La isla de las Sirenas

Capítulo 17 : Lágrimas.

Kagome tomó las manos de Inuyasha y sonrió dulcemente, realmente sentirlas era como la caricia del viento, eran tan frágiles y suaves y por supuesto, algo húmedas. Al joven príncipe, le daba mucha pena y le carcomía el alma, tener que decirle que ya no pueden seguir juntos, pues el también se había enamorado y mucho de ella y ya desde hacía rato, aunque en su primer encuentro, no fue tan amistoso. Pero con el correr del tiempo, le había tomado cariño.

Inuyasha : - Sabes,... Necesito hablarte muy seriamente-. Soltó de repente.

Kagome : - Claro, cuando quieras-. Dijo muy cálidamente

Inuyasha quedó casi tieso al oír la sensual y hermosa voz de Kagome, el decirle un adiós definitivo, sería para el como sentir mil puñaladas, pero ya lo habló con su padre y acordaron que el no puede convivir con ella, ya que se insiste, Kagome es una sirena y el un humano y ahora que no se sabe nada de Urasue, la única que podía convertir a Kagome en humana; ya no quedaban muchas posibilidades e Inuyasha debería buscarse una acorde a su especie.

Kagome reposó sus brazos y su cabeza en el muslo derecho de Inuyasha y nuevamente ese calor de amorío la volvió a invadir por dentro. Una sonrisa boba se dibujó en sus labios, pero estaba muy feliz al estar al lado del hombre que tanto ama. Comenzó a sentir más alivio y amor, cuando sintió la mano izquierda del joven príncipe, acariciar su lacio y suave pelo negro, realmente no quería separarse de el, pero Inuyasha ya había tomado la mala decisión, aunque sabe que con eso puede herirla demasiado y la verdad es que el no desea que ello suceda, pero las realidades, dicen otras cosas y no muy favorables a eso y más la naturaleza de ambos.

Más tarde, Kagome se había marchado de nuevo a su hogar, allí, se encontró con sus hermanas, que la recibieron con un muy cálido saludo y hasta el rey Tritón, se alegró de ver nuevamente a su hija más preciada de todas y quien es la princesa de los mares y líder de todas las sirenas. Eri se acercó a Kagome y le comunicó la noticia de lo acontecido hasta el momento.

Eri : - Kagome, hemos capturado a Kágura Black, pero una extraña neblina negra nos invadió y Kágura desapareció, pero aparte de eso, no sabemos más nada de la bruja Urasue, papá y un grupo de guardias fueron a buscarla a su castillo, pero ella no está y la verdad no se sabe nada de su paradero-. Comentó con suma tristeza y pena.

Kagome sintió su alma oprimirse al máximo, ella era la única que podía convertirla en humana para irse con Inuyasha, pero su padre le había prohibido terminantemente que tomara esa decisión, pero Kagome es bastante reacia a obedecer las órdenes de su padre de vez en cuando y más cuando se trata de su felicidad y de vivir al lado del hombre que ama con todo su corazón. Urasue pudo haber muerto tras el ataque con helicópteros por parte de la realeza Taisho, pero ella estaba bien escondida y no morirá hasta vengarse de Kágura y principalmente de Kikyo, quien será su máximo trofeo, pero también lo será Kágura.

Justamente, Kágura fue capturada por la perversa bruja Urasue, ahora ella es su prisionera y la hija del sanguinario Naraku, corre peligro. Hubiera preferido estar en manos de las sirenas, aunque tampoco sabían cual sería su destino en manos de ellas. Gracias a un polvo mágico usado por Urasue, permitió a Kágura poder respirar bajo el agua, además gracias a su magia negra, logró curarse sus heridas y sanar con rapidez y aunque ese ataque le pudo haber significado la muerte total, pensó que le debía una a las sirenas por haberla salvado.

Urasue, terminó de hacer su conjuro mágico y se dirigió hacia donde tenía prisionera a Kágura, esta la miró con odio y furia pero Urasue ni se inmutó ante esa mirada tajante y llena de desprecio.

Kágura : - Pagarás por esto, asquerosa bruja pestilente-. Masculló con furia.

Urasue : - ¿Ah si?, no me digas-. Se burló con desdén.

En eso la bruja, envolvió con sus tentáculos todo el desnudo cuerpo de Kágura y comenzó a apretarla con fuerza, la pelinegra desesperada, trató de librarse, gritando de dolor, al sentir sus huesos crujir ante semejante apretón de los tentáculos de Urasue. La perversa bruja, aprisionó más y más a Kágura contra su cuerpo y la apretaba más fuerte con sus tentáculos. Kágura empezó a sentir que le faltaba el aire y el efecto del polvo mágico empezaba a esfumarse, hasta que Urasue, le dio el apretón final, acabando con la vida de Kágura, soltó el cuerpo sin vida de la hija de Naraku y con un conjuro mágico al redujo a cenizas que le servirán para sus hechizos y su próximo objetivo, Kikyo.

Mientras tanto, Inuyasha fue en un barco hasta la isla de las sirenas, pues se acercaba la hora de despedirse de Kagome sin que esta lo sepa, pero que lo sabrá de la boca del joven príncipe cuando este llegue a la isla. En el navío, iba con Bankotsu y Miroku y un grupo de soldados, además de su fiel sirviente Myoga, ambos hermanos compartían un momento de humor con Inuyasha al que gastaban bromas respecto a las sirenas.

Bankotsu : - Oye y con que se bañarán?? Con grasa de ballena???-. Preguntó con burla.

Miroku : - No creo que usen jabón-. Respondió con desdén.

Inuyasha : - Por que no dejan de decir sandeces, realmente no se nada de ellas, solo se el momento difícil que estoy por vivir ahora-. Replicó molesto.

Bankotsu y Miroku, guardaron silencio y pararon con sus burlas, saben que este momento es difícil para Inuyasha, pues será un adiós muy doloroso tanto para el como para Kagome, quien ya estaba en la isla, al saber que un barco se acercaba, pero sus instintos le decían que era Inuyasha ya que quedó con verla en la isla que alguna vez fue el hogar de las sirenas y que están en dudas de volver o no a ella, pero como la extrañan es probable que si regresen a su añorado hogar, sobre todo, por que Tritón sabe que esa isla fue su hogar durante mucho tiempo y no piensa abandonarla así por que si, solo por humanos invasores.

Inuyasha llegó a la isla y se encontró con Kagome cerca de la orilla donde había mantenido a Kikyo prisionera. Pidió a Bankotsu y a Miroku que cuiden la nave junto a Myoga y el resto de la tripulación. Se acercó muy lentamente a ella, Kagome tenía una sonrisa dibujada en su rostro y meneaba lentamente su cola de sirena, casi como perrito faldero. Su sonrisa se fue borrando levemente al ver el rostro de Inuyasha cuando se sentó en el borde de aquel verde sembrado del borde de la isla.

Kagome : - ¿Pasa algo?-. Preguntó alarmada.

Inuyasha : - Kagome, debo hablar contigo y muy seriamente-. Dijo muy apagadamente.

Kagome : - ¿Qué sucede?, dímelo, no me asustes-. Chilló más alarmada.

Inuyasha : - Verás,... Esto puede ser muy duro para ti y sobre todo para mi-. Gimoteó.

El rostro de la joven sirena, se contrajo al oír esas palabras de la boca de Inuyasha.

Kagome : - No te entiendo, explícate mejor-. Balbuceó desganada.

Inuyasha : - Kagome,... verás... debemos separarnos y,... para siempre-. Dijo desanimado.

Kagome : - Ehh??,... de que hablas, por que???-. Preguntó al borde del llanto.

Inuyasha pudo ver como los ojos de la princesa de los mares, comenzaban a cristalizarse, sus lágrimas estaban a punto de salirse.

Inuyasha : - No puedo explicártelo, no somos compatibles, tu eres una sirena y yo un humano. Solo te pido que te cuides mucho y no regreses al palacio, ya no quiero que vuelvan a castigarte y sufras-. Susurró casi al borde del llanto el también.

Kagome : - No digas eso, yo te amo. Puedo hablar con mi padre y-. Sollozó tristemente.

Inuyasha : - ¡No!, te repito, no podemos seguir juntos, tu tienes obligaciones, proteger a tus hermanas y estar con los tuyos, yo también tengo obligaciones que cumplir junto a mi padre y te vuelvo a repetir, yo soy humano tu no-. Formuló con mucha tristeza.

Kagome : - Puedo encontrar a Urasue y que me convierta en humana, peor no te alejes de mí-. Suplicó llorando con tanto dolor.

Inuyasha : - Basta, Kagome. Es un adiós, lo siento-. Susurró.

En eso, Inuyasha se sentó y le dio un abrazo fuerte a Kagome, esta se abrazó fuertemente a el y empezó a llorar amargamente, ese abrazo de despedida deseaban que no existiera pero se estaba llevando a cabo. Luego de un rato, Inuyasha soltó a Kagome y salió corriendo hacia su barco. Al verlo, Bankotsu y Miroku le avisaron a Myoga que ya venía Inuyasha, que hizo una seña de poner el barco en marcha e irse de la isla.

Kagome nadó rápidamente hasta donde estaba el barco y gritó el nombre de Inuyasha muchas veces, este la miró por última vez, mientras la joven sirena seguía llamándolo desesperadamente y dio una última mirada a la isla de las sirenas, tal vez sea la última vez que la vea. Los motores del barco se pusieron en marcha e Inuyasha subió rápidamente en el y al rato la embarcación comenzó a alejarse de la isla y de quienes habitaban en ella, las sirenas.

Inuyasha salió a la popa del barco y vio que la isla empezaba a alejarse de sus ojos, una lágrima salió de los dorados ojos del joven príncipe, sabe que esa fue la última vez que verá a Kagome, pues ya le dio los motivos del adiós, aunque la princesa de los mares se opuso fuertemente a ello. Al rato una dulce melodía de mujer, empezó a resonar en el océano, era un canto parecido al de una soprano tan dulce, fino y delicado que haría llorar a cualquier ser humano duro y áspero que exista, en eso Myoga salió a la popa junto a Bankotsu y Miroku.

Myoga : - Vaya, ese canto, significa que está llorando y muy triste-. Comentó con amargura.

Bankotsu : - ¿Quiere decir que ese canto tan armonioso es el llanto de las sirenas?-. Preguntó.

Myoga : - Así es, señor Bankotsu. Cuando las sirenas están tan tristes y dolidas, entonan ese canto dulce para expresar su dolor y llanto, durante muchos años he sabido esas costumbres en ellas-. Explicó sumamente triste y apenado al oír cantar a Kagome con tanto sufrimiento.

El alma de Inuyasha se encogió como si la almidonaran, se tapó sus oídos, no quería oírla, eran como si miles de puñales se le clavaran en su herido corazón, de repente al mirar hacia la lejana isla, pudo ver una silueta sumergirse en el fondo del mar, supuso que debía ser Kagome que se sumergió muy triste y dolorida a esconderse en su casa, quedarse allí para siempre, ocultar su dolor, tristeza y sufrimiento que sintió en ese crudo momento vivido, algo que difícilmente pueda olvidar en su vida y que ya nada volverá a ser como antes.

Por su lado, Inuyasha pudo comprobar que ya Kagome había dejado de cantar y esa silueta fue la de ella huyendo de la isla. Pudo sentir las manos de Bankotsu y Miroku palmearle su hombro para animarlo. Esbozó una leve sonrisa y agradeció a sus amigos por darle todo su ánimo y apoyo en ese difícil momento, ese atardecer nocturno, significó un duro momento en la vida de Kagome e Inuyasha y quizá muchos gocen con este sufrimiento de ambos, sobre todo Kikyo, que no está enterada de esto, pero si lo supiera, se alegraría mucho. Urasue por su parte seguía siendo la respuesta para Kagome y su deseo de ser humana, pero esa tarde, recibió la peor noticia de su vida y con esto sus sueños esfumados, pero nunca se dará por vencida,... ¿Será un adiós definitivo?.

Hola a todos :

Vaya momento tan triste con esta despedida, será definitiva como se dijo???, parece ser cierto, pues Inuyasha ya tomó la decisión. Se dará por vencida Kagome o peleará por recuperarlo e ir por el?? Urasue el la clave de todo esto y ella es quien puede lograr el deseo de Kagome. Y justamente Urasue fue quien le dio muerte a Kágura t acabar con quien la traicionó, pasará lo mismo con Kikyo? Y que pasará entre Kagome e Inuyasha?. Averigüen todo esto en el siguiente capítulo.

Arrivederchi.

Guille (KITT, el auto fantástico)