Esta historia pertenece a Angel Ren, la Saga crepúsculo es de Stephenie Meyer. Yo me adjudico la traducción.

Debido a recientes circunstancias, no permito que NADIE suba mis traducciones a otras páginas. Sin excepción alguna.

---

Este cap es el resumen de lo más importante desde la perspectiva de Edward, ya que como dice la autora, todo desde su perspectiva es más largo xD.

Aviso: Cuando diga 'SALTO' es que hay una pausa en el capítulo.


Una Docena de Rosas

Última escena

"Si, mucho. Incluso más ahora, admitiré."

Le habían gustado las rosas. Mi afligido corazón se elevó con la idea. Tuve que reprimir a la fuerza el deseo de sonreír como un chico de colegio flechado por cupido. ¿Qué estaba mal conmigo? Esme estaba mal – no me preocupaba por la chica. En todo caso, no de la manera en que ella se preocupaba por Carlisle. Yo la encontraba interesante. Había decidido que me gustaba cuando sonreía. Y no sonreía seguido. Por eso fue que había resuelto hacer algo por completo en San Valentín.

Normalmente, ni siquiera notaba como pasaba. Era una cosa tan trillada, en serio. Completamente repugnante cuando podía oír los pensamientos de todo el mundo. Ver las fantasías de todos en San Valentín. Chicas soñando sobre un chico específico dándoles flores y recitándoles alguna prosa, como si estos chicos –estos niños- comprendieran los conceptos del comportamiento caballeroso de mi época. Ridículo.

Pero antes, nunca había habido nadie sentándose a mi lado en Biología.


De la parte uno: Rosa Misteriosa

Infierno. Ere el puro infierno. Cada día, la misma cosa. Isabella, no, Bella, Swan se sentaría a mi lado en Biología. Cada día encogería sus hombros de manera protectiva hacia delante e inclinaría su cabeza lejos de mí. Cada día su esencia me golpearía fresca mientras ella ondeaba su cabello entre nosotros. Y cada día retrocedía para evitar destruir todo.

No siempre había sido así. El primer día casi había comido a la chica y asesinado a cada inocente del cuarto que hubiera podido dar testimonio de ello. Ya habíamos pasado eso. Había logrado tener un poco más bajo control a la bestia desde entonces. Nos habíamos vuelto amigables.

Sus padres ya no estaban juntos. Su mamá se había vuelto a casar con un hombre llamado Phil que jugaba béisbol. Bella había decidido exiliarse a si misma de ellos a favor de su mamá, incluso bajo su propio sacrificio. Esto aún era un misterio para mí.

Había pensado, al principio, que sería capaz de hablar más y más con ella. Cuanto más hablara con ella y la tratara como humana, más fácil sería no verla como comida. Pero esa no era la única razón.

Ella era absolutamente fascinante.

Si existía una sola entidad en la cual todas las desviaciones de la normalidad habían sido sintetizadas, era Bella Swan. No sólo era su mente completamente ajena a mí, sino que rompía cada regla que había cultivado sobre los humanos.

Hecho: Los humanos eran, por naturaleza, increíblemente superficiales y egoístas.

Hecho: Bella Swan era ninguno de esos.

Hecho: Los humanos eran de muy poca visión en consecuencias a largo plazo y raramente consideraban el futuro.

Hecho: Bella Swan tenía una perspectiva intelectual mucho más profunda que cualquiera de su clase que alguna vez había visto antes.

De hecho, la única que vez que había visto tales niveles de extraordinaria inteligencia y aceptación de la manera en que eran las cosas, era en mi propia especie, no la suya. Y esto solamente aplicaba a las cosas que decía. No tenía manera de saber cuanto más profundo eran sus pensamientos. ¿Pensaba cosas que eran tan complicadas y profundas que no podían ser expresadas en palabras?

Era enloquecedor.

Apenas había podido entrever cuán profunda era antes que… bueno. Antes que casi nos expusiera a todos.

Ellos estaban en lo correcto –mi familia- al demandar que me mantuviera lejos de ella. Comprendía, tan difícil como fuera. Tenían todo el derecho de pedírmelo, y yo les debía al menos eso. Si la posibilidad de exposición sólo me afectara a mi, hubiera ignorado sus demandas. Pero nos afectaba a todos. Simplemente no podía ser el responsable de esa clase de impulsividad imprudente. Por un humano, no menos.

Había sido agotador. El día después del incidente, se había girado y me había mirado, sus ojos llenos de preguntas. Quise responderlas. Nunca sentí la urgencia de simplemente… revelar todo sobre mi –todo- a alguien. Y ahora me sentaba a su lado, día tras día, pretendiendo que no estaba ahí.

Tratando, como sea. Desde que habíamos parado de hablar, la bestia dentro de mí estaba empezando a asomar su fea cara. Su esencia era intoxicante. Lentamente, me acostumbro un poco más a ella. O tal vez, mi cuerpo se ajustó al constante estado de dolor y se balanceó. No obstante, cada día se vuelve más fácil el sentarme silencioso al lado de Bella.

Lunes. Sólo sabía eso porque todos a mi alrededor odiaban el lunes. El tiempo para nosotros era irrelevante. Raramente estaba al tanto de los días. Miré el tablero de modo aburrido, sólo unos pocos estudiantes en el cuarto. Gradualmente, el resto entró lentamente.

ADN… ¡la genética es tan divertida! No puedo esperar para mostrarles a los chicos estos pequeños kits de construcción que conseguí para los modelos de ARN y ADN. Si tan sólo hubiéramos tenido de esos cuando había estado en la escuela…

Dejé de prestarle atención al Sr. Banner mientras buscaba agitadamente en el cuarto de atrás.

Me pregunto si alguna vez conseguiré terminar esta tarea.

¡Jamás podría invitarme a salir! No puedo esperar hasta el séptimo período para ver.

Tal vez podría peguntarle a la nueva chica… Isabella. Ha estado aquí por unas semanas y aún no me he presentado…

¡Mierda! ¡Mi uña! ¡Ouch, Ouch!

¿Qué está mirando fijamente Cullen? Desearía que me estuviera mirando a mi…

Respiré profundo y traté de dejar de prestarle atención al resto de los pensamientos. Conforme más estudiantes entraban lentamente, sus pensamientos se volvían claramente más pronunciados.

Supe que Bella había entrado porque su esencia estaba de repente presente.

En menos del minuto, oí su silla deslizarse. Su esencia estaba magnificada. Newton estaba colgándose alrededor de su escritorio, como de costumbre. ¿No era hora de que fuera a sentarse? Él y Bella estaban hablando sobre algo que, en su mayor parte, ignoré. Había aprendido que escuchar a Newton hablar con Bella a menudo me hacía querer darle un puñetazo en la cara. Realmente no me importaba lo que le decía alguien más. No se porqué era tan protectivo con ella… ¿por qué se veía mucho más débil físicamente que los otros?

Esme no lo pensaba, pero eso no era importante. Lo que era importante fue la frase que Mike pronunció que atrajo mi atención.

"¿No lo sabes? Todo el mundo ha estada hablando sobre ello, Bella. ¡Es San Valentín!"

Y quise, de hecho, darle un puñetazo en la cara. Especialmente cuando el corazón de Bella paró de latir completamente antes de reiniciar en doble tiempo. Cada músculo en mi cuerpo se tensó mientras me contenía. Newton era un idiota.

"¿S-san Valentín? ¿El de todos los corazones y dulces?" su voz estaba casi tan irregular como sus latidos, y podía oler su rubor destacadamente.

"No sabía que había otro. Entonces, ¿qué piensas? ¿Te gustaría ir a ver una película conmigo? ¿Cena y película? Yo invito, por supuesto".

Vamos Bella, ¡tú sabes que quieres! ¡Di que si! ¡Sal conmigo! Newton era un idiota.

El corazón de Bella estaba martillando. Deseé poder echar una ojeada a sus pensamientos en este momento.

"Ah, es bastante amable de tu parte el invitarme Mike, pero tendré que revisar con Charlie primero, tu sabes, asegurarme que esté bien que salga. Te avisaré mañana, ¿vale?" Bella era una pésima mentirosa.

"Bien, bueno, avísame, ¿vale?" Y Mike estaba rayando seriamente la frontera de retardado para creerlo. Traté de no sonreír.

Mientras veía casualmente como Mike se giraba y dirigía a su asiento, oí un ruido sordo a mi lado y sentí un pequeño temblor a través de la mesa bajo mis manos. Lentamente, miré sobre mi hombro. La cabeza de Bella estaba puesta sobre la mesa.

"Debe ser algo en el agua," le oí murmurar. No pude evitar el reír suavemente. El Sr. Banner entró a zancadas al salón, y fijé mi mirada sobre él de manera estudiosa, tratando de ignorar la mirada fija de Bella clavándose en el lado de mi cabeza.

"¿Los mensajeros?" Preguntó el señor Banner. Repasó con la vista el cuarto y sus ojos cayeron sobre Bella. Dudé que ella lo hubiera oído. "¿Bella?"

Su corazón tartamudeó frenéticamente y pude oler el pánico y el sonrojo irradiando de ella mientras se giraba para mirarlo.

"ARN," murmuré, rompiendo el trato conmigo mismo de no hablar con ella. Técnicamente, no estaba hablando con ella. Simplemente estaba pronunciando algo. Y da la casualidad que era la respuesta correcta para una pregunta que a Bella de casualidad le hicieron y que de casualidad no ha oído. Y simplemente dio la casualidad que ella estaba al alcance de oír mi respuesta. De modo que realmente no estaba rompiendo ninguna regla.

Bella respondió y el Sr. Banner caminó a tientas de manera un poco torpe. Traté de no reírme. Por supuesto él había estado anticipando que ella no supiera la respuesta. Traté de concentrarme en la lección y empujar a la chica Swan al fondo de mi mente.

Más tarde, ella me había recordado de su existencia contra mi voluntad. Mientras estaba sentándome en un salón completamente diferente que resultó estar en el mismo edificio que el gimnasio –e infortunadamente, el mismo pasillo- Bella debió haberse lastimado. Poco después escuché los pensamientos de Mike Newton sobre el sangrado de su nariz. Me había desaparecido del terreno demasiado rápido para perder el tiempo y averiguar en aquel momento. Su sangre era simplemente demasiado fuerte.


Había ido a casa, inhalando aire fresco, frío y libre de la sangre de Bella antes de instalarme en mi cuarto para pensar. Necesitaba encargarme de esta situación con Mike. No debería. Pero quería. No podía sacármela de la cabeza. Cada vez que cerraba mis ojos, la podía ver. A veces era ese cautivante, furioso ceño fruncido; otras veces era esta brillante y estimulante sonrisa.

Pero, ¿qué podía hacer? No podía ir hacia ella. Iba contra nuestras nuevas reglas. Y ciertamente no podía comerme a Mike Newton. Probablemente sabía repugnante, de todos modos.

No, necesitaba algo más. Alguna manera de llegar a ella. Pero sólo a ella. Nadie en la escuela o mi familia podría averiguarlo. Antiguamente sería lo suficientemente fácil. A Bella le gustaba no ser el centro de atención. Podría confiar enteramente de eso en sus capaces manos. En el después, sin embargo, sería ridículamente
difícil. Especialmente con Alice-

Edward, ¿qué estás planeando? Sigo teniendo visiones. Deberíamos ir a hablar. A algún lugar donde nadie más pueda escucharnos. Estoy de tu lado en esto. Algunas de estas se ven divertidas.

Habla del diablo, y ella aparecerá


No había tomado mucho trabajo. Lo planeamos fuera. Alice y yo éramos únicos. Aunque ella tenía a Jasper, nos conectábamos en una manera que ellos no –como hermanos y como guardias secretos. Ambos éramos desesperadamente diferentes, incluso en nuestro propio mundo. Confiaba en que Alice no soltaría una palabra a nadie más. Si Alice estaba de mi lado, entonces no podía ser tan difícil.

El plan era sencillamente clásico, y clásicamente sencillo: una docena de rosas para Bella Swan. Pero bailar el vals hasta ella y pasarle un ramillete sería difícilmente discreto. Pero si fuera a recibirlas de una en una… sin ver de quién provenían… Sólo Bella sería lo bastante lista para descubrirlo.

Ella ya tenía casi adivinado lo que yo era basada sólo en el incidente con la van. Había estado tan lista para empezar a lanzarme preguntas, completamente conciente de cuan locas sonaban. La mirada de desesperación en sus ojos mientras trataba de convencerse que no estaba loca estaba quemada en mi mente.

Quería hablar con ella. Tal vez no revelarle todo, tal vez revelárselo. Pero al menos quería comprenderla. Sin embargo, lo tenía prohibido. Y por eso, las rosas hablarían por mí.

La primera había sido relativamente fácil de planear. De hecho no había tomado nada de trabajo el abrir su camión, situar la rosa sobre el asiento y asegurarlo antes de cerrar la puerta.

Mi único lamento era que no podía quedarme cerca para ver su reacción. Esperé que fuera bien recibida. Aunque no lo descubriría sino durante un rato.

Por primera vez, estaba, realmente, un poco nervioso.


De la parte dos: La Navaja de Occam

La primera rosa fue fácil, pero tenía que volverme más creativo. ¿Qué diversión podría haber en recibir perpetuamente una rosa sobre el asiento de un camión día tras día? Decidí que la rosa número dos sería entregada esa noche, y me senté sobre su techo hasta que le oí bajar las escaleras para la cena.

Seguro de que estaba ocupada, me dejé caer y abrí su ventana, deslizándome dentro silenciosamente. Miré alrededor de su cuarto rápidamente, y vi la única rosa roja sobre su escritorio. Bien. Al menos, no la había tirado.

Pero estaba asentada en una jarra. Tendría que arreglar eso. Cuidadosamente, ubiqué la segunda rosa sobre su almohada antes de moverme para inspeccionar la primera en la jarra. Olí algo. Inclinándome más cerca, inhalé profundamente.

¿Sangre?

Cuidadosamente saqué la rosa de la jarra y la miré de cerca. Sin duda alguna, diminutoas gotitas de la sangre de Bella –no podía ser otra, de acuerdo con el olor- estaban atrapadas en una de las espinas.

Brillante. Debería haber pensado en cortar las espinas antes de dársela a Bella. Sólo Bella se cortaría a sí misma con una rosa. Levanté la segunda rosa y desprendí las espinas rápidamente, luego hice lo mismo con la primera. Casi sentí como si estuviera poniéndolas a prueba de niños. Pero realmente sólo las estaba poniendo a prueba de Bella.

Asenté las primera de regreso en la jarra y recosté la segunda de regreso sobre su almohada. Me moví hacia la ventana, e hice una pausa a medio camino a lo largo del piso. Podría meterme casualemente en su closet…

No quise correr ese riesgo. Abriendo la vantana, regresé a mi lugar sobre su techo después de cerrarla de nuevo. No podía oír sus pensamientos, pero al menos podía oír todo lo demás.

La primera cosa que oí fue sus pasos sobre las escaleras. Escuché más de cerca, esperando por un jadeo o algo sueave. En su lugar, me sobresalté mientras gritó.

Mierda, mierda, mierda, ¿Dónde está mi arma?

"¿Bella? ¿Estás bien?" Los pensamientos y la voz preocupada de Charlie hicieron eco en mi mente. Ella lo despidió casualmente, y el accedió a hacerlo.

Bella dio vueltas por su cuarto, oí puertas abriéndose y cerrándose. Checando por un acosador, asumí. Luego Charlie regresó, y esta vez, entró a su cuarto.

Pobre Bella. Titubeó sobre la rosa. En realidad no había contado con Charlie descubriéndolo. Alice no había estado bromeando cuando dijo que se volvería interesante. Ella protegió mi plan: con un precio. Ella se guarda sus visiones, de modo que yo no vería lo mejor de su habilidad. Ella siempre pensó que era más interesante dejar que los demás lo vieran mientras pasaba. ¿Qué diablos? Los pensamientos de Charlie irrumpieron entre los míos.

¿Alguien en la escuela le ta' dando flores a mi nenita? ¿Qué debo… ella no es algo para ser comprado de ese modo… cuando descubra el bribón que… no, a Bella parecen gustarles. Seré bueno, por ella. Tal vez esto le hará algún bien. Si él la lastima… Sé justo en dónde empujaré mi escopeta…

Aunque me sobresalté con la última parte, sus palabras se quedaron atrapadas conmigo. A Bella parecían gustarle. Si mi corazón pudiera latir, habría estado martillando. Pelée por rentener una sonrisa amplia. Charlie dejó el cuarto y escuché a Bella hundirse sobre de su colchón. Hubo un arrastre de ropa, y finalmente la luz se apagó. Simplemente me senté sobre su techo, sonriéndole a la luna.


De la parte tres: ¡Acosador!

Jasper supo. Sabía que a él sería el más difícil de guardarle algo –después de Alice, por supuesto. Estábamos sentados tranquilamente en la mesa, y Jasper le seguía haciendole preguntas a Alice. Preguntas concernientes a las emociones que estaba recibiendo de nosotros. Alice siguió evitándolo, haciéndole sospechar más y más.

Al final, lo habíamos convencido que no era nada. Y entonces Alice tuvo una visión. Como es normal, movió su cabeza hacia la fuente de esta. Bella. Y Jasper había inclinado su cabeza al lado, en modo de 'te lo dije'. Le sonreí con desagradado en respuesta.

"¿Ha recibido un rosa? ¿Esa es la gran cosa?" la voz de Rosalie era baja y rápida. Traté de encogerme esquivo. Le eché una ojeada a mi comida intacta.

Oh!

Levanté mi mirada hacia Jasper. Sus ojos de repente sostenían la luz de la comprensión. Demonios. Él sabía.

Esa rosa la enviaste tú, ¿no es cierto? ¿Sabes cuán peligroso es eso?

Le lancé una mirada.

Vale, bueno. Al menos comprendes las posbiles consecuencias. ¿Podemos hablar después?

Me encogí de hombros indiferente, de modo casual. Pero Emmett se la pilló.

"Edward está teniendo una conversación con alguien. No es justo," lloriqueó. Maldición. Maldición, maldición. No podía dejar que esto saliera mal. Por el bien de Bella, al menos.

"No lo estoy. Simplemente estoy aburrido," contesté.

"Para variar," replicó Alice de buen ánimo. Me reí entre dientes suavemente, dejándo caer mi cabeza. Emmett se vio pertubado.

"Alguien tiene un admirador secreto," dijo Emmett despreocupadamente. Mierda. ¿Por qué teníamos que regresar a esto? Jasper levantó una ceja mientras captó mis débiles indicios de pánico. "Mira. La chica Swan. Todos están armando una trifulca sobre ello."

Me encogí de hombros, tratando de no parecer interesado. Entonces las cejas de Jasper se levantaron un poco más antes de caer de nuevo dentro de una fachada de calma.

Edward, hay más en esto de lo que aparenta, ¿No es verdad?

No respondí.

Eso creo.

"Ella me agrada," estaba diciendo Emmett. "Su corazón hace ese pequeño y divertido flip-flop cuando te quedas mirándola por por un largo rato".

"Emmett, el corazón de cualquiera haría eso contigo mirándolos fijamente," chasquée de regreso.

Él sólo me sonrió burlonamente.

"¿De verdad? ¿Eso crees?" suspiré. Al menos ya no estábamos hablando sobre Bella.

Bien. Tenía tiempo para planear mi próximo movimiento. Deportes.

Salto…

No esperé a que Bella recogiera sus rosas en el vestidor –además, habría sido sumamente sospechoso el estar vagabundeando alrededor de las duchas femeninas.

En su lugar, manejé directo a la casa de Bella. En el asiento del pasajero tenía un bello florero de cristal tallado para sus rosas. Levanté las dos de la jarra y las puse dentro del florero. Eran enanas para el tamaño de éste, pero no por demasiado tiempo.

Inmediatamente, estaba abajo en su cocina, lavándo la jarra. Después de abrir varios gabinetes, encontré el que tenía los vidrios y la ubiqué dentro.

No tardé, por mucho que quise. Necesitaba estar en la escuela cuando las clases terminaran de modo que ninguno de los otros sospechara algo. Conduje de regreso, los recogí, y me dirigí directo a casa.


De la parte cuatro: Baño de Pétalos

Los pétalos no habían sido difíciles. La parte más ardua había sido escabullirme de casa con los brazos llenos de pétalos sin ser detectado. Esparcirlos alrededor había sido bastante simple. La nieve había sido encantadora, pero como Alice había predicho, había llovido. Esto era bueno, porque incluso los vampiros dejamos huellas en la nieve.

Pude ignorarla completamente ese día, o al menos aparentarlo. Nuestros caminos no se cruzaron mucho antes del almuerzo. Mis clases avanzaron sin parar, aburridas y retóricas como nunca. Entonces una idea me golpeó.

Ve. Digítalo ahora. Apúrate. Me dijo Alice. Abandoné mi lugar en la mesa y me moví tan rápido como pude aún pareciendo humano. En cuestión de minutos, me había ubicado en la librería y miré alrededor. Nadie estaba mirando, Y así, comencé a digitar. Rápidamente.

Disponiendo con tiempo de sobra, imprimí el poema y me deslicé dentro del salón del Sr. Banner, plantando la rosa, los chocolates y el poema. Con esperanza Bella comería, puesto que no lo había hecho al almuerzo. Entonces, igual de rápido, dejé el cuarto.

Me quedé fuera, a la vuelta de la esquina, hasta que Bella entró al salón. Conté hasta diez, luego veinte, y luego hasta treinta antes de seguirla dentro, sentándome.

Estaba mirando fijamente la nota. Traté de ignorarla, pero mi curiosidad sacó lo mejor de mí. Miré a hurtadillas su cara.

Estaba gloriosa. Sus ojos bien abiertos, sus labios separados en shock y sus mejillas sonrojándose profundamente.

¿Está… la señorita Swan pasando notas? Ella sería la última de la que sospecharía… bueno, tal vez de los Cullen, también. Demonios. Esto nunca iba según lo que planeaba, ¿no es cierto? Miré ferozmente al Sr Banner mientras se acercaba inconscientemente.

"¿Bella? ¿Hay algo que te gustaría compartir?" Su corazón tartamudeó y yo inhalé profundamente mientras ella se sonrojaba.

Bella tartamudeó algunas excusas; yo estaba demasiado concentrado en controlar el veneno bañando mis colmillos para escuchar realmente. El Sr. Banner masculló algo y regresó al frente del salón y el rubor de Bella se desvaneció. Capaz de resistir la tentación al máximo, le eché una ojeada.

Como si ella pudiera sentir mis ojos encima, me recorrió con la mirada. Rápidamente, miré de regreso al Sr. Banner, cuidadoso de mantener mi cara seria y fría. Era mejor así. Más seguro, al menos.

Tal vez era asecho. No, era acecho. Peno no sentí ni el más mínimo arrepentimiento por ello. De hecho, me sentí más vivo de lo que había estado en ochenta años. Pero necesitaba ser cuidadoso; Esme había estado comentado sobre mi buen humor. Alice sólo sonreía al instante, y Jasper se encogía de hombros. Esme se había puesto a sospechar.

Seguí a su casa a pie. Y esperé hasta que hubiera subido las escaleras antes de deslizarme por la puerta principal. Sabía que encontraría el florero, por lo que recosté una rosa sobre uno de los mesones antes de escabullirme de regreso hacia fuera.

Escuché sus movimientos escaleras abajo y su jadeo. Rápidamente me dejé adentro de la ventana. Ubiqué la rosa gentilmente sobre el borde, pero me tomé mucho tiempo. Ella estaba de regreso. Me sumergí dentro de su closet y escuché silenciosamente. Bella caminó alrededor de su cuarto, claramente nerviosa de que alguien estuviera en su casa. Como ella salió de su cuarto, salí volando por la ventana. Me trepé rápidamenten sobre el techo, y esperé.


De la parte cinco: Closet

Bella andó por un largo rato. Comencé a preguntarme si las rosas "mágicas" no eran demasiado estrés para ella. Tal vez no fueron una buena idea después de todo. Sin embargo, pronto se puso silencioso. Escuché atentamente en el silencio. Todo lo que oí fue el paulatino desacelere de su corazón y su respirción.

Con indesición, me deslicé abajo y miré dentro de su ventana. Estaba tomando una siesta. Cuidadosamente, me trepé dentro y comencé a vagar alrededor de su cuarto. Después de pasear por un rato, me ubiqué dentro de la vieja y raída mesedora y simplemente la miré dormir pacíficamente. Cerré mis ojos, escuchando el rítmico correr de su respiración y sus latidos.

Sus mechones morenos se acomodaban alrededor de ella, dándole la apariencia de una bella durmiente. Sonreí en silencio. Con el tiempo le tendría que contar sobre todo esto a Esme. Lastimosamente, ella le contaría a Carlisle, y entonces todos sabrían. Tal vez podía aplazar el contarle.

"Edward," masculló Bella sorprendiéndome. La primera vez que había dicho mi nombre mientras estaba en su cuarto casi había salido corriendo de mi piel. Sólo le sonreí, y comencé a tatarearle con tranquilidad. Era una canción que había venido a mí. El día después que había salvado a Bella del camión de Tyler, de hecho. Las notas hacían eso. Ellas simplemente venían a la vida desde mis dedos. Sin embargo, la canción estaba incompleta. Sentía como si debiera haber dos partes para la dulce canción; una especia de parte emotiva, de luto, y una alegre retribución al final. Sólo tenía la parte pobre terminada. La otra mitad… permanecería incompleta hasta que decidiera existir.

Me pregunté si la chica durmiente delante de mí tenía algo que ver con ello. No me sorprendería si así fuera. Entonces oí el crucero del Jefe Swan. Suspiré. Me paré, y le eché una ojeada a ella. Realmente no quería irme. Podría esconderme en su closet. Estaría a salvo, si ella no trataba de buscarme.

No pensé que fuera una idea tan mala. Tampoco noté que sus jeans estaban doblados sobre le piso. No hasta que ella se paró. Algo patéando dentro de mi, algún instinto al que no estab acostumbrado. Sin aviso, mi cabeza se disparó hacia arriba, sólo para darse un tortazo con la parte baja de una de las repisas. No tan furtivo por más de ser el vampiro silencioso.

Profiriendo un bajo juramento, tenía más o menos dos segundos para encontrar una manera de salir de esto antes que ella me atrapara con las manos en la masa, en la humillante posición de jugar al espia desvergonazado dentro de su habitación. Piensa, Edward, piensa.

No podía simplemente correr fuera de su closet y escapar. ¿Qué sobre las repisas? ¿Tenía repisas? Debía: me golpeé de frento con algo y de alguna manera logré no dejar una impresión de mi cara, gracias a las estrellas.

Miré hacia arriba. En un suspiro, me estiré y me jalé fuera del suelo. Subiéndome a brazo contra las paredes, me trepé al cielo raso y me quedé perfectamente quieto, con los brazos y las piernas abiertas contra las cuatro paredes. Me veía como alguien sacado de la película Misión Imposible. Presionando mi espalda contra el techo, esperé.

De pronto, ella abrió la puerta de un jalón y blandió un abre cartas. En serio. Tenía que luchar contra la urgencia de reírme. Sólo esperaba que no mirara hacia arriba. Bella no lo hizo. Buscó alocadamente entre todo a su alcance, pero no levantó sus ojos.

Un poco desalentata, me dejó en mi humillante posición mietras iba escaleras abajo. Silenciosamente, me bajé. Comencé a irme, pero entonces recordé mi razón para venir. Aún tenía una rosa para ella. Riéndome entre dientres, saqué la rosa y la cinta y até esta alrededor de la varilla del ropero. Luego, cuidadosamente até la otra punta a la rosa. Ahora sólo necesitaba irme. Una parte de mí se debatió en quedarme y verla. Pero no podía. No más errores. No quería ser atrapado por Bella dentro de su closet, con las manos y piernas abiertas, contra el techo. Sólo rogaba porque Alice no hubiese visto eso.


De la parte seis: Corazón Partido

San Valentín. O como Bella parecía llamarlo, día festivo de los solteros. Por lo que podía decir, Eric se había apostado en el parqueadero, determinado a ser el primero en darle dulces a Bella. El día iba yendo bien –tenía tres rosas más que le daría esta noche con el resto del poema. Digitado, por supuesto. Todo iba bien.

Hasta que Crowlye apareció.

No se de donde sacó la idea de darle rosas a Bella –rosas eran mi mi objeto para ella– pero eso encendió una flama en mi interior. Nunca antes había estado tan furioso con alguien. Vi como él le dio las flores, y vi su reacción. Primero sorpresa, luego comprensión, y luego depresión. ¿De verdad pensó que Tyler le había dado todas las otras?

El monstruo en mi interior rugió. No demandaba sangre, sino venganza. Podía oler la sal. Ella estaba llorando. Tyler había hecho llorar a Bella. No podía permitir eso. Y simplemente no podía permitirle creer que él era su… ¿cómo lo había llamado Ángela? Admirador secreto. En mis días, flores eran el primer paso para cortejar. Pero nunca jamás se me permitiría cortejar a Bella Swan. Por su seguridad, y por la seguridad de mi familia.

Quise contarle, en serio que sí. Y cuando levantó su mirada hacia mí, mi corazón de piedra casi se rompe. Jasper vino a mi lado y pude sentir la tranquilidad irradiando desde él. Al parecer, sintió mi deso de matar. En silencio, caminamos juntos hacia nuestra siguiente clase. Esto aún no había terminado.

Me senté perfectamente quieto a lo largo de mis siguientes clases y durante el almuerzo. Biología llegó, y medio temía ver a Bella en su estado de angustia. Sin embargo, cuando se sentó, estaba calmada.

Y entonces… Mike se acercó. Lo ademitiré; Newton era estúpido. Sin embargo, nunca había visto a Bella explotar como lo hizo.

Cuando Mike le preguntó sobre su relación con Tyler, Bella se vio como si fuera ella la que quería atacarlo y matarlo, no yo. Era bastante atractivo en sus encantadoras facciones. Traté de no mirar fijamente. Estuve tentado a intervenir. Decir algo para protegerla, pero ella lo hizo bastante bien por sí sola. Hasta que me arrastró dentro también.

"Por el amor de Dios, Mike. ¿Cuál es tu problema? No, Cullen no me dio ningún dulce. ¿Por qué no le preguntas a él? Está sentado justo ahí, en caso que no lo puedas ver. Tal vez decida hablarte a ti," estalló de la ira sobre él. Me sobresalté un poco. De verdad yo era tan cruel con ella, ¿no? Posiblemente no podía comprender que era por su propia seguridad. Pero aún así

Finalmente, Mike se escabulló a su asiento, viéndose un poco apenado de sí. Suspiré suavemente, tratando de contener mi risa. Ella si que era completamente intoxicante cuando estaba furiosa. Tanto literal como figurativamente.

Quiz, quiz, quiz!

Sobre los bases del ADN, debería imaginar. Mientras el Sr. Banner los anunciaba, Bella estrelló su cabeza contra el escritorio.

La levantó cuando él situó el examen enfrente de ella. Rápidamente, empezó con este. Terminé la mía antes, la entregué, y caminé rápidamente fuera, antes que cambiara mi intención de no mutilar a Newton.


De la parte siete: Comprendiendo

Esperé hasta la noche. Ella estaba teniendo una pijamaza con Ángela Weber. Esperaría hasta que tuviera mi oportunidad. Miré de reojo las tres rosas en mi mano. Crowley había forzado mi mano –había escrito a mano lo último del poema. Ella sabría que había sido yo. No él. Me senté sobre el techo, escuchando, esperando.

Tuvieron pedicuras. Mujeres. Vigilé los pensamientos de Ángela con cuidado; sólo podía ver a Bella a través de su mente. Ángela era increíblemente perspicaz también –había adivinado que las rosas eran de mi, pero no le había dicho a Bella. No tenía idea si Bella sospechaba o no. Charlie se retiró rápidamente, murmurando algo sobre mujeres locas en su cabeza antes de irse a la cama.

Finalmente, Bella se encaminó por una ducha. Varios minutos pasaron antes que Ángela decidiera que quería una soda. Por fin. Tenía mi minuto. Me deslicé por la ventana, acosté las rosas y el poema sobre la almohada, y gateé de regreso sobre el techo, cerrándo la ventana tras de mi. Esperé, treinta segundo, pero no pude aguantarlo más.

Brinqué del techo y corrí de regreso a casa. No podía esperar por ahí. No podía permitírmelo, de todas maneras. Rosalie estaba comenzando a sospechar, y ella era la última persona que quería sabiendo sobre esto.

Salto…

Me senté quieto, forzándome a calmarme mientras esperaba a que entrara al laboratorio. Escuché la silla correrse a mi lado, su acelerado corazón golpeando y su infecciosa esencia rodeándome. Traté de mantener mis pensamientos claros.

Después de varios minutos, me giré para mirarla. Ella estaba mirando fijamente al Sr. Banner más que intencionalmente y para nada mirando en mi dirección. Tomé la rara ocasión para examinar su cara. Sus lindos labios en forma de mohín, sus intensos y oscuros ojos, y su elegante y pálido cuello como, el de un cisne. Como si ella pudiera sentir mis ojos, se giró para enfrentarme.

"¿Fuiste tu?" ¿Cómo podía responder eso? Presioné mis labios juntos con fuerza. Prohibiéndome a mi mismo el decir algo que lamentaría. Podía sentir su paciencia agotándose a mi lado, pero me negué a ceder. Aún no. No podíamos estar cerca. No lo tenía permitido, y es que simplemente era más seguro para todos los involucrados. "¿No me vas a hablar?" Persistió.

"No hay nada que decir," dije tenso, tratando de impedir que me girara hacia ella y admitiera todo.

"¿Fuiste tu desde el inicio?" Realmente no iba a dejar ir esto. Suspiré. No podía decir mucho. No debería decir nada, pero me sentí obligado a hacerlo. Después que Tyler la había hecho llorar, sentía como si tuviera que mejorarlo. De alguna manera. No, quería mejorarlo, a regañadientas me lo admití. Con tal que Alice no viera eso. ¿Pero como podría yo mejorarlo? Tyler era mejor para ella, por normas físicas. Un monstruo como yo no pertenecía en ningún lugar cerca de alguien como ella. Y aún así, la idea de Crowlye pasándo tiempo intimamente con Bella hacía que mi inexistente sangre hirviera. Divertido como esta chica sacaba las emociones más humanas en mí. Por ochenta años había pensado que estaban muertas.

"¿Te gustan las rosas?" traté una táctica diferente. La miré fijamente y ella me hizo frente, sus ojos centrados en los míos.

"Si, mucho. Incluso más ahora, admitiré." Dijo timidamente. Le pestañeé. No podía evitar el profundo sentimiento de júbilo que crecía en mi interior. Me alejé antes que pudiera ver los indicios de una sonrisa que estaba muriéndo por irrumpir a través de mi cara. Frío. Aislado. Así es como tenía que ser.

"Entonces eso es todo lo que importa," repondí con tranquilidad. Nada más necesitaba ser dicho. Había estado procupado de que ni siquiera le gustaran las rosas, pero Alice me aseguró que ese no era el problema. Bella se veía contenta con la respuesta –por ahora. Se giró hacia el Sr. Banner. Mirándolo también. Pero yo no oí ni una palabra de lo que dijo.

Estaba preocupado. Bella Swan se estaba tomando mi mente. No podía oír sus pensamientos, pero la veía cada vez que cerraba mis ojos. Deseaba ardientemente tener contacto con ella, zambullirme dentro de esa profunda y analizadora mente suya. Una profunda y prohibida parte de mí quería contarle lo que era, sólo para ver como reaccionaría. Esme pensaba que me preocupaba por ella. Yo no me preocupaba por nadie. No necesitaba a nadie. Simplemente la hallé interesante. Terriblemente interesante.

No sé cuanto más podré respetar el trato que hice con mi familia y conmigo mismo. No sé cuanto más podré limitar mi contacto con Bella. Todo lo que sabía, sin embargo, era que no quería hacerlo por más tiempo.


¡¡¡Terminamos!!! Gracias chicos por todos esos fantásiticos reviews y por sus ánimos, casi llegamos a los 200 reviews y con sólo 8 caps!! (Indirecta xD) Toy en las nubes xD

Y si, otro fc terminado que espero que hayan disfrutado tanto como yo (aunq envejecí un poco traduciéndolo xD).

Hasta pronto n.n

Review!!!!!