-Despierta, querida.-Susurro una voz en su oído, su aliento era calido y le hacia cosquillas, pero fingió seguir dormida.- Por favor, quiero hacerte el amor una vez mas.-Dijo sonriendo antes de morderle suavemente el lóbulo, aunque había una nota de suplica difícil de disfrazar.

-Viéndolo así…-Anko se dio giro para verlo. Kakashi estaba cubierto de la cintura hacia abajo por la sabana blanca, pero saberlo desnudo la hacia vibrar y su cara resplandecía con una sonrisa arrebatadoramente sensual. Ella respiro profundo, lo deseaba con tanta intensidad como hacia cuatro años cuando se casaron. Pero tan necesario movimiento solo hizo que el viera su pecho. Se inclino sobre ella y metió la mano a la sabana para posarla en sus senos, apretándolos con fuerza mientras la besaba.

-Anko….-Susurro colocándose sobre ella sin dejar de besarla.- Te amo.- Pero mientras sus manos bajaban acariciándola escucho golpeteos en la puerta y de inmediato regreso a su lugar asustado. Anko se paro con dificultad y maldijo que las piernas le temblaran, se coloco la bata encima y cuando la abrocho fue a abrir.

-¡Mamá!-Grito su hijo saltando a sus brazos y Anko lo levanto en el vuelo.

-¿Que paso?-El pequeño no respondió y escondió la cara entre su cuello y hombro, sollozando sonoramente. Anko suspiro y la acaricio su cabello.- ¿Tuviste otra pesadilla?- El niño asintió con energía y la apretó mas. Ella se giro hacia Kakashi y este tomo su pantalón del suelo y se lo coloco rápidamente y fue hacia ellos. Tomo a Sakumo en los brazos y lo jalo hacia él.

-Papi.- El niño comenzó a llorar y lo abrazo con fuerza. Anko le sonrío y salio de la habitación. Kakashi se sentó en el borde de la cama y con el niño en sus piernas se meció de adelante hacia atrás lentamente. El niño fue dejando de llorar cada vez menos hasta que paro y Kakashi se detuvo, le acomodo bien su pijama de ositos y le beso la frente.

-¿Quieres contarme que soñaste esta vez?- Pregunto con dulzura pero el niño negó y lo abrazo más.- ¿Fue muy fea?- Sakumo movió su cabecita para asentir y se él sintió mal por no poder protegerlo en sueños.- Quizá si me cuentas te sentirás mejor.

-Papi…¿Tu nunca...vas a dejarme verdad?

Kakashi parpadeo sorprendido y se vio a si mismo y a su padre, suspiro después de una pausa en la que no supo responder y con dos dedos le separo el rostro de su pecho y los ojos de ambos brillan al encontrarse. Los labios de Sakumo comenzaron a temblar por querer llorar de nuevo y una lagrimita callo a sus piernas. Kakashi le sonrío y le limpio el camino que dejo mojado para después inclinarse y besarle la nariz.

-No importa lo que pase, hijo. Yo siempre voy a estar contigo. Sin importar en que forma.

-¿Me lo prometes?

-Te lo juro.- Lo abrazo fuertemente contra su pecho, no era particularmente sensible ni afectuoso, pero Dios ¡Ese niño podía robarle el alma! Tenía los ojos más brillantes que nadie, y su corazón era tan puro como ningún otro. Era la mezcla exacta de hermosura e inocencia. Pero sobretodo, era la mezcla de un amor duradero. Casarse había sido la elección más sabia de toda su vida, y vivir con Anko y su hijo la experiencia más placentera.

Tenia la familia que tanto deseo cuando niño y dios proteja al que intentara hacerles daño. Además los tíos de Sakumo, como el pequeño les llamaba, lo visitaban seguido. Iruka era una gran ayuda cuando Anko tenía misión y ellos dos debían cuidar solos al niño. Y Jiro iba a verlos cada que podía junto con su esposa e hija. Aunque la pequeña Akane parecía estar interesada un poco mas de lo necesario en Sakumo, lo cual le hacia mucha gracia.

En ese momento la puerta volvió a abrirse y Anko entro con un osito de felpa en la mano.

-Mira quien vino a verte.- Dijo sonriendo cuando camino para sentarse a su lado.

-Ryu kun!- Grito el Sakumo tomando el oso y abrazándolo con una sonrisa y Anko río cunado Kakashi frunció el ceño y movía los labios maldiciendo. Era bien sabido por ella que Kakashi le tenia cierta envidia al peluche, lo cual era estupido, pero tierno.

-Sakumo, ¿Qué te parece si dejas ese mald…ese oso…-Corrigió antes de tener que explicarle a su hijo una nueva palabra y rápidamente tomaba el juguete de las manitas del niño y lo aventaba hacia atrás. El pequeño abrió los ojos sorprendido y estiro los brazos como si pudiera tomarlo. Anko abrió la boca pero no dijo nada.- ….Y te quedas a dormir con tu mami y conmigo?

El niño parpadeo rápidamente saliendo de estado y comenzó a moverse imitando saltos sobre las piernas de Kakashi quien sonreía victorioso. Rápidamente se arrojo hacia el centro de la cama y se metió en las sabanas. Kakashi y Anko le siguieron acostándose con Sakumo en medio y el niño bostezo comenzando a cerrar los parpados.

-¿Pero y Ryu-kun?- Pregunto ya sin sentidos y Kakashi sonrío aunque el niño ya se había dormido. Se giro levemente y miro hacia el suelo donde el maldito oso estaba.

-¿Celoso?- Se burlo Anko riendo y Kakashi soltó un gruñido mientras se pegaba al cuerpo de su hijo en un gesto posesivo.- ¡Qué ridículo!- Susurro pero Kakashi se inclino y levanto sobre el codo para poder besarla sin aplastar a Sakumo. Tomo la mano de Anko que estaba sobre la de Sakumo y regreso a su lugar.

Y una nueva historia se cerro, entre besos, pesadillas, y osos desaparecidos misteriosamente.