Disclainer:"Volver a casa" es un fanfic basado en el serial "Amar en tiempos revueltos". Alicia, Álvaro, Fernando y el resto de los personajes mencionados, menos Verónica y Petit Alicia, son propiedad intelectual de Diagonal TV y de RTVE. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Tipo: Para todos los públicos

Lo comencé a escribir en julio de 2008, lo terminaré… vete a saber.


6 de marzo de 1979. Estación de Atocha.

Las fotos no le hacían justicia, pero de todos modos lo podría haber reconocido en cualquier parte, después de todo era lo más parecido a un hijo que había llegado a tener. Alto, moreno, con un buen porte y tan parecido a él que se hubieran podido confundir si su tiempo hubiera sido el mismo. Al bajar del tren su mirada se poso enseguida en su presencia, sin embargo él no se había dado cuenta de la suya y la buscaba con la mirada.

La estación de Atocha bullía entre cientos de personas, jóvenes vestidos con pantalones de campana imposibles, suecos rubios deseosos del ver El Prado, abuelas de pañuelo en la cabeza, españolitos progres, guardias civiles de la vieja escuela y niños que se criarían en democracia.

Madrid había cambiado, España había cambiado y más que la tocaba cambiar. La Constitución había sido aprobada hacia apenas un año, Adolfo Suárez acababa de ganar las elecciones democráticas que harían el primer cambio radical políticamente hablando en una España con retardo. 30 años después estaba en la misma estación y con la misma angustia en el estomago. Ella poco había hecho por ese cambio que ahora disfrutaba, y de repente se sintió desolada. Se lo había perdido. Su sino fue irse perdiendo las cosas buenas que regalaba la vida y acumulando las malas. Su vida era un cúmulo de desatinos según su propio parecer y no hacían más que perseguirla. A lo largo de los años había traicionado todo lo bueno que los demás la dieron, pero a sí misma aún se seguía traicionando.

Hacia tanto tiempo que ya ni se molestaba en buscar su camino.

El hombre por fin pasó su mirada por ella y la reconoció al instante. Una sonrisa bondadosa se dibujo en su rostro, tan parecida a la de él, y ella no pudo por menos que corresponderla mientras se acercaba.

- Gracias por venir – dijo mientras cariñoso le daba un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

- Gracias por avisarme – contestó ella con una sonrisa melancólica.

- Eres de la familia – comentó el hombre por toda explicación mientras a ella se la pintaba una triste sonrisa en la cara.

- ¿Lo soy? – apenas si se atrevió a susurrar su pensamiento, mientras él recogía las maletas y dejaba escapar el comentario al viento.

- Claro que lo eres – Una voz clara y decidida resonó a su espalda – Después de todo, sigues siendo mi esposa. ¿No?

No se tuvo que dar la vuelta para reconocerlo, pero si para darle un abrazo y saludarle como era debido. Le recordaba más alto y era increíble lo blanco que tenía su pelo, pero seguían desprendiendo la misma dulzura y en su mirada, la misma humanidad. Se le veía que seguía siendo todo un caballero.

- ¡Álvaro!