Kyaaaaa! Al fin el capitulo final de esta linda historia! La cual complique hasta el cansancio para demostrar que el amor verdadero todo lo puede! La verdad yo quede satisfecha con el final de la historia pero… Todo queda en las manos de ustedes! Espero sus reviews a ver que tal les pareció el tan esperado final de esta larga y tortuosa historia!

Cap. XXXVII. Porque Eres Mi Verdad Más Grande.

El sacerdote empezó la ceremonia con lentitud, sus manos se movían con suavidad alrededor la pareja, purificándola, preparándola para la ceremonia donde se unirían por el resto de sus vidas.

El gran kimono blanco resplandeció bajo el uchikake de color rojo brillante, las figuras brillaban ante cada movimiento que hacia la castaña, su rostro perfectamente maquillado dejaba a la vista la emoción que sus ojos reflejaban cuando tomo el rosario para colocárselo en el cuello al rubio.

Naruto por su lado suspiraba ante cada minuto que pasaba, su rostro parecía concentrado únicamente en la castaña que se movía con delicadeza a su alrededor, tomo el rosario de cristal purificado y lo coloco alrededor de su prometida viendo como esta ampliaba su sonrisa complacida.

El rubio tomo luego la pequeña joya brillante que yacía en un pequeño bol frente a ellos, donde habían descansado los rosarios y con suma delicadeza lo coloco en el dedo anular de su futura esposa, la vio sonreír y tomando el anillo restante lo coloco con lentitud en la mano temblorosa del rubio.

El sacerdote siguió con su ceremonia bendiciendo a la pareja que se miraba fijamente esperando pacientemente para recitar sus votos, los únicos que parecían haber trabajado modificando la ceremonia en ese aspecto.

El acto central de la ceremonia no se hizo esperar y el sacerdote les permitió dar un paso al frente para que pudieran sellar su unión, los pequeños vasitos de sake, decorados elegantemente con las grullas y el mar estaban ordenados frente a ellos, quienes tomaron con lentitud el contenido de las copitas mientras seguían mirándose fijamente, disfrutando del momento más importante de sus vidas.

El sacerdote asintió complacido al ver como terminaban de tomar el contenido de las copitas, y volvió a bendecir a la pareja, deseando la máxima felicidad y la larga duración de esa unión, Naruto tomo las manos de la castaña avergonzándola y haciendo que el sonriera por lo debajo.

Umiko bajo su rostro todavía junto al rubio intentando controlar su nerviosismo, sus labios se movieron con lentitud pronunciando de forma pausada su promesa, ante la cual aceptaba unir su vida a la del rubio que no cavia en la emoción de ver a la castaña totalmente sonrojada recitando lo que ellos habían escrito.

Naruto tomo una bocanada de aire intentando controlar su propia emoción y hablar de la manera más lenta que su cuerpo le pudiera permitir, sus ojos se concentraron en los azules brillantes de su novia mientras hablaba, sintiendo en cada palabra como iba perdiendo un peso en su espalda, ahora todo estaría bien entre sus familias.

El sacerdote asintió una vez que terminaron y les dio la señal para que se giraran hacia su amplio público, deseando desde el fondo de su corazón la eterna felicidad de ellos y que se cumplieran todos sus deseos como pareja, cerrando la ceremonia con un ligero aplauso que fue seguido por el de los invitados.

La familia del novio fue la primera en acercarse para darle la felicitación, haciendo que la pareja sonriera complacida y empezaran a caminar hacia el exterior, al salón donde se celebraría la fiesta, Umiko sonreía únicamente mirando a su esposo, disfrutando de la sensación de tranquilidad que se había apoderado de su cuerpo, veía como el rubio sonreía abiertamente mientras hablaba de manera fluida con los padres de ella, aceptando su felicitación.

Ambos se separaron de la multitud desapareciendo por el pasillo, dejando a todos acomodarse en sus lugares, disfrutando de las charlas que llenaban el ambiente, la felicidad flotaba en el aire embriagando a cuanta persona se dejara envolver por la emoción de esa nueva unión, una unión de dos almas que al fin habían logrado encontrarse con su igual, con su complemento, con su otra mitad.

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La gente empezó a salir lentamente del salón, el sol había estado brillando intensamente durante toda la ceremonia, iluminando extrañamente los mejores momentos para la pareja de recién casados, la sensación de satisfacción la lleno haciéndola sonreír.

-Matte- Un murmullo ronco la hizo detener su idea de caminar hacia el exterior, sus perlados ojos recorrieron el lugar, notando que quedaban muy pocas personas en el salón, pocas personas que ninguno de los dos conocía.

-Sasuke-kun… Debemos ir… Con los demás- Su frase entrecortada le quitaba la credibilidad de querer abandonar esa soledad a su lado, habían pasado solo unas cuantas horas y ella sentía que había sido una eternidad, ya no podía negarse su creciente necesidad por el pelinegro.

-Porque salir con la multitud?- Interrogo prepotente mientras empezaba a caminar todavía con su mano enlazada a la de la frágil ojiblanca, podía sentirla a sus espaldas moverse con nerviosismo, su cuerpo vibraba por la ansiedad y el podía comprenderla, en su interior algo empezaba a ahogarlo.

-Deben estarse cambiando- Soltó al aire cuando llego al exterior y se dio cuenta de que no estaba ni la pareja de recién casados ni sus amigas europeas, únicamente veía a su pequeña hermana observar a los demás conversar, parecía aburrida pero extrañamente todavía conservaba su kimono.

Camino con lentitud hacia la mesa que su compañera había estado observando, la expresión de fastidio que tenía el rostro de la castaña lo hizo sonreír de medio lado justo cuando libero la mano de su compañera para dejarla en aquel lugar.

-Sasuke-kun…- Su suave voz lo llamo haciendo que detuviera su marcha, no quería volver a separarse de él, su cuerpo le pedía a gritos que lo mantuviera lo más cerca que pudiera, quería llenarse con su presencia para comprender que esa era su realidad y no una de sus tantas fantasías.

Sasuke se giro para verla de reojo, su rostro brillaba ante la suplica que no había pronunciado, su cuerpo marcado levemente con el elegante kimono lo invitaba a abrazarla, su cabello suelto bailaba lánguidamente con la brisa que corría por el gran salón embriagándolo de ese dulce aroma que tanto adoraba.

Lo vio suspirar resignado y en silencio se sentó en la mesa, un gruñido agudo sonó entre los dos, sus perlados ojos se dieron cuenta que la pequeña castaña miraba la situación de una manera bastante molesta, al parecer su fastidio se había incrementado con la llegada de la pareja.

-Sasuke… Porque desapareciste?- Se había armado de valor para preguntar, su voz había sido casi un susurro inentendible ante el bullicio que se formaba a su alrededor, la gente celebraba la felicidad de esa nueva unión estallando en risas y comentarios que no lograba comprender.

-Hmp- Sasuke solo gruño al no poder entender del todo lo que había dicho la ojiblanca, la vio bajar su mirada avergonzada recordándole el porqué odiaba ese tipo de reuniones, siempre había demasiado ruido.

-Hina-chan… Sasuke-kun- La alegre voz de una mujer llego hasta ellos dibujando ante sus ojos una rubia exuberante, su largo cabello dorado caía libremente a sus espaldas, resaltando su vestido tipo coctel de un color azul intenso.

-Ino- Devolvió el saludo luego de unos segundos admirando el cuerpo de su antigua amiga, esta amplio su sonrisa y se inclino para poder abrazar a la ojiblanca, Hinata se sorprendió por su comportamiento.

-Al fin puedo verte feliz!- Dijo altivamente todavía sin soltarla, sintió como entre sus brazos la ojiblanca se tensaba haciéndola reír abiertamente. –Estas muy bonita… Los kimonos siempre te quedaron bien- Comento liberando por fin el frágil cuerpo de su amiga.

-Iie…- Negó complacida por el comentario, vio con curiosidad un pelirrojo a unos cuantos pasos de la rubia, parecía algo agitado por la separación repentina de su compañera. –Tu… Te ves realmente deslumbrante- Logro pronunciar volviendo sus ojos a los azules de la mujer, la aludida sonrió complacida y se agacho nuevamente para abrazarla.

-No dejes que escape…- Susurro en su oído apretando su cuello de forma maternal, Hinata se sorprendió ante el comentario dejando escapar un gritito de sorpresa. –El ha esperado tanto como tú para esto- Completo liberando por fin el cuello de la chica y sonriendo se quedo admirándola unos segundos más.

-Tu novio parece impaciente- Comento el pelinegro de manera fría mientras se cruzaba de brazos, no le gustaba para nada la manera en que estaba tratando a la Hyuuga, ese siempre había sido su motivo de pelea luego de que ella se marchara.

-Hai… Siempre es así cuando me separo sin darle mucha explicación- Dijo divertida irguiéndose totalmente haciendo bailar su cabello por su rápido movimiento, rio de manera infantil mientras se giraba para volver donde la esperaba el pelirrojo.

-Vaya…- Logro pronunciar la ojiblanca al ver como la expresión molesta del pelirrojo cambiaba a una más calmada, vio como su amiga se ponía de puntas y rozaba sus labios con los del chico mientras este sonreía acariciando lentamente sus mejillas.

-No has visto nada- Comento de mala gana el pelinegro haciendo que la ojiblanca se girara hacia él, sus ojos brillaban ante la confusión que su comentario había causado. –Siguen actuando como adolescentes- Murmuro intentando explicar su comentario.

Hinata sonrió tiernamente mientras asentía y volvía su mirada hacia la multitud, reconocía a casi todos sus amigos del instituto, se veían tan diferentes a esos años que pasaron con ella, esos días en los que todo era más sencillo y sus vidas no estaban ligadas a responsabilidades de familia, a apariencias en sociedad; sus ojos viajaron por la gente que no conocía, rostros alegres que reían abiertamente como lo solía hacer el rubio, cada uno parecía disfrutar completamente esa reunión, en honor a esa pareja que en el pasado nadie pensaba que duraría.

Sasuke observaba atento cada gesto que se dibujaba en el rostro de la ojiblanca, de vez en cuando se giraba a ver qué era lo que la tenía tan entretenida, podía ver a esas personas que no eran sus conocidos, gente que el rubio y su novia habrían conocido con el pasar de los años, manteniendo a los viejos amigos involucrándolos con los nuevos, permitiéndose la libertad de compartir esa dicha con la mayor cantidad de gente posible.

-Hinata… Deberías ir a cambiarte- El pelinegro se giro lentamente al ver como Francesca llegaba con su cabello todavía recogido pero vestida con un elegante vestido rojo entallado en su cintura y pecho de caída suave hasta sus rodillas.

-Si, tu vestido es el más bonito- Agrego la pelirroja apareciendo detrás de la intimidante figura de la rubia, a diferencia de la otra su vestido más sobrio, de un color rosa pálido nacarado hasta el piso, un escote discreto en V dejaba a la vista un poco de su pálida piel que brillaba intensamente por su tono de cabello.

-Hai…- Hinata respondió algo dudosa, ellas se habían ayudado a desvestirse mutuamente y le era casi imposible quitarse todo el kimono sola, sus perlados ojos se movieron discretamente hasta su hermana pero, vio con sorpresa como el pelinegro se ponía de pie en silencio y empezaba a caminar hacia donde estaban las habitaciones para cambiarse.

-Ve… El Uchiha se ve que no tiene mucha paciencia- Se burlo la pelirroja dándole un ligero empujón para que empezara a avanzar, el brillante kimono parecía bailar a cada paso que la chica daba intentando alcanzar a su compañero.

-Definitivamente el tiene una manera extraña de hacer las cosas- Comento la rubia dejándose caer en su lugar en una de las mesas más cercanas al centro, sus azules ojos se encontraron con los verde intenso de su novia mientras esta sonriendo se sentaba a su lado.

-Una manera que parece hipnotizar a Hina-chan- Completo riendo por lo debajo mientras acariciaba suavemente la mano de la rubia, esta solo asintió dejando escapar su melodiosa risa, podía sentirse tranquila, ahora ya su delicada amiga estaba completa y ellas no tenían nada más que hacer en ese lugar, solo despedirse y dejarle su cuidado a ese extraño hombre, tan orgulloso como preocupado por los demás.

-Es bueno… Aunque no quiera demostrarlo- Soltó la rubia entrelazando sus dedos con la pelirroja que asintió y se giro tomando un poco de agua, deliberadamente disfrutaba el causar las coincidencias con las que se toparía su amiga y su extraño novio.

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El pasillo estaba escasamente iluminado, ella sabía bien donde se encontraban los vestidos que serian sus cambios para la fiesta pero, algo en su interior la movía a pensar que ese silencio que cubría el lugar no era una coincidencia.

"Iie… Ellas no… No pueden haber planeado esto" Pensó girándose un poco, de reojo vio como unas cuantas personas caminaban sin notar siquiera su presencia, los baños estaban lo suficientemente lejos como para que ni siquiera se dignaran a mirar en esa dirección.

Sus perlados ojos se abrieron sintiendo una pesadez en su interior, un calor envolvió su cuerpo haciendo que el kimono le pareciera lo mas incomodo del mundo y deseaba quitárselo rápido, deseaba dejar de sentir tanto calor; se giro totalmente y vio al final del pasillo una puerta abierta esperando por ella.

Sus pasos fueron más lentos a medida que se acercaba al lugar, podía sentir como su corazón latía un poco más fuerte, cada paso se le empezó a hacer más pesado, su cuerpo temblaba ante las ideas que volaban por su cabeza y justo cuando intentaba controlar su propia imaginación se encontró con el torso desnudo del pelinegro que la miraba de una manera irritada.

-Pensé que tardarías mas- Se quejo tomando la camisa blanca que estaba apoyada en el gran sofá, empezó a cerrar los botones mientras se giraba para darle la espalda a la chica, dejando a la vista sus vendajes.

-Sasuke-kun… Que… Que te paso?- Pregunto nerviosa al ver como cubrían prácticamente todo su torso, sin pensarlo mucho avanzo para revisar al chico, no podía pensar que algo malo le hubiera pasado, no por su culpa.

-Un accidente… Nada importante- Corto de mala gana mientras terminaba de acomodarse, podía sentir la respiración agitada de Hinata contra su espalda, se giro para mirarla encontrándose con una expresión dolida marcando el bello rostro de la mujer.

-Cálmate… Realmente no fue nada grave- Comento intentando sonar más tranquilo, dejo su tarea para tomar a la ojiblanca de los hombros y obligarla a mirarlo. –Hinata… No fue nada si?...- Dijo serio mientras hacía que la chica asintiera con nerviosismo.

-Yo… No puedo evitar el preocuparme- Confeso subiendo sus manos y acariciando con ligereza las fuertes manos que la sujetaban de los hombros, sintió un gruñido ahogado rozar su rostro y suspiro, debía controlar sus emociones.

Sin decir nada mas Sasuke la giro y empezó a soltar el obi, dejándolo caer a los pies de la chica, la seda brillante dejo de ajustarse al cuerpo de la ojiblanca, parecía más ligera ahora que la había liberado de su opresor, sus manos pasaron hacia la parte de adelante de Hinata tomando el comienzo de la prenda rozando sutilmente sus pechos.

Hinata contuvo un gemido al sentir las manos del pelinegro moverse con facilidad a su alrededor, sintió la pesada seda caer a sus pies dejándola únicamente en las yukatas que funcionaban como la ropa interior de esa tradicional vestimenta.

-Mi ropa… Esta allá- Comento entre tartamudeos, levanto su mano temblorosa y señalo el gran closet que permanecía cerrado, sabía que tendría que pasarle también la ropa interior y la idea la había puesto nerviosa de golpe, más de lo que ya se encontraba.

Sasuke obedeció agradeciéndole internamente el hecho de alejarlo de ella, no entendía que era lo que le estaba pasando, deseaba con más fuerza de lo normal sentir a la ojiblanca contra su cuerpo, cediendo a lo que él quisiera.

Se detuvo lentamente frente al closet, escucho a sus espaldas el bajo sonido que causo la yukata gruesa al caer a los pies de la chica, dejándola únicamente con esa fina yukata casi traslucida, podía imaginar su cuerpo moldeado por esa escasa tela; gruño abriendo de golpe el closet encontrándose directamente con un juego de ropa interior de encajes negros, y un vestido morado brillante guindado en la puerta.

-Sasuke-kun?- Su voz salió nerviosa de su garganta mientras caminaba sigilosamente hacia la posición donde se había quedado estático el pelinegro, se inclino notando algo oscuro entre los dedos del Uchiha, algo que el parecía estar intentando soltar.

Soltó un suspiro resignado y girándose hacia la ojiblanca la vio mirarlo con confusión, sus grandes ojos brillaban con el deseo que parecía estarlo nublando a él también, entre sus dedos el frio encaje lo invitaba a dejarlo caer, era tan rustico en comparación con la suavidad que siempre había poseído la piel de Hinata.

-Sasu…- No pudo continuar, con la sorpresa impregnada en su piel se dejo someter por el delicioso sabor de los labios del pelinegro sobre los suyos, apretándola insistentemente contra su cuerpo, obligándola a gemir entre besos.

-Esto… Fue planeado- Dijo roncamente mientras se separaba de los labios de su novia, vio como los ojos de la chica parecían tan desconcertados como sus propias acciones, gruño y sin contenerse la lanzo contra la pared más cercana, volviendo a atrapar sus labios en apasionados besos, besos que lo dejaban sin ningún control sobre sí mismo.

Hinata enredo sus largos dedos en el cabello del pelinegro apretándolo más contra si, podía sentir las manos del chico bajar lentamente por sus costados, rozando suavemente su silueta, el calor iba aumentando en su interior mientras separaba sus labios de los del pelinegro y empezaba a besar delicadamente su cuello, escuchando como este empezaba a gruñir.

-Fuiste tú?- Dijo entre gruñidos apretando firmemente las piernas de la ojiblanca, las impulso con fiereza haciendo que se enrollarán en su cadera, esos suaves labios marcaban un camino desde su mandíbula hasta el final de su cuello, donde todavía quedaban unos cuantos botones abiertos permitiéndole acceso a una parte de su pecho.

-Iie…- Gimió entrecortadamente sintiendo las manos del pelinegro apretar con fuerza sus muslos, deseaba intensamente saberse del Uchiha, deseaba que la tomara para sí, Sus manos bajaron torpemente por el pecho del pelinegro empezando a soltar los pocos botones que él había cerrado momentos antes.

Las delicadas manos de Hinata se deslizaban con agilidad contra su piel, sus piernas se apretaron en su cadera acercándolo aun mas a ella, sintiendo el calor que desprendía el delicado cuerpo que estaba a su merced, sus ojos se detuvieron en la trasparentosa seda que marcaba perfectamente los redondos senos de la mujer, invitándolo a tocarlos.

Gimió un poco mas fuerte clavando sus uñas en el pecho del pelinegro al sentir como la apretaba mas contra la pared, mientras sus manos se movían con brusquedad sobre la fina seda que escasamente la cubría, sintió como los cálidos dedos de Sasuke acariciaban la sensible piel de sus senos dificultándole la respiración.

-Hinata- Pronuncio roncamente apoyando su rostro en el desnudo hombro de la mujer, empezó a morder esa nívea piel sintiendo con satisfacción como la ojiblanca se estremecía apretándolo aun mas contra ella, rozando sus suaves senos contra su pecho, haciendo casi imposible el control entre ellos.

Hinata movió un poco sus piernas causando un gruñido ronco en el pelinegro, podía sentir el miembro del Uchiha rozar su intimidad a través de la rustica tela del pantalón; mordió su labio inferior intentando contener sus jadeos al momento de sentir los dedos del pelinegro empezar a acariciarla, provocándola aun más de lo que esperaba.

No podía controlar sus propias acciones, sentirla tan vulnerable y dispuesta a lo que el deseara, el dulce aliento que chocaba contra su cuello lo enloquecía y el rítmico roce de sus grandes senos contra su piel lo perturbaba de una manera que él no había creído posible.

-Sa… Su… Ke- Gimió sensualmente apoyando su cabeza contra la pared, las manos del pelinegro abandonaron su intimidad haciéndola gruñir por lo debajo, deseaba sentirlo, deseaba perderse en las sensaciones que solo él podía causarle.

Sasuke gruño y entro de golpe en ella, escuchando con satisfacción el grito que escapo del cuerpo de la ojiblanca, podía sentir como lo apretaba mas contra su cuerpo hundiéndolo totalmente, haciendo que perdiera totalmente la razón y olvidara totalmente donde se encontraban.

El movimiento lento y lascivo que marcaba el pelinegro la estaba enloqueciendo, una de sus fuertes manos la sujetaban por los muslos mientras la otra rozaba suavemente sus pechos, haciéndole imposible el razonar, solo podía gemir, liberando totalmente el calor que empezaba a propagarse por cada una de sus células, golpeando sin piedad su cerebro.

Mordió levemente el hombro de la ojiblanca escuchándola soltar otro fuerte gemido, las manos de ella se aferraban a su espalda como si su vida dependiera de ello, dejándose hacer lo que el deseara, siendo completamente suya, la embistió un poco mas fuerte haciéndola gritar mientras aumentaba el ritmo, deseaba sentirla totalmente para él, como siempre debió ser.

-Sasu…Ke…- Intento articular mordiéndose fuertemente los labios, las descargas eléctricas no la dejaban pensar haciendo que se perdiera únicamente en el placer que sentía al hacerse una con el pelinegro. –Te… Amo- Gimió escondiendo su rostro en el cuello del pelinegro podía sentir su propio cuerpo sucumbir ante las descargas que empezaban a intensificarse en su interior, lo único que realmente deseaba era que nunca más volvieran a separarse, ya no podría soportar vivir en un mundo donde no estuviera el Uchiha a su lado.

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El intenso olor de rosas cubría todo el salón, la gente todavía hablaba animadamente comiendo y bebiendo, disfrutando de ese gran día; sus ojos se movieron con rapidez intentando nuevamente encontrarla pero, todavía no había señales de su querida amiga.

-Otra vez preocupada?- Una grave pero alegre voz sonó contra su cuello estremeciéndola, se giro con lentitud encontrando el siempre sonriente rostro de su esposo. –No creo que hayan decidido escapar- Se burlo moviendo un mechón de su cabello para colocarlo detrás de su oreja con cuidado.

-Demo… No los hemos visto desde la ceremonia- Se quejo suspirando, algo en su interior le decía que estaban bien pero, deseaba poder verlos antes de marcharse. –Y ya han pasado casi dos horas- Completo cruzándose de brazos, los ojos azules de su esposo brillaron con intensidad dejando escapar una estridente risa.

-Cálmate… Deben andar por algún lugar- Dijo todavía entre risas, vio como la castaña frunció el ceño y la tomo por la cintura antes que se marchara irritada. –Ya verás que pronto aparecen por aquí- Agrego dejando de reír y acariciando con suavidad su estrecha cintura.

-Me parece raro que nadie más allá notado su ausencia- Susurro apoyando su cabeza en el hombro del rubio, sus ojos viajaron nuevamente por todo el salón, encontró a sus nuevas amigas hablar tranquilamente con la menor de las Hyuuga, no parecían preocupadas por la ausencia de Hinata.

-Umiko…- La seria voz del rubio la hizo centrar su atención en el rostro de su esposo, este parecía complacido y con un movimiento de manos señalo en una dirección que no alcanzaba a divisar. –Te dije que aparecerían- Completo haciendo que la castaña se irguiera y siguiera la dirección que su esposo le había marcado segundos antes.

-Por Kami- Susurro resignada soltando un suspiro, la delgada silueta de la ojiblanca estaba cubierta con un brillante vestido morado hasta la mitad del muslo, ceñido totalmente marcando su bien formado cuerpo.

-Si quieres vamos para allá- Soltó el rubio poniéndose de pie y tomando la mano de la castaña, esta solo asintió levantándose con agilidad de la mesa haciendo que su largo y vaporoso vestido blanco bailara ante el más delicado movimiento que hiciera.

La gente les sonreía al pasar, Umiko solo asentía tímidamente mientras Naruto reía abiertamente aceptando cada felicitación mientras apretaba con propiedad la delgada figura que iba a su lado; las risas llenaron sus oídos cuando estuvieron a unos pasos de la mesa que ocupaban sus amigos, viendo con curiosidad como la ojiblanca estaba totalmente sonrojada.

-Vaya… Ese kimono sí que tuvo dificultad no?- La burlesca voz de la rubia resonó justo cuando la pareja llego hasta la mesa, la castaña confusa vio a su amiga bajar el rostro sonrojada mientras el pelinegro la apretaba mas contra su cuerpo.

-No puedo creer lo bonita que te ves con ese vestido Hina-chan… Definitivamente hice una buena elección!- Celebro la pelirroja sonriendo abiertamente mientras se ponía de pie de un salto y alejaba el frágil cuerpo de la ojiblanca de su novio.

-Ya veo porque dudo tanto en ponérselo- Dijo ácidamente el pelinegro cruzándose de brazos, sus ojos se encontraron con los azules de su amigo que parecían burlarse de la situación, haciéndolo gruñir fuertemente.

-Ya Umiko se había preocupado por ustedes…- Hablo Naruto captando la atención de las demás mujeres. –Pensó que habían decidido escaparse… Otra vez- Completo riendo fuertemente mientras la rubia le acompañaba y se ponía de pie para estirarse un poco.

-Si… Realmente pensamos que habían decidido escaparse nuevamente- La voluptuosa figura de la rubia se movió con agilidad hasta colocarse junto a la castaña, admirándola de cerca rompió el abrazo del rubio para así admirar con detenimiento su vestido.

-Que… Que haces Francesca-chan?- Dijo fingiendo nerviosismo ampliando la sonrisa de la rubia y viendo como su esposo fruncía el ceño por como parecía admirarla la mujer.

-Naty… Ven a ver de cerca este vestido- Sugirió la rubia alzando su mirada, todavía sin liberar la mano de la castaña, Naruto miraba todo con cierto recelo la atención que ponían esas mujeres en el cuerpo de su esposa.

-Que bello- Gimió la pelirroja liberando a la ojiblanca y colocándose justo frente al pelinegro fingiendo admirar el vestido de la castaña. –No había detallado el bordado en cristales- Agrego separando la mano de la rubia para acercarse ella a la castaña.

Sasuke miraba la escena algo confundido, podía distinguir perfectamente la actuación que estaban realizando las tres mujeres, la rabia contenida de su amigo le daba gracia al sentirse amenazado por esas peculiares mujeres pero, no entendía la razón de ese comportamiento.

-Uchiha…- Un susurro agudo lo hizo girarse levemente, vio a la rubia todavía mirando a la pelirroja hacer que la castaña se girara una y otra vez ante las advertencias que le daba el rubio. –Deberías hacerlo de una vez- Completo girando su rostro hacia el aludido, sus ojos azules brillaron con complicidad haciendo que el pelinegro volviera a sentir la presión en su pecho.

-Hmp- Soltó un gruñido mientras se cruzaba de brazos y giraba su rostro hacia otro lado, escucho la cantarina risa de la rubia que volvió a intervenir en el estudio del blanco vestido que llevaba la castaña.

-Sasuke-kun…- Hinata se había movido silenciosamente entre todos los que empezaban a rodear la mesa y se coloco junto al pelinegro, este la miro de reojo indicándole que continuara. –Estas molesto?- Pregunto clavando sus perlados ojos en los del aludido, Sasuke retrocedió un paso tragando fuerte mientras intentaba mantener su semblante inexpresivo.

-Desearía que el dobe no fuera tan escandaloso- Se quejo suspirando con resignación, la tímida risa de la ojiblanca lleno sus sentidos haciendo que centrara toda su atención en ella. –No deberíamos haber vuelto a la fiesta- Completo viendo como la ojiblanca negaba y tomaba su brazo sutilmente.

-Naruto-kun y Umiko-chan se hubieran preocupado- Hablo suavemente todavía observando la graciosa escena que empezaba a crear el rubio, las personas a su alrededor reían ante la molestia del Uzumaki mientras su esposa intentaba calmarlo sin alejar las agiles manos de las europeas de su cuerpo.

-Ven- Ordeno el pelinegro liberándose del agarre de la ojiblanca, encontró su mirada con la de ella y empezó a avanzar sin esperar ninguna respuesta, sabía bien que ella le seguiría.

Hinata dudo un segundo, miro como todo el grupo estaba concentrado únicamente en la pelea que empezaba el rubio y que paraba en seco la castaña, ni siquiera ellos notarían su ausencia.

"Que… Le pasara a Sasuke-kun?" Se pregunto mientras se movía con ligereza entre las personas, alcanzo a ver la silueta del pelinegro todavía caminando de manera lenta, lo vio cruzar en uno de los pasillos que iban a los grandes jardines del templo, apartándolos totalmente del escándalo que se había armado en el salón.

El viento mecía suavemente la copa de los arboles dejando caer algunas flores, una ligera lluvia de pétalos de todos los colores bailaban en el aire disfrutando de la libertad que este les había ofrecido, el sol empezaba a ceder marcando el cielo con ligeros tonos de amarillos y azules, concentrándose únicamente en lo que le rodeaba.

Hinata sonrió ante el espectáculo natural que estaba presenciando, el aire saturado de aromas florales la relajaba mientras su cuerpo vibraba ante las corrientes de aire que chocaban contra ella, sus sentidos se concentraron de pronto en el suave murmullo del lago, el agua moverse suavemente contra las piedras refrescando todo lo que encontraba a su paso.

-Sasuke-kun?- Interrogo al encontrar la silueta del pelinegro parada justo en medio de una de cabaña en medio del lago, podía notarlo tenso incluso aunque su atención parecía estar centrada en los grandes peces que nadaban en el lago a sus pies.

Escucho la voz de la ojiblanca y suspiro, los peces parecían jugar en medio del agua, chapoteando y dejando que las gotas del agua brillaran ante los débiles rayos de sol que todavía llegaban a esa zona, algunos pétalos caían sobre el agua llenando el ambiente con su suave aroma.

Hinata camino lentamente la distancia que la separaba del pelinegro, disfrutando de los sonidos naturales que empezaban a saturar sus sentidos, las sensaciones eran más intensas de lo que podía recordar, se detuvo cuando llego al lado del pelinegro que todavía tenía su atención concentrada en los peces.

-Hinata… Alguna vez pensaste en esto?- Interrogo en tono serio mientras seguía mirando el agua, donde se reflejaba tenuemente la silueta de la ojiblanca, la vio suspirar y apoyar todo su peso en la baranda de bambú que enmarcaba toda la cabaña.

-Pensar en qué?- Logro pronunciar intentando mantener al margen el nerviosismo que empezaba a rondar por su cuerpo. –En la boda de ellos o… En nuestra situación?- Su voz había sido un susurro en el viento, fundiéndose con los sonidos naturales que los rodeaban, haciendo que el pelinegro relajara su posición y se girara un poco para verla mejor.

-Iie…- Negó viendo con diversión como la ojiblanca se tensaba ante su respuesta. –En nosotros… Alguna vez… Lo viste así?- Volvió a preguntar, ahora Hinata se había girado para quedar frente al pelinegro, intentando descifrar a que quería llegar con todo aquello.

-Durante el campamento…- Empezó al notar un brillo nostálgico cubrir las oscuras pupilas de su novio, relajo su cuerpo y suspirando se preparo para continuar. –Pensaba que solo eras un capricho… Que todo volvería a la normalidad cuando volviera con mi novio… Luego, te conocí… Sasuke Uchiha- Completo riendo tiernamente ante sus propios recuerdos, ante lo lejos que estaban sus pensamientos en esos años de lo que sería su futuro.

-Fuiste un capricho…- Logro pronunciar sintiendo por primera vez en toda su vida la ansiedad de tener que explicarse. –Luego un objetivo… Y en algún momento te convertiste en algo que necesitaba para continuar- Murmuro acortando la distancia que lo separaba de la ojiblanca, la sintió suspirar tranquila cuando acaricio su mejilla, descansándola en su mano.

-Sasuke-kun… De alguna forma, te volviste mi mayor deseo… Fuiste mi fuente de felicidad incluso… En los años que estuvimos separados- Confeso con la voz entrecortada, un nudo en la garganta la hizo tragar fuerte apretando sus dedos en la mano que todavía acariciaba su mejilla.

-Ahora que volviste… Deberás quedarte conmigo- Dijo volviendo a su tono de voz autoritario viendo como los perlados ojos de la mujer brillaron con confusión. –Hinata… Volvimos a encontrarnos, tú debes quedarte conmigo-

-Cuando volví a verte sabia que ese era mi objetivo- Murmuro avanzando dos pasos hacia el pelinegro. –Por mucho que me doliera… Yo me quedaría contigo- Sus ojos temblaban intentando mantener la mirada en los oscuros ojos del pelinegro, este parecía contrariado, como si no consiguiera las palabras para continuar.

-Tu Hinata… Te volviste la única verdad absoluta en este mundo lleno de mentiras… Lo único que deseo conservar y la única persona con la que podría verme… Siempre- Se mordió el labio intentando relajarse, bajo su mano podía sentir la calidez de las lágrimas que escapaban en silencio de los ojos de Hinata.

-Sasuke… Quiero ser… Lo único que necesites… Quiero que únicamente me necesites a mi- Su voz entrecortada golpeo el rostro del pelinegro, en sus ojos brillaba la determinación y el pelinegro solo pudo sonreír rozando fugazmente los rosados labios de la mujer.

-Entonces… Es un sí- Dijo prepotentemente cuando se separo de ella, vio como ella pareció confundirse ante su comentario y con suavidad saco de su bolsillo una cajita aterciopelada vino tinto, sintió como la ojiblanca se congelo en su lugar y separo su mano para abrirla con suavidad.

-Sasuke…- Su voz se corto al ver el anillo de oro blanco, adornado con un gran zafiro, una corona de diamantes brillaba alrededor de la gran joya, trago con dificultad y volvió su mirada hacia el rostro del pelinegro, su rostro marcado con una ligera sonrisa la miraba con curiosidad mientras una de sus manos tomo la izquierda de la chica para deslizar la delicada joya.

-Me equivoque con tu respuesta?- Pronuncio con un tono sensual que hizo estremecer hasta el último poro del cuerpo de la ojiblanca, Hinata abrió la boca pero la volvió a cerrar, las lagrimas marcaban sus mejillas que brillaban con un color carmesí intenso.

-Iie… Yo…- Dijo con dificultad atrapando la mano del pelinegro justo cuando iba a liberar su izquierda, entrelazando sus dedos con firmeza. –Para siempre Sasuke-kun…- Pronuncio sonriendo y se lanzo hacia el pelinegro abrazándolo con la mano libre.

-Hai… Para siempre- Murmuro en su oído apretando el delicado cuerpo de la chica contra el suyo, disfrutando por primera vez en toda su vida la sensación de estar completo, porque desde que tenía 16 años había conocido a la mujer que seria para él, la única que había logrado comprenderlo y amarlo sin medida.

Porque ese día aceptaron vivir plenamente el sentimiento que siempre habían ocultado, por miedo, por las dudas, un sentimiento que intentaron ensuciar con mentiras pero que, con cada cosa se intensificaba porque, cuando son dos almas destinadas a estar juntas no hay mentira ni poder que pueda destruir los designios del destino porque, sencillamente ellos nacieron para amarse, como la única verdad valida que defenderían hasta la muerte.

Espero les haya gustado, realmente espero su opinión ps tenia mucho tiempo sin escribir y sé que la calidad de la escritura tal vez se perdió un poco igual que la narración pero hice mi mejor esfuerzo y espero les haya gustado!

Un placer haber escrito esta historia que fue uno de mis primeros fics y me da melancolía ahora que lo veo terminado! Espero puedan pasarse por mis demás fics a ver que tal les parecen! Cuídense! Nos leemos!

Matta ne! n_n