Holaa...

No me tiren tomatazos por favor... pero esto surgió de repente y tuve que hacerlo... Los Fics para mí muchas veces aparecen por una idea que surge en medio del día. Tomo lápiz y papel y el resto... lo ven publicado.

En este caso es para doña Tildita, quien desde MSN, blog y otros inventos del cyberespacio siempre acompaña mis noches, como buena vampira que es. Amante de Sirius Black hasta el tuétano, ahora se le ocurrió revivirlo después del velo en su Fic "a orillas de la chimenea"... por Dios... ese macho también me hace babear (voy por un mantel). Sus múltiples oficios, con los que se ha ayudado a costear la vida, me dieron una idea para crear esta historia y ... para mi una forma de volver a las pistas, después de que las musas se fueran a otro lado, junto al remezón académico de la ex - tesis... ojalá no hayan estado muy dormidas... y que haya quedado decente...

Son pocos capítulos y prometo actualizar mis otras historias... es que... cuando una historia quiere nacer... ¡Mi misión es ayudarla, aunque sea a costa de las otras!

Es un fic pequeño, pero con muucho significado...

Las y los dejo con las aventuras de una Lunita en busca de su primer empleo... ya veremos que hará para conseguirlo... y cómo mantenerlo...

Un beso a mis PPC... alias... h t t p : / / peter - pan - complex . blogspot . com

Pasen a vernos... ah... y sí, estrené blog personal... está en mi profile...

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Joven Quinceañera solicita Empleo...

- Papá, quiero trabajar este verano - dijo Luna a su progenitor que se encontraba absorto en el material previo a la edición aniversario del Quisquilloso.

- Luna no tienes por qué trabajar, tienes todo aquí en casa - su padre fue elevando la voz poco a poco, pues se negaba a que su pequeña rubia saliera a exponerse al mundo laboral antes de tiempo - sólo tienes 15 años, ¿para qué?

- Es una idea que he tenido hace tiempo, es hora de que salga a conocer el mundo real - Luna lo mira tranquilamente y suena tan segura que su padre se queda sin palabras, con los documentos casi a punto de caer al piso - ¿no crees? así podré conocer nuevas personas y aprender algo nuevo... no sólo lo del colegio, además será por poco tiempo... no pienses que dejaré todo por unos cuantos galeones. Además que en mis ratos libres seguiré investigando la nueva variedad de Xhandirs que me mostraste el otro día, son preciosos... esos colores... de verdad me encantaría pode estudiarlos mejor... puedo compatibilizar mis hobbies con el trabajo en este verano.

Era la misma Luna de extravagante vestimenta, aretes de rábano y eterna investigadora de criaturas mágicas. Sus ojos tienen un brillo que refleja toda la emoción de quien va a emprender una fabulosa aventura. Necesitaba explicarle a su padre que esto no era por el dinero, sino para tener un poco de libertad en medio de ese mundo protegido en que era mantenida. Que mejor que un trabajo, donde se pusieran a prueba sus capacidades y habilidades, no como en Hogwarts donde las calificaciones eran el fruto de su desempeño, aquí la verdadera prueba sería su jornada laboral y una paga como la recompensa al esfuerzo realizado. Después de tres horas debatiendo con él, obtuvo el permiso y, aunque su padre quisiera contratarla en el periódico del cual era dueño, le fue imposible ante el "Huracán Luna".

Xenophilius Lovegood fue testigo de la firme convicción de la rubia, quien manifestó que era su deber ir en búsqueda de empleo y sin siquiera llevar recomendación alguna. Apenas dio su consentimiento, se retiró a dormir cansado y abatido al no poder hacer frente a su propia hija de quince años, quien al terminar la épica contienda verbal lo hizo firmar el permiso requerido por la ley mágica para trabajadores menores de edad, para evitar posibles arrepentimientos, sobre todo ante los ataques sobreprotectores para con ella, su única y muy querida Luna. La única condición que estableció es que él personalmente la dejaría en el trabajo y la recogería diariamente, considerando si fuese necesario proveerle traslados a donde fuese enviada por sus Jefes, como una sutil forma de protegerla aunque fuese en relación al transporte... la única manera...

A la mañana siguiente y provista de su mejor túnica, una púrpura con mariposas encantadas en los bordes (según ella la más sobria y elegante), partió temprano a buscar empleo. Fue a diferentes lugares, gracias a la sección de El Profeta donde se daba a conocer la oferta laboral semanal. Pasó a restaurantes y una infinidad de tiendas, donde no obtuvo la acogida esperada. Más bien fue recibida con miradas extrañadas ante su "colorida" vestimenta y su aturdidora labia. Un "le enviaremos lechuza con la respuesta", por parte de todos y cada uno de sus potenciales empleadores, coronó un día completo de caminatas y entrevistas en el Londres mágico, dejándola exhausta y lista para dormir por varios días.

Una semana después, esa frase que sembró esperanzas en su corazón no fueron más que la unión de palabras para dejar tranquilos a los postulantes. Ninguna lechuza llegó y su padre juró que no tenía nada que ver con eso, ya que pensó que quizás algo tenía que ver, por lo que decidió ella misma enviar mensajes a todos los sitios. A como diera lugar quería saber que había pasado con el resultado de sus entrevistas.

"Lo sentimos, los postulantes escogidos para el empleo, ya han sido contratados. Si gusta puede nuevamente acercarse a nuestro local apenas se encuentren cupos disponibles para una segunda entrevista"

Luna Lovegood se sintió aplastada y con el orgullo herido. Ella iba a conseguir un empleo como diera lugar y para ello ya no se valdría de los anuncios del Profeta, sino de los que viese puestos fuera de las tiendas, como una segunda estrategia a su meta. El Callejón Diagon fue el elegido para comenzar su búsqueda número dos y esperaba encontrar algo, aunque fuera recoger las botellas de cerveza de mantequilla en algún restaurant antes de llegar a casa con las manos vacías nuevamente... era su batalla personal y no perdería.

Al parecer Merlín, Cirse y cuanta deidad mágica existiese se habían aliado en su contra, porque de los pocos avisos que vio en ventanales, en ninguno obtuvo respuesta favorable. Maldijo en voz baja por su mala suerte, hasta que se topó con un pequeño aviso en una desgastada bodega. Un "Se solicitan vendedores" hizo que sus ojos brillaran nuevamente y entrara para esta vez obtener la tan ansiada respuesta favorable: "está contratada".

La añosa bodega la hizo desistir en un principio. Miles de libros estaban ordenados en estanterías, que al menor temblor podían aplastarla irremediablemente. Por obra de la magia cada vez que un libro iba a caer, era devuelto a su sitio, pero aún así para la rubia era estar en una amenaza constante. Tocó el timbre del mostrador varias veces, hasta que apareció desde un pasillo, cubierto de polvo y ajustándose las gafas, el dueño del lugar. Era un anciano de edad incalculable, de larga barba y cabellera recortada, que vestía una vieja túnica negra y cubría su cabeza con una gorra de lana. Para la rubia era como una versión de Dumbledore en el trabajo de Madame Pince. Podía leerse en un primoroso prendedor verde oscuro, el nombre de "Michael Clayton: Dueño"

- Buenos tardes, soy Luna Lovegood y vine por el empleo que anuncia en su ventana - dijo muy lentamente, no fuera a cometer nuevamente el error de disparar una presentación con sus pretensiones laborales. Ahora iba ha hablar despacio y calmadamente, demostrando a la vez toda la seguridad del mundo.

- ¿Aviso?... ¡Por Merlín, que olvidadizo soy!... ese aviso lo publiqué hace tres meses - dijo sorprendido ante una rubia de estrambótica vestimenta y confiado hablar - nunca nadie apareció, excepto un loco que pensó que podría alfabetizar todos los libros para crear una especie de índice en runas antiguas. ¿Estás segura de que quieres trabajar para mí?

- Claro, quiero trabajar y Ud. Señor Clayton ofrece empleo, así que vine a verlo - Luna lo miraba tranquilamente y calculando cada una de sus frases - a veces han dicho que soy demasiado despistada, pero verá que puedo realizar bien mi trabajo, incluso puedo ayudarlo si hay algún tipo de plaga... como la de los Tins que pueden incluso destruir los libros que cuentan historias de misterio.

- ¿Tins?... ejem... niña, perdón Señorita Lovegood, creo que primero debo decirle que este empleo no es nada de fácil - le dice el anciano mientras sacude su empolvado gorro y lo vuelve a acomodar en su cabeza, al parecer está sorprendido con el interés de la rubia, pero además un poco desconcertado ante la extraña plaga mencionada - tendrás que viajar por todo un sector que yo te asigne y ofrecer mi mercancía puerta a puerta. No es necesario que ayude en la limpieza y desinfección del lugar, para eso estoy yo, pero agradezco su ofrecimiento... ni siquiera sabía que podía existir esos animales ¿de donde los conoce?

- ¿Dice que tengo que vender libros a domicilio? - dijo con los ojos muy abiertos y emocionada hasta la médula, olvidando la pregunta acerca de los Tins... no lo podía creer ¡Sería una vendedora itinerante! y si ya existían consejeras de belleza, que vendían productos a domicilio... ella tendría un puesto mejor, ya que sería una especie de... "Promotora de Cultura", es decir, un trabajo mucho más interesante que explicar los beneficios de una poción embellecedora. Podría mostrar facetas nunca antes explotadas por ella misma... - no hay problema señor, creo que seré la mejor vendedora que ha tenido nunca... se lo prometo.

- ¿Tú crees? te veo tan pequeña y muy joven, quizás deberías buscar algo más seguro para alguien como tú - el anciano parecía que volvería a quebrar la frágil esperanza que aún conservaba.

- Claro que lo creo, es más... lo afirmo - Luna parecía irradiar entusiasmo para obtener el empleo, se le veía feliz y ni siquiera había preguntado cuanto le pagarían... había encontrado algo interesante y no se dejaría vencer...

Fue tanto así, que aquel viejo no tuvo más remedio que decir aquella frase que Luna había esperado tanto:

- Estás contratada, mañana te espero a las 8 A.M y te explicaré todo mucho con lujo de detalles. Por mientras... - Un toque de varita y y aparecio en el mostrador un prendedor similar al que portaba el hombre con la leyenda: "Señorita Luna Lovegood, Vendedora Itinerante" - y Bienvenida a "Viajes Literarios"

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Luna Lovegood ahora es una vendedora itinerante de Libros... ¿podrá vender alguno?

¿Descubrirá algún otro tipo de plaga que pueda afectar a los libros? ¿Quizás alguno que ataque las novelas rosa?

Hagan sus apuestas y no le tengan miedo al Go... no lo aporree que mi amiga arrayán me mata, pero... deje su rr... alegra el día... y conste que no obligo... sólo sugiero...

Abrazos desde mi helada y madrugada Viña del Mar...