Disclaimer: Naruto y cía. pertenecen a Masashi Kishimoto, la idea del fict pertenece a mi cabeza. «S pertenece a S» xD

Existen pequeños spoilers del manga pero no tan avanzados, digamos que este fict se ubica luego de que Sasuke arreglara sus asuntos con su hermano. Bueno, sí, algo avanzados xDD


Perfecta

Capítulo 001: Perfección


Sakura Haruno sintió que hasta las células de su cuerpo se paralizaron. Sus ojos, generalmente verdes y brillantes, perdieron intensidad hasta volverse grises.

De hecho, todo alrededor de ella se tornó gris, el ambiente se volvió denso y frío, el aire adquirió un extraño olor a piel quemada.

La siguiente imagen que desfiló ante los ojos de ella fue cuando apenas era una niña, acomplejada por las crueles burlas de Ami. La historia se había repetido tantas veces en su mente que casi podía decir el segundo exacto en que Ino aparecería a ofrecerle su amistad.

Pero la rubia nunca apareció.

Curiosamente, como si la historia fuese contada desde otra perspectiva (y con otros sucesos) apareció un niño de cabellos tan oscuros como la noche, con ojos de igual tonalidad. Aparentemente estaba por ahí debido a que estaba recogiendo un kunai que pertenecía a su padre y que había caído bastante cerca de donde ellas estaban estudiando sus «cosas de niñas»

Aparentemente el niño no pudo evitar el escuchar los comentarios de la niña, y analizó al objeto de burla en cuestión. Algunas niñas se reunieron alrededor de Sakura, no con el fin de observarla, sino porque un pequeño estaba infiltrado en sus clases.

«A mí no me parece fea» fue el seco comentario del niño, provocando grititos de admiración, los cuales tuvieron como consecuencia que las cejas del niño se fruncieran. Fue cuando sus ojos negros se volvieron hacia otros verdes, cuya dueña se sintió hasta intimidada, ella quizá creyendo que lo estaba avergonzando profundamente.

De pronto la pequeña Sakura dejó de respirar. Por breves instantes. Luego volvió a hinchar sus pulmones de aire y parpadeó para preguntarse si acaso no lo había soñado.

Él le había sonreído.

La voz de un adolescente, al que el niño llamó «Hermano» antes de correr hacia él, rompió aquel pedacito de instante mágico.

Sakura lo sintió en ese preciso instante, aunque años después lo identificaría con precisión. Se había enamorado de Sasuke, del clan Uchiha, uno de los más poderosos de la aldea.

La pequeña Haruno creció diariamente alimentando su amor secreto por Sasuke, aquel niño que crecía lleno de vitalidad, energía y gran agilidad. Claro está, siendo entrenado por su propio hermano, un genio ninja, de los más grandes de Konoha, quien a pesar de su edad pertenece a ANBU.

Alrededor de los 8 años, Sakura comenzó a fomentar más su propósito de que, «al crecer», ella y Sasuke se casarían, formarían una familia y vivirían por siempre felices. Sus sueños no duraron ni una semana cuando Ino Yamanaka, viéndola tan ilusionada y deduciendo instantáneamente el por qué, le cuenta que los Uchiha se casan solamente con los de sus clanes, como la mayoría de los de la aldea.

Fue la primera vez que Sakura se dio por vencida fácilmente, pasando los días intentando alejarse de Sasuke y de sus (ahora pensándolo bien) tontos sueños románticos. A diario el amanecer la descubría con la mirada fija en el techo de su habitación, siempre recordándose el firme propósito de sacar al menor Uchiha de su cabeza, sus ideas se mantenían constantes mientras se dirigía a clases, y se desvanecían como pastilla efervescente cuando él volvía sus ojos azabaches hacia ella y (¡sabrá Shodaime cómo!) sonreía aunque solamente ella podía verlo.

Sakura estaba segura que comenzaba a volverse paranoica. Una parte dentro de ella primero le recriminaba sin cesar que su vida parecía el mal-argumento de una novela rosa y barata. Luego de unos intentos más, que generalmente le provocaban dolores de cabeza, otra voz retrucaba, argumentando todo lo contrario, que Sasuke era el hombre perfecto para ella, que juntos podrían luchar contra todo y todos. Y que él no se portaba así con nadie más que con ella.

La fémina, aquella mañana en particular, sintió sus mejillas entibiarse considerando que aquella segunda voz podía estar en lo cierto. Sasuke estaba mirándola, casi parecía decirle tantas cosas con aquellos ojos negros. Y eso que ellos apenas tenían 11 años.

Un golpe, típico de hombres, en la espalda de Sasuke rompió el contacto que él mantenía con ella. El rubio Uzumaki lo desafiaba por centésima vez en su existencia, a una batalla de entrenamiento.

Sakura se mordió el labio inferior, aterrada para sí misma con la idea de que ella sabía que Sasuke iba a ganar, por centésima vez. Deseando tenerle un poco menos de fe en él, Sakura atinó a dejarse resbalar por el tronco del árbol hasta que sus rodillas llegaron a su barbilla.

Y se dispuso a admirar a Sasuke ganarle a Naruto… por centésima vez.

Un año después, Sakura creyó que mientras más deseas alejarte, más el destino se empeña en hacerte sufrir.

Quizá en otra vida hubiese saltado de felicidad, e incluso hubiese armado planes para aprovechar cada segundo al máximo. Pero ahora estaba en el mismo equipo de Sasuke, por el resto de su entrenamiento, como compañeros, equipo # 7.

¡Ah! ¡Y también le tocaba estar con Naruto!

Y para variar, su sensei iba a ser nada más y nada menos que Hatake Kakashi. Quizá para romper el hielo Kakashi-sensei intentó que sus pupilos expresaran en voz alta sus gustos, sueños y aspiraciones.

¡Genial!

Lo que necesitaba saber, que Sasuke piensa seguir el ejemplo de su gran hermano Itachi (con que así se llama el muchacho que viene a verlo después de clases) y también ser parte de ANBU, parecía que nada le disgustaba o le molestaba, más mantenía igualmente su actitud analítica, como meditando cada palabra antes de pronunciarla. Las plegarias silenciosas de Sakura sobre «Sasuke no mencionando su futuro con una pareja/familia» parecieron ser escuchadas, porque él no dijo nada al respecto. Aunque quien sabe, y puede que sea como dijo Ino, y ya está comprometido con alguna Uchiha y él se limite simplemente a cumplir con su destino.

Naruto habló sin parar de sus grandes ambiciones de convertirse en Hokage y superar así a los 4 anteriores en hazañas, que todos reconocieran su poder, dijo algo de que le disgustaba los 3 minutos de preparación de ramen… blah, blah, blah.

Cuando Kakashi-sensei se dirigió hacia ella, para que expresara sus sueños y lo que no le gusta, Sakura se sintió bloqueada. Casi podía sentir la mirada de Sasuke sobre ella, aunque más probable todo era productos de su nervios. Luego recordó haber balbuceado algo no comprensible en ningún lenguaje humano, pero Kakashi-sensei pareció conformarse porque no la presionó.

Luego los citó para el día siguiente, advirtiéndoles que no desayunaran.

Y el sensei llegó tarde…

...

Y les impuso una rara prueba de cascabeles.

...

También amenazó con regresarlos a la academia.

¡Fantástico!

Seguro que haciéndolo pésimo, Sakura tendría que volver a la academia. Sus padres se enfadarían terriblemente con ella, decepcionándose profundamente en el proceso, pero ella no podía más con ese «enamoramiento no correspondido»

Pero para la bendita suerte de Sakura, Naruto estropeó todo con su impaciencia, cayendo varias veces en las trampas de Kakashi-sensei, provocando que su maestro les diera un ultimátum: «Trabajar en equipo»

Y para rematar los males de Sakura, Sasuke mejoró todo ofreciendo de su almuerzo para que Naruto tuviera fuerzas para hacer un buen equipo. Para extrañeza de todos, con ésta acción el equipo # 7 aseguró su pase al entrenamiento.

Sakura pensó distraídamente que algunas cosas definitivamente no estaban para cambiar.

Semanas después, el amanecer descubrió a Sakura sin haber cerrado los ojos un solo instante, pensando en la manera de salirse del equipo. Algo no le encajaba en toda esa situación, todo estaba definitivamente mal. Sasuke era demasiado perfecto para su salud mental, y su interior se debatía entre despertar de sus fantasías y luchar para ganarlo.

El cansancio le pasó factura a Haruno ese día, luego de regresar por décima vez en aquellos entonces al eterno fugitivo gato-tigre de Madame Shijimi, cuando tropezó con sus propios pies y dio dos abruptos pasos hacia adelante, ya imaginándose estrellada contra el pasto cuando se percató que extrañamente se había detenido en el aire.

No. Gran error.

Estaba prácticamente suspendida en el aire, con las puntas de sus pies apenas tocando el suelo. Y más que nada... Sakura tragó nervios en vez de saliva... con el brazo de Sasuke Uchiha alrededor de ella para evitarle la caída.

La muchacha tardaría semanas en olvidar el «Ten cuidado» que Sasuke le dijo cuando la soltó, antes de marcharse a la velocidad de la luz ante el llamado de Itachi.

Las primeras palabras que Sasuke le había dirigido.

Y ella no había contestado, ni siquiera para agradecérselo.

Lo único ventajoso de aquella situación (si acaso podría llamársele ventaja) que Sakura dedujo es que Sasuke la tendrá como una persona desagradable, y nunca más se volverá a acercársele.

Efectivamente no existió otro acercamiento entre ella y Sasuke en los siguientes 3 meses a este suceso. Él solamente le hablaba cuando era estrictamente necesario, en las misiones, o preparándose para los exámenes de chünin.

Sakura recordó esto viéndose repentinamente ante un mar de miradas, siendo demasiada lenta para reaccionar ante el ataque de Ino Yamanaka, quien con suma facilidad la mandó al otro extremo del campo de arena.

Un poco adolorida, Sakura logró usar sus brazos para levantarse, percatándose entonces con la visión periférica que Sasuke estaba a punto de eliminar la distancia entre los dos para ir por ella.

Sakura parpadeó algunas veces.

¿Sasuke no estaba gravemente herido? ¿Y la maldición de Orochimaru no lo debilitó?

«¿Quién es Orochimaru?» indagó una voz dentro de su cabeza. Sakura intentaba concentrarse en responder a esa pregunta pero los gritos de Naruto diciéndole que no sea la vergüenza del equipo # 7 al ser la única en no derrotar a su contrincante, la desconcertaron más.

Sasuke frunció el entrecejo ante tales palabras e hizo el gesto de querer adentrarse a la arena, pero nuevamente Kakashi-sensei le detuvo del hombro, sin despegar su mirada del libro cuya lectura lo tenía envuelto.

Un segundo antes de que Hayate Gekkö diera por ganadora a Ino, Sakura se impulsó, provocando murmullos en los presentes, quizá de admiración, o más probable de reproche.

Yamanaka no está dispuesta a ser derrotada, y realiza algunas técnicas tales como Shinrashin no Jutsu y, en su último intento, un Shintenshin no Jutsu, siendo esto último extrañamente familiar para Sakura, quien logra esquivarlo.

La hermosa rubia queda fuera de combate.

Sakura apenas pudo creerlo, aunque se sintió extraña por la forma absurda en que ganó. Dio dos tambaleantes pasos hacia atrás, sintiendo entonces el pie de una persona. Al volverse, Sakura observa la portada de Icha Icha Paradaisu.

–Sasuke... Ayuda a Sakura – dijo Kakashi al momento de voltear otra página de su libro.

La muchacha no tuvo tiempo de negarse. Sasuke ya estaba colocándola sobre su espalda, para luego moverse tan velozmente que prácticamente era invisible incluso para los Jönins. Sakura se permitió recostar unos instantes (o al menos ella le pareció breve) la mejilla contra la espalda de Sasuke. Pero la oscuridad inmediatamente se apoderó de ella.

Lo que le pareció en un abrir y cerrar de ojos, Haruno ya se encontraba en una cama, siendo observaba constantemente por el menor Uchiha hasta que se despertara completamente.

Por unos instantes, Sakura tuvo la visión de Sasuke con sus 16 años de edad, su pecho al descubierto que su vestimenta blanca y azul en nada le ayudaba a cubrir, con el iris rojo en sus ojos, destacando aquellas tres aspas que indicaban su nivel de superioridad en técnicas y, más que nada, con su Kusanagi en su mano, como si estuviese a punto de luchar contra la joven.

Envuelta en un mar de confusiones, Sakura atinó a aprisionar la sábana, con tal fuerza que los nudillos de sus manos se volvieron blancos.

Y en lo que le pareció a ella viendo a Sasuke levantando su arma para eliminarla, repentinamente se volvió en una extraña caricia en la cual él colocaba un largo mechón rosa detrás de su oreja.

Los ojos verdes de la joven se perdieron en aquella mano de apenas doce años. Su camisa azul le cubría el pecho, e incluso (y como novedad) estaba el logo del Clan Uchiha bordado en los costados, aparte de la espalda.

Extrañada por la caricia, Sakura sintió que todo su cuerpo se estremecía. El latir de su corazón era tan fuerte que hasta parecía querer abrir su pecho, provocándole dolorosas punzadas.

«No lo ames» decía una parte de su mente «No debes hacerlo... vas a sufrir»

Sakura cerró los ojos brevemente, inhalando una profunda cantidad de aire, percibiendo el olor a polvo y sudor de su propio cuerpo, aparte de un extraño aroma a humedad y pasto.

La voz de Sasuke, susurrante e irreal, la sacó de aquellas percepciones.

Tenías el cabello por el rostro – le dijo, a modo de disculpa por haberla tocado. Luego pareció completamente incómodo al ver que ella no iba a decir algo al respecto.

Sakura se mordió el labio inferior, su mente aún confusa entre el Sasuke que ella conocía «y amaba, muy a su pesar» con el que ahora estaba frente a ella, a quien también comenzó a amar desde aquella vez en que él declaró que no le parecía fea.

Eran dos mundos diferentes, y por kami, que aún así volvía a amarlo. ¿Ese era su destino? Enamorarse de él, una y otra vez, sin ser correspondida.

Esto era una crueldad.

Pero nuevamente una voz sedosa le insistía en que ella podía ser feliz en ese mundo. Sasuke Uchiha era completamente diferente, su actitud seguía siendo reservada y distante, pero no existía el odio reflejado en sus ojos negros ni ese terrible pasado marcando sus acciones.

Sakura dio crédito a aquellas palabras. Sasuke era, de cierta manera, diferente (los ojos de la joven lo recorrieron, desde su melena azabache hasta su camisa azulada), manteniendo la esencia del hombre del cual ella se enamoró.

De pronto ella se percató del cuello del muchacho, con una fina capa de sudor ya seca, su piel impecable.

«No está la marca de Orochimaru» fue el primer pensamiento de ella «No tiene el Juin no Jutsu»

Por impulso, y hasta de cierta manera incrédula, Sakura alargó su mano hasta rozar el cabello negro de Sasuke, y sus dedos tocaron la piel del muchacho. La reacción de Sasuke fue de cerrar los ojos, luego apoyó la mano en la cama, muy cerca de la mano de ella, antes de que sus labios rozaran los de ella.

Sakura cerró los ojos ante lo que sería su primer beso con Sasuke. Extrañamente se sentía bien, como si antes hubiese sucedido, como si ella estaba en ese mundo por y para él. Se sintió como si volviese a casa luego de una larga y pesada batalla. El cosquilleo nació en su estómago y se extendió por todo su cuerpo.

Sasuke aprovechó y tomó de ella otro beso, un poco más profundo que el anterior y hasta de cierta manera, un tanto más apasionado. Sakura temía despertar de lo que siempre había estado anhelando, creyendo que hasta por respirar, iba a descubrir que estaba soñando, que al abrir los ojos iba a encontrarse en su oscura y fría habitación, añorando por milésima vez en aquellos tres años el regreso de Sasuke a Konoha, deseando lo imposible: que él retorne y que olvidaran todo lo pasado.

Sasuke apartó su rostro del de ella, no resistiendo la tentación de mordisquear el labio inferior de la fémina. La expresión de su rostro denotaba cierto aire de tristeza y resignación.

– Creo que he malinterpretado tu acción – dijo Sasuke, reincorporándose.

Sakura sintió que el corazón se comprimía dentro de ella, con más dolor. Una voz dentro de su mente débilmente insistía en apartarse, que no podía ser. Otra más fuerte le aseguraba que eso era lo que siempre había querido, más que a nada en el mundo, le recordó que siempre estuvo dispuesta a dejar a sus amigos y su familia por él.

«Pero Sasuke no lo aceptó» se recordó, siendo entonces consciente cuánto le dolía su rechazo.

«Porque no quería que mancharas tus manos de sangre a causa de él» retrucó la voz con más firmeza «Porque te ama»

Aquellas tres palabras fueron un bálsamo para el dolor y la angustia que le provocaba su ausencia. Y también fueron el impulso que la llevó a alargar su mano, hasta encontrar la de él.

– No – dijo ella, sintiendo que el labio inferior le temblaba. – Es que tú... – inspirando una fuerte cantidad de aire, Sakura intentó calmar los temblores que agitaban su ser, luego se recordó que en ese mundo lo único que los separaba era no ser parte del clan de él – Yo no soy Uchiha.

Sasuke aprisionó su mano en la de ella. Antes de que él incluso pensara, sus labios murmuraron con una sonrisa «Eso se puede arreglar»

Sakura volvió sus ojos hacia él, sintiéndolo nervioso pero no avergonzado. Luego él se encogió de hombros mientras se sentaba en la cama, más cerca que la última vez. Tomó la mano de ella con más firmeza y se la llevó a su pecho.

Apenas tengo 12 años – murmuró Sasuke, haciéndola consciente del acelerado latir de su corazón – Pero has pasado la mitad de mi vida metida en mis pensamientos... cada vez más tiempo. Te has vuelto una molestia para mi bienestar emocional.

Una sonrisa apenas perceptible asomó a su rostro, la que ella siempre había detectado cuando los demás parecían que no, y Sakura pensó que no había nada más hermoso en toda la historia de la humanidad que ese momento.

Yo no quería... apenas pudo decir ella, cuando sintió los dedos de Sasuke, los que había tenido libre, posarse en los labios de ella.

–No sé qué nos depara el futuro – la voz de Sasuke sonó más firme al verse reflejado en los ojos verdes de la fémina – Lo que sí sé es que quiero enfrentarlo contigo a mi lado.

Sakura dejó de luchar contra sus sentimientos y contra esa débil voz en su cabeza que le advertía que era demasiado bueno para ser real. La joven creía que la vida está llena de migajas de felicidad, y ella estaba dispuesta a disfrutarlo, mientras pudiera.

Esta vez Sasuke no tuvo que acortar mucho la distancia entre sus rostros, ella también había ido a su encuentro.

Y sus besos le parecieron tan suaves como un sueño.

Continuará...


Para quienes no me conozcan, me presento, Hikari, escritora de ficts (más de la saga potteriana) y muchos me describen como enredosa, incumplida (pero en esto último estoy mejorando) lemonera, obstinada. Pero yo me describo como Harmony, y ésto implica muchas cosas.

Por cierto, suelo cumplir muy bien con lo de enredosa, en mis ficts algunas veces nada es lo que parece, y es todo lo que me atrevo a decir xD

Este proyecto de fict no constará de muchos capítulos, más me servirá de base para otro. (Sí, otro, amo mis neuronas SasuSaku) Reviews, bienvenidos.