Ángeles & Demonios

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::::::::. Cambio de escena

-Diálogo-

"Pensamientos"

-Diálogos lejanos, gritos.-

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-07-

/Nota: Kaleido Star no me pertenece, arigato./

-Carta de Amor?! –

― No hay duda de lo que ese joven ruso quiere, sin embargo a Sora le faltan muchos siglos para entender a las personas que buscan a su complemento ideal. Será un largo camino que deberá afrontar o ceder.

~ ꘩ ~

Luego de aquel penoso ensayo, todos se habían retirado para almorzar, la mayoría cotilleaba sobre lo sucedido y lo muy desesperado que estaba León por enmendar sus errores.

Él por su parte se encontraba en el gimnasio, levantando pesas, necesitaba recrear una técnica en menos de un día y su mente no estaba cooperando.

«¿Por qué no respondes a mi carta? ¿O es que fue cobarde de mi parte?»

― Sora.

― ¿Sí, joven León? ―Inquiere la muy inocente de Sora

― tsk! ―León se levanta in so facto de su sitio con el corazón entre los dientes.

Sora más preocupada decide acercarse a él―. ¿Le pasa algo joven León?

― No, nada ―musita ya saliendo de su ensoñación.

― Ah, bueno, me preguntaba si ya ha almorzado, es todo ―musitaba algo nerviosa.

León algo extrañado enarcó una ceja mientras dejaba las pesas a un lado.

«Qué vergüenza, ¿Cómo se lo pregunto?», pensó Sora, ella tenía las manos en la espalda, en ellas estrujaba un sobre peculiar.

― Puedes decirme lo que quieras, después de todo estoy en deuda contigo, luego podemos almorzar juntos. ―musitó el francés ya más calmado.

― No quisiera importunarle ―Deja escapar unas risitas nerviosas.

― Seguiré entrenando entonces ―musitó con malicia.

Sora tragó saliva y con suma determinación le mostró el sobre con ambas manos e inclinando la cabeza como se acostumbraba en Japón.

«La...carta»

― Sora, esto, yo.

― No quería importunarle, es solo que no entiendo lo que dice y Roseta estaba algo ocupada con un nuevo entrenamiento que tendría con May y bueno, pensé que como usted también sabe francés, podía traducírmela ―Soltó de porrazo y con cada palabra que arrastraba con su voz el francés iba sintiendo cómo dolían en verdad esos golpes bajos, sin intención.

En resumen, aquella interrupción lo dejó por los suelos.

«En todo este tiempo ¿Cómo y por qué es que no...?»

El pobre quería arrancarse los cabellos de la consternación.

«Maldita sea, porqué escribí en francés? Creía que sería obvio para ella»

~ ꘩ ~

1 hora antes

― ¡Sora, Sora! ―Sarah se acercaba a toda velocidad al pequeño ángel que salía de su departamento como si aquello fuese su único refugio. En una de sus manos portaba una caja mediana.

― ¿Que sucede Sarah?

―Te enviaron esto de Japón, creo que es de tus padres.

― ¡Ah! ¡Qué bien! ―Comienza a abrir el paquete dentro de su departamento, sin percatarse de una nueva sorpresa, era su bolso y además había una carta con una nota adjunta escrita por sus padres.

Nota: lo sentimos hija, encontramos esta carta en tu bolso y pensamos que era para nosotros, pero no te preocupes, no la leímos, Oh, bueno, esperamos ansiosos el Festival Fantasía!. Con amor tus padres.

Bien que se habían leído hasta última coma estipulada en aquel delicado papel.

«¿Esto... Festival... Fantasía?»

En ese momento, el pequeño ángel no entendía a qué se referían sus padres.

― ¿Y por qué no la abres? ―Sarah ya sabía de quién era, puesto que era una testigo que León pasó por alto.

― Bueno, de seguro solo me mandan saludos. ―Tras darle una leída observa algo preocupada a Sarah.

―¿Qué sucede Sora? ―Se acerca a ella muy preocupada.

― No entiendo nada, ¿qué idioma será? ―Se levanta de su sofá dejando caer el sobre―. AHHHH! ―De él salen dos pases.

Tanto Sarah como Sora se miran a los ojos―. ¿FESTIVAL FANTASÍA?

~ ꘩ ~

Volviendo con Sora y León

― Bueno ―Toma algo nervioso la carta.

― Dice: Sora, lo que escribo aquí es mi sueño, y quiero realizarlo contigo, sé que es algo inoportuno, pero deseo que lo sepas, el Festival Fantasía se realizará de aquí a unos 8 meses, la obra que realizaremos será la que nos declare como estrellas mundiales y... ―Guarda silencio.

«Puede ser el sueño de Rosseta», pensó Sora.

― ¿Qué más dice joven León? ―Inquirió con intriga.

El francés suspira profundamente y continúa con toda la valentía que podía generar su adrenalina―. Y ser tu único compañero, porque... te amo, Sora. Piensa en lo que te digo, espero tu respuesta. ―Sora estaba sonrojándose desde los pies hasta la cabeza.

«He decidido no revelarte mi sueño aun Sora, por ahora no», piensa el joven León mientras devuelve la carta.

― ¿Es todo Sora, vamos a comer? ―Musita con el corazón casi en la mano.

― Ah, muchas gracias joven León, lo espero en la entrada del escenario! ―Y se tira a la fuga antes de demostrar lo sonrojada que estaba ya por escuchar aquello último. Y por sobre todo, el hecho de quién le había leído la carta.

«¡Qué vergonzoso!»

― Sora.

~ ꘩ ~

El almuerzo fue casi un suplicio para el pobre de León, puesto que se le había declarado dos veces a Sora y la muy lorna aun no lo entendía. Y lo peor de todo, era el ruso, el maldito ruso que se le había adelantado con la nueva acrobacia y con ello, monopolizó el tiempo de Sora a libre voluntad.

― Lo siento León, con esta acrobacia romperías por completo el clímax de la obra y ya no podemos hacer más cambios, Héctor y Mía ya han avanzado más de la mitad del escenario ―finaliza el jefe acentuando sus gafas oscuras.

León frunció el ceño y dio por terminado el diálogo.

― Entonces ya no hay nada más que decir.

El portazo de salida fastidió al jefe que no veía muy correcto ejecutar dos técnicas de alto nivel en una misma obra, sobre todo, porque se trataba de su pequeño ángel.

― Ni Layla podría soportar este tipo de combinaciones, no luego de ejecutar la técnica angelical del ruso.

~ ꘩ ~

Sora caminaba tranquilamente camino al cafetín, pues allí celebrarían el cumpleaños de Mía. Hasta que se ve interrumpida por la aparición del ruso.

― Así que me escondías un admirador secreto, me pregunto cuántos tienes en realidad ―Musita tomándola del mentón casi como para robarle un beso.

Sora completamente sonrojada titubea por unos segundos, para luego reaccionar de golpe― ¿Ah? ¿Qué se supone que dice joven Álvaro? Solo era una carta.

― Entonces era cierto, sí tienes la carta de un admirador ―piensa besarla.

― ¡No es nada, en verdad! ―Sora ingresa disparada al cafetín para no tener que dar más explicaciones sobre el asunto de la carta.

― Sora ―Musita figurando una sonrisa de júbilo en el rostro, sus labios rosas ya podían saborear el sublime néctar de la victoria, puesto que León Oswald estaba a punto de caer al abismo, sin su preciado ángel que podría sacarlo al fin.

~ ꘩ ~

― ¡Feliz cumpleaños! ―Exclamaban al unísono mientras brindaban, la mayoría del elenco se encontraba allí, tomando un breve descanso por todo el riguroso camino que recorrían, esperando que aquel mes y medio acabara por fin y así presentar la obra, La Bella y la Bestia.

― Oh...¿Sora por qué no nos dices lo que decía la carta? ―Inquiría Mía embelesada con una copa de coctel de frutas en la mano.

― ¿Por qué todos me preguntan lo mismo? ―Sora ya comenzaba a sudar frío entre risitas nerviosas.

― Pues verás ―Mía se mordía los labios mientras observaba otro lugar, para no tener que mirar a los sinceros ojitos de Sora, que esperaban impactantes.

May deja su copa a un lado provocando que Roseta salte de su sitio algo asustada―. ¿No es obvio? Tu amiguita Roseta se lo engulló a las más chismosas y escandalosas del escenario ¿O me equivoco Mía? ―Su furtiva mirada terminó por congelar a las otras del pánico.

― ¿Roseta? ―Sora la nombró algo sorprendida, ante esto, Roseta salió del lugar cubriendo sus vidriosos ojos cafés.

― ¡Espera, Roseta! ―Sora salió a su alcance―. ¡No me molestó que les hayas dicho, Rosseta!

El resto observó con ira a la trapecista china que captó el mensaje y salió enfadada del lugar, no sin antes decir lo que pensaba.

― Todos ustedes no pueden vivir a menos que Sora forme parte de sus comidillas matinales. ¡PERDEDORES! ―Y salió con la ira casi saliéndole por las orejas, tirando el portón y estremeciendo a los presentes... que comenzaban con la cotilla matutina.

~ ꘩ ~

Roseta corría a través de los pasillos sin siquiera fijarse por donde iba, las lágrimas estaban regadas por todo su fino rostro y ya los moquillos iban asomándose por los pequeños orificios de su nariz.

― ¿Rosseta?

Ella se detuvo in so facto al escuchar su nombre, era una voz masculina y con un acento de inglés masticado con francés a media lengua―. Oh, Joven León.

Él se encontraba de salida a unos metros de distancia de ella ― No es saludable que una pequeña como tú llore de esa manera ―Mete su mano al bolsillo y saca un pañuelo con el que comienza a limpiarle la cara.

― ¿Qué ocurrió? ―Inquirió con algo de preocupación. Me recuerda cuando Sophie lloraba por pequeñeces.

― Es que le falté a Sora. ―Eso le llamó la atención al francés.

― ¡Roseta! ―Aquel era el llamado de la nombrada.

Roseta, no te preocupes por algo así, solo era una carta.

«¿Solo eso? ¿Solo una carta?», él podía sentir como su corazón se iba rompiendo en mil pedazos.

― Oh, joven León, gracias por cuidar de Rosseta ―musita Sora tras girar por la esquina y toparse con ambos.

«Sora tonta», pensaba Rosseta para sí mientras formaba un pucherito en sus labios.

― No es nada ―Se da media vuelta y se retira sin más que la ira contra el maldito destino.

― No estoy molesta Roseta, es solo que me sorprendió que todos me preguntaran por lo mismo, es todo ―musitó con mucha calma.

― Pero Sora, yo solo les dije que se trataba de la carta de un admirador, ellas pensaron lo otro ― Musitó ahora más afligida por lo recientemente acontecido.

Sora se rasca la cabeza tratando de pensar en una solución.

«Bueno, ni siquiera sé de quién es la carta...así que no podría darle tanta importancia, hasta quizá sea una broma»

Y de repente se le viene algo a la mente a Sora.

― Roseta, le daremos su merecido al joven Álvaro ―musita con ímpetu de venganza.

― ¿Eh? ―Rosseta pasó a un leve estado de confusión.

Sora con el cuerpo erguido exclamó a voz en cuello―. Por hacerme pensar que tengo un admirador secreto frente al joven León.

― ¿Te gusta León? ―Inquiere May que intervenía en pos de Roseta.

Sora se traga sus palabras y comienza a negarlo con la cabeza―. No, no, no, no. Te equivocas, yo solo decía que, bueno, tú sabes que...y además el joven León y Yo... somos muy buenos amigos, es todo ―finaliza ya con el alma casi saliendo de la boca.

― ¿Y qué si fuera cierto? Sora es muy bonita y es su compañera ―exclama Rosseta con determinación, a lo que May se sobresalta y Sora termina por dejar a su alma salir en libertad.

― Roseta, eso no me ayuda.

― OH, lo siento Sora, creo que volví a hacerlo ―musitó apenada.

«¿Amor? ¿Es que esa alimaña puede sentir amor por alguien? Más que por su querido escenario?», pensaba May para sí. La ira la tenía bien marcada en la mirada, pero había algo más, el reproche por no ser correspondida por aquel al que idealizó como compañero y que ahora sufría, como un amante perdido.

~ ꘩ ~

― ¿A eso le llamas equilibrio? ―inquiría con furia el joven ruso, Sora tenía que levantar unas pesitas sobre un trapecio en movimiento. Ella llevaba algo más de cuatro horas allí intercalando los pies a cada hora.

― No sé tú, pero parece que el joven Kornikof está desquitándose con Sora ―musitaba levemente un chico del equipo técnico a Ken, éste no podía hacer mucho para intervenir, puesto que Sora no se quejaría y solo era el primer día de entrenamiento que ella llevaba.

― Siempre es tan atento con ella, sin embargo hoy ―termina por exclamar el joven.

«Sería más fácil si no llevara pesas equivalentes a mi peso», pensaba Sora que ya se encontraba fatigada, estar en aquella forma le comenzaba a provocar vértigo, por lo que no tardó mucho en perder el conocimiento y caer.

Ambas pesas cayeron llamando la atención de todos los presentes.

― ¡Sora!

Álvaro se encontraba en tierra, por lo que atinó a correr a alcanzarla con sus brazos.

― ¡Maldita sea, Sora! ―Álvaro estaba algo sorprendido, puesto que no se lo esperaba. Aquella escena era tan atroz; ver a su máxima estrella caer de aquella altura, ni siquiera la malla de seguridad estaba puesta, todo por las órdenes del mismo Álvaro.

Sora solo veía como el suelo se iba acercando a ella, a Álvaro corriendo para alcanzarla y de momento, comienza a tomar vuelo, por alguna razón parecía flotar.

― Vuela Sora, como un ángel ―musitaba levemente León que la tenía en sus brazos, firmes y seguros, la conduce hasta otro trapecio para resguardarla del peligro que pudo haberla acabado. Sora termina por perder la conciencia.

El resto del elenco comienza vitorear eufórico, la oportuna intervención de León Oswald terminó por cambiar su reputación del Dios de la Muerte Recargado.

«Maldición», Álvaro observaba desde tierra firme y no era para más, si la muy tonta de Sora se había sobre esforzado y terminó en brazos de aquel infame.

~ ꘩ ~

Ya luego de un par de horas después, Sora despertó en su habitación, la doctora Kate estaba allí junto al señor policía, ambos se veían muy aliviados.

― ¿Qué me pasó? ―Musitó con mucho esfuerzo, pues aun no se reanimaba por completo.

― Bueno, Sora, casi te accidentas hoy en el escenario ―exclamó la doctora aun conservando la preocupación en su semblante.

― ¿Qué? ―Sora trataba de recordar hasta que León ingresó, todo le vino a la mente, desde el primer segundo en el que soltó las pesas hasta que él la rescataba de la caída ―Joven León, gracias por ayudarme hoy ―Ya comenzaba a recobrar las energías.

― Sé que entrenas a espaldas del ruso ―inquirió enfadado.

Para Sora era como si la mentira se la hubiesen dicho con un parlante gigante―. Lo lamento joven León, no pude evitar escuchar su conversación con el jefe y yo...

Tanto el señor policía como la dra. Kate salen sin ser percibidos. «No escuchamos nada...», pensaron al unísono.

― ¿Por qué lo hiciste? ―Inquirió tratando en vano de conservar la calma, después de todo, ella pudo haber muerto.

― Verá, no sé qué clase de sueños tenga ahora, pero no por eso tiene que perder las esperanzas, quiero ayudarlo a cumplir sus sueños ―finaliza más que convencida.

― ¿Y que hay del tuyo? ― Inquiere impactándola con su fría mirada plateada―. Ya cumpliste uno, ¿Ahora qué? ¿Vas a ir de aquí para allá cumpliendo los sueños de otros?

― Pero...

― Pudiste haber muerto y lo sabes, mi técnica puedo realizarla en la siguiente obra, Sora.

La nombrada solo bajó la cabeza y asentó con la cabeza, el imponente francés levantó la mano y cogió el pomo de la puerta.

― Descansa por hoy, mañana continuaré con mi papel y para la siguiente obra quiero que seas mi pareja. ―Tras decir esto León se retira cerrando la puerta del lugar suavemente.

― ¿Fool, qué debo hacer?

― Solo tu corazón te lo dirá.

/FIN DEL CAPÍTULO/

Silentforce666, Zouteyu, Antoo96, RelativaMariposa y Patytaloca: chicas, chicas he vuelto!