As de Corazones

Capítulo 19. Epílogo:As de Corazones


Porque estar contigo es como un juego de azar,

Soy el As de Corazones que va a ganar,

No tendrás una salida para escapar

Y esta noche tú te vas a entregar…


Bella POV

¡Mierda!

Sabía que mi chillido podría haberse oído en cualquier parte de la casa, pero en ese momento no me importó. Dejé caer la cabeza hacia atrás y me permití disfrutar de la maravillosa sensación que se apoderaba de mi cuerpo. Me estremecí y finalmente llegué al punto máximo de mi placer.

Edward cayó a mi lado en la cama, sonriendo. Dios mío, este hombre es mi perdición…

-¡Salgan de una maldita vez!- gritó Emmett, con su voz cargada de cierta ira.

-Cállate, Emmett.- maldijo Edward desde su lugar. Oculté mi rostro en su pecho, tratando de fingir que nuestros cuatro molestos amigos no estaban en la sala esperando por nosotros. –Idiota.- siseó por lo bajo y no pude evitar reírme.

-¡Isabella!- chilló Alice, pateando la puerta dos veces. -¡No me hagas entrar por ti!-

-¡Eso quisieras!- grité yo, entre risas. No debí hacerlo, antes que me diera cuenta mi pequeña amiga estaba abriendo la puerta con una gran sonrisa. –Tu.- la acusé. –Eres una pequeña perra.- Rosalie y ella se echaron a reír. Bufé y salí de la cama, totalmente desnuda. Jasper y Emmett gimieron, antes de darse la vuelta y alejarse de nosotros.

Tomé la bata más cercana y me la pasé por los hombros, empujando a Rose y Ali fuera de la alcoba. Cerré la puerta con fuerza y puse el seguro de nuevo. Ese pequeño demonio plano, pensé en mis adentros. Miré a Edward con una ceja alzada y él se rió disimuladamente.

-Trae tu trasero aquí. Cullen.- pude notar en sus ojos un dejo de picardía. Se levantó de la cama con deliberada lentitud, ofreciéndome una estupenda vista de su espectacular cuerpo desnudo. –Será mejor que nos vistamos.-

-Como quieras, Bebé.- Demonios… Me abalancé sobre sus labios y ambos nos precipitamos con violencia hacia el suelo. Me acomodé entre sus piernas y él gimió, momento que aproveché para introducir mi lengua en su boca. Demonios, repetí internamente cuando sus dedos se deslizaron por mi vientre. Nos separamos jadeando y totalmente sonrojados.

-¿Una ducha?- pregunté sensualmente, mirándolo a través de mis pestañas. Su sonrisa torcida apareció y sus ojos verdes resplandecieron un momento, antes de comenzar a oscurecerse por el deseo.

-Ya lo creo.- susurró en mi oído, mordisqueando el lóbulo de mi oreja. Me puse de pie de un salto y él me imitó, mirándome con diversión. –Ven aquí, Bella.- deslizó sus brazos bajo mis piernas y me aferré a su cuerpo con desesperación.

Estaba destinada a irme al infierno…

Emmett POV

Me tiré sobre el sillón y miré a Jasper desde mi lugar. Sus ojos se clavaron en los míos y ambos soltamos una carcajada. Me lanzó una cerveza y la atrapé con una mano, para luego destaparla y darle un gran sorbo.

-Cien dólares a que Bella se avergüenza.- sugirió él, moviendo las cejas sugestivamente.

-No lo hará, hermano.- le rezongué. –Llevan más de dos años juntos…-

-Marica.- siseó Jasper, antes de darle un largo trago a su cerveza.

-Acepto.- chocamos los cinco, mirándonos con recelo. -Y sobre lo que dijiste… Puedes preguntarle a tu hermana…-

-Vete al diablo.- respondió él. Mierda, Jasper se toma las cosas bastante enserio…

Rosalie y Alice siguieron moviéndose por la cocina, preparando algunos bocadillos. Media hora más tarde aparecieron los llamados anfitriones. Bella nos miró con las mejillas enrojecidas y Edward con cierta frustración.

-Gané.- susurró Jasper.

-Aún no, amigo. Aún no.- me giré hacia Bella y levanté una ceja. -¿Qué tal el sexo, Bells?-

-¡Emmett!- su rostro se tornó totalmente rojo y comenzó a tartamudear. Mierda, saqué cien dólares de mi billetera y se los lancé a Jasper, quien se partía de la risa. Bella se dio la vuelta y unió a las chicas en la cocina, mientras Edward tomaba una cerveza y se unía a nosotros.

Rosalie POV

-Ya era hora.- murmuró Alice, dándole la bienvenida a Bella. Ella nos sonrió de medio lado, estudiándonos con sus ojos marrones. -¿Qué diablos pasa contigo?- le preguntó la enana, cuando Bella pasó sus brazos alrededor del cuello de mi amiga.

-Tú no estás molesta.- dijo ella y no pude evitar reírme. –Sé que me amas, Alice.- los ojos avellana de nuestra amiga se abrieron por la sorpresa. –Dios, bebé, eres tan linda.- para ese momento yo tenía una mano sobre la boca y otra en el estómago, tratando de no carcajearme de la cara de Alice. -¿Sabes, Alice?- los dedos de Bella recorrieron la mejilla de Alice y su cuello y ella se estremeció. –No he podido dejar de pensar en ti…-

-¡Diablos, no!- grité yo, riéndome histéricamente. Los chicos entraron en ese momento y miraron la escena con la mandíbula desencajada. –¡Para, para!- los ojos marrones de mi mejor amiga se posaron sobre mí y luego se rió también. –Tú ganas.-

-¡Dios, Bella!- chilló Alice. –Por un momento pensé que debía dejar a Jasper…-

-Emmett, cariño.- mi novio se fijó en mi rostro sonrojado. –Dale cien dólares a Bella.- abrió la boca para decir algo, pero lo corté de inmediato. –Tú sólo dáselos, Em.- Bella se detuvo ante él y extendió su blanca mano. Mi novio terminó, de mala gana, entregándole el dinero.

-Grandiosa apuesta, chicas.- dijo Alice con sarcasmo. -¿Quién hubiera dicho que Bella es tan sexy?- mi amiga agitó su melena castaña y le guiñó a la duende un ojo, para luego soplar en su dirección un beso. Alice se rió bajito y la imitó.

-¿Qué ha sido eso?- preguntó Edward, visiblemente divertido. No necesitaban saberlo. Los obligué a dejar la cocina y las tres volvimos a nuestra tarea, riendo entre nosotras. Dios, había sido divertido.

Edward POV

Le guiñé un ojo a mi Bella antes de abandonar por completo la cocina. Ella me sonrió dulcemente y mi corazón se aceleró de golpe. Si, puede sonar cursi, pero estaba enamorado perdidamente de esa mujer.

-Hey, Emmett.- le llamé. Mi hermano se giró hacia mí y me sonrió. -¿Por qué no vas por la baraja?- lo escuché reírse y desapareció de nuestra vista. –Eso fue fácil.- comenté divertido. Jasper se rió ante mi comentario.

-Tienes mi atención, Eddie.- pronunció el sobrenombre melosamente, con la malicia en sus ojos azules.

-Mierda.- comenté, en un jadeo. -¿Nos escuchaste de nuevo?-

-Oh, Dios, Edward… Si, ahí, bebé… Dios…- la chillona voz de Emmett nos hizo dar un salto. –Claro que los escuchamos, hermano.- me encogí de hombros, dándole un sorbo a mi cerveza. –Nunca pensé que vivir con ustedes fuera tan difícil.-

-No salgas con eso. Tú y Rosalie siempre están en la cama.- mi hermano se rió con fuerza. Jasper soltó un bufido. –Y ni hablar de Jasper y Alice…- mi amigo me miró molesto.

Hacía poco más de dos años que Jasper y Alice se habían casado. Bella y yo habíamos arreglado nuestros problemas aquella noche. Le había jurado incondicionalmente amarla hasta el último día de mi vida y ella había aceptado permanecer a mi lado todo ese tiempo. Después de eso, los seis nos habíamos mudado a California, donde estudiaríamos.

Después de buscar por todas partes un departamento, terminamos comprando una enorme casa de dos pisos. Teníamos una sala, cocina, dos baños, tres recámaras en la planta alta y dos en la baja, una sala de entretenimiento y un mini-gimnasio. Asimismo, un enorme jardín y una piscina en el patio trasero. Después de todo, eso debía ser suficiente para nuestros amigos y nosotros.

Aunque nunca nos imaginamos que vivir tres parejas –sexualmente activas- en la misma casa daría lugar a tantas situaciones vergonzosas. Como la vez que encontramos a Rosalie y Emmett en la despensa, o cuando Jasper y Alice tumbaron el librero y rompieron el televisor cuando lo hacían en la sala de entretenimiento. Y la vez que nos atraparon a Bella y a mí sobre la lavadora…

-¡Reparte, hermano!- me giré hacia Jasper, quien me miraba con una ceja alzada, al tiempo que barajaba las cartas entre sus manos. Coloqué cien dólares en la mesa y, justo como ellos lo habían hecho, recogí mis cartas y las estudié con cuidado. No estaba dispuesto a perder mi dinero contra ellos.

Alice POV

-¡¿Cómo que no le has dicho?- mi voz sonó una octava más alta. Bella colocó una mano sobre mi boca y no pude evitar rodar los ojos. –Digo, por favor…- alejé su mano con delicadeza. –Él tiene derecho a saberlo.-

-Diablos, Alice.- murmuró ella. –No sé cómo decírselo. Algo como: "Hola, Edward. ¿Sabías que estoy embarazada?".- Rosalie se echó a reír y Bella se sonrojó ante sus palabras.

-Bueno, no es tan mala idea.- sonreí ante su cara de pocos amigos. –Lo que quiero decir, es que debes ser directa, cariño.- pasé un brazo por sus hombros. –Si te andas con rodeos él jamás entenderá.-

-Podrías aventarle con el bebé y no se daría cuenta.- la voz de Rosalie estaba cargada de sarcasmo y diversión. Las tres nos reímos como locas. Supongo que ella tenía razón. Bella nos sonrió en señal de agradecimiento.

Quizás Edward y ella llevaran juntos más de dos años, pero aún eran algo tímidos con el otro. Aunque estaba segura que si esto fuera sobre sexo ella no tendría miedo de decirle absolutamente nada. Esos dos eran igual que Emmett y Rosalie. Aún recordaba cuando los descubrimos en el cuarto de lavado… Dios, la cabeza de Edward se perdía entre las piernas de mi amiga…

Solté una carcajada y Bella se sonrojó, pensando lo mismo. Debía admitir que se veían realmente bien juntos… Quizás alguna vez lo hiciéramos todos juntos… Negué con la cabeza y aparté esas locas ideas de mi mente…

Tomé una gran bandeja con emparedados y me encaminé a la sala. Los chicos estaban enfrascados en sus cartas, por lo que apenas repararon en mi presencia. Las chicas se me unieron a los minutos, llevando consigo algunas botanas y refrescos. Nos acercamos discretamente a la mesa y pudimos ver que en la mesa había más de mil dólares.

Me reí. Ellos jamás iban a aprender.

Jasper POV

-Van cien más.- dije, dejando caer el billete con el resto. Edward bufó y sacó de su cartera la misma cantidad. Emmett embozó una enorme sonrisa y depositó uno de doscientos. Mierda, él sabe que estoy alardeando…

Los suaves dedos de Alice envolvieron mi brazo y noté sus ojitos curiosos puestos en mi mano, la cual, por cierto, no era tan buena como había creído en un principio. Ella me sonrió, animándome. –Vas a ganar, cariño.- susurró ella, antes de ir por una silla y sentarse a mi lado.

-Eso quisiera.- dije por lo bajo, pero la risa de Edward me indicó que lo había escuchado. Me encogí de hombros. Él tampoco tenía suerte para estas cosas.

-Hola, bebé.- escuché a Bella acercarse y pasar sus dedos por la nuca de su novio, quien se estremeció ligeramente ante el tono de su voz. Levanté la mirada hacia ella y me guiñó un ojo. Dios, ella no cambiaba. Bella tenía la costumbre de ayudarme en estos casos… Un simple movimiento de sus labios me indicaba si debía ir por todo o no… Le sonreí.

-¿Qué opinas?- le preguntó Edward. Ella estudió cada una de sus cartas y sonrió divertida. No debían ser buenas por la forma en que sus labios se curvaron la segunda vez. Suspiré y la vi deslizarse entre Edward y la mesa, para sentarse sobre el regazo de éste. Rodeé los ojos ante el gemido bajo de él.

-¿Puedo jugar?- preguntó ella, mirando con sus ojos de súplica a Edward. Él la miraba embelesado y con un asentimiento le pasó sus cartas. Ella las tomó gustosa y él la envolvió con sus brazos, pegándola más a su cuerpo.

-Pequeña tramposa.- murmuré en su dirección. Sus labios se curvaron maliciosamente. Su pierna rozó la mía de forma discreta, pero igual di un respingo. Alice se rió por lo bajo. –Demonios.- susurré sólo para mi esposa. Ella me sonrió de vuelta.

-Doblo la apuesta.- la voz de Bella rompió aquel tranquilo silencio. Edward comenzó a balbucear, pero ella ya estaba depositando dinero en la mesa. –No te preocupes, Eddie. Yo siempre tengo un as bajo la manga.- él asintió, pero en sus ojos se veía el pesar al perder tanto dinero.

-Entonces, nosotros también.- la voz de Rosalie sonó autoritaria. –Dame tu cartera, Emmett.- me reí ante el desconcierto de mi cuñado. –Y dale la tuya a Alice, Jasper.- todo rastro de alegría se esfumó de mi rostro. Mi esposa extendió su mano haca mí y cuando obtuvo lo que deseaba extrajo un billete de ella y lo puso junto al resto.

-Son cinco mil dólares.- cantó Bella, dejando el dinero de nuevo en su lugar. –Muéstrenme lo que tienen.- Emmett y yo bajamos nuestras cartas a la vez. Suspiré al ver la mano de Emmett. No era nada en comparación de la mía. –Nada mal.- dijo ella con una seguridad indescriptible. Colocó una carta sobre la mesa y luego otra y otra más, hasta que se quedó con una entre los dedos.

Eso no era bueno.

Bella POV

-Se los dije.- hablé por fin, dedicándoles una sonrisa. –As de Corazones.- murmuré, mientras colocaba la carta en el lugar que le correspondía.

-Mierda.- chilló Emmett ante mi juego. –Toma el dinero y vete.- me eché a reír ante el comentario. A los chicos no les gustaba perder, pero conmigo no se molestaban nunca.

-Fue divertido.- comentó Alice, mientras ella y Rosalie consolaban a sus parejas.

-Perdí todo mi dinero.- se quejaba Jasper, revisando su cartera vacía. Emmett le imitaba, mientras regañaba a Rosalie por apostar más de lo debido.

-Creo que Bella quiere decirles algo.- mi rostro se puso rojo al instante. Balbuceé un poco, pero no podía pasarlo por alto. Tomé el papel que guardaba dentro de mis jeans y lo deslicé sobre la superficie de la mesa. Todos ya se encontraban comiendo, por lo que los chicos clavaron su atención en mí.

-Jasper.- le llamé. -¿Puedes leerlo?- sus manos tomaron la hoja y comenzaron a desdoblarla. Me levanté del regazo de Edward y me puse a una distancia prudente, desde la que pudiera estudiar su reacción. Los ojos azules de mi amigo pasaron por las líneas una y otra vez. Comencé a ponerme nerviosa. Sus manos temblaron y su boca se abrió en tres ocasiones, sin emitir sonido alguno. -¡Jasper!-

-¡¿Estás embarazada?- Demonios, eso no es lo que yo esperaba. Edward se tensó al escuchar a nuestro amigo y se giró a verme, con los ojos abiertos como platos. Alice y Rosalie se levantaron también, listas para ayudarme de ser necesario.

Asentí. Emmett soltó una gran carcajada que aligeró la tensión. Jasper buscó mis ojos y luego sonrió suavemente. –Supongo que debía pasar alguna vez.- dijo él, riendo entre dientes. –Después de todo, ustedes se la pasan buscando a la cigüeña.- me sonrojé violentamente y sentí que me faltaba el aire.

-Di algo, Edward.- supliqué, pero él permaneció en silencio. Esperé un par de minutos y todo siguió igual. Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y me di la vuelta, subiendo las escaleras a trompicones. Azoté la puerta al llegar a la habitación que compartía con mi novio y lloré. Con miedo, con dolor, con tristeza, con impotencia… Lloré como no lo hacía desde mucho tiempo atrás…

Edward POV

-¡Serás imbécil!- gritó Rosalie, al tiempo que impactaba su mano en mi mejilla. –Vamos, Alice.- ambas comenzaron a caminar hacia la escalera, pero las detuve a mitad del camino.

-Yo iré.- mi voz temblaba y las manos comenzaron a sudarme. Bella estaba embarazada. Íbamos a tener un bebé. Iba a ser padre… Para cuando me detuve frente a la puerta, una gran sonrisa se había instalado en mi rostro. Giré la perilla y me adentré a la alcoba donde pasaba mis días con la mujer más hermosa del planeta.

Ella estaba de pie, ante la ventana, sollozando. Me acerqué lentamente y la envolví con mis brazos, pegándola a mi pecho. –Te amo, Bella.- susurré en su oído. Ella se dio la vuelta y me contempló con sus ojos marrones. –No sabes lo feliz que me haces.- ella gimoteó un poco y me sonrió con tristeza.

-Pero no es lo que deseas.- murmuró con voz rota. –No tienes que quedarte conmigo.- no entendí de que hablaba. ¿Pensaba que la abandonaría? –No deseo atarte.-

-Amor, eso no es así.- acaricié sus cabellos y sequé sus lágrimas con mis dedos. –Me ha tomado por sorpresa la noticia, eso es todo. Bella, realmente estoy feliz…- ella apartó la mirada.

-Tú mereces más de lo que puedo darte.- se separó de mí y regresó a su lugar frente a la ventana. Ya habíamos discutido eso antes y no podía creer que aún dudara de mis sentimientos.

-¿Qué más puedo pedir?- pregunté, mirando su reflejo. –Tengo a mis amigos conmigo, a la mujer que más amo frente a mí y a mi hijo en tu vientre.- ella se giró de nuevo, sonriendo. –Tengo todo lo que necesito, Bella.- ella se refugió en mis brazos y no pude sentirme más completo.

Sus labios y los míos se encontraron en un beso dulce y lento, cargado de sentimientos. Amaba a Bella como jamás quise a nadie más y amaba al bebé que pronto se uniría a nosotros para llenar nuestras vidas de más alegría todavía. Sus brazos se enredaron en mi cuello y sus dedos se entrelazaron con mi cabello. La apegué más a mí y deslicé mis dedos por su costado. Una risita escapó de sus labios hinchados…

-Te amo.- susurramos a la vez.

-Yo también los amo.- Emmett corría hacia nosotros y nos envolvía en un enorme abrazo de oso. Los demás se encogieron de hombros ante la puerta y luego se lanzaron hacia nosotros. Ese abrazo que simbolizaba una promesa entre Bella y yo se transformó en una demostración de afecto colectiva, donde los seis nos juramos estar juntos toda la vida…

A veces se gana más de lo que uno espera al arriesgarse y eso lo había aprendido muy bien. Porque al ver a mis amigos y mi novia, sabía que no deseaba estar en otro lugar. Ellos eran mi hogar… Y ese bebé que venía en camino era el futuro…

En aquel momento no tenía idea de lo cierto que sería aquello. No era capaz de imaginar que Bella y yo seríamos padres de un par de bebés hermosos, con sus cabellos castaños y mis ojos verdes. Tampoco sabíamos que Alice y Rosalie tendrían una niña cada una el mismo día. Y jamás esperamos que, veinte años más tarde nuestros hijos se fueran a Las Vegas para divertirse y regresaran juntos.

Definitivamente… Cuando apuestas el corazón, perder no es una opción…

Y aquella tarde, mientras jugábamos cartas de nuevo, Bella volteó las suyas y nos dejó ver aquella con la que siempre ganaba: un As de Corazones…


¡Bien! Con esto llegamos al final de esta locura en la Ciudad del Pecado. Espero hayan disfrutado la historia en general y el último capítulo fuera de su agrado. Si soy sincera, a mí me ha gustado =D

Gracias por todo el apoyo que me han brindado. De verdad, gracias ;3