Y sigo escribiendo, la verdad es que esta tarde hace mucho calor y no me atrevo a salir (le temo al sol xD), así que me la pasaré escribiendo este chap que creo que será harto largo, algo me lo dice, debe ser por los flash back, como sea, ahora lo escribiré y entonces… ah, bien, no diré más porque no se me ocurre que más decir :D

-Azrasel: sí, Katara es el barrote rompible de la jaula, el eslabón débil de su familia, pero tranqui algún día, algún día, lo prometo, va algo lenta, pero es que se apura mucho en un chap y quedo corta yo, las razones de Katara son bastante claras porque el fic está en torno a ella, obviamente aquí ella es mi protagonista, y las razones de Zuzu se saben más adelante, para mí son obvias xD, obvio, yo creé el fic xD, pero se revelan en un chap luego del chap que estoy esperando escribir, y espero hacer los menos posibles, aunque no lo parezca xD, (¡que larga me salió la contestación del review!)

-Delaide: actualizar pronto es una promesa que no me cuesta romper xD, gracias por tu review!

-skarlet: a mí también me gusta xD (que poco humilde, pero arriba la autoestima xD), oh, mi pobre Katara, gracias por tu review!

-lulu: sí, algún día, como ya dije, lo prometí, pero creo que falta poco, a ver en el que viene después de este puede que pase, no quiero apresurarme mucho con la historia, gracias por el review :D

Declaración: Avatar: The Last Airbender no me pertenecen ni tampoco los personajes originales de la serie, son propiedad de Nick y fueron creados por Mike y Bryan.

Extrañándote.

(el título lo robé (Missing you) de no se donde xD)

Mientras la amada princesa sufría, su familia lo hacía aún más, su hermano ya no podía con la incertidumbre de no saber que ocurría con ella, ninguna carta había llegado, pero recién hace tres semanas se había marchado, es seguro que aún no desempacaba, esperaba que su regalo le gustase a su hermana, lo había dejado ir, pero todo fuese para que ella recordase el mundo fuera de palacio, además, siempre quiso saber más, siempre fue la misma, extrañamente mientras la recordaba una lágrima recorrió su mejilla, nunca se habían separado, desde el nacimiento de ella cuando su madre y las niñeras lidiaban con un niño de dos años hiperactivo y una niñita de unos meses que no sabía más que llorar, una sonrisa pasó fugazmente por sus labios, cuando ella estaba aprendiendo a caminar él era quien la alentaba, su madre le enseñó a leer a los dos juntos, él siempre estaba detrás de ella, cuidándola, y ahora no podía hacer nada por ella, esperaba que no estuviera sufriendo, habían conocido al antiguo Zuko, ese niño en el fondo simpático, pero quién le aseguraba que seguía siendo el mismo, recordó cuando vino la última vez, su memoria siempre ha sido admirable…

Estaban juntos jugando y corriendo mientras su hermana estaba sentada con un libro en sus manos, había tropezado y parecía que su amigo ya se había cansado, se dirigió hacia Katara.

-¿Sabes leer? –preguntó el príncipe curioso mientras el hermano mayor miraba celoso la escena.

-Sí –fue la única respuesta, el niño, indignado, se acercó a ver qué estaba leyendo.

-Zuko, vámonos, no hace caso cuando lee –fue la advertencia de Sokka, pero su amigo no se movió y mantuvo la vista fija en la lectura –otro más –reclamó y se sentó en el césped.

-Ya había oído la historia de Omashu, es muy triste, un clásico –comentó Zuko a Katara, ella fijó su atención en él –no te arruinaré el final, mi tío lo hizo conmigo y no es grato, termínala, es muy buena –dijo mientras se iba con Sokka.

Era lindo recordar cuando eran pequeños, cuando nada de esto pasaba y todo se veía tan lejano, esperaba que su hermana si quiera se llevara bien con él, pero de todas maneras sólo debía decirlo, él iría a buscarla, no la dejaría con alguien que le hiciera daño, pero sabía muy bien que ella jamás lo diría, era perfecta y la quería por eso, porque el mundo estaba por sobre ella, porque le interesaban tanto los demás como ella misma, pero no creía a Zuko capaz de hacer semejante cosa, aunque ahora se veía cambiado, frío, vacío, marchito a sus pocos dieciocho años.

Otro que la extrañaba era Aang, jamás le reveló su amor secreto y ahora era demasiado tarde, ella se casaría, y no porque amara a ese sujeto, este matrimonio le enojaba más que a los mismos novios, intentaba ocultar su ira desquitándose consigo mismo, odiaba a ese príncipe que le quitó a su único amor, la iría a buscar si pudiera, pero lamentablemente la vida de muchos estaba en juego, el futuro de esta guerra era responsabilidad de su amada, y al ser el Avatar tendría que tragarse todos esos sentimientos por el bien de la humanidad, ¡Al diablo la humanidad!, si tan sólo ella quisiese él la traería, pero sabía muy bien que no era egoísta, que por su gente ella daría la vida, lamentable era todo eso, si lo hubiera escogido al él para que la acompañara, ¿Por qué eligió a Suki?, ella no podría protegerla por más fuerte que fuera, al menos no como el mismo Avatar, como el mismo que la ama.

Se sentía desolado, pobre chico, lo daría todo porque ella estuviera una vez más a su lado, jamás le dijo su secreto y aunque lo hubiera hecho nada cambiaría las cosas, desde quizás cuando tenían planeado este matrimonio, años, de seguro, pero por lo menos ella hubiera sabido lo que él sentía, y lo que sentía era muy fuerte, la amaba y no podía parar de pensar todo el día en ella, cómo se encontraría, si lo extrañaba tanto como él a ella, todas esas preguntas y más pasaban por la mente del joven Avatar, estaba destinado ahora a estar solo, si no era con ella no estaba con nadie, la amaba de verdad, del amor puro e incondicional, y aunque ella estuviera casada la seguiría amando hasta el fin de sus días, porque ella fue su primer y único amor.

Hakoda, su padre, él era uno de los más dolidos por esto, no pudo negarse a aceptar, después de todo la vida de su pueblo estaba en riesgo, prefirió no decirle nada a su hija, pero al verle destrozada se dio cuenta que lo mejor era decir todo desde el principio, ahora no se podía hacer nada, el Señor del Fuego se la había llevado para desposarla con su príncipe, sólo esperaba, como todos, que todo salga bien, que nada malo le ocurriera, porque si eso llegara a pasar la guerra sería declarada, al menos el Polo Sur con la Nación del Fuego, y sabía muy bien que su hermana lo apoyaría. En cambio, si ella tan sólo escribiera una carta él partiría sin violencia alguna, tranquila, pero prevenidamente a buscarla, sabía que no lo haría.

Su hija era un buena princesa, una buena persona, tal cual como lo fue su madre, siempre quiso ser como ella y ahora que tenía la oportunidad lo haría, sería buena muchacha, callada partió con ellos, callada ahora soportaba a su futuro esposo, callada como una muñeca.

Fin de este chap, se que es muy corto, pero no quiero ponerle más, no es que sea una floja, si no que no soy lo suficientemente alentada, el próximo chap ya lo tengo hecho en mi mente, sólo debo pasarlo a papel xD, como sea, dejen un review y así subo más rápido xD