Capitulo 12: Flores de Cerezo

Dejó la canasta de la ropa sobre una de las piedras del patio para después colgar la última prenda y colocarle los respectivos broches. Caminó a paso lento, el vientre de ya ocho meses era molesto y hasta doloroso, sonrió. Parecía mentira, habían estado viviendo en ese pacifico lugar desde hace sietes meses. Su rostro se tornó serio de repente, aun había muchas cosas que no entendía, Sasuke le había dicho poco y nada del encuentro con Itachi.

La decisión de irse de Konoha la tomó por sorpresa, sabiendo que de ese pacto sacarían el Barrio Uchiha, algo que su marido deseaba fervientemente; cual había sido su sorpresa al ver la última orden que había dictado el moreno antes de disolver el "Ala Fénix".

- Destruyan Akatsuki, eso es todo – recordó la voz seria del Uchiha

A pesar de que no haber podido cumplirlo, sobre todo sin estar los líderes presentes, habían logrado que las fuerzas de dicha organización se retirara, dejando en paz a la Aldea; y extrañamente el ojinegro quedó conforme. Después de eso, abandonaron el Bosque Negro, durante todo ese tiempo Sasuke no le permitió hacer nada que pusiera en riesgo su vida, es más, le ordenó recuperarse de la pelea y descansar.

Tuvieron varias discusiones, en donde Sakura repetía no estar invalida, pero nada funcionó contra la frialdad del joven; por lo que debió cumplir tal orden. Al poco tiempo, el Uchiha le preguntó el principio de un cambio…

- Flash Back -

Las embestidas eran rudas, el moreno observaba con el sharingan cada expresión del rostro de su esposa en tal cumbre de placer, grabó en su memoria la total desnudes de la embarazada. La pelirosa enredo sus manos en los cabellos del azabache y lo obligó a besarla, siendo correspondida con pasión.

- ¡Sasuke…! – gimió doblando su espalda ante un orgasmo

Entró y salió de su cuerpo un par de veces más para luego esconder el rostro en los cabellos de su mujer, sin dejar caer todo el peso del cuerpo sobre ella, derramó su esencia en su interior. Sintió las manos de la ojijade acariciar su espalda; se acostó boca arriba, saliendo de la joven, para después atraerla a él y comenzar a acariciar los cabellos rosados.

- ¿Quieres que vivamos solos? – cuestionó en un murmullo con la respiración levemente agitada

No hizo más que mirarlo, intentando averiguar a que venia aquella pregunta, es verdad que jamás habían tenido un lugar que pudiesen llamar hogar, pero bien sabia que siempre encontraban la manera de estar solos.

- ¿Cómo una familia? – se arriesgó a preguntar – un lugar donde criar a este niño… - sonrió ante la mera idea – si… me gustaría mucho, Sasuke-kun

El Uchiha se acomodó de manera de quedar frente a ella y poder mirarla a los ojos, tocó el vientre levemente abultado.

- Será un lugar alejado – informó mientras observaba el vientre

- Sabes que no te diré que no… - comenzó diciendo – pero, ¿puedes explicarme por que?

Esperó el tiempo necesario, hasta que él la miró con decisión.

- Puede matarte – dijo sin dejar de acariciar a su hijo

No respondió enseguida, tan solo lo miró por un rato, asimilando aquel nuevo descubrimiento, y entendió el porque de que el moreno no la dejase esforzarse; acarició la mejilla de su marido.

- Si no llega a matarme – dijo suavemente – significa que sufriré… ¿verdad?

- Si estamos alejados, estarás más cómoda – dijo como toda respuesta

- ¿Cuándo será eso? – volvió a preguntar – los dolores, digo

- No lo se – la miró a los ojos antes de apegarla a él y ocultarse en su cuello – te cuidare…

Acarició los cabellos negros y sonrió con dulzura; podía sentir la preocupación de su esposo.

- Todo estará bien, Sasuke-kun – susurró

- Fin Flash Back -

Más tarde entendió que esa era una de las cosas que Itachi le había mostrado en el Genjutsu. Como bien sabía, los dolores fueron extremadamente dolorosos, para todos Sasuke había estado preparado, lo que le hizo pensar que en la misma ilusión el Uchiha mayor le mostró algo parecido a un posible futuro. Supo manejar casi todos los casos que ella había sufrido.

- Excepto uno… Sasuke-kun – murmuró

- Flash Back -

Apagó la hornalla, dejando todo listo para cuando el Uchiha llegue. Ya eran las nueve de la noche, el entrenamiento había terminado y debía estar por llegar. Llevó los platos a la mesa, una fuerte contracción la hizo soltar las cosas dejándolas caer, se sostuvo el vientre intentando de apaciguar el dolor, apoyó la mano sobre el suelo en un intento de sostenerse, sintió su mano cortarse, los vidrios de los platos habían sido los culpables.

Terminó por caer al suelo, todo comenzaba a volverse oscuro, el dolor aumentaba a cada momento, como si le consumiera el cuerpo.

- Sasuke… - susurró antes de escuchar el ruido de la puerta

- Sakura – fue lo último que escuchó

El moreno la levantó con cuidado y la llevó arriba recostándola sobre la cama, tocó el vientre comenzando a emanar chakra rojo, intentando darle la fuerza que absorbía de la pelirosa y a la vez, calmarlo.

- Vamos Sakura… - dijo en voz baja

- Sas… - pronunció débilmente abriendo los ojos

Pero antes de que pudiera decir algo más, su cuerpo se contorsionó provocando que gritara, amarrándose de las sabanas en un vano intento de detener aquello tan insoportable. Sasuke la abrazó, sin dejar de darle chakra, la apretó contra su cuerpo quedando ambos acostados en la cama. La sostuvo con fuerza, sintiendo como la ojijade se agarraba de su haori negra, las lagrimas comenzaron a salir de los jades, provocando más impotencia en el Uchiha.

- Me duele – gimió ante otra contracción – Sasuke… no puedo… me duele

El moreno siguió abrazándola, con la vista fija en la nada, pensando en alguna manera de solucionar aquello.

- Sasuke… ayúdame – gimió nuevamente, el dolor estaba nublando su mente – ¡duele…!

Antes de que pudiera decir algo más, cayó inconciente, el mango de la katana se encontraba sobre la nuca de la pelirosa. Era lo único que se le había ocurrido, la única manera de que no sienta aquel dolor casi animal…

- Lo siento, Sakura – murmuró sin dejar de abrazar su cuerpo

- Fin Flash Back -

Desde entonces, la culpabilidad se hacia presente ante cada leve molestia que la joven sentía. Guardó el canasto ya vació en el mueble, sintió el ruido de las llaves caerse de su vestido blanco, las miró en el suelo con cara de fastidió, rodó los ojos antes de intentar agacharse. Una mano masculina las tomó antes que ella, subió la vista con una sonrisa.

Ahí estaba su marido, vestido con el habitual equipo Ninja, transpirado y con los cabellos pegándosele a la nuca. Agarró las llaves…

- Bienvenido – dijo sonriendo – y gracias – levantó las llaves

- Hmp – murmuró - ¿Cómo estas?

- Gorda y cansada – rió – pero bien

Se sentó junto al moreno en el escalón que daba a la casa, lo observó, seguía siendo tan hermoso como siempre, unos deseos de besarlo nacieron en lo profundo de ella.

- ¿Cómo están Suigetsu y Karin? – preguntó sabiendo que el joven venia de entrenar con el peliceleste

- Hmp, bien – dijo sin más para después darle un sobre – de Naruto

Los ojos le brillaron, tomó la carta con alegría y la abrió rápido, no eran muchas las veces que recibían cartas de Konoha, sobre todo porque el Uchiha le había dado la dirección solamente al rubio, pidiéndole que sea cauteloso. Extendió el papel para encontrarse con la desprolija letra del Ninja…

¡Sakura-chan!

¿Cómo están? ¡Yo acabo de proponerle matrimonio a Hinata! Tenias razón Sakura-chan… no dudo un segundo en decirme que si. Bueno, el tema con la familia Hyuuga es complicado todavía, pero Neji me aceptó y espero eso tranquilice un poco las cosas, jeje. La vieja esta preocupada por ustedes, aunque no lo diga, esta gritándome mucho… ¡dattebayo!

¿Ya nació mi sobrino? ¡Quiero verlo! ¡Sasuke-Teme, más te vale vengan a visitarnos!

Bueno, tengo que irme, mi estomago pide ramen, nos vemos.

¡Más les vale responderme!

Dejó la carta a un lado con una sonrisa adornando su cara, extrañaba Konoha… miró el jardín con añoranza, ese hogar era el que había formado con Sasuke, y a pesar de todo, no cambiaria nada de la vida que llevaba, tocó su vientre, ni siquiera el motivo de su sufrimiento.

Miró al pelinegro, había decidido perdonar a Itachi por haberle advertido de lo peligroso que seria la situación para la pelirosa y el niño, y desde entonces estaba más tranquilo, sin una venganza pendiente. Nada aseguraba que Akatsuki no atacara Konoha de nuevo, ni que quisieran asesinar a la joven ó al nuevo heredero del Clan Uchiha, pero mientras tanto, vivían en paz.

Se levantó para poder sentarse en las piernas de su esposo, le sujetó la cara mientras el deseo y la dulzura se mezclaban en un solo sentimiento.

- Te amo Sasuke – dijo antes de bajar sus labios y besarlo

El ojinegro la abrazó por la cintura, correspondiéndole aquella confesión, a su manera. Estaban juntos y eso…, era más que suficiente.