Noche para Amar

20. Mucho mejor que un sueño

EDWARD POV

-Si te pido que te quedes… ¿de nuevo lo harías?- su voz fue apenas un susurro y no pude evitar sorprenderme tras escucharla pero solo basto unos instantes para que reaccionara.

-Solo con una condición…

-¿Cuál?- preguntó dudosa y me divertí al ver la inquietud en su mirada, así que para tranquilizarla le sonreí.

-Qué esta vez, despiertes a mi lado…

-Esta vez no hay nadie que nos impida que así sea – sus brazos rodearon mi cuello cuando roce sus labios con los míos, y aquel contacto no se rompió mientras la cargue y me dirigí a su habitación.

Sentí como sus dedos jugaban con mi cabello mientras su lengua jugaba con la mía, la puerta se encontraba entreabierta así que solo basto un leve empujón para que pudiéramos entrar. Una tenue luz entraba por la ventana y alumbraba la pequeña habitación dejándome ver solo lo necesario para que pudiera colocarnos en su cama, sentí su peso caer en mis piernas cuando dejé de cargarla.

Mis manos se apoderaron de su cintura cuando las suyas se apoderaron de mi cuello para hacer nuestro beso aún más profundo, la sensación de sentirla cerca de mí me volvía loco y me excitaba de una manera que desde hace años no había experimentado, la última vez que me había sentido así había sido con ella. La respiración nos empezó a faltar pero solo separamos nuestros labios algunos centímetros, nuestras frentes seguían pegadas y nuestra vista clavada en el otro, me alegró ver que yo no era el único que deseaba esto, sus ojos oscuros llevaban esa chispa de deseo al igual que los míos.

No pude evitar sonreír al verla y en un movimiento inesperado la coloque entre la cama y mi cuerpo, quise ver su reacción pero solo al verla sonreírme de esa forma entre inocente y juguetona me animó a seguir. Bese sus labios de nuevo para después bajar a su cuello y destapar un poco su hombro para seguir con mi camino, sus manos se introdujeron por mi camisa, bajaban y subían por mi espalda, sus uñas se encajaban en mi piel cada vez que mordía su hombro pero sin duda lo que más me enloqueció fue escuchar un jadeo y mi nombre salir por sus labios.

Me levante un poco para poder quitarme la camisa pero ella al ver mi intenciones me detuvo, solo escuche su risa cuando observo mi cara pero de inmediato fueron sus manos las que empezaron a desabotonar mi ropa, la calidez de su piel al rozar la mía era reconfortante, sus labios besando mi pecho y mi torso hicieron que una parte de mi cuerpo comenzara a cobrar vida.

En todo el tiempo que sentí su contacto con mi cuerpo cerré mis ojos pero cuando los abrí supe de inmediato que era lo que quería hacer, mis manos se volvieron a colocar en su cintura y poco a poco las fui subiendo junto con su blusa, y después de dejarla aún lado de nosotros me volteé para verla de nuevo, llevaba un sostén de encaje blanco que resaltaba más sus bien torneados pechos, estuve algunos segundos observándola pero al subir mi vista ella la desvió de mi con un claro sonrojo en sus mejillas.

La volví a acostar sobre la cama y acerque mis labios a su oreja- No te debes de avergonzar de tu hermosura- susurre apenas lejos de ella, la sentí temblar ante mi palabras y su cuerpo se estremeció más cuando empecé a jugar con su lóbulo mientras mis manos acariciaban sus costados.

Nuestros jadeos iban en aumento conforme las caricias incrementaban, el solo roce de su piel con la mía hacia que ardiera deseando más de ella, de nuevo mis labios recorrieron su hermoso cuerpo deteniéndose en el vientre de la mujer que amaba, besé un poco más de tiempo aquella zona recordando el maravilloso regalo que me había dado y después de algunos segundos le fui quitando lentamente su pantalón para solamente dejarla en ropa interior.

Bella se incorporó también e hizo lo mismo que hace unos instantes yo le hacía, sus besos, sus caricias, fueron bajando desde mi pecho hasta una de las zonas más sensibles, sus delicadas manos empezaron a desabrochar mi cinturón y después con lentitud mi pantalón, no sabía si ella era consciente de que aquellos roces me estaban enloqueciendo. Necesitaba de ella, de mi Bella, ni el mejor de mis sueños con esta mujer le había hecho justicia.

Nos estábamos entregando por completo, como aquella primera noche que estuvimos juntos. Quise hacerla disfrutar al igual que ella a mí, nuestros jadeos iban en aumento conforme el placer lo hacía, algunos silenciados por nuestros labios pero todos ellos eran el claro reflejo de nuestro deseo por el otro. Hice el amor esa noche por segunda vez en mi vida con la única mujer que había amado, sus labios diciendo en mi oído un te amo cuando juntos llegamos al clímax me hicieron sentir aún mejor.

Rodamos en la cama hasta que su cuerpo quedo encima de mí, nuestra respiración seguía siendo agitada al igual que la palpitación de nuestros corazones. Su cabello caía por uno de los costados de su cara y mis manos recorrían su espalda desnuda una y otra vez mientras que ella mantenía sus manos en mi pecho, trazando pequeños círculos en el con su dedo.

-Había soñado tanto con esta noche- susurro después de algunos minutos de permanecer en silencio.

-Cada una de mis noches sin ti, soñé contigo

-¿En verdad?- me preguntó alzándose un poco para verme a los ojos.

-Sin ti mi mundo no tenía sentido- mis dedos rozaron tiernamente su mejilla- Tú y Anthony han sido el mejor regalo que la vida me ha dado, te amo como nunca podrás llegarte a imaginar.

-Te amo Edward- me dijo besando lentamente mis labios- No sé como paso o cómo fue pero por nada del mundo cambiaria lo que me sucedió contigo.

-Bella- aspire el aroma de su cabello y la abrace más contra mí, antes de quedarnos dormidos nos cubrí con su sabana y así como estábamos, abrazados, nos quedamos profundamente dormidos.

Esa noche soñé con mis dos ángeles, la sonrisa de mi amada inundaba su rostro de felicidad mientras cargaba a nuestro hijo quien me estiraba sus brazos para que lo cargara, sus ojos esmeraldas como los míos me observaban con alegría y su voz llamándome una y otra vez me sorprendió al decirme papá. Desperté de inmediato pero al tratar de moverme sentí un peso en mi pecho, bajé mi vista para toparme con mi amada Bella y los recuerdos de la noche aparecieron en mi cabeza, sonreí como un tonto al verla descansando plácidamente en mí, su respiración era tranquila y el ver su pecho bajar una y otra vez era relajante.

Me quede bastante tiempo observando su rostro, recorriendo con mi mirada cada una de sus facciones y con cada segundo que pasaba me sentía más atraído por la mujer que tenía enfrente. Bella realmente era hermosa, una belleza natural que estaba seguro que cualquier hombre podía caer ante sus pies, por esa razón me sentía tan afortunado en esos momentos, me había elegido a mí demostrándome que ella también me amaba.

Me hubiera quedado en sus brazos hasta que despertara pero unos ruidos hicieron que me sobresaltara un poco, di gracias al no haberla despertado después de haberme zafado de ella y taparla con las sabanas. Busque mi ropa por el piso, dejé mi camisa abierta y solamente abroche mi pantalón para salir, el pasillo estaba completamente alumbrado y la habitación que tenía frente a mí estaba abierta dejándome ver que nuestro pequeño hijo ya no estaba ahí.

Volví a escuchar ruidos en la otra parte del departamento así que me dirigí hacia donde prevenía el sonido, no tarde en comprender lo que sucedía y solo al verlo ahí tratando de subirse a una silla sonreí. Anthony tenía todo su cabello despeinado como seguramente yo lo tendría en esos momentos, llevaba una pijama azul con estampados de autos y sus pies eran cubiertos por unas pantuflas que parecían ser de un león; había puesto una silla junto a uno de los gabinetes que estaban a lado del fregadero y en la mesa del desayunador donde usualmente lo había visto comer con su madre había ya unas cajas de cereal y leche.

-¿Quieres que te ayude?- le pregunte, mi voz hizo que se balanceara y antes de que pudiera pegarse con el mueble lo atrape- ¿Estás bien?

Asintió- Quelía subilme pala bajal unos platos- me dijo completamente sonrojado y señalándome el mueble donde se encontraba la vajilla.

-Mejor yo los bajo- Anthony me sonrió cuando lo cargue y lo senté en la silla que antes había tratada de escalar-¿Cuáles son?

-Los honditos- me dijo como si fuera lo más natural del mundo, le mostro unos que estaban hondos pero él me señaló otros- Sí esos.

-¿Y qué hacías aquí?- le pregunte después de poner los platos donde estaban las demás cosas.

-Tenía hamble- dijo de inmediato dándome los brazos para que lo bajara de donde lo tenía- No quelía despeltal a mamí- me confesó cuando lo había cargado pero de repente calló y me observó con una gran sonrisa- pol eso estas aquí, ¿veldad?, ayel mamí no se sentía bien y veniste a culalda.

-Yo... si, bueno… vine a curarla- sentí mi rostro enrojecerse mientras Ann me observaba, no había pasado por mi cabeza lo que le diría a él cuando me viera a tempranas horas en su casa, sin duda que él relacionara eso con que había ido a curar a su mamá era lo mejor que me había podido pasar- ¿De qué cereal quieres?- pregunté al ver una caja de Zucaritas y otra de Chocokrispis.

-De chocoklispis, el otlo es de mamí- reí al escucharlo, tomé uno de los tazones que había agarrado antes y le serví, me gire para tomar otro tazón de donde había sacado el otro antes y también me dispuse a buscar algunas cucharas- Le llevamos un plato a mi mami.

-Tú mami está cansada, vamos a dejarla dormir otro rato, ¿vale?- Anthony me asintió y empezó a comer de su cereal, no quería que ese tiempo juntos se transformara en un silencio incómodo así que cuando giré mi rostro y alcancé a ver la tele de la sala me surgió una idea- ¿Quieres ver las caricaturas mientras desayunamos?

Me asintió emocionado y se bajó de donde estaba sentado para irse corriendo a la sala y prender la tele, me lleve su cereal junto con el mío y me senté aun lado de él, observaba como le cambiaba a la tele buscando algo que le agradara y hasta que dio en Cartoon con Ben 10, que es un chico que tiene un reloj que lo convierte en diferentes alienígenas le dejó ahí. Le pase su cereal que comenzó a comer lentamente mientras no dejaba de observar la tele.

-¿Te gusta?- le pregunte.

-Sí, ¿a ti no?

-Pues no lo veo mucho- hace años que no veía una caricatura y a pesar de que más o menos reconocía a los personajes por las cosas que vendían de él nunca me había puesto a ver el programa.

-Es supel diveltidísimo- me dijo y después me empezó a contar de que trataba la caricatura, cada vez que salía un nuevo personaje me explicaba quien era y me contaba sobre los anteriores que capítulos en donde lo había visto.

Me estaba divirtiendo con solo escuchar su voz emocionada, mi única atención estaba puesta en mi hijo que al igual que yo se veía divertido, así que no me percaté que alguien nos observaba atentamente hasta que oí su dulce voz.

-Por lo visto no pudieron esperarme para desayunar.

Anthony giró su cabeza en cuanto la escucho, llevaba puesta una blusa y bóxer que dejaban ver sus delineadas piernas y su rostro angelical nos sonreía. Antes de que nuestro hijo se para saludarla le quite su tazón y echó a correr a los brazos de su madre que lo cargo y lo beso varias veces.

-Mami, mami, ya- le pidió él entre risas.

Bella se fue a sentar donde antes había estado Ann- ¿Está rico tu cereal?

-Sí, Edwald me ayudo a selvildo y también me dijo que te había culado.

-¿Curado?- su rostro giro a mí y solo le guiñe en respuesta.

-¿Ya te sientes mejol mamí?- la ternura de nuestro hijo al preguntarle no tenía precio, Bella entendió de inmediato que Annthony se había dado cuenta de lo de ayer y le esbozó una sonrisa.

-Estoy muy bien amor- revolvió su cabello para después besarle la frente- Mientras ves la tele quiero que te acabes tú cereal- le dijo parándose y dejándolo en su lugar, yo le entregué su tazón y fui hacia la cocina donde Bella se había dirigido.

Tomó otro plato y comenzó a servirse dándome la espalda mientras dejaba mi plato en el fregadero- Con qué me curaste- dijo volteándose a verme y alzando su ceja.

-Él solito llegó a esa conclusión, ¿querías que le dijera otra cosa?

Negó- De hecho no me había puesto a pensar lo que le diría cuando te viera- me dijo viendo su cereal y revolviéndolo con una cuchara.

-¿Qué?- le pregunté cuando la vi sonreír, giro de nuevo a verme sonriéndome aun más.

-¿Sabes?, ahora fuiste tú quien rompió la promesa- la miré sin entenderla- cuando despertaste yo si estaba a tú lado pero cuando yo lo hice no estabas.

Reí acercándome a ella- Creo que ya estamos a mano, la primera vez fue al revés, aparte lo mío no cuenta, escuche ruidos y me pare para ver quién era- le explique.

-No estás disculpado Cullen.

Me senté a lado de ella y nuestra mirada de nuevo se volvió a perder en el otro, acortamos la distancia que nos separaba para besarnos, acuné su rostro en mis manos y pude sentir su sonrisa antes de separarnos- Te prometo que para la próxima amaneceré a tú lado.

-Más te vale- me dijo volviendo acercarse a mí pero antes de que nuestros labios estuvieran a punto de rozarse la voz de nuestro hijo hizo separarnos.

-Mami, mami, mila mila, ya sé como le voy a decil a mí tío oso- empezó a decirle a Bella mientras jalaba de ella- mila, ven, veldad que cuatlo blazos se pare a mi tío.

Ambos miramos hacia la tele para ver a lo que Anthony se refería, uno de los personajes se había transformado en un alíen rojo, musculoso y con cuatro brazos que salían por su dorso, pensé en reírme ante la ocurrencia de mi hijo pero al voltear a ver a Bella supe que no era lo mejor que podía hacer, entendí de inmediato por qué.

-No creo que a tu tío le guste que le digas así.

-¿Pol qué?

-Porque a tú tío le gusta que le digas oso- me apresure a decirle al ver que Bella se quedaba callada- ¿Ya te acabaste tú cereal?- Anthony me negó y tapó su boquita como si hubiera hecho una travesura y después salió corriendo hacia la sala.

-¿Estás bien?- le pregunte a Bella acariciando su suave rostro, ella me asintió pero note como sus ojos se empezaban a cristalizar- Ven.

La recargue contra mi pecho y sobe su espalda, de inmediato ella me abrazo- Se me había olvidado todo lo que paso con Emmett.

-Con todo lo de ayer a mí también- le dije separándola un poco de mí para ver sus ojos- Tú hermano estaba muy preocupado por ti, se sintió mal por todo lo que había pasado.

-¿Cómo crees que me siento yo Edward?- su voz se alzo un poco y se separó de mí levantándose de su lugar- Perdón, no quise…

-Tranquila- tomé su mano para hacer que de nuevo me mirada.

-Es que no sabes lo que paso con Emmett, ayer olvide todo al estar contigo pero de nuevo tengo que despertar y afrontar las mentiras.

-Ey, con tu hermano solo es un malentendido…

-No lo es, tú no sabes…

-Emmett nos contó todo ayer- no pude interpretar su mirada al decirle eso pero al no tener respuesta por parte de ella continué- Él en verdad se siente muy mal por lo que paso, sabe que hizo mal.

-Entonces si lo sabía por qué lo hizo, me dolió mucho enterarme, saber que no confía en mí y que solo tengo ese trabajo porque mi padre y mi hermano me lo compraron- la abrace de nuevo al notar las lágrimas bajando por su rostro- Por qué lo hizo si sabía que me iba a doler.

-Emmett solo quería que estuvieras bien, que nada te faltara a ti o Anthony.

-Eso no lo justifica en nada.

-Bella, tu hermano solo busca tú felicidad pero en el camino que eligió se equivoco, Emmett no es perfecto, nadie lo es.

-Nos dijimos cosas horribles, nunca antes no habíamos peleado de ese modo- me dijo después de permanecer en silencio por unos instantes.

La abracé más fuerte contra mí- Amor todo va a pasar, Emmett y tú deben de hablar para aclarar lo sucedido.

-No sé si yo esté lista para hacerlo.

Me confesó aún con su cabeza recargada en mi pecho, quise decirle algo pero no sabía que decir así que solo continúe abrazándola, subiendo y bajando mi mano continuamente por su espalda y besando su coronilla.

Pasamos algunos minutos sin decir alguna palabra, solo el sonido de la tele y la risa de nuestro hijo inundaba el lugar, así que cuando el timbre sonó y unos golpes secos se escucharon en la puerta nos sobresaltamos.

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Se me muchas van a querer matarme por haber dejado tanto tiempo olvidado este fic pero si me matan no sabrán como acaba esta fantástica historia jajaja… En verdad les pido una disculpa pero estuve muy ocupada durante este tiempo y la inspiración por más que quería no llegaba pero sepan que por nada del mundo dejare de escribir este fic.

También quiero agradecerles por el apoyo que ha recibido mi historia, por dios, llegamos a mas de 600 reviews, ¿pueden creerlo? Yo no, ojala que sigan apoyándola como lo han hecho y también gracias a aquellas personas que están leyendo Writting on the walls en la que ya subí capitulo y pues a las que no la hayan leído las ánimo para que lo hagan, les aseguro que no se arrepentirán.

Les dejo el adelanto del siguiente capítulo:

-¿Qué hace aquí?

-Le pedí que se quedara conmigo, necesitaba hablar con alguien…

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-Perdóname, se que hice mal pero te quiero tanto que lo único que deseo es que estés bien. Nunca imagine el dolor que te causaría y créeme, si pudiera regresaría el tiempo haría las cosas distintas pero sigo siendo el mismo idiota que conoces de toda la vida.

Espero que sigan comentándome la historia, ya saben que acepto de todo, sugerencias, tomatazos, de todo… cuídense y nos vemos en el siguiente capítulo!