Capitulo 61:

Harry Potter llegó a su habitación en la sala común de Slytherin después de un largo día. La claraboya sobre una de las paredes de su habitación iluminaba ligeramente, a pesar de estar varios metros por debajo del lago. El chico acercó su rostro al cristal y observó como la superficie del agua se distorsionaba por la lluvia que ahora estaba cayendo sobre la escuela.

Había tenido más materias de las que hubiera preferido pero, por suerte, su día había mejorado bastante ya que pudo pasar un buen rato con Ginny.

Los dos se habían encontrado un banco, protegido de la lluvia por un arco que se hallaba contra el muro externo del castillo. Desde allí podían ver el lago y los invernaderos. Además no muchas personas aparecieron allí afuera.

Los dos habían conversado sobre el decreto educacional que eliminaba a los equipos de Quidditch. Era evidente que el objetivo era sacar de la legalidad al nuevo Club de Duelo y, cuando eventualmente los encontrara, tener las herramientas para expulsarlos.

Pero Harry sabía que había algo más, atrás de esta acción y la verdad es que no le importaba demasiado a esta altura.

En ese momento Harry escuchó que la puerta se abría. Eran Will Flint y Jack Moon, sus compañeros de habitación desde primer año. Los dos eran bastante agradables, por suerte.

Cuando entró en Slytherin había pensado seriamente que no terminaría el primer año. Pero se había equivocado. Muchos de sus compañeros tenían una fama terrible, pero el resto solo estaban allí y pasaban la mayor parte de su tiempo sin meterse en problemas.

Cualquiera podía pensar que viviendo en el nido de la serpiente Harry viviría amenazado. Pero no era así, para empezar, Snape había dejado en claro que cualquier pelea en su casa sería premiada con una expulsión. Harry no creía que a Malfoy le interesara demasiado lo que dijera su jefe de casa, o que Snape realmente quisiera hacer cumplir esa regla. Pero, lamentablemente, parecía que así era. Lo que significaba que le debía su tranquilidad actual a Snape.

Lo que Harry ignoraba es que Draco le temía más de lo que estaba dispuesto a admitir. Harry era demasiado bueno peleando, no tenía oportunidad de ganarle una pelea de uno contra uno… Ni en una de cinco contra uno. Y tomarlo desprevenido no tenía sentido, la idea era que la gente lo viera derrotarlo.

-Oye Harry…- dijo Will en voz baja atrayendo su atención. –Ya sabes algo de la reunión.-

-Será esta semana.- respondió Harry en voz baja también. –Este miércoles, antes de la cena.-

-Genial…- dijo Jack Moon interesado mientras se sacaba sus zapatos.

En ese momento escucharon un golpe en la puerta. Los tres chicos cruzaron una mirada. Era poco usual que recibieran visitas. Finalmente algo intrigado Harry se acercó, y giro el picaporte.

Del otro lado de la puerta. Encontró al capital del equipo de Slytherin, Graham Montague.

-Oye Potter.- dijo el muchacho. –Puedo hablar contigo.-

Sus compañeros de habitación observaron a Harry intrigados.

-Claro.- dijo Harry.

Harry salió de la habitación y comenzó a caminar a la sala común. Para cuando llegó encontró al resto del equipo. Y a lo lejos en uno de los sillones podía ver a Malfoy mientras hablaba muy entretenido con Nott, Crabbe, Goyle y Zabini.

Harry volvió su atención hacia el resto de sus compañeros. Algunos parecían bastante satisfechos por algo… Sabía que era lo que ocurría, desde que había escuchado el decreto educacional.

-Habla Montague.- dijo Harry observando al muchacho.

-Contigo no hay equipo de Slytherin.- dijo el capitán. –No me tomo demasiado darme cuenta que Umbridge no te quiere allí.-

Harry no pudo evitar sentir un sabor amargo en la boca. Pero sabía que más de una persona lo estaba observando.

-Están bastante felices a pesar de todo.- dijo Harry observándolos uno por uno. –Imagino que es porque de alguna manera se beneficiaron de esto.- el tono del chico no era de reproche sin embargo algunos parecieron algo avergonzados. –Malfoy está cerca así que supongo que debe haber escobas nuevas para todos, a cambio de un lugar en el equipo.-

-No te equivocas.- dijo Montague sin disimular demasiado que estaba satisfecho. –Es un buen trato, contigo no hay equipo y sin ti hay escobas nuevas.-

Harry sabía que era tonto pensar que lo dejaría en el equipo. Flint había apostado por él, pero; Montague, en cambio, apostaba a mejores escobas y un buscador que no conocía. Se habría desprendido de él por mucho menos que eso, incluso sin la presión de Umbridge, incluso sin las escobas nuevas. Su nuevo capitán no se caracterizaba por una elevada fibra moral. Tampoco podía atacar la ética en alguien que simplemente no entendía lo que significaba.

-Los veré desde las tribuna estoy seguro que será divertido.- dijo Harry dando media vuelta y regresando a su habitación. –Y algo me dice que soy él que ganó la mejor parte de todo este arreglo.-

Para la mañana siguiente la noticia se había propagado bastante rápido. No solo la decisión por parte de Umbridge de autorizar al equipo de Slytherin para que jugara nuevamente, si no también había habido un cambio en la formación y el nuevo buscador de la casa de las serpientes era Draco Malfoy.

Harry no había terminado de desayunar cuando Ginny se acercó a su mesa y lo arrastró fuera del gran comedor para darle un gran abrazo con algo de privacidad.

-¿Cómo te encuentras?- dijo la pelirroja mientras abrazaba a su novio. –No puedo creer que te hayan sacado del equipo.-

-No es la gran cosa.- dijo Harry lanzando un suspiro y tomando a la chica entre sus brazos. –De verdad.-

Ginny lo observó con sus ojos castaños y sus labios formaron una delgada línea.

-Claro que es importante.- agregó la chica sonando molesta con que su novio quisiera mostrarse fuerte. –Sé que es importante para ti. ¡Te encanta el Quidditch! Eres buscador desde tu segundo año.-

Harry levantó su mirada unos instantes, antes de bajarla nuevamente para observar a la chica que de alguna manera, casi sin darse cuenta, había comenzado a amar.

-Me gusta el Quidditch.- dijo Harry mientras lanzaba un suspiro. –Pero no me molesta pasarme un tiempo sin jugar.- y agregó pareciendo interesado. –Además tiene sus beneficios…-

El tonó que usaba era el mismo que cuando le decía algo dulce.

-¿Beneficios…?- dijo Ginny simulando que no entendía mientras pasaba sus manos por detrás del cuello de Harry.

-Como pasar algo de tiempo extra contigo.- dijo Harry tomando entre sus manos la pequeña cintura de su novia.

-Bueno creo que debo escribirle una carta de agradecimiento a Umbridge.- dijo Ginny mientras pasaba sus brazos sobre los hombros de su novio. –Mentira, en realidad le pediría a Fred y George que me prestaran algo para enviarle.-

Harry simplemente río.

-Eso sería entretenido.- dijo el chico.

En ese momento vieron que se acercaban a donde estaban ellos tres de sus mejores amigos. Ron, Susan y Hermione.

-Hola Harry, lamento que te echaran del equipo y los dejamos solos.- dijo Susan apresuradamente. –Me imagino que quieres pasar algo de tiempo con Ginny.-

Ginny simplemente sonrió y tomo el brazo de Harry entre los suyos.

-Eso significa que tenemos un día libre para reunirnos con el club.- dijo Hermione pareciendo algo sorprendida de no ver a Harry tan afectado. –No tenemos a nadie más en el equipo de Slytherin y...-

-Tenemos la fecha de la próxima reunión.- completó Ron con una leve sonrisa.

La sala de los requerimientos estaba llena. Ron no podía evitar sorprenderse de ver la cantidad de alumnos que habían conseguido convocar esta vez. La verdad era que ayudaba tener a Susan, a Hermione y a Harry en otras casas. Incluso tenían unos cuantos de Slytherin, no eran demasiados pero al menos algunos parecían estar de su lado.

Todos observaban el cuarto bastante sorprendidos de lo que veían.

-Bueno.- dijo Susan aclarando su voz. –Bienvenidos todos.- la chica de Hufflepuff esbozó una leve sonrisa y parecía algo nerviosa. –Espero que les guste el lugar que conseguimos para entrenar.-

Justín levantó su pulgar para indicarle que lo estaba haciendo bien y consiguió que Susie se sonrojara ligeramente.

-Eso era exactamente lo que nos estábamos preguntando.- dijo Jacqueline Frost intrigada. –Jamás había visto este lugar en ninguna de las rondas.- y agregó pareciendo feliz. -Pero es genial.-

Fred resopló ligeramente, la chica lo ignoró.

-Me alegra que lo encontraran satisfactorio.- continuó Susan. –Como saben no podemos regresar a nuestra antigua aula del club de duelo. Pero creo que nos arreglaremos. Tenemos materiales para entrenar, baños, bocadillos y bebidas.-

-Y libros.- completó Hermione pareciendo que fuera lo único que le interesara en ese momento.

-Pero antes que nada debemos elegir un nombre para esta organización.- agregó Ron. –Realmente necesitamos uno. Uno bueno.-

-Estaba a punto de decir eso.- Hermione sonrió a Ron antes de volverse al resto del grupo. –Debe ser algo que sea significativo para nosotros.-

Hermione estaba feliz, como no lo había estado en semanas, ver que estaban haciendo algo para luchar era tan reconfortante. Además Ron estaba junto a ella.

-¿Club de Duelo II?- se escuchó decir a uno.

-Batallón Potter.- escuchó decir Ron a la chica que pelirroja de Ravenclaw que, evidentemente, gustaba de John.

Pero nadie le prestó demasiada atención. Ya que Neville Resumió en dos palabras los sentimientos de muchos de los presentes.

-"Púdrete Umbridge"- dijo Neville con seguridad. –Creo que es uno bueno.-

Seamus y Dean chocaron sus manos su amigo en aprobación. John asintió ligeramente pareciendo satisfecho.

-¡Neville!- susurró Hannah dándole un codazo.

-¿Podemos ser la Liga Anti-Umbridge?- dijo Angelina esperanzadamente. –Sin el "Púdrete"-

-¿O el Ministerio de Magia son un Grupo de Atrasados Mentales?- sugirió Fred.

-Hay vacantes Weasley ¿por qué no te presentas a trabajar?- dijo Jacqueline Frost mientras se cruzaba de brazos.

El hermano de Ron volvió su mirada lentamente hacía los fríos ojos grises de la prefecta de Slytherin. George dio un paso atrás alejándose del camino de algún hechizo.

-Creo que debemos tener un nombre- dijo Hermione alegremente ignorando a la prefecta y a Fred.-Que promovería un sentimiento de espíritu de equipo y unidad. ¿Qué les parece? Además debe ser un nombre que no le diga a todo el mundo de qué se trata, para que nos podamos referir a él sin peligro fuera de las reuniones.-

Todos los presentes cruzaron algunas miradas mientras intentaban pensar en algún nombre correcto.

-¿La Asociación de la Defensa?- dijo Cho Chang -La AD (*) para acortar, así nadie sabrá sobre qué estamos hablando.-

Ron volvió su mirada hacía Cho. Era algo extraño lo que había ocurrido entre ella y Cedric, pero por alguna razón no estaba sorprendido.

-Sí, AD está bien- dijo Ginny-. Sólo hagámoslo por la Armada de Dumbledore, porque ese es el peor miedo del Ministerio.-

Hubo un murmullo de risas y elogios por la propuesta Ginny. Ron simplemente sonrió, nuevamente tenían su nombre.

-¿Todos a favor del AD?- preguntó Hermione mientras contaba manos levantadas. -Eso es mayoría... ¡moción aprobada!

La chica de Ravenclaw clavó el pedazo de pergamino con todas sus firmas sobre la pared y escribió por encima en grandes letras: ARMADA DE DUMBLEDORE

-Bien.- dijo Harry finalmente.

Todas las miradas de los presentes se volvieron hacía el chico de Slytherin. Harry se sintió repentinamente nervioso. Pero sabía que podía hacerlo.

-Todos ustedes... o al menos la mayoría... estuvieron en el Club de Duelo.- continuó Harry. –Saben que el profesor Black era un auror, y uno de los mejores que conozco. El nos enseño un montón de cosas que parecen simples pero que son importantes.-

Harry hizo una pausa.

-No se puede bloquear una maldición asesina pero si puede esquivarse.- Harry observó al grupo. –Un expeliamus puede resultar mucho más útil que una maldición elegante, incluso un puñetazo en el momento correcto puede ganar una pelea.-

-Una patada en la entrepierna también sirve.- susurró Susan a Hermione, su amiga le dio un codazo pero no podía molestarse demasiado con ella.

-Umbridge no quiere que aprendamos nada de eso.- dijo Harry. –Ni siquiera lo más simple. Pero lo haremos, y seremos los mejores. Umbridge no sabe con quién está tratando.-

Harry terminó su breve discurso.

-Muy bien.- dijo Ron. –Vamos a ver qué tan oxidados están después de las vacaciones. Sepárense en parejas, comenzaremos con lo más simple.-

Todos se pusieron en seguida de pie y se dividieron para comenzar a repasar los hechizos que habían visto el año pasado.

-Creo que debemos enfocarnos en solo plan de estudios.- dijo Hermione. –Los más pequeños se defendían bastante bien el año pasado.-

-Eso nos sacará bastante trabajo de encima.- dijo Susan y agregó emocionada. –Podremos llegar a ver patronus. Con algo de suerte...-

-Claro que llegaremos.- dijo Harry. –Si nosotros pudimos hacerlos en tercer año, ellos podrán hacerlos ahora.- en ese momento el chico del cabello azabache dirigió su mirada a uno de los extremos de la sala de requerimientos. –Tenemos alguien que se quedo sin pareja.-

Ron, Susan y Hermione dirigieron su mirada a donde Harry observaba. Ron vio a la chica que gustaba de John, parecía algo fuera de lugar.

-No estaba con nosotros el año pasado.- dijo Susan. –Aunque muchos no lo estaban.-

-Me escuchó cuando le decía a las chicas de la reunión y me pidió de venir.- susurró Hermione. –Pero no creo que tenga amigos aquí.-

Ron estaba algo intrigado, no le gustaba tener a personas extrañas al club, especialmente cuando habían conseguido sacarse de encima a Marietta.

-Yo practicaré con ella y veré que pudo sacarle.- dijo Ron.

-Perfecto.- dijo Harry. –Nosotros daremos unas cuantas vueltas para ver que pueden corregir.-

Ron esquivo a algunos de sus compañeros a su paso. El ED marchaba bastante bien, no era necesario aprender los hechizos más básicos. Todos ya los sabían. Ron paso junto a Cho y Jacqueline Frost las dos chicas practicaban sus hechizos, a pocos lugares de ellas Fred y George susurraban algo. En ese momento llegó Susan junto a ellos, los observó seriamente y negó con su cabeza dándoles a entender que dejaran de lado lo que sea que estuvieran planeando. Ron no se quedo a escuchar su respuesta.

Cuando llegó junto a la chica se veía algo perdida, no tenía con quien practicar. Sin embargo tenía su varita en su mano.

-Hola.- dijo Ron amablemente. –Puedes practicar conmigo si quieres.-

La chica parecía aliviada de tener compañero finalmente.

-Gracias.- respondió la pelirroja y, agregó algo nerviosa. –Es una lástima que estemos desparejos.-

Ron notó un poco de acento en la voz de la chica. Si no se equivocaba galés.

-No hay problema.- dijo Ron afablemente. –Puedes practicar conmigo. ¿Sabes hacer un expeliamus?-

-He leído la teoría.- respondió la chica algo esperanzada pero sabiendo que no era suficiente.

Ron levantó una ceja. Ravenclaw tenía que ser.

-Bien.- dijo el pelirrojo mientras sacaba la varita que había pertenecido a su tío Fabian Prewett. –Intenta desarmarme.-

La chica lanzó demoró unos instantes en ponerse en posición. Agitó su varita, y nada sucedió.

-Puede tomar algo de tiempo.- dijo Ron tranquilamente.

-Tenía esperanzas de que fuera más fácil.- dijo algo avergonzada y agregó observando a su alrededor. –Todos lo hacen tan bien.-

-Nadie empezó sabiendo.- dijo Ron. –A mí también me tomó algo de tiempo poder hacer esos encantamientos.-

-¿De verdad?- dijo la chica. –Yo los he visto pelear contra Malfoy una vez, fue genial.-

Ron observó a la chica, al menos no parecía ser una espía de Umbridge. Además, por la forma que miraba a John, era evidente cuáles eran sus motivos para estar allí. No eran los mejores, pero no iba a decirle que se fuera solo por eso.

-Pero creo que no me he presentado. Fue muy descortés de mi parte.- dijo la chica pareciendo algo más relajada. –Mi nombre es Rachel Banner.-

-Ronald Weasley.- dijo Ron tranquilamente, aunque la presentación era innecesaria de su parte. –Banner... no es un apellido muy común.-

El auror que estaba dentro de Ron no pudo resistirse a sacarle un poco más de información. Al resto, de una manera u otra, los conocía. Aunque sea un poco.

-Soy hija de muggles.- dijo la chica. –Y tampoco es muy común entre muggles. Al menos de donde soy.-

-¿De verdad?- dijo Ron. – ¿De dónde eres?-

-Caernarfon.- Ron sabía que no podía escribirlo aunque se lo repitiera cinco veces. -Es una pequeña ciudad en Gales.- dijo la chica. –Pero seguro me delató el acento.-

–Solo un poco.- dijo Ron y agregó rápidamente. -No te preocupes por lo que no sabes solo debes practicar un poco. Con este hechizo estás agitando mucho tu mano.-

La chica lo intentó de nuevo. Esta vez hubo mejores resultados y Ron sintió que su varita intentaba escapar de su mano. Ron la desarmó un par de veces con facilidad.

-Creo que necesitas saltar un poquito más.- dijo Susan parándose junto a la chica. –Fíjate lo que hace Ron.- la chica lanzó un hechizo de desarme y Ron se quitó del camino. –Tienes que esquivar.-

-¿Esquivar?- dijo la chica sorprendida.

-Esquivar.- dijo Susan y agregó mientras observaba a Ron. –Ve a darle una mano a Hermione, yo me encargo de ella.-

Ron asintió y se dirigió a donde Hermione. La que sería su esposa estaba dándole algunas indicaciones a una de las amigas de Violet.

-Solo recuerda la posición de tus pies y la mano con la que sostienes tu varita cuando haces un escudo.- Hermione se colocó en la posición que quería que la chica hiciera. –De esta manera resistirás mejor el impacto y no dejaras tu defensa al descubierto.-

Hermione vio a Ron acercarse y dejó a la chica para que practicara.

-Sacaste algo de la chica nueva.- dijo la castaña mientras observaban hacia donde estaba Susan con ella.

Su amiga daba saltos cortos alternando sus pies. La chica de Ravenclaw intentaba seguirla.

-Es hija de muggles, de gales. La delata el acento. Y no sabe nada de defensa. Es la clase de persona que tenía buenas intenciones pero en una pelea solo es un estorbo.- sentenció Ron. Aunque sabía que en ese momento no podían despreciar a nadie que creyera en ellos. –Tampoco parece ser una espía de Umbridge.-

-No lo parecía.- dijo Hermione. –Pero va a ser difícil que le siga el ritmo al resto de grupo. Violet es un año más pequeña y se defiende muy bien. Pero estuvo en el club desde el principio.-

-Creo que solo en una fanática de John.- murmuró Ron. –Ya sabes de esas que suspiran y hacen corazoncitos con su nombre.-

-¿De verdad?- dijo la castaña su tono de voz era de broma. –Claro que le gusta "el niño que vivió" cada unos minutos le echa una mirada, y se colocó lo más lejos que pudo de él.-

Los dos observaron como Harry y Ginny practicaban entre ellos. Eran buenos los dos y estaban haciendo un buen espectáculo.

-Lo importante.- dijo Hermione. -Es que el club de duelo... quiero decir... El Ejercito Dumbledore está funcionando y nos aseguraremos que todos los que estamos aquí, estemos preparados para lo que sucede afuera.-

-Lo necesitaremos.- dijo sombríamente Ron.

Hermione lo observó con sus ojos castaños. Siempre parecía estar pensando en lo que vendría, pero debía saber que ella estaría junto a él pasara lo que pasara. Y ella también lo necesitaba, casi sin darse cuenta tomo su brazo con su mano y lo presiono suavemente.

Finalmente dieron por concluida la clase, comieron un poco, bebieron un poco de jugo y finalmente regresaron en pequeños grupos hacia sus salas comunes. Al final solo quedaban Harry, Ginny, Hermione, Susan, Justin, John y Violet.

La hermana de Harry apenas podía esperar para regresar a la sala común debía contarle a Bobby lo que estaban haciendo. Estaba segura que le encantaría saber que estaban haciendo esto, y seguramente bromearía un poco con ella por meterse en algo tan ilegal. Pero no le molestaba en lo más mínimo, de alguna manera conseguía hacerla sonreír solo con esas cartas. Y debía recordar llevarle algún presente para navidad.

-Eso salió bastante bien.- dijo Harry mientras pasaba su brazo sobre los hombros de Ginny.

-Estuviste magnifico.- dijo Ginny con orgullo mientras se volvía para acomodar un poco el sweater de su novio. –En realidad todos lo estuvieron.-

-Sirius nos ayudo bastante, de alguna manera.- dijo Susan. –Sin él nada de esto hubiera sido posible. Me gustaría que siguiera por aquí, pero es mejor que se aleje de problemas por ahora.-

Susan estaba muy contenta por el auror y por la profesora Rydberg, sabía que estaban esperando un bebe. Por eso creía prudente que Sirius se dejara de hacer tonterías.

Finalmente todos decidieron regresar a sus salas comunes. No tenían demasiado tiempo antes de que sonara el toque de queda. Susan y Justin partieron para su sala común. Harry acompaño a los chicos de Gryffindor para poder pasar algo más de tiempo con Ginny y después de dejarla sana y salva en su sala común iría a las mazmorras. Ron acompaño a Hermione.

-No debería molestarte de esta manera.- dijo Hermione. –Además puedo arreglarme para regresar a mi sala común.-

Hermione podría haber regresado con sus compañeras pero cuando las vio partir sus pies no se movieron en lo más mínimo.

Los dos caminaron por los oscuros corredores de Hogwarts, solo las luces de las antorchas iluminaban ligeramente su camino pero no eran de gran ayuda.

-Es una suerte que tengamos nuestros mapas.- dijo Hermione al cabo de unos minutos.

La chica de Ravenclaw iluminaba con su varita el mapa del merodeador, versión renovada.

-Y tú no querías hacerlos.- susurró Ron a la castaña.

-Claro que quería hacerlos...- respondió sonrojándose ligeramente. –Es solo que...-

-Susie hizo todo el trabajo.- continuó Ron sonriendo.

-Es solo que era peligroso.- Hermione observó molesta al pelirrojo con sus ojos castaños. –Recuerda que casi perdemos el alma con los dementores, y un grindylow afilo sus garras en ti.- Hermione se obligó a no enojarse con Ron por más que, internamente, le gustaban sus discusiones. –Y Susie es una chica muy capaz. Pero sigo diciendo que fue peligroso Ronald.-

-Lo sé...- dijo Ron. –Pero ahora tenemos nuestros mapas, y nos dicen que tan lejos estamos de Filch.-

-Y de Umbridge.- dijo Hermione y agregó molesta. – ¡Esa mujer! ¡Es una desgracia que pertenezca a la especie humana!-

-Tenía esperanzas de que fuera una especie de cruza con sapo.- bromeó Ron. –Ya sabes, hay medios gigantes, medios Troll, medios enanos.-

Hermione no pudo contener una carcajada.

-Eso explicaría algunas cosas.- dijo Hermione todavía riendo.

Le gustaba que Ron la estuviera acompañando a su sala común como tantas otras veces había hecho. Cuando las cosas estaban bien entre ellos, y temía que su mejor amigo se estuviera enamorando de ella.

-Al menos estamos haciendo lo correcto.- Ron se pasó una mano por su cabello rojizo. –Asegurándonos que todos continúen aprendiendo defensa.-

-Claro que sí. No se puede despreciar este tipo de conocimiento, especialmente en momentos como estos.- Hermione parecía tener una opinión muy firme al respecto. –Voldemort está esperando que le temamos, que no hagamos nada y solo nos escapemos de él. Pero puede ser derrotado.-

-Claro que sí.- el rostro de Ron se ensombreció ligeramente. –Solo espero que no tengamos que pagar el mismo precio que la última vez.-

Ron no se refería a la primera guerra, si no a la segunda. Donde Fred había muerto y tantos más junto con él.

-Me da un poco de miedo...- Hermione sabía que Ron estaría allí, no era posible que Ron huyera de Voldemort. Y que le ocurriera algo le aterrorizaba, pero ella estaría junto a él.

-Eso es saludable.- Ron estrujó a Hermione con su brazo. –Un poco de miedo para no hacer estupideces.- Hermione no pudo evitar sonrojarse y agradeció que las sombras cubrieran su rostro. –Y todo saldrá bien, por más difícil que parezca. Te lo prometo.-

Hermione volvió su mirada a Ron, intrigada. Le creía, por alguna razón, sabía que ganarían.

Las reuniones del ED continuaron en las siguientes dos semanas. Harry, Ron, Hermione y Susan estaban haciendo un buen trabajo manteniendo el trabajo del grupo y en pocas clases todos los hechizos del grupo estaban siendo bastante buenos.

A pesar de todo, estaban teniendo bastantes problemas para elegir una fecha fija por las prácticas de Quidditch de los equipos de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw.

Harry se estaba tomando bastante bien, el no pertenecer más al equipo de Quidditch de Slytherin. Lo bueno era que al menos no tenía que soportar a Malfoy, ya que el chico tenía que patrullar los corredores un par de veces a la semana y también tenía las prácticas de Quidditch. Además algo le decía que Snape había hablado con Draco para que no hubiera problemas en su casa, aunque su jefe de casa estaría más que contento de que su vida fuera miserable. También era posible que Dumbledore hubiera hablado con él.

Lo que Harry ignoraba era que su jefe de casa rara vez se acordaba de él. Principalmente porque su hermano hacía un muy buen trabajo siguiendo los pasos de su padre. Pero al menos se estaba tomando bastante en serio al ED y no faltaba a ninguna reunión.

Poco tiempo después Hermione vio que era un poco complicado avisar a todo el mundo de las reuniones. Y nunca se sabía quién podía estar escuchando. Por esa razón, nuevamente apareció con la idea de las monedas.

Los galeones estaban encantados de la misma manera que antes; poniéndose calientes e informado la fecha y hora de la próxima reunión. Todos estuvieron muy satisfechos con la idea.

Pero, lamentablemente las reuniones se tuvieron que suspender cuando se acercó la fecha del partido entre Slytherin y Gryffindor. Esto se debía a que Angelina insistía en entrenar a diario; recordándoles demasiado a Oliver Wood.

Y no era la única interesada en el partido. La profesora McGonagall no les dio tarea y les recordó que le gustaba ver a la copa en su despacho.

Por su parte, Snape también estaba muy interesado en tener la copa. Lo suficiente como para hacer oídos sordos a las quejas sobre los ataques de los miembros de su casa a los jugadores de Gryffindor. Ni siquiera acepto el testimonio de Jacqueline Frost cuando le informó que había visto al guardián de Slytherin arrojarle un hechizo a Alicia Spinnet. Debían reconocer que la prefecta de Slytherin había tenido bastante coraje, aunque al equipo de su casa no le gusto mucho ver que tenía tanta integridad moral. Y no eran los únicos.

-Solo quiere que confiemos en ella.- dijo Fred mientras caminaban hacia el gran comedor para cenar.

Eran un grupo bastante numeroso.

-O sea que es una especie de espía o algo así.- dijo John levantando una ceja pero no pareciendo creer para nada en lo que su amigo decía.

-Seguramente.- respondió Fred pero no parecía muy convencido.

-No necesitaban hacer eso cuando estaba yo en el equipo.- Harry parecía algo satisfecho de ver al equipo de Slytherin recurriendo a esos métodos. A su lado Ginny parecía muy de acuerdo con él. Todavía estaba molesta de que lo hubieran echado del equipo.

-Igualmente no debemos confiarnos.- dijo John con tranquilidad. –Va a ser un partido difícil y sucio... muy sucio.-

-Imagino que Carol estará alentándote a ti.- dijo Neville.

-¿Quien?- dijo John observando a su compañero de habitación como si no entendiera. –Ah cierto. No lo creó, rompí con ella.-

-¿Rompiste con ella?- a pesar de su sorpresa, Ron sabía que algo así ocurriría.

-Gracias a Dios que no eres así, Harry.- susurró Ginny a su novio y agregó pareciendo preocupada. –Nunca lo seas.-

-Claro que no.- Harry parecía divertido con la reacción de su novia.

-Él es el Potter responsable.- dijo John que había escuchado todo. -Pero ahora que lo pienso debería tener algo de aliento de alguna chica...-

– ¡Dios! No entiendo que vieron Lavender y esa chica de Ravenclaw en ti.- dijo Pansy negando con su cabeza.

John lanzó un suspiro. En ese momento pasaron junto a un grupo de chicas de Slytherin. John le prestó bastante atención a una chica rubia que estaba en su año. Ron la había visto en su mundo también pero nunca había hablado con ella.

-Si me disculpan tengo que ir a hablar con Tracy Davis.- dijo John. –No se preocupen no revelaré ninguna estrategia.-

Ron cruzó una mirada con Harry, su amigo no parecía saber muy bien cómo responder a la pregunta que todos se hacía.

-No tengo idea de que está pasando por la cabeza de mi hermano.- Harry volvió su mirada hacía donde segundos antes John estaba, pero ya se había alejado de ellos y hablaba con su compañera de Slytherin. Pocos segundos después la chica reía de algún comentario que John Potter le hacía.

-¿Acaso no sabe que es lo que está haciendo?- dijo Pansy levantando una ceja. –No puedo creer que sea tan... ¿ilusa?-

Nadie respondió simplemente volvieron su mirada al frente y continuaron caminando. Ginny internamente agradeció que Harry hubiera salido tan decente.

Después de la cena Pansy y Ron patrullaban los corredores de Hogwarts. Era un poco molesto tener que realizar esa tarea, pero estaba acostumbrado y solo era patrullar un colegio. En sus años de auror había tenido vigilancias mucho peores.

-Espero que les den una paliza a Slytherin.- dijo Pansy mientras alumbraba con su varita.

-Ganaremos.- dijo Ron. Esta vez no dejaría que las canciones de Malfoy le hicieran perder la calma. –O al menos eso espero.-

John no era Harry, las cosas podían funcionar diferentes. Ron sabía que no era el mejor guardián del mundo, con un poco de confianza podía defenderse bastante bien pero no era Oliver. Su compañero estaba jugando en el Puddlemere United, o al menos lo hacía cuando se lesionaba el guardián titular.

-Lo vas a hacer bien.- dijo Pansy. –Angelina no te hubiera dejado en el equipo si no fueras en mejor de Gryffindor para el puesto.-

Ron y Pansy doblaron por un corredor del segundo piso y continuaron caminando. Al final podían ver la luz de la luna entrando por una ventana que llegaba al techo.

-Entonces.- Pansy observaba algunos de los tapices que pasan intentado ver si alguno se movía lo que casi siempre indicaba que alguien se escondía detrás. –Cuando nos van a enseñar a hacer un patronus.-

-Para navidad creo que tendremos algo.- Ron sabía que para ese entonces deberían tener al grupo en forma.

Los ojos de Pansy brillaron pareciendo emocionada.

-Me pregunto cuál será el mío.- la chica de Gryffindor medito un poco sobre que animal la representaría mejor. –Es un hechizo que tan poca gente sabe hacer, solo los conozco a ustedes cuatro que pueden hacerlo.-

-Lo harás bien. Y él patronus nunca toma la forma de lo que uno quiere.- dijo Ron. –Susie no estaba muy contenta al ver que era un cuervo. Después le tomó cariño.-

-A mi no me molestaría tener un cuervo.- agregó Pansy.

En ese momento escucharon unas risas femeninas sonando algo apagadas unos cuantos metros delante de ellos. Los dos cruzaron una mirada, rodaron sus ojos, apagaron sus varitas y se acercaron con sigilo.

Pocos segundos después encontraron a John y a Tracy Davis, ocultos detrás de una columna. La chica sonreía pareciendo muy contenta mientras jugueteaba con la corbata de hermano de John.

-Hola chicos.- dijo John tranquilamente. La chica de Slytherin inmediatamente se separó un par de centímetros sonrojándose visiblemente.

-Oh Tracy...- dijo Pansy negando con su cabeza y agregó lanzando un suspiro. –Solo vete a tu sala común y evita que Filch te vea.-

La chica no espero a que se lo repitieran, sabía que estaba escapando a un castigo.

-Y tu mejor que estés en la nuestra antes de que regresemos.- Ron observó a John mientras metía sus manos en su bolsillo. –Sabes que nosotros no somos el problema.-

-Nunca me han atrapado.- se quejó John a tiempo que apoyaba su espalda contra la pared de piedra. –Lo saben.-

-Sabemos que alguien buscara alguna excusa para que no juegues el partido.- dijo Pansy.

-Pansy tiene razón.- concordó Ron.

John gruño por lo bajo, asintió y, sin despedirse, doblo un corredor y para alejarse de ellos. Ninguno de los dos sabía si John les haría caso.

En ese momento escucharon otros pasos que se acercaban detrás de ellos. Al dar la vuelta vieron que se acercaban dos personas que conocían. Eran Michael Corner y Hermione.

La chica no parecía muy contenta con encontrar a Pansy y a Ron en un corredor oscuro.

-Qué bueno que te encuentro. Pensé que no les correspondía patrullar este corredor.- dijo Hermione dirigiéndose a Ron e ignorando a Pansy.

-Hola Herms.- la saludo Ron contento de verla. -El premio anual nos dijo que sí.-

El pelirrojo no disfrutaba de patrullar pero sabía que la placa tenía sus beneficios, el baño era genial así como la oportunidad de pasar algo de tiempo después de hora si lo necesitaba sin que nadie se estuviera preguntado qué hacía allí.

-No es la primera vez que lo hace.- agregó Michael.

-En realidad, todos los que patrullamos tenemos sectores superpuestos.- dijo Pansy. –Debe ser una especie de regla... Solo espero no cruzarme con Malfoy.-

-Casi siempre lo cruzamos nosotros.- agregó Michael. –Pero por suerte no ha sido muy molesto, creo que tiene la mente puesta en el partido.-

-Hoy nos cruzamos a Jacqueline Frost y a Daphne Greengrass.- dijo Hermione. –Ninguna de las dos se lleva bien con su compañero prefecto.-

Era extraño pensar que la chica que era la cuñada de Malfoy en su mundo no se llevara bien con él. Aunque quizás en su mundo tampoco lo hacían, la verdad es que nunca se había interesado por la familia del hurón. Ya era una desgracia que compartiera año con su Rosie.

Hermione y Ron se despidieron, para continuar sus patrullas. No le gustaba verlo patrullando con esa buscona. Debía recordar decirle a los premios anuales que quizás sería una buena idea que Gryffindor y Ravenclaw intercambiaran prefectos en las patrullas para favorecer la amistad entre las casas.

Finalmente llegó el día del partido entre los equipos de Gryffindor y Slytherin. Ron no podía evitar sentirse algo nervioso, a pesar de todo. Era un momento importante, su primer partido de Quidditch frente a Slytherin, y la oportunidad de redimirse de su propia actuación en su mundo.

Todo el equipo salió de la sala común, juntos. Dean Neville y Seamus insistieron en acompañarlos para evitar alguna sorpresa. Ron pensaba que no era necesario, pero no hubo forma de convencerlo. Cuando llegaron al gran comedor fueron recibidos entre aplausos por parte de la mesa de los leones y abucheos de parte de Slytherin. Harry le levanto su pulgar a John para desearle buena suerte.

Ron se sentó en su lugar usual y observó la comida, se veía bien y tenía hambre. Era un buen síntoma. Justo cuando estaba comiendo una generosa porción de panceta y huevos revueltos. Susan se acercó a donde estaba él.

-Ahora que no está Harry en el equipo puedo deserte suerte sin sentirme culpable.- dijo la pelirroja de Hufflepuff. –Lo harás muy bien.-

-Gracias Susie.- respondió Ron una vez que pudo tragar.

Para cuando terminaron de desayunar todo el equipo se dirigió a los vestuarios. Angelina caminaba adelante recordándoles lo importante que era el partido y lo bien que lo harían. Fred y George no parecían prestarle ninguna atención. Cuando estaban por salir Ron vio que una mano arrastraba a Ron detrás de una columna, era Tracy que le deseaba suerte a John con un rápido beso.

-¡Potter!- dijo Angelina molesta. – ¡Tenemos un partido que jugar!- y agregó por lo bajo solo espero que no lo haya envenado ¡Que está pensado ese mocoso!-

Cuando estaba punto de llegar a los vestuarios Ron vio que a su izquierda que Susan y Hermione esperaban a que llegaran.

-Hola Ron.- dijo Hermione alegremente. –Con Susie...- la chica de Ravenclaw se volvió hacia donde se encontraba su amiga sonriendo algo tensa. -Queríamos desearte suerte.-

Ron contuvo una sonrisa y observó a Hermione, parecía algo nerviosa.

-Gracias.- dijo el pelirrojo sin poder evitar sentirse muy complacido de verla allí. –Creo que no me vendría nada mal.-

-No es que la necesites.- aclaró rápidamente Hermione sintiéndose algo nerviosa. –Es solo que...-

Antes de que Ron pudiera decir algo, su futura esposa se paró de puntitas de pie y le dio un beso en su mejilla.

-Buena suerte Ron.- dijo bastante sonrojada.

Rápidamente tomó la mano de Susan y arrastró a su amiga hacia las tribunas. Ron las observó alejarse hasta que finalmente desaparecieron de su vista, y se tocó la mejilla donde todavía sentía un agradable cosquilleo. Se sentía bien, y por primera vez en mucho tiempo tenía esperanzas reales.

-Bien, me acabo de enterar de la alineación final de Slytherin - comenzó Angelina consultando un pedazo de pergamino.

Todos estaban esperando que el partido comenzara. Los murmullos de la muchedumbre iban creciendo a medida que el la hora se acercaba.

-Afortunadamente, Harry... sin ánimo de ofender...- dijo volviéndose a donde estaban John y Ron. –Ya no forma parte del equipo.-

-Mala suerte para ellos...- dijo John tranquilamente.

-Lo reemplazó con Malfoy que trajo unas escobas muy bonitas para todos.- Katie cruzó una mirada con Alicia Spinnet. –Nosotros tenemos buenas escobas lo que significa que no tendrían que tener ventaja en la práctica. Además de Harry, los golpeadores del año pasado, Derrick y Bole ya se fueron pero parece que Montague los reemplazo con los usuales gorilas, ninguno de los cuales puede volar particularmente bien. Son dos tipos llamados Crabbe y Goyle, no sé mucho sobre ellos...-

-Nosotros si.- dijeron Ron y John al mismo tiempo.

-Parece que los cerdos finalmente han podido volar.- murmuró John. –La cantidad de cosas extraordinarias que ocurrirán este día.

-Espero que entre ellas no esté incluido que Slytherin gane.- dijo Angelina seriamente. -¿Que saben de esos dos?-

-No son los cuchillos más afilados del juego.- dijo Ron. –Fred y George no deberían tener inconvenientes para controlar las Bludgers, el principal problema es que no van a jugar limpio. Y van a salir a golpearnos más a nosotros que a otra cosa.-

-Entonces nos mantendremos alejadas de ellos.- dijo Angelina. –Ya todos saben que hacer. Ron. Tu eres el más nuevo solo mantén la calma.-

-Entendido.- dijo Ron.

Ron intento prestar atención a las voces que provenían del estadio. Algunos estaban cantando, estaban cantando esa canción. Extrañamente a Ron no le molestaba en lo más mínimo.

-Ya es hora.- informó Angelina en voz baja, observando su reloj. -Vamos todos... y buena suerte.-

El equipo se levantó, se echaron sus escobas al hombro y salieron en fila de los vestuarios hacia la deslumbrante luz del sol. Los recibió un bramido de la multitud.

Ron sintió el césped crujiendo bajo sus pies. Levanto la vista al cielo que estaba cubierto por un manto continuo de nubes color blanco nacarado. Eso era bueno, no tendrían que preocuparse por el sol y la visibilidad era buena de cualquier manera.

-No les prestes atención Ron.- murmuró John a su lado.

Ron volvió su mirada a John y asintió dándole a entender que todo estaría bien.

El equipo de Slytherin estaba esperándolos. Malfoy estaba de pie al lado de Montague con su nueva escoba, al captar la mirada de Ron y John levantó una mano señalando su oído. A continuación agregó una sonrisa burlona.

-Borra esa sonrisa Malfoy.- dijo John molesto. Sabía que estaba atrás de esa maldita canción.

-¿Tienes problemas para escuchar Malfoy?- dijo Ron. –Dicen "Weasley es nuestro rey" ni tu propia casa alienta por ti.-

-Escucha el resto de la letra pobretón.- dijo Malfoy con voz desagradable.

En ese momento llegó Madame Hooch.

-Capitanes, dense la mano- ordenó la instructora de vuelo, que ejercía de árbitro, mientras Angelina y Montague se acercaban. Montague apretó la mano de la chica como si tratara de romperle los dedos, ella no hizo ningún gesto.

-Monten sus escobas.- dijo Madame Hooch. Inmediatamente sonó su silbato y las pelotas fueron liberadas.

Ron subió a su escoba y se dirigió hacia los arcos, contaba con pocos instantes para colocarse en posición.

Desde donde estaba podía ver el juego bastante bien. John estaba buscando la snitch mientras Malfoy hacía lo mismo. Las bludger volaban de un lado al otro, Crabbe y Goyle no estaban teniendo demasiada puntería. Justo cuando estaba pensando en eso una bludger golpeo a Angelina por la espalada, nada grave por suerte, pero si lo suficiente para que perdiera la quaffle y la tomara Montague, pero este la perdió rápidamente gracias a una bludger de su hermano George.

Las chicas continuaron atacando, Ron mientras tanto escuchaba la canción que Malfoy había compuesto con la esperanza de hacerlo perder la concentración.

"Weasley no puede bloquear un solo aro" escucho en un momento en el que Lee, el relator del encuentro hizo una pausa.

Ron se volvió ligeramente a la tribuna de Slytherin e hizo un movimiento con su mano para que siguieran cantando. No eran tantos, los chicos que conocían a Harry permanecían algo alejados pero los de más edad no perdieron la oportunidad de abuchearlo.

-No puedo creer que estén cantando esto.- dijo Hermione roja de indignación junto a Susie.

A pocos metros de ellas Blaise Zabini y Nott entonaban a todo pulmón la canción.

-¡Vamos chicos ustedes pueden!- escuchó gritar a esa pérdida de Pansy Parkinson algo más atrás.

-A Ron no lo está afectando.- dijo Susie tranquilamente mientras se apoyaba sobre la baranda de la tribuna. –Ya vas a ver como les cierra la boca.- la pelirroja soltó un suspiro. –Solo lo hacen porque es el más nuevo... y que no tienen oportunidad de hechizarlo para que tenga un accidente, saben que Ron podría molerlos a golpes. Y saben que no puede hacer nada aquí.-

Hermione se obligó a ignorar lo que cantaban, así como las expresiones de aliento de Parkinson y volvió su mirada al partido.

-Alicia se la devuelve a Angelina.- Gritó Lee. –Tira y... Bletchley bloquea.- el comentarista apenas disimulo su frustración.

El guardián de Slytherin se la paso a Warrigton. Que aceleró esquivando a las buscadoras de Gryffindor y las bludgers de Fred y George. Ahora Ron sabía que debía mantener la calma. En la tribuna Slytherin cantaba más fuerte las estrofas de la canción. Y Warrington se acercó a donde Ron estaba esperándolo.

El cazador de Slytherin lanzó la quaffle. Ron la vio dirigirse hacia el aro del medio y la atrapo. Había que admitir que era más fácil cuando no estaba nervioso. Ron observó la quaffle entre sus manos y solo sonrió. Si, derrotar a Voldemort fuera tan fácil.

-¡Sí!- grito Hermione. -¡Tu puedes Ronnie!-

La chica de Ravenclaw esperaba que Ron pudiera escucharla.

-¡Vamos Gryffindor!- escucho a Parkinson decir desde atrás.

Nott y Zabini no estaban demasiado contentos.

-Solo tuvo suerte ese maldito.- grito Nott. -¡Me escuchas! ¡No sirves Weasley!-

Hermione corrió a un par de personas casi sin darse cuenta acercándose a donde estaba Nott. Su papá le había enseñado algunos movimientos de pelea fáciles, para que no fuera una chica indefensa a merced de algún degenerado.

-¡No sirv...!- pero antes de que pudiera terminar Hermione le propino un golpe en el cuello con el canto de su mano. El chico terminó en el suelo tratando de conseguir aire y Hermione se acercó a donde estaba Susan pareciendo muy satisfecha.

-Esa es mi amiga.- dijo la chica de Hufflepuff muy satisfecha.

Las dos continuaron mirando el partido.

-¡Esa fue la primera prueba para el nuevo guardián de Gryffindor!- dijo Lee Jordan.

Ron observó la quaffle una vez más antes de pasársela a Katie, la chica con la cual había ido al baile de navidad el año anterior.

-¡Bien hecho Ron!- dijo la buscadora antes de reemprender el ataque. Aunque lo felicitaba más por no darle importancia a la canción que por haber bloqueado el tiro.

"Nació en un basurero..." se escuchó.

John mientras tanto continuaba buscando la snitch, que no se encontraba por ninguna parte. Sabía que Malfoy no era el mejor buscador pero podía tener algo de suerte, además la canción parecía estarlo afectándolo más a él que a Ron. Y tenía buenos motivos. Ron era su amigo también, y había terminado mal herido salvando a su hermana junto a Harry. Y no le gustaba que se refirieran a la madriguera como un basurero, valía más que esa podrida mansión que tenían los Malfoy. Justo cuando pensaba es paso a Draco en dirección opuesta a la que él iba cantando. John volvió su mirada al frente, debía enfocarse en el partido.

-Warrigton de nuevo.- gritó Lee. –Se la pasa a Pucey... Spinnet bloquea, Johnson intenta pero no llega, Warrigton consigue la quaffle pero George Weasley le manda una buena bludger y suelta la quaffle. Katie Bell no la consigue. Montague toma la quaffle otra vez y se dirige a los aros.-

Ron se colocó en posición nuevamente. Montague se la paso a Pucey el muchacho lanzó y pero consiguió atraparla por segunda vez. Con bastante alivio el pelirrojo se la pasó a Angelina y las chicas reanudaron el ataque.

Alicia consiguió el primer tanto después de esquivar un par de bludgers, dos cazadores y a Crabbe y Goyle que intentaban derribarla a pura fuerza.

Los cantos se cortaron y cuando se reanudaron muchos menos tenían ganas de participar. Evidentemente no estaban haciendo mella en el ánimo del guardián.

Ron consiguió mantener la quaffle fuera en durante los siguiente cuatro tiros que llegaron a sus aros. Para ese entonces las chicas de Gryffindor habían conseguido dos tantos más. Sin embargo el resultado era ajustado todavía, y podía cambiar en muy poco tiempo.

Ron alcanzó a bloquear un nuevo tiro y con la quaffle en la mano observó el panorama. Fred y George habían lanzando a las bludgers lejos, Crabbe y Goyle estaban intentando recuperarlas. Los cazadores de Slytherin regresaban para la defensa y Malfoy circulaba el campo dirigiéndose hacia donde estaba él observándolo con mala cara y se volvió para gritarles a Crabbe y Goyle que hicieran algo, y que siguieran cantando.

-No parece muy contento.- dijo Katie pasando junto al pelirrojo.

-Colócate detrás de él.- le indico Ron rápidamente.

La chica asintió con una sonrisa y aceleró su escoba para colocarse unos cuantos metros detrás de Malfoy. Ron le lanzó la quaffle a Katie, o al menos eso pareció. Lamentablemente Draco estaba en el medio y solo vio la pelota cuando la tuvo a menos de cinco centímetros de su rostro.

La cabeza de Malfoy se sacudió hacia atrás y comenzó a descender lentamente girando mientras se aferraba a su escoba. La pelota rebotó y se dirigió justo a las manos de Katie, pero antes de que pudiera continuar escucharon el sonido de un silbato.

-Y Malfoy interfiere en la trayectoria de la quaffle.- grito Lee. –Que lastima... parece que Madame Hooch está concediendo un penal. Bueno al menos valió la pena. Y Montague está pidiendo tiempo muerto.-

Ron bajo de su escoba y se dirigió a donde se estaban reuniendo Angelina con el resto del equipo.

-Bien hecho Ron.- dijo Katie uniéndose un par de metros antes de que llegaran al punto de reunión y agregó mientras sacudía el hombro del pelirrojo con su mano. -¡Esa es mi cita del baile de navidad!-

Hermione desde su lugar entrecerró sus ojos pero se obligó a recordarse que la chica no tenía interés en Ron.

-Espero que tu cita de navidad sepa mantener la calma.- dijo Angelina molesta. –No necesitamos darle esa ventaja.-

-Al menos los pusimos nerviosos.- dijo John mientras palmeaba el hombro de Ron.

El hermano de Harry, sin embargo, seguía furioso con Malfoy.

-Espero que lo están.- dijo Angelina. –Fred, George mantengan esas bludger sobre ellos y no sobre nosotros.-

-Sí mi capitán.- dijeron Fred y George firmemente.

-John agarra esa maldita Snitch.- continuó Angelina. –Y Ron mantén esas malditas quaffle afuera de los aros.-

-Espero que ganemos...- murmuró Katie mientras Angelina se elevaba en su escoba.

-Eso espero...- dijo Alicia.

Ron regresó a su puesto, madame Hooch dio la señal y Pucey lanzó la pelota. Con todo el esfuerzo del mundo Ron consiguió desviarla con la punta de los dedos.

Mientras tanto John continuaba dando vueltas por el campo de juego, si el partido terminaba ahora sería una victoria espectacular para Gryffindor. Lo mejor de todo era que Malfoy sabría que el puesto de Harry en el equipo le quedaba demasiado grande.

John esquivo una bludger y justo en ese momento vio la snitch en el campo de Slytherin justo junto a uno de los postes. El hermano de Harry se lanzó a la busca de la esfera dorada sabiendo que Malfoy lo seguiría. El partido Rugía a su alrededor pero bajo la velocidad de su escoba, sabía que no tenía el tiempo. Una bludger paso junto a él esquivándola solo por unos centímetros, en ese momento vio un bulto verde a su izquierda, Malfoy no había perdido tiempo en seguirlo.

La snitch se desvió hacia las tribunas un poco, para ese entonces todo el estadio rugía. John le pidió a su Nimbus toda la velocidad que podía y le rogo a la snitch que viniera hacia él... aunque fuera un poco. Malfoy lo estaba alcanzando podía verlo por el rabillo de su ojo y la escoba de Draco era solo un poco más veloz. Pero John no pensaba dejar que ganara, alargó su mano derecha y en el último instante posible sus dedos se cerraron alrededor de la snitch.

John disparó su escoba hacia arriba mientras escuchaba los gritos de alegría de las gradas. A continuación sonó el silbato de Madame Hooch indicando el fin del partido. John estaba feliz lo suficiente como para no ver la Bludger que Crabbe le envió.

El hermano de Harry cayó de su escoba pero afortunadamente estaba a poca altura. Pocos segundos después se incorporó sin parecer demasiado lastimado.

Ron dirigió su escoba hacía donde estaba el hermano de Harry. Estaba contento de ganar el partido, pero no le importaba demasiado sabía que el Ejercito Dumbledore era más importante, pero esperaba que ganar ayudara a mantener la moral un poco más alta.

-¿Estás bien?- preguntó Angelina a John pareciendo preocupada.

-Por supuesto que sí.- dijo John mientras tomaba aceptaba la mano que le ofrecía para ayudarlo a levantarse. –Atrape la snitch y tengo a una chica linda preocupada por mi.-

-Eres increíble.- dijo Angelina riendo y agregó más seriamente. –Fue ese tipo, Crabbe, te envió la Bludger cuando vio que tenías la snitch.-

-Malos perdedores...- dijo John tranquilamente.

-Te crees la gran cosa Potter.- dijo Malfoy su rostro estaba blanco de furia. –Quisiste dejar bien parado a tu hermano.-

-No me necesita para eso.- dijo John molesto. –Contigo alcanza y sobra.-

-Espero que al menos te haya gustado la lirica.- dijo Malfoy.

Ron llegó a donde estaba John y se dio cuenta de lo que pasaba. Rápidamente observó el escenario Goyle seguía dando vueltas con su escoba golpeando una bludger en cualquier dirección para demostrar su frustración, algunos de los jugadores de Slytherin seguían en el aire también, sin poder creer que habían perdido.

El hermano de Harry estaba rojo de furia. Tenía demasiado este año para que ese idiota fuera a atacar a sus amigos. Seguramente, mientras su padre bebía coñac con Voldemort en su podrida mansión.

-Espero que te haya gustado Weasley.- agregó dirigiéndose a Ron. -¡Queríamos escribir otro par de versos! Pero no pudimos encontrar rimas para gorda y fea...queríamos cantar sobre tu madre, ya sabes...-

Ron sintió que enrojecía, pero solo se limitó a tomar el hombro de John y apretarlo fuerte para que no se moviera de su sitio.

-¡Vete al infierno!- le grito Angelina, dirigiendo a Malfoy una mirada de disgusto.

-Ganamos John.- dijo Ron. –No lo escuches.-

-Tampoco pudimos poner inútil perdedor... por tu padre, ya sabes...- continuó Malfoy.

Ron jamás había escuchado esas cosas en su mundo y podía entender que Fred y George quisiera molerlo a golpes. Pero eso podía arreglarse de otra manera y sin que Umbridge los echara del equipo. De cualquier manera Malfoy recibiría su merecido.

-No lo escuches John.- murmuró Ron. –Sabes que podemos arreglar esto fuera...-

Atrás de Ron, sin que él se diera cuenta de su presencia. Fred y George se dieron cuenta de lo que estaba hablando Malfoy. A mitad de camino para saludar a Harry, se quedaron quietos en su sitio, mirando a Draco.

-Pero a ti te gusta esos Weasley ¿no es así Potter?- dijo Draco volviendo a John. –Viven en la mugre como los muggles, aunque tu madre viene del mismo basural, una pena que el señor oscuro no la hubiera sacado de su miseria años atrás.-

John quiso lanzarse sobre Malfoy pero Ron lo arrojó con fuerza hacía un costado. En ese momento vio que Draco asentía rápidamente y antes de que pudiera saltar de su posición Goyle le lanzó la bludger que había estado golpeando segundos antes.

La bola de aceró lo alcanzó en la espalda, lanzándolo un par de metros.

-¡Ron!- grito Angelina.

Las tres chicas se acercaron a donde estaba Ron levantándose sintiendo que todos sus huesos le dolían. En sus oídos resonaba la voz de Madame Hooch que le ordenaba a Goyle que bajara de su escoba.

-Estoy bien.- dijo Ron, sintiendo que no lo estaba para nada. -¡Deténganlos!-

John, Fred y George se cruzaron una mirada. Después de años de bromas compartidas sabían lo que querían decir. Malfoy estaba más cerca, primero él si lo dejaban escaparía y los tres querían molerlo a golpes.

Pronto se desató un completo caos. Katie, Alicia y Angelina estaba colgándose de Fred con todas sus fuerzas para que no peleara. John y George consiguieron darle un par de buenos puñetazos antes de que Madame Hooch apareciera.

Mientras se ponía de pie Ron sentía que su sangre hervía. Quizás valía la pena perder el puesto en el equipo después de todo.

Pero mientras esos pensamientos pasaban su mente dos rápidos hechizos impedimenta pasaron junto a él. Dejaron a John y Fred en el suelo.

La mujer se aseguró de que Ron estuviera bien antes de volverse a donde estaban John y George.

-¿Qué creen que están haciendo?-gritó Madame Hooch, mientras se ponían de pie. La mujer sabía que probablemente Malfoy se lo merecía, pero no debían pelearse.

Malfoy estaba hecho un ovillo en el suelo, quejándose y gimiendo, con la nariz sangrando; George tenía un labio hinchado; Fred seguía detenido por las tres cazadoras. Crabbe estaba riéndose atrás y Goyle sobre su escoba.

-¡Nunca he visto un comportamiento así...de regreso al castillo, ustedes dos, derecho al despacho de su Jefe de Casa! ¡Vamos, ahora!-

John y George dieron media vuelta y comenzaron a dirigirse hacia el castillo seguidos por madame Hooch.

Ron los observó alejarse. Las chicas soltaron a Fred que todavía estaba rojo de furia.

Finalmente el guardián del equipo de Gryffindor tomó su escoba y comenzó a regresar a los vestuarios. Pero antes de que pudiera dar un par de pasos se vio rodeado por una gran cantidad de personas. Estaban Harry, Ginny, Hermione, Susan, Violet y algunos de sus compañeros de año.

-¿Estás bien Ron?- el rostro de Hermione era de preocupación. –Te llevaremos a la enfermería.-

-No me pego tan fuerte...- dijo Ron sintiendo que el dolor disminuía de a poco. –Pero iré de cualquier manera.-

-¿Qué fue lo que ocurrió?- preguntó Harry y agregó rápidamente. –Sé lo que ocurrió pero que fue lo que Malfoy dijo para que se lo golpearan.-

Ron se detuvo y observó a sus amigos.

-Lo mismo de siempre.- dijo el pelirrojo. –Cosas desagradables de mis padres... y también de tu madre. Intente convencer a John de que esperara a que no estuvieran todos los profesores mirando, pero... no puedo culparlo.-

Las preguntas continuaron pero Ron no estaba de demasiado ánimo para responder. No quería a John fuera del equipo, en su mundo había sido terrible para Harry que Umbridge lo echara de esa manera... extrañamente aquí se lo estaba tomando bastante bien. Pero John no era instructor del ED, y el equipo era importante para él.

Mientras tanto Minerva McGonagall estaba furiosa, no podía creer que los dos chicos que tenía sentados delante de su escritorio hubieran sido tan estúpidos para hacer semejante desastre. Ni siquiera había atinado a quitarse su bufanda de Gryffindor.

-Hablen.- dijo arrojando su bufanda sobre su escritorio –Explíquenme por qué creyeron que era algo inteligente lanzarse sobre Malfoy y no dejar que nosotros nos encarguemos.

-Malfoy nos provocó- declaró John fríamente. –Incluso antes de Goyle que lanzara la bludger.-

John tenía la sospecha de que la bludger iba dirigida a él.

-¿Los provocó?- la Profesora McGonagall, como si no pudiera creer que cayeran en la trampa de Mafloy. -¿Él acaba de perder, o no? ¡Por supuesto que quería provocarlos!-

-Insultó a mis padres.- explicó George -Y a la mamá de John. Ya habíamos perdido la calma antes de la Bludger.-

-Pero en vez de dejar que Madame Hooch lo solucionara, ustedes dos decidieron dar una exhibición de duelo muggle- gritó la Profesora McGonagall. -¿Tienen alguna idea de lo que...?-

-Hem,hem

John y George giraron en redondo. Dolores Umbridge estaba parada en el umbral de la puerta, envuelta en una capa tweed de color verde, que le daba más aspecto de sapo gigante, y sonriendo de esa horrible y asquerosa manera que John no podía asociar con nada bueno. Estuvo tentado de decirle que estaban ocupados, pero sabía que McGonagall lo freiría vivo si abría la boca.

-¿Puedo ayudar, Profesora McGonagall?-preguntó la Profesora Umbridge en su más suave y venenosa voz.

-¿Ayudar?- repitió con desagrado la jefa de casa de Gryffindor -¿A qué se refiere con "ayudar"?-

La Profesora Umbridge entró en la oficina, aun con su asquerosa sonrisa.

-Pensé que usted estaría agradecida con un poquito de autoridad extra.- la voz infantil e infantil y desagradable de Umbridge no presagiaba nada bueno.

John había visto a la profesora McGonagall molesta después de que volara un retrete, después de que los encontrara fuera de hora, y creía que había visto el pico de la furia de su profesora. Ahora se daba cuenta de que solo había visto la punta del iceberg. No le sorprendería en lo absoluto ver que lanzara fuero por las orejas.

-Pensó mal.- le contesto la jefa de casa a tiempo que le daba la espalda a Umbridge. –Ahora ustedes dos escuchen. No me importa como los haya provocado Malfoy, no me interesa si insulto a toda su familia. Su comportamiento fue desagradable y tendrán una semana de castigo.- John no podía creer lo que escuchaba. -¡No me mire así Potter! Y si alguno de ustedes...-

-Hem, hem

La Profesora McGonagall cerró los ojos como implorando paciencia mientras volvía su cara hacia la Profesora Umbridge de nuevo.

-¿Si?

-Pienso que ellos se merecen más que detenciones- declaró Umbridge, sonriendo más ampliamente.

Los ojos de la Profesora McGonagall se abrieron nuevamente.

-Pero desafortunadamente.- le dijo, intentando devolverle la sonrisa que la hacía parecer como si tuviera la mandíbula encajada –Eso es lo que yo pienso que merecen, ya que están en mi casa, Dolores.-

-Bien, ahora Minerva.- contestó la Profesora Umbridge. -Creo que entenderás que lo que yo piense también cuenta... ¿Dónde está? Cornelius lo acaba de mandar...quiero decir- esbozó una falsa risita mientras buscaba en su bolso-, el Ministro acaba de mandar...ah sí...-

Sacó un pergamino, lo desplegó y aclaró su garganta antes de comenzar a leer.

-Hem, hem...Decreto Educacional Numero Veinticinco...

-¡No, otro más!- exclamo violentamente la Profesora McGonagall.

-Así es.- contestó Umbridge aún sonriendo-. De hecho, Minerva, fuiste tú quien me hizo ver que necesitábamos otra enmienda… ¿Te acuerdas cómo hiciste caso omiso, cuando yo no estaba dispuesta a permitir que el equipo de Quidditch de Gryffindor se reformara? ¿Cómo le llevaste el caso a Dumbledore, quien insistió en que el equipo debía poder jugar? Pues bien, yo no podía permitir eso. Contacté al Ministro al instante, y estuvo bien de acuerdo conmigo en que el Gran Inquisidor tiene el poder de despojar a los estudiantes de privilegios o la inquisidora, quiero decir yo, iba a tener menos autoridad que los maestros comunes. Y ahora puedes ver, ¿verdad Minerva? cuánta razón tenía en intentar impedir que el equipo de Gryffindor se reformase. Esos humores espantosos… Como quiera, estaba leyendo en voz alta nuestra enmienda…hem, hem… A partir de ahora El Gran Inquisidor va a tener autoridad suprema sobre todos los castigos, sanciones y eliminación de privilegios pertenecientes a los estudiantes de Hogwarts, y el poder de alterar tales castigos sanciones y eliminación de privilegios que hayan sido ordenados por otros miembros docentes. Firmada, Cornelius Funge, Ministro de Magia, Orden de Merlín Primera Clase, etc., etc...-

Enrolló el pergamino y lo volvió a colocar en su cartera, aún sonriendo.

-Entonces… En realidad pienso que voy a tener que suspender a estos dos de jugar Quidditch para siempre.- Declaró, mirando de John y a George.

John le devolvió la mirada a Umbridge sintiendo que quería saltar encima de la Alta Inquisidora y obligarla a comer ese maldito decreto.

-Wow...- dijo simulando estar emocionado. –El propio ministro me prohíbe jugar al Quidditch, las chicas se me van a caer encima a partir de ahora.-

-Creo que no entiende la gravedad de esta situación señor Potter.- dijo Umbridge seriamente. –Es evidente que su comportamiento necesita medidas fuertes para poder ser corregido. Y si no puede asimilar esas simples palabras como corresponde, lo tendré castigado hasta que lo haga. Una semana, en mi despacho, después de la cena.-

John sabía lo que significaba: Pluma de sangre.

-Volviendo al asunto que nos compete una prohibición de por vida debería surtir efecto.- señaló Umbridge, su sonrisa se ensanchó nuevamente. -Usted y el Señor Weasley aquí presente. Y pienso, solo para asegurarme, al gemelo de este joven también. Si sus compañeros de equipo no lo hubieran parado, presiento que habría atacado al joven Señor Malfoy también. Quiero sus escobas confiscadas, desde luego; las guardaré en mi despacho, para asegurarme que no hay ninguna infracción a mi prohibición. Pero no soy irrazonable, Profesora McGonagall- continuó, girándose hacia ésta quien ahora estaba de pie, como si hubiese sido tallada en hielo, mirándola fijamente. -El resto del equipo... puede seguir jugando, no vi signos de violencia de ninguno de ellos.- Umbridge parecía algo decepcionada, John sabía que le hubiera encantado sacar a Ron también. -Bien… Buenas Tardes-. Y con una mirada de gran satisfacción abandono la habitación.-

John y George emprendieron el regreso a la sala común todavía sin poder asimilar lo que había sucedido. Pero en la entrada encontraron a un gran grupo esperándolos. Estaban todo el equipo de Quiddicht, Susan, Harry, Hermione, Violet, Pansy y el resto de sus compañeros de año.

-Malas noticias.- dijo John antes de que alguno pudiera preguntar. –George, Fred y yo nos conseguimos una suspensión de por vida por golpear o intentar golpear a Malfoy.-

El hermano de Harry evitó mencionar que además estaba castigado con Umbridge.

-¡Qué!- gritaron todos sin poder creer una sola palabra de lo que escuchaban.

Angelina palideció entendiendo las consecuencias que eso tendría. Fred pateó la pared con fuerza. El resto los miraban como si hubieran escuchado mal. Ron en cambio no parecía sorprendido, John sabía que se lo había advertido.

-Y nuestras escobas incautadas.- agregó el hermano de Harry.

-Pero la profesora McGonagall...- comenzó a decir Hermione todavía sorprendida.

-Fue Umbridge.- El rostro de John se tensó de furia. –Consiguió un nuevo decreto después de que McGonagall se quejara con Dumbledore para reformara el equipo de Gryffindor. Ahora puede pasar por encima a cualquier profesor si así lo desea.-

-Eso es injusto...- Hermione estaba indignada. – ¡Esa mujer horrible!-

Ron negó con su cabeza, no querría que eso ocurriera. ¿Cómo había sido tan tonto? Debería haber hechizado a John y a sus hermanos. Sin embargo sabía que esos tres podían convertirse en los peores enemigos de Umbridge si se lo proponían.

Más tarde esa misma noche, después de la cena. Harry, Ron, Susan, Hermione se reunieron con los hermanos de Harry y los de Ron en la mesa de Gryffindor. No quedaban casi personas y todavía tenían algo de tiempo antes de que fuera la hora de irse a dormir. Además no eran un mal lugar para reunirse, no iban a hablar del club de duelo y podían darse cuenta con facilidad si alguien los escuchaba.

-Crabbe y Goyle consiguieron solo unas líneas por golpearlos con la bludgers.- les informó Harry sombríamente. –Nada de plumas de sangre. Y tú tuviste suerte Ron con la quaffle que le lanzaste a Malfoy, no creo que Umbridge te deje pasar otra vez algo así...-

-No lo creo.- agregó George. –Estoy seguro que quiere echarte del equipo. Inventará algo...-

-Por ahora está contenta.- agregó John. –Dejo al equipo en ruinas, quiere ver a Gryffindor aplastado.-

-Debería haber golpeado a Malfoy.- dijo Fred. –Ahora que lo pienso todavía puedo hacerlo...-

-Claro que no.- dijo Violet Potter firmemente. –Umbridge espera que hagan eso, y espera que vayan a buscar sus escobas. Deben esperar a que esté ocupada con otras cosas. Seguro vendrá detrás de lo que ya saben. Cuando este más ocupada es el momento que deben hacerle la vida imposible.-

-¿Quién eres y qué has hecho con mi hermanita preferida?- dijo John sonriendo mientras despeinaba cariñosamente a la chica.

-Soy tu única hermana John.- le recordó Violet.

-Umbridge sabe que es lo que estamos haciendo.- dijo Ron. –Pero no somos su mayor preocupación, el Ministro la envió a descubrir algo que le permitiera sacar a Dumbledore de Hogwarts.-

-Nosotros somos la excusa para que saque a Dumbledore.- dijo Susan y agregó pareciendo decepcionada. –No pensé que estuviéramos tan devaluados.-

-No lo creas. Dumbledore es su primer objetivo...-agregó Ron. –El segundo, hacer nuestras vidas miserables incluso después de que lo saque de aquí.-

-¿Estás seguro?- George levantando una ceja.

-Ron tiene razón.- dijo Harry sombríamente. –Disfruta demasiado todo esto, si no fuera así... hubiera aprovechado esta ocasión para expulsarlos. Después seguiría con el resto de nosotros.- y agregó volviéndose a su hermana. –Incluida tú.-

Ron sabía que Harry no se equivocaba. En su mundo no había expulsado a nadie incluso después de que se descubriera el ED. Y algo le decía que lo había dejado en el equipo porque le gustaba ver cómo lo abucheaba Slytherin.

-Le va a costar horrores a ese sapo.- la hermana de Harry levantó ligeramente su mentón, un gesto que le hacía ver aun más parecida a su madre. –Y mejor que no se meta con mis hermanos.-

Ron no pudo evitar pensar en que era extraño como algunas cosas sucedían de la misma manera. Umbridge había expulsó a Harry en su mundo, y aqui John tampoco había tenido mejor suerte. Lo bueno de eso era que Umbridge tampoco tendría suete aquí, y Ron haría todo lo posible por asegurarse de que así fuera.

ooOooOoo

¡Hola a todos! Primero que nada les debo una disculpa por este nuevo retraso y por el tiempo desaparecido.

No me gusta demasiado recurrir a excusas así que simplemente voy a contarles en que asuntos estuve que no le estuve dando el tiempo necesario a mis fics.

Para empezar en enero estuve de vacaciones. Fueron un poco movidas y estuve dando vueltas por bastantes lugares por una razón o por otra, muchas veces no para descansar.

Después otro de los motivos que me hicieron atrasar con el fic es que llegue bastante lejos, eso no es malo. Pero tenía todo bastante bien planificado hasta el cuarto año, pero a partir de ahí se puso todo un poco más nebuloso. Y tengo que reconocer que cambie muchas de las cosas que tenía planificadas (digamos solamente que hay gente que no va a morir, sin entrar en detalles.). Asi que en los momentos que me sentaba a escribir no podía evitar decir "Todo lo que planeaba lo tire a la basura... bien... ahora ¿cómo sigo?" No se preocupen tengo ya el final y todo.

Además, me puse a escribir otro fic (que no voy a publicar hasta que no termine que Un Extraño Lugar) si bien me saca algo de tiempo me ayuda a seguir escribiendo y retomar UEL con más ganas.

Otra actividad que me quitó tiempo fue leer. Escuche que algo muy recomendable para los escritores es leer, incluso cosas que jamás leerían. Así que arranque por los relatos de Edgar Allan Poe, un libro de Stephen King, otro de aventura de John Meade Falkner y tengo una pila importante en casa que todavía espera.

Y por último, me puse a escribir algunas cosas personales. Todavía está en proyecto pero creo que voy a tener un par de cuentos cortos para fin de año (no más de seis hojas) o al menos esa es la idea.

Lo que si le quiero asegurar es que voy a seguir con Un Extraño Lugar y con Ejército de Descarte, voy a tardar un poco más pero no creo que pueda agregarle más velocidad sin perjudicar la calidad.

Ahora algunos comentarios del capítulo. Lo primero, fue que tomé la parte del decreto del libro, particularmente me pareció repulsivo pero bien logrado.

Otra cosa es que les debo una respuesta a algunos reviews. No fue por mala voluntad pero si por no poder hacerlos como correspondía. Así que espero poder ponerme al día.

Bueno, nunca me gustó cuando en un fic vi comentarios de aurtor muy largos y ahora caigo en lo mismo.

Ahora si me despido

Saluditos

Salva.