¡Hola! ¿qué tal estamos? Espero que bien y que ya esteis disfrutando de las vacaciones. Yo todavía no pero... bueno, todo se andará. Ya sé que he estado desaparecida un montó de tiempo y que tengo algunas historias sin terminar pero intentaré acabarlas lo antes posible ¿Vale?. Es que se me ocurrió el otro día esta historia y, claro, tenía que escribirla. No os preocupéis va a ser cortita así que no tendréis que esperar mucho. Pues, nada, os dejo leer.

Por cierto, todo este universo no me pertenece; es obra de JK Rowling y de todos los que tengan derechos.

Después de esto aquí viene la historia


Genial, simplemente genial… - mascullaba un chico moreno mientras subía con desgana los desgastados escalones que le llevaban a su próxima clase – Yo pensé que ya me había librado de esto…

¿Qué te pasa ahora? – le preguntó con hastío un chico pelirrojo que vigilaba que su bolsa no se hiciese añicos; normalmente no se podían llevar tantos libros pero… es que… una apuesta es una apuesta… Como resultado llevaba él solito todos los libros de sus amigos (y un par más que le había puesto Seamus… es que diez galeones son diez galeones)

¿Tú nunca has pensado que después de todo lo que hemos pasado nos merecíamos un descanso? – ya no sabía si seguir subiendo o salir de ahí corriendo.

Tampoco creo que sea para tanto – se paró un momento porque el contenido de su bolsa se tambaleaba – además – siguió mientras estaba agachado arreglando "la estructura de su mochila" – fuiste tú quien quiso seguir con esto ¿no?

¿Con eso me estás diciendo que tú no querías volver?

Hombre… indispensable para vivir no es… ¡espera! – pareció recordar cierto discurso que le echó su madre – sí que es indispensable para vivir – a nadie le gustaría acabar sus días en el pozo sin fondo que tiene la familia de uno en el jardín de atrás ¿verdad? – Pero tú no tienes excusa – tras verificar que todos los libros seguían en orden se irguió y un dolor punzante se instaló en su hombro derecho ¿cómo era el encantamiento ese que hacía que las cosas fueran más pequeñas?

¿Qué no tengo? ¿Qué te parece unos padres que antes de marcharse otra vez me dijeran que estarían orgullosos de que su hijo terminase los estudios? ¿más o menos lo que le dijo su padrino antes de morir? Y no olvidemos a nuestro antiguo director… a un profesor de cuidado de criaturas (que tiene algunas que dan bastante miedo) y a mi mejor amiga que parece querer perseguirme por todo el colegio con tal de que estudie y termine este curso…

No te he oído quejarte por este último… - susurró intentando que no le escuchase.

Te he oído – y, disimuladamente claro, añadió un par de libros más a la mochila de su mejor amigo.

¡Harry! – y ahí el pobre ya no pudo más. El ruido de los libros cayéndose se oyó hasta en el aula de runas antiguas donde una chica castaña comenzó a reírse en medio de la clase.

¡Genial! – Seamus apareció de no se sabe donde – Dame la pasta pelirrojo.

¡Pero si todo ha sido por culpa de Harry! Ha hecho trampa… me ha puesto dos libros más.

Es que recordé que la profesora nos pidió traer los tratados de adivinación y, claro, recuerdo perfectamente que en la apuesta tú decías poder llevar todos los libros de cada uno. Así que, en definitiva, no es trampa.

Así se habla Harry – apoyó Seamus.

Está bien, está bien – suspiró derrotado Ron – aquí tienes ¿contento?

La verdad es que sí.

¡Pues ahora ya estáis llevando vuestros propios libros gorrones! – entre risas cada uno recogió lo que era suyo - ¡Merlín! Nunca más volveré a quejarme de lo pesados que son mis libros… ¡si no pesan nada!



Y ya hemos llegado – entre tantos gritos, risas y galeones ganados ya habían llegado a su destino final – creo que hubiese preferido la clase de pociones.

No te quejes tanto hombre… en esta materia sólo nos tenemos que inventar las cosas y ya tenemos un supera las expectativas ¡es lo más fácil que me he echado a la cara!

Sí, claro, a ti no te han estado echando en cara cada tres por dos que vas a morir a manos de un loco o de un perro enorme o porque te vas a atragantar con un hueso de pollo.

Se dice cada dos por tres…

En mi caso de cada dos palabras que salen de la boca de la profesora tres son para matarme.

Pero, piénsalo – se acercaron a su mesa y la bola de cristal que estaba en el centro se iluminó – ahora ya no puede decir que te va a matar… ¡acabaste con él el año pasado!

Tienes razón – se sentó de mala gana – ahora es cuando moriré atragantado por el hueso de pollo…

Buenos días clase – la profesora de adivinación se sentó frente a todos los alumnos y los miró detrás de sus gafas – hoy vamos a practicar las profecías.

Yupi – saltó Harry sin la menor emoción – eso sí que no me lo esperaba…

Será mejor que no vuelvas a comer nada que tenga huesos – se rió Ron mientras abría su libro y le daba un par de golpecitos a su bola mágica.

¿Estás intentando sintonizar alguna cadena? – le preguntó Harry pasando olímpicamente del discurso sobre lo imprescindibles que eran las profecías y que sólo unas pocas personas tenían el don de comprenderlas y manifestarlas – No importa – contestó cuando Ron le miró con cara de "¿de qué puñetas me estás hablando bonito?"

Muy bien – la profesora, después de treinta minutos y varias toneladas de flores echadas a si misma (vamos que por poco se pone en un altar porque ella era una de esas pocas personas) se había levantado – y ahora vamos a ver si consigo tener alguna profecía sobre alguno de vosotros – se levantó tranquilamente y se paseó entre las mesas para ver si "recibía" alguna información relevante.

Que no venga por aquí… que no venga por aquí… - suplicaba Harry de forma silenciosa mientras miraba intensamente en la bola por si acaso.

Señor Potter… - la profesora se sentó frente a él.

Sí señora – bajó los hombros en señal de total rendición mientras soltaba un suspiro de resignación. "¿Por qué me haces esto Merlín? He acabado con el psicópata ese y he hecho que el mundo sea libre… ¿no crees que me merecía un poco de tranquilidad? Parece ser que no…"

Creo que estoy teniendo una premonición – la bruja cerró los ojos y se quedó rígida como una escoba.

Por favor, que no tenga nada que ver con la muerte… por lo menos eso…

Aquella que nazca bajo el siete, bautizada con el aroma de la pasión, elevada por los cielos e iluminada será aquella que será destinada a compartir la vida del vencedor del mal. Después del contacto divino los colores serán libres de expandirse por doquier – al terminar se quedó más quieta y parecía respirar levemente.

¡La madre que me parió! – soltó sin poder contenerse Harry.



Por lo menos no tiene nada que ver con la muerte ¿no? – intentó no reírse el pelirrojo.

Lo que Harry aún no sabía era que todo el sector femenino de la clase se había apuntado todo el contenido y que pronto estaría en boca de cada una de sus fans… que era casi todo el colegio. Después de todo… él solito había acabado con Voldemort ¿no? Bueno, vale, solito no pero… casi.