Hechizo Nocturno

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Sólo me pertenece la historia y los personajes de mi propia creación

Aclaración: Hinata es más fuerte, puede llegar a ser OOC pero trataré de no caer mucho.

Este capítulo está dedicado a ti amigo lector. Gracias por la oportunidad.

Capítulo 1. Indirectos Encuentros

Naruto caminaba tranquilamente por las desiertas calles de Konoha, esa tarde él, Sakura, Sai y Lee llegaron de otra exitosa misión.

Naruto había decidido invitar a Sakura al Ichiraku, pero como siempre, él había sido olímpicamente rechazado por la pelirrosa y terminó cenando solo. Aunque la verdad después de tantos años estando juntos, él ya no podía ver a Sakura de otra forma que no fuera como una hermana, sólo la había invitado para no perder la costumbre.

Una vez terminada su bien merecido tazón de ramen, Naruto decidió caminar un rato, todavía no tenía sueño. Naruto comenzó a recordar algunos sucesos del día, una vez rechazado por Sakura, sus otros dos compañeros de misión se ofrecieron a acompañarlo al Ichiraku, Lee diciendo algo de la llama de la juventud y Sai murmurando algo de la amistad y la comida, seguramente había leído otro libro de "La Perfecta Relación entre Amigos" o "Mejore su Amistad con 20 Sencillos Pasos" o algo por el estilo. Naruto no pudo evitar sonreír, con el paso del tiempo él había logrado hacer que muchas personas reconocieran su existencia, ahora él se veía rodeado de amigos y personas a las que quería como si fueran su familia, sólo faltaba algo para que su felicidad fuera completa… Sasuke.

Naruto había dedicado cada minuto de su tiempo a entrenar para ser más fuerte y a suplicarle a Tsunade que lo dejara ir en búsqueda de Sasuke, al final, Naruto desistió de sus intentos de persuadir a Tsunade, porque comprendió que todavía no podía traer a Sasuke de regreso a la villa. Todavía no era hora…

Todavía no…

Naruto detuvo su caminar, se había encerrado tanto en sus pensamientos que sus piernas lo llevaron a un lugar que definitivamente no estaba en los alrededores de su casa. El rubio observó el paisaje, no parecía haber nadie en las cercanías, estaba en una especie de bosquecillo y más delante estaba un río, cercano a la orilla había una pequeña área de juegos compuesta por un sube y baja, una resbaladilla y tres columpios, en el centro de ésta área había un jardín circular de con algunas flores silvestres. Naruto dirigió su vista hacia el cielo y se encontró con un centenar de resplandecientes estrellas y una pálida luna llena, la noche era sin duda hermosa. Naruto trepó hasta lo alto de un árbol y se dedicó a contemplar el paisaje nocturno un rato, por lo menos haría eso hasta que le diera un poco de sueño, el lugar le pareció sumamente relajante.

¿Cuánto tiempo pasó? Ni idea, Naruto se quedó dormido.

Cuando despertó ya era muy entrada la noche y un suave viento frío corría por todo el lugar. A la orilla del río se distinguía la silueta de una persona recostada sobre la hierba.

¿Cuándo habría llegado ahí? No importa.

Naruto bajó del árbol y se fue a su casa.

Pero junto al río yacía la figura de una persona, una chica, para ser exactos. Su rostro estaba cubierto por una máscara que la identificaba como anbu, acercó sus manos a su cara para retirar la máscara dejando al descubierto un rostro de finas facciones. Sus ojos perlados estaban bien abiertos contemplando la majestuosidad del firmamento, disfrutaba el sentir la fría brisa en su cuerpo y una sonrisa adornaba su rostro, y sus oscuros cabellos con destellos azules estaban esparcidos desordenadamente sobre la hierba.

La joven poseía un aura de paz, esa noche estaba realmente feliz.

¿Por qué? Por el simple hecho de estar ahí.

Lentamente la chica cerró sus ojos, esa noche se sentía con ganas de recordar, una serie de imágenes pasaron por su mente… Una niña pequeña con miedo, vergüenza, regaños, lágrimas, dolor. La niña convertida en una adolescente, una mujer sonriendo, amor, determinación, voluntad, fuerza, esperanza, valentía… Sin duda ella no había tenido una vida fácil pero no se quejaba, sabía perfectamente que en éste mundo hay personas que viven situaciones aún más difíciles que las de ella y jamás se rinden, por ejemplo sus dos ejemplos a seguir la abuela Aiko y Naruto. Éste último sólo por sus recuerdos, el apoyo que él le brindó la ayudó a no caer por completo en un abismo de oscuridad y desesperación. Pero la abuela Aiko, a ella realmente la admiraba. Una sonrisa un tanto melancólica surgió en su rostro.

– Descuida Aiko-san, no lo he olvidado, lo prometí, sólo tres días, ni uno más… Espero que estés bien allá donde te encuentras… Mamá…

La suave voz de la chica se perdió en el viento.

¿Su nombre? Hyuuga… Hyuuga Hinata.

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Las noches pasaron, y siempre que tenían la oportunidad tanto Naruto como Hinata siguieron yendo al pequeño parque a contemplar la noche, unas veces coincidían, otras no; el primero porque lo encontraba relajante y la segunda porque ya era una costumbre que disfrutaba. Para ambos el tiempo que pasaban en ese lugar era preciado, ése era el momento del día en el que liberaban sus mentes y les daban plena libertad para desvariar un rato sin pensar en nada concreto en realidad, era como esa pequeña puertecilla de escape que les permitía salir un poco de la rutina y disfrutar la noche…

Porque ninguna noche es igual a otra…

Cuando Naruto llegó esa noche al parque, había una silueta que se balanceaba animadamente en uno de los columpios y reía, parecía que se divertía de lo lindo, de no haber sido por la hora y la complexión habría creído que se trataba de un niño. De momento no le prestó mucha atención.

Hinata se sentía realmente bien, definitivamente ella amaba los columpios, se columpiaba con tantas energías que parecía que alcanzaría las estrellas y ese era su infantil propósito, Hinata reía como seguramente una niña lo haría al querer tocar el cielo impulsándose con un columpio.

¿Quién de niño no ha hecho lo mismo?

El sonido de las risas fue en aumento, una risa dulce y melodiosa que el viento arrastró hasta los oídos de un joven rubio que de un momento a otro se sintió lleno de curiosidad por ver qué podría hacer tan feliz a una persona. Así que lentamente se acercó hacia los columpios, procurando no salir de la sombra de los árboles para no ser descubierto y lo que vio lo dejó estupefacto.

– ¡Una anbu! – Exclamó sorprendido al tiempo que se tapaba la boca con las dos manos, se suponía que no debía ser descubierto, pero para Naruto todos los anbus eran ninjas que se tomaban con mucha seriedad su trabajo y trataban de suprimir sus emociones al máximo, como Sai por ejemplo; pero esa joven no, ella parecía hacer todo lo contrario. Naruto sonrió aliviado, al parecer la chica estaba tan concentrada en lo que hacía que no notó su presencia.

Justo en ese momento el columpio alcanzó el punto de altura máxima y la joven saltó con fuerza intentando llegar lo más alto posible, fue un salto magnífico, pero lógico es, que no cumpliría el plan de alcanzar las estrellas del cielo. Lo inevitable llegó, la fuerza de gravedad se hizo presente, el delicado cuerpo de la chica comenzó a caer, en un principio pareció que no haría nada por evitar el impacto de la caída. Naruto se alarmó un poco, una caída de esa altura dolía y dolía mucho, no obstante, cuando la joven se encontraba a escaso espacio del suelo dio una ágil voltereta y aterrizó con gracia en el piso. Por supuesto, era una anbu, debía de ser una extraordinaria ninja, ella no podría lastimarse al caer tan fácilmente. Después de su aterrizaje, la chica todavía tenía mucha energía, rápidamente se puso de pie y corrió hacia donde había dejado su mochila, la tomó y corrió en dirección del río, esa noche se encontraba más feliz de lo normal, era una noche de luna llena. Esa noche ella le regalaría un espectáculo inolvidable a la luna, al viento, las estrellas, al agua y a la oscuridad, sin percatarse claro, de que alguien más vería lo que ella iba a hacer.

– La noche de hoy es hermosa, una ocasión perfecta para un regalo, he disfrutado de esta magia por muchas noches, ahora es mi turno, permítanme demostrarles mi propia magia – Dijo la joven con una radiante sonrisa.

– ¿Con quién habla? – Susurró Naruto – ¿Regalo? ¿Magia? Ahora comienzo a creer que todos los anbus están locos – Dijo Naruto, recordando a Sai y a Kakashi-sensei, y viendo a la extraña chica.

Magia humana.

Al llegar a la orilla, Hinata se quitó la máscara y dirigió una de sus manos hacia el complicado peinado que mantenía su cabello fijo a su cráneo y jalando una punta del listón negro con el que lo sujetaba, una cortina de lacios cabellos oscuros como la noche y destellos azulados cayó por su espalda. Tomó un objeto alargado de su mochila, con paso firme se dirigió hacia la orilla, caminó sobre el agua, se posicionó justo en el centro del río, dirigió aquél objeto hacia sus labios, se quedó en esa posición durante unos instantes, cerró sus ojos y comenzó a emitir unos dulces sonidos de ese objeto que resplandecía en la oscuridad, era una flauta transversal, una fina flauta de plata.

El aire se vio envuelto con los dulces sonidos de la flauta, en ese momento las estrellas y la luna parecieron brillar con más intensidad, como si mostraran agradecimiento por la magnífica pieza que se estaba interpretando en ese lugar de Konoha, el viento soplaba dulcemente haciendo bailar los cabellos de la chica y el agua corría al ritmo de las notas de la flauta y el de su misteriosa creadora.

Hinata siguió tocando, parecía disfrutarlo al máximo, tocó y tocó, el pulcro sonido podría embelesar a cualquiera y Naruto no era la excepción, en ese momento todo desapareció, en la mente de Naruto sólo estaba la chica de cabellos oscuros tocando la flauta, era un sonido mágico…

Hinata dejó de tocar.

– Esta es mi forma de decir gracias, hasta pronto – Hizo una elegante reverencia, se enderezó y sonrió, era una cálida sonrisa. Hinata se dirigió a la orilla, se colocó la máscara pero dejó su cabello suelto, recogió sus cosas, guardó su flauta y se marchó del lugar, pasó justo al lado de Naruto quien seguía oculto en las sombras, y a su paso quedó el rastro del aroma de jazmines, Naruto nunca olvidaría ese perfume, porque de la chica, no sabía quién podría ser, desde su posición no logró ver su rostro, tal vez algún día descubriera su identidad, pero eso es lo difícil de los anbus, no sabes cuál es su identidad.

Entonces sería un reto, Naruto amaba los retos, además, últimamente no tenía nada mejor que hacer, Kakashi y Yamato estaban de misión y no podrían entrenarlo.

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Las noches pasaron, Naruto se fue de misión, regresó y se fue otra vez, él y la joven ya no volvieron a coincidir en el parque, al grado tal que Naruto llegó a creer que todo había sido su imaginación, como aquélla vez hace unos años en la que vio a una hermosa mujer danzando sobre un lago y unas gotas de agua se movían alrededor de ella; eso sucedió cuando iba de misión con Kiba, Shino y Hinata.

Sin más remedio, Naruto desistió de su empresa y dejó de frecuentar el parque, lo que él no sabía era que precisamente esa noche la chica misteriosa iría nuevamente al parque.

La noche llegó y una figura caminaba por el parque, la luna estaba en cuarto creciente. Unas nubes dificultaban la vista de las estrellas, los sonidos del bosque se escuchaban aún menos de lo normal, la noche no parecía muy alegre, al igual que ella. Esa tarde nuevamente había sido rechazada por su padre. Hinata se acostó en la hierba, cerró sus ojos y comenzó a recordar…

Regresaba de su entrenamiento en el bosque, había salido muy temprano por la mañana y entrenado sin parar ni un sólo momento, ahora estaba cansada y se dirigía hacia su habitación para darse una ducha; sin embargo, en su camino se encontró con su padre y con Neji entrenando en uno de los patios de la mansión.

– Buenas tardes – Saludó Hinata con una reverencia a ambos.

– Buenas tardes Hinata-sama – Contestó Neji. Su padre sólo la miró.

– ¿En casa tan temprano? ¿Dónde has estado? – Preguntó Hiashi.

– Estaba en el bosque – Contestó Hinata

– Perdiendo el tiempo supongo, pero no importa, aunque entrenaras no mejorarías ni un poco – Hinata bajó la mirada y apretó sus puños, Neji se dio cuenta – Por otro lado, el entrenamiento de Neji sí ha dado frutos, él ha mejorado mucho. Ahora Neji es casi tan fuerte como yo y seguramente pronto será tan poderoso como yo lo fui en mis mejores años de juventud. Me gustaría que ustedes dos se enfrentaran, ahora – Dijo Hiashi haciendo especial énfasis en la última palabra.

– ¿Qué? – Exclamó Neji sorprendido y viendo a Hiashi con los ojos muy abiertos.

– Hiashi-sama, no creo que sea el momento para un combate con Neji, además, usted sabe que mi hermano Neji es mucho más fuerte que yo. Luchar conmigo ni siquiera podría llamarse entrenamiento – Dijo Hinata tratando de evitar la pelea.

– Hinata-sama… – Susurró Neji.

– Hinata; no estoy pidiendo tu opinión ni tu consentimiento, te estoy dando una orden. Por supuesto que ya sé que Neji es más fuerte que tú, pero quiero verlos combatir – El tono de Hiashi era realmente frío. Hinata suspiró resignada.

– Como desee Hiashi-sama – Diciendo eso se posicionó justo enfrente de su primo.

– Neji – Dijo Hiashi dirigiéndose al chico – No te contengas, si lo haces suspenderé todos los entrenamientos por tiempo indefinido – Neji bajó la vista, no tenía opción, él estimaba a su prima, en los últimos años habían convivido más y tenían una linda relación, él no deseaba lastimarla pero todavía tenía cosas que aprender del líder del clan Hyuuga.

– No te preocupes hermano, estaré bien – Dijo Hinata con una sonrisa, al tiempo que tomaba la posición del estilo Hyuuga. Neji alzó la mirada pero todavía estaba preocupado ¿Cómo podía sonreír Hinata en una situación como esa?

– Neji, deja de perder el tiempo ¡Comienza ya! – Ordenó impaciente Hiashi.

El combate dio inicio, Neji hizo el primer movimiento, a gran velocidad corrió hacia su prima.

– ¡Byakugan! ¡Juuken! – Exclamó Neji

"Perdóname hermano, pero yo no atacaré" Pensó Hinata y con un ágil movimiento esquivó el Juuken y activó su Byakugan. El combate continuó, si es que a eso se le podía llamar así, Neji atacaba y Hinata esquivaba de una manera en la que a los ojos de su padre pareciera que ella era tan débil que ni siquiera podía atacar decentemente. Pero funcionó sólo a los ojos de Hiashi porque Neji sabía que su prima no estaba luchando seriamente.

– ¡Hakke Kuusho! – Dijo Neji.

"Si eso me toca me va a doler" Pensó Hinata. Su posición cambió un poco, ya no era la del estilo Hyuuga, pero no era muy diferente, de las manos de Hinata surgieron unos finísimos hilos de chakra, que unidos a una serie de movimientos y la innata flexibilidad de la chica Hyuuga le permitieron bloquear los ataques de su primo, fue la parte de la batalla en la que Hinata resaltó más, aunque se las arregló para que no fuera por mucho tiempo.

En una parte del combate Hinata y Neji cayeron al suelo en direcciones contrarias después de un impacto entre las técnicas de los combatientes.

– Vaya, creo que perdí – Exclamó Hinata y con una inocente sonrisa agregó – Eres muy bueno hermano Neji, has mejorado increíblemente. Ánimo con tu entrenamiento.

Se levantó del suelo y sacudiendo un poco la tierra de sus ropas, hizo una reverencia, dirigió la vista hacia su padre para encontrarse nuevamente con esos ojos.

Esos ojos que siempre eran fríos con ella, esos que mostraban una eterna inconformidad, esos ojos que nunca la veían con el destello de orgullo que tenían para Hanabi y Neji… unos ojos que mostraban un profundo rechazo. Esos ojos a los que tanto temía cuando niña, a los que antes en sueños veía brillar sólo para ella, yacían opacos justo ante ella…

Como siempre.

Realmente detestaba que la vieran de ese modo, parecía que le susurraban en sus oídos que era una inútil, que no servía para nada... Ésa no era la vida que quería vivir, ella quería ser aceptada siendo imperfecta, no quería vivir para complacer a los demás ni hacer todo por llenar las expectativas de otros…

No, ya no, nunca más.

Cuando era niña ella se esforzaba siempre al máximo, por complacer a su padre y que éste le regalara una mirada y una sonrisa de aceptación o por lo menos le mostrara un poco de amabilidad ¿Era demasiado pedir? Parece que para su padre sí. Se esforzó y se esforzó ¿Y qué obtuvo a cambio? Nada. Absolutamente nada de lo que ella realmente quería, ni siquiera palabras de aliento o algo por el estilo. Sólo miradas despectivas dirigidas a ella por parte de su padre ¿Es que acaso disfrutaba el hacerla sentir infeliz? Ella sólo quería sentir que alguien la quería y la apreciaba por el simple hecho de existir y no por qué tan poderosa era.

– Hinata eres demasiado débil, no sé cómo es que llegaste a convertirte en anbu, sigues siendo una vergüenza para el clan. El que tengas un puesto en el escuadrón anbu no significa que seas del todo una digna heredera, si en poco tiempo no muestras valor para el clan, se te destituirá como heredera del Souke, se te colocará el sello del pájaro enjaulado y serás degradada al Bouke – Dijo Hiashi con un frío tono a Hinata.

– ¿Puedo retirarme? – Preguntó Hinata con una completa indiferencia.

– Márchate – Ordenó aún más fríamente Hiashi.

Hinata hizo una reverencia nuevamente y abandonó el patio de entrenamiento.

– Buen combate Neji – Dijo Hiashi, pero el chico estaba de pie con los puños crispados y el ceño fruncido – ¿Sucede algo?

– Toda la pelea fue una actuación, Hinata-sama nunca trató de atacar. Fue como un juego.

– Tonterías, ella no pudo seguir tu ritmo y no tenía oportunidades para atacar. Es tu imaginación, el entrenamiento termina por hoy – Dicho esto, Hiashi se incorporó y se retiró del patio.

– No lo creo Hiashi-sama, ella oculta algo.

Hinata se encontraba en el segundo piso de la mansión, en su habitación. Ya se había bañado, salió por el balcón como todas las noches en las que iba al parque. Y ahí estaba ella ahora, recordando su día en una noche nublada. Hinata estaba triste, pero no como lo hubiera estado años atrás cuando no conocía el amor, ahora todo era diferente gracias a Aiko y a Rikuto; si bien, aún le dolía que su padre la despreciara, puesto que el sentir es inevitable, ya no le daba la importancia que le daría años atrás.

Hinata se relajó un poco y terminó quedándose dormida. Cuando despertó, la noche ya estaba muy avanzada.

¿Qué horas serían? ¿Las tres? ¿Las cuatro? No importaba mucho.

Se levantó y comenzó a caminar por las desiertas calles de Konoha rumbo a la mansión Hyuuga. Al llegar todas las luces estaban apagadas, nadie había notado su ausencia.

O eso creía ella...

De un salto alcanzó su balcón, con cuidado abrió la ventana y entró a su habitación. Lo que vio la dejó petrificada, alguien estaba sentado en su cama.

Sorpresa.

Notas de la Autora:

Primeramente, muchas gracias por leer el primer capítulo de este Fanfic, que es el primero que escribo de Naruto.

Me alegraría mucho el que te tomaras un tiempo y me escribieras un review, quiero conocer tu opinión. Estoy abierta a todo tipo de comentarios

¿Qué les parece?

Naruto deseando descubrir a esa enigmática kunoichi y termina pensando que fue un sueño. ¡Pero no se preocupen! Un día la encontrará Tal vez... Naruto es alarmantemente olvidadizo

Por otro lado tenemos a Hinata y su "magia", personalmente considero que la música es la magia más dulce que podemos crear los humanos porque puede ser disfrutada por cualquier persona y es capaz de transmitir los sentimientos de una manera única y fantástica.

¿Quién es Aiko?

Hinata es una gran actriz ¿No lo creen? Pero ¿Por qué esconde su talento? ¿Qué motivos tiene? Déjenme decirles (un adelantito) que son poderosos.

Oh, oh ¿Quién es esa persona que está en la habitación de Hinata?

¡Gracias por leer!

Próximo capítulo: La Verdad