Velo del Departamento de Misterios

Harry potter y el Velo del Departamento de Misterios

Capitulo primero: El cofre misterioso

Pròlogo

Han pasado ya tres años desde que Harry potter acabara con el régimen de terror de Voldemort y de sus seguidores mortífagos. Tres años de juicios para aquellos que fomentaron, participaron y ayudaron a que el terror inundara las ciudades, pueblos y demás de Inglaterra y del mundo, de limpiar de corrupción el ministerio de magia, de recuperar las relaciones muggles-magos.

¿Y Harry Potter ?. Aquel muchacho que derroto al mago oscuro más tenebroso de todos los tiempos. ¿Que fue de el?¿Y que fue de sus amigos, compañeros de batalla?

¿Habrá encontrado Harry la paz deseada?

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- ¿No quieres más comida pichurin mío? – pregunto Petunia mirando tiernamente a su único hijo.

- Creo que ... no – respondió este sin mirar a su madre.

- ¿Seguro ... no estarás enfermo ?? – y seguidamente puso su mano en la frente del muchacho.

- No, es que ya he comido suficiente por hoy – contesto Dubley.

Petunia no salía de su asombro, desde cuando su amado hijo rechazaba uno de sus abundantes y sabrosos guisos caseros. Estaba desesperada, ya hacia tiempo que su hijo se comportaba extrañamente. Era como si después de haberse marchado corriendo de Privet Drive, su hubieran dejado a su verdadero hijo en aquella casa.

- Vernon querido, puedes venir un momento – dijo petunia con cierta amargura en su voz.

- Que demonios pasa ahora !! – dijo su marido mientras devoraba una tarrina de helado mega gigante. – No ves que estoy ocupado arreglando el … ventilador – exclamo señalándola con la cuchada llena de helado.

- Querido creo que a nuestro hijo le pasa algo – dijo.

Vernon miró a Petunia, luego miró a su hijo y devolvió la mirada de nuevo a su mujer.

- Yo lo veo como siempre, fuerte como un roble, aunque quizás allá perdido algo de peso – miró con su ojos diminutos ahora a su hijo. – Si mujer debe de ser eso, no le des mas importancia – finalizo mostrándole una sonrisa a su mujer.

- No es eso, conozco muy bien a mi hijo y creo que algo le pasa – insistió nuevamente.

- Bobadas esta perfecto y su …

- Basta ya !! conozco muy bien a mi pichurin y se que algo no va bien – dijo esta con lagrimas en los ojos.

Vernon y Petunia se enfrascaron en una de sus ya eternas y conocidas peleas hasta que intervino su hijo Dubley.

- Mama estoy bien, no te preocupes por mi, de verdad – dijo seriamente dubley dirigiendo una mirada a su padre y madre presentes.

Dubley … - sollozo su madre

- Solo pienso … si Harry estará bien, si aquel mago malo no le hizo ningún daño. Si lo volveremos a ver algún día – dijo Dubley seriamente.

A Vernon en aquel instante se la cayó la cuchara de helado al suelo.

- Tampoco creo que sea para tanto – dijo el pelirrojo dando un gran bostezo.

- Creo que desconoces el significado de las palabras orden, responsabilidad, puntualidad – dijo enfadada la chica de larga cabellera.

- Pareces un diccionario viviente, nadie puede memorizar tantas palabras por segundo como tú, de verdad que eres humana – dijo en tono de burla el chico.

- Hay una cosa que se llama lectura y sabes … no hay ningún caso estadístico probado en el mundo de que una persona haya sido mordida por un libro. Ron los libros no muerden !! – dijo la chica con los brazos en jarra.

- ¿Claro … y no recuerdas el libro de cuidado de criaturas mágicas ? – se reía el chico pelirrojo.

- Ronald weasley o sales de la cama inmediatamente o convertiré tu cabecita en una hermosa zanahoria. – y la chica amenazo con sacar su barita.

- Vale, vale tranquila Hermione ya me levanto… ni que fueran a cerrar el ministerio de magia – murmuro el chico.

- Ron si queremos encontrar trabajo debemos movernos i eso implica un montón de cosas: hacer el currículum, entregarlo, mirar ofertas … - empezó a explicar Hermione.

- Pero si salvemos al mundo, no te parece un buen currículum eso? – le recrimino Ron.

Ron y Hermione bajaron a desayunar, en el comedor se encontraban ya sus

ex-compañeros de colegio Luna Lovegood y Neville Longbottom. Mientras, el elfo domestico Kreacher les servia amablemente el desayuno y seguidamente les comento:

-Amigos de mi amo, mi señor marcho temprano hoy – dijo el elfo con su cara arrugada por el paso del tiempo.

-Nos puedes llamar por nuestros nombres, Kreacher – contesto Hermione.

- Si … aunque tampoco me desagrada … auuu – recibió el chico pelirrojo un codazo en el vientre. – Kreacher llámame simplemente Ron, con confianza – el pelirrojo se frotaba el estomago después de que Hermione le sonriera de oreja a oreja.

- Claro, en Liutut los elfos domésticos tienen los mismos derechos que los magos – dijo la chica rubia llamada Luna.

- Y donde se supone que esta Liutut ¿? – dijo Ron en voz baja a Neville.

- No se, a mi me suena a una página web conocida – contesto Neville comiéndose una tostada de mermelada.

- En fin, son cosas de Harry – finalizo Hermione no muy convencida de sus palabras.

La mañana era muy soleada, en el cielo apenas se podía divisar nubes y el sol, con sus rayos ultravioletas, penetraba por toda la ciudad que empezaba ya ha despertarse. Los cuatro muchachos circulaban por una de las calles más céntricas de la ciudad de Londres. Se habían citado con Harry en la Place Gauden cerca de un puesto de helados.

- ¿Porqué crees que Harry habrá madrugado tanto hoy? – pregunto Ron mientras daba una patada a una lata de cerveza que había en la acera.

-No lo se, últimamente actúa extrañamente – frunció las cejas Hermione.

-No será por lo de Ginny, verdad? – comento Ron.

- Ron la sensibilidad no es precisamente una de tus cualidades – le reprimió ella.

- Y que cualidades tengo yo, según tu? – se señalo con el dedo.

-Pues no lo se… - se sonrojo la chica. – Ahora no estamos hablando ni de ti ni de mí.

- Ya claro ni de Victor Krum – dijo en tono ligeramente elevado. – ¿Que, has vuelto a quedar con el o me equivoco? – siguió elevando el tono de voz.

- No tengo que darte explicaciones … - contesto antes que alguien les interrumpiese.

-Otra vez peleándose, aunque no me extraña con Ron cualquier excusa es motivo de discusión – dijo Ginny una chica pelirroja.

- Ginny soy tu hermano mayor y debes…

- Obedecerte como un perrito – le recrimino esta

- No quise decir eso, solo respetarme…

- Ron, soy mayorcita y se cuidar de mi misma. No se de que tienes miedo - dijo Ginny girándose de espaldas.

- Cambiando de tema, ¿Ginny que haces aquí? - pregunto Hermione curiosa.

- Bueno, quería hablar con Harry, por aquello que paso el otro dia … - se sonrojo la pelirroja.

Hacia una semana que Ginny, Harry y Ron no se dirigían la palabra. Todo empezó el día en que Harry había organizado una fiesta en su casa: el numero 12 de Grimmauld Place. Era una fiesta de ex-compañeros de Hogwarts de las tres casas: Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw, con el fin de recordar aquellos que habían luchado y muerto en la guerra contra Voldemort. Los Slytherin, la cuarta casa de Hogwarts, se había postulado a favor de este último.

La fiesta transcurrió alegremente, con momentos triste recordando aquellos que habían luchando por la paz, pero animada en general.

Ahora, ya eran mayores de edad y claro la cerveza de mantequilla daba paso a otro tipo de cerveza no apta para niños. Sobretodo Seamus Finnigan, que se pasó toda la fiesta jarra en mano, como si le hubieran pegado con algún adhesivo indestructible. A las payasadas de este se le unió un buen surtido de

surtilegios Weasley que hicieron las delicias de los presentes. Aunque a George se le veía de alguna manera animado, el hecho de haber perdido a su hermano gemelo Fred en la batalla ante Voldemort, le había hecho madurar a pasos agigantados. George prefirió, ante tal perdida, luchar y seguir adelante en memoria de su amado e inseparable hermano gemelo y eso conllevaba tirar hacia adelante la tienda que juntos habían fundado.

Pero durante la fiesta Harry y Ginny se habían ausentado. La causa, Harry había encontrado una habitación con un cofre extraño. Era la habitación antigua de Regulus Black (los Black, una familia de magos anteriormente propietaria de la casa), allí se hallaba un cofre viejo, de color marrón o por lo menos parte de este, ya que con el paso del tiempo la pintura se había despegado de la superficie, con unos símbolos dibujados bastante extraños.

Ni Harry ni Ginny habían visto nada similar en su vida, y como ahora la casa era de Harry, la curiosidad les pudo más y decidieron abrir el cofre para ver el contenido, con tanta mala suerte que Ginny se corto las yemas de los dedos con la cerradura. Y claro Harry saco su pañuelo y envolvió las delicadas manos de Ginny en la tela de seda. Ella se estremeció al notar el contacto de las manos de Harry apretando las suyas. Las miradas se encontraron y seguidamente sus labios se sellaron en un beso sin fin.

La casualidad quiso que en tal apretado encuentro tropezaran con la cama de aquella habitación y cayeran los dos abrazados sobre la cama, y claro el destino quiso que justo en ese momento Ron entrara en la habitación, por casualidad, ya que estaba buscando a Harry. La cara de sapo que se le quedo al pelirrojo al ver a su mejor amigo y su hermana abrazados en la cama era para enmarcarla en un cuadro y titularla: Snape y Umbridge son mis padres !!.

En definitiva que Ron se puso hecho unas fieras, gritándoles a los dos y marchándose dando un portazo que seguramente se escucho cuatro calles más debajo de donde estaban.

Lo ocurrido en aquella fiesta había provocado que Ron no se hablara con Harry durantes varios días, de hecho aun seguían sin dirigirse la palabra, y Hermione, Neville y Luna tampoco sabían mucho como arreglar aquella situación.

Pero Harry estaba extraño, no tan solo por el incidente con Ginny, sino que había algo mas oculto en sus pensamientos y descifrar lo que Harry pensaba era prácticamente inalcanzable de leer.

- Porque tarda tanto Harry? – se pregunto Hermione. – Llegaremos tarde al ministerio.

- Son solo las 7:40 de la mañana, que entiendes tu por pronto? – replico Ron

- Mirad allí viene Harry – señalo con el dedo Luna.

Harry llego cargado con una mochila a sus espaldas.

-Hola chicos vayamos al ministerio – dijo Harry sin parase a mirarlos.

- A sus ordenes mi general – y Ron hizo un gesto como si saludara a un alto cargo militar.

-Ron … no empecemos. – le recrimino Hermione.

Los cinco cruzaron la calle en dirección al ministerio de magia. Mientras Hermione se preguntaba interiormente sobre la sospechosa actitud de Harry. Será por lo de Ginny ? o por aquel cofre que encontró en la habitación de Regulus Black? Últimamente Harry estaba mas interesado en el Ministerio que nunca.