Hola a todos jaja, estoy aquí una vez más con estas ideas locas rondando en mi cabeza, ya que la inspiración se cortó un poco

Hola a todos jaja, estoy aquí una vez más con estas ideas locas rondando en mi cabeza, ya que la inspiración se cortó un poco con la salida de Breaking Dawn y la cantidad insoportable de spoilers que hay en la red, en fin, logré salir del estupor para hacer algo completamente distinto a lo que venía haciendo (Rompiendo el Amanecer, para mayores referencias), así que… je he vuelto renovada con una nueva idea, debo decir loca, muy loca, jaja (como yo XD), bueno en fin espero lo disfruten, recuerden que yo lo hago al escribir y más al compartirlo. Por ello aclaro: TODOS LOS PERSONAJES SON PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER, SUMINT ENTRETEINMENT Y ALFAGUARA JUVENIL. LAS IDEAS SON MIAS Y LOS PERSONAJES EN ESTA OCASIÓN… SON TODOS HUMANOS.

Algunas personas ríen, otras lloran.

Algunas personas viven, otras mueren.

Algunas personas corren directo al fuego,

Otras ocultan sus más desesperados deseos.

Pero nosotros nos amamos.

Si no me lo crees, solo ve en mis ojos,

Porque el corazón nunca miente.

El Corazón Nunca Miente. McFly.

Prefacio.

Si alguien me pudiera decir que estaba muerta, lo creería. Realmente lo creería, porque nunca antes podría haberme sentido así.

Maldije por lo bajo, haber creído en toda esa estupidez que rayaba en lo absurdo de las novelas rosas que solía leer hasta el día de hoy, había sido mi máxima perdición, por no mencionar el hecho de que un par de ojos esmeraldas, podían robarme hasta el alma y destrozar mi corazón de la forma en la que hoy había sido destrozado.

Una lágrima rodó por mi mejilla.

Forks.

Habían pasado cerca de diez años ya. Hacía diez años atrás que me había mudado con mi madre a Phoenix. Mis padres se habían divorciado, yo tenía 8 años cuando sucedió, fue una pelea muy dura y un momento muy difícil y doloroso, ya que meses después Renée, mi mamá, quería regresar al lugar de su infancia, donde mis abuelos nos acogieron con gusto. Yo había aceptado la decisión valientemente, ya que esto significaba separarme de mi clan de amigos, a los que yo quería como hermanos y a los que prometí seguir escribiendo, pero la distancia gano el terreno y con los años las cartas se tornaron escasas, por no decir nulas. Con la única con la que me mantuve en contacto hasta hacía por lo menos cuatro años atrás había sido con mi amiga Ángela, pero al igual que el resto, la distancia hizo estragos.

Ahora después de diez años en el exilio me veía obligada a regresar, puesto que mi madre se había vuelto a casar, con un hombre encantador, pero con muchas desventajas, era un poco más joven que mamá y jugaba en las ligas menores de béisbol por lo que tenía que viajar constantemente y mamá no podía acompañarlo porque yo estaba ahí y debía cuidarme. Por ello tomé la decisión más importante de mis diecisiete casi dieciocho años: regresar a la horrorosa y húmeda Forks.

-Te voy a extrañar- me repitió mamá en cuanto me dejó en el aeropuerto.

-Y yo a ti- no pude mentir, contenía lo mejor que podía mis lágrimas, debía ser fuerte- pero quiero volver- esto último lo dije para infundarme el valor suficiente para seguir a delante.

-Te quiero- mamá me abrazó.

-Te escribiré en cuanto llegue- le prometí.

-Pasajeros con destino a Washington favor de abordar el avión…

-Es hora- dije suspirando.

Caminé rumbo a la fila de mi vuelo. Sentía como cada paso que daba era pesado, como sí mis pies quisieran quedarse, pero debía ser fuerte y seguir. Pronto me encontré cara a cara con los sobrecargos que pidieron amablemente todos mis documentos y en un abrir y cerrar de ojos me encontré en un cómodo asiento de avión mirando a través de la ventanilla el cambio del paisaje, que pronto sería aterradoramente verde.

-¡Bella!- me saludó mi padre eufórico al verme en el aeropuerto.

-Hola papá- Charlie no había cambiado en nada a lo que le recordaba, la +ultima vez que le había visto fue para mis quince años.

-Es bueno verte de nuevo- sonrió.

Me guió rumbo a su coche patrulla, ya que él era el jefe de policía de la pequeña Forks, era un hombre al cual le guardaban absoluto respeto y al cual la mayoría quería, recuerdo muy vagamente los cotilleos de la gente cuando mis padres se separaron. El viaje de camino a casa fue de lo más tranquilo, papá no era de esas personas que hablan hasta por los codos, como lo hacía mamá, cosa que era ventajosa, pues agradecía infinitamente que no me preguntara acerca de lo que motivó a mi extraña mente a regresar a este horrible lugar después de tantos años.

-Ya te inscribí en el Instituto- me informó.

-Papá- suspiré- hablando de eso…- no sabía por donde empezar, cuando tuve mi idea de volver, estuve ahorrando para comprarme un vehículo para no pasar un oso con el auto de Charlie, pero no sabía como decirlo sin ofenderle- yo… voy a necesitar un…- las palabras se me atragantaban- auto- al fin pude decir.

-Bella…

-¡Yo he ahorrado, lo juro!- le interrumpí, Charlie empezó a reír, lo cual me resultó confuso- ¿cuál es el chiste?

-Que si me hubieras dejado terminar de hablar- me miró serio- te podrías haber enterado que ese ya no es problema.

-¿Por qué?

-¿Recuerdas a Bill Black?- me preguntó.

-Vagamente- mentí, la verdad no recordaba mucho de Forks, solo lo esencial como Angela y la basta vegetación verde, que podía ser asfixiante.

-Bien, pues el pobre ha tenido un accidente y pues… nos ha regalado su auto en cuanto supo que volvías…

-Pero…

-Lo sé, yo también objeté, pero la gente aquí te recuerda con cariño, así que tómalo como un regalo de bienvenida de parte de mi familia, porque así los considero a él y a sus hijos, que estarán gustosos de volverte a ver- me informó.

-De acuerdo.

-Es un trasto muy lindo- añadió, yo lo miré con terror, esa palabra solo podía aplicarse si el auto era una carcacha.

-¿Qué auto es?- pregunté tratando de disimular el pánico en mi voz.

-Un Chevy- respondió- que anda de lujo por cierto, a pesar de ser de los sesentas…

¡De los sesentas!, eso si que era mucho, seguramente era el auto más viejo de la ciudad, el mas horroroso y… ¿es ese rojo que esta aparcado delante de la casa de Charlie?

-Bienvenida a casa- me sonrió Charlie- ahí esta el trasto- me confirmó.

-Excelente- sonreí, era el auto más chistoso y resistente que había visto en toda mi vida.

-¿En verdad te gusta?

-Si papá, gracias- le sonreí.

Ambos bajamos del auto mis pertenencias, las cuales pronto subí a mi antigua habitación, que para mi sorpresa seguía igual que siempre, con las paredes azules, las cortinas un poco amarillentas y la mecedora de madera donde mi madre solía sentarse por las noches a contarme historias de duendes y princesas rescatadas por apuestos caballeros. Lo único que cambió fue el escritorio con una computadora, lo demás seguía igual.

Charlie pronto me dejo sola para que ordenara mis cosas, agradecí mentalmente por ello, necesitaba el espacio para asimilar lo que estaba haciendo a pesar de que era una decisión irrevocable, una sensación de vacío se iba apoderando lentamente de mi cuerpo, no pude retener las lágrimas que comenzaron a salir de mis ojos, simplemente no podía, el cielo afuera era gris, tal y como yo me sentí por dentro. Odié el paisaje verde que se alzaba a mis ojos, odié el momento en el que mi mamá y Phil quisieron estar juntos, pero eso ya era cosa del pasado, debía ser fuerte, debía afrontarlo y seguir adelante con este plan mío, debía crecer y eso iba a hacer.

No supe cuanto tiempo me tomó dormirme esa noche, las pesadillas pronto me persiguieron y fue muy difícil volver a conciliar el sueño después de una tercera en donde un grupo de vampiros con ojos rojos me perseguían a mi y a otras dos personas, un hombre y una mujer de los cuales solo pude distinguir que el chico era alto y fuerte, de pelo rubio y la chica un poco más baja que yo con el pelo castaño corto y saltando en todas direcciones, el sueño terminó en cuanto un tercer chico hizo acto de presencia.

Eran las casi las ocho de la mañana cuando decidí bajar a desayunar, ya lista para empezar mi tortuosa semana en el Instituto de Forks, decidí ponerme ropa que hiciera que pasara desapercibida, no quería llamar la atención y menos en este pequeño lugar donde seguramente ya se hablaba del regreso de la hija del jefe Swan, quien por cierto ya se había ido a la comisaría, como cada mañana cuando era niña.

La luz del día hizo que me percatara de la casa con más detenimiento, esta seguía igual, como si no hubiesen pasado los diez años, todo estaba en el mismo lugar, un par de fotos mías de cuando era chica reposaban sobre la chimenea y uno que otro mueble de la sala, me prometí mentalmente obligar a mi padre a sacarlas de ese lugar, yo nunca he sido fotogénica y esas fotos… ¡Puaj! Solo debía asegurarme de quitarlas, lo que me llamó la atención fue la foto de la boda de mis padres, seguía en su mismo lugar, Charlie había pulido el marco de plata, pues no había rastro de polvo en él. Sentí un nudo en el estómago, sabia lo difícil que había sido para él la ida de mamá, por más que quiso dialogar con ella, mi madre no dio el brazo a torcer, pues ella realmente ya no amaba a Charlie, seguramente por eso tengo aún la idea de que el amor nunca es eterno, y daba gracias a Dios que aún no había caído en esa tortuosa red sentimental, nunca en mi corta y joven vida había tenido novio, nunca había sido besada y… bueno nada de nada, y tampoco me importaba, todas mis amigas de Phoenix tenían novio y mamá siempre se preguntaba el por qué su "hermosa" hija no tenía, la respuesta era sencilla, nunca llamé la atención y digamos que siempre me perseguían los feos o tal vez el que pensaba que pudiese gustarme resultaba ser gay, así que… de amor no hablemos, porque Cupido de mi ni se ha acordado y tampoco me interesaba.

Tomé rápido la leche y salí con mi mochila, que como siempre iba cargada hasta la coronilla, al encender el auto el rugido del motor me asustó por lo que luego me empecé a reír solita de mí misma. El auto o el "trasto" como había empezado a llamarle, era… bueno era mío, jaja me sentía bien con él, era una suerte que aún arrancara, que andara y que incluso se viera más fuerte que todos los autos ya aparcados en el estacionamiento del Instituto, aunque ninguno era lujoso como los autos de mis compañeros de Phoenix, mi trasto parecía ser uno de los más viejitos. Nadie volteó a verme en cuanto llegué, por lo que agradecí a los cielos. Al bajar me di cuenta de que el único auto que parecía lo bastante lujoso del lugar y desentonaba con el resto era un Volvo C30 plateado, seguramente sería de uno de los hijos de los más ricos de Forks, eso no cabía duda, me pregunté quién sería, porque yo aún recordaba un poco del lugar… Me encaminé a la dirección, debía presentarme para que me dieran los horarios y el mapa del lugar, porque esta escuela pese a ser chica en comparación a la de Phoenix tenía asignado en cada edificio distintas aulas para las materias.

-Buenos días- saludé a la recepcionista, que me miró por encima de los papeles con una sonrisa de oreja a oreja.

-Buenos días, corazón- me miró de arriba a bajo, por lo que un leve rubor apareció en mis mejillas, que tendían a ponerse así cuando me sentía incómoda- tu debes ser Isabella Marie Swan…

-Bella- respondí- Bella Swan.

Nunca me gusto mi nombre, menos completo, sonaba melodramático, como el de las telenovelas que veía mi madre por las tardes.

-Si, claro- suspiró, mientras tomaba unos papeles de su escritorio- este es tu horario- me entregó una hoja oficial- y por detrás esta el mapa, los almuerzos son a las doce en la cafetería y en el edificio trece se encuentra el gimnasio con los cambiadores, el uniforme de deportes llegará mañana, para que le informes al Profesor por qué aun no llevas el uniforme completo.

-De acuerdo- suspiré mirando atentamente a mi horario- gracias.

Salí de la dirección con un nudo en el estómago, hoy empezaba mi tortura en Forks… ¿Volvería a ver a mis antiguos amigos? ¿Les recordaría? ¿Me recordarían? Mil y un preguntas se alborotaban en mi mente mientras me dirigía al edificio número tres, donde tendría mi primera clase del día: Literatura, que por cierto era mi materia favorita, por lo menos mi día iniciaba bien. Mientras caminaba podía sentir las miradas de algunos alumnos que acababan de llegar, pese a que me hubiera vestido lo menos llamativa posible, una cara nueva siempre se distingue, eso ya lo tenía en claro desde hacía bastante tiempo.

-¿Isabella Swan?- preguntó una voz emocionada detrás de mí.

Me giré para ver de quién se trataba, una chica de pelo negro lacio, alta me sonreía, su cara me era familiar.

-¿Angela?- pregunté, tratando que realmente fuera ella.

La chica se abalanzó a abrazarme, si, esta era Angela Webber, una de mis amigas de la infancia, con la que había compartido muchas cosas, algunas buenas y otras malas, una sensación de alegría me llenó en cuanto sentí su abrazo.

-¡Bella!- decía sin soltarme- ¡Te extrañé tanto amiga!

-Y yo a ti- dije con el aire que pude, pues me estaba asfixiando.

-Lo siento- rió, sus ojos estaban llorosos de la emoción, no me percaté de que los míos estaba igual hasta que sentí una lágrima rodar por mi mejilla- ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

-Diez años- le respondí.

-Es increíble- rió – has cambiado mucho.

-Nada que ver- reí.

-En serio, estas muy distinta…

-Tu también- le señalé, antes Angela usaba lentes, ahora usaba de contacto y no usaba aparatos en los dientes.

-¡Oh!- rió- Esto se lo debo a Alice…

-¿Alice?

-Cullen…- me miró fijamente- ¿No te acuerdas de ellos?

Cullen…, intenté recordar, pero mi mente había bloqueado todo recuerdo de Forks, solo Angela con la que me había mantenido en contacto hasta hace poco era lo único que mi mente sin recuerdos recordaba.

-No, realmente no…- Angela hizo una mueca.

-Bien- suspiró- ¿qué clase tienes ahora?

-Literatura- respondí, haciendo caso omiso a las miradas sobre nosotras.

-¡Excelente!- dijo- yo también, ven es por aquí…

Y así me encaminé con mi amiga a mi primera clase del día, algo me decía que iba a ser un día lleno de sorpresas…

Espero hallan disfrutado este capítulo, lo que sigue, se va a poner bueno, prometo actualizar pronto, y trataré de no defraudar a los que siguen Rompiendo el Amanecer (mi otro fic), porque espero conseguir inspiración a través de este. También me preguntaba si quisieran un EPOV, sólo para saber XD.

Bien, yo acostumbro a preguntar así que…

¿Logrará Bella recordar a los Cullen? ¿Qué parte importante de su pasado forman esta familia, como para que los halla olvidado tan pronto?

Bien esto y mucho más en el siguiente capítulo de DOS CORAZÓNES, UN DESTINO.

XOXOX

Aye 436

PD. No olviden los REVIWS!!