Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es mía.

Espero que les guste y dejen reviews.

CAPÍTULO 1

Mi nombre es Isabella Swan, aunque todos me llaman Bella. Vivo en Phoenix Arizona con mis padres, Charlie y René.

Tengo 18 años y estoy a unos días de mudarme sola a una pequeña casa en Connecticut, para entrar en la Universidad de Yale. Es la mejor universidad para estudiar lo que yo quiero: Medicina.

Desde que tome mi primera clase de Biología e hice mi primera práctica supe lo que quería ser. Muchas veces considere el ser maestra, soy paciente con las personas a pesar de que no soy muy sociable. Cuando hice una práctica sobre quitarle la piel a un gato y distinguir sus órganos, supe que quería ser doctora para poder ayudar a la gente y al mismo tiempo hacer algo que me gusta.

Mi promedio es bueno, más no excelente por lo que solo conseguí una beca de 80, mis papás estaban satisfechos con eso. Mi familia es de una situación económica promedio por lo que pagar el 20 no era un gran problema.

-Mamá, ya basta. Deja de pedirme que me quede, sabes que no lo voy a hacer -. René había pasado los últimos dos meses rogándome para que no me fuera.

-Por favor Bella, te voy a extrañar mucho. La casa no es lo mismo sin ti -. Me dijo un día antes de marcharme, estaba terminando de empacar mi ropa y pertenencias.

La tome por los hombros para que me mirara directamente a los ojos.

-René, mamá, Por favor escúchame. Desde que tengo memoria he soñado con esto, luche durante seis meses por esa beca y ni tú, ni papá, ni nadie en el mundo me va a hacer cambiar de opinión. Es como si estuviera a unos pasos de la meta y parara porque me falta un poco el aire. No voy a tirar todo por la borda. ¿De acuerdo? ¿Entiendes mi punto, mamá?

René me abrazo con fuerza y me susurro al oído.

-Ya lo sé hija, por eso estoy muy orgullosa de ti –. Me soltó y sonrió – Aunque no me gusta mucho que me compares con una falta de aire en el camino al triunfo.

Reímos juntas.

-Gracias mama, te amo y por favor no lo olvides, no dejes que Charlie lo olvide tampoco. – me reí entre dientes.

No encontrábamos en el aeropuerto esperando la hora en la que partiera mi vuelo.

Charlie estaba molesto conmigo desde que se dio cuenta de que no me iba a retractar a la hora de irme de verdad, me había apoyado bien porque no me creyó capaz de irme.

Nunca había estado fuera de mi hogar tanto tiempo y mi familia aunque era pequeña, era muy unida.

Cuando papá se dio cuenta de que de verdad me iba, me dejó de hablar. La verdad es que lo encontraba gracioso, parecía un chiquillo enfurruñado con los brazos cruzados en el pecho.

Además de mis papás, se encontraban ahí para despedirse mis mejores amigos en todo el mundo.

Jacob y Ángela, habíamos estado juntos desde kínder, a pesar de que Jacob era más pequeño que yo.

Nuestros papás eran muy amigos y desde que estábamos pequeños nos juntaban para jugar.

Ángela siempre había estado ahí para mí y viceversa. Éramos inseparables, y hacíamos todo juntas.

-Adiós – le dije a Jacob, dándole un abrazo – te voy a extrañar mucho.

-Yo también Bella.

-Una cosa antes de marcharme, ¿Podrías dejar de crecer ya por favor? – me separe de él y comenzamos a reír juntos, mis padres y Ángela nos acompañaron.

El rió y me dio un beso en la mejilla.

-Claro claro. Tú prométeme que volverás, pero solo después de cumplir tú sueño. Si regresas antes te devolveré a patadas, ¿entendiste? – Jacob siempre me había apoyado en todo, incluyendo mi carrera. Incluso cuando a René y a Charlie les pareciera una broma.

Asentí y le devolví el beso en la mejilla.

Me volví y le di un fuerte abrazo a Ángela, quien estaba llorando. Trate de contenerme para no llorar. No le dije nada, ya que sabía que me soltaría llorando en cuanto abriera la boca. La abrace más fuerte y le di un beso en la mejilla.

Después de soltar a Ángela, me gire para abrazar a mi mamá y al igual que con mi amiga, no pude decir nada. Estaba al borde de las lágrimas.

-Cuídate mi niña hermosa. – dijo mi mamá con lagrimas en los ojos y voz quebrada.

Asentí y me separe de ella.

-No te olvides de tu viejo – dijo mi papá, tratando de animar el ambiente.

-Te quiero mucho papá, gracias por todo. Te prometo que no te voy a decepcionar – dije después de tragar el nudo que tenía en la garganta.

-Cuando llegues habrá una persona esperándote en el aeropuerto para llevarte a tu nuevo hogar -. Me miro y sonrió – Te conseguí una casa pequeña, espero que te guste. Tiene una cocina con refrigerador, estufa y microondas. En caso de que necesites dinero puedes rentar la habitación extra que está ahí. También te compre un auto compacto.

-Gracias otra vez papá -. Lo abrace y le di un besito en la mejilla.

Antes de subirme al avión, me giré y vi a mi pequeña familia, los iba a extrañar mucho.

Me despedí una vez más con la mano y subí al avión.