Bella POV

Me desperté con el incesante sonido de la lluvia pegando contra una superficie de tela, sentía que estaba sobre algo no muy cómodo, pero más suave que la tierra.

No podía recordar mucho. Lo ultimo que supe es que me había ido a caminar después de que mis amigos se fueran a explorar un poco.

Tenía un fuerte dolor de cabeza, sentía que me estaban taladrando el cerebro con esas maquinas que utilizan para romper el pavimento. Y la lluvia no dejaba de sonar, sin embargo, no me mojaba, la verdad es que tampoco sentía frio alguno.

Intente abrir los ojos pero no me respondían. Era como si tuvieran voluntad propia y se negaran a abrirse. Levante la mano derecha para tallarlos un poco, pero apenas mi piel dejo la superficie donde reposaba mi brazo, un agudo dolor se inserto en mi hombro, aun peor que el de la cabeza, haciendo que soltara un grito gutural. Pero al menos funciono de algo, mis ojos se abrieron como platos en reacción al dolor, mi vista estaba borrosa, solo veía una gran mancha beige.

Parpadee un poco, tratando de enfocar la vista. Me quería sentar pero tenia miedo de que el dolor regresara a mi. Por fin mi vista se aclaro y pude ver bien en donde me encontraba. Era una tienda de acampar, entonces seguía en el bosque, y eso explicaba porque mi amada lluvia sonaba como si golpeará tela, y es que, efectivamente, estaba dando contra el techo de la tienda.

Aun así, no era ninguna de las tiendas que habíamos, bueno, que habían armado Emmett y Jasper. Esta era más pequeña, para una sola persona, y las de nosotros eran para dos, además de verdes y azules, no beige.

¿Quien me rapto?, mas bien, ¿que me paso?, el maldito dolor de cabeza no me dejaba recordar nada, excepto…

Un sonido me alejo de mis cavilaciones, justo en el momento que iba a recordar algo. Era la puerta de tela siendo apartada para permitirle el paso a un chico de pelo castaño, se me hacia familiar, pero no recordaba donde haberlo visto antes.

Y fue entonces cuando levanto la cabeza dejando descubiertos un par de ojos esmeralda, imposibles de sacar de mi mente.

- Edward…- solté casi inconsciente en un tono casi inaudible.

- por fin despertaste- dijo con una sonrisa de lado y sentándose enfrente de la puerta, cerrando esta con el cierre

-¿que… que hago aquí? - pregunte tratando de silenciar el dolor de mi cabeza – ¿que haces aquí?

-es mi tienda, vine a acampar…- respondió examinándome con la mirada. Diciendo las palabras como si fuera lo más obvio del mundo. – la pregunta seria, el ¿porque estabas caminando tu sola por bosques que no conoces?

En ese momento varias imágenes llegaron a mi mente, un rio, yo caminando, un dolor en el tobillo, y la voz de…

-un ángel- dije en silencio para mi misma

-¿un que?- rayos, me escucho

-no nada, es que- ahg! Mi cerebro se bloqueo – am, ¿como llegue aquí?

- solo digamos que estaba en el momento exacto cuando necesitaste ayuda.

-¿ayuda?- intente sentarme para poder verlo mejor, pero al intentar moverme, regreso el dolor a mi hombro. Haciéndome caer de improviso sobre la bolsa de dormir.

-cuidado- me ayudo a acomodarme mejor para que no me doliera tanto.- no debiste de haber caminado tu sola en la noche, al parecer te resbalaste con una roca que estaba mojada y te torciste el tobillo, estaba carca, pero no alcance a atraparte antes de que calleras, te golpeaste el lado derecho, y creo que también la cabeza.

-¿cuanto fue de eso?-

-No más de dos horas, en verdad fue un golpe feo.

-Alice, debe de estar preocupada- con la mano izquierda me palpe el bolsillo del pantalón, donde se supone debería de estar mi celular, sin embargo estaba vacio.

- fui a donde estaba su campamento, pero al parecer aun no llegaban, así que les deje una nota para que supieran donde estabas.

Genial, esto me iba a costar un buen interrogatorio con Alice.

-¿me puedes ayudar a sentarme?- se puso de pie y se movió a mi lado izquierdo, paso un brazo por mis hombros, vaya eso se sentía tan bien, y me levanto muy suave, ni siquiera sentí el dolor del hombro. Me sentó, pero el estaba muy cerca de mi, demasiado cerca, sus ojos centellaban con un brillo que solo había visto una ves, después del cine, fuera de la casa de jazz, el brillo de la duda.

Gire mi rostro cerrando los ojos, alejándome de el. Mi corazón latía desbocado, y mi respiración se estaba haciendo irregular Se levanto unos segundos después sentándose lo mas lejos de mi que le permitía la tienda. Yo estaba cohibida y hacia todo por rehuir su mirada, aunque la sentía intensa sobre mi, como en el centro comercial, aun que claro, ahora tenia la certeza de que SI me estaban mirando a mi.

-debería llevarte a un hospital, pero tenia miedo de moverte mucho, siendo que no despertabas- dijo rompiendo el silencio.

-esta bien, pero tienes una aspirina o algo para el dolor de cabeza, siento que me esta matando.

Se giro un poco hacia una maleta que estaba a su lado y saco una pequeña bolsita de tela, la cual supuse era un botiquín. Empezó a sacar una infinidad de medicinas y pomadas, parecía que tenía su propia farmacia ahí dentro.

- Parece que vienes muy preparado. – apunte mientras sacaba la cajita con aspirinas y me pasaba un par de las pastillas blancas.

- mi padre es doctor, y mi madre enfermera, así que me obligan a llevarlo por si pasa algo, y por lo visto, fue una buena idea esta vez.

Me paso una botella de agua y me pase las pastillas, rogando por que hicieran efecto rápido.

-te duele algo además de la cabeza?- pregunto mientras guardaba la farmacia de regreso a la bolsita.

- el hombro, pero solo cuando lo muevo.- dije, aun esquivando su mirada.

-déjame ver.- escuche como se movía por la pequeña tienda, hasta plantarse en mi lado izquierdo, se sentía el calor de su cuerpo y su lenta respiración. Empezó a tocar mi hombro, apretando un poco con el pulgar e índice, repitiendo un "te duele" cada vez que apretaba. Y yo solo asentía o negaba. Por miedo a que mi voz sonara entrecortada por la sensación de su tacto.

El sentir sus manos sobre mi cuerpo, aun que fuera sobre la blusa, era extraño, agradable si, pero extraño, era como si miles de pequeñas cargas eléctricas traspasaran por entre la tela hasta los puntos nerviosos de mi brazo, hasta mis dedos de la mano.

Cuando apretó cerca de la clavícula, regreso el punzante e incesante dolor, dejando escapar, de nuevo, un grito no muy agradable.

-parece que encontramos el punto del problema. Am… puedes, descubrirte el hombro?- pregunto con las voz nerviosa, y en ese preciso instante mi respiración y los latidos de mi corazón se pararon frenéticamente, y dirán, va si solo es el hombro, pero llevaba cuello de tortuga!, lo que seria tenerme que quitar la blusa para que pudiera examinarme. Por que algo tenía que haber aprendido de sus padres, ¿no?, sentía mi cara arder, del solo pensamiento de estar en una tienda, con Edward, un chico del que apenas se algo, y yo sin playera, completamente solos. Por favor, ¿esto no podía ser más embarazoso?

Tome un fuerte suspiro y mire hacia Edward,

-¿te podrías voltear?- pregunte sintiendo como mi cara aumentaba de tonalidad a cada segundo, me miro un momento sin entender el porque hasta que sus ojos se abrieron y también se sonrojo un poco, se veía adorable, pero aun así no quitaba ese aire de confianza que le daba a su forma de ser algo irresistible. Trate de quitarme esos de pensamientos sobre Edward, era incorrecto, apenas y lo conocía, no podía dejarme llevar por cosas que seguramente no podían pasar, tome un extremo inferior de mi blusa con cuidado de no mover mucho el hombro lastimado, tarde unos minutos, tomando en cuenta que solo estaba utilizando un brazo y no tenia que mover el otro. Una vez que la blusa estuvo fuera de mi cuerpo la puse por sobre mi, evitando así que se viera algo que no fuera mi hombro ni espalda.

Me aclare la garganta, temiendo utilizar mi voz por el tono de vergüenza que seguramente habría tenido, giro lentamente hacia mi, su cara aun conservaba un rastro de rubor, vaya no había sido mi imaginación se acerco un poco hacia mi, y se enfoco en la parte de mi clavícula, donde había encontrado el punto de dolor, se movía con una naturaleza inigualable, no se veía nervioso, o inseguro, a diferencia de mi claro, que estaba templando por dentro, con la cara mas roja que un semáforo, y mi corazón latía mas rápido de lo que jamás me había pasado, su cercanía me deslumbraba, su aroma me nublaba la mente, no era un perfume o alguna colonia, no, ese olor era demasiado maravilloso como para que fuera producto de alguna compañía, o de la mano del hombre.

Aparte la mirada al lado contrario del que se encontraba, no podía pensar con claridad, aun que en estos momentos no me interesaba para nada el pensar, solo podía sentir sus dedos sobre mi hombro, movía un poco mi brazo y esperaba a mi reacción, si alguna vez sentí dolor no me di cuenta, estaba demasiado inconsciente para darme cuenta de algo que no fuera, nada importaba mas que el, era un pensamiento absurdo teniendo en cuenta que esta era la tercera vez que lo veía, y la primera en que hablaba realmente algo mas que un vago saludo y despedida; pero había lago en el, algo que me cautivaba, y esos ojos, ver en ellos me regresaba la calma, sentía que podía ver dentro de si, y tan solo con un corto vistazo, saber exactamente lo que pensaba y sentía.

Edward seguía trabajando en mi hombro, por el rabillo del ojo pude percibir las diferentes emociones que pasaban por su cara, preocupación, concentración, y , por alguna razón, una sonrisa torcida bailaba por su rostro, lo hacia parecer mas angelical, casi una deidad prohibida, demasiado hermosa para tenerla entre los ruines mortales.

Se estiro un poco tras de si para alcanzar la bolsa en que traía la mini farmacia y saco un frasquito de pomada y una venda, abrió el bote y tomo un poco entre dos dedos y lo unto suavemente por el área que estaba lastimada, masajeo levemente, era una sensación magnifica, las descargas eléctricas aun se expandían por mi cuerpo y deseaba que nunca cesaran; después tomo la venta y la desenrollo por sobre mi hombro, bajo por mi brazo y paso por mi clavícula, haciendo así un poco de presión, dolía un poco, pero sabia que era así mejor, tenia la suficiente experiencia en los accidentes como para saber que los vendajes siempre iban apretados y que seria mejor que así se quedaran por un rato.

- ¿Cuál es el veredicto?- pregunte una vez que el se había alejado de mi y mi voz había regresado a la suficiente normalidad como para hacer una frase coherente sin avergonzarme.

- al parecer no tienes fractura, lo cual es bueno o ya estaríamos de camino al hospital- rio, quizás por una broma para si mismo- pero si tienes una pequeña torcedura, y un buen golpe, no debe durar mas de una semana, por el momento el vendaje será suficiente, pero seria mejor que te checara un doctor cuando regresemos a la ciudad, estoy seguro que Carlisle estará ms que encantado.- respondió guardando todas las cosas, de nuevo.

-¿Carlisle?- pregunte, no recordaba haber escuchado antes alguna mención de su nombre.

-oh mi padre, no estoy muy acostumbrado a llamarle padreo papa cuando no están presentes, creo que prefiero su nombre.

- te comprendo- respondí recordando que a mis propios padres les decía por sus nombres a sus espaldas, - ¿Qué estas haciendo aquí?

-gracias por correrme, te acabo de salvar la vida ¿y es así como me agradeces?- dijo haciéndose el ofendido, me arrepentí instantáneamente por el doble sentido que tenia la pregunta.

-no me refería a eso- me corregí con el rostro rojo- mas bien a que se me hace extraño encontrarte tan cerca de mi en el momento oportuno, parecería que me estuvieras siguiendo o algo así- claro Bella, como si alguien como el te pudiera estar siguiendo, a TI. Me reproche a mi misma por el puro pensamiento, eso era algo imposible y estúpido, simplemente tubo que haber sido mera coincidencia.

El rostro de Edward se tenso. No entendía el por que.

-am, er, yo – ¿estaba nervioso? Yo era la que me acababa de poner en vergüenza y ¿el estaba nervioso?, el era un héroe, yo solo una chica con una pésima suerte y un terrible equilibrio.

Se paso una mano por el de por si alborotado cabello cobrizo, exhale fuertemente, y abrió la boca para contestar, peo ninguna palabra logro a Salir de su boca, ya que en ese momento el cierre de la casa de campaña se abrió y se asomo la risueña pero preocupada carita de Alice, enfundada en un grueso impermeable, y aun así, se vea fantástica en el, pero claro era Alice, nada se le podría ver mal a una diosa de la moda como lo era ella.

-¿interrumpo algo?- pregunto con la mas inocente de las caras, pero sus ojos reflejaban que ya sabia exactamente la respuesta, pareciera casi que lo había hecho a propósito.

-no Alice, para nada.- contesto Edward, con un tono de alivio en su voz, mezclado con ese sensual acento ingles del que me estaba haciendo adicta escuchar.

-será mejor que regresemos, si no eres capas de estar estable cuando estas en tus cinco sentidos, mucho menos así, me gustaría que pudieras regresar a Seattle en una solo pieza, gracias. – dijo con una pequeña sonrisa acercándose a mi para ayudarme a ponerme de pie, Edward se acomodo del lado de mi hombro lastimado y Alice del contrario. Al momento de pararme un agudo dolor se intensifico en mi tobillo, claro como lo pude haber olvidado, lance un aullido de dolor y me volvieron a dejar en el piso de la tienda.

-¿que sucede? – preguntó Edward un tono mas alto de lo normal, poniéndose de rodillas a mi lado.

-mi tobillo… -dije incapaz de terminar la oración por el dolor, se giro hacia mis pies y subió el pantalón.

-dios, esta hinchado, debemos llevarte al hospital – dijo en un tono calmado, pero autoritario.

Pocos segundos después Edward apareció para llevarme cargando hasta su volvo y después dirigirnos al hospital, Alice iba con nosotros, los demás nos alcanzarían ams tarde, primero debían de levantar el campamento.

Llegando al hospital Edward fue directamente a la ventanilla para pedir turno. Era tarde, así que no había mucha gente.

Cinco minutos después estaba sentada en una silla de ruedas, camino al área de radiografías, una vez tomadas me pasaron aun cuarto y me dijeron que pronto llegaría el doctor. Alice estaba mi lado, y a Edward lo había perdido de vista desde que me sacaron las radiografías.

Al pequeño cuarto de hospital entro un hombre, que si no fuera por la bata de medico, el estetoscopio y el hecho de que trajera las radiografías en la mano, fácilmente habría pasado como un actor de cine, uno demasiado guapo, por cierto.

-buenas noches, soy el doctor Carlisle Cullen, y tu debes de ser Bella – se presento, Cullen, el padre de Edward. – vamos que tal esta ese tobillo.

Puso las hojas ennegrecidas en la pantalla especial y las examino solo un momento. Preferí no verlo a la cara, muchas veces sabes que tan grave es el asunto con solo ver la cara de los doctores.

Muy bien- dijo apagando la pantalla y volteándose hacia mi- no es nada muy grave, es solo una pequeña fractura en uno de los huesos del tobillo, sobrevivirás, pero debes de utilizar un yeso por lo menos dos semanas.

Genial, simplemente genial, la mitad de mi estancia en Londres ¡será amarrada aun yeso!

Después de que me enyesaran , me revisaran el hombro y llenara unos papeles del hospital, vi como Emmett Rose y Jasper entraban a la sala de espera, les sonreí al verlos, para después salir de la barra que me cubría, caminando con muletas.

- ¡Jasper paga!, me debes cincuenta dólares! –grito Emmett riendo a carcajadas lo fulmine con la mirada aun paso muy lento, hacia el. Y le propine un, para mi, fuerte golpe en el brazo, con el que no estaba lastimado. Obviamente sin causarle ningún daño, el único efecto es que rio aun mas fuerte.

Nos dirigimos ala casa, no volví a ver a Edward durante ese tiempo. Mágicamente desaparecía de mi vista, como si no fuera suficiente saber que estaba fuera de mi alcance.

-lamento haberles arruinado el viaje. Dije a los chicos una vez estuvimos en el segundo piso, con la ayuda de Emmett por supuesto, justo antes de entrar a mi habitación.

-no te preocupes pequeña, es mas divertido verte andar por hay con unas muletas, aunque sea algo que se vea muy seguido, que estarse congelando el trasero haya afuera- dijo Emmett.

-además, abra mas oportunidades para acampar, no te preocupes,- me aseguro Rosalie antes de darme un beso en la frente.

Nos despedimos y cada quien se fue a su habitación. Una vez cambiada y lista para dormir, tome la mochila que había llevado al campamento para buscar mi celular, por alguna razón no lo encontraba por ninguna parte.

Apenas abrí el cierre, cayo un papel prolijamente doblado y con mi nombre escrito sobre el. La letra era hecha a mano, pero aun así era pulcra y perfecta.

Me agache para recogerlo, una vez en mis manos lo sostuve frente a mi, con miedo a abrirlo, respire hondo y desdoble la hoja.

Hei!!!, si se que la mayoría de ustedes ha de estar harta de mis disculpas, que siempre es lo mismo i shalalalalala, créanme que no lo hago por maquiavélica ni nada por el estilo, pero no soy exactamente la mejor escritora del mundo y tardo para poner mis ideas sobre papel, bueno en este caso en Word, he notado que cuando escribo estoy de vacaciones, sin tensiones y presión, así que por eso me tardo, tengo que tener la mente completamente despejada :D haha, hum debo de dejar de ir a la escuela :P, haha nooooooooooo, hum bien, pues es un capitulo mas, creo que ya se exactamente como hare el siguiente así que para antes de que terminen las vacaciones lo publicare,

Mientras tango gracias a : (que ya tengo sin saber de ti u.u Y YA SALIO CARLISLE!!), pilikali, .swan. , mitzukii, pandora Cullen, FrogizZ94, miintrindade, ale-cullen4, Su broderik (te adoroo niniaa!!!, algún día te vere :B), soluna 15, lucero 08.

Por dejarme reviews a lo largo de los capis :D, y también a las que tienen en alert y favorites, muchas graciasss!!

Hasta la próxima n.n

a|e mºnrea|