Hola a todos!! Marchando otro capítulo recién salido del horno. Huy que titulo más enigmático tiene este capítulo, ¿¿por qué será??… para saber la respuesta no os queda más remedio que leer y leer este capi. Porque me temo que a partir de este ahora (y en progresión) comenzaran a pasar cosas oscuras… bueno en esta historia hay amor, amistad, vida cuotidiana… pero también gente que…

Por cierto, si veis por Barcelona un chico que lleva un collarín (anti-mosquitos) en la pierna izquierda, ese soy yo. Como ya explique en el capitulo anterior he declarado la guerra al mosquito tigre, porque solo hace que picarme, picarme y más picarme. Y yo solo hago que rascarme, rascarme y más rascarme.

Quisiera agradecer a JAIMOL por su review, espero que la historia te siga gustando más y más. Y a todos los demás muchas gracias por leer mi historia, gracias a vosotros me siento siempre inspirado.

Que empiece ya o el público se va!!

Capitulo octavo: Un relato poco amoroso y una muerte

A la mañana siguiente los chicos madrugaron temprano, ahora que estaban de vacaciones podían permitirse el lujo de investigar tranquilamente el asunto del cofre. Antes de cruzar la puerta la señora Weasley les alerto un momento.

-Chicos, si que os habéis levantado pronto hoy – pregunto observando principalmente a Ron.

-Pues sí, ahora que estamos de vacaciones tenemos que aprovechar el tiempo libre para hacer actividades – contesto ágilmente Hermione.

-Exactamente, eso es lo que le decía anoche a vuestro padre, en vez de quedarse vagueando en casa lo mejor es salir y ver cosas… - contesto con una sonrisa en la cara.

-Sí, bueno… mama al medio día no vendremos a comer, saldremos por el centro comercial muggle – dijo Ginny poniendo cara de inocente. No estaba bien mentir pero tampoco quería hacer propaganda de lo que iban a hacer aquella mañana.

- ¿Al centro comercial muggle…? - Ron miro a su hermana con cara extrañada, pero rápidamente recibió un pequeño codazo de Hermione. – Ah sí, claro al centro ese.

Los chicos ya se disponían a cruzar la salida de la Madriguera cuando, de nuevo, la voz de la señora Weasley les hizo frenar en seco.

-Por las barbas de Merlin, ya casi se me olvidaba. Harry anoche llego una lechuza para ti. En principio, venía a nombre a Arthur Weasley así que la abrió mi marido, ten. – dijo la señora Weasley cediendo la carta abierta a Harry.

- Gracias – contesto Harry cogiendo la carta.



El grupo cruzo la verja de la Madriguera y entro por el camino principal del lugar. Hacia un día realmente bonito, el astro sol lucia pero sin abrasar y se notaba una suave brisa en el entorno.

- ¿De quién será? – pregunto Ron echando un vistazo por detrás del hombro de Harry.

-Que discreto Ronald –le dijo Hermione mientras esta le tiraba un poco del pantalón hacia abajo.

-Ehhhh, traidora – reacciono rápido Ron subiéndose el pantalón – Ya verás tú - Y Ron salió corriendo detrás de Hermione hasta darle caza.

-Suelta, jajaja, que cara has puesto Ron, jajaja – pudo decir la chica mientras Ron le rodeaba con sus brazos mientras le hacía cosquillas.

- Venga, quítame los pantalones si puedes ahora – dijo en tono de risa Ron mientras continuaba haciéndole cosquillas a la chica - ¿Te rindes?

-Jajaja tu ganas Ron. – dijo la muchacha mientras era levantara a pulso por el chico.

Pero con tantas risas, Ron resbalo con la arenilla del camino, perdiendo así el equilibrio y ambos cayeron al suelo (Ron de espaldas al suelo y Hermione encima de este, a la misma altura de los labios del pelirrojo). Se miraron, notaron el aliento el uno del otro y se dejaron llevar…

Harry y Ginny, que se encontraban más retrasados en el camino, no sabían muy bien cómo actuar. Cansados de las interminables e inagotables discusiones entre Ron y Hermione aquello no les pareció tan mal, pero claro tampoco era plan de liarse en pleno camino.

-Harry ¿qué hacemos? – pregunto dubitativa Ginny.

- No pasara nada, así se mantendrán ocupados sin discutir… - contesto con una sonrisa picara el chico.

-Harry!!

-Vale, vale… será mejor que les dejemos solos y que tengan un poco de intimidad – sugirió el chico caminando hacia el otro lado del camino.

-No estoy muy segura… pero ya son adultos – y le siguió Ginny.

Ambos se alejaron, a una distancia prudencial de la "pareja amorosa". Para pasar el rato, Harry saco la carta que le había entregado la señora Weasley para leerla.

Querido Harry Potter:

Hace unos días he recibido, en tu antigua casa de Privet Drive numero 4, la visita de un familiar tuyo. Concretamente de Dudley Dursley. El motivo de su visita es que tu primo desea reunirse contigo, para saber cómo te encuentras, si estás bien, si necesitas algo…



La carta continuaba pero esta vez la caligrafía era diferente, más bien difícil de interpretar.

Se le ve realmente cambiado (esta más delgado que nunca, seguro que su madre le estará haciendo pasar por el régimen de la alcachofa) y además le noto un aire más maduro.

Seguidamente volvía a aparecer la caligrafía primera.

En definitiva, si quieres contactar con tu primo envía una lechuza con la respuesta a Wisteria Walk en Little Whinging, ya que tu primo se encuentra esta semana en casa (en mi casa) de la señora Figgs, que le atenderá encantadamente.

Atentamente

Arabella Doreen Figg

P.D. El chico no ha devorado ni una vez la nevera de mi casa y su culo cabe perfectamente por mi portal (no se puede decir lo mismo de su padre)

Harry esbozo una sonrisa tras leer este último comentario. La verdad es que los comentarios de la señora Figg resultaban, a veces, demasiado claros, directos y sinceros.

-Vaya sorpresa, no esperaba esto – dijo Harry medio impactado tras leer la carta.

-¿Y qué piensas hacer? ¿Crees que realmente está arrepentido de lo que paso? – pregunto Ginny al muchacho tras echarle un nuevo vistazo a la carta.

-No lo sé, el último día que estuve en Privet Drive él pareció… - intento recordar Harry, pero enseguida borro ese recuerdo ya que lo que pasó en los días posteriores le resultaba demasiado amargo.

-Debe de ser difícil perdonar a aquellos que tanto te han hecho daño y sobre todo si son parte de tú familia, que son los que más te han de querer y proteger – dijo Ginny entregando la carta de nuevo a Harry.

-Y tanto… pero la culpa no es de Dudley, él actuaba conforme a las directrices de sus padres. Como mis tíos me trataban mal, él me trataba mal. Es por asociación de ideas. – concluyo el chico con voz muy seria.

-Vaya Harry, eso te ha quedado muy Hermione – dijo entre risas Ginny mientras Harry también se reía tras su comentario.

-Bueno, ya pensare una respuesta.

Tras ese comentario aparecieron por el camino, en dirección hacia ellos, Ron y Hermione. Por las caras que se dibujaban en sus rostros algo había estorbado a la pareja feliz.

-Oh oh, ahí vienen los dos con caras de pocos amigos – dijo Ginny al oído de Harry.

-No, creo que tienen cara de otra cosa… pero no de estar enfadados… eso sí, no es de alegría… - le contesto al oído de Ginny.



-Mi madre me mata por esto, seguro – dijo Ron con cara de estar más rojo que nunca, parecía más bien un tomate colorado.

-Espero que no se lo cuente a mis padres – añadió Hermione también bastante avergonzada.

- Marchemos rápido.

-Sí, será mejor.

Durante parte del camino nadie se atrevió a comentar nada de lo que hasta ahora había acontecido. Hasta que alguien se decidió a cortar el hielo.

-Bueno ¿qué tal fue la cosa?

-Harry !! –gritaron a la vez sus acompañantes.

-JAJAJA, perdonad no era mi intención – continuaba riendo este.

-Que picaron eres – y Ginny le guiño un ojo.

-¿Que os pasa a los dos? ¿A qué vienen esas risas? – dijo en un tono medio enfadado Ron.

-Escuchad, no ha pasado nada… bueno si, pero no… - dijo algo confundida Hermione.

-Bueno, a juzgar cómo llevas los pelos, yo diría que no has estado sometida a un huracán – dijo la pequeña de los Weasley.

-Ginny ¡! – contestaron a dúo Ron y Hermione.

-Podríamos considerar a Ron como un tipo de huracán, huracán manos largas –esta vez era Harry quien añadía más leña al fuego.

-No ha pasado nada de lo que estáis pensado - dijo Hermione intentando domesticar su peinado maltrecho.

-Entonces??

-Resulta que mientras estábamos en el suelo… pues eso… estábamos… ahí… los dos… y… - balbuceaba Ron sin saber muy bien cómo explicar, a su hermana y a su mejor amigo, lo que estaba haciendo con Hermione.

-Que mientras nos besábamos apasionadamente… mi pelo se enredo en la cremallera de Ron – se puso roja Hermione explicando ese detalle.

-Ya te dije que lo llevabas demasiado largo – le riño Ron.

-Calla y déjame continuar!! Y entonces me puse a la altura de su cintura… para quitar el pelo de su cremallera - las mejillas rojas de Hermione estaban a punto de estallar.

-Tampoco Ginny y yo queremos entrar en detalles – dijo Harry temiéndose el tono que estaba cogiendo la conversa.



-No es eso,…es que resulta que mientras intentaba sacar el pelo de la cremallera, justo en ese momento paso la señora Webber… - y Hermione no pudo continuar hablando.

- Y claro imagínate la postura… la señora casi le da algo… - dijo Ron mientras recordaba el grito de espanto de la mujer.

-Vaya la señora Webber ¿y os reconoció? – pregunto Ginny.

-Sí, me vio la cara – le contesto Ron.

-¿Y quién es esa señora Webber? – pregunto Harry extrañado.

- Es una chismosa puritana. Seguro que ahora medio Inglaterra se habrá enterado de lo que ha pasado – dijo Ginny intentando ayudar a Hermione aplanar aquella mata de pelo.

- Y lo peor de todo va ser cuando se lo explique a mis padres. Entonces sí que se va a liar una pero de las gordas – quiso no pensar Ron, temiendo la reprimenda de su madre.

- No pensemos en eso ahora, vayamos a Grimmauld Place antes de que nos metamos en algún otro lio más – sugirió Hermione ahora con él pelo más decente.

/

Dos chicas tiraban piedrecitas sobre la ventana del primer piso de una casa. Primero una, luego la otra y posteriormente las dos. Pero nadie respondía. Así que una de las chicas cogió un buen pedrusco (eso sí, sin la aprobación de la otra) y lo lanzo contra la ventana. El ruido que hizo cuando esta impacto en el cristal hizo temer lo peor. Pero, afortunadamente, no se rompió.

Finalmente la ventana, que era objeto de deseo, se abrió. Por allí se asomo una chica despeinada y con un gesto obsceno: les grito, insulto y volvió a cerrar el ventanal de un solo golpe.

-Quizás suba allí arriba y le lance un par de crucios – dijo la chica que lanzo el pedrusco final.

-Esta chica tiene un carácter poco femenino, si se había comprometido - dijo la otra con cara de resignación.

Al cabo de un rato sintieron que la puerta principal de la casa se abría. De allí salió una chica con cara de poco amigos, medio dormida y con un cabreo considerable.

-La próxima vez que queráis avisarme podrías utilizar medios mágicos y no muggles – dijo Marietta con cara de mono.

- Si, de eso estaba hablando con Cho, de utilizar medios "mágicos" para despertarte – dijo Anabella recordando los crucios que le hubiera gustado lanzarle a su amiga hasta hacia un rato.



-No veo porque tenemos que madrugar, ni que se fueran a llegarse el castillo ese de los demonios – las mañanas no le sentaban bien a Marietta

- Queremos aprovechar el día. Chica, no es tan difícil de entender – dijo enfadada Cho a su amiga.

-Ya pero para mí es pronto – siguió replicando.

-Estamos en nuestras vacaciones y el otro día acordemos que iríamos de acampada al castillo Urquhart, en el lago Ness – le recriminaba Anabella.

-Vale, vale… ¿y cómo pensáis ir allá? – pregunto para hacerse la interesada.

-En un elefante volador.

-Jaja, que graciosa.

-Chicas, chicas no nos peleemos ahora que estamos de vacaciones. Hagamos un esfuerzo para pasar estos días de la mejor manera posible – intento serenar las cosas Cho.

-Vale, dejemos lo correr. A tu pregunta iremos con un traslador. Mi padre me ha autorizado a usar este – y la chica saco un hacha de plástico de su mochila.

-Que translador más discreto – dijo sin poder contenerse, verbalmente, Marietta.

-Perfecto, chicas el lago es nuestro.

/

-¿Cómo se encuentra ahora? – pregunto el chico a su madre.

-Mejor, ya no se siente tan mareado y ahora ha cogido el sueño – dijo la mujer cerrando con cuidado la puerta del dormitorio.

-¿Quieres que me quede? – pregunto a su madre de nuevo.

-No es necesario Draco. Ya me quedo yo, tú ve y disfruta de la acampada – dijo Narcisa Malfoy a su único hijo.

-Como quieras – recogió parte de su equipaje – si necesitas algo envíame una lechuza.

-Anda vete no hagas esperar a tus amigos.

Draco se reunió con sus amigos. Pese a que su relación con su padre no pasaba por su mejor momento estaba algo preocupado por la salud de su progenitor. A noche, tras la cena en casa de los Murray, había llegado bastante mareado y pálido a casa. Tal vez, fuera una mala digestión…



-Por fin, pensábamos que te había echado atrás – asistió uno de sus compañeros.

- Me dormí – dijo Draco como excusa. A pesar de que se trataban de sus nuevos amigos tampoco tenía ganas de contarle lo mal que se encontraba su padre ayer.

-Vaya Draco te estás haciendo mayor – dijo Miles en tono sarcástico.

- Que le pasa a mi edad, imbécil – de todos era sabido el mal carácter del chico cuando estaba de mal humor.

-¡A ti que te pasa!! – le contesto enfadado Miles.

-Nada y a ti, cabezón – ahora Draco estaba señalando con su varita a su compañero de viaje.

Graham y Terence tuvieron que intervenir para separar a los dos muchachos.

-Haiga paz, tíos… que no vamos a la guerra, por si no lo recordáis vamos de acampada – dijo Terence mirando a los dos.

-Espero que tengáis tanta energía para cuando escalemos la montaña – añadió Graham.

Tras volver las aguas a su cauce, en el ambiente reinaban de nuevo las buenas vibraciones. Los cuatro chicos decidieron poner rumbo a su lugar de acampada.

-He traído el traslador de mi padre, tal y como prometí – dijo Terence sacando algo de su mochila.

-Genial tío.

-¿Y de que se trata? – pregunto Miles a la expectativa por ver el traslador de su amigo.

- Se trata de una serpiente – y enseño definitivamente Terence dicho objeto a la vista de todos.

- Guau, vaya peligro de traslador – añadió sorprendido Miles.

-Es una serpiente de mentira, que decepción, es un simple peluche – dijo Draco tras examinar el traslador.

- Perdone usted, mi real alteza. Ya sé que mi traslador no está a su altura y posición social – dijo ofendido Terence.

La verdad es que Draco estaba acostumbrado a tratar a la gente con poca sutileza (era el caso de sus ex –compañeros de Hogwarts Goyle y Crabbe) que más bien parecían sus guardaespaldas. Sus palabras iban cargadas siempre con dinamita y eso siempre le había traído muchos problemas.

-Bueno, dejemos el tema del translador, utilicémoslo y marchemos de vacaciones. A ver si el aire no sienta algo mejor – y sus últimas palabras iban dirigidas, especialmente, al propio Draco.

- Chicos, el lago es nuestro!!

/

El grupo llegó al número 12 de Grimmauld Place gracias a un traslador cedido por el padre de Ron. Pese a que aquella mansión le traía recuerdos amargos a Harry, tenía algo de significado para él, no obstante, la última voluntad de su padrino Sirius Black era que él fuera el propietario.

Sin perder más tiempo, llamo de seguida a su elfo domestico Kreacher. Aquel elfo domestico era bastante viejo, aun así se ocupaba de que la casa estuviera lo más atendida posible, teniendo en cuenta sus capacidades físicas y mentales.

-Kreacher, ben un momento por favor, soy Harry – llamo Harry.

-¿Y si le ha pasado algo? Pasa demasiado tiempo solo – se preocupo Hermione.

-No le habrá pasado nada. Como dice el refrán muggle "mala hierba nunca muere" – dijo Ron sentándose en el sofá del comedor.

-Ron, como puedes decir eso – se sulfuro la chica – Voy a buscarlo.

-Como quieras, dale recuerdos de mi parte.

En realidad todo aquello era muy extraño, ya que la actitud de Kreacher hacia Harry había cambiado años atrás. Ahora se mostraba como un elfo domestico normal y corriente, y atendía en seguida la llamada de Harry cuando este le reclamaba para algún asunto.

-Tengo un mal presentimiento – dijo Ginny cruzándose las manos como si un gran escalofrió recorriera toda su piel – Siempre nos recibe nada más poner un pie en esta casa…

-Ahhhhhhhhh – se escucho gritar a Hermione en uno de los pisos superiores.

Los tres, alertados por el grito que procedía de Hermione, iniciaron una carrera por las escaleras subiendo tan rápido como podían. En cabeza Ron, que había gritado el nombre de Hermione como si fuera la última vez que pronunciara su nombre.

Finalmente, llegaron al piso donde se encontraba Hermione. La vieron salir de una de las habitaciones. Físicamente parecía estar bien, pero se tapaba los ojos con las manos. Estaba llorando.

-Está muerto… - lloraba Hermione mientras se lanzaba a los brazos de Ron. Este la consolaba y le abrazaba para protegerla y arroparla.

Ron sentía mucho que Hermione hubiera encontrado el cadáver de Kreacher, sobretodo conociendo la sensibilidad que tenia ella hacia los elfos. "Ojala lo hubiera encontrado yo" pensó Ron para sus adentros.



Harry, instintivamente, saco su barita. Entro sigilosamente en la habitación. Pero allí no había nadie, ni tampoco había signos de que alguien hubiera entrado a robar. En medio de la habitación yacía el cuerpo del elfo domestico Kreacher.

Parecía muerto y con su dedo índice señalaba unas de las baldosas del suelo de la instancia. En efecto, era el lugar donde Harry había encontrado el cofre misterioso. No se había dado cuenta, pero se encontraban en la habitación de Regulus A. Black.

En ese instante el elfo domestico apenas se movió. Lo más probable fuera que noto la presencia de su amo.

-Kreacher ¿qué te ha pasado?

/

Tres chicas aterrizaron en unos matorrales, tras un movidito viaje en el traslador. Teniendo en cuenta la gran explanada de hierba que se hallaba a su alrededor, la desgracia les había deparado como destino unos hierbajos llenos de pinchos.

-Auuuu que daño, mi trasero – dijo Cho tras notar los pinchos.

- Anda que tienes fina la puntería - se quejaba Marietta, ya que unas ramas del matorral se habían introducido en su escote.

-Perdona, pero yo nunca dije que fuera una experta en viajes en traslador – le contesto Anabella que también había aterrizado en una postura indecorosa.

-Bueno da igual, lo importante es que por fin lleguemos – contesto Cho quitándose los pinchitos de la parte de atrás.

-Yo diría más que bien SOBREBIBIMOS, y que no hemos muerto en el intento – siguió quejándose mientras se quitaba aquel matorral impertinente.

-Des de luego que poco sentido del humor tienes, Marietta – y seguidamente saco su cámara de fotos para hacer una instantánea.

-Ah no, serás traidora. No ves que no estoy arreglado, me vas a sacar una foto horrorosa – dijo Cho intentando taparse la cara.

-Ahhhh, mala suerte.

En otro lado del Lago Ness…

-Te felicito, chico. Casi nos llevas a una muerte segura – dijo Draco medio mareado en el suelo.

-Al menos tú no has caído en el agua – intentaza Graham incorporarse des de la orilla del lago.



-Joder, en que estabas pensando tío – le lanzaba, Miles, una mirada inquisidora mientras intentaba salir del agua.

-Lo siento, no calcule bien la distancia de aterrizaje – dijo Terence llevándose la mano a la nuca.

-Perdona, no calculaste nuestras distancias de aterrizaje. Sino explícame por que estas tu de pie y nosotros revolcados en la charca como cerdos.

-Y menos mal que el muchacho era un experto en transladores – dijo en un tono enfadado Graham.

-Bueno, un error lo tiene cualquiera – empezó a reír Terence. – Estáis para haceros unas fotos.

-Claro, que gracioso. Y tú estás para que te encierren. Y aparta tu estúpida cámara de aquí – pero Draco resbalo, medio mareado, justo en el momento en que Terence fotografiaba la situación.

-Te vas a comer la cámara de fotos… como sigas haciendo… auuu – Miles había trompezado con Graham y ambos habían caído de nuevo al lago.

-Si es que me lo ponéis a huevo – dijo Terence mientras hacía "click" de nuevo con el aparato fotográfico.

/

-Kreacher ¿me escuchas? – pregunto de nuevo Harry al elfo.

-Kreacher… se muere… - se pudo escuchar entrecortado la voz del elfo, ya mayor.

-¿Crees que alguien le habrá atacado? – mientras la Weasley se colocaba a la altura de Harry.

- No lo creo, no parece que hayan tocado nada de la casa.

-Kreacher… se muere… señor Potter – continuaba diciendo a duras penas el elfo.

- Te pondrás bien, Kreacher – dijo en tono suave Ginny.

Pero la realidad era muy bien distinta, aquel elfo parecía vivir sus últimos minutos de existencia. Harry sabía que Kreacher era un elfo en edad avanzada y que llevaba décadas sirviendo a los miembros de la de familia Black. Lo que no esperaba es que le quedara tan poco tiempo de vida, de hecho el último día que estuvieron con el elfo, antes de partir a la Madriguera, parecía que este se encontraba en buenas condiciones.

Y de repente el elfo tiro, ligeramente, de la camiseta de Harry.

-¿Que pasa Kreacher?



-El amo no… no debe coger… el cofre… - dijo arrastrando su voz como si fuera una súplica.

Seguidamente, Harry hecho un vistazo a la baldosa donde días antes había encontrado el cofre por casualidad.

-Te refieres al cofre que estaba escondido en aquella baldosa – señalo con el dedo Harry.

-Harry no debe… coger el cofre… el cofre… el cofre – repetía el elfo ya muy afectado.

-¿El cofre es de tu propiedad, Kreacher? – pregunto con delicadeza Ginny.

-No… no… Kreacher vio el cofre mientras limpiaba… Kreacher se asusto… Kreacher quiso deshacerse del cofre…

-¿Pero porque? – quiso saber Harry sin presionar al elfo.

Pero el elfo sabia que le quedaba segundos de vida, así que prosiguió sin contestar la pregunta.

-Regulus… Regulus… Regulus…

Ambos se quedaron extrañados tras escuchar el nombre de su antiguo dueño Regulus A. Black.

-¿Qué pasa con Regulus? – y miro extrañado a Ginny.

-Quizás… este agonizando – dijo en un tono bajo la chica.

De repente un silencio sepulcral… silencio total.

Silencio mortal en la habitación…

-¡MORIRAS COMO ÉL!! – se oyó gritar al elfo en su último suspiro de vida.