¡Okaeri nasae!

Mucho tiempo sin subir la segunda parte a pesar de que ya la tenía… ¡gomen nasae! Lo siento, lo siento… pero siempre me lo impide algo, ash… En fín, aquí está la segunda y última parte de Lágrimas en Munich. ¿Qué decir? A mi parecer, es más fuerte que la primera parte, contiene rape, lemon, palabras muy mal sonantes… si hay que no te gusta, no leas. De lo contrario, si te animas y eres valiente… ¡Espero que te guste! n_n

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- ¡¿Qué coño te crees que haces?!

El chico de ojos pardos ignoró los gritos que provenían del Edward y, con esfuerzo, logró arrancarle los pantalones y tirarlos al suelo. Sonrió ante lo débil que parecía su hermano mayor en ropa interior.

- Alphonse... no sabes lo que haces...

- No – respondió rapidamente el aludido – Eres tú el que no sabe dónde se ha metido

El menor se fue desnudando hasta quedarse en las mismas condiciones de Edward. Y se acercó a él.

- Voy a hacerte tener el mayor orgasmo de tu vida – susurró – Y va a ser gritando MI nombre

- Déjame, Aru, porfavor... – suplicó el rubio – No quiero...

- ¿Y te crees que todas esas veces quería yo? – preguntó irónico - ¿Y eso te importó?

El rubio comenzó a combulsionarse, buscando el poder desatarse.

- ¡¡Déjame maldita sea!! – gritó Edward - ¡¡DÉJAME!!

- Creo que no

El menor se colocó entre las piernas de su hermano y bajó la molesta prenda que le separaba de su miembro.

- Alphonse, porfavor... – intentó el rubio por última vez, justo antes de sentir la cálida lengua del menor rozar su miembro.

El chico de ojos oscuros observó como su hermano dejó de luchar para soltarse y comenzaba a gemir. Estaba pensando en el alemán, lo sabía.

- ¿Quién soy? – preguntó Al pasando a manipular el miembro de su hermano con una mano.

- Alphonse...

- ¿Qué Alphonse?...

El mayor no contestó.

- ¿Qué Alphonse? – repitió aumentando el ritmo de su mano.

- El...r... – farfulló el rubio, cerrando los ojos.

- Te imaginas que soy él, ¿verdad? Imaginas que cada movimiento de mi mano es la suya, que es él quien va a tocarte y a tenerte esta noche

- No...

- ¿Ah... no? – preguntó el chico de ojos pardos lacónico

Fue cuestión de segundos el que Edward derramara su esencia en la mano del menor.

- Basta ya... –suplicó el mayor con la respiración agitada

- Aún no has dicho mi nombre, ¿sabes?

- ¡Alphonse!

- ¿Qué Alphonse?

Y el silencio reinó de nuevo en la habitación.

- Vas a saber lo que es la verdadera humillación – dijo el menor, volteando forzosamente al chico de ojos dorados

- ¡¡Para ya, Al!! – gritaba una y otra vez el aludido

Una vez lo consiguió, aferró sus manos en su cadera.

- Alphonse... no...

Edward sintió un dedo penetrarle, y luego otro. El dolor era inmenso, pero aún así no podía llorar. No podía quejarse. En el fondo... le gustaba.

- ¿Por tantas camas has pasado que ya ni te duele? – rezongó el menor sonriendo cruelmente.

Alphonse decidió penetrarle fieramente, como si Edward fuera un muñeco de trapo únicamente creado para desahogar su furia. Oyó como su hermano gritaba, como le suplicaba que parase y vió un arsenal de lágrimas caer de sus ojos... y le dio exactamente igual.

- ¡¡Di mi nombre!! – exigió el chico de ojos pardos

Sólo sollozos y quejidos.

- ¡¡Qué lo digas!! – repitio, aumentando el ritmo de las embestidas y por tanto, el dolor.

- ¡Alphonse! – gritó - ¡Alphonse!, ¡Alphonse!

- Así... muy bien... – susurró, mientras volvía al ritmo pausado del principio

El mayor sintió como su hermano le tomaba su miembro y comenzaba a acariciarlo. Miles de sensaciones despertaron en él de nuevo.

- Ahora – prosiguió el menor – Recálcame que Alphonse

Silencio.

- No me hagas volver a hacerlo, Edward – sentenció el chico de ojos pardos, de forma amenazante

- Eres...

- ¿Sí?

- ¡¡Un jodido bastardo!! – exclamó el rubio mientras intentaba zafarse de su hermano. La rebelión finalizó cuando sintió que el menor estrujaba su miembro más salvajemente, haciéndole daño.

- Te lo voy a pasar por alto, ¿vale? – dijo pausadamente - Dímelo

Edward volvió a suplicar sin resultados.

- Eres... Alphonse Elric... – susurró – Mi hermano...

- ¿Tú qué?

- Mi hermano...

- ¿Cómo?

- ¡¡MI HERMANO, JODER!! – gritó furioso

Alphonse sonrió satisfecho, y continuó penetrándolo y masturbando su miembro.

- En el fondo no eres más que un vendido – le susurró al oído. Notó como el mayor aumentaba los jadeos – un asqueroso bastardo...

- Sigue...

El menor estalló en una carcajada, pero continuó su labor.

- Así que te pone que te digan cosas fuertes, ¿eh? – preguntó el menor

Edward asintió entre jadeos y gemidos.

- Veo que ya no te quejas tanto...

- Otouto... – gimió, pidiendo más

- Eres increible – le susurró al oído – Te vendes a cualquiera con tal de que te eche un polvo. Primero Roy, luego papá, Heiderich...

- Sigue...

- ¿Te pone saber que eres una puta?

Solo los jadeos y los movimientos de cadera del rubio pidiendo más fueron su respuesta.

- ¿Quién lo hace mejor, Edward? – preguntó Alphonse, parando por completo.

- ¡¡Tú!! – exclamó exagerando los movimientos de la cadera en súplica de que siguiera - ¡¡Tú lo haces mil veces mejor que todos esos!!

El menor continuó sonriente, mientras aumentaba el ritmo.

- Eres una puta – sentenció – y de las baratas

- Joder... no pares Al, porfavor... no pares ahora... – gimió – Sigue...

- Te dije que el último polvo que ibas a echar, iba a ser gritando mi nombre

Fueron segundos lo que tardó Edward en gritar el nombre de su hermano antes de que su interior estallara de placer. Alphonse salió de su interior ahora impregnado por su semen.

El rubio respiró agitadamente, haciendo esfuerzos para calmarse. Cuando estuvo más tranquilo, el mismo se volteó y quedó mirando al techo.

- He pensado – dijo Alphonse, abrochándose el último botón de su camisa para quedar completamente vestido. – He pensado miles de formas crueles de acabar con tu vida.

- Alphonse...

- ¿Sabes que asfixiado solo tardarías dos segundos en morir?

- Al...

- ¿Y que si te apuñalo ahora mismo... tendrías una muerte dulce?

Edward se aterrorizó ante la sádica sonrisa de su hermano menor.

- No pensarás hacerlo, ¿verdad? - preguntó

- Por supuesto – respondió el castaño – Te dije que tu último polvo sería gritando mi nombre... no puedo arriesgarme a que vuelvas a follar, por mucho que te guste.

De nuevo tuvo que soportar gritos denigrantes del rubio. Pensó... pensó como podía matarlo sin dolor, pues al fin y al cabo, era su hermano... y lo amaba. Y se le vino la idea a la cabeza. Lo preparó con mucho cuidado y lo sirvió en dos vasos diferentes.

- Bébetelo - ordenó situando el líquido cerca de sus labios

- ¿Qué es? - preguntó el rubio alejando la cabeza cuanto podía

- Bébetelo - repitió el menor - Si lo haces, podrás ver de nuevo a Heiderich

La mención de aquel nombre para Edward fue esencial. Acercó la cabeza y bebió lentamente, mientras el sueño de apoderó de él poco a poco. Una vez inerte, Alphonse ingirió el vaso restante y se acomodó en el pecho de su hermano, dispuesto a sufrir el mismo destino.

Antes de que su mente te desconectara completamente, le resbalaron dos silenciosas lágrimas por sus pálidas mejillas.

- A pesar de todo… fui feliz…

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Espero no haber decepcionado a nadie con esta segunda parte. Personalmente, el final me gusta mucho… y me pareció una buena manera de acabar. Aru muere a sabiendas de que sabe que si existe un cielo, Edward y Heiderich volverán a verse, y el pasará de nuevo a un segundo plano. Pero estará con su hermano, aunque sólo pueda verlo, él será feliz.

Agradecería comments :3 (a pesar de que no me los merezco por tardona ;_;).

¡Nos vemos! n_n