Disclaimer: Nada de lo que reconoscas es mío y tal. Este drabble está inspirado en la canción Enamorada de Miranda!


Furtivo

¡Mierda!

Bien, estoy de acuerdo en que jamás he sido una especialista al momento de ser realista, y la verdad es que estoy muy orgullosa de eso, pero… ¡mierda!

—No, en verdad —está sonriendo y mirando hacia acá, ¿por qué sonríe y mira hacia acá?

Ésa sonrisa es la causante de todo. Gracias a esa sonrisa algo en mí cambió y estoy segura de saber cómo sucedió, ¡mierda!

Estoy viendo al más perfecto espécimen de todo Hogwarts y no, no hablo de mí. Hablo de Scorpius Malfoy. Tengo que salir de aquí o enloqueceré.

Me levanto, tranquilamente, y salgo con elegancia del Gran Comedor. Es que no puedo evitar sentir que todo lo que hago parece idiota cuando él está cerca, incluso si él está en la mesa de Slytherin y yo en la de Ravenclaw. ¡Mierda!

Todo empezó cuando, el curso pasado, nos tuvimos que poner de compañeros en Pociones. Sí, claro, al principio pensé que iba a ser horrible tener que estar tanto tiempo junto a una especie no desarrollada, como son los de Slytherin, pero después… mi corazón empezaba a palpitar demasiado cuando él se acercaba a mí –y aún es así-, y sin tener que pensar demasiado, me di cuenta de que me gustaba –y aún es así. ¡Mierda!

Debo decir que no me fue tan mal, es un buen chico, a pesar de lo que dicen de los Malfoy.

Mientras lo iba conociendo, me percaté de que Malfoy es demasiado ordenado y yo era un desastre total; que es muy inteligente y que yo, a pesar de estar en Ravenclaw y todo eso, tenía notas simplemente aceptables. Sin mencionar lo estúpida que era. Parecía ser mejor que yo en cualquier sentido. Cuando lo noté quise que se hundiera en la mierda.

Desde que conocí a Scorpius, mi vida dio un giro inesperado. Ya no soy la misma que él conoció en la primera clase en parejas de Pociones. Talvez es cierto lo que dicen, eso sobre que al juntarte con alguien te haces como esa persona. Por lo menos a mí me pasó, un poco.

Escucho pasos cerca. Me giro, no hay nadie. Siento el olor de él. ¡Mierda! Empiezo a alucinarlo.

—No te asustes —me agarra bruscamente por el brazo y me arrastra hacia un aula vacía.

—¡Suéltame! —hay que imponer límites. Me giro para ver quién ha sido, aunque lo supe desde que escuché su voz: Scorpius Malfoy— ¿Qué mierda quieres, Malfoy?

—Sabes lo que quiero.

—No es así —tomo la manija de la puerta, dispuesta a largarme de ahí. Me ha agarrado la otra mano. ¡Mierda!

Me giro. Mis ojos se han posado en sus labios, no puedo evitarlo.

De un momento a otro siento sus labios sobre los míos, haciendo presión. Ordenándome que le corresponda. Mi fuerza de voluntad es mucho más débil que las ansias que siento en este momento, así que lo hago.

Hace unas semanas hemos estado teniendo besos furtivos. La primera vez ambos pensamos que sólo había sido un momento hormonal, pero lo volvimos a hacer. Otra vez y otra vez. Nos hemos hecho dependientes de estos besos.

—Rose —se ha separado de mí—, tenemos que hacer algo respecto a ésto.

Mis ojos vuelven a posarse sobre sus labios, ahora rojos y levemente hinchados. Ignorando su comentario, vuelvo a besarlo. Con más fuerza.

Después de un momento, se separa de mí y habla con voz agitada y respirando profundamente.

—Rose —le acaricio la nuca y vuelvo a interrumpirlo con otro beso, éste es uno más tranquilo. Es una mala costumbre que tengo—, Rose —repite. Lo miro a los ojos, ésta vez no lo interrumpiré, pero él está mirando mis labios—. Mierda —me besa.

La verdad es que haber recorrido todo aquello y haber cambiado y madurado tuvo sus frutos, él.

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Ahora estoy como loca, pensando que voy a comerle la boca. Quiero besarlo hasta sentir dolor y someterlo al más hermoso amor.


No me convence, pero mi musa no anda muy cooperativa últimamente, así que...