A la orilla del mar

Las olas rompían a la orilla, la lluvia fuerte mojaba la arena... me encontraba sentada en un viejo árbol cerca de la orilla, las ramas evitaban que me mojara por completo.

Pude ver aparecer súbitamente en la distancia, caminaba solo, con la cabeza arriba y el paso firme, no parecía molestarse por la fuerte lluvia y por las olas que rompían a sus pies.

Al aproximarse pude ver que mantenía un rostro serio, pero a su vez tarareaba una canción. Se detuvo enfrente al árbol, me miró y gentilmente me saludó con una sonrisa, cambió su rumbo al acercase, se sentó en una rama muy cerca, observó su alrededor y dijo:

—Hermoso digno de contemplar

—¿Acaso no te molesta la lluvia?

—No, en realidad me preocupa, no muchos se detienen a contemplar esto.

Ese no podía ser Ron, pero de todos modos, le respondí: —Se preocupan por otras cosas, por lo material, hay tantas riñas, tanto odio, tanta falta de entendimiento…

—A veces solo se encierran en su propia cabeza, porque se sienten solos, cuando en realidad nunca lo están —Me miró y en un tono un poco más elevado dijo: —Nunca estarás sola.

Un rayo curso el cielo y esas palabras retumbaron en mis oídos... desperté.

Me dolía la cabeza, recordaba las olas al romper, el viento furioso, la fuerte lluvia y aquella voz y más que a la voz a aquellas palabras.

Bajé las escaleras corriendo –casi tropiezo con Fleur al hacerlo- y salí hacia el jardín, pude ver en mi reloj que solo habían pasado un par de horas del nuevo día, me senté cerca de la orilla y contemplé el infinito, soplaba una dulce brisa que me adormecía, sentí que alguien se sentaba a mi lado y al voltear vi aquel pelirrojo dueño de mi corazón. Lo miré detenidamente, a lo que él sonrió.

—Hermione, Solo si te levantas y haces podrás cambiar lo que ahora te resulta desagradable, solo si confías.

Volteé la mirada al cielo, las estrellas comenzaban a desaparecer, le miré

—¿Qué buscas?

—Solo que seas feliz y de esa manera Seré feliz.

—¿Cómo, Ronald te sientes bien? —Al parecer, la guerra aun le afectaba su mente. Quizás no habría sido buena idea alejarlo de La Madriguera para que se recupere de la muerte de Fred.

—Me siento mejor que nunca, solo sabiendo que estás aquí, a mi lado.

-¿Qué buscas Ron? ¿Qué quieres de mí?

Aun no habíamos tenido tiempo de aclarar nuestros sentimientos, y quería hacerlo… de verdad. Pero el que el pelirrojo me estuviera confundiendo son un… "léxico" tan complejo no me causaba ninguna gracia.

—Proclámame Rey de tu vida, no solo con palabras, sino con acciones"

—¿Qué?

—Solo enséñame lo que sabes, siente lo que enseñas y aprende de quienes enseñas.

—Siempre serás el dueño de mi corazón… -Lo abrazo fuertemente… no lo resistí.

—Confío en ti.

—Como yo siempre he confiado en ti… Te quiero Ron.

Mire al horizonte y por primera vez contemple el amanecer, todo se iluminó... mis miedos desaparecieron y no me sentí sola.

Desperté nuevamente. Me tranquilicé al darme cuenta de que Ron no se había vuelto completamente loco, pero me sentí muy apenada de que aquello no fuese realidad. Aun seguía en la casita de Bill y Fleur.

Giro mi rostro hacia el otro lado de la cama… y ahí estaba.

—Gracias, Hermione

—¿Por qué me las das?

—Por estar siempre a mi lado… -Y me besó.