Por prejuicios del pasado, Rukia no se permitió tener una relación amorosa con Ichigo, pero ahora que está dispuesta a todo, se da cuenta de que en la vida de él, ya hay otra mujer. IchiRuki.

Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo y Cía. Esta historia la hago sin fines lucrativos.

Simbología convencional:

- Diálogos.

"Pensamientos"

-Acontecimientos que sucedieron tiempo atrás, es decir, un FLASH BACK.

--

LOS PREJUICIOS DEL AMOR

--

Capítulo 1: Frustración.

Los primeros rayos de luz pegaban en su rostro, definitivamente la noche no había sido suficiente para poder descansar, estaba exhausto; el examen del día anterior lo había agotado mentalmente. Toda la semana hubo exámenes: matemáticas, literatura, psicología, biología y química el mismo día y ayer la 'inútil' de física ¿Para qué rayos le sirve la física si lo que quiere estudiar es medicina? Quizá lo sabría ya estando en la universidad. Había pasado un año y medio después de la última lucha contra Aizen; se encontraba en el último año de preparatoria y era por eso que los conocimientos adquiridos eran muchos y muy densos y por consecuencia, tenía que haber exámenes.

Afortunadamente era sábado, podía quedarse recostado un rato más; giro su cuerpo para quedar apoyado sobre su lado izquierdo, meditó, entonces volvió a recordar la razón de la casi totalidad de su fatiga; ese armario se lo hacía recordar, ya sea en pensamiento concientes, comentarios de sus amigos, de sus hermanas, de personas extrañas y hasta en lo sueños se encontraba ella, pasaba la gran mayoría de su tiempo pensando en la chica de ojos color violeta. No había sueño en el que no apareciera, sueños que recordaban las hazañas que tuvieron juntos, incluso sueños donde el erotismo formaba parte esencial de la supuesta relación que tenía con la shinigami. Se estaba hartando de aquella situación.

- ¡Nii-chan, ya esta listo el desayuno! – Se escuchó una suave, pero autoritaria voz.

Aún en sábado, su hermana pequeña, Yuzu, se levantaba muy temprano para preparar el desayuno, debía reconocer que con el paso del tiempo su pequeña hermana había adquirido una buena sazón para preparar los alimentos. Casi por inercia y torpemente, se levantó, pudiendo quedarse recostado un rato más como en un principio lo pensó, tenía que acompañar a su 'viejo' antes de que este último saliera a atender a sus pacientes; en el fondo, muy en el fondo, Ichigo admiraba a su padre, no por nada había escogido la profesión a la que se dedicaba su progenitor. Y así, comenzaba un nuevo día en la casa de la familia Kurosaki.


Mientras tanto, una reunión de todos los capitanes de los escuadrones de la Sociedad de Almas se estaba llevando a cabo, por lo menos eso sabía, estaba ansiosa, sus pasos los sentía muy lentos, le faltaba el aire, sin duda alguna algo le faltaba. Lo fácil era de que si te falta algo, lo consigues así de simple, ¿pero qué pasa cuando lo que te hace falta no está en tu mundo y que peor aún no se te está permitido estar a lado de ese algo, o bien, de esa persona? Esa situación es comparable a tener mucha sed y tener enfrente una jarra de agua fresca y no poder tomarla.

Llegó a su habitación, la mansión Kuchiki estaba más silenciosa de lo normal, ese era el momento ideal para realizar los reportes de sus últimas misiones dentro de la misma Sociedad de Almas. Quería concentrarse, hacía una gran esfuerzo para poder realizar esos 'dichosos' reportes, pero lo único que venía a su mente era aquel chico de cabellos naranjas, aún con su ceño fruncido le parecía de cierta manera atrayente.

Desde que lo conoció, tuvo el presentimiento de que Ichigo sería parte muy importante de su vida; al principio la relación que tuvieron se limitaba al compañerismo, su objetivo principal era derrotar a los hollows mientras ella recuperaba sus poderes; después las experiencias que iban adquiriendo juntos le permitió conocer a ese chico al cual le llegó a admirar la valentía, la persistencia y el fervor con la que luchaba por sus seres queridos. Con todo lo que arriesgó para poder salvarla de la ejecución a la que estaba condenada, habían puesto al shinigami sustituto en la posición del "amigo al que pondría mi vida entera en sus manos" a ese grado llegaba su confianza. Sin embargo, las adversidades y venturas sucedidas después de la fallida ejecución hicieron que irremediablemente cayera en las redes de un sentimiento extraño, era parecido al que tuvo hacia Kaien, pero este era mucho más intenso, había más ilusión y era más noble ¿Era Amor acaso? ¿Era capaz de sentir ese sentimiento llamado amor? Estos últimos pensamientos provocaron que se visualizara un leve sonrojo en sus mejillas.

- Me pregunto que es lo que estás pensando, la verdad te entretiene bastante.

Era voz era de un viejo conocido, de un amigo, Renji sabía a la perfección en que consistían los pensamientos de Rukia, sabía en quién pensaba.

- ¡¡Idiota!! No me hables de esa forma.

- Perdón, la señorita Kuchiki se asusta por una simple irrupción, pero eso si, ella peleará contra el mayor ejercito de hollows si es necesario.

- ¿Qué es lo que quieres Renji?

- Yo nada, sólo soy el portador de un mensaje para ti.

- ¿Qué mensaje? – Rukia ya se estaba fastidiando.

- Bueno, bueno, tranquilízate primero. Créeme, Ichigo no se te irá de tus pensamientos. – Habló el pelirrojo con ironía.

- ¡¡Quién diablos dice que estoy pensando en ese idiota?? – Exclamó con una clara vena resaltante en su frente y un mayor sonrojo en su rostro.

- Bueno….yo pensé...- fue interrumpido.

- ¡¡Milagro!! Renji piensa…

- Si sigues con esa actitud, definitivamente no te diré el mensaje del Consejo de la Sociedad de Almas.

- ¿Es con respecto a la junta que celebraron? – Cuestionó la chica con curiosidad.

- Así es – se sentó en el suelo – resulta que para tener una mayor vigilancia de cualquier resurgimiento de poderes espirituales malignos, se enviaran shinigamis al mundo real – cruzó sus brazos – y tú formarás parte de esa misión – Rukia, al escuchar estas palabras sintió una enorme alegría, pero no lo demostró – a ti, por conocer el lugar y algunas personas, se te enviará a Karakura nuevamente.

- Me lo estás diciendo en serio, ¿no es una broma? – Preguntó con desconfianza.

- Lo que digo es verdad!! – Dijo indignado – lo más seguro es que el capitán Kuchiki te hable con más detalle de la misión.

- Puede que así sea.

- Bueno, yo ya cumplí con decirte el mensaje, por lo tanto, me retiro – caminó hacia Rukia, como si le fuera a contar un secreto – ya ves – casi susurrando - si Ichigo no se te escapa de tus pensamientos, mucho menos ahora que lo vuelvas a tener enfrente – acabado de mencionar lo anterior, corrió con la mayor rapidez que pudo, puesto que sabía que su amiga era capaz de matarlo sin miramientos en ese mismo instante, pero eso si, se fue con una gran carcajada de lo más burlona.

"IMBECIL"


El desayuno había transcurrido con las clásicas discusiones, golpes y patadas entre Isshin y su hijo mayor, una Yuzu conciliadora y una Karin con su indiferencia sarcástica. Por ordenes de 'sus hermanitas pequeñas' tenía que ordenar su cuarto, como en semanas anteriores estaba estudiando para lo exámenes era obvió que descuido los quehaceres de su habitación.

¿Por donde empezaría? Miró al suelo, había montones de copias y libros regados por doquier. También había ropa: calcetines, boxers, playeras, cinturones, suéteres, camisas; además, había envolturas de papas, chocolates y uno que otro caramelo tirado. Su recamara se había convertido en un verdadero cochinero.

Les daba la razón a sus hermanas, es necesario un buen aseo, que digo necesario, era URGENTE hacer algo en esa habitación. Comenzó por ordenar algunas de las copias que estaban tiradas, colocó los libros en su escritorio, siguió con su ropa, tenía que clasificarla entre la ropa sucia y la limpia y así lo hizo. Cuando llegó el momento de depositar la poca ropa limpia en su lugar, miró el armario, se acercó, abrió la puerta y ahí estaba, la pijama que utilizó la shinigami. La mirada que reflejaba era de tristeza, añoraba cada vez más a Rukia, en una ilusión vaga creyó percibir el aroma de la chica.

Entre los dobleces de la pijama se encontraba un papel en el que estaba impreso el dibujo de un 'estúpido Chappy'. Era uno de los tantos dibujos explicativos y mal hechos, de Rukia. Se quedó pensativo y mirando el dibujo.

La gran mayoría de lo heridos ya se estaban recuperando, la batalla contra los Aizen había sido devastadora, pero aún así, Ichigo, ya recuperado, estaba en la Sociedad de Almas dispuesto a ayudar con lo que fuera. Estaba intranquilo por el bienestar de Rukia, los acontecimientos últimamente sucedidos le enseñaron que esa shinigami era mucho más importante de lo que él había creído, y ahí estaba esperando un momento oportuno para hablar con ella. Al igual que Ichigo, Rukia estaba inquieta, necesitaba hablar con el chico, sin pensarlo y mucho menos planearlo, en ella había nacido un sentimiento hacia él, era evidente que ese sentimiento surgió mucho tiempo atrás, pero hasta ahora, ambos se habían percatado de su existencia.

Rukia tenía otras incertidumbres, por un lado se encontraban todos los impedimentos que 'ofrecía' la misma Sociedad de Almas; mientras que por el otro estaba el aspecto más importante: era de que no estaba segura de que sus sentimientos fueran correspondidos de igual manera, según ella, esta era la parte más difícil. Por una cosa o por otra, toda clase de relación con Ichigo que fuera más allá de una amistad, era prácticamente imposible.

La shinigami ya tenía pensamientos de mujer.

No tenía que esperar más, era ahora o nunca. Vio como se aproximaba, sentía su respiración agitada, se podía decir que en ese momento conocía a la perfección que eran los nervios producidos por una chica; nunca se llegó imaginar que la primera mujer que lo haría sentir de esa forma era nada más ni nada menos que la shinigami que un día había entrado a su cuarto confundiéndola con una ladrona.

- Ichigo…..ya es hora de que partas – mencionó estas palabras desviando su mirada

- Ru… Rukia – habló nerviosamente – tenemos que hablar algo que es……- dudó – es muy importante, necesito decírtelo…

Esta declaración que haría dejaba atrás el carácter del 'chico temperamental y hasta mojigato', algún día tenía que madurar, ¿cierto?, pues bien, aquí estaba la primera oportunidad para demostrarlo.

He hablado con el capitán general...

La joven fue interrumpida por un sorpresivo abrazo, éste era cálido, acogedor, tierno y delicado.

- Me gustas…- lo dijo el shinigami sustituto, casi sin aliento, susurrando al oído de la fémina. Definitivamente algo andaba mal en él, nunca creyó que fuera capaz de mencionar estas palabras.

La muchacha abrió los ojos con asombro, no podía creer lo que escuchaba, su respiración se agitaba aún más.

- Yo…..- no terminó su frase.

- Me gustas….demasiado – separándose un poco de ella y sin romper el abrazo, la miró directamente a los ojos.

- (…)

- (…)

- Ichigo lo único que puedo….- quería claudicar ante la decisión que ya había tomado, de alguna manera era correspondida, pero aún así, esa relación no estaba permitida para ellos – lo que te puedo ofrecer es… sólo mi amistad.

El shinigami sustituto inmediatamente deshizo el contacto. En su rostro no figuraba el clásico ceño encogido, era un rostro serio, desolado y desamparado. De nada había servido la valentía que usó para hablar de cursilerías.

- Hable con el capitán general del Seireitei – prosiguió la morena – y tanto él, los capitanes de los 13 escuadrones, concordamos de que Chad, Inoue, Ishida y tú no vuelvan a tener contacto alguno con la Sociedad de Almas y tienen prohibido, estrictamente, cualquier intromisión en los problemas que surjan a partir de este momento.

Con premura, al terminar de recordar lo sucedido tiempo atrás, guardó el dibujo y la pijama dejándolos exactamente igual a como originalmente los había encontrado, cerró el armario y volvió a la actividad de asear su habitación.

"¡MIERDA!"


Al lunes siguiente, en la entrada del Instituto, Orihime, en un descuido tiró una libreta, al recogerla y levantar la mirada se dio cuenta de que Ichigo también estaba llegando a la escuela.

Ella siempre pensó que Ichigo se quedaría con Rukia, que formaría una pareja con ella, que tenían sentimientos mutuos; es por eso que renunció a toda esperanza de tener alguna relación con él, pero nunca imaginó que la realidad fuera muy distinta a la que vislumbró.

- Buenos días Inoue.

- Buenos días Kurosaki-kun - Orihime lo saludó con una de sus acostumbradas sonrisas alegres.

- Inoue, ¿de casualidad has visto pasar a…?- Fue interrumpido.

- Lo siento Kurosaki-kun, no he visto a nadie, el día de hoy vengo más distraída de lo normal – con su manos derecha se estaba rascando un costado de su cabeza y tenía una sonrisa nerviosa – bueno, es mejor que me adelante, Tatsuki y yo quedamos de vernos lo más temprano posible para ultimar detalles de nuestra exposición de literatura.

Al darle la espalda al pelinaranja, Orihime comenzó a alejarse de él, su rostro mostraba melancolía. Ichigo sólo pudo ver como se retiraba de una forma apresurada, casi corriendo y no le dio tiempo siquiera de decirle algo más a su compañera.

Ya estando en el salón de clases, el shinigami sustituto se encontraba mirando hacia la ventana, tenía una cara seria, estaba cavilando. A diferencia de él, sus compañeros y amigos comentaban las aventuras que les había sucedido el fin de semana, de pronto, se escuchó una melodiosa voz femenina, era suave, pero no cursi ni tonta, saludó dando los buenos días y la gran mayoría de los estudiantes que se encontraban en el salón le respondieron, unos de igual forma y otros con una simple sonrisa y una seña con la mano. Al reconocer esta voz, Inoue transformó su rostro de 'alegría inocente' a una llena de tristeza. La chica recién llegada, se acercó al grupo de Tatsuki, Orihime, Keigo y Chizuru.

- Buenos días chicos ¿Cómo pasaron su fin de semana, lograron descansar de los exámenes?

- Buenos días mi linda ojiverde – habló Chizuru y abalanzándose a la joven que les acababa de saludar, pero una certera Tatsuki no le permitió cumplir su objetivo.

Ichigo, por estar sumido en sus cavilaciones, no se percató de la llegada de la chica, mantenía cerrados sus ojos, nuevamente Rukia era dueña de sus pensamientos, la brisa fría golpeaba su rostro, pero fue interrumpido.

- Hola 'Señor seriedad' – la muchacha le sonrió muy apaciblemente, tenía una fina expresión.

- Hola Sayuri-chan – Ichigo le dedicó una sonrisa, cortés y hasta tierna.

Continuará…


Notas de la autora: ¡¡¡¿Yo escribí eso?!!! Dios… no sé donde esconder mi carota… ¬¬

Este fic, ya tiene poco más de un año que lo escribí, quizá muchs ya lo conozcan y quizá otrs no. Con esta historia me presenté aquí en Fanfiction, me trajo muchas cosas buenas y también algo de experiencia para la escritura. En días anteriores lo estuve releyendo y me dio mucha vergüenza, nunca imaginé que fuera a escribir tanta 'mermelada' nociva para los diabéticos…¬¬

En esta ocasión, pretendo presentar esta historia de alguna forma mejorada en varios aspectos; aunque la idea original será respetada, algunas partes serán modificadas para que a final de cuentas este fic sea más decente.

Lamento que apenas aparezca, pero de verdad, he pasado por muchas cosas que me han dejando desanimada; sin embargo, en mi intento de salir lo mejor librada de mi actual situación comenzaré a trabajar nuevamente con los fics.

Agradezco profundamente a todas las chicas que me enviaron mensajes para que subiera una vez más esta historia y quiero que sepan que jamás fueron ignoradas.

Para los que apenas conocerán este fic, los invito a que lo lean y me envíen sus respetivas críticas, de paso, quizá los distraiga un poco.

¡Me despido y hasta la próxima!

P.D. Les juro que hasta me da penita mostrarlo otra vez… T_T