Cap. 5 Salida a Hogsmeade y la fiesta intima.

¡¿Que James te dijo que?!- me pregunto Lily a la mañana siguiente, antes del paseo a Hogsmeade.

Pues eso, que tengo a oportunidad.- repetí.

Lo voy a matar.- dijo cuando Remus y James se sentaban junto a nosotros en la mesa, para desayunar.

¿A quien vas a matar?- pregunto Remus con voz pastosa.

A James.- contesto mi amiga levantándose y jalando a mi amigo James por una oreja, fuera del Gran Comedor.

¿Por que lo va a matar?- me pregunto Remus. Solo me encogí de hombros.- ¿Y que pasó anoche después de que me dormí?

Oh, bueno, nada importante, en realidad, solo fuimos a dar un paseo y charlamos un rato.- le dije, esquivando su mirada.

Algo me dice que no es todo.- replico buscando mi mirada.- Creo que me mientes.

Creo que sabes legeremancia.- replique sonriendo con sarcasmo.

Vamos, soy tu amigo, ¿que mas paso?- insistió.

Si, eres mi amigo. Pero es lo único que eres.- agregue antes de guiñarle un ojo y atascarme muy poco sensualmente de comida.

¿Como que es lo único que soy?- me pregunto ligeramente sonrojado.

¿Que? ¿Somos algo mas?- regrese la pregunta con la boca un poco medio muy llena. Su cara fue divina, se puso de todos colores.

Bueno, creía que éramos mejores amigos, después de todo compartimos mucho.- me dijo, mientras su semblante se entristecía. Me acerque mas a el, y le dije al oído:

Yo quisiera que compartiéramos mas.- note el escalofrío que recorría su espalda, note las perladas gotas de sudor que empezaron a correr por su frente, y vi que cerro los ojos, como conteniendo un impulso, simplemente pude sonreír y separarme de el.- Voy a ver si Lily ya acabo de matar a Cornamenta.- agregue antes de levantarme.- Te esperamos a ti y a Peter en los terrenos.

Si, claro.- susurro mientras me encaminaba a las puertas. Cuando salí por ellas, identifique a la pelirroja y a mi amigo en una especie de lucha grecorromana, detrás de una armadura.

¡Merlin!- exclame haciendo que se separaran muy sobresaltados.- Yo quiero que Remus me mate así.- sonreí, era una gran verdad.

Sirius, no es lo que parece.- me dijo Lily, bastante absurdamente.

Oye, no me des explicaciones, no soy ni tu novio, ni tu padre, ni tu hermano.- le dije.- Y no me gusta ninguno de ustedes.- agregue.

Bueno, si, pero no creas que estamos saliendo ni nada por el estilo.- replico mi pelirroja favorita.

¿No estamos saliendo ni nada por el estilo?- pregunto James ofendido.

No, no estamos saliendo James.- contesto mi amiga entrecerrando los ojos amenazadora.

¿Entonces que se supone que hacemos?- James se estaba alterando.

No se, eso es algo que aun quisiera saber.- dijo Lily mientras se ponía frente a mi amigo.

¿Como que aun quisieras saber?- pregunto Cornamenta desconcertado.- Creo que te he dejado bastante claro cuanto te quiero.

¡Ah, claro! ¡Como siempre se trata solo de lo que tú sientes! ¿Te has preocupado alguna ves en preguntar que siento yo?- grito Lily mientras salía de la armadura y corría a las escaleras antes de darme un empujón, para quitarme del camino. Mi amigo estaba muy desconcertado y salió también de atrás de la armadura, para ver con rencor la escalera por la que había subido segundos antes Lily.

¿Que planes tienes?- pregunto enfadado.

No se, pensaba que Lily y tu iban a ir juntos al pueblo, pero por lo que veo no tendré oportunidad de seducir a tu- sabes- quien.- dije, haciendo que mi amigo riera.

¿Que? ¿A Lord Voldemort?- replico con el humor mejorado.

No, idiota, a Remus.- replique, algo contrariado.

Eres un imbécil, me voy con Peter y ya.- ante este comentario reí, olvide que Peter existía.

Gracias hermano.- dije.- Solo espero que no haga que lo acompañes a la clínica de la piel.- agregue, bastante asqueado.

Y que lo digas.- replico antes de empezar a caminar a los terrenos.

Pues Peter si había hecho que Cornamenta lo acompañara a que le revisaran sus asquerosas ronchas, así que Remus y yo quedamos solos y caminando por la calle de Hogsmeade. Tenia la tentación de tomarlo de la mano y gritar a los cuatro vientos que estaba enamorado de el, pero me contuve, a el no le habría gustado.

Pasamos por las Tres Escobas, pero no nos quedamos a beber nada, por alguna razón compramos un par de botellas de firewhisky y otras más pequeñas de cerveza de mantequilla, y seguimos nuestro camino tomando sorbos de las últimas.

También fuimos a Zonko, donde compramos de todo lo que se nos ocurrió. Luego, pasamos a Honeyduckes, donde compre tanto chocolate, que Remus creyó que me había vuelto loco, pero yo tenía mis planes para esos chocolates, y no crean que eran para Lunático, bueno, lo admito, algunos lo eran, pero los otros tendrían otro destino. También compramos muchos dulces más, pero ahora no recuerdo cuales.

Habíamos quedado de vernos en la casa de los gritos, así que decidimos que no teníamos nada mas interesante que atascarnos de dulces y de alcohol, así que volvimos a pasar por las Tres Escobas, donde, para sorpresa de la sexy Rosmerta, nos llevamos unas cuatro botellas mas, y luego caminamos cargados de bolsas hasta la casa mas embrujada de toda Inglaterra, bastante intimidados, por la presencia del otro.

Con un par de sencillos encantamientos, convertimos la Casa de los Gritos en un lugar medianamente habitable, limpiamos el vestíbulo y reparamos las sillas que eran destruidas cada luna llena por Remus, también reparamos la mesa y aparecimos un mantel sobre ella. Luego, subí hasta el primer piso, donde limpie las habitaciones, por si nos embriagábamos tanto que no pudiéramos regresar al castillo.

Cuando baje, Remus ya tenia perfectamente arreglado e iluminado el lugar. Con velas y la chimenea encendida, las botellas sobre la mesa con vasos y una bandeja con dulces y algo de comida que solo el sabe de donde saco.

Así que nos sentamos a esperar, cada uno con un vaso en la mano lleno de licor, y comiendo dulces.

¿Y que crees que pase con Lily y James?- pregunte, tratando de romper el hielo.

No se, pero casi puedo apostar a que acaban casados y con hijos.- replicó sonriendo.

No creo, si siguen así, si acaso saldrán un tiempo, luego se van a detestar y cada uno seguirá con su vida.- dije yo.

¿Crees? ¿Que tan seguro estas?- me pregunto con un brillo poco común en sus ojos.

Tan seguro como puedo estar yo Lunático, amigo mío.- creo que me escuche muy arrogante.

Entonces es muy seguro.- comentó.- ¿Apuestas?- pregunto segundos después.

Bien, ¿que apuestas?- pregunte. Lo penso un momento.

Una cena.- me dijo.- Pero una cena elegante con alta cocina, y que cocine el que perdió.

Hecho.- dije tan seguro de mi mismo.- Deberíamos invitar a Lily y a Marlene ¿no crees?- pregunte.

Si, es buena idea.- replico, sacando su varita y apareciendo un pergamino y una pluma a vuela pluma.- ¿Que les ponemos?

Queridas Lily y Marlene.- dicte a la pluma, que empezó a rasgar el papel de inmediato.

Buen principio.- comento.

Gracias. Los merodeadores daremos una fiesta,

Lily, ya sabes donde, en la casa de los gritos.- continuó el.

¿Ya sabe?- pregunte.

Si.

Y nos encantaría que nos acompañaran.

Firman, los merodeadores…

pero solo los dos mas sexys, o sea Sirius y Remus, es que aún no llegan los otros dos idiotas.- agregue, ante la mirada reprobatoria de mi adorable lobito. Lo hice avioncito con un movimiento de mi varita, lo mande a la pelirroja, esperando que no siguiera enojada con James.

Llevábamos como dos horas esperando, lo que me hizo preguntarme si las ronchas de Peter eran tan graves, si, una pregunta estúpida, dado que estaba bastante ebrio, y una mejor pregunta habría sido ¿como diablos llegue al sillón junto a Remus?, ambos estabamos sentados y yo tenía mi brazo recargado en la parte de atrás del sillón, medio abrazándolo.

Tomábamos copa, tras copa, y ni consientes de la cercanía del otro estabamos.

Ya se tardaron.- me dijo recargándose en mi brazo.

Si, ya me aburrí.- le comente, antes de atraer con mi varita la botella y llenar nuestros vasos otra vez.

Un brindis.- dijo, mientras alzaba su copa.- Por el amor, que parece no tener ganas de llegar.- brindó con los ojos desenfocados.

Pero si a mí ya me llego.- replique haciendo un puchero.

¿A si?- pregunto viéndome a los ojos, y ahí baje todas mis defensas de conquistador nato, y me deje guiar por lo que sentía.

Si, y lo encontré donde nunca lo habría buscado.- conteste mientras lo rodeaba con mi brazo y lo atraía a mi.

¿Y donde no buscaste?- pregunto con una mirada picara y sexy que yo nunca había visto en el. Sonreí.

¿Quieres adivinar?- replique acercando mi rostro al suyo.

¿Tengo que adivinar?- repuso Remus acercándose mas a mi rostro si es que era posible.

No, supongo que sabes, sin necesidad de adivinar, ¿no?- le dije.

Cállate ya.- me dijo Remus antes de que mis adoradas amigas, Marlene y Lily entraran por la trampilla interrumpiendo el bello momento que vivíamos.

¿Y los otros dos?- pregunto la rubia, al parecer sin notar lo que habían interrumpido.

No han llegado.- les dije.- Supongo que ya no tardan.- agregue justo antes de ver como se habría la puerta principal, y por ella entraban los dos merodeadores que faltaban; Remus y yo descubrimos la comprometedora posición en que estabamos, y como al parecer ni Peter ni Marlene sabían de nuestra no relación ni nada nos separamos y nos sentamos a medio metro de distancia.

La noche ya estaba entrada, y los seis ya estabamos con las copas subiditas, Lily, Marlene y yo estabamos bailando o mejor dicho moviéndonos como idiotas al ritmo de una canción disco muy movida.

Tengo borrosos la mitad de mis recuerdos de aquella noche, pero mientras me movía estúpidamente, vi claramente a que mis amigos cuchicheaban entre ellos, después vi que Peter, se acurrucaba abajo de la mesa y se dormía profundamente, por su parte, Marlene parecía estar decidida a revolver su estomago cuanto pudiera, pues brincaba y movía la cabeza de forma desenfrenada, así que no tardo en correr derechito al baño, del cual no recuerdo haberla visto salir.

Luego vino James, a llevarse a Lily casi a rastras, por que estaba completamente negada a hablar con el después de la pelea que tuvieron en la mañana. Pues bien, creo que ellos se fueron a el primer piso de la casa, dejándome bailando I will survive, o una canción de ese tipo, a mi solo, o eso pense en ese momento, dado que mi adorado lobito me veía atentamente desde el sillón, vi claramente que me sonreía cuando hacía una especie de paso doble idiota, y me acerque a el tan ebrio como estaba, tan perdido como me sentía, tan confundido y no solo por el alcohol, si no por los sentimientos y pasiones que se despertaban en mi en ese momento.

No acabamos de hablar hace un rato.- le sonreí.

¿Estabamos hablando hace un rato?- me pregunto.

No te hagas, estas menos ebrio que yo.- replique, mientras me sentaba junto a el.

Ah, si, tienes razón.- me sonreía.- Me decías que el amor había llegado a ti.- agrego, pasando su largo brazo detrás de mi cintura.

Y me preguntaste donde no lo había buscado antes.- le dije.

Eso es correcto.- me dijo.

No había buscado en ti, te quiero.- dije, antes de que se me fuera el valor que el alcohol me había proporcionado, mi ultimo recuerdo de esa noche/madrugada, es Remus abrazándome fuertemente, y susurrándome al oído Yo también te quiero y supongo que después me quede dormido en brazos de, si, lo digo y lo admito, es mas lo gritaría a los cuatro vientos, quede dormido en brazos del hombre que quería, quiero y querré.