Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo y Cía. La historia la hago sin fines lucrativos.

Simbología convencional:

- Diálogos.

"Pensamientos".

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Capítulo 3: Una dura realidad.

Rukia estaba intensamente feliz, nunca se imaginó que Ichigo tuviera una reacción de esa forma, aunque fuese simple, sus labios fueron más expresivos y le ofreció una mejor sonrisa, pero se confundió al momento de que el shinigami puso un rostro serio, hasta con enojo.

- Entonces, no nos equivocamos, las ener…– refirió el joven muy serio y no concluyó su oración.

- Por favor, estamos festejando la llegada de mi tercera hija como para que comiencen hablar de cosas serias. Créeme linda Rukia, Ichigo te extrañó demasiado y ya casi no lo aguantamos de verlo con su carota…

- ¡Cállate papá! – Ichigo lanzó una patada.

La shinigami al ver la escena dejó escapar una risita, también añoraba esas situaciones. Pronto, después de acabada la pelea entre padre e hijo, Yuzu les indicó que pasaran al comedor, iba a servir la cena.

Rukia comenzó a notar que Ichigo huía de su mirada, evitaba todo tipo de contacto visual directo entre ellos, no le dio mucha importancia, puesto que pensó que Ichigo tenía muy presente la última conversación que tuvieron en la Sociedad de Almas, pero ya habría tiempo para poder aclarar la situación, por el momento iba degustar la exquisita comida del mundo real.

Estaba enfrente suyo, efectivamente, el cambio la hacían verse más atractiva, además, también se dio cuenta del 'crecimiento' de 'otras partes' del cuerpo de Rukia, seguía siendo una enana, pero debía reconocer que los atributos femeninos ya era más visibles y mucho más agraciados. Estas cavilaciones hicieron que Ichigo se ruborizara un poco y trató de esconder su cara. Se escuchó el teléfono, el pelinaranja sabía muy bien de quien se trataba y él quería contestar apresuradamente, pero su hermana Karin se le adelantó.

- Ichi-nii – la niña de cabellos negros llevaba el teléfono en sus manos – te habla tu… amigo Keigo – estas dos últimas palabras las dijo con voz bajita y le dio el teléfono.

"Hasta que me ayuda siquiera en algo ese idiota"

- Gracias – se retiró a un lugar alejado del comedor.

- Mmmh…- protestó Yuzu – ahora se va a tardar horas en el teléfono – la niña no escuchó quien supuestamente le había hablado – menos mal que ahora si lo dejó cenar Say… ¡aaaahhh! – Su hermana Karin había pisado su pie con clara intención. Hasta Isshin no quiso mencionar palabra alguna, pues él también entendió y supo de quien se trataba realmente.

- ¿Tarda 'horas' hablando con Keigo? – interrogó Rukia.

- Pues…- intervino Isshin – ya sabes que dejan muchos trabajos de investigación en el Instituto y deben ponerse de acuerdo.

- Nunca me imaginé que Keigo se transformara en un ser responsable, vaya sorpresa.

Después de algunos minutos y casi por terminar la cena; Rukia debía hacer algo muy importante: tenía que arreglar su estancia.

- Si no les importa, ¿puedo quedarme en su casa?- suplicante ante Isshin, Yuzu y Karin.

- ¡No es necesario que preguntes eso, ya sabes que aquí siempre será recibida, recuerda que eres mi linda tercera hija! – exclamó el médico.

- Gracias.

Ichigo, regresó al comedor, le dirigió una mirada cómplice a su hermana Karin agradeciendo de alguna manera el favor que acababa de hacerle.

- ¿Ahora no hablaste horas con Keigo? – preguntó divertida Rukia.

- No, no… - titubeó - sólo era una detalle, un pequeño detalle.

- Rukia, "La Milagrosa"……eso eres – ironizó Karin. Ichigo vio con ojos de fuego a su hermana – es muy notorio los cambios que provocas en 'ciertas personas' – mirando disimuladamente a su hermano.

- Bueno, bueno, será mejor que ya vayamos a dormir, mañana será un día muy denso en la clínica – armonizando Isshin – y creo que todos ustedes deben ir a la escuela.

Ichigo cayó en cuenta con la frase de su padre, era cierto, tal vez Rukia tendría que ir al Instituto y era más que seguro que se encontraría con Sayuri y eso no le gustaba para nada, su sangre se heló, no quería que Rukia conociera a su novia, tendría que hacer algo para impedirlo, pero... bueno… ahora que recordaba, Rukia no debería importarle, para ella, él sólo representaba un apoyo para su deber como shinigami. Estaba exagerando, en ese momento tenía la mentalidad de un patán tratando que sus 'dos novias' evitaran encontrarse y lo sorprendieran con su juego. Debía tranquilizarse, él no había actuado de forma impropia, él únicamente había hecho lo que tiempo atrás Rukia le dijo, él debía continuar con su vida; era un joven con el derecho de 'crecer' en su vida personal, eso incluía tener una chica que lo quisiera y Sayuri era esa chica. No, no había hecho nada malo. Volvió a evitar cualquier tipo de contacto con la shinigami, subió apresuradamente a su habitación después de dar las buenas noches a su familia.

Para Rukia no pasó desapercibida la conducta del muchacho, aunque nuevamente lo justificó con la razón que anteriormente había pensado; ayudó a las hermanas a recoger la mesa, lavar y secar trastos. Debía tener coraje, si, pero sentía que sus piernas temblaban demasiado, se sentía muy pesada, una cosa era tener claro que era necesario hablar con Ichigo, pero otra muy diferente tener el valor para hacerlo. Las mellizas nuevamente acondicionaron la recamara para que la utilizara la inquilina, dejó unas cosas sobre su cama. Decidió ir en ese instante a la habitación del pelinaranjo. Caminó en el pasillo, estaba cada vez más nerviosa. Tocó sutilmente a la puerta del cuarto muchacho.

- ¿Puedo pasar?

Ichigo no sabía que hacer, el escuchar la voz de la mujer hizo que la inseguridad se apoderara de él.

- Claro, entra.

La shinigami entró con cuidado, tenía mucho tiempo que no se encontraba sola con el joven, la respiración de la chica se agitó y comenzó a hablar con timidez.

- Ichigo… – no sabía como iniciar la conversación - bueno, quiero hablar contigo, por supuesto, si no tienes que hacer otras cosas…

- No, lo único que tenía en mente por hacer era dormir- gruñó.

- Ichigo, estoy muy apenada por… la última conversación que tuvimos en la Sociedad de Almas, creo que fui muy brusca y no fui tan sincera…

- ¿Qué nueva misión tienes? ¿Les están colmando la paciencia a todos los capitanes del Seireitei?- volteando a ver al chica en una forma muy seria.

- No, de hecho no se han mostrado una actividad ofensiva clara…

- Entonces, ¿cuál es tu misión?- le habló de forma autoritaria, evadiendo el tema que quería tratar la joven.

- Mi misión es la de detectar energía espiritual maligna, o bien, combatir cualquier ataque en esta ciudad, pero…

"…es sólo para eso…"

- Mmh…– haciendo un movimiento de negación con la cabeza y protestó decepcionado por la inconclusa respuesta de la muchacha.

- No, lo que yo quiero hablar es sobre lo que me dijiste... – nuevamente fue interrumpida.

- A que la Sociedad de Almas se dio cuenta de que si necesitan nuestra ayuda ¿A eso te referías cuando mencionaste que no habías sido 'tan sincera'?- reclamándole.

- No, Ichigo, déjame hablar, lo que yo quiero expresar es por lo que me dijiste sobre… - dudó - tu sentir – agachando la mirada.

- (…)

Silencio.

- (…)

- No Rukia – alzando la voz – no es forzoso que hablemos de eso.

- Pero creo que es necesario que aclaremos…

- Aclarar…nada… no hay nada que aclarar - habló con firmeza – no te sientas mal, es algo que ya paso y… no te guardo ningún resentimiento, yo… lo que siento por ti es… sólo cariño y respeto, y razonándolo mejor yo tampoco podría verte como mujer- recalcando esa palabras - como lo diste a entender tú en ese entonces, somos compañeros de lucha y a lo mucho nada más amigos; creo que fue lo mejor, nuevamente demostraste ser una mujer sensata, tenías razón – miró hacia la ventana.

Rukia que estaba recargada en una pared, al escuchar esa palabras, se le vinieron encima todas sus ilusiones, no creyó que Ichigo tuviera una reacción de esa manera, ella esperaba que la acogiera con alegría, con cariño, pero había sido todo lo contrario, a excepción de la sonrisa inicial con la que la recibió, él se había comportado indiferente con ella, ni siquiera tuvieron una discusión, que para ellos, esta era una forma de acercamiento, tuvo que decidir, tenía que seguir ocultado sus sentimientos, de nada serviría que el joven se enterara de ellos.

- Me alegra, que lo hayas aceptado – resignada y seria - estuve inquieta y preocupada por ello - habló con tristeza y viéndolo a los ojos.

- (..)

- (…)

- Rukia, no me subestimes- le lanzó una mirada inflexible.

- Bueno, con respecto a esa conversación en algo si tuviste razón… la Sociedad de Almas si necesita de tu ayuda y es por eso que he venido a buscarte.

- Sabes que cuentas conmigo – la última frase de Rukia le dolió – te respaldaré en lo que sea necesario – lo refirió con aparente serenidad.

- Muchas gracias. Creo que es todo lo que debíamos hablar, me retiro para que puedas descansar. Buenas noches.

- Descansa tú también.

Rukia salió de la habitación, creía que todo era un mal sueño; por sus ojos se comenzaron a asomar unas gotas saladas, su orgullo, pasaba a segundo plano. Entró a la recamara compartida con las mellizas, se puso su pijama; tampoco quería estar en ese lugar, quería salir corriendo de la casa de los Kurosaki, olvidarse de aquella terrible situación.

Esa noche, tanto para Rukia, como para Ichigo, no serviría para dormir. Al final los dos, independientemente, tomaron la decisión de que actuarían como si no hubiera pasado nada.

Al día siguiente, Ichigo se estaba alistando para irse al Instituto, nuevamente las ojeras se resaltaban en su rostro, bajando las escalera, escuchó el murmullo de sus hermanas y de Rukia; su papá salió mucho más temprano, últimamente había más pacientes de lo normal. Llegó al comedor dispuesto a medio desayunar para que no lo regañara Yuzu, pues él no tenía ni un poco de hambre; al llegar, se quedó pasmado. Rukia se veía hermosísima con el uniforme del Instituto, con el mostraba sus bien torneadas piernas, el saco mostraba una exquisita figura de sus pechos, aunque no eran de las dimensiones de Orihime, pero se podía apreciar un buen volumen de éstos, definitivamente esta niña ya no estaba plana

"¿Qué se habrá hecho?"

Su cabello estaba suelto y como era más largo le daba una impresión de mujer adulta. A simple vista, se podía afirmar que Rukia era una mezcla de niña y mujer.

- ¿Qué demonios pretendes Rukia? – aún enfurecido.

- ¿Yo? – preguntó inocentemente.

- ¡Sí, tú!

- Pues quiero actuar como una estudiante responsable…

- ¡No! – gritó.

- ¿Por qué?

- ¡Porque no tiene caso!

Como las mellizas vieron que los jóvenes estaban apunto de comenzar una de sus 'apoteóticas' discusiones, prefirieron salirse y adelantar su camino a su escuela.

- ¿Por qué?

- ¡No tiene caso que trates de aprender conocimientos que ni siquiera vas a utilizar! – más exaltado.

- ¿Por qué?

- No jodas Rukia, ¿qué no sabes que más preguntar o decir?!- exasperado.

- Bueno, voy al Instituto porque debo estar a tu lado, como siempre te siguen los malos… – insolentemente.

- No debes ir y punto – totalitario.

- No te estoy pidiendo permiso, además, iré para saludar a Orihime – dijo muy tranquilamente.

- Haz lo que quieras…— refunfuñó.


Iban de camino hacia la preparatoria, Ichigo estaba inquieto por el hecho de que su peor temor, subconscientemente, se iba a cumplir pues Rukia y Sayuri se conocerían irremediablemente, no sabía que hacer, se estaba desesperando cuando sintió la vibración de su celular, se percató que un nuevo mensaje había llegado y lo comenzó a leer.

La suerte estaba de su lado, extrañamente.

Sayuri no podría ir al Instituto, su madre y ella habían tenido un percance con el auto, no era nada grave, pero estamos esperando a que venga la grúa. Se sintió aliviado con ese mensaje, por lo menos, por ese día, estaba salvado.

Ambos, entraron al salón de clases, Rukia comenzó a recibir las "re-bienvenidas" de varios de sus compañeros y por supuesto que no faltaron los 'interrogatorios' que fueron similares al de las mellizas Kurosaki en cuanto a la cantidad de preguntas. Eso le extrañó mucho a Ichigo.

- Creí que le ibas a implantar el recuerdo de que siempre has venido al Instituto, o algo por el estilo.

- No, manipulé sus mentes para que recuerden que me fui un tiempo a otra escuela, de otro país y que por cuestiones de salud tuve que regresar a vivir a Karakura.

- Que frívola eres cuando mencionas 'manipulé'. Y bueno, ¿por qué decidiste que ese fuera el recuerdo?

- Kurosaki-kun así fue porque quise – lo dijo con la vocecilla que el shinigami odiaba.

- Que desfachatez la tuya…

Cuando se cruza un punto, ya nada es igual, a la percepción de Rukia el haber cruzado ese punto le estaba causando graves problemas. Se había propuesto actuar como en un inicio cuando conoció a Ichigo, para nada iba a sacar a relucir sus sentimientos, estaba enojada, creía que el pelinaranja tenía sentimientos más profundos por ella, pero para su triste realidad, era que, como él lo dijo en la Sociedad de Almas.

Uryu, iba entrando al aula junto con Chad, su mirada pronto se dirigió con la chica que estaba hablando con Mahana, esa visión para nada era despreciable, a pesar de estar dando la espalda, pintaba que esa chica era muy bonita, pero se llevó una gran sorpresa cuando descubrió de quien se trataba.

- ¿Kuchiki……- atónito – Kuchiki eres tú?

- Así es Ishida-Kun – cerrando sus ojos, con una sonrisa y saludándolos con una seña en la mano.

- ¿Entonces era tú la de ayer, la que sentimos el reiatsu y la de otros?

- Después les contaré lo que sucede, no se preocupen, no es tan malo.- Rukia se alejó de ellos para saludar a Tatsuki que ya la había llegado.

- Como no quiere que me preocupe; no es que Rukia no me simpatice, pero cada vez que regresa a este mundo es por que algo está muy, pero muy mal….

- Lo único malo que veo avecinarse es… que a Ichigo se le han juntado sus dos mujeres – hablo Chad como si esto no implicara mucha importancia.

- Que afortunado es Kurosaki, Sayuri es linda, pero Rukia – rojo – está bellísima – confesó tímidamente

- Le sienta bien el cabello largo, le creció muy bonito.

- ¿Estás desquiciado Chad?, ¡no sólo le creció el cabello... también otras... cosas!

- Ishida, contrólate, con la llegada de Rukia, en este salón ya hay un 'cuarteto amoroso', no creo que quieras formar con tu presencia un quinteto…

- Ahora que lo pienso, esto va estar de locos…

'Cuarteto amoroso', así se referían porque ambos estaban conscientes del sentir de Orihime, también se daban cuenta de los "evidentes sentimiento no aceptados entre Ichigo y Rukia".

Orihime entró al salón, había más bullicio de lo normal, pero después comprendió el motivo, para su grata sorpresa, su querida amiga shinigami estaba de vuelta en este mundo.

- ¡Kuchiki-san! ¡Qué emoción volverte a ver! – Inoue estaba contenta y corrió a darle un abrazo.

- ¡A mi también me da gusto, créeme que te he extrañado mucho!

Las dos mujeres comenzaron a hablar, todavía quedaba unos minutos para comenzar las clases. Ichigo observaba y analizaba la actitud de Rukia, era una insensible, ¿cómo era posible que actuara de esa forma tan tranquila y alegre cuando él se estaba yendo al demonio?, la única respuesta era porque no había alguna causa para que tuviera otro comportamiento. Vio como la shinigami acomodaba sus cosas en una banca junto a la de Inoue, por un momento pensó que iba a sentarse junto a él, pero por otro lado, estuvo bien que fuera de esa manera, porque ese lugar le pertenecía a Sayuri aunque no fuera ese día.

La profesora llegó, saludo afectuosamente a sus alumnos, anunció el regreso de Kuchiki Rukia al Instituto, luego, inmediatamente, comenzó a pasar lista, antes de que lo hiciera, la jefa de grupo se levantó para avisarle que Oshima Sayuri no iría por un problema personal, al menos así se lo comunicó Sayuri a la lider de grupo.

- No hay problema, ella es muy responsable y se pondrá al día en las clases – dijo la institutora – Ichigo – hablándole al referido - ¿sabes si el problema de Oshima es grave?

- ¿Yo? – nervioso -...no sé, no sé nada profesora – mintió.

Era obvio que dicha profesora sabía de la relación entre Sayuri e Ichigo, por ello le preguntó a él directamente. Rukia le extrañó ese suceso, así mismo, haciendo memoria, ella no recordaba a ninguna compañera de clases con el nombre de Sayuri Oshima. Había decidido sentarse junto a Orihime por el simple hecho de que no quería torturarse estando junto al shinigami sustituto, era lo más prudente.

La situación para Ichigo Kurosaki no era diferente, no podía dejar de ver a la enana aquella, no sabía siquiera de que trataba la clase, el ceño fruncido se hizo más notorio; recargó sus codos en la mesilla del pupitre, colocó sus manos en sus sienes, miró la hoja de un cuaderno que estaba limpia, nada estaba escrito. Le enojaba sentirse vulnerable y todo por ella.

Los pensamientos de ambos seguían y estaban cargados de sentimientos, así llegó la hora del almuerzo, Tatsuki, Keigo, Mizuiro, Chizuru, Chad y Uryu se reunieron en las bancas de Orihime y Rukia.

- Oye, cuéntanos que has hecho – expresó una entusiasta Tatsuki.

- Pues… - fue interrumpida.

- Lo único que sé, es que te sentó muy bien estar fuera del país, regresaste más linda, más llenita y bien formada – con sus manos, Chizuru delineo las curvas de la silueta del cuerpo de Rukia, pero un golpe de Tatsuki la calló.

Ichigo se acercó al escándalo que estaban formando sus amigos, vio una Chizuru que se recuperaba del golpazo que le dieron.

- Bueno, por lo menos dinos como obtuviste ese cuerpazo…

- Chizuru, guarda silencio – amenazó Tatsuki.

- Es que yo se que una de las formas de obtenerlo en un corto lapso de tiempo es… - con ojos pervertidos – es haber comenzado con cierta actividad íntima entre las parejas…- se escuchó un fuerte golpe en un pupitre.

Ichigo, al escuchar las palabras de su compañera se llenó de rabia, no concebía la idea de que Rukia estuviera con otro hombre y que llegara tan lejos; no se dio cuenta de que había roto la banca de un sólo golpe, la furia que tenía resaltaba a través de sus ojos, logrando intimidar a los presentes.

- ¡No digas estupideces!- enfurecido.

- Kurosaki contrólate – trató de serenarlo Uryu.

- Pero Ichigo, ¿tú que puedes reclamar? Ya tienes a Sa….

- ¡CÁLLATE!- gritaron los chicos, eso logró que Ichigo desistiera de represalias contra Chizuru. Para Rukia le cayó de raro el empeño de sus amigos por silenciar a la compañera imprudente.

La plática del grupo de amigos se centró en temas un tanto banales, todos estaban curiosos por saber las supuestas posibles 'aventuras' que vivió Rukia que, como pudo, la chica de ojos color violeta se fue deshaciendo de cada cuestión, se estaba abrumando cada vez más así que formuló una pregunta.

- Bueno, ¿alguien de ustedes puede explicarme la ecuación esa de Bernouille?

- (…)

Nadie habló.

- (…)

- ¡Enana tonta! – Contestó Ichigo – como es posible que no puedas entender algo tan sencillo.

- ¿Tonta?...tú eres un imbécil, sabiondo- reclamó Rukia.

- Kurosaki-kun, sino mal recuerdo, la materia de Física no te gusta para nada – reveló Orihime.

- Una cosa es que no me guste y otra muy diferente a que no le entienda – aclaró el chico de ceño encogido – ustedes deberían de almorzar – sentenció – el tiempo se está acabando así que les sugiero que se vayan y aprovechen lo que queda.

- Y tú, ¿qué vas a hacer?- preguntó Chad.

- Le voy a explicar a ésta – señalando a Rukia – en qué consiste la mentada ecuación.

- ¡'Ésta' tiene su nombre, eres un verdadero idiota! – protestó Rukia.

- ¡Ay ya cállate enana!

Tatsuki, se rió en sus adentros, ver a Ichigo discutir de esa forma la alegró, su amigo había vuelto a ser 'el de antes' y la única que podía sacar a ese ser era nada ni nada menos que Rukia, algo que ni siquiera Sayuri podía hacer, a pesar de ser su novia

– Bueno, chicos, creo que Ichigo tiene razón, así que vámonos – todos hicieron caso a la orden de la aficionada de las artes marciales.

Orihime se levantó y caminó hacia la puerta junto con Tatsuki, antes de salir, divisó por el rabillo del ojo como su amiga y el hombre de cabellos naranjas estaban peleando, se esbozó una leve sonrisa en su cara.

- Mira, la ecuación esta acoplada a todos aquellos líquidos que no tendrán resistencia alguna cuando…

Rukia, ya más calmada, se sentía feliz por el hecho de que mínimo, ese individuo todavía le interesaba pelear con ella, aunque él la insultara o regañara, era un motivo de júbilo.

Tomaba una actitud mediocre y patética.

Él también había cambiado, se veía más maduro, incluso un poco más alto; ella también había crecido un poquito, casi nada. Para la shinigami, la voz de Ichigo se había vuelto más varonil, su esencia era más interesante.

Debilidad femenina, doblemente patética.

- Entonces, imagínate la luz de un tubo – señaló con un lápiz el dibujo que hizo para ilustrar la ecuación - en medio de esa luz, el agua correrá más rápido…

Rukia, en un impulso, apoyó suavemente su mano con la del muchacho, imposibilitando que éste continuara con su explicación.

Había caído en "la trampa" del chico.

- Ichigo… te extrañé… y… me alegra que haya podido volver a verte.- había fallado la shinigami, según no debía a sacar a flote cualquier tipo de sentimiento.

No siempre se gana.

Esta declaración, provocó que Ichigo flaqueara, miró hacia el dibujo, por unos segundo no supo que hacer o que contestar, se armó de valor y buscó la mirada de Rukia; sus ojos eran hermosos, transmitían una tranquilidad.

¿Cómo es que antes no se había dado cuenta de ello?

Peculiarmente también había un sentimiento que no supo identificar; la mano de la chica seguía sobre la suya, entonces, él la sujetó con más fervor; entrelazó su mano con la de ella, la siguió mirando.

- Yo también te extrañé…

La debilidad, también puede ser la puerta a la verdad.

Las escuetas confesiones desvanecieron por completo la firmeza de sus actitudes indiferentes del uno para con el otro. La tensión aumentaba conforme el silencio se prologaba entre ambos.

- (…)

- Oigan muchachos……- Chad se dio cuenta de que había interrumpido algo importante, los shinigamis, al escuchar la voz de su amigo, deshicieron la unión de sus manos rápidamente – ¿quieren que… les compremos… algo?

- (…)

- (…)

- No gracias… – contestó una Rukia levemente ruborizada – bueno, por lo menos yo no deseo nada, no se tú Ichigo.- mirando al aludido.

- Nada, Chad, te agradezco tu buen detalle…

- Bien, yo…este…ya me voy, si ya me voy- Chad se esfumó del lugar.

De haber elegido, hubiera preferido que el corpulento muchacho no se fuera, eso la ayudaría a minimizar el nerviosismo que sentía.

- Ichigo – llamó la atención del joven – no volví a entender nada de esta ecuación- una gota resbaló de su rostro.

- Que tonta eres – dijo sin la intención de denigrarla.

- Y tú un idiota – contestó de la misma forma.

De esta manera, el pelinaranja volvió a reiniciar la explicación de la ecuación. Ambos, tenían la necesidad de sacar un poquito su sentir y que el otro lo supiera, con ello, apaciguaron un poco su ansiedad por no poder manifestar sus sentimientos abiertamente.


Iban de regreso a la casa, existía tensión entre ellos, pero no se comparaba con el de la mañana. La caminata los estaba relajando poco a poco.

Llegaron a la casa de Ichigo, ambos subieron para dejar sus cosas en sus habitaciones; en la de Ichigo estaba esperando Karin, lo cual sorprendió al muchacho al verla ahí.

- ¿Sucede algo?- depositó sus cosas en el escritorio.

- Habló Sayuri por teléfono.

- ¡Ah! ¿Qué quería?- disimuló.

- Me pidió que te avisara que te espera en media hora en la misma librería de ayer.

- ¿Sólo eso?

- (…)

- ¿Karin?

- ¿Qué vas a hacer Ichi-nii?

- ¿A qué te refieres?

- Rukia está devuelta… Sayuri, creo que saldría sobrando- determinante.

- El hecho de que Rukia haya regresado no quiere decir nada, es sólo mi amiga y Sayuri es…

- ¿Y eso es lo que quieres Ichi-nii?

- Karin, sigues siendo una niña para hablar de estos temas.

- Pero no soy una niña tonta.

- Me voy a cambiar de ropa – con la mirada le indicó a su hermana que se marchara.

- Pues tú sabrás…

¿Cómo era posible que una mocosa como lo era su hermana se diera cuenta de los sentimientos que tiene hacia Rukia y peor aún que tuviera la intención de hacer razonar sus actos? El haber perdido a su madre hizo que él y ella maduraran emocionalmente muy rápido.

Bajando las escaleras apresuradamente, les avisó a sus hermanas que saldría y que iba a regresar lo más pronto posible. Yuzu le encargó unas cosas para completar la cena, Rukia escuchó y quiso ir con Ichigo, a lo cual, éste se asustó.

- No, me dijiste que estabas exhausta por las clases, será mejor que vaya solo, además será algo rápido.

- Pero Yuzu te pidió cosas del centro comercial, te puedo ayudar.

- No, es mejor que descanses.

- Ichigo, no soy débil y tú mejor que nadie debes saberlo mejor, además estoy cansada mentalmente y creo que otra caminata sería una buena solución.

Si quería alejarse del chico, pues no estaba haciendo un mínimo esfuerzo para conseguirlo.

- Yo….- ya no sabía que hacer.

- Yo creo que Ichigo tiene razón – declaró Karin – él puede solo y tú – viendo a Rukia – tienes que contarnos muchas cosas más, ni creas que nos con formamos con lo de ayer – la jaló hacia la cocina.

Ichigo debía reconocer que efectivamente su hermanita no era una niña tonta y debía agradecérselo, pues lo había salvado una vez más.

Al salir de sus casa, Ichigo encendió su celular y vio el mismo mensaje que le había dicho Karin, tenía que correr, pues Sayuri, lo más seguro es que ya estuviera esperándolo. A medio camino, volvió a vibrar su celular, era otro mensaje de su novia diciéndole que ya no iba verlo. Entonces decidió ir por la encomienda de su hermana. Pensó que lo más seguro, Sayuri se enojó por el enorme retraso que tuvo, después hablaría con ella.

Rukia, no entendió la actitud de Karin, ésta la había amenazado con sacarle toda clase de información; sin embargo, únicamente bastó que escuchara el teléfono y se puso a hablar como perica en él, quiso ayudar a Yuzu, pero esta no se lo permitió, ya que ella, Rukia, era una invitada especial y a los invitados especiales no se les debía molestar, aunque insistió, la niña tierna y amable se transformó en una fiera, ahora recordaba porque Ichigo le obedecía en todo; así que decidió guardar algunas cosas personales.

Estaba terminando de depositarlas en algunos cajones que las mellizas le habían cedido; ya habían pasado cerca de 40 minutos desde que Ichigo salió cuando escuchó el timbre de la casa sonar, estaba consciente de los quehaceres de Yuzu y de la actual ocupación de Karin, entonces, decidió bajar a abrir la puerta.

- Si, ¿qué se te ofrece?- preguntó cordialmente Rukia.

- Disculpa la molestia, ¿se encontrará Ichigo Kurosaki?

- No, pero no creo que tarde mucho ¿Te urge verlo?

- Si, pero…

- Si gustas, pasa y espéralo aquí adentro – abriendo la puerta para cederle el paso al interior de la casa.

- Espero no causar muchas molestias.

Rukia simpatizó con la chica que recién había llegado, era encantadora y muy amable en su hablar, a pesar de que sólo apenas habían cruzado unas pocas palabras.

- Disculpa si soy impertinente, pero no te había visto nunca aquí, ¿eres familiar de los Kurosaki?

- No – rió – soy una amiga de la familia de hace ya un buen tiempo - ya estaban en la sala.

- ¡Ah! Perdón por si te molesté con mi pregunta.

- No, no te preocupes, no hay nada que perdonar. Déjame me presento – ofreciéndole su mano – mi nombre es Kuchiki Rukia.

- Mucho gusto - recibiendo la mano de la que se acaba de presentar – Yo me llamo Oshima Sayuri– le sonrió- soy la novia de Ichigo.

Precisamente en ese instante, el aludido entró en la sala.

Rukia quedó paralizada ante esa noticia, esperaba todo, todo, menos que Ichigo tuviera una novia. El corazón de la shinigami se desquebrajó, la desolación inundó sus sentimientos, creyó haber tocado fondo con las "aclaraciones" de la noche anterior, pero eso no se comparaba en nada con lo que escuchó de labios de la mujer que tenía enfrente.

Desilusión, ahora sabía lo que era y era lo peor que pudo haber sentido hasta ese momento. Quería llorar, extrañamente para su persona, pero no ahí, no delante de Sayuri. Un sabor amargo comenzó a aparecer en su boca, su vista quería nublarse, pero no se podía permitir tener una reacción de esa magnitud. Se dio cuenta que aún tenía enlazadas sus manos, intuitivamente volteó hacia donde estaba de pie Ichigo, él la miraba expectativamente y hasta aterrado. Soltó la mano de Sayuri, con valor y con la mayor entereza que pudo, le sonrió desencajadamente a la muchacha.

Continuará…


Notas de la autora: ¿Qué les pareció? ¡Me sigo preguntando como pude escribir estas cosas!

Lo bueno es que le tengo cariño, jejejeje.

Antes que nada, pido perdón por el enorme retraso... de verdad, lo lamento.

Agradezco enormemente a las chicas que me han dejando un mensajes para que continúe en esto de subir la historia... ¡¡¡MUCHAS GRACIAS CHICAS!!!

Por otra parte, quiero confesar que, según yo, he escrito mejores fics (si... ajá... recuerden, es sólo mi criterio); sin embargo, al ir reditándo este fic me ha nacido la inppiración nuevamente.

Se cuidan mucho y nos andamos leyendo en el siguiente capítulo.

P.D. antes de que me reclamen por mis otros fics, deben saber que ya estoy trabajando en ellos.