Disclaimer: Rurouni Kenshin y todos sus personajes son obra del gran Nobuhiro Watsuki. ¡NO ME DEMANDEN!

Notas de la autora: Primero que todo: disculpas. Después de unos larguísimos meses sin actualizar el fic, vuelvo con un capítulo que comencé en agosto del 2008 pero que terminé hasta en febrero del 2009. ¿Cuál es la excusa esta vez? ¿Falta de inspiración? Créanlo o no, más bien fue sobre-inspiración.... Lástima que no fuera para "Hermano gemelo: pero rival", sino a un proyecto personal en el que trabajo desde los 14 años.... En fin, más explicaciones al final. Ahora los dejo con este capítulo que me tenía en pecado mortal no actualizar el fic. De verdad, perdón pero, ¿tengo que repetirlo de nuevo? ¡Terminaré este fic así me tarde la vida entera haciéndolo!

Hermano gemelo: peor rival

12: La guerra de celos comienza

Koichi tenía un aura maligna que lo rodeaba de pies a cabeza. En cambio, al otro lado de la mesa, Aoshi tenía un aura sumamente tranquila. Si le ponían mucha atención, casi se le podía ver una diminuta sonrisa en su cara. Los Onis y sus invitados miraban la escena con una gotita en su cabeza. Era el apocalipsis. El definitivo. Ahora los papeles se habían invertido y eso era muy evidente. Ya no era Aoshi el que estaba molesto por la presencia de Koichi. Ahora era completamente al revés.

Aoshi miró la mesa en busca de algo más que comer. Sí, un pedazo de pescado. El último, para ser más precisos. Koichi también lo miró, y su aura aumentó como diez veces. Yahiko y Sanosuke, que también habían visto el último trozo de pescado, desistieron. No se iban a meter en ese estúpido juego.

Koichi miró el resto de la mesa. No había ni una estúpida cebolla cruda a la vista. Esta vez quería ver cómo se las ingeniaba Aoshi para engañarlo. Una, dos, tres…De nuevo, la batalla de palillos comenzó. Todos tenían la boca ligeramente abierta mientras veían a los gemelos mover sus instrumentos para comer a la velocidad de la luz. Cada vez que uno se iba a hacer con el pedazo de pescado, el otro se las ingeniaba par quitárselo y así en un círculo vicioso que no tenía fin.

—Pobre pescado —dijo Okina—. Lo van a reducir a nada.

—Me estoy mareando…—comentó Yahiko. Ya todos tenían los ojos dando vueltas, pero los gemelos estaban tan concentrados que no formaban parte de la realidad. Solo de esa estúpida batalla de palillos.

Koichi comenzó a ganar terreno. Aoshi lo sabía. Pero no se alteró. Ya tenía un plan. En cámara lenta, su hermano tomó la cola del pescado y comenzaba a levantarlo para llevárselo a la boca. Aoshi golpeó los palillos hasta que estos soltaran el trozo de pescado pero, en lugar de sostener la comida como venían haciendo, hizo que sus palillos corrieran el plato donde estaba el pescado y que en su lugar pusieran otro plato. Koichi cayó redondito en la trampa: no reaccionó a tiempo y dirigió sus palillos a donde creía que iba a estar el pedazo de pescado. En lugar de ello terminó tomando un…

—¡Pimiento! —gritó Koichi mientras se limpiaba inútilmente la lengua. Le picaba, le ardía, le dolía, y quería partirle la cara a su hermanito. Aoshi, en cambio, ya había salvaguardado el plato de pescado y se lo terminaba de comer.

—Gracias por la comida—dijo el cubo de hielo mientras Koichi lloraba por el picante y se jalaba el cabello—. Con permiso. —Dicho esto, Aoshi se levantó y salió. Marcador del día: Aoshi 2, Koichi 0 El primer punto lo había hecho durante la noche y la madrugada. Koichi estaba tan molesto con él que no había dormido a su lado y, por eso, pasó frío. ¡Ja, ja! Aoshi no podía caber de la felicidad. Al fin era como si el Universo le sonriera. Ahora solo tenía que ir a clases con sus maestros y descubrir dónde demonios tenía que verse con Asuka. La muy boba no le había dicho donde. Y no es que él estuviera muy emocionado de ir a verla, pero necesitaba convencerla de que se llevara a Koichi. Con estos pensamientos, salió del Aoiya.

—Vaya, hasta está más educado —comentó Okina.

Antes Aoshi no decía "gracias por la comida". No, solo se limitaba a bajar la cabeza en señal de agradecimiento. Y tampoco decía "con permiso". Antes solo se levantaba, bajaba la cabeza y salía. Un escalofrío recorrió su espalda. Eso no podía ser bueno… ¿o sí?

—Maldito Aoshi…—lloraba Koichi. Tenía una ira irracional—. "Oh, Asuka… ¿Cómo pudiste traicionarme así? ¿Por qué estás saliendo con mi hermano? A no ser…." —En ese momento todos vieron cómo Koichi comenzaba a cambiar de expresiones faciales. En ese momento, tenía cara de drama—. "¡NOOOO! ¡No nos puedes reconocer y crees que estás saliendo conmigo cuando en realidad estás saliendo con mi hermano! Entonces…"—La cara de Koichi cambió por una de enojo, incluso levantó el puño y un aura de llamas de fuego creció tras él—. "Ése estúpido de Aoshi te está usando, ¡se está aprovechando de ti y de seguro que va a usar tu ingenuidad para lastimarte! Aunque…" —y en este momento una brisa helada pasa por detrás del gemelo mientras de sus ojitos bajan ríos de lágrimas infantiles—. "No nos puedes reconocer, lo que quiere decir que no me quieres ni un poquito porque si no sí nos reconocerías, ¿verdad?" —y de nuevo una mezcla de la cara de drama (con el tema especial, "Esta es mi misión") y la de enojo ("Llamas del infierno")— "¿Entonces es que sí nos reconoces pero aún así sales con mi hermano lo que significa que me estás traicionando y que igual no me quieres? Pero…yo sé que no me traicionarías, pero si no nos reconoces ¿no me quieres? Pero sé que me reconocerías, ¿entonces me estás traicionando y no me quieres? ¿EHHHHH?"

—¿Lo dejamos? —preguntó Sanosuke mientras a todos les salía una gotita en la nunca. Ya todos habían terminado su desayuno, pero Koichi no. Llevaban como dos minutos viendo todo el repertorio de expresiones faciales de Koichi Shinomori, y no era un espectáculo muy bonito que digamos. Incluso Okon y Omasu tenían miedo de recoger la comida delante de él por temor a que de un momento a otro le diera por morderlas o algo así.

—Sí, dejémoslo. —Y todos se retiraron a sus obligaciones mientras dejaban a Koichi divagando en sus pensamientos.

….

….

….

Aoshi caminaba con la mirada baja, mientras intentaba poner en orden su lista de cosas por hacer.

Número 1: maldecir a esos estúpidos por haberlo dejado solo y desprotegido contra una mujer. Por dicha que la cosa no fue para más y que Asuka fue de trato fácil, pero hubiera sido con otra persona y de seguro que terminaba sedado y esposado. Después de todo, Aoshi sabía que había muchas locas con sedantes y kits perversos en Kyoto.

Número 2: golpear a los estúpidos maestros. ¿Qué madreada va bien sin una tunda?

Número 3: Contarles sobre Asuka.

Llegó a la choza de su maestro y corrió la cortina.

—Con per…—pero no estaba preparado para lo que vio.

—¡Bienvenido, Shinomori-san! — oshi casi cae de espaldas al ver a sus dos maestros abanicando al estilo tropical (sí, con trajes que incluyen una tela cubriendo sus piernas, pero sin ninguna camisa puesta) a Asuka, quien traía el cabello largo completamente suelto y el kimono un poco desajustado, por lo que podía verle las piernas y un poquito más debajo del cuello.

—"¡Diablos! ¡Estoy rodeado de locos!" —pensó el cubo de hielo mientras se preparaba para escapar de ahí¡No tan rápido! —dijeron sus maestros mientras lo tomaban de los tobillos justo cuando el ninja se preparaba para correr. Cuando Aoshi se volvió a ellos, ambos tenían una mirada sumamente perversa.

Minutos después…

….

Aoshi estaba sentado en el medio de la habitación, justo delante de Asuka. Hiko y Saito continuaban abanicándola, pero no se veían nada molestos. Todo lo contrario, incluso sonreían, como si ser esclavos de ella fuera lo más glorioso del mundo.

—Mucho gusto, Shinomori-san. Mi nombre es Asuka Takei —dijo la joven mientras sonreía.

—Sí, ya lo sé, ya nos conocemos. —En ese momento sintió un golpe rápido y fuerte que casi le hunde la cara en el suelo. Cuando levantó la mirada vio a Asuka sonriendo con un leve tic nervioso en su sonrisa y con un abanico para tontos* en sus manos.

—No debe interrumpir, Shinomori-san— dijo Asuka mientras ensanchaba su sonrisa. Aoshi tragó saliva. ¿Era idea suya o de repente la muchacha no parecía muy estable que digamos? Asuka tomó aire, y volvió a empezar: — Mucho gusto, Shinomori-san. Mi nombre es Asuka Takei. A partir de ahora seré su instructora número tres en el programa "Misión Saito: haciendo que el cubo de hielo declare sus sentimientos a la comadreja" —y dicho esto, Asuka levantó los brazos en forma de "V" y Saito y Hiko se acomodaron detrás de ella, haciendo que las palmas con que la abanicaban (sí, lo hacían con palmas de palmeras) también formaran una "V". A Aoshi le salió una gran gotota en su nuca después de la pose. Asuka se acercó un poco a él y le susurró: —. Lamento mucho usar los apodos. Sé que se oyen raros en una desconocida, pero ellos decían que si no lo decía así la escena no funcionaría. —Asuka continuó—: Mi trabajo consistirá en realizar un diagnóstico sobre su condición actual con relación al espécimen llamado "Misao Makimachi". Asimismo, haré un análisis del objetivo en cuestión para descubrir qué táctica funcionaría mejor para declarar sus sentimientos a ella. Finalmente, yo seré su compañera de prácticas con tal de que no meta la pata a la hora de ejecutar la súper-mega técnica que llevará al éxito al programa "Misión Saito: haciendo que el cubo de hielo declare sus sentimientos a la comadreja" —dicho esto, los tres maestros tomaron de nuevo la posición de "V". Reacción de Aoshi: triple gotita detrás de su cabeza—. ¿Alguna pregunta? —Aoshi suspiró. La verdad es que tenía muchas, pero primero lo más importante:

—Takei-san, ¿qué está haciendo aquí? —Asuka pestañó un par de ves antes de tomar nuevamente la pose de "V"

—A partir de ahora seré su instructora número tres en el programa "Misión Saito: haciendo que…"

—Sí, ya entendí eso pero lo que quiero decir es qué está haciendo aquí. ¿Por qué está aquí? — Asuka le pestañó y se puso un dedo sobre sus labios de manera infantil, mientras le hacía pucheritos:

—¿No está feliz de verme, Shinomori-san? —Aoshi se limitó a verla con su típica mirada seria, fría y mortal. Asuka intentó entibiar un poco el ambiente con su mirada infantil, pero no podía, era imposible. La seriedad de Aoshi era severa—. ¡Buuuu! Lo que pasó es que anoche, cuando fui a buscar a mis empleados, me encontré con Saito-chan en la estación de policía —Asuka se volvió a Saito, y el lobo le sonrió con el mismo dejo de inocencia que la muchacha pretendía mostrar—. Él me contó acerca de este pequeño proyecto y me invitó a participar. —Asuka sonrió mientras batía pestañas, pero eso no le hizo ni cosquillas a la cara seria de Aoshi.

—¿A cambio de qué?

—Ay, Shinomori. Me ofendes. ¿Crees que yo sería capaz de extorsionar a esta muchacha? —preguntó Saito mientras se hacía el ofendido. Hiko tosió y dijo:

—A cambio de liberar a sus empleados con un rebajo del 15 por ciento de la fianza. —Una gotita salió de la nuca de Aoshi mientras Saito y Asuka se hacían los inocentes. Uno, un policía corrupto, y la otra una millonaria también corrupta. Aoshi suspiró, eran tal para cual.

—Pero la verdad es que lo que me convenció de este proyecto es ayudar a Shinomori-san. ¡Es como el sueño de toda bishonen fan! Me imagino que fue así: dos hermanos, ambos completamente excepcionales pero diferentes. Koichi siendo el lindo pero en realidad inseguro por dentro, y Shinomori-san siendo el estricto y responsable, pero también inseguro. Ambos sintiendo envidia del otro: Koichi de la aparente seguridad en el trabajo de su hermano, y Shinomori-san de la seguridad de Koichi con las mujeres, pero en el fondo de sus corazones se aman mutuamente. ¿Significa esto que los hermanos están destinados a pelear eternamente a pesar de quererse tanto? ¿O es quizá esta batalla una especie de fachada a algo más profundo? ¿Quizá alguna especie de shonen ai?

Asuka continúo diciendo otras muchas cosas sin sentido con respecto a Aoshi y Koichi, y el cubo de hielo supo algo: Asuka tenía muuuuucha imaginación, y no precisamente una casta. Sip: la chica estaba loca de remate.

—Takei-chan —intervino Saito—, ahora que le hemos aclarado todo al estudiante, es necesario iniciar con la evaluación.

—Cierto, cierto —convino Asuka—, ¡pros y contras!

Asuka puso cara de seriedad mientras miraba a Aoshi. El cubo de hielo se sintió intimidado por unos segundos, pero después comprendió que solo se trataba de otra de las payasadas de la muchacha. Ya comenzaba a comprender cómo ella y Koichi habían congeniado: eran, en definitiva, tal para cual.

— "Y aún así no se lo quiere llevar, ¿POR QUÉ?" —pensó el cubo de hielo con amargura.

—¡Primer pro o punto a favor! —exclamó Asuka mientras señalaba a Aoshi con el dedo índice.

El ninja suspiró resignado. Quizá había algo bueno en que la muchacha estuviera ahora en esa estúpida misión de Saito, porque ella, por ser mujer, podría traerle un poco de coherencia a los estúpidos ejercicios y señalaría cosas verdaderamente útiles que sirvieran para conquistar a Misao.

—¡Es súper-mega guapo!

Aoshi se tensó un poco mientras sentía su cara arder. Sabía que no era nada feo, pero no era lo suficientemente arrogante como para atribuirse así mismo "súper-mega guapo" (como sí hacía Koichi) y jamás, JAMÁS, esperaba que una mujer se lo dijera tan abiertamente y de esa manera tan…explosiva

—¡Kyaaaa! ¡Se sonrojó, qué lindo! ¡Es tímido y lindo! ¡Otro punto a favor! ¡Ay, Saito-chan! —dijo la muchacha mientras se abrazaba a la cintura del lobo—. Muchas gracias por permitirme ser parte de este proyecto taaaaaan hermoso. —Saito se puso una mano en la barbilla de manera sexy y sonrió pícaramente.

—De nada, Takei-chan. Pero ahora solo queda…

—…que lo desnude —concluyó Hiko mientras él y Saito se volvían a Aoshi con una mirada que centelleaba. El cubo de hielo comprendió que el examen era a profundidad…mucha profundidad.

—No…—musitó el ninja mientras se incorporaba para retroceder. Sus maestros dieron un paso al frente de manera diabólica y se prepararon para lanzársele encima.

—No hace falta —intervino Asuka—. Ya hice "esa" parte de la revisión. —La muchacha cerró un ojo de manera pícara mientras que en el semblante de Aoshi aparecieron varias rayitas moradas. ¿En qué momento había ella…?

—No se podía esperar otra cosa de Asuka-sama —dijeron Saito y Hiko mientras se arrodillaban como dos pares de bobos y ponía cara de tontos—. ¿Pero en qué momento lo revisó? —Asuka se pasó una mano por el cabello de manera traviesa, y dijo:

—Una chica tiene sus secretos, pero si quieren saberlo… Soy doctora de los Oniwabanshuu de Hokkaido, y Koichi-kun fue mi paciente…Y por supuesto que nos desaproveché para examinarlo a profundidad, ¡jo, jo, jo! —Asuka comenzó a reír descaradamente, y la imagen de Okina y Koichi vino a la mente de Aoshi. Un escalofrío recorrió su espalda a imaginar a los tres juntos…

— "Está loca, ¡con razón fueron novios!" —pensó el cubo de hielo.

—¡No se podía esperar otra cosa de Asuka-sama! —dijeron Saito y Hiko a la vez mientras pegaban la cabeza al suelo.

—Pero ya en serio, Shinomori-san —dijo Asuka mientras movía su mano en un gesto que pretendía restarle importancia al asunto—. Sé que tiene muuuuuchos puntos a favor: es alto, guapo, atlético y muy inteligente. Las mujeres caemos muy fácilmente con hombres que tengan todos estos aspectos. Pero también tiene muchas flaquezas que vamos a trabajar desde hoy.

—Me quiere…no me quiere…

Koichi estaba recostado a la mesa. Ya habían pasado varias horas desde que comenzó a soñar despierto, preguntándose si Asuka lo quería o no.

Uno: sabía que Asuka los reconocería. No había que ser un genio para notar la diferencia entre ambos hermanos a simple vista, incluso cuando fueran gemelos idénticos.

Dos: sabía que Asuka no lo traicionaría de esa manera. Es decir, que ella saliera con Aoshi era como si saliera con un hermano… ¿o no? Sería como un incesto indirecto… ¿o no?

—Ay, Asu-chan… ¿por qué no me quieres? —Koichi se jaló de nuevo el cabello. A ese paso terminaría calvo.

—Ay…tenemos que llevarla lejos… —La voz de Kaoru sonó al otro lado del pasillo.

—Sí… pero a este paso va a comenzar a sospechar. Misao no es nada tonta, ¿cómo la vamos a distraer?

Este es el esquema de pensamiento de Koichi:

Aoshi: hermano menor malvado y desconsiderado que está saliendo con Asu-chan, la que fue probablemente la mujer de su vida.

Misao: pequeña ninja simpática y bonita que le mueve el piso a Aoshi.

En otras palabras….

—¿Que se tienen que llevar a quién lejos de qué? —El gemelo salió de la nada delante de Megumi y Kaoru, provocando que ambas mujeres se sobresaltaran.

—¡Shinomori-kun, tiene que hacer algo con ese mal hábito de aparecer de la nada! —dijo Megumi mientras se llevaba la mano al pecho.

—Lo siento, hime-sama —dijo Koichi mientras tomaba la mano de Megumi y la besaba—. Es que me pareció que tenían problemas y vine a ver si podía ayudarlas. ¿Escuché que se tienen que llevar a Misao lejos…? — Megumi y Kaoru se miraron entre sí.

—Misao cumple años dentro de unos meses, y nosotros estamos aquí para ayudar con los preparativos de su fiesta. Okina-san quiere que sea algo muy grande. — dijo Kaoru.

—Sí, algo me había dicho Okina…

—El problema —prosiguió Megumi—, es que también debemos encargarnos de que Misao no se dé cuenta de la fiesta, así que nosotras debemos distraerla mientras los demás hacen los preparativos. Pero la hemos estado sacando del Aoiya todos estos días, y hoy ya se he negado. A buena hora le entra el remordimiento de dejar a los demás con el trabajo del restaurante.

—Hmmm… —Koichi reposó su barbilla sobre su mano, mientras pensaba en una solución—. Tengo una idea —dijo el gemelo—, yo me encargaré de Misao.

….

….

—Aquí tiene su orden. —Misao entregó un plato de soba gigantesco a un cliente en el Aoiya y después se pasó la manga de su ropa por la frente—. Qué aburrido… —susurró la muchacha mientras caminaba hacia la cocina en busca de otra orden.

Estaba muy, pero muy aburrida. Y muy, pero muy deprimida. La noche anterior había visto a su amado ninja en brazos de otra mujer, justo cuando la tarde anterior a esa le faltó poco para verlo…bueno, en brazos de Koichi. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y Misao se tuvo que frotar los brazos. ¿Quién sabe? Al rato y Aoshi solo estaba… experimentando.

—Ay, Misao… —Okon vio con lástima a la comadreja mientras ésta se dejaba caer en una mesa de la cocina, tan solo esperando el próximo plato. Por la mente de la kunoichi pasaban millones de pensamientos nada agradables hacia Aoshi por estarle haciendo tanto daño a Misao.

—Vamos, aquí hay otra orden —dijo Kuro mientras le entregaba una bandeja a Misao. La ninja se levantó con un aura llena de fantasmitas y comenzó a caminar tristemente hacia la mesa en la que debía servir.

—Ay, Kuro… Necesitamos distraerla.

—No se preocupen, para eso estoy aquí. —Ambos Oniwabanshuu se voltearon hacia Koichi, que hacía su entrada hacia la cocina. Pasó en medio de los dos y se dirigió hacia el restaurante.

Por la puerta de la cocina se asomaban tímidamente Kaoru y Megumi, con un grandísimo sonrojo en sus caras y los ojos fuera de órbitas. Okon tenía la boca abierta y estaba perpleja cuando vio pasar a su lado a Koichi. Cuando Kuro se volvió a ellas enarcó una ceja.

—¿Qué les pasa? —preguntó.

—¿Cómo que qué nos pasa? —preguntó con sarcasmo Okon—. ¿Es que no viste el muñeco que acaba de pasar? —Kuro se volvió hacia donde hacía un momento estaba Koichi.

—¿Koichi-sama? ¿Pero qué tiene de especial? Solo está vistiendo su traje de combate.

—¡¿Que qué tiene de especial?!

—Oh, esos músculos… —masculló Kaoru.

—Esa mirada de calma y fiereza a la vez… —suspiró Megumi.

—La manera en la que se recogió su hermosísimo cabello negro —continuó Okon.

—¡Ah, es tan divino! —dijeron las tres a la vez y a Kuro le salió una gotita detrás de la nuca.

—Eh…pero si se ve exactamente igual que Aoshi-sama…bueno, salvo la cola de caballo.

—¡Ah, vamos a verlo! —exclamó Kaoru sin poderse contener por mucho más. Dicho esto, las chicas pasaron literalmente por encima de Kuro para dirigirse al restaurante. Las muchachas se detuvieron justo en la puerta que separaba la cocina con el salón principal, y esperaron pacientemente.

—Aquí está su comida —murmuró sin mucho ánimo Misao mientras servía los platos a dos muchachas que compartían mesa. Aburrida y deprimida eran palabras no suficientes para describir su sentir. Abatida y destrozada sonaba mucho mejor.

De repente alguien la rodeó por la cintura sin que se diera cuenta antes de que estuviera detrás de ella, con unos brazos grandes y seguros. La ninja se encogió de miedo al darse cuenta que se trataba de un hombre, y estuvo a punto de gritar del pánico de que algún pervertido le hiciera algo raro en medio restaurante. Pero el hombre le corrió un mechón de cabello detrás de la oreja y, susurrándole al oído, dijo:

—Misao.

Ella se quedó de piedra. ¿Podía ser…? Bueno, sonaba como él. Intentó volverse para verle el rostro al hombre, pero éste se le adelantó. Colocó su barbilla sobre su hombro, y la ninja estaba a escasos centímetros de la cara más perfecta del mundo. Sí, era él.

—Mi-chan, ¿me haces un favorcito?

No, no era él. La ceja de Misao tembló ante un leve tic nervioso de desilusión. Había esperado que quien la abrazó de esa manera y le habló de forma tan seductora al oído fuera su señor Aoshi, pero no. Era Koichi. Misao suspiró y tomó aire.

—¿En qué le puedo ayudar, Koichi-sama?

El apuesto ninja la tomó de los hombros y la obligó a girarse hacia él. El parecido era asombroso. A no ser por la sonrisa en la cara y por el largo cabello recogido en una cola de caballo, Koichi era la viva imagen de Aoshi.

—Necesito entrenar, ¿y quién mejor que tú para eso? Además, creo que alguien también debe supervisarte de vez en cuando. No es que yo quiera hacer el trabajo de mi hermano ni mucho menos —dijo moviendo la mano en un intento por restarle importancia—, pero si él no se preocupa por tus avances yo sí. Así que ven, necesito que te vayas a cambiar. Rápido. —Misao enarcó las cejas.

—Pero…

—No hay problema —se adelantó Koichi mientras la tomaba de nuevo por los hombros para hacerle girar hacia la clientela en la mesa que estaba sirviendo—. ¿Verdad que no les molesta que me la lleve? —Misao entonces sí puso atención, y notó que sus dos clientes eran un par de muchachas que miraban sonrojadas a Koichi—. Les prometo que algún día repondré cualquier inconveniente que esto pueda generar. —Koichi les guiñó un ojo amistosamente, y Misao prácticamente pudo escuchar las mariposas en el estómago de las dos muchachas.

—N-n-n-n-no hay problema —dijeron ambas a la vez. Koichi les agradeció con la mirada y apuró a Misao a salir del restaurante, cuando iban hacia la cocina Koichi la invitó a adelantarse sin él por un momento. El gemelo aprovechó para volverse a Kaoru, Megumi y Okon y susurró:

—¿Qué les parece? ¿Creen que así la distraigo? —Las muchachas aguantaron el aire mientras asentían—. Qué bueno. Mejor me voy antes de que me salga con una excusa.

Las mujeres se quedaron con la boca ligeramente abierta mientras pensaban lo afortunadísima que era Misao. Kuro miró la expresión de sus amigas y se volvió al restaurante. Todas las mujeres presentes dejaban escapar grandes toneladas de oxígeno en suspiros, y corazones que flotaban por doquier.

—Esto es enfermizo —dijo entre dientes el ninja, con un dejo de envidia en su voz.

—Eh…disculpe —Kuro se volvió a una muchacha seguida de otra que le jalaba levemente la manga de su ropa para llamarle la atención. Se trataba de las dos muchachas cuya mesa Misao acababa de atender y Kuro no pudo pensar que las dos eran muy bonitas.

—Oh, lo siento. Si quiere ya voy a atenderlas.

—No —cortó la joven, y de inmediato una flecha atravesó el pecho de Kuro—. Lo que queríamos saber es si ese muchacho tan súper-mega-deliciosamente-guapo está trabajando aquí como mesero.

—¿Eh? —Kuro prácticamente pudo sentir la atmósfera del restaurante cambiar: ahora los corazones habían sido sustituidos por un aura morada con fantasmitas y todo, en donde las mujeres se veían mucho más grandes y miraban al ninja con demasiada fuerza…como si lo que él fuera a decir fuera de vida o muerte—. Ah….eh…..ah…

—¿Y qué si trabajara como mesero? —La figura de Okina salió de inmediato detrás de Kuro, desconcertando al pobre muchacho.

—Bueno —rió la muchacha mientras unía las manos—, preguntaría por su horario para venir a desayunar, almorzar y cenar los días que le toquen trabajar.

—Ah, ya veo… —dijo Okina mientras un bombillito se prendía sobre su cabeza—. En ese caso…—Una música dramática comenzó a sonar en el fondo, mientras el anciano se llevaba la mano a la cabeza descorazonado—. ¡Oh, ese pobre muchacho! Si tan solo supieran…—Las mujeres se levantaron presurosas para acudir al viejo mientras preguntaban:

—¿Qué le pasa?

—Oh, es una tragedia —continuó Okina, mientras a Kuro le salía una gotita más grande. La música de fondo que escuchaba no podía avisar nada bueno—. Es que la semana pasada se murieron sus padres…

—No… —dijeron las muchachas con voz desgarrada mientras comenzaban a llorar.

—Y ahora todo lo que tiene es su gatito…

—Ah… —exclamaron tiernamente todas.

—Pero el pequeñito está muy enfermito…

—Uh…

—Sin mencionar que no tiene donde vivir….

—Oh…

—Pero todo lo que piensa ese pobre muchacho es en encontrar la manera de salvarle la vida a su gato…

—Aaaahhh…

—Le dije que podía trabajar aquí —las mujeres asintieron—, pero como tiene que cuidar de su gato no puede cumplir con todas las horas laborales —las mujeres se llevaron una mano a la boca mientras contenían el aliento—, así que durante su turno tiene que atender la clientela de toda una semana pero… —la música sonó más fuerte—¡…no hay suficiente clientela para que él pueda obtener todo el dinero para salvar la vida de su gatito!

—NOOOO —exclamaron todas mientras el ambiente se volvía frío y triste.

—…Si tan solo llegaran más clientas…

—¡Yo puedo venir todos los días en su turno! —dijo una muchacha.

—¡Sí, yo también!

—¡Y yo!

—¡Le diré a mis amigas!

—¿Ah, en serio? —preguntó Okina a la masa de mujeres que le rodeaban para saber más de Koichi. Éstas asintieron felices—. Oh, eso salvaría la vida del gatito de ese pobre y buen muchacho —dijo Okina mientras se secaba unas lágrimas de cocodrilo.

Mientras la escena estaba así en el restaurante, Kuro observaba en una esquina cercana a la cocina con una gran gotota detrás de su nuca. Okina se había pasado de la raya.

….

….

….

—Con más fuerza —indicó Koichi mientras miraba, apoyado a un árbol, los movimientos de Misao.

Habían entrado a un claro en el bosque y, después de estirar, calentar y todo lo demás comenzaron de inmediato con el kenpo. Al principio iban con rutinas muy básicas, pero después continuaron con movimientos más severos que necesitaban mayor concentración y fuerza. Las series avanzadas. Misao apenas conocía lo básico de esas técnicas, así que Koichi (a espaldas de Aoshi, por supuesto) comenzó a enseñárselas.

—Mira, Mi-chan. En lugar de patear así, debes hacerlo así —Misao pudo ver cómo Koichi estiraba la pierna a alturas a las que ella jamás había soñado…al menos no sin dolor—. El truco para que no duela es apoyar el peso uniformemente en la otra pierna y en la espalda y, por supuesto, haber calentado lo suficiente antes. Si no la entrepierna no te va a dejar caminar al otro día. Vamos, ahora tú.

Koichi volvió a su posición en el árbol después de hacer la demostración para Misao. La ninja lo siguió con la mirada y entrecerró los ojos.

—¿Está bien, Koichi-sama? —Koichi frunció el ceño.

—¿Por qué no habría de estarlo?

—No sé… es que pensé que estaba cansado.

Misao volvió al entrenamiento, y por eso notó que Koichi levantaba las cejas asombrado. No era que estuviera muy cansado. Solo algo agitado. Caminar desde Hokkaido hasta Kyoto casi lo mata del agotamiento, y ahora le costaba más subir una montaña para ir a entrenar. Koichi levantó la mirada y se fijó en el cielo, sintiéndose de repente inútil. Aún podía luchar y patearles el trasero a mil hombres si así lo quería, pero ya no era tan eficiente como antes.

—"Maldita tuberculosis" —pensó el gemelo con ira. Aunque Asuka lo había curado también le había advertido que su condición física nunca volvería a ser como antes, y que tenía que ponerle más atención a su salud. —Pero la verdad me importa un comino…

—¿Eh? —Misao se detuvo al escuchar a Koichi pensar en voz alta. El gemelo parpadeó inocentemente, dando a entender que no entendía qué pasaba—. Es que…me pareció escucharlo decir algo. —Koichi sonrió y dijo:

—Ya veo, ya veo. Lo que pasa es que te gusta tanto mi maravillosa voz que tu subconsciente la invocó y te hizo escucharla para así interrumpir mis maravillosos pensamientos y que de esa manera yo comenzara a hablar ininterrumpidamente otra vez, ¿verdad? —A Misao le salió una gotita en la nuca y, antes de que tuviera tiempo para responder, Koichi se acercó a ella con una mano sobre la barbilla—. Y perdóname que te pregunte esto, ¿pero qué tan seguido te supervisan en los entrenamientos?

—Eh… —Misao tragó saliva ante el cambio de tono de Koichi—. Ya no me supervisan. … ¿Tengo mala técnica?

—No mucho —asintió Koichi—, pero creo que en realidad hay bastante que sabes porque lo aprendiste solita, ¿verdad? —Una corriente de aire helado pasó al lado de ambos onis, y una nube oscura cubrió a Misao—. Ah, así que no me equivoco, ¿verdad? Se llama "sexto sentido". Las mejores creaciones de Dios contamos con eso… ¡Pero no te preocupes, Mi-chan! —dijo el gemelo mientras pasaba su brazo por los hombros de Misao—. Ya verás que con mi mega-súper entrenamiento mejorarás toda imperfección que puedas tener en tu técnica, ¡ja, ja, ja!

….

….

….

Aoshi caminaba tambaleándose de un lado a otro, mientras escuchaba a Asuka hablar, hablar y hablar sobre sus planes para hacer de él "el hombre perfecto". Lo poco que había escuchado lo había hecho sudar frío y por esa razón quiso dejar de escuchar… pero las primeras ideas habían quedado cruelmente plasmadas en su cabeza.

Al parecer, tenía muchos defectos que a la gente normal le podía parecer aterradores e incluso mortalmente frívolos pero, ¿no era él un ninja? ¿No se suponía que tenía que ser así? Según Asuka, debía seguir siendo como era con el resto de las personas… salvo con Misao. Todo el arduo, doloroso y penoso entrenamiento que esos tres tontos le iban a dar era para que cambiara un poco su actitud hacia Misao y que la comadreja, al notar que él tenía un trato especial con ella, caería perdidamente enamorada por él. No era un mal plan… pero el plan incluía decir una que otra vez frases cursis, rodearla "accidentalmente" con sus brazos, acariciarle el cabello, y, y, y…

Aoshi detuvo su marcha para sostenerse de un árbol. Todo lo que los tontos de sus maestros habían dicho era algo que él quería hacer desde el principio. Salir juntos a caminar por las tardes, quizá incluso asistir a algún festival, abrazarla, besarla….¡Pero NOOOOOO! Si fuera fácil para él no necesitaría de maestros tontos que le enseñaran cómo hacerlo. Por amor de Dios, ¡él no podía pensar por más de dos segundos en sostener la mano de Misao sin sentir un torbellino de mariposas en su estómago amenazando con hacerlo vomitar! Si tenía que ser sincero, estaba aterrado.

—Interesante, un ataque de pánico. No estoy segura si es un pro o es un contra —dijo Asuka mientras se devolvía a él y lo miraba críticamente, aunque con una sonrisa burlona que expresaba claramente que se estaba divirtiendo—. Por un lado, es muy lindo y eso suma más puntos, pero por otro es algo penoso y poco útil. Entonces sería un contra que incluso se puede entrometer en nuestros planes….

Aoshi suspiró mientras cerraba los ojos con fuerza y maldecía su suerte. Ahí estaba con esa loca bishonen fan que no dejaba de decir cosas que lo avergonzaban. ¿De verdad creyó que era simpática la primera vez que la conoció? No es que no lo fuera pero… ¿por qué es que habían hablado con tanta naturalidad la vez anterior? Y en primer lugar, ¿por qué dejaba que Asuka le hablara de esa manera?

—¿Ya vamos a llegar? —preguntó Asuka mientras soplaba para correr un mechón de cabello que le caía en la cara—. Entre más pronto evalúe a Makimachi-san, mejor.

Aoshi asintió y continuó caminando. Estaban bajando la montaña por un bosque que iba a dar justamente detrás del Aoiya, en un jardín que quedaba justamente frente a su habitación, pero el camino no era tan bueno como el oficial, y por esa razón debían andar con cuidado si no querían caer por la pendiente. Y no es que a Aoshi le gustara complicar las cosas recorriendo un camino como ése pero… ¿cómo iba a entrar a Kyoto con Asuka al lado? Para empezar que debían ir a espiar a Misao, que de seguro estaba en el Aoiya. ¿Cómo podía entrar al Aoiya con Asuka junto a él? Conociendo al reguero de mal pensados y chismosos que vivían con él, capaz y hasta creían que él y la doctora de Hokkaido tenían una relación o cosa parecida. La carne se le puso de gallina. Eso sería como un incesto, ¿no había sido Asuka la novia de su hermano, y por tanto una especie de ex-hermana (ex-cuñada)?

Ya tenía suficiente con Koichi y sus celos. ¿Y qué si a Misao se le ocurría que él y Asuka tenían algo serio? Ahí podría echar por la borda sus planes… Por eso era muy importante que Asuka fuera a espiar a Misao para….

Y el pensamiento de Aoshi se congeló de repente. Este es su esquema de pensamiento:

Koichi: Hermano mayor molesto que por crueldad de Okina está ahora comprometido con Misao, el amor de la vida de Aoshi, pero que parece no haber olvidado su amor por Asuka.

Asuka: Doctora bonita y ex-novia de su hermano que a todas luces todavía babea por Koichi.

Misao: El amor de su vida que, sin saberlo, está comprometida con Koichi aunque Aoshi está intentando por todos los medios arrebatarla de las garras de su hermano.

Aoshi: Ninja enamorado de Misao, pero que no cuenta con la autoconfianza necesaria para declarársele y que por marañas del destino ha terminado bajo la tutela de la ex-novia de su hermano, quien a su vez cree que él y Asuka están saliendo, cuando la verdad es que la doctora ama a Koichi…

—¿Tiene celos? —preguntó Aoshi mientras fruncía el ceño. Sus pensamientos conducían al mismo lugar: Asuka lo estaba ayudando a conquistar a Misao para que Koichi no tuviera novia de nuevo y, quizá, se volviera a fijar en ella…lo cual era muy lógico pero…

—¿Yo? —preguntó Asuka desconcertada— ¿Por qué?

—Misao.

Asuka miró a Aoshi por largos segundos, y su rostro evidenciaba que no entendía para nada de lo que hablaba el cubo de hielo. Pero de repente golpeó su puño sobre la palma y, con una sonrisa, dijo:

—¡Ya entendí! Cree que le estoy ayudando a conquistar a Makimachi-san porque estoy celosa de ella y quiero que no esté más tiempo comprometida con Koi-chan, ¿verdad? —Aoshi asintió—. Pues no. Sí estoy un poquito celosa, ¡pero vamos! ¿Qué mujer no sentiría algo de celos al ver a otra junto a ese bombón que tiene por hermano, Shinomori-san? Pero lo cierto es que lo estoy ayudando porque, de esta manera, ayudo a Koi-kun. —Asuka se abrazó el tronco del cuerpo y, justo cuando detrás de ella aparecía un escenario lleno de corazones, dijo—: Koichi-kun es el hombre más magnífico sobre la faz de la Tierra y solo quiero que sea feliz, y yo sé que la persona a la que él más ama es Shinomori-san. Si Shinomori-san es feliz, entonces Koi-chan también lo será y por tanto yo también.

Asuka sonrió y dio media vuelta para continuar, pero entonces algo la detuvo. Eran risas y voces familiares…muy familiares.

—¡Jo, jo, jo! Si seguimos así mejorarás en poco tiempo, Mi-chan.

—Si seguimos así pescaremos un resfriado… —comentó la pequeña ninja mientras ella y Koichi llegaban a su destino: el jardín trasero del Aoiya que limitaba con el bosque… o sea, a unos pasos de Asuka y Aoshi.

El cubo de hielo y la doctora se agacharon y ocultaron de inmediato entre los arbustos, y miraron la escena enojados, aunque por distintas razones.

—"Maldito Koichi, ¡te mojaste! Estás enfermito y te mojaste, ¡idiota!" —pensó la doctora con ferocidad mientras veía a su amado.

Tanto Koichi como Misao venían empapados de pies a cabeza y ambos, para no caminar por Kyoto y el Aoiya escurriendo manantiales de su ropa, optaron por entrar por el bosque cercano al restaurante. Asuka tuvo que meterse el puño a la boca para evitar gritar de enojo y suspirar excitada… Podía estar muy molesta con Koichi por estar mojado de pies a cabeza pero tenía que admitirlo: su ex-novio era la criatura más hermosa sobre la faz de la Tierra. Sus músculos se delineaban a la perfección bajo su uniforme Oni empapado y su cabello, negro y hermoso, caía sobre su rostro y sobre su espalda de manera sublime.

—"¡Ay Koichi!, ¿por qué tenías que ser tan sexy?" —pensó la doctora con ferocidad mientras veía a su amado.

—Ya verás como este entrenamiento mejorará tu técnica. En Hokkaido la aplicaba a los Onis más jóvenes y aprendían en un dos por tres. Claro: si entrenas en los ríos la única manera de no perder el calor es si te ejercitas más y más sin lastimar tus músculos. Por la fuerza aprendes la técnica. Aunque —Koichi sonrió y pasó su brazo por los hombros de la comadreja—, puedes imaginarte que la gana de salir del agua congelada de Hokkaido era el pequeño empujoncito que necesitaban para aprender y mejorar cualquier falla que tuvieran, ¿verdad?

Aoshi sintió un deseo incontrolable por salir de su escondite y quebrarle el cuello a su hermanito en un dos por tres. ¿Cómo se atrevía Koichi a mojar a Misao de esa manera? ¿Es que no sabía que ahora, con la ropa pegada a su cuerpo, más de un hombre podría imaginar cosas nada puras si la veía así? ¿Y qué era eso de "mejorar su técnica"? ¿La estaba entrenando? ¡PERO ÉSE ERA SU TRABAJO, NO EL DE KOICHI!

Misao suspiró mientras para sus adentros maldecía estar toda mojada aunque admitía que las enseñanzas de Koichi, aunque basadas en caprichos suyos, eran muy puntuales y concretas para enseñar técnica y que, de hecho, había aprendido mucho ese día junto al gemelo. Pero estaba congelada y algo entumida. Entonces sintió un fuerte calambre en el pie que la hizo tropezar y Koichi, tan atento como era, la sostuvo a tiempo… El problema es que el que tropezó fue él y no ella y, como Koichi había agarrado a Misao para que no cayera, terminó empujándola. Y la escena solo hizo enojar más a Aoshi: Koichi había caído boca arriba con Misao sentada sobre su pecho.

La comadreja intentó disculparse, pero Koichi sonrió y pasó la mano por la frente de Misao para correrle un mechón de cabello que se había desacomodado. Maldito fuera Koichi, pensó Aoshi: incluso cuando se tropezaba las cosas le salían bien. Asuka, que también miraba la escena, tomó la mano de Aoshi y la apretó hasta que los huesos del ninja tronaran.

—La mirada —dijo la doctora—. ¡Oh, es la mirada! Vamos, Makimachi-san, ¡bésalo!

—¡¿QUÉ?! —preguntó el cubo de hielo con un grito ahogado.

—Es la mirada —continuó Asuka—. La mirada de "puedes besarme si quieres". Oh, la conozco tan bien… ¡Vamos, Makimachi-san! Esta oportunidad es una en un millón. Estás frente a una deidad, frente al sueño etéreo de toda mujer, frente al regalo de Dios para todas las chicas que se han portado bien y soñado con encontrar, aunque sea por una fracción de segundo, al hombre perfecto. ¡Debes besarlo!

Aoshi abrió la boca y los ojos con sorpresa, mientras veía el semblante de la doctora. Asuka hablaba en serio. Ella aprobaba que Misao besara a Koichi por una estupidez como que "era una deidad" ¿En qué demonios estaba pensando? ¿No que estaba un poquito celosa? ¿No que…?

Y entonces escuchó a Koichi reír y decir:

—Oh, Mi-chan. ¿Sabes que te ves muy bonita estando empapada?

La atmósfera se tensó de inmediato, dejando de lado cualquier rastro de lucidez y lógica. Asuka tembló por el cambio de ambiente y dijo:

—Shinomori-san, ¿qué…? —Asuka inició la pregunta pero al mirar a su lado no vio a Aoshi. Por un momento pensó que la había abandonado pero, al voltearse de nuevo a Koichi y Misao, vio que Aoshi estaba justo delante de ellos.

—¡Koichi! ¿Qué le estás haciendo a Misao?

Koichi y Misao se voltearon de inmediato a Aoshi, que clavaba ferozmente sus ojos sobre el rostro de su hermano. Koichi sonrió con malicia y dijo:

—¿Yo? Nada… Solo nos tropezamos… —y luego, fingiendo inocencia, dijo—: ¡Ah!, la escena se puede malinterpretar, ya veo… Pero Ao-chan, creo que hasta la malinterpretaste mal. Si alguien está siendo sexualmente abusado, ése soy yo. No Mi-chan.

—¿EH? —exclamaron Aoshi y Misao a la vez. Entonces Koichi se volvió a Misao y con una sonrisa dulce, le dijo:

—Bueno, es que tienes que admitir que el que está en posición de ser completamente abusado soy yo. Tú eres la que está encima de mí.

La comadreja se puso roja como un tomate y se apresuró a levantarse y, cuando lo hizo, Koichi la imitó. El gemelo la tomó de la cintura y, pasando de nuevo la mano por la frente de Misao, dijo:

—¿Pero sabes? No me importaría en lo más mínimo ser abusado por alguien como tú.

Misao se sonrojó, Aoshi dejó caer la quijada por el descaro de su hermano y Asuka, todavía oculta en los arbustos, se llevó una mano a la boca para evitar gritar de la excitación.

—¡TÉ! —gritó Aoshi, cambiando la atmósfera de Koichi por la suya—. TÉ, TÉ, ¡TÉ! —repitió. Koichi y Misao lo miraron confundidos pero entonces Aoshi puso sus manos sobre los hombros de la comadreja y, separándola de Koichi, dijo—: El té, Misao, el té. ¿Recuerdas? —Misao lo miró perpleja antes de sonrojarse.

—¡Perdón! Se me olvidó, ¡ya le voy a hacer su té, Aoshi-sama! Lo siento, no se me va a olvidar otra vez.

Misao salió corriendo hacia la cocina, dejando tras de ella un rastro de agua. Aoshi respiraba pesadamente: si no fuera por su intervención de seguro que Koichi habría besado a Misao. Eso habría sido el fin de sus sueños de conquistar a la comadreja. Pero la conmoción ya había pasado y daba paso a una muralla de enojo sobrenatural. Miró a Koichi y su hermano, con una sonrisa malévola, le devolvió la mirada llena de astucia y competencia.

—No fuiste nada caballeroso, hermanito —dijo Koichi. Aunque sonreía y se veía hermoso su aura de fuego y enojo era casi palpable y visible—. Mi-chan podría pescar un resfriado si no se cambia y aún así la mandaste a hacer té como si fuera tu sirvienta. —Aoshi bufó y dijo:

—Si pesca un resfriado no será mi culpa: será del imbécil que la llevó a mojarse. —Si el aura de Koichi era fuego, la de Aoshi era frío hielo. Némesis, contrincantes en una guerra que estaba apenas comenzando.

Se miraron fijamente por unos segundos que a Asuka, que continuaba mirando la escena oculta en los arbustos, le parecieron eternos. Relámpagos y nubes negras brotaban de ambos hermanos, y la atmósfera se hacía cada vez más y más fuerte.

Pero entonces Koichi entrecerró los ojos mientras veía la yukata de su hermano. Su expresión de enfado cambió a una de sorpresa y antes de que Aoshi pudiera reaccionar tomó algo de su hombro.

—¿Qué es esto? —preguntó Koichi. Su voz evidenciaba dolor, angustia y mucho, mucho enojo.

—¿Qué es qué? —Aoshi entrecerró los ojos para mirar lo que su hermano había tomado de su yukata. La luz del atardecer lo ayudó a distinguir el destello rojizo que Koichi sostenía. Se trataba de un pelo rojo y no tenían que ser genios para saber de quién era: Asuka.

Aoshi no le tenía miedo a Koichi… hasta en ese momento. El hielo se derritió y el fuego comenzó a arder por doquier. Cuando su hermano mayor levantó la mirada hacia él sintió cómo las puertas del mismísimo infierno se abrían para devorarlo. Oh, sí, Koichi estaba listo para matarlo y lo haría sádicamente, con mutilación y todo incluido.

Koichi gruñó y estaba listo para comenzar con su castigo. Pero antes de que dijera algo bajó la mirada y se llevó una mano a la boca para toser. Aoshi no sabía si sentirse aliviado ante el repentino ataque de tos de su hermano que había eclipsado su enojo o preocuparse cuando Koichi, que se sostenía de él con una mano apoyada en su hombro, le apretaba con fuerza.

—Déjame en paz —susurró Koichi, apartándose de Aoshi—. ¡Déjame en paz!

El gemelo se alejó de su hermanito, atravesó el jardín y se metió a su cuarto cerrando el shoji con fuerza. Aoshi permaneció inmóvil por unos momentos, sin comprender exactamente qué había pasado. ¿Déjame en paz? No, era Koichi el que tenía que dejarlo en paz a él. Pensó en varias frases mordaces para contestarle, pero se contuvo. Su hermano lo sacaba de quicio, pero no por ello podía gritarle cualquier niñería solo porque sí. Ya eran adultos y él había sido el estricto y frío Okashira de los Oniwabanshuu –Lo era de nuevo, se recordó-. Así que simplemente dio media vuelta y se internó de nuevo al bosque para encontrarse con Asuka.

….

…..

….

Al cerrar el shoji tras él se dejó caer sentado, con la espalda recostada a la puerta. El ataque de tos lo había tomado completamente por sorpresa y no había esperado que le doliera tanto. Sentía sus pulmones arder e intentar abrirse para que pudiera respirar, casi chocando con las costillas. Si alguien hubiera pasado al lado de su cuarto habría creído que un oso se estaba muriendo ahogado ahí adentro. Pero nadie estaba cerca. Todos estaban ocupados trabajando en el Aoiya y su hermano, que era el más cercano al cuarto, se había internado otra vez al bosque. Incluso con el dolor sus sentidos ninja estaban atentos.

Esperó a que el dolor se calmara un poco y, cuando se sintió mejor, miró la mano que había utilizado para taparse la boca. No había nada, ni una mancha rojiza que se mezclara con la saliva ni una manchota de sangre espesa. Todo estaba bien pero él sabía que era mejor prevenir que lamentar, así que se levantó y rebuscó entre sus pertenencias.

Ahí estaba: el estuche que Asuka –vía Aoshi– le había hecho llegar. En té, recordó. Debía tomarlo en té. Koichi gruñó y varias rayitas moradas aparecieron en su rostro. Esa porquería de medicina era lo más horrible que había probado en toda su vida. ¿Cuál era la gana de los doctores de hacer medicinas amargas y espantosas? ¿A ninguno se le ocurrió que la medicina dulce ayuda emocionalmente a sus pacientes?

—Cochina medicina —masculló mientras tomaba el estuche entre sus manos y varias lagrimitas bajaban por sus mejillas. Ya que Misao estaba haciendo té aprovecharía para tomarse esa monstruosidad que Asuka le había enviado… y de paso causarle más celos a su hermanito. Oh, sí: la guerra apenas comenzaba.


* En algunos animes y mangas reconocerán el abanico para tontos como aquel gran pliego de papel que utilizan unos personajes para golpear a otros que dicen alguna estupidez.

Ahora sí, más excusas: desde los 14 he trabajado en una novela de fantasía épica llamada "Los hijos de Aesir", y desde entonces a duras penas he pasado del primer volumen. Pero en los últimos meses he tenido una explosión de inspiración en la que, además de comenzar a escribir el segundo volumen, comencé a editar el primero, de manera que la novela se vea más bonita ;) El problema es que le dediqué tanto tiempo que tuve que tomar una decisión: o seguía con el segundo volumen y la edición del primer volumen, o seguía con el fic. Decidí seguir con la novela porque mi sueño es terminarla. Me da miedo morir sin terminar de escribir la saga, así que aproveché mis energías en ella. Espero puedan perdonarme, pero si mi falta de actualización en este fic persevera ya saben la razón: mi novela, que fue mi primera idea y es mi bebé en estos momentos. Estoy segura que en algún momento ustedes también se han encariñado mucho con un escrito al que quieren terminar y verlo bien hecho, y por eso creo que podrían entender mi posición. Pero yo también entiendo la de ustedes como lectores que han gustado de mi fic, y por eso les puedo asegurar que continuaré con "Hermano gemelo". Nada peor que dejar los fics a medio palo y traicionar la confianza de tus lectores sin terminar con aquello que has empezado. Así que sepan que, aunque parece que me desvanezco y no vuelvo con más capítulos, sigo aquí, luchando para que ambas ideas (el fic y mi novela) se vean terminadas y bien hechas. Gracias a todos por su paciencia, y espero que de verdad me puedan disculpar.