Disclaimer: La serie Twilight/Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer.

ESTAS VIÑETAS CONTIENEN MINIMOS SPOILERS (LAS FRASES QUE STEPHENIE SUBE A SU WEB) EL RESTO ES COSA DE MI IMAGINACION...

Bella

Era un sueño, de eso no tenia la menor duda. Principalmente por que era un vampiro y todo a mí alrededor se veía confuso.

Entonces cuando me volteé a ver a mí alrededor vi a Tanya abrazándose a Edward.

-Ah Edward. Te he extrañado.- dijo con aquel tono meloso mientras le abrazaba. Ya había tenido suficiente.

Me acerqué a ella, y sin realizar la mayor de las fuerzas la aparté de él. –Quédate tranquila Tanya, voy a ayudarte a que no lo extrañes mas.- le dije entre dientes y entonces una de mis manos se acomodó en su hombro y la otra en su cabeza, mis dientes desgarraron con dificultad su mullido cuello, pero al fin y al cabo su cabeza rodó por el suelo.

Me senté en mi cama de un salto, aun con mi corazón agitado por la adrenalina del sueño. Entonces mis ojos fueron atraídos como imanes a la mecedora de la esquina de mi habitación, donde Edward estaba sentado con sus brazos rodeando su cintura.

-¿Edward? ¿Sucede algo?- le pregunté, pero él no respondió. Comencé a preocuparme, pero entonces le escuché reírse. Edward… ¿que…de que ríes tanto?- corrí las mantas, y en ese momento una lluvia de hojas papeles blancos se desparramó por toda la habitación y sobre mi. Uno de aquellos pedacitos caía cerca de mis ojos, lo suficientemente lento para darme cuenta de que no eran papeles; eran plumas.

Entonces la risa de Edward llenó la habitación.

-Edward ¿quieres decirme que sucede? ¿Por qué estoy cubierta de plumas?- trató de tranquilizarse, pero no podía conseguirlo.

-Tu…tu almohada…tu…la despedazaste.- dijo entrecortado por las risas. Miré a mí alrededor; la almohada estaba echa jirones y uno de sus lados estaba…desgarrado y las plumas se salían de ella. Entonces recordé el sueño.

-Por eso su cuello se sentía mullido- murmuré aun sin poder entender la bizarra situación. Había despedazado mi almohada creyendo que era Tanya.

En un abrir y cerrar de ojos Edward estaba envolviéndome con sus brazos, su cuerpo aun temblaba por las risas. –Cuando creí que lo había visto y escuchado todo… ¡Tu atacas a tu almohada!