La sonrisa de un demente

Por Lyraacuario

Mentiroso

Ricardo Arjona

Yo no quería mentir

Me hiciste un mentiroso

Hoy digo lo que tú quieres oír

Como un acto piadoso

Yo no quería huir

Me hiciste un fugitivo

Con tal de no reñir

Me invento algún motivo

Capitulo

Porque el amarte me duele

Aquellos viajeros silenciosos se escaparon por sus mejillas sonrojadas. Bill frunció el seño, mientras con su mano acallaba los sollozos que amenazaban con ser mas escandalosos. Él, estaba solo en la habitación de aquel hotel, con la soledad en penumbras y la ventana entreabierta, permitiendo que las frías ráfagas de viento se colasen, calando los huesos y el corazón herido del pelinegro.

-maldición- escapo con frustración de sus labios, sentado sobre la cama con las manos cubriendo su rostro -¿Por qué sigo aquí?- formulo con mayor impotencia.

Se sentía peor el saber la verdad. El saber todo y no poder hacer nada. El querer a alguien podría llegar a ser realmente doloroso, pero aun más doloroso era que aquella persona te correspondiera, y aun así le mintiese con tanto descaro.

-como si mentir fuese un acto de piedad- susurro Bill mordiendo con fuerza su labio inferior, haciendo que un hilo escarlata resbalara por su quijada.

Era en aquellos momentos en que no comprendía nada, por que él se contradecía, porque el estar en los brazos del mayor era conocer a eternidad, los minutos que eran eternos como fugaces, todo tan real y al mismo tiempo como un sueño.

La puerta de la habitación se abrió. Allí entro el joven castaño, su gemelo mayor por tan solo unos minutos. Bill de inmediato se levanto y se encontró con la mirada de Tom.

-Bi-Billa- hablo al verle despierto.

-¿Qué haces aquí?- interrogo en modo reclamo, sin poder evitar que las lagrimas cayesen -¡no creas que no te vi!- el mayor sintió un nudo en su garganta.

-¿me estabas expiando?-

-¡no necesito expiarte para enterarme de todo!- replico -¿eres tonto o que? ¿No te das cuenta que somos famosos?- Tom no contesto -¡eres un gran imbécil! ¡Nunca piensas en las cosas!-

-Bill- fue a hablar pero el menor le interrumpió.

-¡cállate! ¡No quiero escucharte!- grito -¡mentiroso!- acuso tapándose los oídos infantilmente, pero era que no quería escuchar a Tom, no quería verle, porque sabia, que con solo la sonrisa de el acabaría cediendo.

Total que sigo siendo

El mismo que yo he sido

Y si es que soy distinto

Lo soy solo contigo

Con tal de dibujarte

En el rostro una sonrisa

Mentir se hizo un ejercicio

Soy un embustero

-Bill- llamo de nuevo el mayor acercándose, el vocalista retrocedió.

-¡vete!- ordeno. Tom suspiro cansado, compartían la misma habitación.

-Bill escúchame- pidió.

-¡estoy harto!- grito -¡harto de ti, de todas tus mentiras! ¿Por qué insistes en no ver que me duele?- Tom sintió una daga atravesar su corazón.

-¡tú eres lo más importante para mí!- replico.

-¡no es suficiente!- contraataco el menor -¿crees que es suficiente con decir te amo?- interrogo, pero no espero respuesta -¡por supuesto que no es suficiente!-

-se que estas molesto pero escucha…-

-¿escucha?- interrumpió -¿debo escuchar nuevamente la misma excusa?- acuso –que soy el importante, que solo me amas a mi… pero que aun así no puedes evitar cambiar tu modo de ser, dime ¿es esa la excusa que me darás ahora?- Tom no contesto -¡eso duele Tomas!-

El mayor sintió un escalofrió al escuchar a Bill llamarle por el nombre completo.

-me duele…y no sabes cuanto- Bill se dejo caer de rodillas –cuando leo las revista, cuando se que lo mismo que haces conmigo lo haces con otras… ¿Cómo puedes mentir mirando a los ojos?-

-A ti es al único que amo- se defendió el guitarrista.

Una mentira que te haga feliz

Vale más que una verdad que te amargue la vida

Una mentira hará crecer mi nariz a cambio de libertad

Y de aferrarte a mi vida

Que hago para que me entiendas

Que si miento es porque nunca creerías

Que en el sitio donde este

Siempre estaré pensando en ti

-¿Cómo lo sigues haciendo a pesar de que te digo que me duele?- se quejo bañado en lagrimas, el mayor se acerco, arrodillándose para quedar a la misma altura -¿Por qué te aprovechas de los sentimientos de los demás?-

-No lo hago Billa- susurro el mayor, acariciando la mejilla del menor, limpiando con su pulgar algunos rastros de lágrimas.

-sabes que te amo- murmuro Bill con las lagrimas, sintiendo la caricia del mayor –porque eres un maldito si lo sabes-

Tom no pudo evitar sonreír al recibir aquel te amo, por lo que se acerco un poco mas, para poder tomar el rostro del menor entre sus manos.

-Billa- llamo –mírame-

-no quiero- corto el vocalista con los ojos fuertemente cerrados.

-mírame- pidió de nuevo el mayor. Bill cerro sus puños con frustración sin poder evitarlo levanto su vista.

-idiota-

-mira como tienes esos ojos-

-no creas que es por mi culpa- acuso el menor. El castaño sonrió forzado, para luego acercarse y darle unos cuantos besos, limpiando las lágrimas.

-perdón por ser tan maldito- pidió el castaño. El menor sintió un nudo en su garganta.

-no me importa que seas un maldito- contesto –lo que me molesta es que lo sabes y no haces nada para solucionarlo-

-lo siento-

-no me pidas disculpas si ni siquiera lo sientes-

-no, es que de verdad lo siento- repitió Tom mirándole directamente a los ojos –no sabes cuanto me duele verte llorar-

-es por tu culpa- afirmo el menor.

-lo se- acepto Tom –a veces me pregunto ¿Cómo una persona tan maravillosa como tu esta conmigo?-

-porque soy un idiota- acepto el vocalista –pero algún día me cansare- advirtió el pelinegro separándose un poco –te lo digo en serio Tom, me cansare…. De que me mientas a los ojos-

-te amo-

-no lo soluciones así- regaño el gemelo menor levantándose y sentándose en la cama. El mayor le miro desde allí.

-se que no soluciona nada- hablo –pero te amo, y esa es mi única verdad-

-idiota- Bill se dejo caer de espaldas en la cama.

-no te voy a perder- hablo Tom, caminado hasta el pelinegro, subiéndose sobre el mientras con su mano levanta el mentón del menor para que le mirase –Bill-

-¿Por cuánto tiempo tendrás esa confianza ciega?- pregunto el menor mirándole.

-Confió en ti- hablo Tom.

-Pero yo no en ti-

-me basta con que estés a mi lado- Bill le golpeo la mano para que le soltase el mentón.

-¿Cómo puedo amar y odiar a una persona al mismo tiempo?-

Que culpa tengo yo

Del crimen y el castigo

De creer que por amor

Dejamos de ser amigos

Si te fijaste en mí

No fue por ser un santo

Lo que te gusto de mí

Hoy te provoca llanto

-No lo se- respondió –pero no me dejes ¿vale?- pregunto, pero antes de que Bill le contestase se acerco y unió sus labios a los del menor, depositando lo que en un principio fue un beso suave, pero que después con algo de presión fue un poco mas desesperado.

Bill no pudo evitar dejar escapar un débil gemido, al sentir las manos del mayor colarse bajo su ropa. Se odio a si mismo, como caía tan fácilmente en los brazos de Tom. Como, después de noches de insomnio donde el único sonido eran sus malditos sollozos, acababa en los brazos de Tom, gimiendo bajo aquellas caricias. Bajo esos dedos que habían delineado todo su cuerpo, incluyendo algunas lagrimas.

-Idio…ahh- gimió Bill, al sentir como las manos del chico de las rastras se colaban por su pantalón. Despojándole rápidamente de cada una de sus prendas. Por un momento, el pelinegro empujo levemente al mayor, como pidiendo sin sonidos que le dejara en paz. Pero Tom no era de los que se iban sin conseguir lo que quería, y antes de que pudiese hacer algo mas. Ambos se hallaban desnudos sobre las sabanas, con gotas perladas sobre la piel.

-shsss- pidió el castaño invadiendo la boca del menor –todo esta bien- Bill frunció un poco el seño, molesto de esa actitud relajada por parte del mayor. Entonces, en un acto de venganza, bajo sus uñas por las espalda del guitarrista, haciéndole escapar un gemido de dolor mas unas pequeñas gotas escarlatas.

-es-eso-do-dolió- tartamudeo el chico de las rastras contra el oído de Bill –si después hago algo que te moleste no te quejes- advirtió.

-siempre haces cosas que me moles…ahh- gimió al sentir como el castaño lamia el lóbulo de su oreja, comenzando a jugar con el, hasta acabar mordiéndolo. Bill no pudo evitar delinear la espalda del mayor, pero esta vez sin arañarlo, solo trazando sus músculos con las yemas de los dedos, disfrutando de la sensación bajo sus dedos.

Para que armo la guerra

Siéndote sincero

Mentir es una forma

De decir te quiero

Con tal de no ser blanco

De tus peores enojos

Miento como un enfermo

Y viéndote a los ojos

Los suspiros escapaban inconscientemente de su boca, aun si no quería, Tom era el único que podía hacerle gemir así, a pesar de querer odiarle tanto, de que querer apartarlo de su lado. No podía, simplemente el hecho de pensar estar lejos de Tom, era mas doloroso que pensar que estaba con el y que quizás al rato con otra.

Sin poder evitarlo un viajero solitario se deslizo por su mejilla, justo en el momento en que Tom dejaba pequeños chupones por su cuello. El mayor sintió el sabor salado en sus labios, levantando la vista para ver que era lo que hacia llorar a su gemelo.

-Billy- le llamo, mirándole a los ojos y colocando una mano en su mejilla.

-no-no es nada- contesto el gemelo desviándole la mirada y quitando aquella mano de su mejilla.

-pero…-

-no digas nada- le interrumpió –solo sigue- pidió.

-per-o-

Antes de que Tom siguiese argumentando, el menor de los gemelos se apodero de sus labios, invadiéndole con cierto toque de brusquedad que obligo al guitarrista a corresponderle, permitiéndose así un baile, donde ambas lenguas se movían al ritmo de la pasión, explorando cada rincón escondido, dejando que sus cuerpos se extasiaran de ellos mismos.

Tom podía sentir el cuerpo de su menor temblar bajo el; sus manos que se cernían en la delgada cintura del pelinegro pegando su cuerpo contra el, adorando la sensación de tenerle así, rozándose entre ellos mismos, como fantaseaba con esos momentos, parecía como si se estuviese en otro planeta, un mundo donde solo ellos existiesen.

Pero, a pesar de que su cuerpo estaba absorbido por las sensación que el cuerpo ajeno le provocaba, no podía evitar sentir un poco de frustración, el no poder entender a si menor, el no saber que era lo que le hacia sufrir, llorar en silencio…

Él creía hacer todo lo posible para hacerle feliz, para no verle sufrir. Pero ahora, le veía llorar y ni derecho tenia a preguntar el porque, eso le hacia sentir mal.

Una espasmo de placer se extendió en su cuerpo, al sentir como el gemelo menor acaba arriba de el, haciendo un trayecto de besos húmedos desde su clavícula hasta su pecho. Dedicándose a succionar su piel, dejando pequeñas marcas rojas, para luego entretenerse jugueteando con su ombligo.

No supo en que momento los papeles se invirtieron, ni cuando él era el que estaba gimiendo sujetado a las sabanas, pero solo pudo morderse el labio inferior haciendo que hilo carmesí se resbalase por el, debido a los gemidos desesperados que querían escapar de su garganta. Bill había envuelto con su cálida boca su miembro endurecido, mientras comenzaba a succionar de manera tortuosa, haciendo que el mismo se llevase una mano una mano a la boca, para no hacer resonar su voz por la habitación.

Aun así, las respiraciones agitadas hacían eco, mas el sonido de la fricción y los cuerpos bañados en sudor. Tom no quería esclavizar a Bill haciendo eso, aunque le encantase las sensaciones que le producían, no quería correrse en su boca, no, el quería hacerle suyo. Como siempre lo hacia, como adoraba hacerlo a pesar de las ciento de veces que lo habían hecho.

Le encantaba tener a Bill, hacerle gemir, estar dentro de el.

En un movimiento, aparto a Bill y lo hizo acostarse mientras acariciaba lentamente la mejilla del menor, haciendo que su mano bajase hasta poder encontrar la entrada del vocalista, comenzando a prepararlo. Siempre procuraba hacerlo lo mas lento posible, para no herirle, aunque a veces estaba tan desesperado que le hacia suyo en un arranque.

Pero, en esos momentos estaba siendo lo mas sumiso posible, por lo que comenzó a introducir sus dedos lentamente, uno tras otro haciendo tijeras y preparándolo debidamente, sintiendo que ambos alientos acelerados se encontraban, a pesar de los gemidos que eran liberados en la habitación.

-¡haz-hazlo!- pidió el menor a pesar de que el castaño quería prepararlo mas.

A el no le importaba eso, sabia que en los arranques de placer no se sentía nada, tan solo el mariposeo y las corrientes que hacían temblar todo su cuerpo. El resto era solo una pared en blanco, los sentimientos simplemente se olvidaban, si Tom le hacia llorar cuando acabase, si Tom le iba a abandonar algún día… todo eso quedaba después, para la mentiras de ambos.

El castaño asintió, dándole un beso y comenzando a introducirse en el, quería ir despacio pero parecía que el menor tenia prisa, no se le hacia extraño, Bill era incomprensible para el. Nunca entendería lo que pensaba este, a pesar de querer intentarlo.

Comenzó a embestirlo, de manera lenta que fue aumentando de ritmo, haciendo fricción entre ambos, un débil sonido con el choque de su cadera y las nalgas de su gemelo, acompañados de los gemidos de ambos que hacían eco en la habitación, sus respiraciones aceleradas que seguían un mismo compas, el sudor que bañaba sus cuerpos.

-ahh…To…Tomy!- gimió el menor al sentirse llegar, Tom no tardo en alcanzarle, así juntos, llegaron a la cupiste donde todos sus sentidos quedaron en blanco, sintiendo el espasmo de placer que se extendía en ambos cuerpos, el mayor cayo cansado sobre el menor, aun si salir de el, solo esperando que su respiración se regulase.

-te amo, mi Billa- susurro el chico de las rastras aun con su respiración acelerada. Bill sonrió débilmente, acariciando los cabellos del mayor con su mano izquierda.

-Yo también- murmuro sintiendo pesados los ojos –ese es el motivo…por el que…yo sigo- Tom levanto una ceja e iba a preguntar que quería decir, cuando vio que el pelinegro tenia los ojos cerrados, sumergido en un profundo sueño.

El castaño salió de él, tomando la sabana y arropando ambos cuerpo, atrayendo al gemelo menor contra su pecho. Comenzando a acariciar sus cabellos, a pesar de sentirse cansada y de saber que Bill ya estaba en sueños.

-Seguimos sin comprendernos- murmuro –sin saber que es lo que piensas-

Y le parecía estúpido como irónico, el no comprenderse a pesar de ser gemelos, a pesar de tener los mismos sentimientos.

Bill era un enigma para el, como el lo era para el menor. Ambos fingiendo que no había nada de que quejarse, puesto que su relación en un principio estaba prohibida; y así seguían, hiriéndose en el silencio. Sin decir la verdad: que Bill fingía ser feliz a pesar de estar sufriendo, que Tom fingía ser un maldito porque no aceptaba que le amaba demasiado al punto de sentirse inseguro.

Por eso continuaban aquel trayecto sin saber a que rumbo les llevaría, posando la sonrisa de un demente, que escondía una mentira perfecta. Todo encajado como un rompecabezas, donde cada pieza llevaba una punzada de dolor.

Que se amaban demasiado al punto que debían herirse entre ellos, para saber que existían que era cierto.

Bill: Solo porque te amo puedo seguir a tu lado.

Tom: solo porque te amo puedo ser como soy.

Porque sin ti, la vida para mi no tendría sentido.

Una mentira que te haga feliz

Vale más que una verdad que te amargue la vida

Una mentira hará crecer mi nariz a cambio de libertad

Y de aferrarte a mi vida

Que hago para que me entiendas

Que si miento es porque nunca creerías

Que en el sitio donde este

Siempre estaré pensando en ti

Que en el sitio donde este

Siempre estaré pensando en ti

:..:..:..:…FIN...:..:..:..: