Disclaimer: Todo le pertenece a S. Meyer. Fanfiction sin ánimos de lucro.

Pairings: EdwardxBella/JacobxBella/AlicexJasper/RosaliexEmmett

Aclaraciones que aparecieron en los Reviews: Charlie y Reneé NO están separados. Emmet es hermano de Bella. Y ella se fue a vivir sola a Forks, en un departamento de la propiedad Swan. Recuerden que es un AU.

Otra aclaración, si se cambian los puntos de vista, será notificado al inicio del capítulo. Ahora si los dejo con el siguiente capítulo. Muchas gracias.

Gracias por los comentarios recibidos. Me alegro que les guste la historia, cada uno de ustedes me alegra la vida!


Epílogo: La boda

Bella POV

Han pasado cinco años desde aquel año tan movido y loco. Dónde mi mundo se dio vuelta en tan solo unas semanas. Donde sentí por primera vez celos, una rabia irrefrenable y un amor perdido e irrevocablemente inmenso. Donde me vi contra la espada y la pared. Donde casi pierdo la vida o peor aún, casi pierdo el ser más importante de mi vida.

Hacía dos meses que me había recibido como Abogada y ya estaba por poner mi propio Buffet. Edward también se recibió al mismo tiempo. Pero él debía hacer un año de residencia en un hospital de Chicago. Nuestros amigos se habían recibido hacía un año atrás; sus carreras eran mucho más cortas. Cada pareja se había quedado a vivir donde habían terminado la Universidad, exceptuándonos a Edward y a mí, que nos íbamos a mudar a Chicago.

Ocho meses atrás, Edward me había recogido de mis clases. Estando en el auto, me dijo que esa noche sería especial, que me vistiera con lo más bonito que tuviera y que me pasaría a recoger por casa a las ocho en punto. Él se iría al cuarto de uno de sus compañeros, así me deba mi libertad. Comencé a rememorar ese día.


FLASH BACK

Edward me había dejado en casa a las seis y media, tenía hora y media para ducharme y encontrar algo para ponerme. Al llegar, rápidamente dejé todo sobre la cama y fui a ducharme. El baño se prolongó más de lo que hubiera deseado, pero era demasiado relajante. Salí y me fijé en el reloj que había en nuestra habitación.

- 07:00 PM, genial – murmuré.

Fui hacia mi armario y lo abrí. Miré la ropa de pasada y me di cuenta de que no podría sola.

- Maldita sea, cuando más te necesito, no estás Alice Cullen – mascullé.

Iba a seguir murmurando blasfemias contra mi amiga, cuando mi móvil sonó. Justo lo que necesitaba, simplemente GE-NIAL!, pensé. Sin muchos ánimos, pero si demasiados nervios, atendí el teléfono.

- ¿Diga? -contesté exasperada

- Bella, ¡ya sé lo que debes ponerte!

- A-Alice, ¿cómo lo sabes? – balbuceé.

- ¿No te acuerdas de mi sexto sentido? – casi la podía imaginar rodando los ojos-. En el armario, detrás de todo, hay una percha que está con una funda.

Busqué en el armario y allí estaba.

- ¿Y esto? – pregunté anonadada.

- ¡Tonta Bella! – rió-. Hace bastante que lo tienes, pero nunca lo notaste, yo si lo hice, cuando te visité. Debes combinarlo con unos zapatos azules que tienes por allí, maquillarte en tonos azules y ondularte el cabello. ¡Será una noche inolvidable! – chilló.

- Ajá – dije aún asombrada.

- Nos vemos, Bells. Después me cuentas, ciao.

Alice colgó el teléfono, antes de agradecerle o saludarle. Negué con la cabeza, esa chica nunca iba a cambiar.

Abrí la funda y, e la percha, había colgado un hermosísimo vestido color azul noche. Me lo puse y me observé en el reflejo. Me quedaba al pelo, acentuándome las curvas. Era corto, por encima de la rodilla, y se ataba por detrás del cuello. Busqué los zapatos y, por suerte, no tenían un taco pronunciado. Me maquillé tal cual había dicho Alice y me peiné de la misma manera. Cuando terminé miré nerviosa el reloj.

- 08:00 pm, ya debe de estar por llegar – murmuré para mí.

En ese instante, oí el timbre. Rodé los ojos. Edward tenía llave y aún así no subía. Tomé el intercomunicador del timbre.

- Ya salgo.

- De acuerdo amor – contestó con su voz aterciopelada.

Tomé mi bolso y las llaves, salí del departamento y tomé el elevador. En la plata baja, Edward me esperaba para abrirme el ascensor. Me tendió su mano y yo se la acepté gustosa. Fue como si hubiera sido nuestra primera cita y en realidad llevábamos más de cuatro años saliendo. Sin embargo, aún seguía quitándome el aliento. Vestía de traje blanco y una camisa de cuello mao negra, lo cual hacía resaltar sus hermosos ojos. Nos subimos a su Volvo y él arrancó. Me volteé a mirarle, estaba bastante nervioso.

- ¿A dónde vamos? – pregunté curiosa.

- Es una sorpresa – contestó dándome mi sonrisa torcida favorita.

Bufé y me acomodé en mi asiento.

- Vamos, Bella. Sé que odias las sorpresas, pero hazlo por mí – pidió haciendo un puchero, mucho mejor que los de Alice.

- Está bien – farfullé rendid.

Edward rió y comenzó a ralentizar la velocidad del vehículo. Finalmente, se detuvo frente a un restaurante llamado "La bella Italia". Dos valet parking abrieron nuestras puertas y gentilmente me ofrecieron ayudarme a bajar. Acepté y salí del auto. Edward hizo lo mismo y le entregó las llaves para que estacionara el auto. Inmediatamente, él se puso a mi lado y tomó mi cintura. Mientras él me guiaba, lo miré.

- ¿De qué va todo esto?

- Shh, ya verás.

Rodé los ojos y entramos al restaurante. No pude evitar quedarme con la boca abierta ante tanto lujo. Era un lugar hermoso, maravilloso. Tenía las paredes blancas, con columnas en el centro también de un blanco pulcrísimo. La pared del fondo, era vidriada, haciéndome acordar a la Casa de los Cullens. Las mesas eran de un vidrio blanco, muy fino, y tenía las sillas de un precioso verde, casi tan lindo como los ojos de Edward. Mi novio se acercó al mâitre.

- Buenas noches, tengo una reservación a nombre de Edward Cullen – dijo formal.

El mâitre, vestido de un esmoquin negro, haciéndolo parecer un pequeño pingüino, se fijó en la lista que tenía delante de él.

- Es correcto, por aquí señores.

Nos condujo hasta una mesa, al lado del ventanal, bastante alejada del resto. Tenía una vela roja encendida, todo romántico, típico de Edward. Me alejó la silla para que me sentara, muy caballerosamente, y luego se sentó él.

- Enseguida vendrá el camarero a tomar sus órdenes – dijo el mâitre.

- Muchas gracias – dijo Edward, dándole una propina bastante generosa, según noté la cara del hombre.

Volví a mirar maravillada el lugar, era como un niño en una juguetería o en una dulcería.

- ¿Te agrada el lugar? – preguntó aterciopeladamente suave. Yo asentí-. ¿Viste que las sorpresas no son tan malas?

- Debo admitir que tienes la razón – contesté mirándole.

Estaba feliz, radiante, aunque aún lo notaba nervioso. Estiró un brazo y me acarició la cara, cerré los ojos instintivamente, dejándome llevar por su caricia suave. El camarero llegó unos poco minutos después.

- Buenas noches, ¿desean algún aperitivo?

Edward me miró y yo negué suavemente, en realidad estaba muriéndome de hambre.

- No gracias, pero si nos gustaría ordenar – dijo Edward.

- Está bien.

El camarero nos tendió una carta a cada uno y esperó a que nos decidiéramos. Simplemente a mí no me importaba mucho, así que le dije a Edward que pidiera lo que él creyera conveniente.

- Está bien, pediremos dos filetti di carne con patate, il verde – pidió con un perfecto italiano.

- Y para beber, ¿qué es lo que desean?

- El vino más añejo y caro que tenga.

- Está bien, con permiso – dijo el mozo, marchándose.

Una banda en vivo comenzó a tocar una suave canción de fondo. Me acerqué a Edward, como si fuera a decirle un secreto.

- Me gusta mucho más como tocas tú – susurré.

Edward me miró y depositó un beso en el dorso de mi mano derecha. Hasta que trajeron nuestra cena, sólo estuvimos disfrutando de la música que sonaba. Poco a poco, el lugar se iba llenando. Cada persona que entraba era más fina y lujosa que la anterior. Cuando terminamos de comer, diciendo que la comida era excelente, el mozo retiró nuestros platos y pedimos un plato de postre para compartir. Durante la espera, Edward se paró y se puso a mi lado de rodillas.

- Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones... Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido. Bella, no puedo vivir en un mundo donde tú no existas. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo, ¿podrías ser siempre mía? ¿Aceptarías casarte conmigo?

En ningún momento le interrumpí, estaba conmovida por sus palabras e hipnotizada con su melodiosa voz. Me acababa de proponer casamiento, ¿y él dudaba de que le iba a decir que no? Debería de estar loco. Miré el anillo que me estaba ofreciendo, era de plata con una enorme esmeralda. Me paré y le obligué a pararse conmigo. Lo único que hice, para aceptarle, fue besarle. Con amor, cariño, pasión y aceptación. Obvio que quería ser siempre de él y sólo de él. El restaurante estalló en aplausos y gritos, alabándonos. No pude evitarme sonrojarme, aunque sabía que a Edward le encantaba mis sonrojos.

FIN FLASH BACK



De ese día, habían pasado ocho maravillosos meses, donde estuvimos ocupados por nuestros exámenes finales, mientras que Alice y Rose se encargaban de todos los preparativos de la boda. Y por fin, el tan ansiado día, había llegado.

Nos íbamos a casar en Forks, el lugar donde lo nuestro había comenzado. Estaba en la habitación de Esme, mirándome en el espejo, a la espera de que se hiciera el momento en el que debía bajar. Mis padres habían volado a principio de mes, para ayudarnos en los preparativos y Carlisle y Esme, muy amable de su parte, nos ofrecieron hacer la ceremonia y la fiesta en su casa.

Llevaba un vestido blanco y largo, sin mangas. Tenía pequeñas flores bordadas en azul, muy delicado. Diseñado, claro está, por Alice. Llegaba hasta mis tobillos y no era muy armado, gracias a Dios, era bastante natural. Llevaba unas sandalias blancas casi sin taco y una tiara en la cabeza, perteneciente a mi abuela fallecida. Oí unos pequeños golpes en la puerta.

- Adelante…

Mi padre abrió la puerta, dejándose ver. Se acercó a mí y me besó la frente.

- Mi pequeña se va a casar, ¡Y está preciosa! – dijo emocionado, cosa rara en Charlie, que no era de emocionarse.

- Papá, ya no soy tan pequeña, tengo veinticuatro años – murmuré rodando los ojos.

- Aún así, siempre serás mi pequeña – dijo dándome un abrazo-. Espero que seas muy feliz, te lo mereces.

- Gracias papá – contesté al borde de las lágrimas.

- Vamos, ya están todos esperándote.

Asentí y tomé la mano de mi padre. Salimos del cuarto y caminamos hasta las escaleras. Inhalé profundamente.

- ¿Lista? – preguntó suavemente.

- Totalmente.

Mi padre me sonrió y ambos bajamos las escaleras. El living de los Cullens estaba abarrotado de gente. Amigos nuestros, familiares, compañeros de la secundaria y la Universidad. Inclusive me llamó la atención ver a Jacob y Billy. Al parecer mi amigo había conocido a una muchacha, muy bonita debía admitir. Sonreí feliz por él. Caminé con mi padre hasta el altar improvisado y en el medio estaba parado Edward. Vestía un traje negro, con camisa blanca y una corbata azul a rayas, muy hermosa. Mi padre colocó mi mano sobre la de Edward.

- Cuídala – exigió mi padre.

- Como si fuera mi propia vida – contestó él.

Al tomar su mano, sentí una corriente eléctrica muy grande. Lo miré a los ojos, antes de encaminarnos frente al sacerdote. Se veía feliz, radiante, y extremadamente guapo con mi sonrisa. Llegamos hasta el sacerdote y la ceremonia comenzó. Durante ella, no pude evitar llorar un par de veces. Finalmente, había llegado el momento crucial.

- Yo, Edward Anthony Cullen, prometo amarte, cuidarte y serte fiel. En las buenas, en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, y nunca dejarte ir. Isabella Marie Swan, hoy te desposo, convirtiéndote en mi mujer – dijo con su voz aterciopelada, haciéndole una caricia a mis oídos. Suavemente, colocó la alianza en mi dedo y me lo besó.

Era mi turno.

- Yo, Isabella Marie Swan, prometo amarte, cuidarte y serte fiel. En las buenas, en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, y nunca dejarte ir. Edward Anthony Cullen, hoy te desposo, convirtiéndote en mi marido – recité y le coloqué la alianza, acariciando su mano.

Ambos nos quedamos mirándonos a los ojos, en nuestra propia burbuja.

- Ahora los declaro marido y mujer, puede besar a la novia – declaró el sacerdote.

-Tu eres mi vida ahora – susurró antes de besarme.

Edward me tomó firmemente por la cintura y me acercó a él. Apoyé mis manos en sus hombros y terminé de acortar la distancia que nos separaba. Cuando le besé, fue como la primera vez. Era suya, le pertenecía ahora y enfrascamos en nuestra propia burbuja, olvidándonos del resto, de quienes sólo escuchábamos sus gritos de felicitaciones. Después de unos minutos, Edward y yo nos separamos.

- Señora Cullen, me agrada como suena – comentó con una sonrisa-. Y el león se enamoró de la oveja.

- Estúpida oveja – murmuré, recordando las palabras que le había dicho en el hospital.

- Que león enfermo y masoquista – concluyó él con una sonrisa.

Ese era el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas, y la íbamos a atravesar juntos, como pareja. Por el resto de nuestras vidas y, si se pudiera, el resto de nuestra existencia. La frase "para siempre" tiene una connotación muy extensa, pero no lo suficiente para Edward y para mí.

Hermosa reina de sólo dieciocho

Ella tuvo algún problema consigo misma

Él estaba siempre allí para ayudarla

Ella siempre perteneció a otro

Conduje millas y millas

Y acabé a tu puerta

Te tuve tantas veces, pero de alguna forma

Quiero más

No me importa esperar todos los días

Fuera en la esquina bajo la lluvia

Busca a la chica con la sonrisa rota

Pregúntale si quiere quedarse un rato

Y ella será amada

Ella será amada

Toca en mi ventana, llama a mi puerta

Quiero hacerte sentir hermosa

Se que suelo hacerte sentir insegura

Ya no importa más

No siempre es arco iris y mariposas

Es el compromiso lo que no mueve

Mi corazón está lleno y mi puerta siempre abierta

Puedes venir siempre que quieras

No me importa esperar todos los días

Fuera en la esquina bajo la lluvia

Busca a la chica con la sonrisa rota

Pregúntale si quiere quedarse un rato

Y ella será amada

Ella será amada

Sé donde te escondes

Sola en tu coche

Se todo lo que hace que seas quien eres

Se que adiós no quiere decir nada para tí

Vuelve y me ruega que la coja cada vez que se caiga

Toca en mi ventana, llama a mi puerta

Quiero hacerte sentir hermosa

No me importa esperar todos los días

Fuera en la esquina bajo la lluvia

Busca a la chica con la sonrisa rota

Pregúntale si quiere quedarse un rato

Y será amada

Y será amada

Y será amada

Y será amada

Por favor no trates tanto de decir adiós

Por favor no trates tanto de decir adiós

Yeah

No me importa esperar todos los días

Fuera en la esquina bajo la lluvia

Trata de decir adiós


... ... ... ... ... ... ...

¿Qué es lo que puedo decir? Estoy conmovida, triste, alegre, eufórica, rabiosa... Son muchas emociones las que me causa el estar terminando esta historia. Es el primer long-fic que termino ¡y gracias a ustedes!

En estos casi 5 meses en que estuve con este fic, nunca me imaginé que iba a terminarlo con 25 capítulos, mucho menos tener casi 200 comentarios y tantas personas que la han agregado a sus favoritos.

Me siento realizada, al terminar esto, es una sensación maravillosa. Al mometo de escribir el epílogo, no tenía pensado a hacer una secuela... Luego me lo replantié: Ustedes se merecen la secuela. Así que borré el epílogo e hice este. Como dije, haré secuela. Pero luego de hacer un juego de drabbles con la pareja de Alice y Jasper, que vengo pensando hace cerca de 15 días. Juro que no tardaré más de un mes y medio, dos meses, en traerles la secuela.

Espero que les haya gustado el epílogo, y la historia. A continuación, los agradecimientos:

Robsten

Mrz. Darcy

Leslie Rebeka B.S.L

Erill Cullen

Aradesh

-Steph-Midnight-

AleCullen4

Nonblondes

Christti

Florchu

Terra2012

Janetita Cullen

Damalunaely

CullenAlice

Nany Hatake C.

Aityy

Marixa

Farbe

Inmans

Xiron

Casii-x

Julieta Cullen

Maga3000

Judith-Chan

hinara hyuga

0-LucyEvans-0

Florencia..

Selena

Deby

Mary Jane Cullen

Zara

Perla

Laura*

Aveal

Vampirita Cullen 13

kaarliitha_

Andrea

KarenCullen275

aaaaaaaaaaaaaa

kati-c9

zara-alice

Iovs Cullen

Prucita

yazziecullen

*Lana!!

Saku-bonita

MaRiFeR-CuLlEn

Vicki

Ana

Acmeldan

Carmen Cullen

Holy Girl Iron Maiden .

Joa19

Day-whitlock

Noelhia

Minna683o

KeldaCullen

Fri

yopix

kukyxness

DianitaCullen

Marijose

Emma

Ninnia Depp

Nolycullen

pukichick

emily

DianitaElove

LilyMolly

Desi

Keeey

Yazmin

veriitOzswan

mariale

Hope

Jessicaxtrem

::Dani::

EdwardKaname .

Eva Erika

Cindy

Patricioblack

titynna

izhavo

luchi_12_94

goodess

Anfitrite

kotecullen

PaLuu

Klaudiitah

peritha12

cammiiee

kimpa2007

lifeafterlove

bekyabc2

MaferCullen95

Clawsy

Miicaa

Evita95

Marisa1305

Adrii Apple

Alice Cullen (Luisa)

Carmen Cullen 116

Roh (Especialmente a Roh, que es mi mejor amiga, y la que siempre me bancó en cada fic. Además, será mi co-autora en el futuro fic de Alice/Jasper.)

Muchísimas gracias a todos.

Tomates, rosas, críticas, todo por el comentario! (Aunque las rosas ya son para ustedes por hacer realidad You Will be Loved)

PD: La canción final, así como el fic entero, está basado en el tema She Will be Loved de Maroon5. A este tema le tengo un especial cariño, ya que me recuerda a mi fiesta de 15. Ojalá les guste.

PD2: He sido nominada por la Liga de Escritores Maestros (de Potterfics . com). Quien quiera votar por mí, sería una gran felicidad y se los agradecería mucho porque, mis historias no serían nada sin ustedes, fieles seguidores, que me hacen tener los ánimos suficientes de no dejarlas colgadas como varias historias que he comenzado. Se los agradezco de antemano :)