Casi todos los personajes de esta historia no me pertenecen, sino que son de la fantástica escritora Stephanie Meyer, a mi sólo me pertenece la historia.

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Capítulo veintidos: Amo la forma en que mientes.

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En la primera página de nuestra historia
el futuro parecía tan brillante.
Entonces esta cosa se volvió tan malvada.
No sé por qué sigo sorprendida.
Incluso los ángeles tienen sus planes malévolos,
y vos lo llevas a nuevos extremos.
Pero tú siempre serás mi héroe,
incluso si has de enloquecer. . Love Way You Lie, Part II.- Rihana & Eminem

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─ ¡Mierda, Bella, despierta!─ La sacudida brusca en mi hombro y la desesperación del tono de voz que oía a lo lejos, me hizo volver a la realidad. El ambiente se sentía tenso, violento.

Golpes de fondo, gritos lejanos, voces perdidas. Me revolví entre las sabanas negándome a moverme de allí. En una semana me había acostumbrado demasiado bien a la cama de resortes del barato motel en el que nos habíamos hospedado.

Me senté en la cama tratando de encontrar la silueta de Jacob en la oscuridad. No lo encontré, pero escuchaba sus movimientos, demasiados rápidos. Miré a la puerta y me paralice.

No, no, no, no, no, no, no, no.

No.

Definitivamente, no. No.

Pero, sí.

Los golpes eran demasiados fuertes, los gritos insoportables y, lo peor de todo, sabía de quien provenían. Salte de la cama, enredándome en las sabanas y aterrizando de rodillas en el suelo de madera. Me dolió, pero mis ojos no estaban aterrorizados por el golpe, sino por la situación.

─ ¡Dios mío, Bella!─ Exclamó, Jacob, notando que estaba a mi lado, ayudándome a poner de pie.─ Cariño, ¿Estas bien?─ Lo miré y no pareció querer más contestación.─ Necesito que me digas que quieres que hagamos, Bella. He hablado con los dueños del motel, le explique la situación… un poco más exagerada, y nos prestarán su auto solo hasta que lleguemos al próximo pueblo. Sí no quieres huir, entonces sería mejor que le abras la puerta antes de que tengamos que pagar los arreglos.

Seguí sin contestar.

Aunque Jacob sonase muy relajado, podía notar su tensión en el ambiente y aún más el esfuerzo que estaba haciendo para tratar de sobrellevar con madurez la situación. Pero yo no podía ser como él, y la madurez me importaba un carajo.

Estaba aterrada, aún no quería volver a hablar con Edward… Incluso, no quería volver a hacerlo jamás. Aunque por otro lado necesitaba aclararle un par de cosas. Pero, siempre esta el pero. El pero era que no podía hacerle eso a Jacob, no podía dejar que Edward pasará después de todo lo que habíamos hecho para alejarnos de él.

Jacob me zarandeó por los hombros. Lo miré con decisión.

─ ¿Por dónde salimos sin que nos vea?─ mi voz tembló un poco, pero fui consciente de cómo los hombros de Jake se relajaron ante mis palabras. Al parecer, sí había pensado que lo traicionaría. Me sentí mal, mal por mi misma al haberme creado una imagen tan degradante, hasta el punto que todos pensarán que siempre volvería a los brazos de Edward a pesar de todas las mierdas que me hiciera.

En menos de un minuto, había ayudado a Jake a juntar todas nuestras pertenencias y estábamos dejando todo en el baño para poder sacarlas por la ventana, donde, desde el otro lado, uno de los empleados esperaba que le pasáramos los bolsos.

No podía negarlo, mi cuerpo temblaba, estaba horrorizada, y Edward por alguna razón se había detenido con su ataque feroz a la puerta. Dudaba que se hubiera dado por vencido. Es decir, habían tardo una semana en encontrarnos, no esperaba que ahora dejara de seguirnos el paso…

… ¿O sí? No, no tenía sentido. De otra forma no se habría tomado la molestia de seguirnos hasta Utah por una semana.

Pero mis maquinaciones no pudieron continuar; un golpe desgarrador nos sobre salto y Jacob se apresuró en poner el seguro en el baño. Solo era cuestión de tiempo para que la partiera. Mis manos instintivamente empezaron a temblar, y más tarde mi cuerpo entero las imitó. Sin tiempo a racionar, Jacob ya me estaba impulsando para que pasara por la ventana. Lo ayude como pude, y me incline para afuera, donde al instante un hombre delgado y morocho me atajó.

Me deshice de sus brazos y Jacob ya estaba a mi lado. No me dio tiempo a reaccionar, me tomó de la mano y tiro de mí. Corrimos detrás del hombre hasta llegar a un auto de alquiler que ya tenía nuestros bolsos dentro. Jacob me metió en la cabina de acompañantes mientras él arreglaba las cuentas con el hombre de la posada.

No fui capas de ver con claridad cuando el auto nos alejó del motel, Jacob había pisado el acelerador a fondo y lo único que fui consciente, era de cómo mis manos se agarraban fuerte del asiento como si temiera salir disparada por la ventana.

Jake no bajo la guardia hasta que pasamos un cartel que nos despedía del pueblo de Beaver. Entonces, yo también deje de aferrarme al tapizado barato del asiento y me relaje un poco. Ok, me relaje lo que una persona podía hacerlo en una situación como estas.

Despertarme con los gritos de Edward había sido inesperado. Naturalmente, sabía que en algún momento aparecería y que debía enfrentarme a él; simplemente, esperaba más tiempo. Más tiempo… y que Edward hubiese estado más calmado. No estaba segura, ahora que podía pensar con más claridad, si mi decisión de seguir huyendo con Jake se debió a que Edward con sus gritos y golpes me aterro o, realmente, quería seguir con mi amigo y no defraudarlo. Cualesquiera que hubiera sido la razón, ya no había marcha atrás.

Ahora que Edward nos había encontrado, aun estando reclutados en Utah, estaba segura que nos toparíamos con él mucho antes de lo deseado, y en ese momento, dudaba que hubiera escape. Quizás sí, quizás podíamos hacer lo mismo que esta vez, pero entonces sabríamos con seguridad de que Edward sería nuestra sombra en cualquier lugar que se nos ocurriera ir, incluso si decidiéramos salir del país.

─ ¿Estas segura de esto, Bella? Quiero decir… bueno… tu sabes, Edward…─ Jake parecía estar a punto de atragantarse, de vomitar las palabras y después descomponerse.─ No creo que tarde en encontrarnos, más allá de que no tengamos el mismo auto y que ni siquiera nosotros sepas a donde ir. ¿De verdad quieres hacer esto?─ Su vista jamás me buscó.─ Incluso si no es el chupasangre el que nos encuentra, será cualquiera de su familia…

Sí, eso era a lo que me refería. Tanto Jacob como yo éramos consientes de lo que estábamos haciendo, de sus consecuencias y de que no podría durar mucho más. Pero necesitaba un poco más de tiempo, ahora me daba cuenta. Estaba indecisa, no creo que tuviera opción de elegir si quería volver o no con los Cullen porque ellos eran mis tutores legales hasta que cumpliera la mayoría de edad. Por eso mismo, era que cualquier tiempo me vendría bien, porque en el momento en el que de verdad nos agarraran, ya no podría volver a escapar.

─ Debemos intentarlo, todavía no quiero volver.─ Jacob no hizo ninguna señal de haberme escuchado, pero sabía que así era porque siguió manejando a toda velocidad.

En algún momento del viaje me quede dormida, porque cuando abrí los ojos ya había anochecido y tenía el cuello dolorido.

─ Estamos llegando a Minersville, ahí estoy seguro que podremos estar unos cuantos días solos.

Miré por la ventanilla, pero todo el paisaje parecía ser campos desiertos que con la noche eran terroríficos y el mejor escenario para filmar una película de terror.

Aunque todo esto pareciera una locura, comenzaba a disfrutar de la aventura. Quizá, Jacob había tenido razón desde el inicio y el hecho de no saber cual sería nuestro próximo destino hacía que todo esto fuera mucho más emocionante.

No era como si me enloqueciera por conocer los pequeños pueblos del Condado de Utah, pero tampoco podría decir que no había disfrutado de la estadía en Beaver.

Jacob manejo más o menos entre media hora y cuarenta minutos hasta llegar al centro del pueblo. Sólo había unos pocos restaurantes en la principal y pequeños negocios que parecían haberse tomado feria ese día. Jake llevo la camioneta que en el motel de Beaver nos habían prestado a un lugar donde en las próximas veinticuatro horas la pasarían a recoger sus dueños y en su lugar dejarían mi monovolumen.

Caminamos en silencio por las calles desiertas del pueblo hasta que apareció en nuestra vista un hotel de paso que parecía ser económico y apto para pasar unas cuantas noches allí.

La situación entre nosotros era tensa y estoy segura que el hombre de la recepción del hotel lo sintió porque se apresuró a darnos una habitación y alejarse de nosotros lo antes posible.

La habitación era decente, pero no se podía esperar demasiado. Dos camas pequeñas, un cuarto de baño viejo pero limpio y un tocador de roble reciclado con un espejo frente a la ventana. Me lance sobre una cama, como si me hubiera desplomado, y fije la vista en el techo.

Jacob dejo nuestros bolsos por algún lugar de la habitación y se recostó a mi lado imitando mi posición.

─ Esto no era lo que esperaba del viaje, pero me alegro de que no quisieras darlo por terminado tan rápido.

Me gire, le sonreí y lo abrace por la cintura apoyando mi cabeza en su pecho.

─ Sé el esfuerzo que estas haciendo por mi, Jake, jamás podré pagarte por estar conmigo a pesar de todos los errores que cometí contigo en los últimos años.

Jacob dibujo distraídamente garabatos en mi espalda con su dedo.

─ No voy a negarte de que me dolió y que no esperaba que pasara esto sí volviera a verte. De hecho, había estado preparando un discurso devastador para cuando nos encontráramos, pero entonces llegaste con tus ojos muertos y no pude decirte nada. En un segundo me había olvidado de todo lo que había pasado por tu culpa y sólo me alegre de que estuvieras ahí, de que siguieras confiando en mí como siempre.

─ Leah debe de odiarme.─ No estuve segura de porque lo dije, pero mis pensamientos se centraron en las palabras de Seth hacía días atrás. Sí ella había estado al lado de Jacob todo este tiempo, debía odiar que hubiera regresado para alejarlo de ella.

─ Sí, estoy seguro de que sí.─ Contesto Jacob con el mismo tono de voz que el mío segundos atrás.─ Pero no por las razones que tu crees.

Esas palabras me desconcertaron.

─ ¿A qué razón te refieres tu?

─ Leah no te odia porque hayas regresado después de tres años y, dudo mucho, que te odie por aparecerte de un día para otro y llevarme lejos contigo.

─ No comprendo, ¿Entonces, por qué debería odiarme si no es por eso?

Jacob suspiró.

─ Te odia porque te marchaste. Porque te fuiste sin decir adiós y me dejaste sin vida. No le importa si has vuelto o no, dudo que ella te perdone por lastimarme hace tres años.

Sus palabras me dolieron, fueron como balas destinadas a mi pecho. Pero Jacob no parecía decírmelo para hacerme cargar con la culpa; simplemente lo contaba como quien no quiere la cosa, como algo cotidiano, como una explicación a un hecho simple. Y, desde luego, no era un hecho simple.

─ ¿Tan malo fue?

Se encogió de hombros.

─ No es que haya dejado de comer o de respirar. Pero, sí, fue muy malo. Mi padre llamo a Rebecca para que viniera a hablar conmigo para hacerme entrar en razón. Y, a su vez, Rebecca vino con Rachel. No pudieron hacer nada que mi padre ya no hubiera hecho antes. ¿Sabes? Era como ser un vampiro, estaba vivo pero no le encontraba un sentido. Entonces, en una fiesta ilegal en la reserva Leah se acercó a mí. No sé exactamente lo que dijo o que fue lo que hizo, pero desde entonces nos hemos hechos inseparables.

─ Quieres decir que fue como un remplazó.

─ Algo así.─ Se rió.─ Pero ella es justamente lo opuesto a ti, tiene otros pensamientos, otro carácter. La amistad que se formo entre nosotros no tenía nada que ver con la nuestra, Bella. No deje de pensar en ti, pero con Leah hacerlo no me dolía. Realmente le debo mucho.

─ Lo sé.

Acaricié su mano que estaba cerca de la mía y deje que mi mente volara por un mundo desconocido mientras mis ojos se perdían en la pintura blanca del techo. Cada día, desde que había vuelto a Forks, la sensación de culpabilidad no me dejaba en paz. Al parecer mi partida no había producido nada bueno en las personas que me rodeaban, ni siquiera a mí, ni siquiera a mis padres.

Fue una locura haberme ido, pero en ese momento me pareció lo correcto. Quizá huir no ayudaba a mis problemas, pero extrañamente, a pesar de saber eso, ahora me encontraba en la misma situación que hacía tres años atrás: corría, huía, me escapaba de Edward.

En algún momento de mi exploración interior, mis ojos se cerraron y mi mente se apagó. Para cuando desperté, no sentía calor a mi lado y desde lejos se oía el agua de la ducha. Me incorporé y me acosté entre las almohadas en la cama, jugueteé con el control de la televisión hasta que Jacob salió del baño tan solo con unos pantalones cortos de deporte y secándose el cabello con la toalla. Su imagen era algo que no esperaba ver… A pesar de que ya no era la primera vez que lo veía de esa forma, no lograba acostumbrarme a que el pequeño Jake que había dejado en La Push hace tres años fuera el mismo Jake hombre que tenía ante mí. Con sus músculos trabajados, con sus ojos oscuros y su cabello olor caoba a pesar de usar shampoo barato.

─ Deberías darte un baño, Bella, estoy seguro de que te ayudará a despejar la mente.

Asentí con la cabeza, pero no me moví de la cama, no estaba preparada aún para dejar el nido de calor que había creado mientras dormía. Al parecer, Jake se dio cuenta que no pensaba moverme, por lo que cuando acabo de secarse el cabello se recostó a mi lado y me rodeó con su largo brazo los hombros.

No sé con exactitud cuanto tiempo exactamente estuvimos allí, abrazados, tumbados con la mente lejos de nosotros, pero con la vista clavada en un programa de televisión del que no sabíamos de que iba.

Cuando comencé a fastidiarme de estar siempre en la misma posición, decidí que era hora de darme esa ducha de agua caliente que tanto necesitaba. Trate de moverme lo menos posible para no despertar a Jake que se había quedado dormido en una posición bastante incomoda.

No basto con encerrarme en el baño que se empezaron a escuchar sus ronquidos. Sonreí inconscientemente, y me pregunte como había podido soportar pasar tanto tiempo sin él.

Cuando el agua estuvo lo suficientemente a temperatura, me desnude y metí bajo el grifo. No sabía que hacer, volver con los Cullen sería tener que dar explicaciones, demasiadas; tener que soportar sermones por haber huido y haberlos preocupado; sin contar, desde ya, que en algún momento iba a tener que cruzarme con Edward y escuchar lo que fuera que tuviera para decirme. Y no sólo debía pensar en mí, sino también en Jake… Él había huido por mi culpa, su regreso le traería un montón de problemas, además de la desilusión que sentiría hacía mi persona.

Por otro lado, no íbamos a durar mucho más con nuestra pequeña aventura infantil ahora que sabíamos que los Cullen estaban mucho más cerca de lo que pensábamos. No iban a tardar mucho más en encontrarnos, y si esta vez no era Edward no estoy segura de poder soportar cerrarle la puerta en la cara a Alice o Emmett como lo habíamos hecho con él. O ni hablar de no poder ver a Carlisle o Esme si se habían tomado la molestia de buscarme.

Aún así, las palabras de Edward seguían resonando en mi cabeza, seguían doliéndome y seguían torturándome en cada momento. Yo no pertenecía a la familia Cullen por más de que me sintiera parte de ella, y eso era algo que jamás podría cambiar.

Al final, la ducha no había logrado nada. No me había ayudado a decidir que hacer, sino que seguía en la misma enredadera de antes. Cualquier opción me haría sentir culpable, me traería consecuencias y lastimaría a Jacob…

Jacob, que sin duda se sentiría usado y poco valorado si decidiera volver ahora con los Cullen después de haberlo arrastrado conmigo, después de haberme comportado como una egoísta y solo haber pensado en mi. No podía hacerlo eso, no podía volver a lastimarlo. Mi meta con él era arreglar lo que hacía tres años atrás había destruido: nuestra amistad.

Cuando salí del baño parecía más enferma que antes. Jacob había despertado, pero seguía recostado, ahora en una posición más cómoda. Me vestí en el baño sin cerrar la puerta, confiando en que él no se atrevería a espiarme.

─ Por tu cara, deduzco que la ducha no te ayudo demasiado.

Me giré y le sonreí con cierta falsedad, caminé hasta su lado y me senté en la cama, en el poco espacio que quedaba.

─ No, creo que estoy más confundida. Siento que con el tiempo, tanto pensar en mí me hizo olvidarme de las personas que tengo alrededor. ─ Suspiré, necesitaba vomitar con él todo lo que sentía en ese momento. ─ Por ejemplo, hace tres años no pensé en el sacrificio de mis padres por tener que mudarnos a Inglaterra en tan poco tiempo, o en el daño que les causaba a mis amigos con mi repentina escapada sin siquiera una despedida, una explicación. En Inglaterra no volví a hacerme de amigo, pasaba los días melancólica y lo único que hacía era bailar, después era igual que una planta. En esos momentos tampoco pensé en el daño que les causaba a mis padres con mi indiferencia, solo me dedicaba a sufrir. Y, finalmente, mi regreso. Que entre idas y vueltas, no me anime a volver a verte hasta que Edward volvió a lastimarme. Entonces, siento que te estoy lastimando, que creo que tú piensas que te estoy usando porque siempre acudo a ti cuando algo malo sucede con Edward…

Para cuando deje de hablar, me faltaba el aire, me sentía angustiada, ahogada y mis ojos derramaban lágrimas. También, de hecho, note que Jacob me brotaba los brazos en un intento de tranquilizarme.

─ No puedo responder por todos, pero en lo que a mi respecta… Es cierto que me heriste mucho, y también es cierto que siempre te consideré un poco egoísta, pero eso no quiere decir que siempre seas así. Me hubiese gustado que pienses en lo que tus acciones provocarían en mí. ─ Suspiró, no de cansancio sino como buscando la forma correcta de explicarlo. ─ El punto es que eres humana, tienes tus cosas buenas como tus malas. En tu caso, la mala es que cuando estas mal actúas sin pensar. Después de eso, no considero que seas una persona egoísta.

No supe como interpretar las palabras de Jake, lo único que sentí es que no me ha perdonado por haberlo abandonado, y eso me hizo sentirme más miserable. Me abrace a él en un intento patético de encontrar calma en mi ser, pero solo sentí calor, apoyo, pero no perdón.

No quise tirar más de la cuerda de lo necesario, deje el tema allí sin ni siquiera tratar de defenderme. Jacob tenía razón en lo que decía, siempre lo supe, pero desde mi regreso a Forks se había convertido en más obvio mi egoísmo cuando escape sin previo aviso. Y la historia, simplemente, se repetía. Quizá, con el tiempo que había pasado, debería haber actuado con más madurez…

…Evidentemente, los años pasaron y sigo actuando como una cobarde niñita.

Nuestro plan no era muy complicado, simplemente consistía en quedarse en la habitación, en un silencio incomodo, esperando a que el momento llegará. Parecía una lucha de supervivencia, esperar a que el enemigo llegue para atacar. Verlo desde esa perspectiva me hacía tomarme la situación a juego y tranquilizaba mis nervios.

En un momento dado, donde aparentemente era necesario alimentarnos, Jake se ofreció a ir por comida y que yo me quedase en la habitación descansado. Lo primero que hice cuando se marcho, fue encender el televisor y subir el volumen al máximo, sin él me sentía sola, sin protección, sola como cuando vivía en Inglaterra.

La sensación no me agrado, me aoville en la cama y cerré los ojos en un intento desesperado de pensar en buenos recuerdos y olvidar la presión de mi corazón.

¿Sabes qué es lo que realmente me gusta de Forks? ─ La pregunta de Alice me había tomado desprevenida. La mire con curiosidad, girando la cabeza pero no el cuerpo de la reposera de su jardín, mientras fingíamos que el cielo no estaba nublado y que nos bronceábamos.

Negué con la cabeza, muerta de curiosidad.

Ese clima mágico que logra la humedad y el bosque. Siempre pensé que lugares como este, pueblos lejanos y rodeados de bosques, solo pertenecían a la mente de diferentes escritores en busca de fama con sus cuentos de hadas.

No veo el punto, Ali. ─ Le dije sinceramente después de esperar a que continuará.

Que a pesar de todo, del clima insoportable, de los pocos habitantes y de la rutina, creo firmemente que debajo de esa simplicidad se esconde una magia poderosa.

Alce una ceja, esto era lo más absurdo que Alice me había dicho en todos estos años.

¿Y que clase de magia se supone que es?

Amor.

Me desperté sobresaltada con la sonrisa suspicaz de Alice iluminada por la luz de la tarde de Julio de hace cuatro años atrás. Por alguna razón, sola y deprimida como estaba, comenzaba a entender lo que Alice se refería. Algo cursi, y para la edad que teníamos era todo en nuestro mundo: el amor. Pero más allá de eso, coincidía con que Forks tenía algo especial, algo mágico como ella decía. Sino, de otra forma, no habría forma de explicar las noches que pase llorando en Inglaterra por volver a Forks. No solo porque extrañaba a mis amigos, sino mi hogar, ir todos los días al mismo restaurant, ver a la misma gente todos los días…

Londres no era así. Era un ciudad grande, donde nadie se saludaba, donde todos éramos unos completos extraños compartiendo la calle. Y, aunque el clima es muy similar al de Forks, nada se comparaba.

Había muchas cosas que no podría explicar jamás, pero la teoría de Alice se acercaba bastante a una explicación no lógica del porque Forks era un pueblo perdido, pero tan especial.

Dado que dormir no había sido una salida, centre mi atención en la televisión que seguía encendida. No estaba segura de cuanto había dormido, pero Jacob empezaba a tardarse y me estaba preocupando. Estábamos en un pueblo nuevo, que ninguno de los dos sabía de su existencia y sin conocer a nadie que nos pudiera ayudar. La histeria se apoderó de mí.

Con el paso del tiempo, más mi cabeza divagaba en los diversos escenarios en los Jacob se podía estar encontrando en esos momentos, y debo admitir, que más de uno era siniestro y aterrador.

Los minutos pasaban, y nada ni rastros de Jacob. La cama empezó a ponerme histérica y comencé a pasear por toda la habitación, dando vueltas sin parar. Estoy segura que no deje rastro de mis uñas de tanto morderlas.

Las horas pasaban, y por haber ido a comprar comida, el tiempo era exagerado.

Dado el momento no lo soporte más, escribí una nota con las manos temblando por si él regresaba a la habitación mientras yo lo buscaba. Apague la televisión y me puse la campera.

Salí a tropezones de la habitación, desesperada, asustada de que algo malo le hubiese sucedido a Jacob. De ser así, no solo estaría terriblemente mortificada, sino que sería enteramente mi culpa por haberlo arrastrado conmigo en esta pequeña aventura, que quizá habría acabado con él.

Pero solo tuve que bajar las escaleras del hostal hasta la planta de estacionamiento, para que todos aquellos desastrosos pensamientos se esfumaran en menos de un segundo de mi mente.

Los primeros impulsos que tuve fue gritar, o correr y lanzar golpes incesantes. Después, en un segundo, esos impulsos se fueron y me sentí traicionada. La mezcla de emociones que me estaban apabullando en ese momento me dejaban inestable.

Traición, dolor, impotencia, terror, vergüenza…

Una mezcla de emociones que Pandora había escondido en su caja por algo, y entre ellas no había ni una sola buena.

Ahí, frente a mi, estaba el auto de cambio que nos habían prestado. De ahí, en ese preciso instante, tuve que tener la mala suerte de ver lo que sucedía. Dos personas bajaban del auto, dos personas que no debían estar juntas, que no debían estar compartiendo nada.

Me miraron horrorizados, dos pares de ojos se centraron en mí al mismo tiempo. Temblé, sentí odio.

Allí, sin más ni menos, me estaba quemando sin entender el por qué. Me quemaba en mis propias llamas, en un juego que era protagonista, en un amor que no tenía futuro.

Edward y Jacob.

Jacob y Edward.

Jacob.

Edward.

Y un fuego nos separaban, un fuego que solo podía representar traición. Y, desde otro punto de vista, una forma de amar las mentiras que los dos habían estado haciéndome creer.

Amé la forma en que me mintieron.

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No tengo muchas formas de justificarme por este año que no actualice. El capítulo estaba terminado desde enero hasta que mi PC se quemo y no lo recuperé. Entre el trabajo, la facultad y mi vida privada (fue un año muy complicado) mi ultima prioridad era FF (sorry, si suena mal, pero es así). Asique ahora que tengo unas semanas de vacaciones recree el capítulo (aunque el anterior era mucho mejor, pero ya ni lo recuerdo) y SE ACERCA EL FINAL. Quisiera prometerles que no volveré a dejar tanto tiempo de subir, pero no quiero mentirles ni desilucionarlos. Esperó poder terminar pronto con la historia, por ustedes y por mi que ya creo que es hora de acabarla.

Desde ya mis mas sinceras disculpas, NO DEJARÉ LA HISTORIA SIN TERMINAR, pero no prometo terminarla pronto.

Gracias por seguir leyendo, por confiar y por seguir la historia. Significa mucho para mi.

MUSHIAS GRAX POR SUS RR :)

Nos leemos en el proximo chap, dejen rr :)

RECUERDEN QUE LOS RR ANONIMOS QUE REQUIERAN RESPUESTA O LO QUE SEA DEBEN DEJAR SU MAIL, YA QUE NO TENGO OTRA FORMA DE CONTESTARLOS. Y CUANDO DEJEN EL MAIL RECUERDEN PONER ESPACIOS ENTRE EL Y LOS NOMBRES ( ejemplo.89 Hotmail. Com)

Besop(L)

Hasta el crepúsculo…

Luchyrct

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