ENTRE ÁNGELES Y DEMONIOS

CAPITULO 1

Habían pasado ya 5 años desde que entro a esa institución mental y por fin había llegado el día de su salida, por fin seria libre.

-Esperamos no volver a verte- le decían sus amigos y aunque las palabras sonaban rudas ella sabía que se lo decían porque no querían volver a verla sufrir en un lugar como ese, un lugar del que sus compañeros nunca podrían salir. La chica de cabello oscuro les dedico una tierna sonrisa, pero no completamente sincera, hacia tanto ya que no dedicaba una verdadera sonrisa a nadie.

Así pues salió de las que ahora parecían unas enormes puertas una chica de 19 años, piel blanca como la nieve y cabello del color de la noche iluminada por la luna, con unos ojos extrañamente lavanda, casi blancos. Su nombre era Hyuuga Hinata, antigua heredera de la corporación Hyuuga.

Ahora, muchos se preguntaran, ¿Por qué estaba dentro de una institución mental? Realmente ni ella misma lo sabía, su doctora, la Dr. Shizune, insistía en que la razón era que tenía un trastorno distímico por razones "desconocidas" que la había llevado a múltiples intentos de suicidio. A pesar de que ella no creía que su doctor mentía se le hacía muy extraño que no recordara ninguno de esos hechos a lo que Shizune respondía que existía la posibilidad de que la mente de la joven haya decidido bloquear la realidad y borrar de su memoria los acontecimientos de sus varios encuentros cercanos con la muerte.

Después de esos años dentro de la Institución, los médicos decidieron que era momento de dejarla salir, pero advirtiendo que existía aun la posibilidad de que recayera en la depresión o incluso llegara a padecer de diferentes trastornos mentales como la esquizofrenia.

Había caminado varias cuadras y ahora Hinata se encontraba fuera de su antigua casa que nunca reconoció como un hogar. Los sirvientes al verla le sonrieron, después de todo ella siempre fue la única que los trato de manera digna en aquellos días de antaño. Ella de nuevo simplemente dedico una sonrisa vacía.

Entro a su mansión y en el vestíbulo se encontraba su padre esperándola.

-Bienvenida al mundo hija mía- dijo el líder de la corporación y padre Hiashi –me alegra que hayas salido por fin de ese lugar- dijo de la forma más falsa que podía, aun así a ella no le molesto, en toda su vida nunca conoció el cariño, pensó que el maltrato físico y psicológico era lo único que existía en el mundo.

-He decidido que ya eres lo suficientemente mayor para irte a vivir sola, así que te rente un departamento en un pequeño pueblo no muy lejos de aquí llamado Konoha-

-Si padre, lo que ordenes- respondió la joven, siempre había sido una hija muy obediente ante lo que su padre le ordenara… cualquier cosa.

-Bien, veo que no has cambiado- dijo con una sonrisa un tanto burlona su padre –Tus maletas ya están hechas, así que te puedes marchar enseguida, cuídate y te deseo lo mejor en la vida- le dijo casi mecánicamente, sin rastro de sentimiento.

La joven hizo una pequeña reverencia como gesto de despedida y salió de la mansión donde ya había una limosina esperándola. Subió tranquilamente al vehículo y sin demora alguna el conductor acelero, mientras muchos recuerdos volvían a la mente de la peli azulada, algunos valiosos, pero la gran mayoría eran recuerdos que rogaba desaparecieran de su mente.

Conforme iban llegando a Konoha el paisaje iba cambiando, los grandes edificios de la ciudad iban desapareciendo poco a poco hasta dejar paso a un bosque espeso. Mientras atravesaban ese bosque a Hinata le pareció ver un joven caminando por la parte lateral del asfalto con una mochila en su espalda, aunque solo pudo ver que tenia cabello oscuro y piel blanca, incluso mas que la suya.

Por unos momentos pareció que todo fue en cámara lenta y al pasar el carro junto al pelinegro este, que iba caminando cabizbajo, alzo la cabeza y entonces la joven pudo ver directamente sus ojos, de un extraño color sangre con un curioso brillo que se le quedaron viendo fijamente. La peli azul al darse cuenta de que este también la estaba viendo desvió la mirada al conductor. Paso menos de un segundo antes de que regresara la mirada al joven solo para darse cuenta de que ya no estaba.

¿Acaso lo había imaginado? Lo único seguro y que ella aun no descubría era que hay muchas cosas en este mundo fuera de la comprensión del ser humano…

Hola! Otra vez vengo con un fic aunque esta algo oscuro, pero prometo que se pondra mejor! Y PROMETO CONTINUARLO!! XD asi que dejen unos reviews si quieren, si no... pues bueno no tendre tanta motivacion pero igual me esforzare U tal vez despues ponga algun lemon pero no toy tan segura porque no soy buena :S en fin un saludo a tods los que pasen a leerlo.

A por cierto, ya se que es muy corto, pero es solo el primer capitulo y quiero llevarlo con calma para mantener mejor el suspenso .-. y otra cosa, para quien no lo sepa un trastorno distimico es un tipo de depresion, anque no lo estoy muy enterada de el U