Notas iniciales: El estrés y yo nunca nos llevamos bien, él no me deja hacer todo lo que quisiera y yo hago todo lo posible por abandonarlo xD. Fict de esos que parecen ser y no ser, si tienes mucho tiempo leyéndome, aquí otro de mi estilo, si es la primera vez, welcome to my world *risa nerviosa* Fict para el FC SasuSaku de NU *Hikari se emociona* Comentarios, dudas, sugerencias, ya sabes dónde encontrarme.


Aletargado


La sensación se extendió por todo su cuerpo, oprimiéndole desde lo más profundo de su ser, casi dejándola sin aliento.

«Las peleas nunca traen nada bueno.»

Sakura ignora si lo dijo en voz alta, a pesar de sentir sus labios moverse. No, seguramente no hizo, y es el miedo que la hace temblar de pies a cabezas. La joven incluso no se percata del rubio que corre hacia ella. Sus orbes claros sólo se encargan de memorizar cada mínimo detalle del otro joven que está a tan a escasos pasos.

Las miradas se encuentran, y aunque Sakura sabe que Sasuke se ve reflejado en sus ojos verdes, no puede sonreír en respuesta. El aire se niega a llegar a sus pulmones al ver cómo Sasuke está paralizado.

Ella hubiese deseado reprocharle. Se supone que él, siendo de los más grandes y poderosos ninjas con toda esa técnica y agilidad que lo hacen temible como enemigo, debió esquivar aquel ataque, y no quedarse estático, (quien sabe por qué motivo, los ojos de Sakura se volvieron acuosos, nublando su visión) y menos aún dejando que sus ropas se manchen de sangre.

Sakura no pudo soportarlo, aunque no era la primera vez que lo veía malherido. No esta vez simplemente no lo resistiría. Las piernas le fallaron y la oscuridad inmediatamente se adueñó de ella.

De lo siguiente que Sakura fue consciente era que estaba en su cama, sintiéndose débil física y emocionalmente. Quería llorar y no podía hacerlo, quería gritar con todas sus fuerzas, quería... quería tantas cosas; pero al final ya nada importa.

Sasuke-kun había muerto.

Las palabras se negaban a abandonar sus pensamientos, sin poder asimilarlo. Aunque todo apuntaba a ello, aunque todos lo decían camuflando con palabras neutrales, intentando menguar el dolor, no darle la importancia que ella veía.

¿De qué le habían servido tantos años de aprendizaje en medicina? Si al momento de ver a Sasuke herido inexplicablemente se había desmayado. Un acto involuntario que se reprochaba con amargura, porque seguramente otros se olvidaron de revisarle una herida que se infectó, o tal vez porque lo odiaban... Sakura suspiró, encogiéndose más en su sitio... o porque realmente a nadie le importaba tanto Sasuke como a ella.

La puerta se abrió y ella no se inmutó. De cierta manera la joven tenía la sensación que era una escena que se repetía desde hace algunos días atrás.

–Ya es hora de que te levantes – reprochó Ino, golpeando uno de sus pies en el suelo para darle mayor énfasis a sus palabras, o seguramente buscando una reacción que no obtendrá.

Sakura podía imaginarla de brazos cruzados y mirada desafiante. En otras circunstancias esto hubiese servido para llenarla de energía y querer ganarle en lo que sea que a la rubia se le ocurriera, pero eso fue hace ya tiempo, cuando Sasuke aún estaba bajo ese mismo cielo y existía la esperanza de volver a verlo, por lo que ella debía mantenerse viva.

Ahora la joven de apellido Haruno adoptó la misma actitud que había estado desde que supo que él había muerto. Ajena a la realidad, desgastando sus neuronas por Sasuke, pensando en miles de «Si tan solo...», reprochándose, anhelando que no sea verdad.

El ruido de la ventana fue lo que rompió el silencio de la habitación. Por el suave «Naruto» murmurado de Ino, Sakura se enteró que había llegado su amigo.

–¡Naruto, háblale! – Exigió de inmediato Ino – Dile que ya no puede seguir así.

Uzumaki inspiró una fuerte cantidad de oxígeno, y demoró en dejarlo salir. El rubio nuevamente volvía a ser la única persona en toda la aldea (y seguramente en todo el mundo ninja) que sabía lo que Sakura estaba sintiendo. No era como dar la vuelva a la página y hacer como si todo lo que es e implica Uchiha Sasuke desapareciera y nunca hubiera existido.

Sakura deseó dormir por una vez en ese periodo ocho horas consecutivas, pero al cerrar sus párpados volvía la imagen de Sasuke ante ella y en algunas ocasiones Sakura parecía detectar una pizca de angustia en las masculinas facciones pero al instante lo atribuía a que su mente comienza a agregar detalles inexistentes.

Ignorándoles, Sakura siguió con su mirada fija en el marco de la foto que se tomó hace tantos años atrás, recorriendo cada rasgo de la expresión de enojo de Sasuke, como si no se lo supiese de memoria. A lo lejos escuchaba a Ino reclamando y Naruto simplemente escuchando. No se percató cuando la rubia se cansó de su monólogo, mucho menos la sintió partir.

Pudieron pasar horas desde que la habitación quedó en silencio. Con Ino parloteando, a Sakura se le hacía más fácil ignorarla y sumirse más en sus emociones, pero Naruto, quien seguía ahí en silencio, comprendía el dolor de ella, lo cual la hacía más consciente de la pérdida, porque Sakura también era consciente lo que Naruto perdió.

La joven apenas lo observó decaído, cabizbajo, con la mirada tan perdida como la de ella. Que él le comprendiese fue un alivio, por lo que ella se atrevió a señalar lo obvio:

–No me vas a pedir que siga adelante.

Si Naruto la escuchó no dio muestras más que sentarse en el borde de la cama y ocultar el rostro entre las manos antes de dejar que el llanto se exteriorice. Sakura deseó poder también desahogarse, pero sus ojos se mantenían acuosos, con un algo inexplicable encerrando las lágrimas.

Ella tan sólo parpadeó.

Sakura creyó que no había dormido ni un instante, pero al abrir los ojos notó que sombras nocturnas envolvían el retrato de su equipo siete. Curiosamente el reflejo de la luna jugó con la fotografía, cayendo en Sakura toda la luz, haciéndola resplandecer. Y ese mismo fulgor le brindaba sombras a Sasuke. Irónicamente ese brillo ya no existía en Haruno Sakura.

Sin embargo, luego de días sin reaccionar ni moverse, Sakura sobresaltó al descubrir una rápida y deslizante sombra ocultando fugazmente el retrato. De no ser porque ella distinguió la forma de la sombra no hubiese volteado.

Pero, al volverse hacia la ventana, no había nada, o al menos eso le mostró su poco acostumbrada visión nocturna.

La sensación de pérdida volvió a ella. La ventana de la habitación estaba abierta (seguro que Naruto la dejó así) y probablemente fue algún ave que se deslizó frente a la misma. Sakura sintió el frío llegarle hasta los huesos, por lo que se abrazó a sí misma, aún así pensaba una y otra vez si debía abandonar el lecho para ir a cerrar la ventana.

Fue entonces cuando sus ojos se acostumbraron más a la oscuridad, fue entonces que lo descubrió.

–Sasuke-kun.

Su nombre salió de manera automática, susurrante y anhelante. Una parte pequeña de su raciocinio trataba de alertarla que algo raro estaba ocurriendo.

Él no puede estar ahí.

...

Él estaba muerto.

Sakura trató de incorporarse, pero no logró hacerlo por sentir pesado todos sus músculos. Aunque la idea sonara absurda sentía como si hilos invisibles la tuviesen atada. Para más irrealismo de su situación, ella sintió un dolor en su lado derecho, a la altura de la vena de la muñeca, era un dolor soportable y puntiagudo. Respirar también le dolía el pecho, el alma.

«Vámonos»

Justo en ese instante a Sasuke se le ocurre acercársele. Y en contra de su voluntad, los párpados de Sakura se cerraban. Quiso llorar por la frustración, porque al menos en sueños (o delirios) volvía a verlo y la penumbra volvía a adueñarse de ella.

Para cuando volvió a abrir los ojos, distinguió a Ino ordenando unos libros mientras refunfuñaba sobre la terquedad de la frentona de seguir postrada en su cama. En esta ocasión su rubia amiga no estaba sola, venía acompañada de otra muchacha quien deslizó una suave sábana sobre el cuerpo de Sakura.

Los ojos verdes se posaron brevemente en Hinata, quizá esperando encontrar pena o lástima pero no la preocupación que la otra mostraba. De haber estado con menos estrés mental, Sakura hasta se hubiese sentido arrepentida de su terquedad de no abandonar la cama. Apenas ella registró que estaban las dos jóvenes en su cuarto y sus pensamientos volvieron nuevamente hacia Sasuke, su mirada perdiéndose en el sitio en que anoche había estado él, aunque sólo en su mente existía.

Hinata sobresaltó al escuchar cómo la ventana se abría. Por el reproche de Ino, cualquiera menos Sakura, se daba cuenta que era Naruto. Y como si no hubiese estado dando reproches a diestra y siniestra, Yamanaka comenzó otra ronda de reproches siendo el tema central Haruno.

La aludida siguió ignorándolos, aparte del sopor que la invadía constantemente. Ahora temía cerrar los ojos y volver a ver a Sasuke. No lo quería de esa manera, ilusoria y falsa, sólo en sus sueños.

Y entonces...¡Te vas a pudrir en esa cama! – refunfuñó Ino doblando y desdoblando por enésima vez los pétalos de los geranios de color rojo escarlata.

–Ino-chan estás exagerando replicó Hinata al momento en que colocaba el arreglo floral lejos del alcance de la rubia.

Es ella la que...

Sakura-chan necesita descansar. No la molestes replicó Naruto, tratando de aparentar indiferencia pero se le notaba la voz tensa.

Ustedes no entienden rebatió Ino apenas volteando a darles una fugaz mirada.

Hinata se acercó a Sakura y nuevamente deslizó una sábana sobre el cuerpo de la chica, quien permanecía sin pronunciar alguna palabra.

Sakura contuvo el aire, reuniendo el valor para agradecerle a Hinata. Sin embargo, por más que trató, las palabras no salieron de sus labios, sólo atinó a encogerse más en sí misma y darles la espalda.

Cerró los ojos unos segundos, intentando calmar el latido en su sien.

Al volverse hacia ellos para pedirles que la dejaran sola, la habitación estaba nuevamente en penumbras, con la luz de la luna deslizándose por esa ventana que otra vez estaba abierta.

El labio inferior de la fémina tembló al distinguirlo esta vez con mayor nitidez. Los latidos en su pecho fueron tan fuertes que hasta sentía que le dolía, y el pulso en su cuello se aceleró. Ahora que estaba ahí, así sea producto de sus delirios, Sakura se reprochó ¿Cómo había pensando no volver a verlo?

Sasuke se acercó cuidadosamente, Sakura sentía que los ojos le ardían por la emoción.

Decidida estaba a quedarse despierta... o dormida, aún no tenía claro en qué punto se encontraba. Pero su Sasuke-kun estaba ahí. ¿Qué más daba si era el cielo o el infierno?

Sakura se estremeció al sentir la cálida mano de Sasuke deslizando unos mechones rosas detrás de su oreja, ella se sentía tan fría y él tan caliente. Curioso, cualquiera hubiese jurado que era todo lo contrario.

Sakura pudo observar la intensidad de su mirada. Casi creyó que leía las emociones del Uchiha, esas que siempre ocultaba bajo su máscara de indiferencia. Casi parecía poder ver en él angustia, ansiedad, desolación.

«Ven conmigo»

Sakura sintió que el abismo se abría en la boca de su estómago, expandiéndose por todo su cuerpo y arrastrándola a sabrá-Kami-dónde. Los labios de Sasuke se deslizaron sobre los suyos con lentitud, como si los acariciase.

Ella supo que no debía cerrar los ojos, pero fue inevitable cuando el beso se profundizó.

Al abrir los ojos, un nuevo día asomaba por la ventana, aunque Sakura juraba que no había transcurrido ni diez segundos. Se sintió con esa extraña sensación de tiempo perdido que se escapó entre sus manos como si hubiese sido agua.

Si alguna vez en esos angustiantes instantes Sakura se hubiese planteado levantarse, sería ese preciso instante. Pero algo se lo impedía.

–Sasuke-kun –su nombre se perdió en la desolada habitación. Ni siquiera Ino había ido a soltarle su regaño número trescientos.

Alzó las manos, sintiéndose literalmente atada a la cama, punzadas dolorosas ahora en el dorso de las manos. Miles de ideas rondaban la mente de Sakura, y cuando una en especial cruzó su mente inhaló una profunda cantidad de aire. Extrañamente no le dolía respirar, y Sakura lo tomó como un signo de que estaba pensando lo correcto.

La siguiente ocasión en que viese a su Sasuke-kun no lo dejaría ir. Se iría con él, así fuese al mismo infierno.


La ansiedad de Sakura pudo bien haberla matado antes de llegar a encontrarse nuevamente con su Sasuke-kun. A veces le daba la impresión que anochecía y amanecía eternamente, y no había vuelto a verlo, por más que dormía, o eso creía que hacía Sakura.

A veces ella creía volverse loca, pues parecía escuchar a Ino lejanamente, quizá desde la ventana de abajo, pero Sakura no se asomaba. Otras podía sentir como si alguien la arropase, pero no existía nada ni nadie.

Los orbes verdes miraban el techo de la habitación, como si estuviese empeñada en aprendérselo de memoria, luego volvía su mirada hacia las paredes, poniendo especial empeño en donde solía ver a Sasuke aparecerse, pero nada ocurría.

Inconscientemente Sakura comenzó a percatarse que no tenía hambre, habiendo transcurrido tantos días, y su cuerpo no reclamaba alimento. Se supone que debía morir, pero seguía manteniéndose con vida.

Hasta que llegó el momento.

Sakura pudo sentirlo a la perfección, a pesar de que la noche ya se había adueñado de la habitación y ni el fulgor de la luna brindaba una pizca de luz. Envuelto por la oscuridad, la sombra de Sasuke se acercaba hacia ella.

«Toma mi mano»

Ella lo haría con ganas, si él tan solo deslizara la masculina mano del rostro de la fémina hacia una de sus manos. Sakura trató de alcanzarlo, pero el pinchazo en su dorso se hizo más intenso.

A Sakura le pareció una eternidad alcanzarlo, y no pudo evitar un suspiro tembloroso cuando sintió los dedos de Sasuke tocar los suyos. Incluso en la oscuridad la joven observó un brillo en los orbes oscuros.

«Eso es... tómame»

Los labios aún temblorosos fueron calmados con una sutil caricia, dejando en ellos el sabor mentolado de Sasuke, con una extraña calidez. Sakura sintió sus ojos picarle. No quería cerrarlos, no quería llorar, no quería dejar de verlo. Ella juraba que si parpadeaba siquiera, Sasuke se esfumaría.

«Aprieta mi mano, Sakura»

Lo siguiente escapaba de toda lógica. Sakura trató de cerrar sus dedos alrededor de los de Sasuke y un dolor intenso comenzó a invadirla, como si su alma tratase de escapar de su cuerpo. Inspiró una cantidad profunda de aire, sintiendo la vida fluir por su cuerpo. Se sintió partida en dos, en alejarse de Sasuke para siempre o seguir con él.

«Apriétame»

Sakura creyó que si no lo hacía, moriría mentalmente. Pero si lograba hacerlo, estaría con Sasuke, esta vez sí de manera definitiva, en el infierno, limbo o donde sea que se encuentre él. Con una última inspiración de aire, Sakura dobló los dedos entorno a la mano de Sasuke, esperando el final.

A lo lejos escuchó el lejano grito de Ino diciendo su nombre con un ahogado «No es posible

–Haz silencio – Sakura reconoció el reproche de Naruto.

La habitación comenzó a llenarse de dos formas doradas, una de ellas se transformó en Naruto sonriendo ampliamente, la otra en Ino, quien estaba sollozando sin poder controlarse. Por unos instantes de terror Sakura creyó que Sasuke había desaparecido, volviéndose hacia en donde estaba.

Y ahí seguía, con sus dedos entrelazados. La expresión atónita de Sasuke pronto se transformó en satisfacción, y no tardó en convertirse en orgullo.

Ino secó con brusquedad sus propias lágrimas y empujó a Sasuke para comenzar a revisar a Sakura. Haruno soltó un quejido porque en el abrupto movimiento el catéter en su mano rasgó un tanto su piel.

De haber estado con sus sentidos coordinados, Sakura hubiese detectado histeria en Ino. La rubia observó el pequeño daño y resopló lo más indignada que pudo.

–Ya has hecho todo que podías hacer, te puedes retirar.

Sasuke volvió a su máscara de indiferencia para todo el mundo, pero Sakura, quien apenas reparó en unas zonas verdosas y moradas en su blanca piel, detectó una expresión que ya había visto con anterioridad hace tantos años.

Él salió de la habitación.

¡No debiste sacarlo de aquí! reclamó Naruto, conteniendo la ira en cada palabra suelta. Ino lo ignoró, pero si algo sabía hacer el rubio a la perfección era sacar las emociones de otra persona, y Yamanaka no iba a ser la excepción Sasuke logró lo que todos, incluida tú, no pudimos hacer.

–¡Ya lo sé, maldita sea!

Lágrimas se escaparon de los ojos azules de Ino. Porque no pudo superar a Sakura, porque la Haruno estuvo a punto de morir y no pudo salvarla, porque Sasuke se quedó por ella. La rubia no sabía aún si estar aliviada, celosa o frustrada. Era un revoltijo de emociones.

Miró a Sakura, e Ino decidió que todos iban a ignorar sus lágrimas, por lo que hizo que nada había ocurrido y se dispuso a examinarla. Sakura no pudo levantarse, la habitación le daba vueltas.

La rubia hizo algunas anotaciones en la historia clínica de Sakura, y después se encerró en el cuarto de baño, para refrescarse.

Naruto volvió sus ojos hacia Sakura, y cómo ella aprisionaba la mano que había estado enlazada con la de Sasuke.

–Sasuke-kun se va a ir – susurró Sakura, su voz roncosa por tanto tiempo sin haber sido usada. No le estaba pidiendo que lo impidiera, ni tampoco le suplicó promesas eternas. Aunque se destrozara nuevamente el alma, lo dejaría ir.

Sakura se recostó en la cama, mirando la habitación, siendo cada vez más consciente que ella era la que estuvo a punto de morir.

–Pensé que Sasuke-kun estaba muerto – a Naruto le costó un poco comprender los largos susurros de Sakura –Y creí que al tomar su mano, yo moriría... para estar con él.

Naruto salió de la habitación, Sakura no se percató de esto.


Kakashi seguía con el bolígrafo deslizándose entre sus dedos, aparentemente perdiéndose en el camino de la vida.

Con su ojo descubierto volvió su mirada hacia el joven de apellido Uchiha, oficialmente el único. Sin poder evitar preocuparse como un padre, se preguntó si no se le habían infectado alguna de las heridas, puesto que veía a Sasuke un poco más pálido de lo normal. Casi pareciera que el menor temiese del poder de Kakashi, pero eso sería simplemente absurdo. Si fuese por poderío, ahora mismo Sasuke fuese candidato ideal para el puesto de Kage... Kakashi sonrió internamente... claro está, con Naruto peleándole hasta su último aliento.

Hay situaciones inevitables.

Como la de Sasuke aún siendo repudiado en la aldea, la obviedad de marcharse lejos, el cómo no pide permiso sino que informa que ya tomó la decisión.

Como también la espera a que el Team 7 vuelva a estar reunidos, físicamente claro está, porque los lazos que tanto Sasuke se empeñó en romper, seguían ahí, fuertes a pesar de los golpes sufridos.

Y hablando de golpes, Sakura recibirá otro emocional, cuando se entere que Sasuke se marcha nuevamente, y justo cuando ella logra salir de su estado de coma.

¡Ah! ¡Es verdad!

A Sasuke no le supo bien la mirada de entendimiento que repentinamente Kakashi le dirigió, pero orgulloso como es, no pidió ni dio explicaciones. Sea lo que sea que haya pensado Kakashi, Sasuke estaba seguro que su más grande secreto estaba oculto para siempre. Nadie podía saberlo, ni siquiera enterarse por casualidad, porque nadie lo sospechaba.

Sin siquiera un gesto de asentimiento, Sasuke se volvió hacia la salida.

–Hay cosas que como kage no puedo evitar – las palabras de Kakashi lograron detenerlo antes de tocar la manija de la puerta – De haber tenido los conocimientos de Tsunade-sama, sin duda alguna Sakura-chan no hubiese estado tantas semanas en coma.

Kakashi pudo haber estado a solas en la habitación, no se escuchaba ni siquiera el respirar de Sasuke.

–Aún así, en mi posición puedo influir en muchas situaciones. Sabes que tienes un hogar aquí, aunque no lo quieras.

Sasuke casi pudo escuchar «al igual que tus lazos» pero Kakashi no lo expresó.

Al abrir la puerta, los azules ojos del Uzumaki lo fulminaban. Directo como nadie, claramente le estaba reclamando, justo ahora que Sakura había despertado, le hace caso a la histérica de Ino. Naruto no lo comprende. Y Sasuke definitivamente no se lo iba a explicar.

El joven Uchiha comenzó a andar, cruzándose en su camino con la heredera Hyuuga, pasando de largo. Naruto vio a Hinata fugazmente y la hubiese saludado, de no ser porque Sasuke aceleró el paso.

–Es una lástima que no pienses quedarte – Naruto también aceleró sus pasos, su voz haciendo ecos por los pasillos vacíos de la Torre de Hokage, internamente el rubio maldijo por ver la espalda de Sasuke y no poder analizar cada reacción a sus siguientes palabras – No estarás presente para mi boda con Sakura-chan.

Entonces el rubio pudo verlo. Sasuke se detuvo abruptamente y por una milésima de segundo el cuerpo del Uchiha se tensó, luego volvió a la normalidad, como si hubiese sido una posibilidad que Sasuke alguna vez haya considerado. Curiosamente el encogimiento de hombros de Sasuke no fue tan natural, pero no fue la reacción que Naruto esperaba ver.

Ambos detuvieron sus pasos.

–Sí, nos casaremos, aunque antes tengo que decírselo – Sasuke se volvió hacia Naruto quien tuvo incluso el descaro de reírse, tomándose las costillas que seguramente ya imaginaba que Sakura le quebrará cuando le proponga matrimonio – Me voy a tener que esforzar mucho, mucho 'ttebayo

Sasuke parecía querer decir que ya se lo esperaba, pero las palabras parecían no poder formarse en su mente.

–Claro está que ella no sentirá que lleno su existencia, pero fiel como es, cumplirá su devoción en nuestro matrimonio, y quizá luego de un par de retoños, yo decida la separación.

Sasuke le dio la espalda a Naruto, quien demostró por centésima vez en su existencia salir con ideas más absurdas.

–Entonces cejotas podría aprovechar la ocasión, una linda mujer con dos hijos para cuidar. Sakura-chan podría estarlo pensando. Con el tiempo y la tenacidad de Lee, ella aceptaría.

No pudo, por más que Uchiha trató de evitarlo, no pudo calmar el latido de su párpado izquierdo.

–Quizá antes de la boda Sakura-chan dudaría, entonces cejotas con lo buena gente que es, la dejaría en libertad. Sakura-chan buscaría entonces al hombre de su vida en alguien más serio, un bastardo que piense que los demás no le llegan a los talones... ¡Ah! ¡Cierto! ¡Neji es así!

Uchiha no se percató en el momento en que una de sus manos se volvió puño, ni tampoco cómo aquel puño se encajó en la boca del estómago de Naruto interrumpiendo algo sobre Hyuuga y Sakura.

Naruto tosió un par de veces antes de tocarse la zona afectada y comenzar a reír. Sasuke sentía la respiración errática y el pulso debajo de su párpado calmarse un poco.

–Agradezco que ella no te interese. No tengo ganas de estar encerrado en el hospital.

El otro bufó irritado.

–¡Hablabas estupideces! –Sasuke soltó con amargura – ¡Una tras otra y no parabas!

Para reafirmar esto, según el punto de vista de Sasuke, Naruto soltó una simple palabra.

«Llévatela»

Sasuke sacudió la cabeza en clara respuesta negativa pero Naruto lo ignoró y comenzó a soltar ideas conforme se iban formando en su mente.

–Podría decir que fue una misión especial de altísimo secreto. Y como sabes que voy a ser el próximo Hokage, cuando Kakashi se jubile, por eso también sabes que no te conviene desobedecerme.

Sasuke arqueó una ceja segundos antes de responder irónicamente:

– Y claro está, que para esta misión voy a llevarme a una kunoichi-médico que ni siquiera se puede mantener de pie.

Naruto se encogió de hombros como respuesta. No pudo evitar pensar cuando Sakura le contó que Sasuke se iba otra vez, antes ella había creído que Sasuke había muerto, deseando morir también en ese instante en que le tomaba la mano.

Una mueca de entendimiento cruzó por el rostro del rubio.

–Podrías al menos preguntarle si ella quiere ir.

Esta vez Sasuke no le respondió. Naruto supo que se lo estaba pensando, o al menos que ya tenía una respuesta pero siendo el Uchiha que es, cree que no le compete a nadie más que a él mismo.

Naruto dio un giro en sus propios pies hacia el lado contrario de donde estaba Sasuke.

–Sea lo que sea que decidas... sé que volveremos a vernos. – apenas había avanzado unos pasos cuando el rubio sintió la necesidad de aclarar – Y si no haces lo que debes, júralo por tu vida que buscaré que nos encontremos antes de lo debido.

Con la visión periférica notó como Naruto se apartaba más y más, a paso lento y calmado. Después de ello Sasuke no fue consciente de nada más que sus pensamientos debatiendo contra las palabras del rubio.

–¡Tsk!

Ese imbécil no comprendía.

Sakura ya había pasado demasiado dolor, demasiada amargura, y Naruto lo propone como si llevársela sería el premio más maravilloso del mundo.

Eso sin contar que Sasuke ya se lo había propuesto algunas veces. No era culpa de él que Sakura en ese instante no estuviese en condiciones de responderle, él hubiese aceptado que mil veces le dijera «No», con tal de volver a ver su verde mirar.

Sasuke sacudió ligeramente la cabeza en clara negativa.

Ella merece algo mejor que un bastardo como Uchiha Sasuke. Ella lo olvidará con el paso del tiempo y al escuchar su nombre será como un mal recuerdo. Ella saldrá adelante y será feliz de la manera que corresponde, sin lágrimas de por medio, con brazos que la llenen de calor y no que la envuelvan con un pasado lleno de sangre.

El sol estaba escondiéndose en el horizonte, dándole al cielo tonadas rojizas. Sasuke supo que era el momento en que debía marcharse.


Ino agarró con brusquedad a Naruto del cuello de la camisa, parloteando histéricamente, haciendo llegar al rubio a la clara conclusión que nunca, nunca en su vida llegaría comprender a las mujeres: primero estaba Sakura con su aceptación de dejar ir a Sasuke aunque con ello se quebrase su alma, luego Hinata le sonrió temblorosamente diciendo «Felicidades, Naruto-kun» y justo cuando estaba por preguntarle el por qué, viene Ino a zarandearlo.

Y eso que aún no le había dado el primer bocado a su ramen. ¡La vida no es justa!

–¿Me estás escuchando? – reclamó Ino, irritándose más al ver a Naruto rascarse nerviosamente el cuello. Él buscó ayuda en Hinata a ver si ella comprendía algo, pero la otra ya se había marchado.

Naruto retrocedió fragmentos de frases en su mente, que Ino la había buscado, que estaba todo ahí.

...

No, él no comprendía.

–¿Y buscaste bien?

Ino no pudo contener dos gruesas lágrimas que se liberaron de su prisión azul.

–Sakura no está... – musitó ella.

De inmediato Naruto comprendió el asunto, siendo inevitable que una sensación de nostalgia se instalara en la boca de su estómago.

¡Rayos!

¡Iba a echarlos mucho de menos!

–¡Hay que buscarla, hay que rastrearla! ¡Apenas y puede caminar! ¿No entiendes?

Naruto tomó los palillos y envolvió en ellos una gran cantidad de fideos. Claro que él entendía, y por lo que Ino le estaba diciendo, lo comprendía mejor que nadie.

En algunos años, luego de su día ajetreado como Hokage, se sentará bajo la copa de un árbol, para contarle a su ahijado cómo le habló al terco de su padre para que vaya en busca de su madre.

Y cómo disfrutará relatar cada palabra.


Sakura despertó sobresaltada y tuvo una extraña sensación de deja-vú cuando sus orbes verdes se encontraron a Sasuke arrimado contra la pared, observándola detenidamente. Le costó algunos segundos reaccionar e inspeccionar su contorno, soltando un tembloroso suspiro de alivio al descubrir que no era su cuarto ni la habitación del hospital.

De manera automática Sasuke se acercó hacia ella, como había sido siempre en su estado de coma, y acarició los labios de ella con los suyos propios en señal de silencioso saludo. Sakura apenas pudo registrar el hecho, parpadeando un par de veces, asimilando que no lo había soñado, que nunca lo había imaginado.

Bueno... no todos los secretos pueden mantenerse ocultos por toda la eternidad.

Sasuke comenzó a apartarse del rostro de la fémina hasta que sintió los suaves dedos deslizándose por su piel. La expresión de Sakura era una clara interrogación y él atinó a curvear hacia arriba las comisuras de su boca, tan sutilmente que si ella no lo hubiese visto entonces no lo hubiese detectado.

Él nunca le diría que su boca le tentaba a saludarla de esa manera, quizá con el paso de los años ella lo comprendería. Tampoco la llenaría de palabras dulces ni le prometería que de ahora en adelante todo sería dicha y armonía; por el contrario, apenas comenzaba el camino, y aún sabiendo que ella podía avanzar sin él, él jamás hubiese conseguido esa calma que tiene con ella.

Porque en algo el dobe de Naruto tenía razón: Uchiha Sasuke era un maldito bastardo, sólo faltó agregarle que también era jodidamente egoísta.

La observó cerrar los ojos, aún con rastro de sueño porque él la tuvo toda la noche sobre su espalda, avanzando sin tener piedad de la debilidad física que ella aún presentaba.

Él era lo último que Sakura veía antes de dormir. Sasuke se encargaría que así fuese de ahora en adelante.

Fin del proyecto.