La Magia de un Niño

28 de Agosto del 2004, 06:04 am. Draco Malfoy despierta sintiendo algo extraño, un peso en su pecho. Se sentía como una cabeza, pero no podía ser, no recordaba haberse acostado con nadie la noche anterior. La luz del día se filtraba por las ventanas de su habitación, y él abrió los ojos y giró la cabeza hacia su derecha para ver una cabeza rubia recostada contra su cuerpo.

Ahora, si hubiese sido la cabeza de una mujer de la edad adecuada, le habría resultado una sorpresa agradable para despertar. Probablemente habría sido un regalo de su padre, un tanto extraño, pero no imposible. El problema fue que la cabeza era de un niño pequeño, y no sólo eso, sino que la cabeza estaba pegada a un cuerpo. Es decir, era una persona entera la que yacía allí con él. Y estaba vivo, respiraba.

Draco gritó. Fuerte. E inmediatamente saltó fuera de la cama, quitándose bruscamente al niño de encima. El hombre mayor se quedó paralizado, allí en sus pijamas de seda plateados, observando con horror cómo aquel niño abría los ojos con una mezcla de asombro y terror en su rostro. El pequeño no dijo nada, sólo lo miró boquiabierto, con los ojos como platos.

Pasó un momento en que ambos se miraron el uno al otro sin comprender nada. Draco asombrado por ver a un niño casi idéntico a él a esa edad en su cama; el niño sorprendido y aterrado al mismo tiempo por ver a su padre vivo.

Antes de que Draco pudiera decir algo, o gritar algo, el niño se apresuró en bajarse de la cama, y empezó a caminar de espaldas hacia la puerta muy lentamente, sin dejar de ver a su padre.

"¿¡Quién demonios eres y qué haces aquí?" Demandó Draco con una furia que Sebastian normalmente veía en su abuelo cuando lo castigaba por comportarse mal.

Pero el niño, en vez de contestar, dio media vuelta y echó a correr, abrió la puerta del dormitorio y salió corriendo por el pasillo. Corrió lo más rápido que pudo hacia el dormitorio de sus abuelos; Draco lo siguió, y estuvo a punto de alcanzarlo, pero descubrió que el pequeño tenía más energía que él. El mayor vio con asombro como el niño abría la puerta de la habitación principal de la mansión y entraba. ¿Un niño acababa de entrar a la habitación de sus padres? Ni siquiera él se atrevía a hacer eso.

Es más, ni siquiera en ese momento se atrevía a entrar. El niño había cerrado la puerta tras sí, y sólo pasó un momento para que se escuchara la voz reclamante de Lucius Malfoy desde adentro de la habitación.

"¡Draco!" Gritó Lucius.

Draco ya era un hombre adulto, estaba comprometido y ya estaba preparado para empezar una familia si era necesario. Pero aún así, su padre continuaba intimidándolo; así que dio un paso atrás cuando escuchó los pasos decididos de su padre acercándose a la puerta.

La puerta se abrió con gran brusquedad, y chocó contra el otro lado de la pared con un golpe. Lucius Malfoy estaba allí parado en el umbral, con una bata de seda negra cubriendo su cuerpo. Tenía la misma altura que Draco, la misma estructura muscular, quizás Draco era un poco más delgado, pero aún así, Lucius Malfoy infligía mucho más temor que su hijo. Sus ojos estaban llenos de ira.

"¿¡Quieres explicarme por qué hay un niño metido en mi cama, aferrado a tu madre?"

Draco casi tartamudea al hablar, pero logró mostrarse fuerte y decidido, aunque estaba igual de confundido que su padre, no se dejaría culpar por algo en lo que tuvo nada que ver. "¡No es mi culpa, padre! ¡Desperté y estaba en mi cama!"

"¿¡Y qué demonios significa eso!" Gritó Lucius.

"¡No lo sé!" Contestó Draco gritando también.

Lucius dio un paso al frente, más enfadado aún por la forma en que su hijo le contestó, abrió la boca para gritar, pero se detuvo cuando su esposa apareció a su lado, ajustándose el cinto de la bata de seda verde que usaba con una mano, y llevando el niño en cuestión con la otra mano.

"Cálmate, Lucius."—Le dijo Narcissa tranquilamente, y luego miró a su hijo con curiosidad. Draco le devolvió la mirada, no comprendía cómo era que estaba llevando a aquel niño de la mano. Ni por qué aquel niño lo miraba con temor y trataba de ocultar su rostro detrás de la bata de su madre cada tanto.—"Estás asustando al pequeño."

Antes de que Lucius pudiera replicar algo, Draco intervino. "No sé de dónde ha salido, madre."

"Entonces será mejor que le preguntemos, ¿no?" Dijo Narcissa con suma tranquilidad. "¿De dónde vienes, pequeño? ¿Dónde están tus padres?" Preguntó dirigiéndose al niño.

El niño levantó la cabeza para mirarla sin comprender, tenía una mirada de confusión en su rostro. Miró a su abuela un momento, luego a Draco, y lo señaló.

"¿Quieres decir que mi Draco es tu padre?" Preguntó Narcissa con curiosidad. Había visto al niño, y la idea tenía sentido, pues era idéntico a su hijo. No comprendía de dónde había salido, ni cómo había podido entrar a la mansión, ni cómo sabía dónde encontrar a sus presuntos abuelos… pero allí estaba él.

Lucius y Draco observaron atónitos como el niño asentía tímidamente con la cabeza. Lucius inmediatamente miró a Draco, Narcissa hizo lo mismo. Draco arqueó una ceja.

"¿No creerán que ese niño es mi hijo?" Dijo éste con cautela. Sin esperar respuesta alguna, exclamó: "¡No tengo hijos! ¡Lo juro!"

"Pero este niño está aquí, y es idéntico a ti." Comentó Narcissa, aún teniendo a aquel niño de la mano. A decir verdad le resultaba adorable, más de lo que podía admitirse a sí misma.

"¡Pero no es mi hijo! ¡Debe tener algún hechizo de glamour o algo así!" Exclamó Draco.

Lucius se cruzó de brazos, miró al niño, luego miró a Draco y arqueó una ceja. Draco, por su lado, notó que el niño tenía algo en una de sus manos, tenía el puño cerrado y sobresalía lo que parecía un papel doblado. ¿Una nota de abandono quizás? Inmediatamente Draco se acercó a él y le quitó la nota de la mano.

"¡Abuela!" Se quejó el niño mirando a Narcissa con indignación porque su padre le había quitado la fotografía. Narcissa no estaba acostumbrada a ser llamada así, así que sólo lo miró un tanto aturdida.

Draco se percató inmediatamente de que no era una nota, sino una fotografía. Mayor fue su confusión al darse cuenta de que era una fotografía de Hermione Granger; allí estaba ella, sonriendo con un vestido amarillo, en una playa que le resultaba conocida. ¿Por qué aquel niño tendría una foto de Hermione Granger de todo el mundo? Hacía años que Draco no pensaba en ella.

"¿Por qué tienes una foto de Hermione Granger?" Lo increpó Draco.

El niño tardó un momento en responder. "Porque es mi madre." Dijo tímidamente.

Los tres adultos se miraron los unos a los otros sin comprender. Primero sorprendidos por la idea de que Hermione Granger tuviera un hijo, luego porque aquel niño estuviera allí, y sobre todo porque el niño creía ser hijo de Draco. Nada de eso tenía ningún sentido.

Pero de todos modos, Draco decidió que la explicación era lo suficientemente razonable. "Obviamente esto es una mala pasada de Granger y sus amigos." Le explicó a sus padres. "Estará teniendo problemas en casa y decidió abandonar al niño aquí, le puso un hechizo para que se pareciera a mí y le hizo decir que es mi hijo."

Lucius asintió con la cabeza, la explicación le parecía un tanto alocada, pero tenía más sentido que cualquier otra explicación. Narcissa, por su lado, no estaba convencida. "No sé si eso tiene mucho sentido, Draco. No conozco ningún hechizo ni poción de ese tipo, y en todo caso, de existir, tendría un tiempo limitado, lo cual arruinaría el plan de esta muchacha. Y además, ¿cómo pudo pasar las alarmas de la mansión?"

"Es una bruja poderosa, querida."—Explicó Lucius.—"Deberíamos reforzar las alarmas, obviamente las desactivó."

Draco se encogió de hombros, disgustado porque su padre considerara que Granger era tan poderosa. Pero en fin, eran las seis de la mañana pasadas, y el día había empezado mal. El muchacho se acercó a su madre y al niño, y le tendió la mano a éste último.

"Vamos, te llevaré con tu madre." Le dijo.

El niño lo miró con incredulidad e inmediatamente volvió a ocultarse detrás de su abuela. Esta se sintió un tanto mal al tener que soltarle la mano y entregárselo a Draco. Él lo tomó de la mano y lo arrastró con todas sus fuerzas, a pesar de los gritos y los rasguños, por los pasillos de la mansión, y por el jardín de adelante hasta llegar a la calle.

En la calle apareció el autobús mágico para magos en apuros inmediatamente. Las puertas se abrieron y apareció un joven muchacho que miró un tanto extrañado al hombre con el niño que luchaba inútilmente contra él.

"¿Vais al apartamento de Hermione Granger?" Preguntó el muchacho echándole una ojeada a la lista que tenía en la mano.

"Exacto." Dijo Draco, acto seguido introdujo a la fuerza al niño en el autobús, y una vez que las puertas se cerraron detrás de él y el autobús empezó a andar a toda velocidad, dejó al niño y buscó un asiento.

El niño se quedó mirándolo sin comprender, ¿realmente iban al hogar de su madre? No tenía sentido, ¿desde cuándo sabía su padre dónde vivía su madre? ¿y cómo era que el chofer del autobús también lo sabía? ¿y nunca nadie le dijo nada? Confundido, Sebastian se sentó en un asiento alejado del de su padre, desde dónde podía verlo por si acaso.

No tardaron mucho en llegar, pues el autobús iba a una velocidad tremenda. Cuando las puertas se abrieron en su parada, Draco le preguntó al encargado qué número de apartamento era y se dirigió hacia su presunto hijo.

"Bien niño, hemos llegado. Ahora, ¿vienes voluntariamente o por la fuerza?"

Sebastian lo miraba atónito, su padre le estaba ofreciendo la mano. Y no sólo eso, sino que aunque su tono era algo brusco, no le estaba gritando. Aún así, no le dio la mano, aún le temía. Así que Draco lo agarró del brazo otra vez y se lo llevó a la fuerza. Por suerte el autobús estaba vacío, sólo estaban el chofer y el encargado, y ellos no hicieron preguntas. Al fin y al cabo los tenían a ambos en la lista mágica que les decía a dónde iba cada pasajero.

Draco observó el edificio que tenía en frente, estaban obviamente en la parte muggle de Londres; y el lugar que tenía ante sí no era nada lujoso. Más bien era un edificio de medio pelo, se notaba desde afuera que los apartamentos eran pequeños y probablemente tan feos como la fachada exterior.

El niño aún estaba forcejeando contra su padre, pero éste era demasiado fuerte para él, así que Draco lo llevaba sin problemas. Se dirigió hacia la puerta del edificio, estaba abierta, así que no necesitó tocar el timbre.

"¡Déjame!" Le suplicaba un aterrorizado Sebastian. Draco lo ignoró hasta que no pudo soportar más los gritos.

"¡Cállate!" Le gritó, y el efecto fue inmediato, el niño se calló.

Subieron las escaleras hasta llegar al piso de Hermione; Draco se acercó hasta su puerta y tocó el timbre con la mano que tenía libre. Esperó un momento y volvió a tocar. Sólo dejó de tocar una vez que escuchó los pasos de la muchacha del otro lado de la puerta. Y una vez que esta se abrió, la vio, después de tantos años, allí estaba ella. Lo miraba sin comprender. ¡Cómo si no supiera de qué se trataba esta visita!

"¿Malfoy? ¿Qué haces aquí?" Le preguntó ella con la puerta entreabierta.

Draco no tenía ni tiempo ni ganas para seguirle el juego; así que directamente dijo: "Vengo a devolverte a tu hijo."—hizo un movimiento con una mano para apuntar al niño, quien observaba boquiabierto a Hermione—"Agradécemelo manteniéndolo lejos de mi casa."

"¿De qué estás hablando, Malfoy? Es muy temprano para bromas." Dijo ella. Draco empezaba a alterarse… más.

"Mira, no me interesa qué problemas tengas en tu casa..."—al decir esto, puso una mano en la puerta para abrirla completamente, empujando a Hermione al mismo tiempo—"No es mi asunto, pero no tengo porqué encontrarme con tus pequeñas sorpresas."

"¿Pero qué haces?" se quejó ella al ver como Draco hacía pasar al niño—que no dejaba de observarla con asombro pero no decía una palabra—dentro de su casa.

"Y si vuelve a suceder algo así, ten por seguro que llamaré a servicios sociales." Acto seguido, dio una media vuelta y se dispuso a irse, pero Granger lo detuvo agarrándolo de una manga.

"¡Espera! ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Yo no tengo hijos!"

Draco se dio vuelta lentamente para mirarla a la cara con una distinguida expresión de disgusto. "Pues yo tampoco, y no pienso hacerme cargo de uno que dice ser tuyo."

La tomó de la muñeca y la obligó a desprenderse de su manga. Era el primer contacto que tenía con Hermione Granger en años, y no estaba saliendo nada bien. No es que le importara tampoco.

"Malfoy! No puedes venir aquí a las 6 de la mañana y dejarme con—" Su frase terminó con el cierre de la puerta de su departamento a manos de Draco, quien ya se encontraba a kilómetros de distancia, pues se había aparecido en su mansión.

De vuelta en su mansión, Draco se encontró con sus padres, ya vestidos y preparados para empezar el nuevo día. Lo estaban esperando en el desayunador. La comida apareció en los platos apenas él entró, y sin mirar dos veces a sus padres, se sentó con ellos a desayunar. Los dos mayores lo observaban detenidamente, Narcissa sobre todo.

Fue ella la primera en hablar, en vistas de que Draco no parecía querer mencionar el tema.

"¿Y bien? ¿Qué sucedió, Draco?" Preguntó Narcissa a su hijo.

Draco se encogió de hombros y miró a su madre. "Lo dejé en la casa de Granger; le dejé bien claro que llamaría a servicios sociales si volvía a encontrarme con el niño, así que no creo que vuelva a suceder."

"¿Reconoció al niño como suyo?" Insistió su madre. Lucius parecía ligeramente repugnado por la idea.

"A decir verdad no, no lo hizo."—Contestó Draco.—"Pero ese no es mi problema."

"Por supuesto que no." Intervino Lucius. "Lo último que necesitamos es enterarnos de que hay un bastardo en la familia."

Narcissa negó con la cabeza levemente y volvió a concentrarse en su comida. Lucius volvió a su periódico y Draco hizo lo mismo que su madre. El desayuno transcurrió sin mediar otra palabra sobre el tema.

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28 de Agosto del 2004, 8:43 am.

Hoy me encontré con un niño en mi cama. Nadie quiere encontrarse con un niño en su cama. Nadie sano mentalmente al menos. Más perturbador que eso fue que el niño proclamara ser hijo mío y de la (léase lo siguiente de forma sarcástica) maravillosa Hermione Granger.

Actualmente me encuentro en mi oficina en la empresa principal de mi familia. Mi padre creería que pierdo el tiempo escribiendo este registro de eventos, pero he descubierto que es de gran utilidad para calmarme cuando algo me está perturbando, y en este momento estoy más que perturbado, estoy asqueado. ¿Quién en su sano juicio podría imaginarse a mí, Draco Abraxas Malfoy, teniendo un hijo con Hermione Granger de todas las mujeres del mundo? Tendría que estar muy mal de la cabeza.

Y no sólo porque es una sangre sucia—preferiría a cualquier sangre sucia que no fuera ella si sólo quedaran sangres sucias en el mundo—sino porque se cree superior a mí, y es tan terca que no puede reconocer mi grandeza.

Mi prometida, en cambio, me ve como si fuera su príncipe azul. Se comporta como una dama, no está rodeada de dos idiotas que no saben pensar por sí mismos, y no es una rata de biblioteca. Y a pesar de no ser una come-libros, es respetablemente inteligente. Además es de sangre pura como yo, y definitivamente más bella que Hermione Granger. Un momento, ¿más? No, mi prometida es hermosa, Granger no es nada. Jamás la en considerado linda en mi vida, ¡jamás! O al menos eso quiero creer.

De todos modos, volviendo al punto que me perturba más, aquel niño se parecía demasiado a mí. Me pregunto qué tipo de poción utilizó aquella maniática para lograr ese parecido. Le preguntaría si no hiriera mi orgullo.

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28 de Agosto del 2004, 13:24 pm.

Tras recibir una carta de intimación policial, fui inmediatamente a la estación para responder a la denuncia, la cual, por supuesto, había realizado Granger, insistiendo con la ridícula idea de que aquel niño era mío.

Cuando pensé que mi día no podía empezar peor, descubrí que Granger tenía razón, el niño resultó ser hijo mío. Lo cual en definitiva no sería tan malo si no fuera verdad también que es hijo de Hermione Granger.

Resulta que viene del futuro. ¡Del futuro! ¡Más bien de otra dimensión dónde todo está al revés! ¿En qué clase de pesadilla estoy metido? No puedo tener un hijo con Granger, ni en esta dimensión ni en ninguna otra. No tiene sentido, ¡por todo lo que es bueno y puro! ¡Jamás me acostaría con Granger! La idea me repugna. La única idea que se me viene a la cabeza es que aquella bruja despiadada haya encontrado algún tipo de hechizo antiguo y prohibido para robar mi… mi… esencia y quedar mágicamente embarazada.

Si, tuvo que haber sucedido algo así. O sucederá algo así. Es que obviamente, aquella bruja siempre tuvo una fascinación secreta conmigo de la que nunca le dijo a nadie. Por eso siempre estuvo tan empecinada conmigo en la escuela, lo noté desde el primer día. Estoy seguro de que era ella la que me miraba a mí y no al revés.

Es obvio que Granger está enferma, dicen que el amor puede hacerles eso a las personas. ¿Amor? ¡Qué asco! Siempre supe que Granger sentía una gran admiración hacia mí, y era obvio que yo era el mejor partido de la escuela—y sigo siéndolo—pero de ahí que quisiera crear una abominación contaminando mi sangre con la suya… nunca pensé que podría llegar a ese extremo.

¡Un niño! ¿Y cómo se llama? Sebastian. Es increíble que Granger escogiera un nombre tan Malfoy para un mestizo. Lo peor de todo es que suena bien, ahora no podré usarlo para mis propios hijos legítimos.

Y no sólo eso, me veo obligado a pagar una cuota alimenticia de 600 galeones mensuales. Discutir con la jueza no mejoró en lo más mínimo mi situación; estoy seguro de que estaba aliada con Granger. Debían ser amigas o algo así; pero no puedo sacar ese detalle a relucir, puesto que necesito que todo se mantenga secreto.

¿Y cómo demonios les explicaré este desastre a mis padres? Quedaré sordo de los gritos de mi padre; y a mi madre se le romperá el corazón al enterarse de que podría existir un Malfoy mestizo en el futuro.

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28 de Agosto del 2004, 14:14 pm.

Les he dicho a mis padres lo que sucedió este mediodía. Mi madre rompió en lágrimas; mi padre rompió un jarrón estrellándolo contra la pared. Tuve suerte de que eso no fuera mi cabeza.

Esto arruinará completamente nuestra reputación si sale a la luz.

Por eso mis padres, luego de que mi padre maldijera en el aire repetidas veces, y luego de que mi madre dejara de llorar, decidieron que tomarían cartas en el asunto. Se encargarían de descubrir todo lo que pudieran acerca del niño con tal de poder impedir que llegase a existir en el futuro. Tendrían que recurrir a sus dotes de manipulación y persuasión para ello; eso me dejó tranquilo, pues no conozco a nadie más manipuladora que mi madre, y mi padre es más persuasivo que yo. Y eso es decir algo.

Obviamente persuadir al niño no será difícil, puesto que por lo poco que pude averiguar, vive con mis padres en el futuro. Y por lo que pude ver con mis propios ojos, les tiene gran afecto. ¿Cómo puede ser eso? Cuando lo encontré era un niño asustado que corría a esconderse bajo las faldas de mi madre. ¡Yo soy el único que ha hecho eso alguna vez! ¿Qué sentido tiene que este niño se lleve tan bien con mis padres en el futuro? Es un mestizo; y puedo apostar mi vida a que ni siquiera es un hijo legítimo, porque no hay forma alguna de que alguna vez yo me case con Hermione Granger.

Aún no puedo creer que esto esté sucediéndome.

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29 de Agosto del 2004, 16:33 pm.

Anoche no pude dormir, así que dormí toda la mañana. Simplemente tenía demasiado en mi cabeza. No dejaba de imaginarme a Granger intentando seducirme; luego logré dormirme por aproximadamente un lapso de cinco minutos y soñé que Granger estaba embarazada. Me dieron nauseas. Di vueltas en la cama por horas hasta que decidí tomarme un buen vaso de whisky para que me diera sueño.

Los sueños, por desgracia, se hicieron más intensos. Y eran todos sobre Granger. Algunos de ellos no me permito recordar, mucho menos describir. Todo habría estado bien de haber soñado eso mismo con otra persona, ¡cualquier otra persona! Bueno, siempre y cuando fuera mujer. Eso era lo único que tenía Granger a su favor, que era mujer. Y normalmente me gustan las mujeres, pero es difícil considerar a Granger como tal. Para mí, Granger siempre será… Granger.

Pero en fin, lo más importante del día de hoy es que mis padres recibieron una carta de su presunto nieto. El niño, en una caligrafía que ni siquiera tengo yo, les pedía su bendición para quedarse con su madre, y proclamaba al mismo tiempo extrañarlos y querer verlos pronto. Tengo mis serias dudas sobre la orientación de ese niño. ¿En verdad fue criado por mis padres? Porque no se parece en nada a mí. Jamás les he dicho a mis padres que alguna vez los haya extrañado, más allá de que haya sucedido o no. Me dan nauseas de pensarlo, pero… ¿será posible que la sangre sucia de Granger tenga que ver en esa actitud tan… cómo dijo mi madre… adorable? No es que yo lo considere adorable, para nada. Mi madre dijo eso.

Mi padre, por otro lado, tenía una expresión ilegible en el rostro mientras leía la carta. Luego pasó a maquinar un plan para encontrarse con el niño y Granger y empezar el proceso de recolección de información. Mi madre lo acompañó cuando fueron a por él.

Yo también fui, pero no al encuentro de aquellos dos, sino a verme con mi prometida. En medio de todo este desastre, ya habíamos programado con anterioridad vernos ese día en ese horario, y, ¡por Merlín! Realmente necesitaba mantener mi mente ocupada con trivialidades. Fue complicado despejarme cuando vi en la calle a Granger con aquel niño, viéndose tan maternal abrazándolo y diciéndole algo que no podía escuchar desde la otra vereda. ¡Qué frustración!

Un momento después de verla, me alejé con mi prometida para que ella no los viera también e hiciera preguntas. Además, mis padres iban a por ellos, y eso crearía más preguntas. Las preguntas nunca son buenas cuando hay que dar demasiadas explicaciones.

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29 de Agosto del 2004, 23:06 pm.

Mis padres le enviaron una carta a Granger. Se encontrarán con ella en un restaurante muggle el domingo. Es increíble, jamás en mi vida habría imaginado que mis padres fueran a un restaurante muggle. ¿Y todo para qué? Para intentar prevenir que yo, de alguna forma en un futuro no muy lejano, arruine todo por lo que hemos trabajado tan duro: ganar nuestra reputación otra vez.

Por alguna razón ellos creen eso, que será mi culpa. Les expliqué mi acertada teoría de que todo sería culpa de Granger, pero ellos dijeron que no pueden estar seguros hasta estar seguros. Y no tomarán riesgos. Está bien, yo tampoco tomaría riesgos. Por eso me he decidido a hacer todo lo posible por no volver a ver a Granger a menos que sea extremadamente necesario.

No es que yo considere de alguna forma que podría llegar a ser posible que ella pudiera gustarme. No es posible, simplemente no es posible. Nunca me ha gustado, en verdad, ella era la que en secreto gustaba de mí, y no al revés. Nunca consideré que fuera linda siquiera, con aquel cabello alborotado e indomable, esos colmillos de hombre lobo, y esos ojos curiosos y determinados. ¿Eh? No, hay que borrar esa última parte. Nunca me pareció que sus ojos fueran atractivos. Nunca.

Debe ser el whisky.

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31 de Agosto del 2004, 12:09 pm.

Mis padres acaban de salir para encontrarse con Hermione Granger y su hijo en un restaurante muggle. Jamás en mi vida pensé que tuviera que escribir una frase así. Leo las palabras una y otra vez, y no puedo creerlo. Nada de esto tiene sentido, se podría decir que todavía estoy en shock.

Anoche no pude dormir, para variar. Mis sueños fueron pesadillas, a veces placenteras, pero que al mismo tiempo me petrifican de sólo recordarlas. ¿Eso tiene sentido? No, probablemente no; pero hay que admitirlo, nada de esto tiene ningún sentido.

No puedo imaginarme a mis padres en un restaurante muggle; ¡estarían rodeados de muggles! Jamás han hecho algo así… jamás han estado rodeados de muggles. Pero mis padres son capaces de acomodarse a toda situación de la forma más suave posible. Yo no heredé eso de ellos, aún me estoy tirando de los pelos para poder comprender cómo podría llegar a suceder esto.

¿Cómo podría tener un hijo con Granger? ¿Y por qué con Granger? ¡Por Merlín! ¡Me casaré dentro de dos meses con mi prometida! ¿Acaso no tengo suficiente con ella? ¿Por qué querría poseer a Granger teniendo a mi prometida? ¿Será el alcohol? No soy un bebedor asiduo; y no sé qué me llevaría a serlo. De vez en cuando bebo algo de whisky, pero es más que nada cuando no puedo dormir, y no sucede muy seguido. Estos días han sido la excepción a la regla.

Quizás sea culpa de mi prometida; ella quiere esperar hasta que estemos casados, lo cual es totalmente respetable, es una sangre pura de alta sociedad después de todo, es lo menos que espero de mi futura esposa. Pero hay que reconocerlo, es molesto.

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31 de Agosto del 2004, 14:01 pm.

El almuerzo no fue bien. Era de esperarse, Granger es impredecible. Mis padres sólo querían sacarle información al niño, ¿y ella cómo responde? Ofendiéndose sólo porque mi madre remarcó la realidad, que ella es una sangre sucia y no me merece. Claro que lo dijo con otras palabras.

Hay algo más extraño aún. Me han informado—como si me importara—que el niño irá a una escuela muggle. ¿Y a mí qué? ¿Por qué tendría que importarme? Por supuesto que mi padre tiene razón cuando dice que es un insulto a nuestra sangre que un Malfoy vaya a una escuela muggle, pero la realidad es que la existencia de ese niño ya es un insulto a nuestra sangre. Pero, en realidad, no existe, así que es como si nada.

Si realmente existiera, sin embargo, no sé si me molestaría que fuese a una escuela muggle, porque de todos modos yo no tendría nada que ver con él. Sin contar el hecho de que tengo que pagar 600 galeones mensuales para mantenerlo porque le caí mal a la jueza.

Es curioso, pero parece que a mi padre le molestó más que el niño vaya a ir a una escuela muggle que lo que le molestó enterarse de ese pago mensual que tendría que proporcionarle. Si no fuera Lucius Malfoy de quien estoy hablando, creería que mi padre considera a ese niño un Malfoy a todo derecho.

Mi padre, además, me informó de que definitivamente el niño fue educado por él y mi madre. Lo cual tiene tan poco sentido como que yo pudiera llegar a tener un hijo con Granger. ¿Por qué mis padres lo criarían? Obviamente yo no lo haría, ¿pero por qué ellos? ¿Por una imposición judicial? ¿Por lástima? ¿Por qué no los padres de Granger? O, la pregunta del millón, ¿¡Por qué no Granger!

Algo debe estar mal en el futuro si ella no está ahí.

Y no, no me refiero a que el mundo sea un mejor lugar con ella. Para nada.

El niño dijo que mis padres le dijeron—o dirían—que Granger había desaparecido. Eso me suena a abandono. Quizás se sintió repugnada por tener un hijo mío. Pero eso sí que no tiene sentido; ¿quién no querría tener un hijo mío?

En fin, el problema ahora es que Granger se está rehusando a cooperar. Quizás sea mi turno de intervenir. Lo que sí, será mejor que mis padres no se enteren. Y no, no es que les tema. Para nada.

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31 de Agosto del 2004, 21:11 pm.

Acabo de regresar de "hablar" con Granger. No sé si ha sido bueno o malo que aquel niño no estuviera presente.

Apenas llegué me recibió con sarcasmo; debo admitir que aquello no fue tan malo, me recordó a los viejos tiempos, cuando éramos más jóvenes y no teníamos preocupaciones. Bueno, al menos no de este tipo.

Fue asombroso que me permitiera entrar a su hogar. Es obvio que no puede resistirme, ¿qué otra explicación hay?

Aunque, claro, no tardó nada en insultar a mis padres. Punto a favor, cree que no soy tan malo como ellos. Ahora que lo pienso, no sé si eso es verdad o no.

Y tratamos el tema de su desaparición, según ella jamás abandonaría a un hijo suyo, lo cual da lugar a dos opciones: o miente (lo cual es dudoso viniendo de la (léase sarcásticamente) gran Hermione Granger), o en el futuro muere. Creo que ella pensó eso mismo, porque no tardó en decir que algo así parecía más digno de mí. ¿Sólo porque soy hombre debo ser el capaz de abandonar?

Granger tiene una estúpida teoría sobre otras dimensiones. Le sugerí a travesar un espejo, y me contestó preguntándome por qué me interesaba tanto en el asunto. ¿No es obvio que es mi deber hacer todo lo posible para que no involucrarme con ella? Aunque no sé qué me haría involucrarme con ella, no es que me parezca atractiva, para nada; no me gustan sus inquisitivos ojos marrones, ni su alborotado pero brilloso cabello, aunque hoy en día no está tan alborotado, sino que parece que ha conseguido una buena poción para peinar; tampoco me gustan sus delicados rasgos, ni sus curvas. Para nada. Y, más allá de lo físico, su actitud es lamentable. Se cree mejor que yo, no tiene ningún derecho a creerse mejor que yo, por más que yo haya sido un mortífago y ella una heroína.

Me preguntó si creo en el destino. La verdad me estremece la idea. ¿Podría ser un destino estar con Granger? ¿O al menos sólo tener un hijo con ella? ¿Qué broma cósmica sería esa? No quiero tener nada con ella. Ni tengo curiosidad en tener algo con ella. Y si quisiera o tuviera curiosidad al menos, no sería más que porque mi prometida quiere esperar a que estemos casados.

Le dije que creo en las posibilidades, y que siempre intentaré modificarlas a mí favor. Eso la ofendió por supuesto, ya que dijo que me sería muy desfavorable tener un hijo con ella, lo cual es verdad. Pero eso no es lo mejor de todo, ¡le dijo a su comadreja sobre el niño! Supongo que era de esperarse, no tiene dónde ni cómo ocultarlo, además no se le da bien mentir, no es como yo.

Lo más ridículo era que esperaba que yo le dijera lo mismo a mi prometida. ¡Cómo si eso fuera a pasar! Decirle algo a ella sería un desastre total, mi matrimonio correría riesgo—en eso Granger no hizo una mala deducción—y mi familia no puede afrontar eso. Necesito casarme con ella, necesito levantar la reputación de mi familia.

¿Y qué si no la amo? ¿Cuántos matrimonios están basados en el amor? Es suficiente con que ella me aprecie lo suficiente como para querer estar conmigo. Según Granger, todo este asunto me preocupa tanto porque en el fondo quiero estar con ella, es decir, con Granger. Esa mujer cree que el mundo gira a su alrededor, en serio. Tuve que decirle dos veces que no quería tener nada con ella, y creo que no le quedó claro, lo cual es irónico, ya que se cree tan inteligente.

Pero en realidad el más inteligente soy yo, porque sé que en realidad no quiero estar con ella. Ella sólo se hace ilusiones conmigo, por eso le dijo a su novio, sin importarle que él acabara por dejarla. Pero yo no me hago ilusiones con ella, y sé perfectamente que los sueños que he tenido no son deseos, sólo son sueños.

En serio: No me gusta Granger. ¿Por qué dejaría de ser así?

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N/A: En conmemoración del segundo aniversario de la publicación de esta historia, os presento este capítulo. La primera parte es lo que sucedió poco antes del primer capítulo de la historia, y luego del 41; la segunda parte son los pensamientos de Draco Malfoy en un lapso de tres días. Si os ha gustado, puedo continuar escribiendo desde la perspectiva de Draco, pero no son más que los mismos hechos relatados antes, más él mintiéndose a sí mismo.

Saludos y gracias por todos los reviews!