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Pastelillos de Cumpleaños

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Hermione se estiró con un bostezo y ojeó su reloj mientras lo hacía. Cinco cuarenta y dos. Pronto la señora Weasley estaría sirviendo la cena. Por más que ella amaba las comidas en la Madriguera, se negaba a soltar su nuevo libro: un regalo de cumpleaños de Harry y Ginny. Evidentemente, al ser una pareja tenían permitido hacer todo juntos, incluso dar obsequios. Claro que a Hermione esto no le impostaba demasiado; no necesitaba ningún regalo en realidad. De hecho, no le habría importado si toda la casa hubiese olvidado su cumpleaños número diecinueve. Además, el único que había ignorado ese dato durante todo el día era el único que ella deseaba que lo recordara.

Cierto Ronald Weasley había estado en la cama hasta las once de la mañana. Hermione lo vió una vez en el día cuando él estaba abajo comiendo. Le sonrió, le dijo buenos días y sólo obtuvo como respuesta un gruñido. Hermione arrugó la frente y salió del cuarto después de ello. Él se había olvidado. Ni siquiera sabía porqué esperaba que él lo recordara. Se trataba de Ron, después de todo. Sin embargo, ella creyó que talvez, sólo talvez, dado todo lo que había pasado entre ellos desde hacía unos meses… pero no. ¿Por qué lo haría? Hermione suspiró al alcanzar su habitación y luego buscó el regalo de Harry y Ginny. Quizá un buen libro la haría olvidar al idiota que tenía su corazón en las manos.

No lo hizo, obviamente. Se pasó casi seis horas leyendo en su habitación para darse cuenta de que su mente se dispersaba con más frecuencia de la que cambiaba de página. Estúpido chico. Deseaba poder odiarlo, pero sabía que eso jamás sería posible. Él le dio demasiadas esperanzas, pero no suficientes razones como para hacerla realmente feliz. Lo de Voldemort fue demasiado fácil, pero Ron terminaría siendo su muerte.

Finalmente, luego de seis horas de meditación y quejas internas, Hermione llegó a la conclusión de que no tenía más tiempo para perder con Ron Weasley. Tenía diecinueve años ahora, y eso significaba que ya era demasiado grande para tontos enamoramientos. Claro que, en el fondo, sabía que la resolución duraría sólo hasta que volviera a verlo sonreír. Sin embargo, por el momento estaba complacida, por lo que decidió bajar las escaleras para cenar.

Mientras daba sus últimos pasos, aspiró el ambiente profundamente tratando de averiguar qué era lo que la señora Weasley había preparado para cenar. Cosa extraña, olía a alguna clase de pastel. Hermione suspiró exasperada. Al menos así el extraordinario idiota se daría cuenta de qué día era. Entró a la cocina e inmediatamente se detuvo. Una especie de manteca y dulce se esparcía por toda la habitación. Era un completo desastre. Una gran cantidad de utensilios de cocina de todo tipo estaba tirada sobre la mesada. Había una sola persona en la habitación, un alto y pelirrojo muchacho. Estaba de espaldas a Hermione.

―¿Ron? ―preguntó incrédula.

Él apenas se dio vuelta.

―Un segundo, Hermione, ¡ya casi termino!

Ron le sonrió y, tal como había previsto, la resolución a la que había llegado apenas hacía cinco minutos se desvaneció. Ella esperó pacientemente apenas preocupada en qué era lo que él casi terminaba. Un momento después, Ron se dio media vuelta. Esta vez, estaba sosteniendo un plato y lucía bastante complacido consigo mismo.

―¡Feliz cumpleaños! ¡Te preparé pastelillos! ―proclamó él, sonriendo orgullosamente mientras lo hacía.

Hermione no puedo evitarlo; una especie de enorme sonrisa se deslizó por su rostro al tomar la bandeja. Habían ocho magdalenas, cada una llevando una letra diferente con glaseado: H-E-R-M-I-O-N-E. Juraría que su corazón se derritió justo en ese preciso instante.

―Gracias, Ron. Me encantan... ―dijo cálidamente, aunque intentando no demostrar demasiado cuanto significaba para ella en realidad.

―¿En serio? No estaba seguro… Quiero decir, nunca había intentado cocinar antes, al menos no a la forma muggle, pero ya que es tu día quería darte algo y aunque sé que no comes muchos dulces no creí que quisieras brócoli para tu cumpleaños, así que…

Durante el discurso, Hermione dejó el plato con pastelillos sobre la mesada y prosiguió a abrazar a Ron fuertemente cuando más o menos iba por la mitad, apoyando su rostro contra su pecho. Ron aprovechó el momento y dejó de divagar para aferrar sus brazos a su alrededor.

―Gracias… de verdad ―murmuró ella.

Hermione se alejó de él, se paró en puntitas de pié y luego lo besó en la mejilla. Él sonrió otra vez.

―¿Me pasé más de tres horas trabajando en esos pastelillos y eso es todo lo que obtengo a cambio? ―preguntó él traviesamente.

―¿Estuviste tres ho…?

Esta vez, él la calló al besarla débilmente en los labios, y ella inmediatamente se olvidó de cuánto tiempo le llevó a él preparar ocho magdalenas. Ya se habían besado un par de veces antes, pero ésta fue la primera vez que él dio el primer paso.

Hermione, por supuesto, sabía perfectamente ese hecho. Enredó sus brazos a su alrededor otra vez, ahora cerca del cuello. No tenía intenciones de alejarse esta vez... Todo estaba muy bien.


N/a: ¡Terminamos! Al fin terminé una de las traducciones que más tiempo me llevó (no por lo extensa, más que nada por dejarla de lado para traducir y escribir otras cosas :-P) ¡Pero ya terminé! Bueno, quería agradecerle a todos los que leyeron esta historia junto conmigo, a todos los que me dejaron un review en cada capítulo, a aquellos que lo hacían cuando podían, y a aquellos que no son de los que dejan review pero que igual leyeron este conjuntito de drabbles de ron&hermione :-))) Estoy muy contenta, de verdad, porque esta fue la primer historia que me decidi a traducir y por eso le tengo un cariño especial, además de porque me hizo conocer a mucha gente especial para mí... Gracias a todos, realmente :-)) Espero encontrarlos en alguna otra traducción u original... ¡Nos vemos prontito! Mel

Alejandra: Hola Ale!! Siempre me alegra recibir un review de gente que generalmente no lo hace, aunque justo este sea el último capítulo que pueda contestarte :-)) Me encantaríaresponderte de una forma diferente pero bueno, no me dejaste ninguna otra forma más para agradecer que te hayas tomado el tiempo para escribirme. Y no te preocupes que voy a terminar El Precio del Amor. Es más, ya estoy traduciendo el capi 44 (por tercera vez...) Y gracias por las felicitaciones :-))) Besitos