¡Ohayo! Pues aquí me tenéis de nuevo, esta vez con un one shot producto de un día de instituto y demasiado sueño para escribir un capitulo entero de mi otro fic.

Es una Sasasaku, aunque podría haber sido también un Itasaku, pero no se, por variar. Me gustan las dos parejas, además, considero injusto pintar siempre a Itachi como el malo de la película, más ahora que se que también es bueno (como siempre sospeche).

También aprovecho para advertir que aunque el fic no contenga escenas sexuales propiamente dichas, podría herir a personas sensibles, así que si creen sentirse ofendidos, por favor, no lean; y si lo hacen recuerden que es bajo su responsabilidad.

Discaimer: Naruto no me pertenece, si lo hiciera Itachi seguiría vivo, Sasuke se habría casado con Sakura, y él conmigo xD.


El ruido del agua logra distraerme; me hace olvidar las numerosas heridas que ahora surcan mi cuerpo y que yo misma he provocado con el frotar del esparto sobre mi piel.

El desgarro invisible que, como cada noche, él ha hecho aparecer en mi pecho, es más difícil de olvidar.

Ya ni siquiera basta permanecer horas bajo la ducha, permitiendo al agua arrastrar toda la suciedad que me invade lejos de mi.

Tampoco me calmo cuando fuerzo al esparto a limpiar las pruebas que él se ha asegurado de dejar en mi cuerpo, arrastrando mi piel y mis venas en el intento de apartar la suciedad y los remordimientos; pero ni siquiera el agua teñida de rojo, que como cada noche cubre mi bañera, me parece castigo suficiente para lo que yo hago.

La muerte no sería castigo suficiente para mi y, aun así, la he buscado desesperadamente.

Su cuchilla de afeitar atravesando mi muñeca y arrastrando consigo mis penas, botes de pastillas ingeridos casi a diario, sobredosis de heroína corrompiendo mi cuerpo más de lo que él ya hace...

No ha servido de nada. La muerte no quiere llevarme, y él siempre se las ingenia para encontrarme a tiempo y llevarme al hospital, como todo buen padre haría... Y luego, es peor.

Las noches de mi regreso a casa no se conforma con tenerme solo una vez.

Más violento, más excitado; decidido a hacerme pagar por mi comportamiento de "chiquita traviesa", como él suele llamarme, eyaculando en mi interior varias veces, sin importarle mi miedo a quedar embarazada. Aunque no veo porque habría de importarle, de seguro me haría abortar al bebe. A su propio hijo. No. A mi hijo.

Tampoco puedo delatarle pues nadie me creería y, aun si lo hago, él ha amenazado con encerrarme en un psiquiátrico por trastornos mentales y adicción a la droga; ¡Cómo si no supiera que es solo por su culpa el que yo haya caído en ese vicio!

Tan solo una cosa me queda por hacer ahora y, sin embargo, estoy segura de que es lo único que jamás lograré hacer: rechazarlo, decirle que no.

Porque por más que lo odie y me deteste a mi misma, porque por más que desee mi muerte y la suya propia, una vez que sus labios venenosos encierran los míos en esa danza prohibida, y una vez que sus manos recorren mi cuerpo con caricias salvajes y debastadoras; una vez que siento todo su ardor en mis pechos, y una vez que su miembro es introducido en mi interior..., soy plenamente incapaz de negarme a ninguno de sus deseos; ni tampoco a los de mi propio cuerpo.

Porque, en el fondo, yo amo a ese hombre.

A Sasuke.

A mi padrastro.


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