Amanecer

Volví, después de mucho sin nada de nada aquí estoy completamente a full y con ideas de lo más descabelladas, todo para complacerles a ustedes los lectores. Por eso este capítulo y el siguiente va dedicado a ustedes, en especial a mi prima Naty y a mi hermanita Queque que me han ayudado a desanudar los nudos de los cables de mi mente.

Bueno basta de explicaciones y alo que vamos.

RECUERDEN: NADA ME PERTENECE, SOLO LAS IDEAS LOCAS SON MÍAS, LO DEMÁS (FRASES EN NEGRITAS, PERONAJES, LUGARES, ETC.) PERTENECEN A LA ADMIRABLE STEPHENIE MEYER. POR ESO CUALQUIER PARECIDO CON LA NOVELA ORIGINAL (SALE ESTE FIN!!) ES PURA… COINCIDENCIA.

¡Disfruten! Los leo abajo…

9. Campo de Batalla.

Los primeros rayos del sol entraron por la ventana, creando un efecto maravilloso en la piel de Edward, era hermoso contemplar lo que el astro del cielo podía hacer con mi ángel, solo el ver como destellaba ligeramente su piel puso en acción a mi corazón.

-¿Disfrutas la vista?- rió Edward en mi oído.

Demonios Bella, ¿cuánto llevas viendo a Edward así? Sentí mis orejas arder.

-No es gracioso- murmuré.

El se acercó para darme un beso, pero esta vez fui más rápida y mi movimiento logró que al girarse cayera de mi cama. El impacto del hermoso cuerpo de Edward sobre el suelo sonó como al choque de un auto justo enfrente de mi ventana. Edward empezó a reírse, yo lo imité, era un momento de lo más gracioso.

De pronto Edward tornó su expresión seria.

-Renée…- murmuró con el susto reflejado en sus dorados ojos.

Lo miré con igual pánico. Si mi madre entraba en la habitación y veía a Edward conmigo…, si decirle a Charlie lo del compromiso fue toda una experiencia, que Renée me "cachara con las manos en la masa"… era otro tema.

-Métete en Narnia- le susurré a Edward.

-¿Qué?- me levanté de golpe y le ayudé a levantarse para luego dirigirlo a la puerta de mi armario, el levantó una ceja extrañado- ¿me estas pidiendo…?

-No hay tiempo, seguro ya esta por entrar- le miré con urgencia- ¡Escóndete!

Pude escuchar la ligera risa de Edward, pero fue muy rápido e hizo lo que yo le pedí. Y tal y como predije al instante en que la puerta del armario se cerró, por la puerta principal hizo acto de presencia mi madre.

-¿Bella, estas bien?- preguntó asustada- oímos un ruido proveniente de…

-Estoy bien mamá- comencé- solo me caí de la cama.

-De acuerdo- me miró extrañada- ¿sabes? Tuve un sueño muy raro- miré de reojo la puerta del armario, mi corazón latía furioso.

-¿Ah, si?- traté de sonar calma y casual.

-Si, soñé que tu y Edward platicaban de noche… y luego aparecían lo que yo podría llamar vampiros- la última palabra fue la que atrapó mi completa atención.

Mamá lo sabe fue todo lo que pude pensar.

-Eh… mamá- traté de calmarme lo más que pude, a cada segundo esto se volvía más incontrolable- ¿de por casualidad no estas leyendo algo sobre vampiros, verdad?

Mi madre me miró avergonzada. Suspiré, una ola de alivio se extendió por todo mi cuerpo, generando que mis rodillas se sinteran débiles, por lo que casi me caigo en el suelo.

-¿Cuál lees?- le pregunté.

-Cánticos de Sangre de Anne Rice…- rió mi madre.

-Wow…

-Bueno hija, en vista de que estas bien… si necesitas algo llámame, desayunaremos en el saloncito- dicho esto salió por la puerta.

Me dirigí nuevamente al armario, para abrir sus puertas y encontrarme con la estatua más hermosa que jamás se halla visto. Parecía un dios griego rodeado de prendas femeninas. Era gracioso ver a Edward, de lo mas hermoso, rodeado por las locas prendas que Alice y Rose habían comprado para este fin de semana.

-¿Puedo salir?- preguntó con un deje de frustración en la voz.

Me mordí el labio tratando por todos los medios de no reírme, era gracioso.

-Fantástico Bella…- Edward rodó los ojos- tu madre casi nos descubre, y tu…

-¡Hey!- reí- se supone que eres rápido, ¿no?

Edward dirigió la mirada a sus pies, era doblemente gracioso el verle avergonzado.

-Supongo que me distraje pensando en otra cosa…- confesó sin levantar aún la vista del suelo.

Sentí mis mejillas arder y mi corazón empezó a latir como loco.

-Eres mi perdición- se acercó a susurrarme en el oído, causando que una ola escalofríos recorriera mi cuerpo al sentir su dulce aliento cerca de mi piel- te amo- añadió mientras recorría con sus labios mi cuello, provocándome mil y un sentimientos.

-Edward…- gemí por lo bajo, tratando de controlarme y respirar, cosa que de inmediato fue imposible pues los labios de Edward se encontraron con los míos, que los recibieron con gusto.

Sin saber como había ido a parar allí, pronto me encontré recostada en la cama, con Edward encima de mí. Era incapaz de pensar en nada, pero sabía que pronto eso acabaría, por más de que quisiera que no fuera así.

El sonido de mi celular fue lo que causó nuestra separación. Gruñí por lo bajo.

-¿Quién demo…?- tomé el celular, y al ver el número los ojos se me abrieron de sorpresa.

¿Quién es?- me preguntó Edward, podía percibir la irritabilidad en su voz.

Nos habían interrumpido justo en el momento menos oportuno.

-¿Seth?- pregunté al contestar el teléfono.

-¡Bella!- era la voz de Leah, parecía preocupada- que bueno que me atiendes tu.

-¿Qué ocurre Leah, están todos bien?- pregunté angustiada, pues de pronto las imágenes de mi pesadilla volvieron ante mis ojos cual fotografía.

-Estamos TODOS bien- me aseguró, con "todos" supe que también se refería a Jacob- solo tengo un mensaje para Edward.

-¿Edward?- pregunté, el aludido me miró intrigado.

-Sam quiere verle a él y al doctor dentro de una hora en el límite del territorio- respondió Leah.

-¿Ha pasado algo?

-No, solo es sobre… la reciente llegada del otro clan de chupa… del resto de la familia de tu novio- terminó Leah.

Una ola de pánico se apoderó de mi cuerpo por un instante, provocando que me tensara.

-De acuerdo- dije- yo le aviso, saludos a todos.

Dicho esto colgué el teléfono. Edward me observaba fijo, en busca de una respuesta por mi parte a lo que había acontecido.

-Era Leah- comencé- me dijo que Sam quiere hablarles a ti y a Carlisle en el límite del tratado en una hora- finalicé.

-Me lo temía- murmuró Edward.

-¿Qué ocurre?

-Te darás cuenta de que ahora hay más de los nuestros en la ciudad, seguro que es sobre eso…- me explicó.

-Entiendo- dije- entonces quiero ir contigo- añadí.

-No Bella- dijo rápidamente Edward.

-Pero si van a hablar del tratado hay un par de cosas que seguro hay que charlar con ellos- le respondí enojada- Por favor…- le supliqué.

-No empieces…- Edward parecía a punto de rendirse.

-Por favor, me arrodillaré si es…

-Bella- él suspiró mientras me tomaba por los hombros- esta bien, en una media hora estoy aquí.

Sonreí, era impresionante lo que dos palabras podían hacer.

Tomé el desayuno como había acordado con Renée, quien no objetó nada en cuanto le conté mis planes de salir con Edward, ella dijo que tenía cosas que hacer con Alice, Esme y Rosalie, así que estaría igual de ocupada que yo.

Tal y como lo acordamos Edward me esperaba en el lobby del hotel, marchamos en silencio al Volvo ya aparcado enfrente del hotel.

-Va a ser algo difícil- dijo al fin Edward, su rostro era serio.

-¿Por qué?- pregunte- Sam no rechazará…

-Sam no- me interrumpió- la manada en pleno decide este tipo de cosas…

-Jacob- susurré entendiendo a lo que se refería.

-Probablemente le obliguen a volver- aventuró a decir Edward, esperando una reacción de mi parte.

-Eso pondrá feliz a Leah- comenté como si no me importara.

-¿Y a ti Bella?- Edward tenía un deje de tristeza en la mirada.

-Estaré feliz por su regreso, si- admití- pero estoy tremendamente enojada con él… irse sin decir adiós…

Edward se tensó, yo lo atribuí a que ya habíamos llegado al lugar acordado con Sam. El límite del Tratado, como le llamaban. Ahí ya nos esperaban Sam, Carlisle, Embry, Quil, Leah y Seth. El último un tanto nervioso, lo cual me sorprendió.

-Sam- le saludó Edward haciendo un gesto con la cabeza.

Ninguno de los presentes se movió ni un centímetro, parecía que entre nosotros había una gran pared invisible, recordé con amargura las veces que Edward me tenía que dejar en ese lugar para que Jacob me recogiera mientras él iba de cacería. Recordarlo me provocó sentir un nudo en el estómago.

-Les escuchamos- empezó Carlisle.

-Esto no estaba previsto en nuestro tratado- respondió Sam, su voz denotaba seriedad, Carlisle asintió- Es un peligro para los humanos de la zona.

-No hay peligro alguno- dijo Carlisle en respuesta- son iguales a nosotros.

-Ese no es el punto, son demasiados- intervino Quil.

-Son los únicos, lo prometemos- dijo Edward.

-Hay un par de cosas que he escuchado- empezó Sam, ahora dirigiéndose a mi- y eso definitivamente rompe nuestro tratado.

-Yo lo quiero- le dije firme, sabiendo a lo que se refería.

-Bella, ¿realmente es lo que deseas?- Embry me miró fijamente.

Edward estaba tensó, podía ver como su respiración se hacía mas pausada, como intentando contenerse de hacer algo involuntario.

-Con toda mi alma.

-Eso realmente no esta en el tratado- rió Leah.

-No es de broma Leah- se enojó Sam.

Nunca le había visto así, siempre había sido serio y educado, pero ahora parecía más bien sumamente irritado.

-Entonces tendremos que hablar de esto- dijo Carlisle- es una situación un poco difícil, lo admito pero…

-Rompería el tratado- le cortó Sam- y usted sabe muy bien lo que ocurriría.

-¡Ella le ama!- soltó Leah enojada.

Sam la tomó por los brazos, yo avancé unos pasos para ayudar a mi amiga, pero Edward me detuvo.

-Vas a hacerle daño- intervino Seth, para mi gusto muy tranquilo- Deja que se vaya.

Sam la soltó, Leah le fulminó con la mirada, pero no se apartó del lugar.

-Lo siento- susurró Sam.

-Mira Sam- comencé- si de romper el bendito tratado se trata, Jacob lo rompió primero.

Todos me miraron confundidos.

-¿Es que no les contó lo que hizo?- solté molesta- ¿recuerdas el día en que estábamos en la playa unos amigos y yo?- Sam asintió- bien, ahí su querido hermano me contó una leyenda que me ayudó a descubrir el secreto de los Cullen…- el gesto de Sam se tensó- JACOB BLACK ES UNO DE USTEDES Y ROMPIO EL TRATADO ANTES- grité.

-Y no levantamos cargos por eso- añadió Carlisle calmado, yo trataba de respirar y calmarme mientras Edward me sujetaba por los hombros.

-Le debemos demasiado a Jacob- continuó Edward- sin él, ella no hubiera entrado en nuestra vida.

-¡Es una humana!- gritó Sam.

-Que quiere vivir al lado de la persona a la que ama- le solté.

Yo ya estaba fuera de mis casillas, la cabeza se me partía, y sentía las lágrimas que brotaban de mis ojos debido a la furia contenida.

-No son personas, Bella- dijo Sam.

Seth rodó los ojos.

-Ustedes tampoco- le respondí.

-Esto se debe hablar con la manda de lleno- dijo Quil.

-No es justo- soltó Leah- saben muy bien que Ja…, que él no va a volver.

-No se dirá más hasta que estemos todos juntos- dijo Sam- de momento, en vista de que los otros vienen en son de paz…

-No voy a esperar hasta que al idiota de Jake que se le ocurra regresar- dije.

-Bella…- me susurró Edward, yo no le hice caso.

-Es mi deseo y un tonto tratado no habla de ello... solo dice que si ellos muerden a un humano…

-Contra o no su voluntad- añadió Sam- si te muerde- señaló a Edward- fin del tratado.

-Esperaremos por Jacob Black- dijo Edward firme.

-¿Qué?- le miré confundida- no pienso esperar a que ese se digne a…

-Confía en mí- me miró Edward.

Esto no podía estar pasando, de todas las cosas… Te odio Jacob Black juré que me vengaría de él.

-No…- murmuré.

-No será mucho tiempo, lo prometo.

-Ni lo sueñes- dije- no estoy dispuesta a esperar…

-Entonces…-empezó Sam- ¿estás dispuesta a entregar tu vida por… él?

-Hasta mi alma- le dije desafiante.

-Nunca lo imaginé- dijo Embry- si que estas chiflada…

-Cierra el hocico, aún no sabes nada de sacrificios- soltó Leah.

-En vista de que esto es algo… anormal- dijo Sam- les daremos una respuesta en tres días.

-De acuerdo- dijo Edward.

Carlisle asintió y me dedico una mirada de apoyo.

-Prometí algo y lo cumpliré Bella- me dijo Edward- solo si estas lista.

-Lo estoy- le dije segura- ahora más que nunca.

Era la verdad, había pensado mucho en ello y un estúpido tratado no me iba a impedir pasar el resto de la eternidad con la persona a la que realmente amo.

-No me importa lo que digan ellos- solté- quiero estar contigo por siempre.

Edward suspiró.

-Bueno, chicos, yo me retiro hay cosas que hacer en el Hospital- anunció Carlisle, la manada ya se había retirado sin decir una palabra.

-Te veré luego papá- le dijo Edward a Carlisle quien sonrió.

Nos encaminamos de nuevo al Volvo. El camino a casa fue silencioso, no estaba lista para romper aquel silencio incómodo que reinaba entre nosotros, había sido una discusión difícil, peor de lo que imaginaba, pero no estaba dispuesta a ceder.

-¿En qué piensas?- dijo al fin Edward.

-En que en cuanto pueda le partiré el hocico a Sam- solté irritada.

-Tiene razón el pacto…

-¡Al diablo con el pacto!- exclamé- Jacob lo rompió primero.

-Eso es cierto- dijo Edward.

-Entonces…

-Digamos que son órdenes superiores- explicó Edward- el jefe es el que ordenó…

-Sam es el jefe- le dije, Edward negó con la cabeza.

-Pero Jacob…- empecé.

-La parte humana de él les hace recordar esto todos los días, más ahora que faltan pocos días para nuestra boda.

-Eso lo explica todo- dije enfurruñada- pero él no va a entender nunca ¿verdad?, la pelea terminó se con quien quiero estar, además él tiene a Leah…

-Su parte humana…

-¡Edward, Bella!- una voz musical nos sacó de la conversación.

Estábamos ya entrando en el hotel, cuando Tanya nos interrumpió, detrás de ella venía Kate que me saludó con mucho entusiasmo a diferencia de la pelirroja.

-Tanya- saludamos al unísono Edward y yo.

-Los estábamos esperando- dijo alegre- tengo un par de noticias que seguro les van a gustar…

-Suéltalo ya- suspiró Edward.

-Bien, esto… Eleazar, Emmett y Phil han organizado un partido de béisbol para mañana, jugaremos los Cullen- le lanzó una mirada seductora a Edward, por lo que por instinto le tomé la mano- contra los Swan- me miró como si fuera poca cosa- a menos de que no quieran jugar…

Nos miramos fijamente, la batalla a penas había comenzado. Y no iba a dejar que ni un estúpido tratado ni una rubia oxigenada me apartaran de Edward, no señor.

-Acepto el juego- dije- ¿y tú Edward?- Edward me miró confuso.

-Si tú quieres…

-Entonces mañana en el campo de béisbol del hotel jugaremos- sonrió- vámonos Kate.

Kate saludó y se marcharon con gracia hacia el exterior del lugar.

-¿Desde cuando te gusta el juego?

-Cállate y avanza- le dije irritada a Edward que comenzó a reírse.

-Esto va a ser interesante…

Nos quedamos en la cabaña esperando la llegada de Renée y las chicas, que no llegaron hasta ya bien entrada la tarde, casi a la hora del crepúsculo.

-Al fin en casa- rió Alice.

Llevaban un montón de bolsas en las manos, Edward quiso ayudarla.

-¡Ni lo sueñes hermanito!- soltó la pequeña hermana de Edward- estas cosas son de mujeres…- me guiño el ojo.

Tardé en comprender a lo que se refería y sentí mi cara enrojecer.

-Como gustes- murmuró Edward.

-¿Qué tal te fue?- le pregunté a mi madre que se veía exhausta mientras las chicas iban a guardar las bolsas en la habitación de ella.

-Bien, solo que Alice no nos permitirá hacer nada más- rió- Cada vez que lo intentamos, trata de desgarrar nuestras gargantas- me tensé y Edward tomó suavemente mi mano.

-Descuida- dijo Alice saliendo de la habitación seguida de una Rosalie sonriente- no lo haré nunca, tu sangre no sería muy rica para mi- rió.

Renée y ella rieron del chiste, pero yo sentí que el mundo se me venía encima.

-Tu siempre tan bromista- rió Rosalie.

-Así soy yo…

-Mañana hay un partido de béisbol- me miró mi madre- ¿jugarás?

-Esto…- no me había dado cuenta de la situación recién hasta ahora- s… supongo que si…

-¡Genial!- brincó Alice- entonces ahí que irnos a dormir para tener energías mañana.

La mire atónita. Mañana seria un día muy pesado, de eso estaba segura.

La noche transcurrió sin pesadillas, en parte se debía a que Edward me había estado cantando toda la noche, pero no era mi nana lo que salía de sus labios y eso me confundía, pero la música era tan hermosa que me dejaba llevar. La noche dio paso al día y pronto me encontré ataviada con un uniforme de béisbol que me había prestado Alice.

-¿Estas segura de esto?- me preguntó Edward una vez más al salir de la habitación.

-Si, creo que si.

Los nervios me comían por dentro, nunca había podido batear o lanzar una pelota sin herirme a mi o a los demás y esta vez seguro no sería la excepción, solo que no quería dejar a Tanya vencedora, hoy le demostraría quién mandaba.

Nos reunimos con el resto de los Cullen en el campo de béisbol, que en mi fuero interno empecé a llamar "campo de batalla", para escuchar las reglas de juego antes de que llegara el resto de mi familia: Renée, Phil y Charlie, este último se había añadido gustoso.

-Bien, la cosa es así- empezó Eleazar- nada de trampas- dijo mirando fijamente a Emmett que sonrió- no podemos correr a velocidad vampírica con tantos humanos presentes…

-De acuerdo- dijo Emmett, yo reí, parecía un niño.

-Siguiente- siguió Carlisle esta vez- será un juego de iguales, es decir, mujeres contra mujeres y hombres contra hombres; Esme y Renée serán los árbitros.

-Carmen, Kate y Tanya son un grupo- continuó Eleazar- Bella, Alice y Rosalie son otro; luego Jasper, Emmett y Edward jugaréis juntos y el último grupo seremos Phil, Carlisle y yo, Charlie será el que indique los out.

Todos asentimos. A lo lejos iban llegando Phil, mi madre y por último Charlie con un gran guante de béisbol.

-Escucha Bella- me dijo Alice- debemos ganar si o si, ¿de acuerdo?- yo asentí, estaba nerviosa- así que no te sientas presionada.

-Los chicos jugarán primero- informó Rosalie.

Eso me alivió un poco, por lo menos ganaría más tiempo para entrar en confianza.

-Buena suerte Eddie- Tanya le lanzó un beso a mi novio, lo que logró encresparme.

Me encaminé en dirección a él y sin previo aviso le di un beso, que el me respondió gustoso.

-Suerte- le dije sonriendo.

Me devolvió una de sus sonrisas torcidas que tanto me gustaban, estaba a punto de empezar el juego por lo que me dirigí a las bancas donde me esperaban Alice y Rosalie.

-Va a ser un partido muy interesante- rió Alice.

-¿En serio?

-Espera a jugarlo- me miró con una chispa extraña en la mirada.

El juego de los chicos iba de viento en popa, era extraño ver a los Cullen corriendo a velocidad humana por el campo, Emmett en dos ocasiones tuvo que bajar un poco la velocidad, pues empezaba a subirla cuando se emocionaba. Al final del partido el equipo de Edward fue el ganador y yo acudí a felicitarle.

-¡Lo lograste!- le sonreí, el me estrechó entre sus brazos.

Podía sentir la mirada furiosa de Tanya, pero no me iba a intimidar, Edward estaba de lo más contento y eso era lo que me contagiaba. Pero pronto mi cara cambiaría, el turno de las chicas había llegado y con esto me refiero a que mi muerte me llagaría de una u otra forma. Alice logró batear la pelota muy lejos, logrando así llegar a la segunda base.

-¿Lista para perder?- rió Tanya a Rosalie.

-Me gustaría pegarte una paliza de muerte- le respondió la rubia y despampanante hermana de Edward con una sonrisa peligrosa en el rostro.

Rosalie hizo lo suyo, corrió a gran velocidad por el campo llegando a la primera base, pues la bola no llegó tan lejos, Alice ya se hallaba en la tercera, así que el juego dependía de mí. Tragué saliva.

-Bella, estamos a punto de batear- me recordó Charlie, yo asentí.

Tenía ganas de vomitar, debía demostrar que era tan buena como Tanya o cualquier otra chica.

-Suerte hija- me dijo Charlie poniéndose detrás mío listo para atajar las pelotas que dejaría pasar.

-¿Asustada Swan?- me miró Tanya, ella me iba a lanzar la pelota.

-Eso quisieras…- la miré fijamente.

Pude escuchar los chiflidos de Emmett en las gradas. Esme hizo sonar su silbato y Tanya se preparó para lanzarme la bola. Yo tomé con fuerza el bate, tratando de no hiperventilar como sabía que lo estaba haciendo.

-¡Strike uno!- gritó Charlie, no me había percatado del momento en el que Tanya la había lanzado.

Tanya volvió a su posición lista para lanzar y yo a la mía, algo me decía que si no bateaba ahora…

-¡Stike dos!

Demonios pensé esta es la última oportunidad cerré los ojos con fuerza y me preparé a batear, lo que siguió a continuación me dejó confundida por un rato.

-¡¡CORRE BELLA, CORRE!!- gritaban Edward, Jasper y Emmett desde sus asientos.

Lo que vi me sorprendió, había partido por la mitad el bate del impacto con la pelota, la cual se hallaba fuera del campo de visión y sin pensarlo me lancé a correr aun atontada con lo acontecido, corrí lo más rápido que pude. Primera base, segunda, tercera…

-¡Gana el equipo de Bella!- gritó Esme.

-Lo hiciste- Edward se hallaba enfrente de mí con una sonrisa en los labios.

Me ayudó a levantarme del suelo, pues me había barrido en la última base, aún no daba crédito a mis ojos… Había corrido sin tropezarme. Había ganado el juego…

Volví, je lo siento chicos, es que me puse a celebrar las vacaciones con mucho gusto jaja. Bueno, espero les halla gustado el capítulo, uno de los motivos por los cuales tarde tanto es que intento recolectar ideas para lo que viene… (me pongo roja de solo pensarlo), pero en fin, ya tengo la idea y la estoy armando para luego escribirla y compartirla, por lo que les anticipo que la Boda será dentro de tres o cuatro capítulos más. Antes debemos recibir a un amigo y por supuesto adivinar lo que traman los Cullen para el Viernes… (risa macabra)

Bueno, como siempre mis agradecimientos:

Adri Cullen: Mil gracias, que bueno que te valla gustando. Con respecto a Sue y a Charlie… ahí que ver que pasa.

Shia17Potter: Hola, jaja, que bueno que no te este defraudando, espero poder apurarme, es que tengo tantas ideas… jaja pero en fin, aquí esta el capítulo al fin jaja. Por otro lado yo voy a estudiar Comunicación y estoy viendo entre varias universidades, ya que no me gusta eso del CBC… (es una porquería XD) jaja. Bueno espero disfrutes el capítulo y leerte pronto por acá.

Emma: ¡Hola!, jaja estoy tratando de idear el momento para… eso. (no tengo experiencia en lemmon ni en transformaciones así que… si lo hago mal, esto pido disculpas, aunque advierto no será muy lemmon ni muy al otro extremo…)Espero que te guste este capítulo, prometo que pronto será la boda, pero antes va a haber un par de sorpresas más… jaja

The little Cullen: Pues paisana mía que bueno es leerte de nuevo, aunque halla tardado en actualizar. Yo soy chilanga jaja nací en el DF, pero crecí en el estado de México y por razones de la vida estoy ahora en Argentina (con todo y versito me salió XD) jaja. Y bueno, creo que si podría funcionar lo de Sue y Charlie… no se sería injusto que estén solos, por otro lado esto era lo del campo ¿qué te pareció?, me maté escribiéndolo e ideándolo, debo darles las gracias a mi amiga Naty y a mi hermana Queque que me ayudaron con esto… jaja Bueno espero seguirte leyendo.

Erika Chiba Cullen: ¡Nueva lectora!, jaja que bueno que te valla gustando, yo también estoy ansiosa por la salida de la novela… me como las uñas de saber que sale este fin de semana, pero trataré de solo leerlo en español, así que me contendré hasta el 8 de octubre. Espero seguirte leyendo.

Belencullenss: ¡Jaja! Creo que el misterio del campo quedó resuelto. Jaja falta lo otro… jaja y es en el siguiente capítulo donde nos… (ups! Yo y mi bocota) jaja bueno me alegro que te valla gustando. Espero leerte pronto.

Hermioneyron: Jaja, pues no creo que Bella llegue a romperle la cara a Tanya, pero sabemos como actuamos… y bueno lo único que puede hacer es competir. Jaja.

Bueno como siempre gracias a los que siguen la historia y que no se animan a expresar lo que piensan al respecto… ¡Please, me muero por saber que piensan! (soné tan dramática como Edward al no poderle leer la mente a Bella XD)

Cómo siempre las preguntas del capítulo:

-¿Jacob regresará? ¿Aceptará al fin la decisión de Bella?

-¿Quién ganará la apuesta?

-¿Por qué Edward tararea otra nana?

Bien, yo aquí me despido pero antes…

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE AMANECER:

Y entonces, caí en la cuenta de lo que tramaban, voltee a ver a Alice que salió corriendo en seguida riendo a más no poder, dejándome a solas con Jasper.

Los veo en el siguiente capítulo.

XOXOX

Aye 436.