¡Holaaaa! Ya estoy aquí de nuevo con la historia que dije que escribiría. ¡TAN TA TA CHAN!, aquí está el primer capitulo. Este fic sustituirá a Otra época. La verdad es que ya llevaba tiempo queriendo escribirlo. Solo tengo que decir que la historia es en el 6º año, aunque no pasará nada de lo que dice en el libro.

Bueno, no me entretengo más. Empecemos con el fic.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.- El misterioso mundo muggle -.-.-.-.-.-.-.-.-

Capítulo 1: En otro mundo.

Un flamante rubio de ojos grises caminaba por los pasillos de Hogwarts. Su andar era elegante, al igual que su túnica de marca, y su mirada atrayente y arrogante hacían que el grupo de chicas que revoloteaban a su lado se volvieran locas. Las más afortunadas se daban el lujo de agarrarle del brazo mientras las otras se empujaban unas a otras intentando estar lo mas cerca de el posible. Las más cercanas le preguntaban sobre sus vacaciones de verano y él contaba, orgulloso, sus historias sobre todos los lugares interesantes en los que había estado.

-Algunas cosas nunca cambiarán –pensó una castaña que pasaba por allí cargada de libros -. ¡Harry, Ron! – gritó a los dos amigos que pasaban por allí, y empezó a correr hacia ellos.

- Hermione, ¿donde te habías metido? – preguntó el pelirrojo. Después, dirigió la mirada al montón de libros que la chica llevaba en los brazos -. ¿Ya estás estudiando? ¡Pero si acabamos de empezar el curso!

-No, Ronald. Estos libros no son para estudiar. Son novelas e historias que hace tiempo que quería leer – explicó –. Anda, sujeta esto – le dijo, pasándole los tomos y abriendo su mochila – mételos aquí.

Ron obedeció al instante y dejó caer los tomos en la mochila.

-Bueno, tenemos un rato libre, ¿qué os parece si vamos a ver a Hagrid?

-Mejor que no. Le vi ayer y me avisó que no podríamos ir a la cabaña en los próximos dos días – informó Harry, y empezó a susurrarles – Al parecer está criando a otra criatura rara.

-¿Por qué no me extraña? – ironizó Ron.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-¿No teníais que ir a una reunión de prefectos nada más empezar el curso? – preguntó Harry

- Dijeron que ya nos avisarían – contestó Hermione -. Antes tenían que…

¡PUM!

Una enorme explosión resonó por los pasillos del colegio, haciendo que todas y cada una de las personas que había en ellos pegara un respingo. Los tres Gryffindor intercambiaron una mirada de sorpresa y después se asomaron por la ventana que daba al jardín. Desde lo alto se veía el humo que había dejado el estallido. Montones de alumnos se habían agrupado alrededor de dos personas, los conocidos como los reyes de las bromas en ese colegio; los gemelos Weasley.

-¿Por qué no me extraña que tus hermanos estén metidos en todo esto? - le preguntó Hermione a uno de sus mejores amigos, algo molesta.

El trío de oro se alejó de la ventana y empezaron a correr hacia el jardín, junto con un grupo de alumnos muy curiosos que bajaban las escaleras. Una vez que llegaron allí, los causantes de la explosión se encontraban en medio del gentío mostrando unos de sus nuevos productos e intentando venderlos; unos fuegos artificiales que perseguían a la persona que el que los había lanzado quería encontrar y explotaba cerca de ella sin hacerle ningún daño.

Una histérica Pansy Parkinson les gritaba a los dos, los cuales no les hacían ni caso. Al parecer la primera broma del año había sido tirar uno de esos fuegos artificiales cerca de ella para asustarla y, de paso, mostrar su producto.

Hermione, al ver que la victima había sido esa "tonta con menos cerebro que un troll con conmoción cerebral", se alegró de que los gemelos hubiesen empezado con sus bromas, pero como prefecta que era no podía dejar que vendieran o jugaran con un producto que ella consideraba peligroso.

-Fred, George, ya basta – dijo con tranquilidad -. Ni se os ocurra vender eso.

-Oh, vamos, Hermione, ya hemos demostrado que no es peligroso.

-Si, claro, tirar fuegos artificiales cerca de una persona es lo más seguro del mundo – ironizó la chica.

-Pero, ¿acaso no te habría gustado si le hubiese pasado algo a Parkinson? – le preguntó Fred al oído.

-Bueno…supongo…- dudó por un momento -. ¡Pero es que…!

-Vamos, Hermy, que no pasa nada – la tranquilizó George.

-¿Hermy? – le miró extrañada- . ¡Ron! ¿Tú no dices nada? ¡También eres prefecto!

-Si, Ronnie, di algo – pidieron sus hermanos en forma burlona.

- ¡¡No me llaméis Ronnie!! – les gritó corriendo hacia ellos, pero sus hermanos eran dos y más rápidos, y agarraron a su hermano pequeño por los brazos mientras le desordenaban de forma cariñosa el pelo -. ¡¿Queréis estaros quietos?!

-Estos dos no tienen remedio – dijo Harry -. Nunca cambiaran.

-Por una vez en la vida estoy de acuerdo contigo, Potter – dijo una voz detrás de él – 20 puntos menos para Gryffindor.

Todos se giraron a ver al prefecto de Slytherin, que acababa de aparecer detrás de ellos, esta vez sin ninguna de las chicas que antes le perseguían. Llevaba en la boca la sonrisa arrogante que lo caracterizaba, tenia los brazos cruzados y la cabeza alta, tanto como su ego. Maldito hurón, pensó Hermione.

-No te metas en esto, Malfoy. No es asunto tuyo – intervino la chica.

-Claro que lo es, Granger. Por si no te has dado cuenta, soy prefecto. Y dado que los prefectos Gryffindor son tan incompetentes – señaló a Ron con la mirada y después a ella - tengo que ser yo el que lo solucione.

-Es nuestra casa – dijo Ron, poniéndose a la defensiva.

-Pero no creo que seáis tan increíblemente estúpidos como para quitarles puntos a vuestra propia casa. Aunque, pensándolo mejor – rectificó – tal vez la sangre sucia si lo sea. Todo para que se cumplan las reglas – se burló – incluso quitarle puntos a tu propia casa.

Ron se adelantó unos pasos amenazadoramente y agarró del cuello a Malfoy.

- ¡¡No vuelvas a llamarla así!!

-Tranquilo, Ron. Suéltale – dijo Hermione, ya inmune a los insultos del rubio, que se repetían una y otra vez -. A ver, aquí no hay nada que ver – levantó la voz para que todo el mundo la oyera – vamos, regresad a lo que estabais haciendo.

Poco a poco la gente empezó a dispersarse hasta que en el grupo, que antes había sido enorme, ahora solo quedaban los dos prefectos de Slytherin, los dos de Gryffindor, Harry y los gemelos.

-Vámonos, chicos – les dijo la castaña a Harry y Ron, los cuales empezaron a caminar -. Y, por cierto, Malfoy…20 puntos menos para Slytherin por insulto a un prefecto.

La sonrisa del chico desapareció del todo, dejando una expresión de odio. Mientras que en Harry y Ron aparecía una sonrisa de triunfo y, una vez que desaparecieron de la vista de Draco, empezaron a felicitar a Hermione.

Padma Patil recorría corriendo los pasillos del tercer piso - el último lugar en el que había visto a los prefectos de Gryffindor - mientras su compañero, Anthony GoldStein, los buscaba por el jardín. Por fin, después de buscar cerca de un cuarto de hora, los encontraron junto con Harry cerca del gran comedor.

- ¡Granger, Weasley! - los llamó Patil - dentro de media hora tenemos la reunión de prefectos. Sed puntuales - con esto dicho, se fue a buscar a los prefectos de Hufflepuff para avisarles.

Los dos amigos se dirigieron a la sala donde solían tener todas las reuniones y Harry decidió ir con Neville, Luna y Ginny, los cuales se encontraban cerca de allí hablando de dios sabía qué. – Al parecer, comentando la discusión que sus amigos habían tenido con Malfoy, por lo que oía Harry desde lejos -

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Malfoy caminaba furioso buscando a cierta castaña que conseguía sacarlo de quicio y que su oído por ella aumentar por segundo; No solo le había quitado 20 puntos a su casa después de que él la insultara – algo que jamás había hecho- , sino que se había atrevido a enfrentarle y discutirle sus ideas en la reunión de prefectos, había conseguido callarle y le había dejado con la palabra en la boca más de una vez.

Entró en el sitio donde pensó que era más probable que estará, y acertó. Hermione se encontraba sentada en una de las mesas del fondo, leyendo un libro que era de considerable grosor. Estaba tan concentrada que no se percató de que el chico caminó hasta allí y se situó justo detrás de ella.

Al ver que ni siquiera estando justo en su espalda se daba cuenta de su presencia, se preguntó que seria eso tan interesante que estaba leyendo e, inclinándose un poco, ojeó disimuladamente el libro, leyendo uno de sus párrafos:

Notó como no podía más, como perdía la conciencia. Sus piernas no soportaron más y la hicieron caer. Pensó que el golpe contra el suelo dolería, pero no llegó a sentirlo ya que unos fuertes brazos la agarraron antes de que se golpeara.

Abrió los ojos débilmente antes de caer desmayada y reconoció al chico que acercaba lentamente su boca a la de ella con expresión preocupada.

- Adam…

Draco echó de nuevo la cabeza para atrás con una mueca en la cara; era un libro de amor.

-Mira a quien tenemos aquí, a la sangre sucia en persona –Por fin se decidió a hablar -. ¿Por qué no me extraña que estés aquí, ratón de biblioteca?

Hermione dio un respingo y después asesinó con la mirada al joven que tenía detrás.

-¿Qué quieres, Malfoy?

-Leer un libro tan estúpido como el que lees tú – ironizó él de malos modos -. ¿Tú qué crees que quiero, Granger? ¿Pensaste que te irías tal cual después de burlarte de mi?

-¿Quién dijo que me burle de ti? – dijo con tranquilidad, volviendo a leer su libro.

-Yo, sangre sucia, y todos los presentes en la sala – contestó sentándose frente a ella.

-Mira, Malfoy, no estoy para tus tonterías, déjame en paz y vete con tus amiguitos los hurones a jugar.

-¿Quién te has creído que eres? – preguntó agarrándola de la muñeca.

-La pregunta es: ¿Quién te has creído que eres tú? – puntualizó - . Suéltame, no me toques – masculló, jalando su brazo hasta que el Slytherin la soltó -. Me largo, estaba mucho mejor antes de que llegaras.

Cerro el libro que tenía encima de la mesa, lo guardó en su mochila y salió de la biblioteca a paso ligero. Draco la siguió al mismo ritmo, no queriendo que le dejase otra vez con la palabra en la boca.

-Vuelve aquí, Granger, aun no hemos terminado – dijo agarrándola de nuevo.

-¡He dicho que no me toques!

- Vaya, Granger, que arisca. Cualquier chica se moriría por que la tocara. Aunque claro, tú no eres una chica, sino una sangre sucia.

-Me da igual lo que piense un maldito hurón como tú – aclaró levantando un poco la voz, y le dio un pisotón al rubio que tan merecido se lo tenía. Éste la soltó de inmediato.

-¡Maldita seas! – exclamó, guardándose una palabrota y tocándose el pie.

-Te lo mereces – dijo antes de empezar a andar de nuevo.

Draco sacó su varita del bolsillo de su tunica y apuntó hacia ella.

-¡Esta vez no te libraras, sangre sucia! Vas a desaparecer! – gritó, haciendo que Hermione se diera la vuelta y sacara su varita antes de que el chico la atacara.

- ¡Evanesco!

- ¡Expelliarmus!

Los dos hechizos chocaron causando una onda expansiva de luz que los atrapó a los dos y los envió a un lugar que no era el colegio. Los dos cayeron de culo en la acera de una ciudad. Se levantaron observándose con odio y después se dieron cuenta de que no estaban en el mismo lugar de antes. Era un lugar totalmente desconocido para Draco; Las calles estaban llenas de enormes aparatos que trasportaban a personas en su interior, nadie iba vestido con túnica, en los escaparates de las tiendas no se veían elementos mágicos…En verdad, ¡Nada allí parecía mágico!

-¿Dónde estamos? – preguntó Draco, mas para si mismo que para Hermione.

La castaña miró alrededor, ese sitio le resultaba muy familiar. De repente, vio algo que la hizo comprender: Su antiguo colegio muggle.

- Esto es Londres…- dijo sorprendida – Londres muggle…

CONTINUARA…

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Fin del primer capitulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Os apetece que lo siga?

Ya se que empezamos un poco flojillo, pero esto solo es el comienzo, después se pondrá más interesante.

Bueno, muchas gracias a todos los que seguisteis OTRA ÉPOCA, y a los que seguís "¿odio o amor?". Como prometí, aquí tengo la historia que sustituirá a OTRA ÉPOCA.

Pues nada, ya me despido.

Hasta la próxima!

Pétalo-VJ.