Capítulo 004: Perfecta


Sakura lo comprendió.

–Esto no es real – murmuró Sakura para sí misma.

Pero eso no significaba que no iba a doler.

La joven se mordió fuertemente el labio inferior, tratando de que no le temblase. ¿Cómo pudo ser tan estúpida y caer en un jutsu del nivel de una kunoichi de 7 años?

–Sakura – susurró su prometido, en evidente tono de preocupación. La joven inconscientemente buscó con la mirada al otro Sasuke, no encontrándolo por ningún lado.

Y el ambiente volvió a cambiar, tornándose negro para después transformarse en un bosque frondoso.

Una prueba más clara no pudo darse.

Sakura se sentó en el pasto, llevándose las temblorosas manos a la cabeza.

«¡¡Demonios!!» masculló para sí misma, sin poder evitar que las lágrimas empaparan su rostro en cuestión de milésimas de segundos. Aún le dolía, siempre le dolía, fuese donde fuese.

–Sakura ¿Qué ocurre? – dijo Sasuke, haciendo el gesto de deslizar sus dedos por el rostro empapado. La joven retrocedió, evitando la caricia, hiriendo a Sasuke, hiriéndose a sí misma más de lo que nadie en el mundo imagina.

Nuevas lágrimas surcaron por el rostro de ella, sacudiendo la cabeza. «Déjame, por favor» suplicó en su mente, apoyándose en sus manos y piernas para alejarse de aquella visión. «Déjame»

«No desaproveches la oportunidad» insistió una voz sedosa en su cabeza «Aquí puedes ser feliz con él, para siempre. La mortalidad nunca se hará presente»

«¡No! ¡NO!»

Sakura se pasó las manos por el rostro, lo cual vendría a dar lo mismo. Las lágrimas seguían surcando, cada vez con más fuerza.

–Sakura, por favor – dijo su novio en un intento desesperado, al tratar de alcanzarla, siendo nuevamente evitado por ella.

La joven volvió a escapar de su alcance, intentando alejarse de él y de Konoha, pero era correr en un mundo sin límites de espacio. Y en su apuro tropezó contra unas rocas salidas de la nada (literalmente hablando). Sasuke, para su frustración, siempre estuvo cerca de ella, por lo que estuvo a punto de aprisionarla del pie.

Entonces apareció el otro Sasuke, el que Sakura siempre había considerado irreal.

«Cualquiera diría que era una cruel broma del destino cuando sé que realmente intenta aniquilarme» pensó Sakura al sentirse en calma ante la presencia del joven Uchiha que portaba su espada.

–¿Qué está sucediendo aquí? – preguntó perturbado el joven de camisa azul. Sakura se mordió el labio inferior con fuerza, el infeliz todavía tenía el descaro de hacer de la ilusión de Sasuke a un joven sorprendido. Los ojos negros del falso Uchiha la miraron suplicante, debido a que el verdadero Sasuke evitaba su acercamiento. – Sakura ¡¡Esto es una trampa!!

La mencionada asintió, sintiendo el sabor metálico de su propia sangre por la fuerza que ejercían sus dientes en su labio inferior. Luego habló, ignorando los temblores de su pecho.

–Lo es... Y... es-toy... tr... t... tra...tando de s...salir... d... de... ella.

Los dos Sasuke se miraron fijamente, notándose la sed de venganza en uno, y la vida tranquila y sin rencores del otro. Curiosamente con vidas contrarias, ambos tenían el semblante de lucha.

–Sakura, no te apartes de mí – insistió la ilusión, intentando extender una mano hacia ella, pero siendo evitado del todo por el Kusanagi del otro Sasuke que claramente amenazaba con destrozarlo de un solo movimiento.

Ya... déjame – suplicó Sakura levantándose, para empezar a correr sin rumbo.

–¡¡Sakura!! – gritaron dos voces al mismo tiempo.

Repentinamente acorralada por una montaña, Sakura se volvió, y se dejó caer al piso, sintiéndose completamente frustrada.

–Sakura, por favor... – susurró el joven que había desempeñado el papel de su novio en un tiempo y realidad inexistente –...quédate conmigo.

Aquellas dos últimas palabras dejaron completamente paralizada a la joven, siendo aprovechado por la ilusión para quedar frente a ella, y acariciarle el rostro, tal como lo había estado haciendo en tiempos anteriores.

Pero no era real.

Sakura alzó la mano, para devolverle la caricia, sus ojos verdes brillando ante las lágrimas que amenazaban con caer nuevamente.

–No importa... tu pasado.... ni la forma en que nos conocimos – Sakura sonrió débilmente, al visualizar otra vez aquella sonrisa oculta en el rostro del joven, preguntándose entonces si acaso aquel gesto también se lo habían creado, o era producto de las ilusiones de ella. –Volví a amarte... aunque no quise hacerlo.

–Saku...

La joven sacudió la cabeza, y bajó tanto sus ojos como sus manos, rompiendo el contacto con aquella ilusión, quien trató de sostenerla, pero sus manos fueron inconsistentes, traspasando el cuerpo de ella.

–No me llevaste aquel día en que te fuiste de Konoha porque no era lo correcto – dijo Sakura abrazando sus piernas y colocando su barbilla en la rodilla. –Y ahora no me quedo aquí porque tampoco lo es.

La ilusión comenzó a desvanecerse, Sakura reprimió las ganas que tenía de tocarlo, sabiendo que luego le sería más difícil hacerlo desaparecer, pero no pudo evitar alzar el rostro, notando la profunda tristeza en los orbes azabaches.

– La única diferencia entre tú y yo es que a mí se me parte el alma. – susurró la joven observando el rostro de Sasuke desaparecer ante sus ojos, cada vez con más lentitud, como si esperase alguna duda de parte de Sakura para reaparecer.

«Y que, a pesar de todo, sigo amándote»

Sakura cerró los ojos ante su último pensamiento, después de lo que pudieron ser meses, o incluso años, los abrió, para encontrarse con Sasuke, (uno que no iba a desvanecerse por así desearlo, aunque ella misma destroce sus propios sentimientos en el proceso) quien iba acercándose, tan amenazadoramente como siempre.

Inspirando una fuerte cantidad de aire, Sakura se mantuvo firme, apenas sintiendo que la montaña detrás de ella desapareció.

Pero Sasuke, el real, no hizo gesto alguno de atacarla, de hecho, su espada había desaparecido. Sakura intentó reincorporarse pero se sentía con tanta fuerza como un recién nacido, esto y la punzada en la cabeza, que la obligó a detenerse.

El ambiente volvía a ser deslucido y sombrío, el aire helado se deslizaba por todas partes, comenzando a concentrarse en el cuello de la joven, aprisionándola, evitando que el oxígeno llegue a sus pulmones.

Con brusquedad Sakura fue levantada, aunque no fue por voluntad de Sasuke, mucho menos de ella, y se mantenía suspendida en el aire, flotando.

Escenas borrosas acudieron a su mente, esta vez todas reales, de su encuentro con Kabuto, quien estaba malherido, su piel quemante. Sakura intentando ayudarle. El ambiente gris, una llama envolviendo al cuerpo del joven de cabellos grises, Orochimaru saliendo de éste.

–Muy compleja – musitó el sannin aprisionando más el cuello de Sakura en su brazo alargado descomunalmente, obligándola a aprovechar el poco aire que tenía. No me convencía del todo en especial por ser irritantemente llorona. ¡Ah! ¡Y manipulable! Mucho más que tú siendo un crío.

Sasuke detuvo sus pasos, hablando con toda la indiferencia por delante.

– ¿Y aún así la usaste para intentar apoderarte de mí? Tsk.

Orochimaru sonrió, como muchas veces lo había hecho, especialmente cuando terminaba de armar sus planes y él veía que los mismos le encajaban a la perfección. De hecho, para él esa era la palabra que describía a Sakura y así se lo hizo saber a Sasuke.

– Es perfecta retrucó Orochimaru. Y yo que pensé que solamente te alejaba de tu mejor amigo. Más peso tiene ella que el kyübi. Y pensar que creía estar aprovechándome de sus sentimientos por ti.

El ambiente empezó a oscurecer cada vez más, Sakura intentó colocar los dedos entre el brazo de Orochimaru y su cuello, batallando por respirar. Sasuke no contestó a las palabras de su enemigo, simplemente colocó un brazo detrás de su espalda, haciendo aparecer su Kusanagi, mientras sus ojos rojos, hacían aparecer la tercera aspa.

Orochimaru ladeó la cabeza, deseando no perderse ningún gesto del rostro de Uchiha mientras levantaba más a Sakura y la asfixiaba, provocando un quejido de los labios de la muchacha, consiguiendo que Sasuke aprisionara la espada hasta que los nudillos de la mano se le volvieron blancos.

Al verlo avanzar amenazadoramente, Orochimaru decidió acabar con la joven, puesto que Uchiha Sasuke no era alguien a quien debía dársele ventaja alguna, por lo que el sannin ejerció más fuerza en su brazo buscando destrozar el cuello de Sakura.

Pero una estela de humo quedó en donde debía estar el cuerpo de la joven. Uchiha achicó más los ojos al ver cómo Orochimaru le miraba irritado, creyéndolo culpable del suceso.

Sasuke levantó la cabeza, definitivamente asombrado de lo que percibía. Aparentemente era una técnica, muy extraña, muy oscura. Orochimaru vuelve su mirada hacia donde Uchiha estaba observando, casi cayéndose de espaldas al ver a… ¿Sakura Haruno?

–Debería colocar un cartel con luces que diga «Prohibido el paso» – dijo secamente la gigantesca Sakura, pareciendo un extraño ser que si no fuese por el blanco delineando su forma, se perdía con el ambiente negro. En su frente estaban los caracteres japoneses que la denominaban como «Inner»

Orochimaru intentó atacar a aquella forma con «Kanashibari no Jutsu», pero era como lanzar el ataque al aire. Sin embargo, las inmensas manos enguantadas de aquel extraño ser que lo aprisionaron, eran bastantes consistentes.

–¡¡Maldito infeliz!! ¡¡Malnacido bastardo!! Nadie se mete en mi cabeza y sale sin más, pero tú... ¡¡¡KISAMA!!!

Orochimaru trató de soltarse de aquella extraña forma de vida, si acaso podría denominársele así, pero parecía que algo lo evitaba, sus fuerzas eran iguales a la de una muñeca de trapo.

–¿No lo sabías, cretino? Poseo una fuerza monstruosa – Decidida a demostrarle qué tal era la mencionada técnica, la Inner utilizó todo lo que estuvo a su alcance para aprisionar más a Orochimaru – ¿Verdad que no te gusta que te asfixien?

–¡¡Sakura!! ¡¡Detente!! – escuchó la Inner en la voz de Sasuke.

Sin embargo, los ojos de la Inner, expresivos de una manera indescriptible con palabras, se volvieron hacia el joven Uchiha, sus manos sin dejar de aprisionar a su ex-victimario que pasó a convertirse en su víctima.

–Pero si es Sasuke-kun– dijo con la voz más melosa que pudo, denotando aún así en cada una de sus palabras el sarcasmo.

El mencionado atinó a guardar su arma, denotando que no iba a lanzar ataque alguno, más se reservó el derecho de dejar activo el sharingan. Inner-Sakura no demostró ganas algunas de soltar a Orochimaru.

–Déjalo, no mereces manchar tus manos de sangre por este bastardo.

La otra pareció analizarlo. Luego sonrió, de una forma sombría, de cierta manera irónica, antes de responderle con toda la lógica del mundo.

–Esta cosa no tiene cuerpo, por ende, no tiene sangre que derramar. ¿Y de qué otra forma crees que voy a sacarlo de aquí sin dañar a Sakura en el proceso? Eliminando su chakra. – Entonces soltó sus manos, provocando que Orochimaru cayese pesadamente a los pies de Uchiha en forma de una pequeña serpiente blanca, arrastrándose desorientadamente.

Sasuke al instante liberó una llama negra, lo suficiente para calcinar a la serpiente ante sus propios ojos. Luego volvió su mirada hacia la Inner, notando que decrecía su tamaño, hasta colocarse a la altura de la verdadera Sakura.

Ella lo analizó, soltando una irónica sonrisa.

–Años atrás hubiese dado mi existencia por este instante – dijo mientras se quitaba los guantes y los hacía desaparecer. – Y te lo digo porque da lo mismo que lo piense, igual estás enterándote de todo: palabras y pensamientos. Has tomado la horrible costumbre de meterte en la cabeza de los otros. –Sasuke no respondió. Curiosamente la Inner parecía esperárselo aunque esto no evitó que se enfadara, por lo que el tono de su voz no fue tan amable cuando siguió hablando. –¿Qué demonios esperas para largarte de aquí? ¿O quieres que te asfixie hasta que tu chakra desaparezca?

–¿Dónde está Sakura? – preguntó Sasuke.

–Me parece que has llegado casi cuatro años tarde, tiempo por supuesto en que ella pasó persiguiéndote para que finalmente volvieses a despreciarla.

El silencio se mantuvo por algunos instantes.

–Eres tan molesta como la original.

–No – respondió ella –Soy peor de lo que imaginas.

Sasuke siguió buscando con la mirada a Sakura, pero desistió pronto, puesto que todo era negro a su alrededor; por lo que se dispuso a marcharse. Mientras se iba, se dispuso a lanzarle una última advertencia a la Inner.

–Aléjate de Konoha.

–¿Por qué? – fue la inmediata cuestión de la Inner.

Sasuke se encogió de hombros, aparentemente no considerando importante ese detalle mientras se desvanecía del sitio, saliendo por sus propios medios de la mente de Sakura.

La Inner observó cómo se perdía el joven, en una nueva despedida tan amarga como todas las anteriores. Y su bienestar, tanto psicológico como emocional, peligraba a la idea de que ésta era la última vez en que se verían.

O quizá en pocos instantes... realmente sería la última vez.

–El cínico igual va a verla.


Sakura parpadeó un poco, intentando acostumbrarse a la poca luz que ingresaba a la habitación por medio de las pequeñas aberturas de las paredes de caña. Por impulso respiró profundamente, siendo consciente que las punzadas en la cabeza ya no la afectaban de una manera dolorosa e iban desapareciendo con rapidez.

Confusa, Sakura intentó sentarse, notando de inmediato que, al hacerlo, toda la habitación giraba a su alrededor, por lo que desistió y volvió a recostarse.

Se mantuvo quieta por algunos minutos, intentando recuperar energías, las necesarias, mientras su mente iba restableciendo los sucesos en la forma correcta. Se sintió vacía al descubrir que había estado toda una vida en un mundo falso, viviendo lo imposible junto a un Sasuke cuyo clan no había sido exterminado por su hermano mayor.

Se preguntó si todos los sucesos fueron creados por Orochimaru o fue el subconsciente de ella misma quien quiso quitarle tan terrible pasado familiar. Veía tan feliz, a Sasuke, entrenando con Itachi, luego ella y Sasuke a punto de casarse...

Sakura se sentó con más cuidado en la cama, finalmente decidiendo que fue ella la causante de toda esa fantasía.

Liberándose de la sábana, sintiendo al mismo tiempo el frío suelo en sus plantas, Haruno buscó sus zapatos, tanteándolos con los pies. Le costó todo un mundo colocárselos, aunque menos le costó acostumbrar sus ojos a la ausencia de luz.

Por impulso la joven se tocó el cuello, no sintiendo marca alguna en su piel, aunque le dolía terriblemente. Por un lado Sakura se sintió aliviada, por otro intentando recordar lo que dijo el infeliz sannin sobre ella, algo sobre manipulable, llorona.

¡Argh! Le dolía pensar en ello.

Sakura se levantó más decidida, aunque esto no afectó a su debilidad física, pensando seriamente en regresarse a Konoha, deseando al mismo tiempo que no hayan pasado muchos días, o peor aún semanas.

Si Sasuke la quiere alejada de Konoha, es donde más la va a ver.

La joven se tambaleó, buscando la salida de aquella cabaña, apenas encontrándola, estremeciéndose por el aire frío que corría por el ambiente. Aunque ahora era por la baja temperatura provocada por la madrugada y no por alguna técnica desesperada de un psicópata shinobi.

Con estremecimientos por todo el cuerpo, Sakura intentó convencerse que irse antes de que Sasuke (u otra persona más) llegue y la encuentre tan vulnerable era lo mejor que podía hacer. Porque en su estado actual es presa fácil para un enemigo. Aunque Sakura aún no sabía si Uchiha Sasuke consideraba a Haruno Sakura en esa categoría.

Para ella no.

Pero ignoraba, por millonésima vez en su existencia, qué es lo que piensa Uchiha.

A veces Sakura pensaba que podía entenderlo, como nadie en la vida, creía saber sus debilidades y problemas, presiones y frustraciones. Pero un gesto de él, una muralla entre los dos, destrozaba todas las suposiciones.

Como ahora mismo está sucediendo.

Si los rumores no son falsos, realmente Uchiha Itachi murió en una batalla ninja contra su propio hermano. Extrañamente pensando esto ahora, Sakura se sintió peor, ahora con el plus por el propio Itachi (aunque se supone que Sakura nunca lo conoció a fondo, aparte de los terribles encuentros en que Itachi formaba parte de Atkasuki). También Haruno pensaba cómo debe sentirse Sasuke, si acaso se siente bien una vez cumplida su venganza de toda una vida, o bajo qué circunstancias sucedió todo.

Sasuke había estado cerca cuando Orochimaru incineró el cuerpo de Kabuto, y de una forma u otra había logrado introducirse en la mente de ella, para sacar al sannin de ahí... y luego se había marchado, con la borrosa advertencia que ella se alejara de Konoha.

Como si ella pudiera hacerlo.

Sakura se arrimó al tronco frío del árbol, y cerró los ojos, se dijo para sí misma que sólo sería un segundo, mientras intentaba recuperar el equilibrio y las fuerzas para dar otro paso rumbo a la aldea.

Al instante en que sus párpados se cerraron, las fuerzas la abandonaron completamente, su cuerpo irremediablemente caía...

... en los brazos de Uchiha.

Sasuke ladeó la cabeza, ligeramente, para observar la total inconsciencia de quien una vez fue su compañera de batallas.

Deja-vú

No existía otra explicación, solamente que esta vez él no fue el causante de que Sakura perdiese el conocimiento.

El joven refunfuñó fastidiado.

Y no existía ninguna banca, menos estaba cerca de Konoha para dejarla. Aunque esto último no era una idea que le agradara.

Bufó irritado mientras volvía sus pasos en menos tiempo del que a ella le había tomado avanzar. Si Sakura hubiese estado en el mundo de los conscientes, seguro que hubiese protestado.

Al dejarla nuevamente en la cama, (y Sasuke esperaba que fuese por última vez) el joven volvió a analizar la repetición de acontecimientos que estaba experimentando. Al final él decidió que a nadie le haría daño que todo volviese a suceder, por lo que deslizó una mano por el rostro de la joven, juiciosamente despacio, creyendo que ella jamás se enteraría.

«La única diferencia realmente es que hiciste lo correcto.»

Volví a analizarla, considerando que Sakura con sus propios conocimientos en medicina haría desaparecer ese horrible cardenal alrededor de su cuello, sin dejar cicatrices. Al igual que él desaparecería de la vida de ella sin dejar huellas.

«Yo jamás lo sabré.»

Sasuke sintió el débil respirar de Sakura chocar contra su propia piel, luego deslizó sus labios sobre los de ella, recordando la última vez que había realizado esta misma acción, hace ya casi cuatro años atrás, siendo la primera vez también y bajo las mismas circunstancias.

No evitó el impulso de mordisquear su labio inferior. Siempre le tentaba hacerlo, en especial cuando Sakura le expresaba su admiración, o cuando la notaba triste, o cuando su sonrisa llenaba de calidez el pecho de Uchiha, o cuando...

Sasuke se apartó de ella.

–Aléjate de Konoha – le susurró con más lentitud, cerca del oído.

Luego se marchó de la cabaña en menos de un segundo.

Uchiha Sasuke tenía una misión pendiente, y aunque se fuese la vida en ello, iba a cumplir con la destrucción de los Altos Mandos de la Aldea Oculta de Konoha, así se lleve a sus habitantes de por medio.

Fin del proyecto



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