T-O-D-O es propiedad de Stephenie Meyer, MENOS las imbecilidades. ¡Ah! y antes de que lo olvide, la receta de los muffins tampoco es mía, la saqué de un libro de cocina olvidado que tenía por ahí.

ADVERTENCIA: Que nadie intente esta receta en casa, es DEMASIADO peligrosa. Ya verán por qué...


Muffins: La receta secreta de cómo destruir a la humanidad en un bocado

Por: Seth Clearwater

Seth POV

Bueno amigos, me encuentro aquí en campo enemigo en una misión ultra secreta tratando de ver si existe una posible cura contra esa... esa... bien, dejémozlo ahí.

—¡¡Seth, apaga esa cámara antes de que te la meta en un lugar MUY incómodo!! —Ouch. Créanme amigos, cuando Leah dice un lugar muy incómodo "En verdad se refiere a" "MUY incómodo" si es que nos entienden…

Como iba diciendo, estoy aquí en campo enemigo arriesgando mi pellejo para ver si logro encontrar una cura para mi idolatrado amigo Edward, quien al parecer sigue en coma… y en caso de que haya despertado, apuesto a que está teniendo la diarrea del milenio…

—¡Seth, te digo que apages esa ****** cámara! ¡No me hagas ir hasta allá! —me gritó Leah… de nuevo. Ups, ya viene para acá "¡Apaga esa estúpida cámara, idiota!" "Tu trasero está en juego… literalmente"

—Muy bien, ya la apago…—murmuré de mala gana. Rayos, ¡habría sido una gran ayuda para la humanidad!

—Seth, ven aquí y ayúdame con esto. —me gruñó.

—Me rehuso a ayudar en la perdición del mundo—musité despacito. MUY despacito.

—¿Dijiste algo?

Oh, mierda.

—No, nada, queridísima hermana.

Ni modo, mi trasero va antes que el mundo.

Tomé el libro de recetas de mamá que Leah había robado del estante —a pesar de que papá le puso una banda de seguridad, alarmas, cadenas y demás a petición de Sam y el resto de la Push. La primera vez que alguien probó ese muffin, toda la Push comenzó a asustarse, pensando que sería una nueva influenza… menudo error…—y comenzé resignadamente a leerle.

—Mmm… ingredientes—comenzé—Polvo de hornear, harina, huevos…

—Sí, éso ya lo tengo. Léeme la preparación.

—¿Necesitaré máscara anti gérmenes o de esos trajes que usan en la nasa?—pregunté inocentemente.

Me gané unos —mínimo— 5 buenos hostiones por mi sana curiosidad.

—Deja de decir estupideces y leeme de una vez—juro que oí un gruñido. Mierda, Leah está enfadada…

—Mezcla los ingredientes secos en un tazón—murmuré—es decir, la harina…

Metió una sustancia demasiado pesada para ser harina en el tazón… es más, la harina ni siquiera es de color… ¡Un momento! ¿!¿Que ****** es eso?!?

—Leah… te dije H-A-R-I-N-A—deletreé

Se encogió de hombros.

—Ya pues, harina. —dijo.

—Leah, la harina no es tan pesada ni tiene color marrón claro… sólo por casualidad… no habrás metido arena en la mezcla, verdad?

Me hizo un gesto impaciente con la mano.

—Harina, arena, es lo mismo. —me respondió, restándole importancia.

Tragé saliva sonoramente.

—Eh… bueno, ha-harina, polvo de hornear…—proseguí con la garganta seca del terror.

Observé cómo comenzaba a verter una sustancia vizcosa al tazón. Me pregunto qué será "Tú no quieres saber" ¿por qué no? "Créeme chico, tendrás pesadillas en cuento lo sepas" si tú lo dices…

—Seth, dime que más. —ordenó Leah mientras luchaba con su propia mezcla. La cosa parecía moverse sola.

—1/3 taza de azúcar…

—¡Eso no es suficiente! —exclamó mientras metía 4 o 6 —o más— tazas de azúcar dentro.

Comenzé a asustarme en cuanto ví el fulgor del odio en sus ojos.

«—Por alguna razón que no entiendo, Emily dice que mis muffins no son lo suficiente dulces—se volteó a mirarme con aquella penetrante mirada suya. —¿!¿Crees que Miss perfección es mejor que yo?!? ¡Ni que fuera la gran cosa! Yo cocino mejor que ella, verdad hermanito?

"Seth, pase lo que pase, no le respondas" "Ése es un sabio consejo, conci…"

Tuve que morderme fuertemente el labio para hacerle caso a mi conciencia. La verdad es que la idea de decirle la verdad a Leah era muy tentadora…

"Mira hacia la izquiera, chico" "Y asegúrate de prestar atención"

Giré el rostro y encontré en una esquina —donde misteriosamente no llegaba la luz— un ataúd con una inscripción hecha a puño y letra de Leah. Decía "Quil, el último imbécil que insultó a mis muffins". Vaya, ahora ya sé donde estuvo el pobre infeliz… tendré que decirle a Sam sobre esto.

¡Ah! Y para los que tienen curiosidad… ¿De verdad se tragó Emily un muffin? Bueno, estuvo a punto de hacerlo hasta que llegó Sam al rescate, blandiendo una lanza de filo y tamaño monumentales que, de un zarpaso ¡Saz! Dejaron fuera de combate a ese Muffin malévolo. Fue una batalla digna de ver, aunque dió un poco de miedo cuando el muffin ése comenzó a retorcerse y sacudirse solo en el piso, segundos antes de morir. Desde entonces, Sam es considerado como un héroe nacional en la Push.

¡Ah, sí! Y la pobre de Emily tuvo que decirle esa mentira piadosa a Leah, en consideración a su amistad.

—¿Seth? ¡Seth! —el chillido de Leah me sacó de mi ensoñación—Apresúrate y sigue leyendo.

—Ahora… 1/2 cucharada de sal…

—Seth, inútil, ponlas tú mientras yo sujeto esta cosa.

Leah tomó un saco —al parecer muy pesado, por la explesión de su rostro— y lo abrió mientras Dios-sabe-cómo me pasaba una cuchara. La tomé y justo mientras medía la cantidad necesaria...

—Vaya que si eres un inútil, ¡te demoras demasiado! —chilló mientras vaciaba todo el contenido dentro. Vi que se secaba inmediatamente, sumándole al hecho de que la sal no es de color plomo…

—Leah, ¿segura que es sal? —pregunté, algo indeciso.

—¡Por supuesto! —respondió, alegre.

"Anti… para mí que es cemento" "Pienso lo mismo… esperemos no más a que le meta algo líquido para despejar nuestras dudas…"

Comenzé a temblar.

—En otro tazón, mezcla la leche…

—Leche—dijo mientras colocaba TODO el contenido de la lata en él... ¡un momento! ¿Desde cuando hay leche en la casa? Creí que nadie la compraba desde que descubrimos que mamá es intolerante a la lactosa… y ¿desde cuándo la leche es tan espesa? ¡Un momento!

—Leah… ¿qué es eso? —pregunté mientras tomaba la lata de leche. Era pintura blanca.

—Leche, por supuesto.

Nota mental a mí mismo. Alertar a la push sobre otra posible amenaza a la humanidad y a la naturaleza y no, no se trata de ningún otro estúpido cazador. Este es un caso aún más grave.

—2 huevos—continué. No tenía caso replicar.

—Listo—murmuró mientras lanzaba—literalmente—los huevos dentro del tazón, con todo y cáscara. Puaj. —¿Qué más?

—Pasas y demás cosas dulces.

—Pasas—repitió mientras tomaba una bolsa de papas fritas y otra de no sé qué.

—Eh… ¿Leah? —musité mientras tomaba levemente su brazo—te dije cosas dulces y PASAS.

—Ah… bueno, las papas tienen monosacáridos, o no? —se encogió de hombros de nuevo, desasiéndose de mi débil agarre.

Miré la lista. Vaya, y yo que creí que éste libro era inofensivo.

—Aceite. —Leí. Me horrorizé en cuanto ví lo que Leah planeaba hacer.

—Aaaaceite. —canturreó mi hermana mientras tomaba un galón de Dios sabe qué y echaba a la cosa ésa que debemos llamar mezcla una sustancia pegajosa, negra…

—Leah, por favor dime que no es el aceite que yo pienso que es—rezé internamente. Vaya, y eso que yo nunca había sido tan devoto en toda mi vida.

—¿A qué te refieres?

—Queridísima hermana, cuando te dije aceite me refería a ACEITE VEGETAL, V-E-G-E-T-A-L.

—Oye, aceite es aceite ¿entiendes? —hizo un mohín—además, no especificaron qué aceite hay que usar.

—Eso es porque es más que obvio…—murmuré.

Gané con ello una o dos o tres… docenas de hostiones.

"Para las que aún no lo entienden" "Lo que Leah usó no fue el aceite vegetal ni el de cocina ni nada parecido…" "Mmm… para que nos entiendan… ¿Que es negro, pegajoso, con mal olor y que está dentro de un galón con el nombre de «JACOB» dentro del taller de éste?" "Wiii, lo adivinaron" "aceite de motor".

—Deja de quejarte, ¿quien crees que está cocinando aquí? —me recriminó Leah.

Una vez más, me mordí fuertemente el labio para no responderle. Chanfle, incluso me saqué algo de sangre.

—Ahora, en el primer tazón haz un hueco en el centro y vierte la mezcla de la leche, todo de una sola vez pa…

Retrocedí 2 pasos mientras veía como Leah le daba 5 puñetazos a su primera mezcla, la cual —confirmado al 100%— tenía vida propia. Luego, una vez que la pobre estuvo indefenza y fuera de combate, echó la otra toda de un porrazo. La dulce Emily se habría desmayado.

—¿Ahora qué? —preguntó algo agotada.

—Mezcla rápitamente con el t…

—Bien, entendido.

Comenzó a batir todo… con un taladro. Creí haberle dicho tenedor pero bueno…

—Leah… es con un tenedor…

—Bah, es lo mismo. —de todos modos dejó al pobre taladro… wtf ahora le faltan piezas… este, ¡ejem! Dejó el taladro a un lado y enfundó el tenedor como si se trataze de una katana. Batió a la pobre criatura —mezcla— con tal fervor que retrocedí 10 pasos más, completamente aterrado. Menos mal que Jacob prometió protegerme de lo que sea…

—Sigue leyendo.

Miré las instrucciones.

—Mmm… ¿Leah? Aquí dice « No batir»

—Mierda. —murmuró Leah mientras veía su abominable creación. Rodó los ojos. —Mezclar, vertir, batir… es lo mismo. Al final tiene el mismo sabor.

No, no lo tiene… "¡Ni se te ocurra decir eso en voz alta!"

Proseguí con la lectura.

—Llene los moldecitos con un poco más de la mitad.

—¡Mierda!

Alzé la cabeza para ver el por qué del grito frustrado de mi hermana y ví que la muy tonta había desparramado todo en los moldes, al punto de derramarlo... esperen un segundo... ¿Desde cuando una mezcla tiene brazos que pueden sujetar a Leah hasta ahorcarla?

Oh, mierda... ¡El muffin está recobrando la vida!

Inmediatamente tomé una sierra eléctrica que estaba apoyada en un rincón y comenzé con la operación... hasta que Leah me golpeó.

—¡Ouch! —gimoteé—¡Te estaba salvando la vid…!

Me callé en el instante en que vislumbré a Leah acariciando a la cosa esa en la cabeza mientras le susurraba amorosamente—del modo en el que JAMÁS lo fue con nadie—palabras de aliento como «Por supuesto que eres precioso», «Es obvio que yo si te quiero» o «Discúlpalo, es un imbécil que no sabe apreciar el arte».

Alguien debería de tomarle una fotografía a mi rostro y enviarla al libro de records Guiness, apuesto a que me pondrán en la sección de la mejor cara de WTF

Suspiré. No tenía remedio.

—¿Ahora, Seth? —el efecto amoroso que provocaron esos muffins aún no hechos se desvaneció en el momento en el que me vió. —¡Lee ya, idiota!

—Hornéalo—señalé con la cabeza a la cosa esa que tenía contra el regazo. —por 20 o 25 minutos, o al menos hasta que esté ligeramente dorado.

—Entendido…—murmuró mientras arropaba a la cosa esa dentro del horno… ¿de dónde salió ese horno? Nadie lo sabe…

Ahora que me doy cuenta… ¿qué ***** hacemos en el taller de Jacob? "Una ****** poco apetitosa…" ¡No me refería a eso! "Eh… bueno Seth, desde la última orden de alejamiento que Charlie tuvo que imponerla a Leah sobre cualquier clase de cocina…" "Esta convenció amorosamente a su novio…" "cofcof-a-base-de-golpes-cofcof" "Que podría conformarse con su taller debido a la fumigazión que se estaba realizando en casa de Emily" ¿fumigazión? ¿Qué fumigazión? "Entiende niño, esa fue la mentira piadosa que tuvieron que decirle a Leah" Mmm… eso lo explica todo…

—Seth, volveré dentro de 20 minutos y para entonces quiero tu culo aquí, ¿Me oyes? —me ame… ¡ejem! Me dijo Leah.

Asentí.

Eso significa que tengo 20 minutos para alertar a toda la push…

Corrí todo lo que mis piernas me permitían hasta la casa de Billy, donde se encontraba el altavoz conectado a toda la push el cual se usaba sólo en caso de emergencias.

Esta era una.

Al llegar, encontré a Billy con el altavoz en el regazo, mirando tranquilamente por la ventana. Me sentí mal al ser yo quien turbase su tranquilidad.

—Seth, chico, que suc…—lo ignoré. No había tiempo para cortesías.

—¡LEAH ESTÁ COCINANDO! —grité a todo pulmón.

Los ojos de Billy se desorbitaron mientras su cara adquiría un tono cada vez más pálido. El horror teñía sus sabios ojos.

—¡¡ALERTA!! —gritó él mismo, tomando el altavoz. —¡¡MUFFINS AL ACECHO!! ¡¡ESTO NO ES UN SIMULACRO, REPITO, ESTO NO ES UN SIMULACRO!! ¡¡EVACÚEN TODOS LA ZONA!! ¡¡NIÑOS, MUJERES, ANCIANOS Y BILLYS PRIMERO!!

Y me dicen a mí que exagero… "esto no es exageración" "es prevención"

Los gritos exteriores no tardaron en inundar mis oídos mientras veía a Sam entrar corriendo a la casa, completamente agotado y cubierto de sudor… con Emily sobre el hombro, como si se tratase de un costal de patatas.

—¿Leah est…? —tomó un respiro hondo—¿¡¿Leah está cocinando?!?

Al momento desapareció… con Billy. TODOS habían evacuado, y cuando digo todos, me refiero a todos. Ni siquiera estaba la habitual mosca que venía a fastidiarnos.

Genial, me dejaron solo.

¡BUM!

—¡¡INCENDIO!! —el grito parecía provenir de la frontera. —¡La push se encendia! ¡Nuestra reserva se incendia!

¿Qué pudo ocasionar un incendio? Bueno… "¿Recuerdan que Leah metió aceite de motor en vez de aceite vegetal?" "Aceite de motor+horno=incendio en toda la reserva"

—Oh, Seth—canturreó Leah, con muchas "e" de por medio. Los escalofrías comenzaron a recorrer mi espalda, juro que un día de estos terminaré con un resfriado por culpa de Leah "Si sobrevives a esto..." —Oh, aquí estas hermanito, quiero mostrarte algo.

Sí, claro. Si lo que quieres es mostrarme las puertas del infierno, ya lo lograste.

Anduvimos caminando amenamente hasta que llegamos al taller de Jacob, el cual estaba inundado de humo negro y un fétido olor.

Leah entró tranquilamente a pesar de que traté de evitarlo... y salió igual de tranquila con una bandeja de... éso.

—Hermanito, sólo por haberme ayudado te permitiré dar el primer bocado. —dijo alegre, mientras me tendía la bandeja… WTF acabo de ver a un muffin arrastrándose solo…—vamos, no seas tímido. Tóma uno.

¿Y terminar como Edward? Ni cagando.

—Eh… Leah, yo…

—¡¡ALTO AHÍ!! —un grito horrorizado interrumpió mi patética súplica.

¡REFUERZOS! ¡AL FIN!

Corrí hacia las personas que nos tenían rodeadas y me lanzé a los brazos de Sam… literalmente. Créanme, esos muffins valen la humillación.

—¿Qué es lo que quieren ahora? —gruño Leah al ver que me había salvado de una segurísima estadía en el hospital.

—Seth—murmuró Sam despacito mientras lanzaba indecisas miradas a la bandeja que tenía Leah. —Ve y tráeme un par de lanzas…—tragó saliva al ver a un muffin sonriéndole malévolamente. Luego añadió— espera, que sean docenas. ¡Oh! Y no te olvides de los refuerzos, lamento que seamos tan pocos…

Pero si trajiste a todos los hombres activos de la reserva…

—Yo voto por traer a la fuerza armada del país—intervino Embry—o mejor, tráete a la CIA o a los hombres de negro, diles que esto es un caso extra-importante… ¡y dile a todo el maldito mundo que se olvide de su puñetera gripe porcina! Ésa cosa—señaló al muffin con la barbilla—es más letal que un cerdo infectado.

Asentí fervientemente mientras salía corriendo de ahí. Sólo espero que triunfen en la misión.

Este a sido Seth Clearwater, haciendo un reporte por el bien humanitario.

SAM POV

—Que no cunda el pánico—murmuré a mis auto-dominados soldados protectores de la paz—No hay nada que temer, sólo ponganse todos sus mascarillas, y pase lo que pase, no permitan que esa cosa se les meta a la boca.

Todos hicieron lo que les ordené mientras yo le lanzaba un poco de agua a la cara a un noble corazón que voluntariamente se ofreció como sacrificio para la humanidad. Lo habíamos anesteciado para evitarle el dolor…"Este… ¿VOLUNTARIAMENTE?" ¡Hey! Él aceptó "Sí, claro. Lo noqueaste antes de explicarle el asunto" ¡Claro que se lo expliqué! "¬¬" "Y… eh… ¿anesteciado?" Bueno… quedó inconciente, o no? "sin comentarios…"

Se despertó.

—Muchas, muchísimas gracias por esto—le dije—Serás un héroe mundial, te lo aseguro. Todos aquí en la Push hablaremos de tu valor…

—¿Qué demonios suce…"

—¡El sacrificio está listo! —grité antes de que dijese algo más. —¡Arrojen al idio… digo… al sacrificio!

Entre 4 hombres de la push y yo, tomamos el cuerpo de la víctima y lo arrojamos a los pies de aquella bandeja. Luego todos los presentes "Menos Leah" "Que tenía cara de WTF" nos arrodillamos ante aquellos pastelitos…

—Oh, gran muffin—dijo Billy, con su voz solemne. —Te ofrecemos esto a cambio de Paz en nuestra reserva, esperamos humildemente a que lo aceptes.

—Pero que ****** pasa a…—el pobre hombre no pudo terminar sus últimas palabras.

En cuanto abrió los ojos, todos los muffins se lanzaron por iniciativa y vida propia hacia la boca del sujeto, como torpedos. El pobre los engulló a la fuerza y luego…

. . . . .

Ni cagando salía vivo de eso.

—¡Los muffins ya no están! —gritó Billy—¡estamos salvados!

—¡Celebremos esta victoria! —grité.

—Oigan…—musitó Embry, pinchando el cuerpo del imbé… del sacrifio con la punta de un bastón—¿Qué hacemos con el cadáver?

—Bah, llévaselo a Carlisle—le dije, restándole importancia. Lo único que importaba era la familia—él lo pondrá en la morgue.

—Si tú lo dices…

Minutos antes…

Mike POV

¡Bien! Hoy por fín me darán de alta en el hospital...

Salí completamente felíz de esa cárcel, absorviendo los rayos del sol hasta que...

¡PLOP! Tropecé con alguien.

—¡Fíjate por dónde vas, imbéc…! —mi amenaza quedó reducida a nada en cuanto ví la estatura del hombre con el que había chocado y sus amigos. ¡Eran gigantes!

—Tú. —dijo con una voz grave—¿Quieres ser famoso? Yo puedo hacer que seas un héroe, sólo tienes que venir conmigo.

Me quedé estupefacto en cuanto oí su oferta… ¡Ah, ya sé! Apuesto a que es uno de esos tíos que buscan talentos por el mundo, ¡Jo! Debió de haberse quedado cautivado con mi elegancia "eh… ¿Mike?" "No vayas a aceptar esa oferta… tengo una mala espina" "Nah, Lil, eso es porque te atoraste comiendo pescado, ¿Cuántas veces debo decirte que comas más despacio?" "Oh, vaya, así que era eso. ¿Me pasas la botella de agua?" "¿Cuales son las palabras mágicas?" ¿abracadabra? "éso no, imbécil" "¿por favor?" "¡Ésa es mi anti!"

—¿Qué me dices? —preguntó el hombre una vez más, impaciente. Me había olvidado de él.

—¡Claro! ¿Qué debo hacer? —pregunté entusiasmado. ¡Seré famoso! ¡Más que Cullen! Apuesto a que esta vez Bella no me rechazará…

—Sólo debes de comerte un par de muffins—un escalofría demasiado palpabre pasó por la columna del tipo ése. Me pregunto por qué será...

—¿Sólo eso? —pregunté. ¡Claro! Apuesto a que es un empresario con su propia marca de dulces y está buscando a un modelo para propagarlas. —Trato hecho.

Levanté la mano para estrechárzela hasta que el tipo alto y raro ése me dió un puñetazo en el estómago, de esos que te cortan la respiración.

—Lo lamento, idiota. Serás un perfecto sacrificio…

Eso es lo último que recuerdo…


Oh yo-tener-gripe, wiiiiiiiiiii!

Y mi madre bien atorrante me dijo:

"Mamá, tengo gripe..."

"Vete a clases"

"Pero en verdad tengo gripe..."

"Y en verdad tienes una clase a la cual ir"

3 horas después, al volver a casa.

"Mamá, tengo gripe, fiebre y demasiada toz"

"¿Aún?"

"Sep."

"Dile a tu hermano que vaya a comprarte una pastilla. Podrías contagiarnos"

Les juro que eso dejó a mi ya de por sí baja auto-estima reducida a mierda. Y eso que mi hermano se negó en redondo a ir a la farmacia ya que estaba ocupado (estaba jugando una partida de ajedrez chino con mi padre. Parece que estaban apostando) y terminé llendo yo mísma xD ¡Y para colmo la farmacia estaba cerrada! (descubrí que tenía gripe más o menos en la tarde. Mis clases extra en las que me metieron comenzaban a las 7:40pm y terminaban a las 9:10, cosa que llegaba a mi casa a las 10:10pm... sep, demoro una hora en llegar) jooo y sigo con la fiebre-gripe.

Si muero, ya saben que las quiero xD

*yo, en un rinconcito a parte, donde no llega la luz, cantando* ¡Nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusaniiiiito!

Ahora sólo me falta que sea gripe porcina xDDD Ahí si me parto de la risa, sobre todo porque ya debí de haber contagiado a media clase... mmm... quizá debería sentarme al lado de mi profe de matemáticas mañana...

Si muero, no moriré sola, eso de hecho.