Heme aquí, otra vez con una traducción. Se trata de la historia de Jinko, 'When time Isn't Enough'.

Es una historia con relaciones homosexuales, así que si no les agrada, pues...Adiós ! Es un UA, Harry/Draco

Resumen:

Un tal Scorpius, de quince años, aparece en la oficina de Albus Dumbledore, afirmando ser el hijo de Draco Malfoy, que en ese momento está en su último año del Colegio Hogwarts. No puede revelar la identidad de su otro padre. En su tiempo, Harry Potter fue asesinado por Voldemort; y él es enviado para ayudar a cambiar los hechos que le arruinaron la vida.

¿ES NECESARIO QUE DIGA QUE TODOS LOS PERSONAJES, ETC, ETC LE PERTENECEN A J.K. ROWLING ?. Muy bien. Así es. Nada es mío.

La autora utiliza temas en los títulos de sus capítulos. Esta vez eligió: 'Dioses y diosas'.

Nota informativa para los lectores de mis otras historias, traducciones o no: JAMÁS abandono las historias que empiezo, aunque tarde, les aseguro que van a leer el final.

Cuando el tiempo no es suficiente, original de Jinko

Prólogo:

Era púrpura y asqueroso, y seguramente lo haría sufrir como el demonio. Esta iba a ser la primera vez que soportaría un dolor semejante, pero no podía imaginarse un dolor peor al sufrimiento emocional por el que ya había pasado.

Después de perder a sus dos padres, Scorpius James Malfoy-Potter no podía imaginar qué más podía lastimarlo.

-¿ Estás seguro ?. ¿ Quieres hacerlo ?

Levantó la mirada hacia su mentor, la única persona que consideraba familia. Estaba sentado a su lado, apoyando su torso sobre un bastón, encorvado hacia delante. Su cabello, alguna vez negro, ahora era gris; la voz que alguna vez fuera aterciopelada, como le había contado su padre, ahora cavernosa y débil. Su cuerpo había sido destruido por años de tortura; temblaba con cada movimiento; Severus Snape era un muerto caminando- eso, los días que podía caminar-; y estaba más que preocupado por el joven que tenía delante.

- Sí, tío Sev. Necesito hacerlo-. Scorpius tranquilizó al Profresor de Pociones. Pero, cuando miró la copa burbujeante que sostenía en su mano, no pudo reprimir la aparición de una expresión de temor en la cara. La poción era nueva, nadie había sido capaz de semejante progreso en el campo de las pociones; y los que lo intentaron, murieron a manos de los Mortífagos.

La poción estaba diseñada para llevar a una persona hacia el pasado, por un lapso ilimitado de tiempo. Scorpius era la única persona capaz de prepararla con éxito, en secreto. Por suerte, su padre la había patentado y se la había dejado como legado. Todo lo que Scorpius tuvo que hacer fue un pequeño ajuste, hasta lograr el resultado perfecto.

- No quiero que nadie más pase por lo que hemos vivido-. Continuó Scorpius, más para sí mismo que para su tío. Había visto demasiada muerte. Todos sus amigos, sus padres, su hermana, todos se habían ido y ya no volverían a su lado.

Harry Potter, el Salvador del mundo mágico, muerto. Apenas tres meses antes de que la poción estuviese lista, había caído en las manos de Lord Voldemort. Fue durante una áspera batalla dentro del Ministerio de la magia. Vodemort lo asesinó lenta y deliberadamente; alimentando a su mascota con sus despojos; tenía trienta y siete años.

Albus Dumbledore, el unico hombre al que Voldemort alguna vez temió, se había quitado la vida después de ser capturado por los Mortífagos; para no permitirles que le arrancaran información con torturas. En el momento en que lo arrojaron a una celda en la Mansión Malfoy, se arrancó la lengua. Eso había sucedido diecinueve años atrás, aún antes del nacimiento de Scorpius.

Los otros miembros de la Orden del Fénix, a paso constante, fueron perdiendo la vida.

- Tu padre estaría más que orgulloso de ti, por esto- Suspiró Severus.

Scorpius le regaló una sonrisa débil. -¿ Y mi Papá ?

- Pensaría que estás loco, por afrontar esto voluntariamente.

- Sabría la verdad, entonces.

La preparación continuaba bullendo, lejos de alguna fuente de calor. Se la acercó a los labios e hizo una pausa.

- Recuerda que no debes revelar nada que ponga en peligro la vida de nadie.

- Lo sé.

- Buena suerte.

­- Gracias-. Susurró Scorpius antes de levantar la cabeza y tomar el contenido completo de la copa. Además del gusto amargo en la boca, no sintió nada diferente.

El chico observó sus alrededores. Severus y él estaban en lo que había sido la oficina de Albus. Las viejas cosas y objetos de cristal, todo había sido destruido. Puede que Hogwarts haya sido el único lugar, excepto el hogar de los Potter, que no fue tocado por las manos de Voldemort, pero los Mortífagos sabían cómo destruir un lugar, ciertamente.

Su hogar aún seguía allí, sellado para el resto del mundo. Scorpius no quería ni imaginarse cómo se le rompería el corazón si la casa de su infancia fuese manchada por las manos del Señor de las Tinieblas. No tenía muchos recuerdos felices de sus padres, y realmente no quería perder los que poseía.

Los pensamientos de Scorpius se interrumpieron, empezó a sentirse mareado, todos los objetos de cristal comenzaron a cambiar de forma ante su vista. Parpadeó, tratando de aclarar sus ojos verde esmeralda. Pedazo por pedazo, los objetos comenzaron a repararse, a quedar como nuevos. Se concentró lo más que pudo; sus ojos cayeron sobre Severus, que continuaba siendo el mismo hombre quebrado. Le hablaba. Podía ver que su boca se movía, pero no lo oía. Sintió una mano en el hombro, momentos antes de que las telarañas desaparecieran de los rincones. Algunos hombres y mujeres retornaron a sus retratos.

El Profesor de Pociones desapareció de la habitación, antes de que Scorpius perdiera la vista. Y luego, el dolor.

Lo partía, como si sus miembros le fuesen arrancados del cuerpo. Nunca había perdido un miembro, pero podía escuchar con facilidad cómo los huesos se salían de lugar. Sin embargo, no podía escuchar sus propios gritos. Supo, de todos modos, que hizo lo que no había hecho por meses, había llorado por su padre, había llamado a su padre. Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera detenerlas.

Y eso fue lo último que registró, antes de que todo acabara.

Cuando el tiempo no es suficiente

Capítulo Uno: Cronos, el dios griego del tiempo.

-

Jamás sentí tanto dolor. Papá trató de enseñarme algunas cosas para pelear contra el Señor de las Tinieblas y sus seguidores, pero nunca permitió que sufriera algo así. Siempre dijo que yo no tenía que exponerme al dolor; decía que haber perdido a mi Papá y a Lily ya era suficiente. Él quería protegerme de cualquier clase de pena, por eso me decía que él siempre estaría allí, para defenderme.

Ahora estoy solo y pasando por un dolor inimaginable, porque él no puede estar aquí para protegerme. Él se fue, igual que Papi.

Jamás hubiese imaginado el dolor físico que causa esta poción; si mi padre y mi Papi pudieron pasar por dolores semejantes para protegerme, yo puedo hacerlo ahora, por el futuro. Nadie más necesitará hacerlo después. Solamente yo.

Lo siento, padre, pero necesito pasar por esto para que todo sea mejor. Perdóname, sé que estoy yendo deliberadamente contra tus deseos, causándome esta agonía a mi mismo. Pero, no puedo permitir que otro lo haga. Por eso tomé la poción que tú me hiciste prometer que nunca tomaría.

Voy a disculparme contigo personalmente; voy a verte a ti y a Papi, otra vez.

-

La Orden del Fénix estaba compuesta por muchos miembros; el año anterior resultó con varios ingresos. Pero, sólo unos cuantos miembros confiables tenían permitido participar en las reuniones. Entre ellos, Albus Dumbledore, el fundador de la Orden; Minerva McGonagall, Remus Lupin, Rubeus Hagrid, Nymphadora Tonks y Kingsley Shacklebolt. La última incorporación al grupo fue el joven Harry Potter, determinado a conocer cada paso que se tomaba para vencer al Señor de las Tinieblas.

Estaban en medio de una reunión, aunque sólo eran Albus, Minerva, Remus, Severus y Harry; cuando fueron horriblemente interrumpidos. Un ruido desgarrador interrumpió las palabras de Albus sobre la protección del castillo, momentos antes de que se abriera un espacio en la oficina, justo delante de sus ojos. Todos sacaron sus varitas en tiempo record, en actitud de defensa contra la intrusión o el peligro aparecido.

Se encontraron con una forma temblorosa que cayó de la abertura, antes de que ésta se sellara. La forma estaba envuelta en una pesada capa y enrollada en posición fetal en el suelo, parecía retorcerse de dolor. El único rasgo visible por debajo de la ropa era el cabello rubio platinado.

Las varitas no se movieron.

Los ojos de Harry se entrecerraron, observando la figura, y su corazón comenzó a latir con rapidez. Había algo extraño en esta persona, no sabía qué, y no importaba. Sus instintos, en lo profundo de su ser le gritaban que bajara la varita, sin embargo, se mantuvo en su lugar.

Lo asombró ver que los demás estaban a punto de lanzar hechizos; sintió que su cuerpo se movía hacia el otro, sus piernas daban pasos sin que él lo notara. Necesitaba proteger a esta persona, sin importarle nada más. Quería que se sintiera a salvo.

- Potter-. Siseó Severus, detrás de él. Harry se arrodilló, la varita se deslizó de su mano y cayó al piso.

La figura se movió, causando que todos se sobresaltaran levemente. Con gentileza, Harry la ayudó a arrodillarse; la persona tosía.

- Está bien-. Prometió Harry, sosteniéndolo por los hombros. –No vamos a lastimarte.

La tos se detuvo, permitiéndole al otro descubrir su rostro. Harry quedó anonadado. El chico tenía la cara de Draco Malfoy, pero sus ojos eran verde esmeralda, y estaban cargados de lágrimas.

No obstante, la causa de esas lágrimas no parecía ser el dolor físico.

- Eres tú...estás vivo-. El chico susurró y las lágrimas cayeron. Antes de que Harry pudiera detenerlo, se arrojó y lo envolvió en un abrazo, apretándolo contra él, lo más cerca posible.

Algo explotó dentro de Harry, en lo profundo de su alma. El abrazo de este chico era algo que jamás había experimentado. Sentía la infinita necesidad de asegurarse de que este chico estuviera a salvo y fuera feliz. Era como si tuviese una conexión inmediata con él.

Harry se encontró a si mismo devolviéndole el abrazo.

- Lo siento tanto- Continuó el adolescente más pequeño. –Tomé la poción, aunque tú me dijiste que no lo hiciera, pero funcionó y ahora estoy aquí y puedo ayudarte.

Harry cayó hacia atrás, alguien lo tironeó de su túnica, alejándolo del extraño. Alguien, sobre él, evitó que impidiera que Severus apuntara al chico, directamente al cuello.

- Tú no eres Draco Malfoy-. Exclamó Severus. Sus ojos negros le recorrieron la cara, primero abriéndolos asombrados, luego entrecerrándolos. –Esto es imposible- Lo que sea que vio hizo que se levantará, arrastrara al joven del cabello y lo estampara contra la pared más cercana.

Harry saltó, reaccionando al grito de dolor del chico; que le llegó al corazón.

- Severus-. Comenzó Albus, acercándose al Profesor de Pociones. –No deberías tratarlo así, sólo es un chico.

Los ojos del joven pasaron a Albus, y volvieron al hombre que lo amenazaba. –Por favor, puedo explicar todo-. La mano que tiraba de su cabello se endureció, causándole una mueca de dolor y tener que pararse sobre sus pies. –Yo no soy una amenaza, lo juro. No soy un Mortífago, y de verdad, no estoy aquí para lastimar a Harry Potter.

Severus lo golpeó otra vez contra la pared, antes de dejarlo caer. –Ella sólo tuvo un hijo. ¿ Quién demonios eres tú ?

Las caras de alrededor parecieron confundidas. – Mi nombre es Scorpius-. Respondió el chico desde el piso, sin molestarse en ponerse de pie; su cuerpo continuaba temblando ligeramente. – Vengo del futuro.

-¿ Eres un Malfoy ?

- Sí.

Severus miró hacia otro lado. – Imposible-. Repitió. – Ella sólo tuvo un niño.

- Y él es mi Papá- Exclamó Scorpius, provocando que Severus se volviera hacia él. El Slytherin lo tomó por la parte de delante de la capa, obligándolo a ponerse de pie, sacudiéndolo violentamente.

- No hay mujeres Malfoy, ¿ qué mentiras estás desparramando ?

Albus apoyó una mano en el hombro de Severus, advirtiéndole que ya era suficiente. – Si lo dejas hablar, podremos tener una respuesta, Severus.

Scorpius cayó al piso, otra vez. – Draco Malfoy es mi Papá…

- Eso es una estupidez- replicó Severus. Albus suspiró y él se detuvo, cruzó los brazos sobre su pecho y se alejó.

- Pero, no tengo permitido decir quién es mi otro padre, de otro modo puede que no suceda.

El profesor de Pociones resopló desdeñosamente, pero no dijo nada.

- Yo naceré dentro de cinco años…

- No hay hechizo ni poción que pueda llevar a alguien tan atrás en el tiempo- Objetó Remus, inmediatamente. – No hay nada tan poderoso.

- En mi tiempo, mi Papá creó una poción lo suficientemente poderosa como para transportarme veinte años hacia atrás-. Explicó Scorpius. –La patentó dos años después de mi nacimiento, por si acaso fuera necesaria. Yo tuve que prepararla en secreto, cuando nos convencimos de que no ganaríamos la guerra.

Albus se agachó junto a él.

Harry casi se eriza, celoso porque ese lugar debería ser suyo, junto a Scorpius; y el anciano se lo estaba robando.

- Veinte años es mucho tiempo, señor Malfoy. No puedo imaginarme cuán cambiado estará el tiempo, comparado con este.

Scorpius tosió temblorosamente. –Yo no soy exactamente el señor Malfoy. Papá tomó el apellido de mi padre y lo agregó al suyo. Esta es la primera vez que lo veo a usted, Profesor. Usted ya no está en mi tiempo, murió mucho antes de que yo naciera.

- Eso es imposible-Objetó Minerva. –De seguro los Mortífagos no han avanzado tanto…

- Ya no trataban de matarnos, sino que nos capturaban-. Les dijo Scorpius. – Yo fui el único miembro de la resistencia al que no capturaron. Tío Severus y Tonks se las arreglaron para escapar un par de veces, después de ser torturados, pero todos los demás, murieron. Primero el Profesor Dumbledore, después el señor Moody, Minerva McGonagall…todos los miembros de la Orden morirán. Comenzará dentro de un año, cuando se den cuenta de que no son lo suficientemente fuertes como para vencernos en batalla. Comenzarán a capturarnos uno a uno. El profesor Dumbledore fue el primero, pero el único en acabar con su propia vida.

-¿ Fui capturado ?- Preguntó Albus.

Scorpius asintió con la cabeza y miró a Harry. Sus ojos volvieron a Albus. – Fue porque usted no quiso revelar nada de la Orden. Voldemort le mostró todo a Harry Potter, él pudo verlo en su mente, por la conexión.

Harry alzó una ceja; no eran muchos los que estaban al tanto de su conexión con Voldemort; y era raro encontrar a alguien que lo llame por su nombre.

- Tú no puedes ser un Malfoy-. Murmuró Harry, mirando al que lucía como los Malfoy. –Son demasiado gallinas como para actuar contra su amo.

El rubio dio un respingo y rió débilmente. –Sí, tú solías decir eso todo el tiempo. Creo que yo saqué la personalidad de mi padre.

- No puedes tener los ojos de ella, si eres hijo de Draco-. Siseó Severus desde su rincón. – Aunque tuvieses una madre sustituta, no compartirías el AND de los dos padres.

Scorpius observó al hombre. – Eso es así en este tiempo, pero, dentro de cuatro años, mi Papá creará una poción que suprimirá el ADN de la madre sustituta en el embrión, y lo reemplazará con el ADN del otro padre. Funciona también para dos madres. Se hubiese hecho increíblemente famoso si la venta de pociones no fuese monitoreada por los Mortífagos. Ellos controlan todo en mi tiempo.

-¿ Por qué nadie los detiene ?- Preguntó Harry, sin darse cuenta de lo estúpida que era la pregunta. Él quería que el chico le hablara.

- Los únicos suficientemente poderosos, fueron asesinados; incluyéndote a ti. Fue entonces cuando tío Severus y yo decidimos que debía volver en el tiempo.

-¿ Yo fui asesinado ?

- Sí. Voldemort te atrapó en el campo de batalla, y te aplastó hasta matarte.

Harry tragó saliva. - ¿ En cuánto tiempo ocurrirá eso ?

- Eso pasó hace tres meses, en mi tiempo. Cuando sucedió, le sugerí al tío Severus que me envíe para poderte advertirte. Puedo ayudar a luchar, no he tenido mucho entrenamiento como me hubiese gustado, pero sé algunas cosas..

- No.

La objeción fue tan tajante que Minerva se sobresaltó. Harry ni siquiera supo de dónde le surgió, pero definitivamente no quería que este chico saliese lastimado. No quería que tuviera que ver con una batalla semejante.

Severus puso giró los ojos y dejó la habitación, sólo Remus lo notó.

- ¿ Harry ?- Preguntó Albus, mirando al Gryffindor.

- Yo…yo no sé qué pasó- Admitió, suavemente, observando sólo a Scorpius. –Pero, él no está autorizado a unirse a esta pelea.

Albus levantó una ceja y dirigió su atención a Scorpius. Después de observarlo, sus ojos volvieron a Harry, quien reconoció al instante el brillito acostumbrado.

-¿ Cómo sabemos que todo esto es verdad ?- Preguntó Remus, mostrando la responsabilidad por la que era bien conocido.

- El tío Severus dijo que tú tienes que hacerme la prueba de ADN- Respondió Scorpius al hombre lobo. –Él sabe que tú no te pondrás en mi contra cuando sepas quien es mi otro padre. Nadie más debe saberlo. Pero…creo que tío Severus ya lo sabe…y parece que no le agrada.

Harry se arrodilló del otro lado de Scorpius. – Supongo que no le gusta tu padre, entonces. Él sólo quiere lo mejor para su pequeño pendejo lameculo Malfoy.

Minerva reprobó las palabras de Harry. El adolescente más joven sonrió. – Mi Papá no tiene que hacer eso para obtener lo que quiere del tío Sev. Él es un maldito genio con las pociones. Algunos decían que él era mejor que mi tío Sev. Hasta el día en que partí, la gente alababa su talento, aún diez años después de su muerte.

Harry sintió que se le secaba la boca. - ¿ Malfoy va a morir dentro de diez años ?

Scorpius asintió con la cabeza, una vez. – Por eso no puedo esperar para verlo otra vez. Él me prometió que me leería el capítulo final de nuestro libro…la noche que lo mataron iba a leerme el último capítulo.

- Ah, tal vez puedas hacer que lo termine cuando lo veas.

El rubio sonrió con tristeza. – Lo perdí hace mucho tiempo, ni siquiera recuerdo cómo se llamaba. Tengo la sospecha de que mi padre lo escondió. Él escondió muchas cosas que lo hacían llorar…

Harry notó que Scorpius se perdía en sus palabras. – Tu padre debe haber amado mucho a tu Papá-. Comentó, haciendo que la sonrisa de Scorpius se iluminara.

- Sí, lo amó mucho, y nunca dejó de hacerlo. Mi Papá fue el único hombre para mi padre. Él me lo decía siempre.

Albus miró a Harry. – ¿ Tal vez Remus deba hacer la prueba ? -. Sugirió, casi pidiendo permiso.

Harry asintió y se levantó, sosteniendo a Scorpius. El chico aún temblaba levemente. Harry notó varias cosas, ni una vez Scorpius buscó su varita, donde sea que la tuviera escondida, ni siquiera pareció querer sacarla cuando Severus lo tenía contra la pared.

Harry se preguntaba qué tipo de persona era el rubio adolescente: o estaba totalmente contra la violencia, o estaba dispuesto a soportar todo para lograr su objetivo. Ninguna de las dos características era apreciada por la familia Malfoy.

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Al comienzo del séptimo año de Harry, Remus Lupin fue reinstalado como Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Un retorno muy bien venido por la mayoría. Severus se opuso lo más que pudo, argumentando que lo último que necesitaban los estudiantes era tener un profesor hombre lobo, especialmente porque ellos estaban del lado del Señor de las Tinieblas. La guerra se endurecía cada día. Los Mortífagos estaban movilizados, amenazando la vida de incontables inocentes de familias muggles y de magos nacidos de muggle. Los muertos se multiplicaban; sin embargo, aún no se contaba ninguna víctima entre las figuras políticas, ni entre los miembros de la Orden. Del mismo modo, los Mortífagos tenían a todos sus líderes a salvo.

El Ministerio comenzaba a desesperarse, buscando la manera de mantener ocultas las muertes. El primer paso fue remover a Fudge; lo reemplazó Rufus Scrimgeour, el anciano con figura de león era igualmente inútil a los ojos de la Orden. En el último año, había intentado cubrir todo lo posible, y había colocado a Moody a cargo del entrenamiento secreto de un grupo de nuevos Aurores; pero esos Aurores fueron asesinados en la primera semana de su entrenamiento, revelando que había un espía en el Ministerio. No pasó mucho tiempo antes de que se señalara a algunos de los más infames miembros del Ministerio, entre ellos, Lucius Malfoy. Era algo sabido por todos, a Harry lo trastornó profundamente que aún no estuviera trás las rejas. Era un Mortífago y con seguridad, le legaría ese título a su hijo.

Harry sintió vergüenza, el chico que estaba ayudando a caminar hasta la oficina de Remus era el nieto de Lucius Malfoy, y de alguna manera, ya lo sentía unido a él.

Draco Malfoy no había sido un pesado, últimamente. Cuando comenzaron el séptimo año, pareció apaciguarse. Renunció al Quidditch, pues Slytherin no tenía los suficientes talentos como para un equipo, la mayoría había dejado el colegio por los rumores o porque sus padres Mortífagos los instaban a que ocupen sus puestos en apoyo a la causa; Draco se concentró en sus estudios. A pesar de ello, parecía tan arrogante y prejuicioso como siempre, aún sin uno sus acostumbrados lacayos. Crabbe fue uno de los que no retornaron a completar su séptimo año.

Draco pasaba la mayor parte de su tiempo en la biblioteca, o junto al lago, con Goyle o Theodore Nott, en lugar de comportarse como el matón del colegio. Aparentemente le había cedido la corona a Pansy Parkinson, quien la recibió con deleite.

Ahora que lo pensaba, Harry se dio cuenta de que aunque ya era noviembre, no había tenido intercambios con su acostumbrado enemigo. Compartía algunas clases con el rubio, pero no se habían peleado ni físicamente ni con magia, ni una vez desde el comienzo del período. No recordaba siquiera, la última vez que se había comunicado con el Slytherin. Probablemente ya había pasado un mes.

La última pelea debía ser la de febrero, cuando Malfoy molestó a Hermione y a Ron por su cita en Hogsmeade, el día de San Valentín. Harry le hizo notar a Draco que era él el que no tenía cita ese día, pero Blaise Zabini le demostró que se había equivocado. Allí, Harry descubrió la orientación sexual de Malfoy; por eso no se asombró al saber que Scorpius era el fruto de Malfoy y su esposo.

Observó al adolescente rubio que caminaba a su lado con una ligera cojera; era la viva imagen de Malfoy, con una o dos diferencias. La primera era la altura, Malfoy era mucho más bajo que este chico. ¡ Cómo había disfrutado Harry, cuando finalmente pasó al Slytherin en altura !. Fue en la última pelea de puños; lo había aplastado contra una pared, sólo para descubrir que era capaz de mirar a Malfoy...hacia abajo.

Parecía que Malfoy no sacó, para nada, la altura de Lucius. La segunda diferencia eran los brillantes ojos verdes; eran tan diferentes a los fríos ojos grises de su padre y su abuelo. Harry casi se alegraba de que la cara del chico no fuese idéntica a la de Malfoy; eso lo hacía más cálido. Además, así podía tener una conversación decente con él, sin que esos ojos lo enervaran.

Eso era algo de Malfoy que él había percibido a lo largo de los años, y realmente lo trastornaba. No era un secreto; pero había algo más en él que un futuro Mortífago. Había mucho más.

Desde hacía un tiempo, Harry se cuestionaba su propia sexualidad. Había salido con Ginny, pero no funcionó; sin importar cuánto lo intentara ella, no era lo que él quería, físicamente. Y cuanto más miraba a Malfoy, más notaba lo atractivo que le resultaba el rubio.

Un escalofrío en Harry, sobresaltó a Scorpius.

- ¿ Estás bien ?. ¿ Soy muy pesado ?- Preguntó, con rapidez, mirándolo fijamente con esos ojos.

El Gryffindor sacudió la cabeza, negando la última pregunta. –Sólo estaba pensando. ¿ Cómo vas ?

- Estaré bien, pronto voy a ver a Papá.

Sólo pensar en volver a ver a Malfoy, le provocó que se le erizaran los cabellos de la nuca. Esa evidencia física le dijo a Harry que se estaba volviendo loco. Sólo un loco de atar podía encontrar atractivo a Malfoy en una situación como esta.

Este era un tiempo para la guerra, no para descubrir que se es gay y para que la prueba la aporte el enemigo. Esta vez, Harry gruñó. Cuanto más pensaba en eso, se sentía peor, así que resolvió no pensar más en él.

- Bueno- Comenzó, ayudando a Scorpius a dar vuelta en una esquina.

-¿ Y qué pasó con Remus ?

El Profesor casi resopló, delante de ellos.

- Es Profesor Lupin, mientras estamos en el castillo en público-. Recriminó ligeramente. Harry sonrió y guiñó un ojo a Scorpius.

- En realidad, él murió cuando yo tenía nueve años. No sé a manos de quién, pero tuvo que ver contigo- Respondió Scorpius, mirando a Harry. –Fue la segunda vez que te vi totalmente devastado; habías perdido a tu esposo unos años antes.

-¿ Voy a casarme ?- Preguntó Harry, totalmente sorprendido. –Eso es imposible...

- No. Te casaste con alguien a quien amabas muchísimo; y tuvieron dos hijos, juntos-. Scorpius miró a Remus. -¿ Tú todavía no estás casado, verdad ?

Esta vez, Remus suspiró. –Nunca voy a casarme, señor Malfoy.

- El día de tu muerte fue la única vez que vi a tu esposo, realmente quebrado. Y eso que estuvo cerca mío toda la vida, pero tu muerte fue la única cosa que lo lastimó tan profundamente.

Remus se detuvo. –Yo no pienso casarme con un hombre- Replicó, volviéndose a observar a los chicos. –Actualmente estoy en una relación con una mujer.

-¿ Quién, Tonks ?

- Sí.

Scorpius movió la mano en un gesto de despreocupación. – Ya debes estar engañándola- Ese comentario le subió los colores a las mejillas del hombre lobo. –Tú sabes que ya estás enamorado de él...-Se tapó la boca con una mano.

Remus fue de colorado, como Harry nunca lo había visto, a una palidez que hubiese enorgullecido a los Malfoy.

- Yo...me...¿ me casaré con él ?

Eso ganó la atención de Harry. -¿ Estás enamorado de un hombre ?. ¿ Y qué pasa con Tonks ?

- Yo no tendría que haber dicho estas cosas- Las palabras de Scorpius se oyeron amotiguadas por su mano. – Realmente, no tenía que decir nada...- Miró a Harry con ojos enormes. – Lo siento tanto.

- ¿ Estás enamorado de un hombre ?- Repitió Harry, ignorando a Scorpius. - ¿ Y cuándo pasó eso ?. ¿ Ya estás con él ?

Remus continuaba mirando fijamente a Scorpius, ignorando a Harry. – No es posible que me case con él. Me detesta...

Scorpius descubrió su boca y siguió caminando. – No voy a decir más. El tío Sev va a matarme; me hizo prometer que no iba a decir nada sobre el futuro, porque podía provocar que no pase lo que tiene que pasar. Por eso mi padre no debe descubrir que soy su hijo. Y tampoco deberían saber con quiénes van a casarse. Olvídenlo, no dije nada.

- No puedo creerlo...- Comentó Remus, girando y siguiendo a Scorpius, aunque el rubio trataba de orientarse mirando alrededor. Cuando dieron vuelta en otra esquina, Harry podría haber jurado que vio una amplia sonrisa en los labios del adulto. Aceptando que lo ignoraban, los siguió; atajando a Scorpius justo a tiempo, antes de que cayera contra la pared más cercana.

- Eres un caso serio, ¿ sabes ?- Gruñó Harry, ayudándolo a levantarse.

- Sí, lo siento. No sabíamos si la poción tenía efectos secundarios, pero la usamos igual.

Remus ayudó a sostenerlo. –Entonces...eso significa que él me ama, ¿ verdad ?

Scorpius refunfuñó y trató de soltarse del hombre lobo. – No voy a decirte más de lo que ya dije. No debería haber dicho nada.

Remus sonrió.

Harry le lanzó una mirada enojada, en broma. - ¿ Sabes que primero tienes que romper con Tonks, no ?

Le devolvió la mirada. – Estoy en eso...

Scorpius negó con la cabeza. - ¡ No, tienes que seguir como si no supieras nada de esto !. No tienes que romper por él... ella lo descubrirá y romperá contigo. Tienes que seguir como hasta ahora, de otro modo las cosas pueden salir mal.

Remus giró sus ojos marrones, escuchando al chico.

- Tú eres como un niño, ¿ lo sabes ?- Scorpius casi siseó. – No eras así en mi tiempo.

- Tal vez tú eras muy pequeño-. Ofreció Harry. Hizo una pausa, habían llegado a las habitaciones de Remus. El Profesor abrió la puerta con una serie de encantamientos y, por fin, una llave.

- O, puede que se trate de que eres el hijo de un Malfoy- Sugirió Remus. – La última noticia que tengo es que no soy de sus más estimados.

El chico rubio frunció el ceño. – Mi abuelo estuvo equivocado en todo lo que hizo-. Exclamó. – La única cosa buena que hizo fue engendrar a mi Papá. Sus acciones provocaron que mi padre lo matara unos meses antes de que yo naciera. Mi abuela se suicidó, después; ella no pudo soportar vivir sin su marido.

- ¿ Y tu Papá ?

- Ella no hablaba con él desde años antes de eso. Era de conocimiento público que mi Papá cambió de bando por mi padre. Pero, bueno, ese es mi trabajo aquí, tengo que convencerlo para que cambie de lado antes. Voldemort lo obligaba a prepararle toda clase de pociones horribles; una de ellas ayudó a los Mortífagos a atraparnos. Aunque sólo pueda evitar que pongan sus manos sobre esa poción, ya tendríamos un mejor comienzo.

- ¿ Sólo quedan tú, Snape y Tonks, en tu mundo ?- Preguntó Harry. Remus tosió como si se ahogara con aire. Scorpius lo miró y sonrió, antes de volverse hacia Harry. – Sí, pero los dos son inútiles; han sido torturados más allá de lo imaginable. Soy el único que puede caminar, algunos días, y apenas puedo conjurar un Patronus. Yo soy tan inútil como ellos para la batalla- Tocó una bolsita que llevaba en la cintura. –Por eso sigo con la profesión de mi Papá. Puedo hacer todas las pociones que se te ocurran. Desde que el tío Sev no puede estar de pie por mucho tiempo, me entregó las riendas.

Harry condujo a Scorpius a una silla, en la oficina de Remus. – Supongo que tu padre no estaría muy contento contigo, pareciéndote tanto a tu Papá y haciendo lo mismo que él.

- Lo detestaba- Admitió Scorpius, con una amplia sonrisa. – Absolutamente. Algunas veces le recordaba tanto a Papá que lloraba mirándome. Era algo extraño.

Remus desapareció en un cuarto, al fondo.

- Podría haber sido peor...podría haberse insinuado contigo o algo así- Sugirió Harry.

- Jamás. Pero...- La puerta de la oficina se abrió y Severus entró. Scorpius continuo con su historia. – Pero Papá me golpeó una vez. Fue horrible. No me hablaba por mucho tiempo, y yo pensé que era porque le recordaba mucho a Papá, entonces teñí de negro mi cabello. Me golpeó tan fuerte que me mareé-. Scorpius observó que Severus fruncía el ceño y le lanzaba una mirada furiosa a Harry. Éste último se enojó con las palabras del rubio. – Me dijo que nunca debía avergonzarme de lo que heredé de mi Papá. Hizo que volviera a cambiar a mi color, lo más pronto posible.

Justo, en ese momento, Remus regresó a la habitación. Sosteniendo una daga, con una expresión de desconcierto. Se detuvo en cuanto vio a Severus.

- Iba a enviar a Harry, a buscarte- Dijo, acercándose a su escritorio.

Severus sacó un pergamino de entre su túnica. – Albus me llamó para avisarme que necesitarías esto. Ya estuvo impregnado de la poción por cinco minutos. Está listo- Aseguró, antes de girar y dejar el cuarto.

Harry estaba algo confundido.

- Pensé que tenía esto allí, pero parece que no- Explicó Remus, ausentemente. – Parece que Severus se me adelantó.

- Tienes que salir de la habitación- Scorpius dijo a Harry. – Tú no debes saber quién es mi padre.

Harry miró la daga que Remus tenía en la mano. -¿ Qué vas a hacer con eso ?- Demandó.

El licántropo siguió la mirada. – Necesito algo de sangre para realizar la prueba.

- Ya me la han hecho-. Aseguró Scorpius. – Necesita algunas gotas, nada más.

Harry lo miró, incrédulo, y salió.

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El Director no podía parar de sonreír. –Este es un cambio interesante en nuestro viaje-. Le dijo a Minerva. – Ese adolescente es una criatura interesante. Sus padres...está destinado a ser tan fascinante como ellos dos.

- ¿ Sabes quién es el otro padre ?- Preguntó ella, casi secamente.

- Sí, y Severus también lo sabe. Ese chico salta demasiado rápido cuando se trata de cierta mujer...

- Severus no es un chico...de seguro...no puede ser...

- Esos ojos no son comunes…en el rostro de los jóvenes que conocemos.

Minerva se dejó caer en una silla, levantando una mano para cubrirse los ojos.- No es posible. Esos dos ni siquiera pueden tolerarse en clase, menos podrán hacerlo como pareja, y casados.

- Es algo increíblemente interesante, ¿ verdad ?

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Scorpius se sobresaltó, cuando Remus comenzó a hablarle otra vez. -¿ Estás bien ?- Preguntó el hombre lobo, apoyando la daga sobre el escritorio, delante suyo.

El rubio asintió, observando las gotas de sangre que se dispersaban, cayendo sobre el pergamino.

Remus veía cómo la sangre se mezclaba con la poción del pergamino. No pasó mucho tiempo y el líquido rojo comenzó a moverse, como si se tratara de la tinta de una pluma.

La primer a palabra fue 'Scorpius'; seguida por 'James'. El nombre común hizo que Remus levantara una ceja; los Malfoy no eran famosos por ser comunes. 'Malfoy-', fue la siguiente; Scorpius se sonrojó, sin saber por qué. 'Potter'.

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Harry retornó al dormitorio Gryffindor después de las once de la noche. La reunión había durado mucho más de lo acostumbrado, luego ocurrió el incidente con Scorpius, así que perdió tiempo de estudio, o de sueño, probablemente. Sabía que sería atacado por Hermione y Ron, quienes, seguramente querrían saber qué fue tan interesante que lo retrasó tanto. Harry consideró si contarles o no sobre Scorpius. Su necesidad de mantenerlo a salvo, a estas alturas, le gritaba que la mejor manera era evitando que se conociera su existencia. Pero, conociendo a sus amigos, le arrancarían la información, eventualmente.

Y tenía razón.

En el momento en que la Dama Gorda lo dejó atravesar la puerta, fue bombardeado por una bola de cabello espeso; en segundos, tuvo a Hermione delante, demandándole saber qué fue lo que lo retrasó y si se encontraba bien.

- Estoy bien-. Le dijo Harry, tratando de hacerla callar. – Supongo que se puede decir que no pasó nada malo en la reunión, sólo algo diferente.

Ron lo miró, sospechando. - ¿ Diferente, cómo qué ?- Cuestionó. La mirada de Harry recorrió la sala común. Sólo estaban los tres.

- Nunca van a creer esto...- Y comenzó su explicación.

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- Esto es imposible- Exclamó Remus, asombrado, delante del árbol genealógico dibujado con la sangre de Scorpius. Sobre el pergamino estaban los nombres de Scorpius, sus abuelos y bisabuelos de ambos lados.

- Quisiera que la gente deje de decir eso-. Gruñó el chico. – Si está escrito allí, claro como el día, entonces es cierto.

- Tu padre no puede ser Harry. Él y Draco Malfoy son enemigos declarados, posiblemente más que Harry y Voldemort, esto es una locura.

Scorpius sonrió, recorriendo con su dedo, cariñosamente, la palabra Lily que apareció junto a su propio nombre. – Mi padre siempre me contaba sobre alguna rivalidad entre ellos, pero es realmente bueno oírlo de alguien más.

- ¿ Fueron felices juntos ?

La sonrisa desapareció. – Sí, la mayor parte del tiempo. Tuvieron peleas, pero todas las parejas se pelean, ¿ verdad ?. Sólo hubo una grande, pero aparte de eso, eran afectuosos y muy unidos.

- Malfoy es el próximo en la fila para que le marquen el brazo.

- Él nunca fue marcado en mi tiempo. Puede que haya trabajado para Voldemort por un breve lapso, pero nunca fue un Mortífago.

- Realmente, esto es...

- El tío Sev dijo que tú serías el más difícil de convencer- Replicó Scorpius. – Me dijo que tú querrías proteger a mi padre a toda costa. Confía en mi y en la prueba; soy su hijo y quiero protegerlos a los dos, tanto como tú y el tío Sev. No me importa si terminan juntos o no, sólo quiero que estén a salvo y que no pasen por esa pena; con eso me doy por satisfecho.

Remus levantó una ceja. – Si no terminan juntos, tú no nacerás.

- Ya lo sé. Pero, también sé lo que sufrió mi padre cuando murió Papá. Fue como si perdiera su alma. No es justo que pase por todo ese sufrimiento sólo por enamorarse.

Remus suspiró. -¿ Qué vamos a hacer contigo ?

Los ojos verdes brillaron. -¿ Puedo ver a mi Papá ?

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La boca de Ron no podría estar más abierta.

- ¿ El hijo de Malfoy ?- Siseó, moviéndose hacia delante en su silla. -¡¿ El hijo de Malfoy !?

- Sí, Ron. El chico es un Malfoy.

- ¿ Y, Malfoy lo tuvo con otro tipo ?

- Sí.

- Es una locura. No puedo creer que tú estés pensando realmente, que algo de eso es verdad-. Murmuró Ron, volviendo a apoyarse en el respaldo de su asiento. – Quiero decir, ¿ cómo puede ser posible ?. Malfoy es un Mortífago y no es ni de cerca tan bueno como para hacer todas esas pociones. Es una trampa.

- Las barreras de protección no lo hubiesen dejado pasar, Ron- Argumentó Hermione, quien creía en la totalidad del relato. – Debe haber sido transportado desde otro tiempo para atravesarlas.

- ¡ Entonces, está aquí para lastimar a Harry, Hermione !. Es imposible que un Malfoy no quiera matarlo...

- Tiene algo...- Dijo Harry, interrumpiendo eficientemente las palabras del pelirrojo. –Es diferente a los Malfoy de este tiempo. Cuando me abrazó, fue como si…fue diferente a cualquier otro abrazo que haya recibido antes. Me... me conmovió profundamente.

Eso llamó la atención de Hermione, de inmediato. – Tal vez te hizo algo, Harry. Eso suena un poco extraño para ser normal.

Harry negó vehementemente. – No. Él nunca me lastimaría, Hermione. Él no es un verdadero Malfoy. Su padre lo crió. Scorpius está aquí para ayudarnos. Creo que debemos confiar en él.

Ron se levantó, iracundo. – No puedes hablar en serio, Harry. Es un Malfoy, no importa quién lo crió. Por lo que sabemos, otro Slytherin puede ser su padre. Este chico Scorpius no es confiable. De seguro ya te ha hecho algo.

Harry se dejó caer sobre el respaldo de su silla. –Estás actuando como si él fuese una amenaza. Su padre nunca lo dejó adquirir ninguna habilidad para la lucha...

- Eso es lo que él te dijo. Por lo que sabemos, puede estar esperando para atacar. Te hace creer que es débil para atacarte cuando menos te lo esperas.

- Scorpius no va a hacer nada de eso, Ron.

- ¿ Y tú cómo lo sabes ?

Hermione debió sugerirle a Ron que baje la voz; estaba levantándola más y más con cada frase, y lo último que necesitaban era despertar a toda la casa Gryffindor con su discusión.

- Lo sé. Confío en él con mi vida.

Ron puso los ojos en blanco. –Eres un tonto. No puedo creer que confíes tan rápidamente en un Malfoy, y voluntariamente. Son los mayores seguidores del enemigo, ¿ o es que te has olvidado ?. Deberíamos entregarlo a los Dementores lo más rápido posible...

Harry no recordaba haber sacado la varita con tanta rapidez, pero la tenía apuntando la garganta de Ron antes de que terminara la frase.

Respondiendo en su propio tiempo record, Hermione sacó la suya y apuntó al pecho de Harry.

- ¿ Qué está sucediendo, Harry ?- Preguntó Ron, con voz débil.

A Harry le tomó un momento, y revisó lo que acaba de pasar. Su manó tembló y su varita cayó, mientras él se deslizaba sobre el sofá, apoyando la cabeza entre sus manos.

- No sé qué está sucediendo, Ron. Lo siento mucho- Se disculpó, suavemente. –Es...es la segunda vez que lo defiendo de ese modo...no quiero que lo lastimen, eso es todo lo que puedo entender de lo que está pasando.

Hermione se sentó a su lado, alcanzándole la varita. -¿ Tuvo alguna oportunidad de lanzarte un hechizo o algo ?

Harry lo negó con la cabeza, sabiendo que Scorpius ni siquiera sacó su varita. Él había observado cada uno de sus movimientos y ni siquiera la había buscado.

- Y tampoco creo que se trate de una poción-. Miró a Hermione. –Honestamente, quiero protegerlo. Apenas mencionó pelear en la guerra y eso solo, me desgarró por dentro.

La joven lo observó cuidadosamente. – Tal vez ustedes son unidos, en su tiempo.

Ron estuvo en desacuerdo de inmediato. -¿ Qué haría Harry cerca de cualquier Malfoy, en cualquier tiempo ?

- Scorpius no parece tan malo. Remus ya debe haberle hecho la prueba para saber quién es su padre, y si es el hijo de un hombre confiable, todo debería estar bien. Malfoy cambió de bando. Puede ser cuestión de tiempo, solamente...

- Malfoy es un podrido hurón, y tú lo sabes.

- En verdad, ha estado bien este año-. Admitió Harry, casi dando un respingo por la mirada que le lanzó Ron, y hasta Hermione levantó las cejas. – Quiero decir, no lo tuvimos sobre nuestras espaldas, es como si se hubiese recluido.

- Yo también lo noté, pero no diría que se trata de un cambio interno, Harry. Creo que estás esperando demasiado, tal vez las cosas sean diferentes en los diferentes tiempos...

- ¿ Cómo con el giratiempo ?

Hermione hizo una pausa. – Bueno...no...

- Entonces, no debería pasar ahora...

Hermione se pasó una mano por su espeso cabello y suspiró con fuerza. – Hay mucho más tiempo en esto; y hay tantas teorías sobre los viajes en el tiempo, Harry. Cuando lo piensas, él está arriesgando su propia existencia aquí, para tratar de reinstalar el bien en su época. Pero, eso puede que no suceda. Algunos creen que se trata de diferentes realidades, no de diferentes tiempos...

Ron gruñó, mostrando que no podía seguirla. – Me haces doler la cabeza, Hermione. ¿ Más simple ?

La morocha giró sus ojos, pero se lo simplificó. – Básicamente, las cosas que Scorpius haga, puede que no cambien lo que sucede en su propio tiempo, cuando regrese. Lo que sucedió allí, puede que no suceda aquí. Lo que estoy diciendo es que no podemos esperar demasiado de sus predicciones.

Harry se levantó y sacudió la cabeza. – No lo creo. Hay algo en él que me parece verdadero. No creo que me mienta, especialmente cuando se trata de Voldemort. Confío en él.

- Entonces, no vengas corriendo a buscarnos cuando te des cuenta de que es una trampa. Es un Malfoy- Continuó Ron, obviamente conflictuado con la familia. – No me importa quién lo crió, todos los Malfoy son mala gente para mi.

- Te entiendo, pero aún no lo conoces.

- No tengo que conocerlo, mira a los que lo preceden. ¿ Te olvidas lo que Lucius Malfoy le hizo a Ginny ?. ¿ Y todo lo que Malfoy nos hizo ?

­- La última vez que me fijé, Ron, yo no soy mi padre y tú no eres el tuyo-. Con un bostezo, giró. – Me voy a la cama. Buenas noches.

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Remus acompañó a Scorpius, de vuelta a la oficina de Albus, escuchándolo hablar del futuro.

- Mi padre no quería que estuviera en la luz pública en el mundo mágico, así que me mandó a una escuela muggle. La detestaba, pero él no cambió jamás de opinión. Creo que Voldemort ni siquiera sabía que yo estaba vivo. Pero, sí supo de la existencia de mi hermana. La mató antes de que naciera. Mi padre me contó que nuestra madre fue forzada a dar a luz, aunque solo llevaba siete meses de embarazo. Ella fue capturada con Papá…

- ¿ Eso pasó cuando tú tenías cinco años ?

Scorpius asintió. – Mi padre lo vió todo, no pudo evitarlo. Tuvo que presenciar cómo eran asesinados su esposo y su hija. Yo lo escuché gritar esa noche. El Tío Sev tuvo que darme una poción para dormir, no me dijeron lo que estaba sucediendo. Me enteré a la mañana siguiente.

Remus vió que la expresión de Scorpius se iluminaba de pronto. – Pero, pronto voy a volver a ver a mi Papá; y voy a evitar el sufrimiento de mi padre, cueste lo que cueste; aunque eso signifique que nunca estén juntos.

- Eso explica porqué Harry es tan protector alrededor tuyo, de alguna manera debe sentirlo.

- Yo no creo que se le escape; es asombroso, ¿ sabes ?

Remus no pudo evitar sonreír. El chico realmente admiraba a Harry por ser su padre.

- ¿ Entonces, nunca estuviste en Hogwarts ?- Preguntó Remus, cambiando de tema.

- Estuve en algunas habitaciones, y eso porque Tío Sev decidió que sería más seguro para nosotros estar aquí en lugar de estar en casa, por los últimos meses. Nunca estuve ni en una sola clase. Para cuando Tío Sev y yo llegamos aquí, ya estaba abandonado. Y…espera…¿ Voy a poder estudiar aquí ?- Dejó de caminar y se volvió hacia Remus.

El hombre lobo se quedó helado ante el rostro que lo observaba: la belleza de un Malfoy mezclada con la inocencia de los ojos de Lily. Respiró hondo antes de apartar la vista. Había algo absolutamente ilegal en esa mirada y no debería ser usada jamás contra nadie.

- Adivino que aprendiste eso de tu padre.

-¿ Qué aprendí, Tío Moony ?

Remus le pasó un brazo por encima de los hombres y lo condujo por el pasillo.

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El hombre lobo titubeó, cuando Scorpius y él entraron a la oficina de Albus, y vio el brillito en los ojos del anciano.

- Bueno, señor Malfoy, ¿ qué haremos contigo ?- Preguntó Albus, ofreciéndole un caramelo de limón. El chico no lo tomó, pero sí aceptó la silla. Remus también se sentó, junto a Severus, que ya estaba allí.

Scorpius casi sintió un escalofrío. Había algo en el anciano que le molestaba. – No lo sé. Sólo quiero ayudar; quiero asegurarme que mis padres no salgan heridos.

- ¿ Y dónde supones que te quedarás ?. Además, ¿ cómo piensas regresar ?

La pregunta hizo que mirara brevemente a Severus. – Realmente, nosotros planeamos improvisar.

El Profesior de Pociones gruñó. No era una buena señal. 'Improvisar' no era una buena elección cuando se lidiaba con el tiempo, y no podía creer que él había permitido que un chico pasara por una situación tan peligrosa. -¿ Y cómo planeas hacerlo ?- Preguntó.

- Bueno, hay muchas teorías, pensamos que teníamos algunas opciones. Nuestra mejor apuesta es revertir la poción. Tengo un poco que conjuré cinco minutos antes de beberla, para que me guíe en la vuelta. Tenemos que hacerlo con la poción original, porque es lo que se podía usar en ese punto. Si eso no funciona, creo que tendré que esperar, de seguro, no podré estar en la misma línea en el tiempo conmigo mismo.

Albus y Severus intercambiaron miradas similares, uno pidiendo la opinión del otro, sin palabras.

- Si la poción original te trajo hasta aquí, debería funcionar a la inversa-. Teorizó Severus.

- Supongo que sí. Quiero decir, tú eres en uno de los más grandes genios de las pociones de todos los tiempos, ¿ quién soy yo para discutirlo ?. El hecho de que esa poción haya sido preparada por dos de los mejores, realmente me da esperanzas de que va a funcionar, al final.

Albus se movió en su asiento. – Entonces, ¿ dónde planeas quedarte ?

Las mejillas de Scorpius se colorearon. – No llegamos a planear eso. Pensamos que nos conformaríamos con pasar el mensaje.

- Ah-. Los ojos azules brillaron, mirando a Severus. – Como tú eres el más cercano a los dormitorios de Slytherin, tal vez él pueda quedarse en una de las alas para huéspedes de las mazmorras-. Sugirió. Scorpius se enderezó rápidamente.

- ¿ Cerca de Papá ?- Preguntó, esperanzado.

- Ciertamente.

El rubio se volvió a mirar a Severus, con la misma mirada con que había atacado a Remus más temprano.

La expresión de la cara de Severus hizo reír a Remus. – Ciertamente, aprendió eso de su padre. No puedo imaginarme a Draco Malfoy mirando a nadie con semejantes ojos enormes.

Los labios de Severus se afinaron y fruncieron. – Sí, así parece . Nunca, en mis años de padrino de Draco, le ví una expresión semejante-. Sus ojos se encontraron con los de Remus, a pesar de Scorpius. – Asumo que su padre es tu 'Niño Dorado'.

El hombre miró a Scorpius, como pidiendo permiso, pero el chico estaba muy ocupado tratando de convencer a Severus y no lo notó.

- Bien, muchacho; puedes quedarte allí. Respóndele a Lupin.

Scorpius ignoró la segunda parte y voló de su silla, saltando contra el torso de Severus. El hombre alto, se alegró de estar sentado, y aún así, sintió el choque del cuerpo del joven contra el suyo cuando le aterrizó encima. Scorpius lo abrazó con fuerza, hasta que sintió que su cuerpo era levantado en el aire, sin que nadie usara sus manos.

Albus lo depositó gentilmente en la silla, y dejó la varita a un lado. – Señor Malfoy, ¿ sería tan gentil de explicarnos quiénes son sus padres ?

- Ah...tío Sev me dijo que les entregue unas cartas que explicaban todo. Hay una para usted, Profesor Dumbledore.

Dicho esto, buscó en la bolsa que tenía sujeta a la cadera; sacó dos cartas en sobres cerrados. Se las alcanzó a sus respectivos destinatarios, y le ofreció una sonrisa culpable a Remus. – Lo siento, no sabíamos qué darte a ti.

Recibió una pequeña sonrisa, mientras los otros leían sus cartas. – No importa, ya me has dado mucho en qué pensar.

El joven se sonrojó otra vez. – No debería haberte dicho nada. Deberías olvidarlo todo. No me está permitido darte ese tipo de información. Supongo que debería alegrarme porque mi padre no se dio cuenta.

Remus rió a carcajadas. – Creo que tu padre jamás se daría cuenta de nada.

Scorpius giró para mirar a Albus, cuando sintió una ojos sobre él. En el momento en que las miradas se encontraron, Albus volvió a leer el pergamino.

- Yo no sé qué escribió tío Sev- Admitió Scorpius.

Albus bajó la carta. – Bueno, me confirma mis sospechas sobre quién es tu padre.

Severus dobló su carta y la guardó en su túnica. – Así es.

- Me quedé helado cuando vi los nombres en el pergamino. Pero, mírenle los ojos-. Sugirió Remus, levantó la vista, y la manera en que lo miraba Severus casi lo sonroja. - ¿ Q- qué dice tu carta ?

Los ojos verdes se entrecerraron, y Scorpius hizo puchero. – Yo no tengo permitido decir ciertas cosas sobre el futuro...¡ no me digas que tú mismo te escribiste en la carta qué es lo que va a pasar !

Severus levantó una ceja. – Aquí dice que necesito repensar ciertas alianzas, y que, Potter es, en verdad, tu padre.

Mirando la cara del joven, la expresión de Albus cambió. -¿ Tú no has sido entrenado como mago ?- Preguntó.

Scorpius negó. – No. Mi padre no quería atraer atención sobre mi. Luzco demasiado Malfoy como para pasar desapercibido en la calle. Nunca estuve en el Callejón Diagon, honestamente. Fui a una escuela muggle, compraba en Londres con un disfraz, y no conocí a los de la Orden hasta los catorce. No sé muchos hechizos, porque los Mortífagos podían usar tecnología del ministerio para rastrear magia hecha por un menor; así que sólo soy realmente bueno en pociones. Jamás volé en una escoba...

- Tu padre te protegió lo mejor que pudo- Observó Remus. Scorpius gruñó, cruzando los brazos.

- Rose vive diciéndome que soy inmaduro. Ella no entiende que yo no tuve oportunidad de madurar. Siempre tuve a mi padre o al tío Sev a mi lado, sin importar de qué se tratara. Si hubiese venido a Hogwarts, hubiera aprendido a vivir sin protección. Por eso soy infantil y testarudo-. Había resentimiento en su voz. –Pero, ahora estoy aquí y espero aprender cosas nuevas para ayudar a mis padres.

La cara de Remus se iluminó nuevamente con una pequeña sonrisa. – No puedo creer que seas hijo de esos dos- Admitió, otra vez.

-¿ no puedes creerlo ?- Remarcó Severus, apoyando un codo sobre el brazo de su silla y descansando la frente sobre su palma. –No puedo ni imaginarme lo que les daría a Lucius y a Narcissa. ¿ Un Malfoy con un Potter ?. Es inaudito y uno, sino los dos, terminarían con un ataque cardíaco.

Scorpius se volvió hacia Severus. -¿ Voy a conocerlos ?

- No-. Remus respondió por el Slytherin. – Es demasiado peligroso. Entrarían en pánico al ver a alquien tan parecido a su hijo.

- Puedo explicarles que soy su nieto.

- No funcionaría- Objetó Albus. – Los Malfoy son una familia orgullosa, nunca te verían como su nieto. Verían un squib, y eso sería tu sentencia de muerte.

El chico se puso considerablemente más pálido. - ¿ Me matarían por que no vine a Hogwarts ?

- Te matarían por tu falta de conocimiento mágico, eso sería una vergüenza para ellos- Dijo Severus. –Draco recibió esa amenaza muchas veces, de labios de Lucius. Es obvio que no la cumpliría a menos que lo avergüence delante del Señor de las Tinieblas, pero aún lo amenaza con eso cuando sus notas bajan.

Scorpius se miró las manos. -¿ Mi abuelo es esa es la clase de hombre ?- Preguntó, débilmente.

- Sí.

- ¿ Él…él ha matado, antes ?

Severus levantó la cabeza y miró al chico, dudando si hablaba en serio o no. – Hay ciertas tareas que es necesario cumplir para llegar a ser un Mortífago, muchacho. Matar es una de ellas.

- Entonces, ¿ tú también lo has hecho ?

Remus cerró una mano sobre el hombro de Scorpius. - ¿ Cómo es que no sabes esto ?

- Mi padre se rehusaba a hablar sobre cosas referidas a mi Papá. Convenientemente, debe haberse olvidado de contarme que mi abuelo era tan mal tipo, y esas cosas sobre los Mortífagos.

- ¿ Convenientemente se olvidaba de muchas cosas ?

Scorpius dudó y luego asintió. – Mi padre quería protegerme de todo. Supongo que estaba bien, quería lo mejor para mi, y debe haber sido muy duro ver cómo su esposo y su hija fueron asesinados por su causa. No quería perderme a mi también-. De pronto, Scorpius lanzó un enorme bostezo, sintiendo lo tarde que era. – Supongo que viajar en el tiempo cansa mucho al cuerpo…

- O, puede ser que sea la una menos cuarto de la madrugada-. Sugirió Remus con gentileza.

- Haré que los elfos domésticos te preparen la cama-. Le dijo Albus, y volviéndose a Severus. -¿ Tal vez puedes acompañarlo a su nueva habitación ?

Severus accedió con un movimiento de cabeza, y se puso de pie. – Vamos, pequeño demonio.

Scorpius hizo puchero, pero siguió al Profesor de Pociones.

- Además, les diré a los elfos que mañana te sirvan el desayuno. Luego, veremos cómo te acercamos a tu Papá.

El rubio sonrió y saludó con la mano a los dos que quedaban en la oficina, mientras Severus cerraba la puerta trás ellos. Cuando comenzaron a caminar, Scorpius giró la cabeza y lo miró. - ¿ Y qué decía en la carta, realmente ?- Preguntó, de modo que Severus replicó.

- ¿ Qué pasa contigo, eres completamente inocente o astuto ?-

Scorpius comenzó a dar saltitos con sus pasos. – Yo nunca fuí sorteado, pero dudo mucho que posea alguna cualidad de los Hufflepuff.

Recibió un – Hmm-. Y continuó caminando.

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Una sola aclaración, aunque ya deben haberlo notado: Draco es 'Papá', y Harry es 'padre'.

...

A Jinko le sorprendió que quisiera traducir esta historia, pero apenas la leí, me enamoré.

Me produce una enorme ternura.

Tiene una sola contra: ¡¡ los capítulos son larguísimos !!

Saludos y hasta el próximo.

D.L.