En Nerima siempre habrá algo que contar, pequeñas historias que se irán juntando hasta llegar a algo grande.

HISTORIAS DE NERIMA
CAPITULO 2: La soledad y los celos de Akane

Por Kei Kugodgy

Como siempre cabe destacar que esto es por pura entretención, no se busca lucrar ni nada parecido.

Akane estaba molesta, y no era con Ranma precisamente. Hace pocos días, su padre por fin había reaccionado y dejó atrás el patetismo de siempre e increíblemente se transformó en otro hombre, alguien alegre, abierto y sincero. Lo que era mejor, había decidido volver al mundo de las artes marciales, así que ahora no solo Ranma y ella entrenaban, ahora se incluía Soun. Sí, estaba un poco atrasado (por no decir MUY) pero entrenaba con ganas y había dejado el trago y ya no fumaba. Su compañero de andanzas, Genma, el padre de Ranma, no veía con buenos ojos dicha transformación e intento traspasarlo al "Lado oscuro" nuevamente, como respuesta encontró una fuente en su cara.

Parecía perfecto ¿cierto? Su padre por fin estaba volviendo a ser quien ella recordaba, habían pasado años desde lo de su madre y ahora estaba de vuelta. Pero había algo que la molestaba, no todo podía ser perfecto. Ella. Megumi Takeda. Ella era una mujer que su padre había conocido el primer día que salió de casa, al rescatar a su nieto. Y no es que ella fuese una anciana, al contrario, tenía 42 años y parecía jovencita, tanto ella como su hija habían quedado embarazadas cuando eran jovencitas, que el nieto fuese varón les daba un respiro.

¿Pero porque estaba molesta con Megumi? No era una mala mujer, era amable, atenta, siempre traía algún dulce, era una amiga más de la familia y se había echo buenas migas con Kasumi y no caía ante las extorsiones de Nabiki. Con Nodoka se llevaba bien y conversaban como amigas intimas. Incluso no estaba de acuerdo con el tema de la boda arreglada de Akane y Ranma aún cuando fuese para "preservar" el dojo o la tontera que en ese entonces su padre y Genma habrían hablado.

¿Hace cuanto había pasado todo? ¿Un mes, más? Akane se encontraba en el Dojo practicando sus katas, quería despejar su cabeza, no quería pensar en cosas malas, esa mujer solo era amiga de su padre, el merecía tener amigos aparte de Genma. Debía alegrarse. ¿Pero porque se sentía sola? Ranma no había entendido cuando ella le contó, solo le dijo que no era justo que se enojara por ello, la cantidad de amigos hombres que Akane tenía, más quienes la raptaban a cada rato para provocarlo y otras rarezas más… una amiga para Soun era símbolo de que podía estar en paz.

Por lo que sabía de Megumi, había sido una ex modelo y ahora regía como profesora de Lengua en la Universidad de Tokio, una de las ideas de estudiar a futuro en la universidad para Akane, tener que encontrársela después no era algo que ella deseara.

Una figura conocida entró al dojo y se sentó a esperar que ella terminase de entrenar, luego, se arrodillo en Seisa (1) y se inclino ante el cartel del dojo, luego se levanto y entró.

- Hija ¿podemos hablar?-

- Claro papá, espera un momento – Akane fue en busca de una toalla.

La noche estaba luminosa, era raro que las estrellas se viesen, con toda la contaminación en Japón, pero poco importaba para ese momento.

- Te preparé un jugo, me gustaría que nos sentemos aquí afuera, no hace frío, Akane.-

El tono de voz que su padre estaba utilizando le daba algo de miedo, demasiado solemne para un hombre que había cambiado luego de veintialgos años, y sin su bigote, se veía su rostro de seriedad, con el cabello tomado se veía más juvenil, razón de sobra para pensar que fue muy atractivo en su juventud..

- Akane, tenemos que hablar-

- Adelante papá, te escucho-

Un segundo de silencio, otro, ambos sorbiendo sus respectivos jugos, Akane se quemaba por dentro, deseaba que su padre hablase pronto.

- Akane, se que no te gusta la presencia de Megumi-san, soy tu padre y tu eres la más abierta en emociones que tus hermanas, por eso hablo contigo primero, Kasumi es más retraída y Nabiki es Nabiki, siempre con esa cara de poker. – suspiró y luego continuó – pero hay algo que debes entender, hija, algo que deberás aceptar desde ahora en adelante. No creas que no lo he pensado, que no me he partido la cabeza pensando en esto, pero créeme que yo deseo volver a ser feliz por completo.-

Akane sentía para donde iba la conversación, cerró los ojos, no le gustaría lo que pronto iban a decirle.

- No papá, no quiero escucharlo, no sigas por favor, no sigas – Akane estaba pronto a quebrarse.

- Akane…hija mía, le he pedido a Megumi que fuese mi novia y ella aceptó.-

El mundo parecía venirse encima, esto no era con Ranma, que si bien lo amaba podía vivir sin el de ser necesario. Esto era con su padre, su familia, el único que le quedaba después de su madre. Su madre…¿Qué diría Kaori-sama, su madre, al enterarse que su padre ya no la honraría más y que ahora tendría otra mujer?. Se levantó, no deseaba seguir escuchando, esto era mucho para ella.

Una mano firme le detuvo su andar.

- Aún no termino, Akane, siéntate –

El tono que su padre había utilizado era de paz pero con seguridad y eso logró convencer a Akane de volver a sentarse, aún en contra de su voluntad.

- Akane, quiero que entiendas algo. Siempre, SIEMPRE amaré a tu madre, que en paz descanse. No hay ni habrán momentos en los que deje de pensar en ella. Megumi me recuerda a ella, de algún modo. No quiero que ella sea su reemplazo, además, ¡tengo 45 años, por Kami! Merezco una nueva oportunidad, lo que no pude con tu madre, daré todo mi empeño con ella porque la quiero. Pero por favor, Akane, no te pongas triste, no te pongas celosa, ella nunca será como tu madre, nunca la reemplazará, eso lo tengo claro, solo será un integrante más de la familia, como lo son Ranma, Genma y Nodoka. Pero, tu tienes a Ranma, independiente si el matrimonio se realiza o no, su padre quiere reconquistar a Nodoka, Kasumi y el doctor Tofu, Nabiki con ese Tatewaki ¿y yo que? –

Akane no esperaba esto, su padre estaba siendo sincero con ella de un modo que nunca lo había escuchado, dichas palabras la habían reconfortado un poco, solo un poco, su padre había tomado una decisión importante para su futuro.

- Esta bien papá, si lo deseas, tienes mi bendición. Es cierto que mereces la felicidad que te quitaron con mamá, perdóname por ser tan egoísta, creo que no quiero que te quiten de mi lado, aún soy una niña, je. –

Para sorpresa de Akane, la respuesta de su padre fue un abrazo, que acto seguido se transformó en dos abrazos. Soun evitaba llorar pues esta escena la había estado esperando hacia ya muchos años.

- Te prometo que seré mejor padre, no volveré a dejarlas solas ni ser un egoísta.-

- ¿A que te refieres con egoísta? –

A Soun le costó demasiado decir las palabras que diría a continuación, sin embargo, no se arrepentiría de nada ni a futuro.

- Por años y me comporté como un idiota, cuando joven hice una promesa que no debía haber echo, pensaba más bien en mi bienestar que en el tuyo. Cuando desperté hace meses y me comencé a convertir en lo que soy ahora, incluso, un poco después de conocer a Megumi, pensé ¿Es correcto lo que estoy haciendo? ¿Es correcto poner mi felicidad por sobre la de mis hijas? Por eso, Akane, escucha con atención lo que te voy a decir. Si no quieres casarte con Ranma por mi está bien, si encuentras a un hombre que te haga feliz, será por tu decisión, si quieres preservar el dojo y la escuela, me parecerá bien, si no deseas hacerlo, también me parecerá bien. Tienes todo el derecho a encontrar la felicidad, ames al hombre que ames.

- Akane no daba crédito a lo que escuchaba. Se sentía feliz pero a la ves incomoda, al parecer se había acostumbrado a estar prometida a la fuerza, que el ser liberada la había descolocado. ¿Estaba lista para otra persona? No, en el fondo sabía que amaba a Ranma, con o sin compromiso de por medio.

CONTINUARA.