"… y comienza la pelea…"

Capitulo #2


-… "aaah"…-un leve suspiro escapo de los labios de la joven maestra agua que ahora se encontraba en uno de los cuartos de la nave que la llevaría a la Nación del Fuego, que la llevaría a la perdición de su ser.

Hace ya dos días que había zarpado el barco de la Tribu Agua del Norte, y Katara no había salido de su cuarto para absolutamente nada; la comida se le era enviada, comiendo la ojiazul sola y casi en penumbra; en realidad no había nada que se pudiera hacer en aquel horrible barco que, para ella, era una cárcel.

-"TOC TOC"-

Alguien había llamado a su puerta, haciendo que el eco de su cuarto repitiera el sonido hasta hacerse perdidizo; Katara levanto la mirada hacia la puerta-… "pero quién puede ser; ya no es la hora de cenar"…-se levanto lentamente hasta posar una de sus morenas y perfectas manos sobre la puerta, y de nuevo, lentamente, la abrió.

-… "espero no haberte despertado"…-el general Iroh era una de las pocas o, la única persona, con la que Katara se sentía cómoda. Este le había regalado una sonrisa en cuanto termino de hablarle a la ojiazul.

-… "no, aun estaba despierta"…-le contesto Katara relajada al saber que era él.

-"Katara, deberías de salir al menos para dar un respiro"-Iroh hablo claramente pero sin imponer una orden sino siendo más como un consejo; miro a la joven maestra por un momento y al ver que no obtuvo respuesta continuo:-"no hay nadie en la cubierta"-

-"me ah convencido"-Katara había sonreído ante las últimas palabras que había dicho el anciano general; si algo era que le agradecía a Iroh era su comprensión asía ella y la ayuda que le brindaba en el tiempo que llevaba a bordo del barco.

-… "te encaminare"…-Iroh se hizo a un lado y dejo salir a Katara de su cuarto; después de haber cerrado la puerta de su cuarto, la ojiazul siguió al general hasta la cubierta; la noche cubría todo a su alrededor, siendo la luna y algunas estrellas las que se reflejaban en la superficie del agua.

Katara tomo todo el aire que sus pulmones le permitieron, para después dejarlo ir por la boca; era la primera vez que salía de su cuarto desde que se le había sido asignado. Se acerco mas al borde para poder mirar su cara distorsionada en el agua.

-… "debe ser difícil estar en tu posición"…-el general Iroh se puso al lado de Katara para mirar su rostro que, ahora, era triste y sombrío.

-… "todo esto lo eh hecho por mi gente, mi padre y mi hermano"…-la ojiazul volteo su rostro para mirar a los ojos al anciano que se encontraba a su lado, escuchando atentamente. Mientras tanto en la puerta que daba hacia la cubierta se encontraba un joven de ojos ambarinos, escuchando a hurtadillas la conversación de Katara y tu Tío, pero la joven maestra no se había percatado de este y al ver que su interlocutor no articulaba palabra alguna prosiguió:-... "no soportaría perder a otro miembro de mi familia"...-

-... "eso es muy noble de tu parte Katara"...-Zuko escucho como su Tío elogiaba la nobleza de los actos de la joven maestra Agua y su futura esposa.-... "sabes, sería muy agradable que alguna vez comieras conmigo, así podríamos conversar mejor, además de tener una grata compañía"...-

-... "acaso su sobrino no come con usted"...-la voz de Katara se escucho con un tono de sorpresa.-... "y a ella que le importa si cómo con mi Tío"...-pensó el joven príncipe de la Nación del fuego después de haber escuchado las palabras de su futura pareja; Zuko dio media vuelta y se alejó de la puerta, dirigiéndose a su cuarto para descansar un poco, mientas que la ojiazul continuaba hablando con Iroh.

-... "no, la verdad es que no"...-un toque de resignación se reflejo en el rostro del general, al confesar la ausencia de su sobrino en las comidas del día.

-... "mmm, tal vez podría comer con usted de vez en cuando"...-reflexionó la maestra Agua al ver que su futuro esposo no estaría presente, después de eso, un bostezo se escapo perezosamente de su boca, dando a entender que el sueño comenzaba a llegar a su cuerpo.


Era un nuevo día y la tarde caía lentamente sobre el barco enviado por la Nación del Fuego; en uno de los cuartos que este tenía se encontraba una joven perdida en sus pensamientos; la hora de la comida se acercaba y ella aun no se decidía por salir a comer, por primera vez, fuera de su cuarto, y comer en compañía del general Iroh.

-... "bueno, él dijo que todos los días comía solo"...-se dijo a si misma Katara al recordar las palabras usadas por Iroh la noche anterior-... "bien, ya lo eh decidido"...-la ojiazul se puso de pie y salió de cuarto, dirigiéndose hacia la cocina.

-... "y ahora porque se estará demorando tanto el cocinero"...-se cuestiono Iroh al no recibir la comida que, desde hace minutos, le habían comunicado que ya estaba lista.

-"perdón por la espera general"-se disculpó un joven después de dejarle un plato con pescado ahumado enfrente de este-"pero el cocinero estaba ocupado preparando la comida de la joven Katara; lo único que falta es llevársela"-

-... "esta vez la comeré aquí"...-la ojiazul apareció en la entrada en la cocina; dejando sorprendidos, tanto al general, como al hombre que le ayudaba al cocinero, ya que les era raro, para todos los de la tripulación, ver fuera de su cuarto a Katara, inclusive era raro verla.

Katara dio unos pocos pasos vacilantes al ver las expresiones de las personas que se encontraban ahí; hasta que fue el mismo Iroh el que la invito a tomar asiento haciendo una señal con una de sus manos, indicándole un lugar desocupado al lado del anciano general.

-... "es una grata sorpresa tenerte aquí con nosotros Katara"...-le dijo Iroh a la aturdida recién llegada, ya que todas las miradas estaban posadas en ella.

-.."Bueno, creo que las personas necesitan de, al menos, comer en compañía"...-contestó Katara volteando su cabeza a su lado izquierdo, que era en donde se encontraba Iroh, pero su mirada aun se encontraba al frente, mirando a las cinco personas que le acompañaban en la mesa, sin contar al general y a ella misma.-... "disculpe general Iroh, pero me podría decir porque no dejan de mirarme"...-le habló por lo bajo al anciano, dándole una mirada furtiva antes de volverla a la gente que, aún, le seguían mirando interesados, como si tuviera algo en la cara, una rareza de la naturaleza.

-.. "jajaja, no lo mal interpretes, pero te habían visto muy poco y les causas un poco de... hem, "curiosidad""...-le contesto el general inclinándose un poco hacia Katara para que ella sólo pudiera escucharle; haciendo énfasis en la última palabra y después de contestarle volvió a enderezarse en su lugar.

-.. "hemm, hola"...-Katara saludo a los hombres que le miraban, su cabeza ya se encontraba girada hacia el frente y no hacia la izquierda; las personas se quedaron más asombradas al escuchar el saludo de la ojiazul, además de regalarles una tímida sonrisa.

-.."Buenas tardes señorita"...-le saludo educadamente un hombre de, no más, 30 años de edad.

-"puede llamarme Katara"-le contesto la joven maestra agua, a lo que trajo una nuevas caras sorprendidas a la mesa, sin mencionar que no muchos habían tocado su comida por prestar atención a la ojiazul, a lo que no paso desapercibido para esta-.."Puedo saber porque les causo tanta... hem sorpresa"...-le cuestionó al hombre que le había contestado.

-..."es que"...-miró a los hombres que tenía a su lado y después continuó:-..."creíamos que sería, diferente"...-

-"¿diferente?"-repitió Katara al no entender del todo el contexto con las que iban acompañada la oración.

-..."teníamos entendido que serías menos "normal""...-le contesto el hombre haciendo un GRAN énfasis en la palabra normal.

-.."Acaso esperaban a una princesa"-dijo Katara sorprendida ante las expectativas que tenían los empleados del barco; la ojiazul al ver que nadie le contestaba prosiguió:-"la verdad es que soy BASTANTE normal"-dijo haciendo énfasis en la correcta palabra.

Después de ese día, Katara tomaba su comida en compañía, ella reía y hablaba ante los encargados de la embarcación, pero había algo que los tenía desconcertados, y eso era que, a pesar de su gentileza y sencillez, cuando se encontraba con el príncipe Zuko, su rostro no mostraba ni una sola expresión y si sus miradas se cruzaran, eran frías y odiosas, pero rara vez pasaba eso y que, sorprendentemente, esos dos, la ojiazul y el ambarino, nunca o, casi nunca, coincidían en el mismo lugar al mismo tiempo, era como si estuvieran sincronizados y tenían un detector que les indicara que el otro se aproximaba y era hora de salir de ahí pero todo eso tenía que cambiar tarde o temprano.


Era la segunda noche de la segunda semana del viaje y a pesar de haber llegado a ese tiempo, Katara aún no se animaba a tomar la cena en compañía de las demás personas que se encontraban a bordo-..."eso tiene que cambiar Katara"...-se dijo la ojiazul pensando en la posibilidad de salir de su "guarida"-.."Además, dudo mucho que en el palacio sean así de "blandos""...-la joven maestra se puso de pie, dispuesta a salir de su cuarto y dirigirse a donde todas las tardes llegaba a tomar la comida solo que ahora, sería la cena.

-.."¡Vaya!"...-exclamó el anciano general al ver a Katara en la entrada de la cocina-.."¡Que te trae por estos rumbos!"...-agregó Iroh después de tener a la ojiazul sentada a su lado.

-.."Bueno, creo que una cena sería más cómoda acompañada"...-le contestó la joven maestra agua regalándole una sincera sonrisa-.."Aunque, no entiendo porque está usted sólo"...-

-.."El desayuno y la cena siempre las eh tomado sólo"...-le contestó Iroh pareciendo indiferente ante la situación-.."Será mejor que comencemos a comer o se nos enfriará"...-dijo el general viendo los platos que estaban puestos en frente de ellos.

Después de haber terminado con la cena, Iroh y Katara entablaron una conversación sobre temas generales; se podría decir que a la única persona con la que sentía más cómoda y libre de expresarse libremente era con el anciano padre del Señor del Fuego, con él podía sonreír sin sentirse forzada hacerlo.

-..."y el punto es: déjame solo, que estoy hecho polvo"...-terminó Iroh con una carcajada sofocada y una sonrisa de oreja a oreja

-..."¡jajajaja!"...-rió fuertemente Katara al escuchar el final del chiste que Iroh le acaba de contar pero, de repente, la ojiazul calló y su cara tomó un semblante serio y frió, mientras que sus ojos estaban fijos en el marco de la puerta.

Katara miró fijamente a los ojos al recién llegado; Zuko permaneció inexpresivo, con sus dos brazos entre lazados, mientras que todo su peso era sostenido en el marco de la puerta; pero antes de que el ambarino o el anciano general reaccionaran, la ojiazul se puso de pie suvitamente rápido, con sus ojos bien cerrados, al igual que sus puños y sin mover un sólo músculo habló:-..."creo que ya es hora de irme, está comenzando a apestar aquí"...-al terminar de hablar camino hasta detenerse, por una milésima de segundo, al lado del joven príncipe de la Nación del Fuego y abrir sus ojos, irradiando odio y rencor.

-..."si lo que planeabas era que nos encontraramos y nos mataramos con la mirada"...-le dijo Zuko a su tío mirándolo, aún, inexpresivo y sin moverse de su lugar-..."lo has logrado tío"...-a continuación el joven ambarino se enderezó en su lugar, dio media vuelta, y tomó el camino hacia su cuarto, seguido por Iroh, permaneciendo siempre éste a sus espaldas.

-..."no entiendo cómo pudiste hacerme eso tío"...-le reclamó Zuko a Iroh ya estando, los dos, en el cuarto del ambarino-..."sabes perfectamente que ella y yo NO podemos estar en el MISMO sitio, y TÚ lo sabes perfectamente"...-

-..."Zuko, entonces que tienes planeado hacer cuando TENGAN que vivir en la MISMA casa e inclusive DORMIR en la MISMA cama"...-le pregunto Iroh a su sobrino sin perder el control en ningún momento.

-..."es complicado tío"...-le contestó Zuko sentándose en frente de Iroh.

-..."sólo háblale como si fuera Mai"...-le sugirió Iroh levantando levemente sus hombros y brazos.

-..."¡¿como si fuera Mai?!"...-exclamó Zuko poniéndose de nuevo de pie-..."¡tío, ELLA no es Mai!"...-le grito el ambarino al anciano general moviendo sus brazos y manos bruscamente.-..."¡Mai no expresa sus sentimientos en lo más mínimo!"...-el príncipe miró a Iroh ecéptico-..."¡y ella es TODO lo contrario!"...-

-..."veo tu punto Zuko, pero no encuentro lo malo en tratar de hablarle como sí fuera una chica más"...-

-..."nunca entenderías tío"...-le contestó Zuko secamente, dando por terminada la conversación, mientras que se dejaba caer en su cama con los brazos cruzados; resignado a aceptar el mal humor de la maestra agua que estaba a punto de convertirse en SU esposa.


Era ya en tercer día de la segunda semana, y Katara había recibido su desayuno, de nuevo, en su cuarto; mientras que, como y era común para ella, comer acompañada de todos los hombres abordo del navio. La ojiazul salió de su cuarto después de haber pedido que la cena se le llevara a sus aposentos; no deseaba tener, de nuevo, otro encuentro con el príncipe de la Nación del Fuego. Sus pasos eran cortos, pero a la vez rápidos, y su camino no era difícil de perder; la borda estaba un poco alejada de donde ella dormia, pero eso no le importó mucho.

Katara dejó escapar un profundo suspiro al ver su reflejo en el agua; mientras que el acero de la nave provocaba que esta formara ondas y distorcionaran las imágenes que se veían en el cristalino líquido, siendo la luna y el cansado rostro de la maestra agua los únicos ahí presentes; bajo el cielo estrellado y oscuro.

-"...vaya, estas tu aquí..."-la voz de Zuko se escuchó detrás de Katara, haciendo que la ojiazul se volteara inmediatamente en cuanto identificó a la persona propietaria de aquel sonido. El ambarino estaba recargado sobre el borde de la entrada de la puerta que daba hacía la borda, mientras que sus brazos estaban entre lazados sobre su pecho.

-..."acaso eso indica que tengo que saludarte"...-le respondio Katara con odio en su tono de voz; cruzando ahora ella sus brazos; siendo notable su falta de autocontrol.

-"no te eh hecho nada para no merecer uno"-dijo Zuko refiriéndose al saludo de parte de la ojiazul.

-..."¡oh claro!"...-exclamó la joven maestra agua liverando sus brazos para alzarlos y dibujar cosas indiscriptibles en el aire, desesperada por el hecho de que Zuko le contestara de esa forma, de una frma amigable, mientras que ella sentía un gran odio por él:-..."¡tengo que saludar alegremente al hombre que me alejó de mis seres queridos!, ¡sin mencionar que tengo una boda arreglada!"...-su pecho se movía freneticamente de arriba a abajo, mientras que en sus ojos brillaban más de lo normal a causa de las lágrimas que se estaban acumulando en ellos; después de mirar a Zuko por un momento se giró sobre sí y dirigió su vista hacia el orizonte.

-..."te equivocas"...-fue la simple respuesta que optuvo Katara del ambarino después de su reacción; lo cual hizo que la ojiazul se sorprendiera y volteara a ver a su interlocutor; Zuko se enderozó en su lugar, después dejó caer sus brazos en su costado y camino hacia donde se encontraba la ojiazul, hasta ponerse al frente de ella.-..."tu tuviste la opción de escoger"...-mientras decía esto, el ambarino se dirigió hacia el borde del barco para mirar el agua, levantó su rostro y continuó:-..."mientas que a mi sólo me mandó a hablar mi padre para decirme que me iba a casar"...-al terminar de hablar vovió a girar su mirada hacia la "nada", ya que durante el tiempo que habló miró a Katara a la cara.

Katara se mordio el labio inferior y miro hacia un lado para después decir:-..."lo siento, no lo sabía"...-volteo su cabeza para encontrarse con la mirada ambarina de Zuko, mientras que él hacía lo mismo; la ojiazul reflexionó por un momento y después le extendió su mano derecha al joven príncipe-..."te propongo algo"...-dijo mientras dejaba en el aire su brazo estirado; el ambarino se limitó a pasar su mirada por el rostro de la joven maestra agua y después pasarla a su brazo-..."que tal si comenzamos de nuevo"...-

Zuko la miró por un momento y despúes se enderzó en su lugar, girando su cuerpo para estar al frente, de nuevo, de Katara-..."hecho"...-le contestó y mientras lo hacía extendía su brazo y le daba un apretón de manos a la ojiazul; ella sonrió satisfecha por su logro; soltaron sus manos y se volvieron a voltear para mirar hacia en donde se encontraba el horizonte, ambos, reflexionando de lo que acababa de pasar entre ellos dos.


-"señorita Katara, que gusto verla a la hora del desayuno"-le saludo energéticamente un joven que se encontraba de paso en donde se sentaban todos a recibir los tres alimentos del día; la ojiazul se había levantado temprano y dirigído hacia la cocina dispuesta a saludar a CUALQUIERA que se encontrara.

-"buenos días Katara"-le saludo Iroh sentándose en su lugar habitual, al lado de la joven maestra agua.

-"buenos días general"-le correspondió el saludo Katara deteniendo su vaso en el aire para hacerlo, después, se lo llevó a la boca y tomar un gran sorbo del líquido caliente que contenia.

Y antes de que ninguno de los presentes se diera cuenta, Zuko había llegado y sentado en frente de Katara; el señor Iroh se tenso al igual que el hombre que, aún, se encontraba ahí-..."buenos días Katara"...-le habló el ambarino a la joven que tenía a su frente; todos se quedaron petrificados ante tal acción de parte del joven príncipe, y cual fue su sorpresa escuchar la respuesta de parte de la maestra agua-..."buenos días"...-no lo entendían, cómo era posible que ESOS dos se saludaran tan simplemente cuando se les había visto pelear hasta sin tener que hacer uso del lenguaje; pero a diferencia de los demás, Iroh mostró una amplia sonrisa que ninguno de los presentes pudo ver.


hola chicos!! .. perdon por la tardansa pero ahora que ya eh vuelto a clases se me es mas imposible escribir !! .. ademas de que estoy llena de trabajos y tareas que debo de hacer--U... bueno .. kmo siempre dejen R/R!!... hasta pronto!!