Nota de la Autora: Esta es una traduccion de "Blood Curses and Malfoys.", mía por supuesto; para todos quienes no puedan leer en Inglés.

Esta es mi versión de la popular idea de un matrimonio forzado entre Hermione y Draco, en el cual, además, resulta que Hermione es de sangre pura y miembro de una antigua y poderosa familia. ¿En qué difiere esta historia del resto? ¿Por qué merece la pena leera? Se preguntarán; eso depende de cada uno, lo que puedo decir es que núnca me gustaron las que leí de este tipo, por eso quise hacer una versión propia, una versión en la que los personajes principales actuaran de forma realista, acorde a lo que escribio JK Rowling sobre ellos, y mi interpretación por supuesto. Lo que he querido lograr es que los sentimientos y reacciones de los personajes tengan sentido, que quien lo lea pueda llegar a identificarse con sus sentimientos o reconocer al menos que es lógica su forma de actuar frente a las situaciones derivadas del tema de la historia (que no se reducen al matrimonio forzado, por cierto).

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"Debo estar soñando." Fue lo que primero pensé cuando yo, Hermione Granger, me encontré parada en un altar y silenciosamente observando a Draco Malfoy. La vida puede ser cómica a veces, no en el sentido de dar gracia, sino en un sentido bizarro.

Estaba usando una antigua toga blanca en forma de mi vestido de novia, mientras que Draco usaba las tradicionales togas negras de mago. My cabello estaba recogido en un rodete y decorado con pequeñas flores blancas. Mi cuello y mis brazos estaban adornados por joyas antiguas de incalculable valor. Una gran cantidad de maquillaje cubría los círculos oscuros debajo de mis ojos por una de tantas noches sin dormir.

Draco tampoco se veía feliz, pero trababa de actuar de forma indiferente. Podía darme cuenta de que sentía lastima por mi, mucha más de la que sentía por si mismo. Yo había logrado aprender una o dos cosas sobre él en estos últimos meses después de todo. Quizás él no se sentía mal por casarse en lo más mínimo, quizás en verdad no le importaba; pero sinceramente dudo que me habría elegido a mí como su novia de habérsele presentado la oportunidad.

Resulta que Draco tiene sentimientos, como un verdadero ser humano. Pero eso no significa que yo haya cambiado mis ideas sobre por completo. Simplemente ya no pienso que sea un idiota sin corazón.

Él intentaba ser bueno conmigo para que yo pudiese gustar de él, esperando que no me resultara tan complicado aceptar nuestro matrimonio. A él no le importaba perder su libertad, según me explico, me dijo que nunca había tenido libertad de todos modos, al igual que yo... En principio no estuve de acuerdo; más tarde me dí cuenta de que él tenía razón y no yo. Estaba comprometida y no había salida posible.

Por supuesto, Draco no estaría a punto de casarse conmigo si yo fuera realmente hija de muggles como pensé que era desde que recibí mi carta para ir a Hogwarts, alrededor de 10 años atrás. Cuando lo pienso, esos fueron buenos tiempos... cuando yo era tan joven e inocente, cuando no tenía que tratar con los problemas como una adulta y sólo tenía que preocuparme sobre estudiar y mis amigos; eso descontado la llegada de Voldermort.

Medio año después de la guerra, me dí cuenta de que sucedían cosas extrañas a mí alrededor. No sólo me sucedían a mí, pero a mi padre también. Es tan horrible tener que recordar como mis padres se sacrificaron por mí.

Todo comenzó la primera semana de diciembre, cuando un candelabro casi me mata. No me mato por unos pocos centímetros; en verdad habría muerto si Ron no hubiera estado cerca de mí. Él, instintivamente, se tiró encima mío y rodamos por el suelo, lejos del destrozo que dejo la caída de dicho objeto. No comprendimos como pudo suceder; la cadena del candelabro simplemente se rompió sin razón aparente.

No le quise dar demasiada importancia de todos modos, pueden suceder cosas así cualquier día de la semana... No sabía como agradecerle a Ron que me haya salvado de tan doloroso destino, así que decidí hornearle una torta. Lo que no pude comprender fue como media hora antes de que la torta estuviera hecha, el horno estaba incendiándose. Gracias a Merlín yo tenía mi varita y pude controlar el fuego sola. Desgraciadamente la magia no podía transformar las cenizas que quedaron en algo comestible.

Luego de limpiar todo, empecé a preparar otra torta, no pensaba rendirme por lo que había sucedido. Por suerte no hubo ningún problema; logre preparar la torta de chocolate que quise antes sin accidentes. A Ron le encantó; aún recuerdo su sonrisa cuando se la dí, se veía como un dulce niño pequeño que acababa de recibir un regalo que quería desde hacía tiempo.

Ese día compartió la torta con toda su familia, yo estaba allí también, por supuesto, nada demasiado terrible sucedió—pero la silla en la que me senté se rompió. La señora Weasley pensó que era una de las bromas de Fred y George, y rompió a llorar cuando se dió cuenta de lo que acababa de decir, ya que Fred ya no estaba con nosotros.

George, quien había estado deprimido desde que su gemelo había muerto, siguió el ejemplo de su madre. La reunión familiar estaba completamente arruinada, y de algún modo sentí que era toda mi culpa. Cuando me dí cuenta de que mis pensamientos eran egoístas empecé a llorar también. Ron, abrazándome suavemente, no mejoro las cosas, ya que debería haber sido yo quien lo consolara a él. Aúnque él no iba a llorar, supongo que ya había derramado suficientes lágrimas.

Alrededor de una semana más tarde, encontré a mi madre curando una herida que mi padre tenía en su brazo, era un corte profundo. Preocupada, le pregunte que había sucedido. Mi padre me pidió que me calmara, ya que sólo había caído del tejado. No pregunte como ni por qué, estaba aliviada de que estuviera bien.

Quise ayudarlo, pero él no me lo permitió. No entendí por que en ese momento, el sólo me dijo que no era algo de lo que yo debiera preocuparme. Mi madre me dijo que obedeciera y fuera a dormir. Era extraño, no era normal que ellos me dijeran que fuera a mi habitación y me durmiera como si fuera una niña pequeña. Lo hice de todos modos.

Unos días más tarde, estaba hablando con Harry, quien había venido a visitarme. Estaba muy alegre de verle. Le dije lo que había sucedido en la casa de los Weasley. Él se sintió muy mal por Fred también, aún era algo que nos costaba digerir. Fred había sido una persona tan alegre, había sentido tanta felicidad por la vida, verlo podía alegrar el día de cualquiera. Él y su hermano gemelo podían hacer sonreír a los demás en cualquier circunstancia, más allá de cualquier problema.

Los días pasaban de forma normal, había pasado casi una semana desde el accidente de mi padre. Nada terrible había sucedido, pero tanto él como yo parecíamos estar siendo acechados por la mala suerte constantemente. Obtendríamos rasguños de la nada, mi padre sufriría migrañas muy seguido, y ambos perderíamos cosas cada tanto.

Sólo unos días luego de haber terminado con Ron por una estúpida pelea, enfermé. No había estado enferma desde hacía muchos años. Tuve un sorprendente resfriado, peculiarmente fuerte. Fue un invierno duro. Tuve una fiebre tan alta que apenas me daba cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Mis padres estaban tan preocupados por mi; mi madre se quedaba a mi lado la mayor parte del tiempo, a pesar de que apenas me daba cuenta de su presencia.

No ví a mi padre muy seguido en esos días, y mi resfrío no parecía estar por irse. Un día, cuando mi fiebre bajo un poco, desperté, encontrándome tirada en mi cama, sola y hambrienta, lo cual era una mejoría ya que resultaba muy difícil hacerme comer. También me dí cuenta de que había pasado al menos tres días allí en mi cama, sólo levantándome para ir al baño, con ayuda de mí mamá, ya que de haber ido sola podría haberme caído.

Al principio pensé que la fiebre me había hecho escuchar cosas, pero más tarde me enteré de que no estaba tan enferma.

Ya que esa noche tuve ganas de levantarme, salí de mi habitación y bajé las escaleras silenciosamente, atravesé la sala de estar y fui hacía la cocina. Antes de que pudiera entrar, escuche las voces de mis padres. Mamá estaba histérica, papá estaba tratando de no perder la calma; sonaba tan preocupado.

"Esto no es normal, tienes que hacer algo!" decía mamá, no entendía por que estaba tan enfadada.

"Lo he intentado por 16 años. Me temo que no hay otra salida, pero sería tan injusto para Hermione." Suspiro tan fuerte que pudo oírlo incluso detrás de la puerta.

"Quizás si te comunicas con ella, quizás ella tenga una solución."

"Sabes tan bien como yo cual sería su solución. No puedo dejar que suceda..."—suspiró nuevamente.—"He peleado por su libertad por tanto tiempo."

"Tu también caerás con esto. Y cuando eso suceda, ¿Qué será de Hermione? El hechizo se acabará y la encontrarán! Sólo estas tratando de evitar lo inevitable! Tan sólo permítele encontrar a Hermione antes de que esto acabe contigo, por favor... intenta llegar a un acuerdo; esto también afectara a tu hijo." Entonces, sinceramente creía estar alucinando. Mi madre no comprendía nada sobre hechizos, y mi padre no podía tener un hijo. Yo era hija única.

"No estoy tan preocupado por él, se que su madre lo está protegiendo muy bien. Es muy buena utilizando magia negra."

"¿Eso quiere decir que no es inevitable, verdad? Usa magia negra si lo crees necesario!"

"Incluso la magia negra tiene un límite, querida, y he estado fuera de práctica por mucho tiempo. Creo que deberíamos hablar con Hermione antes."

"Estas rindiéndote." Ya había aceptado que estaba soñando.

"Sólo eres una muggle! No tienes idea de lo inmenso que es esto!" Papá estaba gritando, mamá empezó a llorar.

"Nunca me habías llamado así." Pareció tomarlo como un insulto, pero en ese contexto probablemente yo habría reaccionado del mismo modo. Mamá tuvo que detenerse repentinamente cuando salio de la cocina, ya que yo estaba ahí, enfrente de ella cuando abrió la puerta.

Mi fiebre estaba aumentando, cada vez me sentía más y más fría. Aún pensaba que estaba soñando; era lo más lógico.

"¿Cómo continua el sueño, mamá?" Le pregunté inocentemente, apenas conciente.

"Oh, mi pequeña..." dijo ella, muy consternada, tanto porque se dió cuenta de que había escuchado demasiado y porque estaba a punto de desmayarme.

Pude sentir los brazos de mi madre cuando me atrapo antes de que cayera al suelo y todo se tornó negro.

Desperté cinco días más tarde por lo que me han dicho. Estaba acostada en una cama de hospital, a mi lado había una mujer muy hermosa, con sus rubios rizos atados en un rodete, ojos marrones, piel pálida; no podía tener más de 40 años, se veía perfecta, muy elegante y algo familiar. Me miraba con adoración; me resulto extraño y me asusto un poco al principio, pero cuando se dió cuenta de que me había despertado, me mostró una sonrisa tan cálida que todo parecía estar bien.

Acarició mi cabeza de forma afectuosa, como haría una madre, y me dijo muy dulcemente: "Mi niña, al fin has despertado."

"¿Quién eres?" Era lo primero que debía saber, ya me había dado cuenta de que estaba en un hospital.

"Digamos que soy una amiga. No te preocupes por nada, necesitas tu descanso. Has estado aquí por tres días, estábamos tan preocupados! Gracias a Merlín que los sanadores pudieron controlar tu enfermedad. Creo que todo estará bien por ahora."

"Eres una bruja."

"Eres tan inteligente." habría pensado que estaba siendo sarcástica de no haber estado mirándome con tanto cariño y de no haberme hablado con una voz tan suave y dulce.

"¿Dónde están mis padres?" quería decirle que me estaba haciendo sentir incomoda, pero habría sido rudo de mi parte.

"Oh, no te preocupes por ellos. ¿Por qué no comes algo? No has comido nada sólido en días!"

Me sentía un tanto mareada, quería ver a mis padres y no comprendía quien era esa mujer. Todo era muy extraño. Ella me vio poner una mano sobre mi estomago y se dió cuenta de que no me estaba sintiendo bien.

"Te traeré algo de comer, mi vida." La ví sacar su varita e invocar comida, de la cocina del hospital, supuse.

"¿Quién eres?" Insistí nuevamente, me estaba irritando.

"Por favor, tesoro, sólo come esto y trata de descansar..."

"¿Por qué debería hacerte caso? ¿Quién eres tú para mí? No pareces una sanadora, por cierto que no pareces alguien que cuida enfermos! ¿Dónde están mis padres?" Estaba recuperando mi conciencia y no podía tolerar la incertidumbre mucho más.

Por un momento pareció herida, estuvo a punto de decir algo cuando una sanadora entró a la habitación. Una mujer mayor que convenció a mi extraña compañía de que era hora de que me dejara sola, y que trató de calmarme. Me sentía desesperada.

"¿Qué sucede?" Pregunté con tristeza.

"Si tan sólo pudieras calmarte, niña. Debes respirar, respira hondo."

Hice lo que me dijo y funcionó, me calmé, pero aún estaba apurada, necesitaba saber dónde estaban mis padres. Ellos deberían haber estado conmigo, ellos y nadie más.

"¿Por qué no están mis padres conmigo? No comprendo."

Ella no dudo en ignorar mis preguntas. "Tus amigos han venido a visitarte, les permitiré entrar aquí si comes todo lo que te han traído, ¿Puedes hacerlo, tesoro?"

Me quede mirándola mal. "¿Dónde están mis padres?"

La mujer dudó un buen rato mientras me observaba, suspiró y resolvió contestarme con la verdad. "Tuvieron un accidente."

La comprensión de sus palabras me cayó como un balde de agua helada. Mis padres estaban muertos. Empezaron a caer lágrimas de mis ojos, no podía creer lo que oía. "Están... están..."

"Si, están muertos. Lamento su pérdida." Trató de aliviarme con palabras suaves, incluso trató de abrazarme pero la empujé y tiré mi bandeja con comida a la pared.

La sanadora decidió dejarme sola y se fue, dándose cuenta de que necesitaba un momento para mí. No sé por cuanto tiempo lloré antes de quedarme dormida; pero dormí toda la noche y toda la mañana también. No quería despertar, quería que todo fuera un sueño, una pesadilla.

Cuando Ron y Harry entraron a la habitación, estaba rehusándome a comer. Dos sanadores trataban de convencerme, creo que me habrían forzado de no haber llegado mis amigos. Me sentía morir. Sinceramente, ¿Qué sentido tenía mi vida? ¿Qué propósito? Mis amigos no podían decir nada, sabían que ninguna palabra que dijeran podría mejorar el estado de las cosas. Tan sólo me abrazaron. No sé cuanto tiempo pasó hasta que finalmente no tuve más lagrimas, simplemente no podía continuar llorando, estaba tan cansada. Quizás fue una hora, quizás dos.

Ron y Harry se sentaron cada uno a un lado de la cama. Harry tomo mi mano fuerte. Ron no sabía que decir, estaba tan preocupado y nervioso. Nos quedamos en silencio por un rato, hasta que yo pregunté cómo sucedió. Entonces, Harry me contó, sin dejar de agarrar mi mano, que mis padres habían estado en un accidente automovilístico, aparentemente mientras me llevaban a un hospital. Sufrí una concusión, y la fiebre sólo empeoro las cosas. Si los paramédicos no hubieran llegado a tiempo, habría muerto en pocos minutos. Pero no llegaron a tiempo para salvar a mis padres.

"Fue una tragedia." dijo Harry.

"Lo sentimos tanto, Hermione, si hay algo que podamos hacer..."

Empecé a llorar otra vez, descubriendo que aún podía producir más lágrimas, y no permitiéndole a Ron terminar de hablar. Lloré hasta dormirme nuevamente, la falta de alimento y la angustia me ayudaron a dormir mucho más de lo normal, y desperté como 10 horas más tarde, tan débil que no podía hacer nada. Harry y Ron estaban aún en mi habitación, hablando con un par de sanadores. Cuando se dieron cuenta de que había despertado, los sanadores se fueron, dejándome sola con mis amigos nuevamente.

Agotada, los observé. Me mostraron una bandeja de comida y me pidieron que comiera; me rehúse.

"Por favor, Hermione, tienes que comer algo."

No dije nada, gire mi cabeza y quedé mirando la pared.

"No es el fín del mundo, Hermione, sé que lo parece pero..."

"¿Cómo que no lo es?"—lo interrumpí—"¿Qué voy a hacer sin mis padres? Eran toda la familia que tenía... eran mi vida! ¿No te das cuenta? Ya no tengo familia, se han ido..." Mi voz se quebraba, como lo estaba mi corazón; derramé algunas lagrimas otra vez, estaba harta de llorar, pero no podía evitarlo. "Pero más allá de mi situación... lo que realmente importa es que ellos no merecían morir."

Ron me abrazó otra vez, permitiéndome llorar en sus brazos. No dijo nada, sólo se quedo a mi lado. Me hizo sentir un poco mejor, tanto como es posible en una situación de ese tipo.

Cuando terminé de llorar, Harry habló cuidadosamente: "Siempre pensé en Ron y en ti como mi familia, y también en el resto de los Weasleys. No puedo decir que no me queda nadie aunque esté en tu misma situación, Hermione, pero en verdad, si tengo familia."

Levante mi mirada para verlo a la cara y hable con un hilo de voz y tristeza: "No quise decir eso, Harry."

"Lo se, sólo trato de decirte que no estas sola." Ron me dejó y asintió con la cabeza.

"Gracias." Fue todo lo que pude decir.

"¿Comerás algo ahora?" Preguntó Ron. Suspiré y asentí, no estaba preparada para seguir adelante, pero sabía que debía hacerlo.

Estaba bastante débil, pero logre sentarme y comer. Ron trató de distraerme.

"Nunca adivinaras quien estaba aquí!"

"¿Quién?" Pregunté, sin interés alguno en verdad, pero dispuesta al intento de distracción.

"Narcissa Malfoy. Escuchamos algo sobre Malfoy, apuesto a que esta aquí."

"No lo vimos, sólo vimos a su madre hablando con un sanador." Agrego Harry.

"Oh..." No sabía que decir, Draco Malfoy realmente no era un tema de interés para mí.

Los días pasaron, pero mi depresión no. Estar en un hospital es muy difícil, sea muggle o no. Ser un paciente implica que se te hagan un montón de cosas en momentos inconvenientes y se siente como si uno no tuviera control de nada. Los sanadores trataron de hacerme comer, de bañarme, de hablarme... No tenía control sobre nada, sobre todo para mi misma.

No tenía apetito la mayor parte del tiempo, así que me rehusaba a comer y perdí algo de peso; me rehusaba a bañarme, así que no estaba muy limpia y supongo que tampoco olía demasiado bien; y me rehusaba a hablar con mis sanadores cuando trataban de ayudarme, así que no me tenían mucha confianza. Incluso me ofrecieron pociones para quitarme la depresión, pero no pensaba "borrar" mi dolor con magia.

Mis padres estaban muertos, debía lidiar con ello.

Dos semanas más tarde, aún estaba en el hospital, lidiando con mi depresión. Mis amigos venían a visitarme casi todos los días, trataban de alegrarme, pero no podían hacerme sonreír. No hasta que un día Ron dijo algo estupido y reí. No fue mucho, no fue fuerte, pero fue algo. Mis amigos me miraron contentos, y no me percaté del por qué hasta que me lo dijeron.

"Al fin te vemos sonreír." dijo Harry.

Aún estaba triste y deprimida, pero tras dos semanas, sentí la necesidad de salir de allí y seguir adelante.

"Es bueno sonreír, supongo."—Reconocí aún triste—"Mi dolor no desaparecerá, muchachos, pero debo superarlo."

"Puedes hacerlo, Hermione. Te ayudaremos."

"Puedes vivir conmigo!"

"O conmigo."

Ambos me hicieron sonreír un poco nuevamente. "No lo sé, muchachos, no quiero pensar en eso ahora mismo."

Asintieron y continuaron hablándome sobre tonterías para distraerme. Ron mencionó algo sobre la obsesión de su padre con los autos de los muggles, lo cual me hizo recordar el día que desperté en el hospital y la sanadora me dijo sobre el accidente. Derramé una sola lagrima y recordé también el momento en el que desperté y ví a una mujer desconocida esperándome.

"Muchachos, había una mujer esperando que despertara...aquel día que desperté. ¿Quién era? ¿Tenéis idea? No me quiso decir quien era, era muy amable, demasiado amable y cariñosa. Era una situación extraña." No estaba tan interesada como aparentaba, pero necesitaba cambiar de tema.

Sin decir una palabra, ambos se miraron el uno al otro por un momento.

"Estábamos esperando que tu nos dijeras, pensábamos que sería pariente tuya." Podía oler la mentira.

"No tengo ninguno."—No podía decir mucho más, mi voz se estaba quebrando otra vez—"Estáis mintiendo."

Asustado y nervioso por verme a punto de llorar otra vez, Ron fue quien me lo dijo: "Es verdadera madre."

Lo mire estupefacta mientras procesaba lentamente sus palabras. Apenas me percaté del empujón que le dió Harry y de que lo llamo "estúpido".

"Estaba a punto de llorar otra vez!" Ron trató de defenderse.

"No debía enterarse tan pronto, idiota! Es demasiado para ella!".

Se dieron cuenta de que yo aún estaba ahí cuando Harry dijo eso, y fijaron sus ojos en mí, la preocupación en todas sus facciones.

"Hermione, ¿estás bien?" preguntó Harry.

Permanecí en silencio un momento, considerando sus palabras sin poder creerlo a ciencia cierta. La única posibilidad que se me ocurrió fue que era adoptada. "¿Quieres decir que soy adoptada?"

Ambos chicos suspiraron al unísono y se sentaron otra vez. Ron en una silla, Harry en la cama a mi lado.

"No conocemos toda la historia. Sólo sabemos que cuando llegamos aquí, había una mujer quejándose porque no le permitían ver a su hija, justo fuera de tu habitación. El sanador al que le estaba hablando le dijo que los padres de la muchacha estaban muertos, y ella dijo que ella era su verdadera madre. Entonces entraron a una oficina y no salieron hasta que pasó una hora. Algunas otras personas entraban y salían de la oficina constantemente, algunos eran sanadores, otros no. Narcissa Malfoy apareció y entró también. Cuando salieron, los sanadores dejaron a la mujer entrar aquí."

Escuche atentamente a Harry, sin comprender por completo, todo parecía tan irreal.

"Los padres de Ron estaban aquí también, preguntaron a los sanadores que había sucedido y nos dijeron que la mujer mencionada había probado ser tu verdadera madre. Nos dijeron que ella había dicho que tu padre había huido contigo cuando tenías 2 años, y ella no pudo encontrarte hasta que él murió, ya que él había utilizado una magia muy antigua tanto en él como en ti para que no pudieras ser descubierta hasta que él muriera."

No dije nada hasta que Harry me preguntó si estaba bien. "No puedo, muchachos, no puedo tolerar esto."—aparté mi vista de ellos y mire al techo, no quería dormir, no quería hablar, sólo quería pensar.

"No tienes que verla, ella dijo que esperaría tanto como necesitaras." Me comento Ron, pensando que ese era mi problema.

Me tomé un rato para contestar. "Bien, porque no tengo ganas de ver a nadie ahora mismo." No quería herir sus sentimientos, por suerte comprendieron.

"Te dejamos descansar entonces. Estaremos afuera si nos necesitas."

No dije nada, sólo deje mi mirada fija en el techo blanco de la habitación. Suspiré cuando escuche que cerraban la puerta. Todo era tan complicado, me pregunté si mi vida podía hacerse incluso más difícil. Descubrí que era más que posible.

Luego de que los muchachos me dijeran aquello, me rehúse a tener más visitas en días. Estaba tan deprimida y confundida que sólo una semana más tarde decidí conocerla.

Aún pienso en ella como mi madre, no como mi mamá. Estaba tan contenta de verme cuando permití que entrara, pero no pude ni decir "hola" cuando la ví, sólo quería respuestas.

"¿Por qué?" fue lo primero que le pregunté, sin querer ser más explicita.

Se sentó en una silla a mi lado y trato de tomar mi mano; no se lo permití, y no pareció afectarle. No parecía estar bajo ningún tipo de presión, parecía estar de lo más bien e inclusive contenta, sin nervios, sin ninguna inseguridad.

"Nunca quise que esto sucediera, Hermione. Tu padre me dejó y se fue contigo, no pude encontrarte hasta ahora." Su voz era suave y aterciopelada, si mentía era imposible darse cuenta.

"¿Por qué haría algo así mi padre? Me amaba, no era egoísta; le habrá hecho algo Usted."

Ella de seguro sabía lo que iba a preguntar, y que responder.

"Nada que te pueda decir va a cambiar las cosas, tesoro. Puedes adivinar que sucedió; las relaciones humanas no siempre son lógicas; el no quería estar conmigo, y ninguno de los dos habría querido dejarte. El sabía que la ley no estaría de su lado, y por lo tanto nunca tendría la custodia completa. Así que huyó contigo, te quería demasiado para renunciar a ti."

Me quedé mirándola; se veía tan sincera, o quizás tan sólo era muy buena para mentir. Aunque parecía una explicación racional; mi padre me quería un montón... no podría haber sido mejor. "No... podría haber... no podría haber hecho eso..." Tenía el corazón en la garganta, pero no quería llorar.

"Comprendo que no me creas, tesoro. Tienes una imagen perfecta de tu padre y yo sólo soy una extraña que parece querer arruinártela. Lo peor es que nadie que conozcas y en quien confíes puede asegurarte que yo este diciendo la verdad. Sin embargo, nos han hecho pruebas a las dos, y se ha probado que soy en verdad tu madre. Sé que esto no mejora las cosas para ti, pero al menos sabes que eres mi hija."

Un sanador me había mostrado los resultados de los que ella hablaba. No quería creerle aunque sabía que era verdad.

"Lo se." Murmuré. No quería mirarla, me sentía incomoda, así que miré a un costado y al suelo.

Ella se mantuvo en silencio por un momento, aúnque no la miraba, sabía que estaba sonriendo. "Han habido imágenes mías en la prensa de nuestro mundo por algunos años, desde el torneo de los tres magos al menos. ¿Cómo es que nunca me reconociste? ¿No lees diarios?"

"Claro que lo hago, tesoro. Pero tu padre no era ningún tonto, y usó un hechizo repelente para que nadie de tu familia, excepto él, pudiera reconocerte. Vi fotos tuyas varias veces, leí sobre ti y tus amigos, pero habría podido imaginarme que eras tu, aunque fueras un calco de la pequeña que eras a los 2 años de edad."

"Tiene sentido." La mire a los ojos, sin decir nada, sólo pensando. Tenía sentido, y ella era mi madre. Aún no quería que fuera verdad, mi mamá, la que me había criado la mayor parte de mi vida, aún era la persona que había amado más que a ninguna otra, junto con mi padre. "Pero no puedes reemplazar a mi mamá."

Mis palabras no parecieron herirla, no le afectaron de ninguna forma y no dudó en lo más mínimo al responder: "No espero reemplazar a nadie, tesoro, sólo quiero ser una madre para ti. Del modo que debería haber sido desde que naciste."

No respondí, no quise hacerlo. Y ella continuó hablando después de una breve pausa: "Ya eres lo bastante grande para hacer lo que quieras con tu vida. En el mundo de los muggles, ahora tienes todo lo que tu padre y su esposa tenían, así que me imagino que no tienes que preocuparte por tener una casa y muebles; pero realmente me gustaría que vinieras a vivir conmigo por un tiempo."

Pensé sobre el tema, no estaba muy segura sobre lo que quería hacer con mi vida, pero estaba cansándome de vivir en la habitación de un hospital. Me había imaginado viviendo con ella en una casa elegante, con una gran cantidad de libros; ya que eso respondía a su aspecto: muy elegante y culta. Me pregunte varias veces, allí acostada en aquella cama, que tipo de madre sería.

"No lo sé." Suspiré.

"Podríamos conocernos mejor, tu y yo, y tu hermano también." Insistió, no de forma invasiva ni persuasiva, sino alegre; y sonreía mientras sacaba una foto de su cartera.

"¿Mi hermano?" No había pensando que tendría hermanos. Eso era nuevo.

"Si, la luz de mis ojos." Me mostró la foto que había tomado, allí estaba ella, sentada en una manta sobre el césped, con dos niños pequeños en su falda, uno en cada pierna. Sorprendida, me reconocí a mi misma, había visto fotos de mí a esa edad, pero jamás había visto una en movimiento. Estaban todos muy alegres, yo reía, mi madre sonreía abiertamente y nos abrazaba a mí y al niño que saludaba a la cámara sonriendo también, el niño tenía el cabello rubio y enrulado como mi madre, se veía adorable.

"Tu hermano y tu tenían apenas dos años en esa época. Eran tiempos muy alegres y gratos."

"Somos gemelos; nunca me lo habría imaginado. ¿Es un mago él? ¿Fue a Hogwarts?"

"Mellizos en realidad, no os parecéis mucho, casi nada. Pero tenéis el mismo cabello enrulado, eso viene de mí. Y tú tienes mi nariz, y mis mismos labios. Te he observado por horas! Pero te pareces tanto a tu padre, Hermione."

Me dí cuenta de que tenía razón. Era extraño y al mismo tiempo reconfortante.

"Tu hermano es un mago, por supuesto, todos en la familia lo somos. Es un muchacho tan inteligente; espero que os llevéis bien. Fue a Hogwarts, me dijo que fuisteis compañeros."

"¿Quién es?" Repasé los rostros de uno y cada uno de mis compañeros de mi mismo año, pero no podía imaginar que ninguno de ellos fueran mi hermano.

"Blaise Zabini, de seguro lo conoces."

Decir que estaba sorprendida sería quedarse corto.

"¿Soy una Zabini?" La idea de ser miembro de una antigua familia de sangre pura cuyos miembros eran todos Slytherins de honestidad cuestionable no me complació demasiado. "...Son todos Slytherins..."

"Lo somos, tesoro, supongo que tu no acabaste en Slytherin porque desde que descubriste nuestro mundo no sabías que eras de sangre pura, por lo tanto, no te interesó demasiado nuestra casa para acomodarte allí."

Sentí repentinamente una ola de furia y temor. "¿Estuviste en el lado oscuro?" No me gustaba el escenario de mi imaginación. Sabía que mi padre jamás habría podido ser un mortifago, la diferencia de ideas podría haber sido lo que realmente terminó con su relación, tendría sentido que ella lo haya sido, aúnque no teníamos registros en la Orden de que los Zabinis estuvieran vinculados con estos.

"No, por supuesto que no. En verdad no todos en Slytherin estaban en el lado oscuro, tesoro, aunque pudieran compartir algunos de sus ideales. Nadie en nuestra familia ha sido un mortifago. No le importábamos lo suficiente al Señor Tenebroso, ni a nosotros nos importaba demasiado él." Sus ojos estaban calmos, su voz era muy amable y tranquila, me daba cuenta de que no estaba mintiendo.

"Pero no peleasteis contra él."

"No peleamos si no nos afecta." Eso era tan típico de los Slytherins; y no me gustaba. Por lo visto ella se dió cuenta, quizás por mi mirada penetrante y furiosa.

"No seas injusta, Hermione. No puedes odiarme por ello; si hubiera sabido que él era un peligro para ti, no dudes que habría luchado contra el de cualquier forma en que pudiera."

"No es eso." dije, ya sin querer mirarla a los ojos.

"Lo se, nos tomará un tiempo rehacer nuestra relación, tesoro. Pero recuerda que estaré aquí si me necesitas."

Dos días pasaron y mis amigos vinieron otra vez a visitarme. Harry y Ron ya sabían que era una Zabini; me aseguraron que mi familia no podía ser tan mala, Ron incluso me dijo que su familia había tenido algunos amigos en Slytherin cuando eran jóvenes; y eso era decir algo, sobre todo viniendo de Ron.

Igualmente no estaba segura como para confiar en un Slytherin; incluso si ella decía ser mi madre. Aunque quizás, pensé, que no sería tan mala.

Les pregunté a los muchachos que hacer. Lo cual era particularmente extraño, ya que por lo general son ellos los que me preguntan a mí que hacer. El asunto es que realmente no sabía si debía aceptar su oferta e ir a vivir con ella y Blaise; ¿Cómo sería eso? ¿Blaise se portaría bien conmigo? No podía siquiera recordar haberle hablado alguna vez en Hogwarts.

Los muchachos me sugirieron que probara, ya que, después de todo, los Zabini eran mi familia. Y si no eran lo suficientemente buenos para mi, podía dejarlos. No sabía si estaba preparada, pero sabía que tenían razón. Temía hacerlo, pero al mismo tiempo quería hacerlo, aunque aún no había superado la muerte de mis padres.

A decir verdad, aún no la he superado, y ya han pasado seis meses.

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N/A: El proximo capitulo es menos largo que este (creo que este sera el mas largo de todos), y esta escrito en presente, representando la situacion despues de finalizada la ceremonia de bodas. Una de las cosas que me incordian en este tipo de historias es que nunca se llegue a la boda o al llegar se acabe el fic. Asi que este empieza con la boda, y capitulo por medio se presenta la historia pasada contada desde la perspectiva de Draco o Hermione.

¿Que os ha parecido? Si quereis que continue con la traduccion de mi historia y publique el resto de los capitulos en español, dejad un comentario, por favor. :)