclamó Colagusano con miedo retrocediendo-.

- Al menos no haberlo firmado. De esta no salimos –añadió Lunático mirando a los lados buscando un escondite-.

- De acuerdo, pensemos con calma –dijo Cornamenta- Plan B: ¡CORRED! –tras decir esto salió huyendo en estampido agarrando de un brazo a su mejor amigo incitándolo a seguirlo-.

- ¡Por mucho que corráis os cogeremos! –oyeron gritar a un chico que iba encabezando la persecución al tiempo que intentaba en vano quitarse la peluca de la cabeza-.

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Al mismo tiempo un grupo de chicas caminaba por los terrenos del castillo en dirección a este.

- Me muero de hambre... –se quejaba una chica de pelo castaño oscuro que llevaba recogido en una coleta- Claro que no estaría así si "alguien" me habría dejado al menos desayunar esta mañana ¿eh Lily?

- Vamos Cloe, te dije que valía la pena. Ya hemos acabado el trabajo de Herbología y tenemos el resto del fin de semana libre. –su amiga de cabellos pelirrojos y ojos verdes portaba con expresión satisfecha un cuaderno de gran tamaño en el que sobresalían diferentes hojas-.

- Yo estoy satisfecha con el trabajo, pero seamos sinceras Lily, podíamos haberlo hecho a la tarde, con el estómago lleno y sin el sol quemándonos tanto. Tengo la cabeza que creo que podría freír un huevo en ella. –una tercera chica apoyó a Cloe. Esta era un muchacha menuda con un melena de color castaño claro que la caía sobre los hombros. Se tocaba con expresión de dolor la parte superior de la cabeza a la par que hablaba-.

- Marie te avisé que trajeras una gorra. –dijo Lily mostrándola la suya- Además para vosotras cualquier excusa vale si os podéis librar de madrugar el sábado...

- En fin al menos tengo tiempo para seguir con el trabajo de Encantamientos. Los Extasis podrán con mi salud –suspiró Cloe-.

- Dicen que pueden ser temibles pero que, sin embargo, no son para tanto una vez los has hecho... –añadió Lily más para sí misma que para sus amigas-.

- No lo sé mi hermana... ¿qué pasa ahí dentro? –preguntó Marie a la vez que entraban por la gran puerta de roble.

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Los merodeadores corrían dejando atrás pasillos y grupos de chicas que las miraban extrañadas de verlos con tanta energía en un sábado por la mañana.

- ¿Y si nos entregamos a McGonagall? Al menos castigados no nos podrán coger –sugirió Peter llevándose una mano a un costado que le empezaba a doler mucho-.

- La idea comienza a ser tentadora –dijo Remus entrecortadamente-. Chicos ¡allí, escondámonos allí! –añadió señalando una puerta cerca del vestíbulo que se encontraba escondida tras una columna-.

Sin dudarlo los chicos se refugiaron en ese escondite improvisado y a los pocos segundos oyeron a sus perseguidores continuar el camino mientras seguían insultándolos a gritos.

- ¡Genial los despistamos! Ahora tenemos tiempo para pensar como solucionamos esto, porque ¡no, no podemos quedarnos aquí el resto del curso! –añadió el licántropo al ver el intento de hablar del pequeño del grupo-.

- No, no, no...¿Dónde está Cornamenta? –preguntó Sirius con un tono algo preocupado-.

- ¿Qué?

- Tenemos que ir a ayudarlo chicos –confirmó Canuto con seriedad-.

- ¿Ahora que hemos conseguido darles esquinazo? –dijo Colagusano temblando-. Yo lo veo así, Cornamenta será un mártir por la causa, si queréis la hacemos una estatua pero no me jodáis, ¿No visteis sus caras?

- Gallina...ni me molesto, yo voy a buscarlo –dijo Sirius saliendo del armario-.

- Sí vamos, no es de merodeadores abandonar a un amigo en un momento de peligro –añadió Remus siguiendole-.

- Pero es que...¡aysss! venga vamos... –accedió Peter saliendo en último lugar-.

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James corría apresuradamente preguntándose en qué momento había perdido a sus amigos y sí estos estarían bien. Iba esquivando grupos de chicas que apenas le hacían caso pues todo el mundo tenía su atención puesta en el amplio grupo que iba por detrás y aún ataviados con todo el conjunto.

- ¡Ryan! ¿Qué haces con minifalda? –gritó una chica escandalizada-.

- Lo siento Annie, ya te dije que tu novio no podía ser normal. En vez de príncipe azul te salió princesita... –le respondió su amiga con fingido pesar y aguantándose la risa por respeto a su amiga que miraba a su novio aún sin creerse la situación-.

Aunque había conseguido perderse entre la gente, aún los tenía en los talones por lo que James comenzaba a perder la confianza. Miró hacia los terrenos buscando un buen escondite cuando la vio. Al momento llegó a su cabeza un plan que no podría salvar y que tenía como protagonista a la siempre defensora de las causas perdidas, Lily Evans. Cómo convencerla de ayudarlo sería más difícil pues se trataba de una de las personas que sin duda más disfrutaría de verlo humillado. Así, pues, dado lo desesperado de la situación se le ocurrió la solución más fácil: el secuestro.

Rápidamente se dirigió hacia donde se encontraba Lily con su grupo de amigas, le tomó del brazo y arrastrándola salió del castillo ignorando sus protestas. Cuando llegaron a la altura de un pequeño manzano se volteó hacia ella y apresuradamente la explicó lo que había ocurrido.

- ¿Y en que me concierne eso a mi? –preguntó la pelirroja-.

- Pues que si me ayudas a esconderme te haré el trabajo final de Transformaciones, y además le habrás salvado la vida a un gran hombre.

- ¿Un gran hombre? no veo ninguno cerca Potter –ironizó la chica-.

- Vamos Lily, no seas cruel, ¡anda que gorra tan chula! –dijo James al tiempo que se la quitaba de la cabeza y se lo ponía él escondiendo su despeinado pelo y se quitaba la túnica dejando ver su ropa muggle-.

- ¡Mi gorra no! Bueno haber... –se rindió finalmente Lily- ¿Cómo pretendes que te ayude?

- Vale, esto...no te enfades... –poco a poco se iba acercando a ella- pero voy a besarte...

- ¿Qué? ¡No! ¡Serás aprovechado! –Lily ya estaba llegando al límite de su paciencia-.

- Que no, escucha, si nos ven jamás pensarán que tú me vas a besar a mi y pasarán de largo. ¡Es fantástico!

- No sé si un extraordinario en Transformaciones merece tanto la pena...

- Por favor Lily, por favor –se desesperaba James al tiempo que veía a sus perseguidores abandonar el castillo y empezar a buscarlo por los terrenos.- ¡Ya no volveré a pedirte más citas!

Esto pareció convencer a Lily que sin más dilación le agarró la cara con ambas manos y le besó. James por su parte puso sus manos sobre la cintura de la muchacha sin intención de sobrepasarse, pues un cambio de parecer de la chica podía dar como resultado su inminente muerte pues el grupo se iba acercando cada vez más.

- ¿Cómo hemos podido perderlos? Merlín si ya casi teniamos a Potter... –se lamentó un chico de Ravenclaw intentando apartarse el tutú que le apretaba considerablemente-.

- Oye y la pareja de allí...¿no será...? –preguntó un muchacho de Hufflepuff de cuarto curso-.

- No seas idiota, esa chica es Evans, justo con Potter iba a estar besándose claro... –comentó sarcásticamente un chico de su misma casa-.

- Es verdad, vamos a buscarlos por otro lado...

Bajo el pequeño árbol la pareja continuaba besándose sin escuchar nada de lo que ocurría a su alrededor. Lily jamás habría imaginado que Potter besara tan bien. Se había imaginado un beso desagradable y que tendría que pararle los pies pues este intentaría aprovecharse pero en ningún momento se imaginó algo tan agradable. Era un beso cálido, en principio tímido pero que cuanto más se alargaba se iba volviendo más desinhibido. Lily había apartado las manos del rostro de James y las había enroscado en su cuello mientras sus manos jugaba traviesamente con su cabello azabache. James abrazó más fuerte a la pelirroja por la cintura al tiempo que abría su boca lentamente con sus labios. Contra su pronostico ella no se apartó sino que le incitó a seguir mordiéndole levemente el labio inferior. Apenas tuvo ese gesto de permiso introdujo su lengua en la boca de la chica encontrando sabores que llevaba dos años deseando descubrir. Ella le devolvió el gesto y profundizó más el beso que ya estaba tornándose muy apasionado.

Tan concentrados estaban en la danza de besos que no se habían percatado de la presencia de tres chicos más que miraban la escena atónitos. Cuando la pareja se separó poco a poco en busca de aire, descubrieron a los espías, situación que hizo enrojecer a Lily y que puso a James una sonrisa traviesa en el rostro. El primero en reaccionar fue Canuto.

- Vaya, vaya, vaya... nosotros preocupados y resulta que aquí mi hermano ha conseguido lo que lleva dos años buscando...así que ya tienes tu cita ¿No Cornamenta?

- ¡No! –la rapidez con la que Lily recuperó el habla sorprendió a todos. Aunque aún conservaba el sonrojo ahora era de furia por lo que Sirius había dicho-. ¡Solo lo hice porque le estaban siguiendo pero vamos...! ¿Una cita? ¡ja! ¡En la vida Potter!

- Vale, vale...solo digo que las "bailarinas" se marcharon hace rato y no te vi con mucha prisa de acabar la verdad... –añadió Sirius con una sonrisa maliciosa, pues disfrutaba enormemente enojando a su compañera-.

- Solo fue para ayudar... –susurró Lily con tono peligroso-. Y ahora me marcho.

- ¡Espera Evans! ¡Creo que necesitaré mas ayuda de esta el próximo sábado en Hosmeade! ¿Qué me dices? ¿Lily?

Pero la muchacha ya estaba corriendo hacia el castillo evitando mirar atrás. James intentaba seguirla a la vez que sus amigos se reían de la situación.

- ¡LILY!

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Espero que os haya gustado. Es mi primer fic y le he escrito con mucha ilusión. Por favor ponedme algún review al menos para saber si puedo llevar a cabo mis otras ideas o mejor me jubilo jejeje un besazo a todo el mundo!

Eva.