Sí, ya terminé un fic y comienzo a hacer uno nuevo, ah, la verdad es que no tengo mucho que decir, es sólo un tonto fan fiction que se me ocurrió, mi autoestima ha estado muy baja T.T, yo no entiendo por qué aún no me he cortado las venas T.T, lean y digan…

Declaración: Avatar: The Last Airbender no me pertenecen ni tampoco los personajes originales de la serie, son propiedad de Nick y fueron creados por Mike y Bryan.

Prólogo: Pequeños

No, su hija, por qué, por qué debía ser ella, se sentía tan culpable por la pobre pequeñita de no más de nueve años, sus azulados ojos le miraban, aunque ella no estuviera en esa junta la veía, sentía esos ojitos mirándole con pena, y aunque ella no sabía nada, sentía la pena aflorando de su interior, era tan pequeña y la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros, sobre sus pequeños hombros, era tan grande, reclamaría, pero no podía, no, la vida de miles de padre, hijos, hermanos, cual fuese estaba en juego, sentía una impotencia que no podía quitarse, jamás se hubiera imaginado esto, su esposa había muerto hace poco, se hubiera podido evitar si la junta no se hubiera prolongado durante tanto tiempo, tanto, la ridícula junta nunca acababa, su hermano mayor hablaba con ese hombre quién pudo haber evitado eso, triste por su hija, pero la alianza ayudaría mucho.

Salió de allí junto con los demás hombres que estaban con él allí dentro, sus hijos estaban esperándole, la pequeñita le sonrió, lo veía triste, no le gustaba que se comportase así, una mueca similar a una sonrisa apareció en el rostro del hombre, pero recordó todo al ver los ojos de la pequeñita, la había condenado, la había condenado a no ser feliz ni poder casarse con ella quisiese, como lo hizo su madre, ya le tenían un futuro, igualmente los llevó al lugar favorito de ellos, el jardín congelado del sur, estaba situado, obviamente, al sur de palacio, allí jugaron ambos, él también lo hizo, se lanzaron los dos pequeños hacia su padre lanzándole al piso, era un conmovedora imagen familiar.

Mientras que uno de los hombres que salió con ellos se dirigió a la habitación dónde le esperaba un muchacho de unos once años, era el príncipe de su Nación, él estaba examinando las hermosas piezas de cristal que había en una repisa, parecía hielo, le encantaba examinar las cosas nuevas, todo era interesante para él, su curiosidad era fantástica, su sed de saber nunca parecía ser saciada, dio la vuelta para mirar al hombre, le sonrió tranquilamente, lo conocía muy bien, igual que el hombre le conocía a él.

-Todo aquí es muy extraño, tío –mencionó él con su peculiar sonrisa –aunque no me gusta mucho, tus cosas son aún más extrañas, esas sí me gustan, aunque estas no están tan feas, puedes distinguir los rostros de las personas, la nariz de esta mujer es como un puntito que sobre pasa su rostro, mamá no es así, pero muchas de las mujeres de por aquí la tienen así de extrañas, creo, entonces, que están bien hechas, ¿Qué opinas?

-Que te estás convirtiendo en un experto –le respondió el hombre revolviéndole el cabello –ahora ¿Qué quieres hacer? –preguntó, pero el niño se encogió de hombros -¿sabes algo?, aquí, en palacio, también hay niños, ¿Por qué no vas con ellos?, de seguro te llevarás bien con los príncipes, vamos.

-No, –negó él –Azula es la sociable, ¿crees que me pasaré toda la vida en una biblioteca? –preguntó un poco preocupado –ella lo cree, siempre me lo dice.

-Ya no –pensó el hombre con pena, siguió insistiéndole a su sobrino, él por fin accedió, estaría bueno que conociera desde pequeño a la persona con la que pasaría el resto de su vida.

Se acercó a los dos niños, uno de ellos tenía su edad, no sabía como comenzar a hablarles, pero ellos sí, ambos hermanitos tan parecidos y graciosos le hacían reír, pasaron toda la tarde juntos, aprendió que estar con otros niños no era tan aburrido ni difícil como pensaba, y es que las únicas niñas que conocía eran las amigas de su hermana, Ty Lee y Mai, pero eran tan insoportables como su propia hermana, estos niños, en cambio, parecían más simpáticos.

-Bien, Zuko ¿Cómo es la Nación del Fuego? –preguntó el niño con interés, no sabía cómo era el mundo luego de las compuertas que impedían el ingreso de barcos enemigos a la capital, tan sólo había cuatro grandes ciudades, la más grande, obviamente, la capital.

-Ah, pues, sin… tanto… hielo –fue su tonta respuesta, los dos hermanos rieron sin parar haciendo que Zuko se sonrojara, dio un soplido de indignación y de la boca, al mismo tiempo que salía el aire, salió fuego.

-¡Eres maestro! –dijo la pequeña acercándose a él, tanto que sus narices colisionaron, esto hizo que las mejillas de él se sonrojaran aún más -¡Fantástico! –su mirada estaba iluminada.

-Oh, genial –dijo el hermano de esta, con sarcasmo no recomendable para su edad –ahora supongo que podrán estar toda la tarde perdiendo el tiempo y hablando de sus poderes

-No son poderes –dijeron los dos al mismo tiempo.

-Oh, y eso además los conecta, esto es fantástico, creo –comenzó la nueva frase con pereza –que es hora de mi siesta embellecedora, buenas tardes a los dos, los veo más rato –dijo terminando con un bostezo, los dos rieron, pero eso no le importó al niño, todas las tardes dormía, no importaba si sólo despertaba nuevamente para comer, debía dormir esa siesta.

-Aquí todos son muy extraños –mencionó él cuando el otro niño ya se había ido.

-No, –replicó la niña –aquí somos simpáticos –dijo riendo, cosa que no causó la mayor gracia en él, su tío era simpático también, esa niña no sabía lo que decía –soy maestra agua, aún soy una principiante, pero cuando cumpla diez el maestro Pakku me enseñará –volvió a tocar el tema de control de elementos, aunque el niño ya se estaba aburriendo de ella.

-Bravo –dijo él sin el menor interés, estaban en un jardín cálido, el jardín de oeste, y, a diferencia de del sur, este estaba en el este, la niña notó la falta de interés de parte de él.

-Eres alguien de pocas palabras –le dijo, tomó su mano, generalmente lo hacía con su hermano, este muchachito se sonrojó, caminaron hasta la cocina y ella sacó una bolsita, lo guió por una salida fácil del castillo, había, por allí cerca, una colonia de pingüinos, todos parecíanle reconocerle, huyeron de ella, sabían que les haría, pero al parecer lo que había en la bolsa era más tentador porque se acercaron al olerla -¿has andado en trineo-pingüino? –le preguntó, pero el niño negó –entonces es Gran P a quién necesito –apareció luego un gran pingüino, se subió a él e invitó a que Zuko también lo hiciera extendiéndole la mano, estaban en la punta de una gran colina, por su estómago el pingüino se deslizó por la nieve-hielo y rápidamente ganó velocidad.

-¡Katara! –dijo el niño gritando, sus ojos estaban muy abiertos, tenía miedo, se sujetó de ella firmemente, mientras él casi estaba llorando ella parecía disfrutarlo.

-Relájate –le dijo –siente a adrenalina…

-Apenas sé que es eso –gritó él, más y más rápido iba el animal apoyado en su panza.

-Es esa sensación de escalofríos, vamos, Zuko, grita conmigo –reía ella, entonces, el niño comenzó a disfrutarlo como se lo pedía ella, era divertido, no podía negarlo, jamás había hecho algo así, pero le encantaría volver a hacerlo –wow –dijo ella cuando el pingüino y su impulso se detuvieron, Zuko se soltó de ella, apenas si se había dado cuenta la pequeña de que dos brazos rodeaban su casi invisible cintura, bajaron del Gran P y volvieron corriendo a palacio, si se enteran que habían estado afuera estaría muertos.

-¿Te divertiste, sobrino mío? –preguntó el hombre cuando el niño entró al cuarto, el pequeño parecía feliz, sólo le asintió con la cabeza -¿Qué te parecieron los niños? –curioso el hombre abrió sus ojos que había mantenido cerrados mientras disfrutaba del deliciosos aroma de su té sentado en un cojín.

-Él es gracioso –dijo sonriente mientras se sentaba con su tío y tomaba la tacita que era suya, su tío le miró extrañado.

-¿Y ella? –preguntó preocupado, si no le había agradado ¿Cómo le agradaría seis años a futuro?

-Ella es divertida, linda –se sonrojó un poco, pero escondió su rostro con sus brazos mientras tomaba el té, aunque no podría engañar nunca a su tío, el hombre se dio cuenta y suspiró de alivio, para Zuko algo lindo era algo perfecto…

A los dos días dejaron el lugar, el principito se despidió de sus amigos, había compartido mucho con ellos en esos tres días, los extrañaría, a ambos, pero quién más feliz estaba con sus amistades era su tío. Pronto vería a su madre de nuevo, eso le alegraba, pero estaba aún así triste por dejar a sus primeros amigos.

¿Y?, ¿Qué les pareció?, sí, sí sé que hay muchos fan fictions con este tema, pero creo que es mejor hacer uno xD, la verdad es que lo hice tan rápido, no esperen que narre de nuevo la infancia de ellos, porque no lo haré, es sólo un prólogo, umm… espero que les guste y dejen un review, los aprecio mucho n.n, ah, este fic me subió un poco el humor, la semana anterior fue una de las peores en mi vida, como es viernes y feriado me siento feliz, creo que necesito dejar de estresarme tanto xD